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sábado, 4 de septiembre de 2021

La Isla de la Doncella.

 Hola navegantes.

Hoy hemos salido de Ravena con intención de llegar al Delta del Po. Una sorpresa fue comprobar que en la guía Imray no describe los puertos del delta. Se limita a decir que "las entradas a los varios puertos y marinas pueden ser difíciles de localizar, y los canales de acceso están constantemente cambiando debido a la colmatación de arena. En general no recomendamos que intente entrar...". Y se quedan tan panchos. No comprenden que hay barcos pequeños que sí que podemos.

La navegación ha sido una poco rollo porque el anunciado viento del Este, para no variar, no acudió a su cita y tuvimos que hacer casi todo el recorrido con la brisa de los 95 octanos. Pero llegamos a nuestro destino, la Isla de la Doncella, a primera hora de la tarde con tiempo para conocer el lugar. 

Es una de las numerosas islas del Delta del Po, y efectivamente su acceso no es fácil. La entrada tiene 2 metros de calado y un poco antes de ella está la salida de una laguna interior, que al enfrentarse a la corriente de fuera, crea zonas de turbulencias. Aunque hoy no había olas meteorológicas, sí las había de las motoras que entraban y salían del puerto. Os recuerdo que la altura de una ola se divide en dos, la mitad alta se suma al calado existente pero la mitad baja se resta. Si una motora te hace una ola de un metro y el calado es de dos metros, en el seno de la ola sólo tienes metro y medio, y el Corto Maltés cala 1,40 con la orza bajada.

Sin incidentes llegamos al Puerto Barricata, que es como se llama el puerto de la Isla. Supongo que el nombre obedece a los muros de contención para que el mar no se lleve las orillas. Amarramos al segundo estilo mediterráneo, que es con dos postes en la popa y la proa al muelle. 



Me llamó la atención que la amarras al poste tuvieran previsto un rail para que las amarras puedan subir y bajar. Resulta que en esta parte del Adriático vuelve a haber mareas, aunque sólo sean de 50 cm.


Ya me parecía que la última parte de la navegación habíamos tenido una corriente en contra. Seguro que era la de marea.

El marinero, Alberto, habla español por haber trabajado en una empresa española, y también por eso está sensibilizado con los barcos españoles que recibe. Me ha confesado que en los más de 10 años que lleva trabajando aquí, somos el segundo velero español que entra. 

Lo que más nos apetecía era conocer un poco el interior del delta, y Alberto nos dijo que había muchas rutas ciclables. Aquí veis una de ellas:


Demasiado para nuestras minibicis. La excursión se saldó con dos radios rotos.

Terminamos la tarde contemplando un anochecer magnífico sobre el delta; al reflexionar allí sobre el porqué del cómo se te olvidan las manos manchadas de grasa de la bici, y las horas de motor de la mañana.


Mañana avanzaremos hasta otra isla del delta, en su vertiente Norte, y si todo va bien pasado mañana entraremos en la laguna de Venecia por su boca Sur. Casi no me lo creo, van a tener que pellizcarme.

Con cuidado, navegantes. 


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