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martes, 3 de febrero de 2026

Nuestra navegación por Francia en la revista Skipper.

Hola navegantes. 

 La revista náutica Skipper ha publicado en su número 519, de febrero de 2026, un reportaje de ocho páginas sobre nuestra navegación el verano pasado por las islas y mares interiores del Mediterráneo francés (en las páginas 82 a 89). Podéis hacer clic encima de cada página para leerlas mejor.









Como yo no soy de los que ve un ciclón donde hay 25 nudos nuestras batallitas pueden parecer un poco sosas, pero son reales y se pueden hacer con cualquier velero (el nuestro es un 23 pies). No hace falta uno de esos que cuestan una millonada y llevan la electrónica de un Boeing.  Espero que os entretenga y os motive.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 18 de enero de 2026

Hasta dónde puede llegar la presunción.

Hola navegantes. 

 Cuando la náutica deja de ser un deporte o un medio de conocer el mundo, para convertirse en un portal de ostentación para los de monedero abultado, se acaba cayendo en situaciones ridículas.

En el viaje a la Isla de Elba vimos en Portoferraio  un yate que usaba motos en vez de bicis para los desplazamientos, y al subirlas a bordo le ponían fundas a las ruedas para que no mancharan la cubierta:

 

  La mesita con sillas de teca que veis junto a la pasarela en la primera foto es para que los invitados se descalcen antes de subir a bordo y tampoco manchen con las suelas. Algunos propietarios les ofrecen Crocs de distintas tallas, otros les hacen ponerse sobre los zapatos unas calzas como las de los quirófanos.

En muchas marinas del Mediterráneo vimos superyates con un helicóptero en la cubierta, que utilizan para llevar a sus pasajeros a tierra en vez de en la zodiac, porque los yates son tan grandes que no caben en las marinas y se tienen  que quedar fondeados fuera. También para recoger a sus invitados en el aeropuerto y llevarlos directamente al barco. Pues una vez vimos uno que llevaba dos helicópteros, uno en la proa y otro en la popa.

En la vuelta a Italia vimos un barcarrón que no sólo presumía de helicóptero, sino que había montado una feria de iluminación que incluía hasta focos láser dirigidos al cielo por la noche, no vaya a ser que pasara desapercibido después de haber pagado por él una millonada.

 En la foto le veis fondeado en el exterior en un día tranquilo, porque con ese tamaño no cabía en el puerto. Pero tened en cuenta que cuando hay temporal tampoco cabe, y se tiene que quedar fondeado igualmente, con todos los invitados mareándose entre las olas.

 En la vuela a Francia vimos el "velero" de otro con muchos ceros en el talonario. Los barcos de esos tipos siempre habían sido de motor, pero empiezan a ser de vela como un esnobismo más del propietario. Porque cualquier parecido de la navegación en esos palacios flotantes con la noción que tenemos de la vela es pura superchería. Barcos que pagan más de 1.000 euros por noche en las puertos de tránsito, que necesitan varios marineros contratados y se permiten todas las excentricidades, como el catamarán que os comento que llevaba, como vehículo auxiliar para desplazarse, un quad anfibio:

 Pues para completar el panorama, os enseño hoy el de otro que lleva a bordo no un coche utilitario, sino un  deportivo de alta gama para presumir en las escalas:

 

Situaciones ridículas de los que quieren ocupar la prensa de papel couché y ya no saben qué más inventar para conseguirlo. En el fondo dan pena.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 16 de enero de 2026

Dibucarta del Canal Lateral del Garona.


Hola navegantes.

En Burdeos embocamos Ana y yo el llamado Canal Lateral del Garona, que es la parte norte del Canal de Midi, que nos llevaría al Mediterráneo.

 Ya en las primeras esclusas tuvimos el dejà vu de los canales de Bretaña en la navegación a Londres, y estuvimos luchando con las algas. Empezamos a maldecir de nuestra idea de ir al Mediterráneo. Pero finalmente ocurrió el milagro y nos cruzamos con dos “cortacésped” (son las máquinas que limpian de algas los canales) trabajando en dirección contraria a nosotros. Eso significaba que en adelante los canales estarían limpios, y así fue.

Pero además de las algas estábamos padeciendo una ola de calor tremenda, más propia del desierto del Gobi que de Francia. Como no lo esperábamos habíamos tumbado el palo muy pegado a la cubierta y no podíamos poner el toldo. Sin sombra posible, muchos días estuvimos 8 o 10 horas bajo la canícula, con temperaturas de hasta 43 ºC en el exterior y de hasta 39,8 en el interior del velero. Una tortura porque era como navegar con fiebre alta.

