Hola navegantes.
Hace un año os conté el invento que estaba haciendo para proteger la cola del fueraborda de las algas y los caracolillos, que al estar la cola siempre en el agua suponen un problema y un trabajo extra de mantenimiento. Habitualmente teníamos que sacar el motor 3 ó 4 veces al año para darle la patente y cambiar el ánodo si no queríamos que acabara pareciendo un museo de ciencias naturales:
En resumen se trataba de tapar la cola, dentro del agua, con una bolsa estanca y negra que impidiera la entrada de la luz del sol y permitiera mantenerla en agua dulce:
Como este invierno está siendo tan nefasto hemos estado unos 3 meses sin navegar y hoy hemos ido a comprobar el resultado del invento. Y ha sido maravilloso. La funda estaba con una melena de algas, sobre todo en el lado de babor, que es donde más le da el sol en mi atraque:
Por supuesto la cara interior de la bolsa, que está a oscuras, estaba impoluta:
Y la cola del fueraborda igual, como una patena:
Ahora mismo lleva 10 meses en el agua sin renovar la patente, y está como si se la hubiéramos dado ayer. En condiciones normales, después de 10 meses en el agua estaría como en la primera foto. O sea, un chollo, que nos ha ahorrado el coste de tres manos de patente y tres ánodos, y sobre todo el esfuerzo físico de sacar y meter tres veces en su pozo esa mole. Además cada vez que hemos ido este invierno al barco lo hemos arrancado dentro de la bolsa (en punto muerto, claro) y ha servido para endulzar el circuito de refrigeración, con lo que el beneficio ha sido doble.
Con cuidado, navegantes.
































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