Va a ser verdad el dicho de que nunca hay que volver a un sitio donde has sido feliz. Esta navegación está siendo decepcionante. Aparte de la ola de calor que nos ha hecho muy incómoda la primera semana, estamos viviendo ahora el problema con los puertos, que nos hace sentir que vivimos fuera del escenario.
Ya os conté que en el puerto de La Vigne, donde estuvimos dos veces en nuestra estancia anterior (y no nos cobraron nada) ahora me dicen que en el caso de que me encontraran un sitio de amarre no podría dormir a bordo porque lo prohíbe la alcaldía. En otras palabras, tendría que dejar el barco vacío e irme a dormir a un hotel.
Otro día pedimos amarre en el puerto de Audegne. Por teléfono no parecía haber ningún problema y me pidieron que les mandara los papeles del barco y mi documentación. Se lo mandé todo por email y me contestaron que no tenían plaza para ese día, lo cual es increíble tanto desde mi punto de vista como desde los responsables de la Capitanía de Arcachón. A esos puertos pequeños nunca va nadie. Le pregunté que cuándo sería el primer día de esta semana que tendría una plaza libre, y no me contestó.
Finalmente está el puerto de Biganos. Desde nuestro punto de vista es el más bonito de toda la bahía de Arcachón y estuvimos en él en nuestra estancia anterior. Os pongo una foto de aquella estancia como recuerdo de los momentos felices.
Donde nos quedamos la vez anterior había como un metro de calado en bajamar, y el Corto Maltés cala 70 cm. Tampoco allí nos cobraron nada. Pues esta ha sido su respuesta ahora:
"La quilla y el calado de su barco nos hacen pensar que usted no podrá acceder a la plaza, y que el comportamiento del barco en marea baja corre el riesgo de dañar las estructuras portuarias".
¡Dañar las estructuras portuarias con un velero de fibra de seis metros y medio!. Estructuras que por cierto se limitan a unas estacas clavadas en el fondo, a las que hay que amarrarse. ¡Y eso que le había dicho que ya había estado allí con el mismo barco sin ningún problema!. Se nos han quitado las ganas de seguir preguntando y vamos a terminar la semana aquí, en el puerto de Arcachón.
Entre estas novedades deprimentes en Francia, las orcas en Galicia, Asturias y ya hasta en Euskadi, la tala de árboles en el canal de Midi que convierte en un sufrimiento llegar al Mediterráneo, y la evolución general de la náutica hacia el lujo desmesurado, donde quieren cobrarte hasta por respirar, se nos están quitando las ganas de seguir viajando con el barco. Como veis me encuentro en un momento bajo.
Y otra cosa, si alguna vez venís a Arcachón intentad que no os den amarre en la base de los pantalanes. En bajamar se quedan en seco y el fondo no es blandito, son placas de hormigón llenas de artistas.
En fin, los días que nos quedan nos planteamos ir a ver los puertos de la bahía en tren o en bici. ¡Menudo consuelo!.
Con cuidado, navegantes.
Postdata. Como la entrada de esta mañana me ha salido muy pesimista, intento corregirla con la navegación de esta tarde, que hemos vuelto a fondear en la Isla de los Pájaros en pleamar. Para transmitir que a pesar los contratiempos, esto de navegar merece la pena.
















