 Este es la dibucarta de aquellas etapas (clic encima para verla mejor):

 

Al primero que la transcriba en los comentarios le regalaré el original.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 14 de enero de 2026

Dibucarta del Canal de Midi.

Hola navegantes. 

Continúo con las dibucartas que resumen nuestra navegación del verano pasado a las islas y mares interiores del Mediterráneo francés. 

Los canales que unen el Golfo de Vizcaya con el Mediterráneo se dividen en dos partes: de Toulouse hacia el Norte lo llaman el Canal Lateral del Garona, y hacia el Sur el Canal de Midi, aunque popularmente se conoce como Canal de Midi a todo el trayecto.

 Pues el Canal de Midi no mejoró nada nuestra situación. Seguíamos con la ola de calor insoportable. Por ejemplo al salir de Carcassonne nos pasamos diez horas bajo la canícula, porque esos kilómetros de canal no tenían árboles, y por momentos notabas hasta que te mareabas o no te concentrabas en lo que tenías que hacer, con el riesgo de tener un accidente dentro de la esclusa. El teléfono se me paraba por recalentamiento aunque lo llevara a la sombra dentro de la camareta, y me quedaba sin cartografía (en los canales no es muy importante, pero es que luego se repitió en el mar). El calor era insoportable y no había la más mínima sombra donde refugiarse, navegábamos debajo del paraguas, nos remojábamos con el cubo cada media hora o menos para sentir un poco el fresco, y conseguir que nos congelasen los frigolines era nuestra principal tarea al parar por la tarde.

 En aquellas aguas palúdicas siempre teníamos que llevar a mano la pomada de las picaduras, por los mosquitos y los tábanos. Y el ruido del fueraborda, que otras veces era lo más incómodo, ahora estaba tapado por el de las chicharras, que nos acompañaba desde que nos despertábamos por la mañana hasta que nos acostábamos por la noche. Por ejemplo en Carcassonne hacia las 22 h. estaba escribiendo el blog y casi no podía hablar con Ana por el rechinar de las chicharras. Son los insectos más ruidosos del mundo, su sonido puede alcanzar los 120 decibelios, y eso a muchas personas les produce hasta dolor de oídos.

 

Haced clic encima de la imagen anterior para verla mejor. Como siempre, al primero que la transcriba en los comentarios le regalaré el dibujo original.


Con cuidado, navegantes.

 

 



sábado, 3 de enero de 2026

Arco iris de luna en Santander.

Hola navegantes. 

 El año nuevo empezó en Santander con un fenómeno curioso. El día 1 de enero pudimos observar un arco iris de luna. Es como el del sol, por la refracción de la luz, en este caso lunar, al atravesar una lluvia o una neblina nocturna. Es relativamente más tenue que el del sol, debido a la escasa cantidad de luz que llega desde la Luna, pero a cambio, debido a la mayor proximidad a la Tierra, suele verse la circunferencia completa, no como los arcoíris del sol que los vemos cortados por el horizonte.

 

No es tan llamativo como los del sol por la menor intensidad de los colores, pero tiene la originalidad de ver la circunferencia completa y en el hecho de verlo por la noche. Algo vivo y más bonito para la Navidad que gastar el papel de aluminio de la cocina para el rio artificial del Nacimiento, las gafas postizas y las barbas de coña. Yo es la primera vez que lo veo tan de libro, y nuestro grumetillo lo vio en vivo y no creo que se le olvide en la vida. Pero claro, depende de la suerte, que no es predecible.

 Las mejores condiciones para que se produzca un arco iris lunar son con el cielo despejado, la Luna llena, justo después del crepúsculo y la abundante humedad ambiental (llovizna o chirimiri, salpicaduras de las cataratas, etc). El de Santander fue por el alto grado de humedad esa noche.

Es difícil distinguir los colores en un arcoíris lunar por su debilidad, y es frecuente que se vean mejor en las fotos que con el ojo. 

Aunque no soy supersticioso, espero que nos traiga suerte en este año.

Con cuidado, navegantes.

martes, 30 de diciembre de 2025

Regalar un libro por Reyes.

Hola navegantes. 

 Si habéis leído alguno de mis libros y os ha gustado, podéis regalarlo por Reyes. Por eso durante unos días a quien me pida uno le ofreceré otro a la mitad de precio. La información de cada uno está en la columna derecha de este blog, haciendo clic encima de cada título. 

