Estamos teniendo un "Déjà vu" del verano pasado en Francia. Una ola de calor de más de 40 ºC que nos hace parar de pernear por las calles de Burdeos cada pocos minutos para buscar una sombra. No podemos creernos que el año pasado aguantáramos más de 10 horas diarias al sol y pasando esclusas sin la sombra de los árboles. Incluso han suspendido las visitas a algunos monumentos de Burdeos por el calor.
Hemos visitado, entre otros sitios, la Plaza de La Bolsa con la Fuente de las Tres Gracias. Como tiene las esculturas de Las Tres Gracias con los senos al descubierto, es el símbolo de la lucha contra el cáncer de mama. En octubre, cuando se celebra el Día Internacional contra el Cáncer de Mama, ponen paños de color fucsia a las estatuas y el agua corre de color rosa. Una bonita iniciativa para concienciar contra ese cancerazo y fomentar los programas de cribado.
El resto del día ha sido de arrastrarnos bajo un sol de plomo buscando sombras o granizados. Por la tarde tomamos Ana y yo el tren para Arcachón y llegamos en plena ola de calor, con un viento que parecía que habían abierto la puerta de un horno, y con 42 ºC en el interior del barco. Claro, llevaba dos días al sol y cerrado. Regando la cubierta, ventilando y dando sombra con el toldo conseguimos bajarlo a 37 ºC. Y así estamos ahora, esperando el anochecer a ver si refresca un poco.
El calor en un barco pequeño, sin aire acondicionado y cuando no estás navegando y por lo tanto no corre el viento, es de lo peor que tiene. Y lo malo es que se pronostica lo mismo para toda la semana. Espero que no dure mucho y no tengamos que bautizarlo "el verano de las chicharras, segunda parte". Nunca pensé que viniendo tan al Norte fuéramos a pasar el mismo calor que en el Mediterráneo.
Con cuidado, navegantes.
Postdata: ¿Sabéis la de aquél hambriento que decía: "cuando llueva sopa sólo tendré tenedor"?. Pues eso nos ha pasado a nosotros al acabar el día. Después de muchas gestiones encontramos la única tienda de comestibles abierta hoy domingo en Arcachón. Después de pedalear más de media hora bajo la canícula resulta que se les había acabado el hielo, imprescindible para nuestro barco, que no tiene nevera. Y al pedir una cerveza fría para llevarnos, resulta que el gobierno francés ha prohibido el alcohol hoy por la tarde debido a la ola de calor. ¿Os lo podéis creer?.

























































