Hola navegantes.
Ya os he comentado mi oposición a los barcos superrápidos que "navegan" sobre foils y que en realidad van por el aire manteniendo el contacto con el agua sólo a través de la delgada lámina del foil. En realidad son como aviones volando bajo, a 30 o 40 nudos, entre los otros barcos que vamos a 3 ó 5 nudos. Nos someten a riegos innecesarios porque sería como dejar circular a un Fórmula 1 por una carretera nacional, diez veces más deprisa que los demás vehículos (a 1.000 km/h en vez de a 100) sin separación de los demás, y por si fuera poco con una lámina cortante sobresaliendo de la carrocería. Ya ha habido accidentes humanos mortales por colisión, y por supuesto matan a muchos animales marinos que están durmiendo en la superficie, como cetáceos o tortugas, porque corren a esa velocidad sin hacer ruido, ya que el casco va fuera del agua. Algunas veces los tripulantes no son marineros sino pilotos de la aeronáutica.
Pues en el última prototipo no se han cortado un pelo y lo llaman directamente "barco-avión".
Lo han bautizado "Askell", que significa "ala de pájaro" en bretón, y pretenden superar los 66 nudos (más de 120 km/h) para batir el récord del mundo de velocidad de un "velero", que ostenta el australiano Paul Larsen con 65,45 nudos. Una locura. En mi opinión estos engendros deberían exhibirse en exposiciones balísticas y circuitos marítimos cerrados, pero nunca dejarlos navegar por las aguas libres entre los demás veleros. Yo me he cruzado con alguno entrenando, y realmente da miedo verlos salir del horizonte y llegar a tu altura en pocos minutos sin que te dé tiempo a reaccionar. Estás absolutamente indefenso, dependiendo el accidente de una distracción o fallo técnico de su piloto, porque a esa velocidad cualquier maniobra tuya no consigue esquivarlos. A ver si se impone la razón y la prudencia.
Con cuidado, navegantes.




























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