Unos cuentan navegaciones que sirven para degustar los recuerdos de los momentos felices de los veranos en el mar,  ahora que el invierno nos retiene en casa:

 

 Otros son libros solidarios o de poesía:

 Como siempre los mandaré dedicados con una dibucarta personalizada, a vosotros o al que se lo vayáis a regalar.

Podéis pedírmelos al correo alvarogaledo@gmail.com.
 
 


(= Con cuidado, navegantes).
 
 

lunes, 15 de diciembre de 2025

¡Feliz Navidad!

Hola navegantes. 

 El "Tió de Nadal" es un personajillo que lleva la ilusión a los niños de Cataluña en Navidad. Es un tronquito que reciben o "se encuentran" a primeros de diciembre en el bosque, al que tienen que cuidar, abrigar y dar de comer hasta Navidad. El día 24 le tapan con una manta, le dan golpes con palos y él "caga" sus regalos, que los niños se encuentran debajo de la manta. Tiene hasta una canción para entonar mientras se le golpea. Si lo he explicado mal que algún catalán me lo corrija.

 Mi felicitación de Navidad este año es con el Tió de Nadal (clic encima para verla mejor):

 Al primero que la transcriba en los comentarios se la regalo.

 Con cuidado, navegantes.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (10).

Hola navegantes. 

 Después de la semana con el grumetillo por los canales llevamos el barco a Santurce por carretera en un camión. De allí nos quedarían sólo dos etapas hasta Santander. ¡Qué ganas tenía de volver a pasar frío y de mojarme con un poco de lluvia!. Pero en mala hora se me ocurrió desear tales cosas.

 La primera noche fue heladora y me desperté soplándome los dedos a pesar de haberme acostado vestido, con el saco de invierno, con la ropa térmica larga  y con el bluf. Y la segunda aún peor que la primera, no pudiendo dormir por el ruido del viento del oeste que desgarraba el aire, y cayendo Niágaras de lluvia. 

El pronóstico para el día que deberíamos salir hacia Santander también daba mucho de lo que tanto había estado añorando en la canícula de los canales: cielo cubierto, lluvia todo el día, viento frío de cara (el "gallego") y olas de 1,3 metros. Nos levantamos metiendo las manos bajo las axilas y echando ahora pestes de esa meteorología cantábrica, que nos hacía volver a ponernos el traje y las botas de agua y los jerséis. En el cuaderno de bitácora llegué a un separador en que se veía un pesquero entre icebergs fondeado en la Isla Decepción, de la Antártida. No pude evitar poner una viñeta que salía del pesquero diciendo:

-¿No querías frío?.

 

Desde que salimos nos agarró un viento fuerte y mal colocado, porque venía del norte al noroeste y no era ni mucho menos el fuerza 4 anunciado, sino más bien de fuerza 5-6. O sea, justo de morro para salir del abra de Bilbao, y con olas que no eran de 1,3 metros como decía el pronóstico sino de 2 o 2,5 metros. Y todo ello aderezado con unos chubascos que nos caían encima como piedras y que hacían desaparecer el horizonte, porque había tanta agua por encima de la superficie del mar como por debajo. Y reaparecieron algunas goteras en la camareta. Luego me enteré que esos chubascos habían provocado en Santander inundaciones, ríos de agua por las calles y cierre de túneles. 

Pero finalmente llegamos a Laredo, y el día siguiente a Santander pero otra vez sin viento y bajo un sol de qué sé yo, porque a esas alturas del viaje ya había agotado todos los calificativos. Y allí se acababa el viaje.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (9).

Hola navegantes. 

Después de muchas millas y de pasar muchísimo calor por los canales, llegamos a Béziers. Allí nos detuvimos una semana porque habíamos llegado muy pronto para la cita con el grumetillo y ya teníamos los billetes de tren  a Burdeos desde Béziers. Puede parecer un despropósito recorrer toda Francia de sur a norte para recoger a un tripulante, pero los planes los habíamos hecho con sus padres mucho antes de tener que cambiarlos por el estado del Canal de Midi, y ellos tenían sus propias vacaciones organizadas y pagadas por el norte de Francia. 

 Mis anotaciones en el cuaderno de bitácora llegaron a un separador en el que se veía a Corto Maltés a punto de besarse con una de sus heroínas, y no pude resistirme a escribir una viñeta que salía de ella diciendo:

-Se te ve contento con que venga Daniel.

A lo que Corto contestaba simplemente:

-Sí.
 

Pasamos el fin de semana los cinco en Burdeos, donde hacía el mismo calor propio del desierto de Namibia que estábamos soportando en Béziers, y todos nos remojamos en el espejo de agua, frente a la Plaza de la Bolsa y junto al río. El grumetillo además se bañó en la fuente pública del monumento a Los Girondins, en la Plaza de los Quinconces, porque eso en Francia se tolera. En otros viajes hemos visto hasta niños montando en el patinete dentro de una fuente, y por supuesto con bañador, chanclas y toallas en manos de sus madres, lo que indica que allí es como ir a la piscina. Por supuesto les llevamos a conocer el Pantalán de Honor, donde nos habíamos quedado a la ida, para alumbrar en nuestra memoria la sombra de aquellos días, tras subir por Las Landas, que ahora parecían lejanísimos aunque sólo habían pasado dos meses.

Con cuidado, navegantes.

martes, 9 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (8).

Hola navegantes. 

 Después de un cambio de planes forzado por un pronóstico de una semana de mistral que nos impediría navegar, entramos en el Continente por el río Ródano y dos días después llegamos a la esclusa de Saint Gilles, la que une el río con los canales. Es la más grande que afrontamos en la navegación de este verano y volvimos a pasarla solos. La imagen del Corto Maltés allí dentro, un barquito de seis metros solo en una esclusa de más de doscientos, y a finales de julio, os puede dar idea de lo que ha decaído la navegación fluvial.

A partir de ahí empezamos a navegar por encima de algo que, en vez de agua, parecía un guiso. El típico color marrón del agua con sedimentos de los canales. Ana y yo íbamos superanimados porque ya faltaba poco para que se incorporara el grumetillo y nos acompañase una semana por los canales. Con cuatro años iba a ser su primer viaje en velero, y no queríamos que fuera por el mar para correr menos riesgos. En el cuaderno de bitácora había un separador en el que se veía a un niño montando en un triciclo y llevando a remolque un velero encima de un carrito. Estaba con el cuerpo girado para atrás, mirando su barquito. No pude resistirme a añadir una nube saliendo de su cabeza en la que ponía:

-Dentro de poco voy al de verdad.


  Era cierto, en menos de dos semanas, si no había nuevos incidentes, seríamos tres a bordo.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (7).

Hola navegantes. 

 Cuando llegamos a la isla de Porquerolles (la más grande del archipiélago de las Hyères) para los dos días siguientes el pronóstico era de vientos de romperlo todo del oeste, concretamente de fuerza 6 con rachas de 8. Con ese pronóstico no podíamos ni debíamos salir a navegar, y decidimos quedarnos a conocer bien la isla de Porquerolles. Que por cierto es un bonito sitio para estar confinado dos días. Los siguientes días recorreríamos las islas del archipiélago y allí ya daríamos media vuelta, porque no nos daba tiempo a llegar a las dos últimas islas de Francia, Santa Margarita y San Honorato, frente a Cannes. Además esas yo ya las conocía del viaje a la Isla de Elba y de la vuelta a Italia. Nos separaban cincuenta millas de ellas, cien entre la ida y la vuelta, que más dos días para recorrerlas y algún imprevisto hacían toda una semana. Y teníamos dos citas importantes que respetar. Una para recoger a nuestro grumetillo para una semana por los canales de Sète a Narbona, y otra con el camión en Narbona para la vuelta a Santander. 

Mis apuntes en el cuaderno de bitácora llegaron a un separador donde se veía a Tintín con el ceño fruncido y cara de preocupación, con las mangas subidas, hablando con Corto Maltés sosteniendo unos prismáticos. Puse una viñeta apuntando a Tintín que decía:

-Arremangarse para la vuelta, Corto.

Y otra apuntando a Corto contestando simplemente:

-Sí. 

 Pero de momento Ana y yo sólo pensábamos en lo más inmediato: los días que nos quedaríamos en el archipiélago de las Hyères y la islas que nos quedaban por visitar en la navegación de vuelta. 

Con cuidado, navegantes.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (6).

Hola navegantes. 

 Después de tanto sufrir durante dos semanas por el calor, las algas, las chicharras y las esclusas, acabamos llegando al Mediterráneo. Allí empezaban las que suponíamos que iban a ser las mejores etapas de esa navegación, yendo de isla en isla plácidamente. Escribiendo las anécdotas de cada día, justo cuando llegábamos al étang de Leucate me apareció en el cuaderno de bitácora este separador:


 Es una foto del Corto Maltés en la bahía de Santander, durante una de las salidas con los grumetillos de oncología. Íbamos sobre un agua de color azul topacio volviendo a Puerto Chico, con un mercante y el barco de los prácticos en el fondo, y no pude resistirme a escribir una viñeta, apuntando al velero, que decía:

-¡Por fin otra vez en el mar!.

 Llevábamos dos semanas soñando con ese momento, y por fin llegó. 

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (5).

Hola navegantes. 

 La verdad es que este cuaderno de bitácora era premonitorio, nunca me había dado cuenta hasta que lo he repasado al terminar el viaje. 

Cuando llegamos al Mediterráneo siguió azotándonos la ola de calor. El nivel de sequía era el más elevado de los cuatro existentes, y el agua sólo podía utilizarse para usos sanitarios, bebida y seguridad civil, estando restringida para la agricultura, lavado de vehículos, llenado de piscinas, etc. Casi toda Francia la sufría, debido a una primavera y un verano poco lluviosos, a 27 días con ola de calor y al calentamiento global del planeta. Una de las islas no pudimos visitarla porque estaba prohibido el acceso por el riesgo de incendios, y el día nacional de Francia, el 14 de julio, que conmemora la toma de La Bastilla, en muchos sitios no se tiraron los fuegos artificiales por el mismo riesgo. En el resto de Europa era parecido. 

En mi cuaderno de bitácora llegué con las anotaciones a una foto curiosa con una niña mirando el mar desde la orilla de una playa, y asomando del mar sólo la cabeza y el brazo derecho de la Estatua de la Libertad, el de la antorcha. Obviamente había subido el nivel del mar por el cambo climático y se había sumergido Nueva York. Puse una viñeta con forma de nube saliendo de la cabeza de la niña que decía: “Según el cuñado de Rajoy, era mentira”. 

 


También es muy gracioso, ahora que estoy en casa en invierno, ver en mi cuaderno de bitácora los variados adjetivos que iba dedicando al sol cada día: sol horripilante, sol sahariano, sol del Sahel y de todos los demás desiertos del planeta, sol con uñas, sol de derretir el plomo, sol insufrible, sol asesino, sol de activar a las chicharras, sol de derretir coletas, sol como el que pintan los niños, sol regio, sol de plomo, sol de Costa Azul, sol de intensidad brutal, sol impenitente, sol no compasivo, sol de escándalo, sol impasible, sol como el as de oros, el cabronazo, sol sublime, sol de quemar las orejas, sol tórrido, etc. Ahora parece gracioso pero entonces no lo era en absoluto.

 Con cuidado, navegantes.

martes, 2 de diciembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (4).

Hola navegantes. 

 El siguiente separador de mi cuaderno llegó cuando estábamos en Valence d'Agen, a mediados de junio, una marina muy modesta en la orilla del Canal de Midi. Sólo tenía torres de agua y luz, no tenía aseos ni duchas, pero a esas alturas del viaje lo que tenía nos parecía una maravilla. Hacía tanto calor que el agua de la torre del pantalán salía ardiendo (imposible tocarla) porque las conducciones estaban expuestas todo el día a aquel sol sahariano. Tardaba más de cinco minutos en salir fría.

Era un pantalán flotante con fingers perpendiculares a la orilla, con espacio para 14 o 16 barcos, y estábamos solos. Una pena porque demostraba lo que había decaído la navegación fluvial. Cuando refrescó la tarde fuimos al pueblo a tomar algo frío. Siempre salimos a esas visitas con los frigolines en la mochila para aprovechar, y aquel día caímos en un bar que tenía un supercongelador profesional de -40ºC (en vez de -25ºC los normales). Nos congeló tres frigolines en menos de una hora que estuvimos Ana y yo de charleta bebiendo algo fresco, y nos guardó otros seis hasta el día siguiente. 

Pues el separador era de un velero cubierto por la nieve en algún país nórdico. No pude aguantarme y escribí una viñeta que procedía de fuera de la foto (era yo el que lo pensaba, claro) que decía "¡¡Quién lo pillara!!". 

 

Ese barco no es el mío, pero en Santander también a veces hace un frío de pingüino y nos encontramos con una escena parecida. Las siguientes sí que son del Corto Maltés en su atraque de Puerto Chico, en el invierno de 2018:

 





Y sin ir más lejos, ayer, aunque no había nevado, el aceite de oliva se había hecho solido por el frío: 


¡Quién nos lo iba a decir cuando estábamos en el Canal de Midi aguantando aquel calor del demonio!. Está claro que en un barco pequeño hay que estar dispuesto a aguantar las condiciones extremas.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (3).

Hola navegantes. 

 El siguiente separador coincidió en mi cuaderno de bitácora entre el 13 y el 14 de junio, justo el día anterior a incorporarse Ana a la tripulación en Burdeos. Es la caricatura de un médico navegando y me lo puso a huevo...


  Llené el aire de corcheas y de un simple pensamiento, porque todo lo demás lo decía la cara del médico de la caricatura ella sola. Porque iban a empezar dos meses de poner la televisión mirando a la pared (si tuviéramos televisión a bordo) y de disfrutar sólo de la naturaleza y de las anécdotas que nos fueran ocurriendo. Nunca las páginas en blanco que seguían en el cuaderno de bitácora se llenaban de tanto significado como cuando ella llegaba. Luego vendría la dura realidad, en este caso el sufrimiento del Canal de Midi que ya os fui contando. Pero eso en mi mente todavía no existía.

 Con cuidado, navegantes.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora (2).

Hola navegantes. 

 El siguiente separador cayó en las fechas en que estábamos este verano acercándonos a Burdeos para esperar a Ana. Ya habíamos desarbolado en Royan y en cuanto se incorporase ella saldríamos hacia el Mediterráneo por el Canal de Midi.

La foto era de nuestra anterior travesía por ese canal, en la vuelta a España de 2012. Está Ana dando de comer a unos patitos en la esclusa de La Marseillete, y comprobando que se habían secado las toallas. Podéis ver que para las esclusas utilizábamos cualquier cosa como defensa, por ejemplo un paipo. Escribí la frase que me gustaba imaginar que estaba pensando ella, disfrutando por anticipado de nuestras vacaciones (clic encima para verla mejor).


 Con cuidado, navegantes.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Los separadores de mi cuaderno de bitácora.

Hola navegantes. 

 Yo me hago mis cuadernos de bitácora antes de cada larga navegación. Son simples hojas en blanco encuadernadas con espiral (es más práctico para escribir sin tener que extenderlo entero) y en otra entrada os detallé lo que suelo anotar en los viajes:

 Clic aquí.

Pero para romper la monotonía de tantas hojas en blanco suelo insertar separadores de páginas, cuyo único objetivo es hacer el cuaderno más atractivo y distraerme la mente de los problemas de la navegación cuando llego a uno de los separadores. Pero a veces la tensión es tanta que no puedo evitar escribir sobre ellos algún comentario, irónico o nostálgico, que tiene relación con lo que está pasando en la navegación en esos días.

Como puro divertimento voy a compartir alguno con vosotros. Este, por ejemplo,  es de este verano cuando estábamos sufriendo la ola de calor en el Canal de Midi, con los árboles talados y por lo tanto sin sombra, y soportando temperaturas de hasta 39,8 ºC en el interior del barco (era como estar con fiebre alta todo el día) y hasta 42-43 ºC en el exterior. Es una viñeta de Tintín y el capitán Haddock en el desierto, encima de los camellos (clic encima para verlo mejor):

Porque, en efecto, en esas condiciones el Canal de Midi, en vez de un pasillo de sombra para atravesar Francia, era como el desierto del Sahel. Y como el canal tiene un principio y un final pero entre medias no es más que un largo pasillo sin salidas, no hay forma de librarse de la soga.

Con cuidado, navegantes.

martes, 25 de noviembre de 2025

Dibucarta de la subida por Las Landas.

Hola navegantes. 

 Como siempre, la navegación de este verano para conocer las islas y los mares interiores del Mediterráneo francés empezó por recorrer Euskadi y la costa de Las Landas. La costa atlántica de Francia es el precio que tenemos que pagar al abandonar el paraíso de Euskadi y antes de llegar al paraíso del Pays de La Loire si seguimos hacia el Norte, o al Canal de Midi si seguimos hacia el Sur (ya veréis más adelante que el del Canal de Midi se ha modificado totalmente en nuestra percepción después de este viaje). Además de la meteorología tenemos que lidiar con los ejercicios de tiro del ejército francés, que no nos lo ponen nada fácil, y este año menos que nunca. ¡Vaya paliza que nos dimos Luis y yo!. Pero conseguimos llegar sanos y salvos a Royan, allí desarbolar y luego remontar el río Garona hasta Burdeos, donde me encontraría con Ana.

 Esta es la dibucarta de aquellas primeras etapas (clic encima para leerla mejor):

  

 

Como siempre, al primero que la transcriba en los comentarios le regalaré el original.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Nostalgia.

Hola navegantes.

El cambio de hora, el otoño y el recuerdo de las buenas horas pasadas navegando en verano nos ponen nostálgicos. Os comparto esta dibucarta con mis sensaciones (clic encima para leerla mejor).


Como siempre, al primero que la transcriba le regalaré el original.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 16 de noviembre de 2025

Dedicatoria.

Dedicatoria al capitán del Decisión 24 "Zapata":

  

 Os recuerdo que podéis pedirme un libro dedicado con una dibucarta en el correo electrónico alvarogaledo@gmail.com, y que pidiendo dos os dejo el segundo al 50%. Un saludo.

martes, 11 de noviembre de 2025

Parece difícil, pero es una chorrada.

Hola navegantes. 

Hay cosas fáciles que a veces desearías que fueran más difíciles, porque eso te haría parecer más listo. Una de ellas es la forma de calcular el porcentaje de una travesía que has hecho a pura vela, descontando las horas de motor, y eso sin necesidad de ir apuntando cada día el momento en que enciendes y apagas el motor.

 Hay que salir el primer día con el depósito lleno y llenarlo otra vez al llegar a puerto el último día. El primer llenado no se cuenta y se suman los demás. Eso da el número de litros que has consumido en la travesía.

 Sabiendo el consumo por hora de tu motor, al dividir el número de litros por el consumo horario te da el número de horas que has utilizado el motor. El motor del Corto Maltés consume 1,5 litros a la hora, por lo tanto:

 Litros consumidos en la travesía/1,5 = horas de motor.

A continuación tienes que calcular la velocidad aproximada que haces a motor y  multiplicarla por las horas del cálculo anterior. Eso te da el número de millas que has hecho con el motor encendido. En aguas planas el Corto Maltés hace a motor unos 4 nudos, pero en aguas revueltas no pasa de 2. Para los cálculos uso una media, 3 nudos:

Horas de motor x 3 nudos = millas recorridas con motor.

Ya sólo queda calcular el porcentaje de millas hechas con el motor encendido respecto a las totales del viaje:

(Millas a motor / totales) x 100 = % de millas a motor. 

 Y para calcular las hechas a pura vela, restarlas de 100%:

100 - % de millas a motor = % de millas a pura vela. 

En resumen:

 

 Con este criterio, aquí veis el porcentaje de motor en mis últimas travesías, en la columna amarilla:

 Yo suelo apoyar con el motor cuando bajo de 3-3,5 nudos. Y por supuesto hay que restar, tanto en el cálculo de litros como en el de millas totales, las que hemos realizado por los ríos y canales, en que vamos desarbolados y sólo se puede navegar a  motor.

A la gente le suele sorprender  el porcentaje tan bajo de motor, pero es otra ventaja de los barcos pequeños, que navegan bien con ventolinas, cuando los grandes no se mueven.

 Con cuidado, navegantes.

martes, 21 de octubre de 2025

¿Barco volador?.

Hola navegantes. 

 No es que este velero tenga un foil gigantesco, ni que una ola le haya hecho saltar, porque ya veis que la superficie del agua está lisa.

 

 Lo están posando en el lago Lemán con un  helicóptero. Es tan difícil acceder por carretera con esos barcarrones que algunos equipos prefieren llevarlos por el aire, colgados de un helicóptero. Una idea mefistofélica e increíble, pero cierta.

 Con cuidado, navegantes.

viernes, 17 de octubre de 2025

Ideas que han tenido otros contra las orcas.

Hola navegantes. 

 Os enseño las ideas que han tenido otros navegantes para repeler a las orcas, pero sin comprobación de su eficacia:


Una red cubriendo el timón, lastrada con plomos y sujeta con flotadores:



Una hélice fijada en la pala del timón  que gira de forma pasiva con la velocidad del barco a vela, y genera turbulencias:


Pinchos en la pala del timón:


algunos de quita y pon:


Pintar el timón con los colores de las orcas, esperando que crean que el barco es una de ellas y no la ataquen:


Y el "Orcamyst" diseñado por uno de los organizadores del panel de expertos reunido en Madrid en febrero de 2024, que tuvo la desfachatez de decir y publicar que era uno de los dos únicos sistemas legales en España (el otro era tirar arena) cuando no se ha demostrado su eficacia:


Os lo conté aquí: 


Yo creo que nuestro gobierno hace años que debería estar experimentando con las orcas en cautividad estos posibles medios disuasorios, así como los sonoros y los petardos, para comprobar su eficacia y su inocuidad, y definitivamente recomendarnos uno u otro. Si no, como supongo que todos estaremos de acuerdo en que la vida de cualquiera de los 3 niños y 2 adultos del último hundimiento vale más que la de las 40 o 50 orcas que constituyen la manada ibérica, la disyuntiva va a ser otra que nadie desea: sacrificar a los ejemplares agresores para que no cometan más tropelías, lo que puede conducir a su extinción. Es habitual sacrificar a un animal que ha matado a un ser humano, para que no lo repita.

 Con cuidado, navegantes.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Otros precedentes aplicables a los ataques de orcas.

Hola navegantes. 

 Según informa El País, Eslovaquia ha declarado el estado de emergencia en todo el territorio tras un ataque hace unos días de un oso pardo a un hombre de 59 años, que acabó falleciendo. Es el tercer fallecido por ataques de osos en lo que va de año en Eslovaquia. Tras el incidente, su Gobierno ha dado el visto bueno para abatir hasta 350 osos pardos, un número muy similar al total de osos que hay en España —unos 370 entre la cornisa Cantábrica y los Pirineos— y alrededor de un cuarto de los existentes en aquel país centroeuropeo (entre 1.200 y 1.300). Un ejemplo lógico de dar prioridad a la vida humana por encima de otras consideraciones. 

 En España no suele haber ataques de plantígrados porque las Administraciones aplican programas para evitar que los osos se habitúen a la presencia de humanos, evitando el riesgo. Según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica, el único caso registrado de interacción de un oso con una persona en los últimos 10 años con resultado de contacto físico ocurrió en 2021, en el concejo asturiano de Cangas de Narcea. Entonces, una mujer de 75 años se encontró fortuitamente con un oso, que le causó heridas en cara y brazos. No ha habido más incidentes similares en más de una década, aunque en Cantabria, Asturias y otras regiones del Norte empieza a ser habitual que bajen a los pueblos a buscar comida en las basuras. Algo muy preocupante porque nos pierden el respeto, y estamos hablando de un animal que, aunque caiga simpático, es salvaje y puede llegar a los 900 kg, no de un chihuahua.

En Asturias cuando se estima que un oso tiene estos comportamientos, se instala cerca del pueblo una trampa cilíndrica con comida, para lograr que el oso entre. Entonces lo duermen, se le toman muestras de sangre y pelo para ver su estado de salud, y le colocan un collar con GPS que ayuda a seguir sus movimientos. Ahí empieza la segunda parte, que se denomina “aversión condicionada”: se siguen sus movimientos y, cuando se acerca a una fuente de comida en un pueblo, se avisa a los guardas para que estén preparados. En el momento en que empieza a comer, le disparan balas de caucho —que no son letales— para que el animal asocie ambas sensaciones y no vuelva a hacerlo. Así se evitan muchos encontronazos entre osos y personas, así como situaciones de peligro.

Pues eso es exactamente lo que algunos navegantes estamos pidiendo para las orcas. Que se marquen con dispositivos electrónicos e informarnos dónde están para no acercarnos. Que se estudien científicamente unos petardos que las espanten sin dañarlas (sería facilísimo de estudiar en las orcas en cautividad) y que nos dejen utilizarlos. Y por supuesto que se indemnice a los perjudicados, como se hace cuando una especie protegida (osos o lobos) ataca y mata al ganado. Porque aparte del riesgo para la vida, la media para reparar un barco que ha sufrido algún incidente con orcas se estima que es de 10.000 € (más de lo que cuesta mi barco) y normalmente no lo cubre el seguro, ya que las compañías no suelen cubrir los daños propios en barcos un poco viejos. Como comparación, los daños en un coche que tiene un accidente con la fauna salvaje rondan los 1.400 €. 

Por supuesto los que opinan que el cadáver del enemigo siempre huele bien proponen medidas más agresivas, como eliminar a las orcas que atacan (se calcula que son unas 15, las que llamamos "gladis"). Pero esta opinión, al contrario que las del párrafo anterior, no es unánime. Aunque también hay precedentes de eliminar a algún ejemplar especialmente agresivo de otras especies protegidas. Y otros proponen que se prohíban las actividades de avistamiento de cetáceos, para que no se acostumbren a nuestra presencia y a acercarse a las embarcaciones. En Portugal ya se prohibió a las empresas de avistamiento ir a ver a las orcas, y en algunas zonas incluso a los delfines. Siempre está prohibido acercarse a menos de 60 metros de los ejemplares, y ya veis el caso que se hace:


 Pero todas estas medidas deberían estar estudiándose y aplicándose desde hace 5 años que empezaron los ataques, y en estos años casi 1.000 barcos han sido atacados y 8 han sido hundidos (por ahora sin víctimas)  sin que la Administración haya dado una respuesta convincente. Ojalá con  intervenciones como ésta, que se están repitiendo en los foros náuticos con insistencia, consigamos que nuestro gobierno actúe aprisa, antes de que muera alguien.

 Con cuidado, navegantes.