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lunes, 29 de junio de 2026

La navegación ya no es lo que era, o esto me pasa por preguntar.

Hola navegantes. 

Va a ser verdad el dicho de que nunca hay que volver a un sitio donde has sido feliz. Esta navegación está siendo decepcionante. Aparte de la ola de calor que nos ha hecho muy incómoda la primera semana, estamos viviendo ahora el problema con los puertos, que nos hace sentir que vivimos fuera del escenario. 

Ya os conté que en el puerto de La Vigne, donde estuvimos dos veces en nuestra estancia anterior (y no nos cobraron nada) ahora me dicen que en el caso de que me encontraran un sitio de amarre no podría dormir a bordo porque lo prohíbe la alcaldía. En otras palabras, tendría que dejar el barco vacío e irme a dormir a un hotel.

Otro día pedimos amarre en el puerto de Audegne. Por teléfono no parecía haber ningún problema y me pidieron que les mandara los papeles del barco y mi documentación. Se lo mandé todo por email y me contestaron que no tenían plaza para ese día, lo cual es increíble tanto desde mi punto de vista como desde los responsables de la Capitanía de Arcachón. A esos puertos pequeños nunca va nadie. Le pregunté que cuándo sería el primer día de esta semana que tendría una plaza libre, y no me contestó. 

Finalmente está el puerto de Biganos. Desde nuestro punto de vista es el más bonito de toda la bahía de Arcachón y estuvimos en él en nuestra estancia anterior. Os pongo una foto de aquella estancia como recuerdo de los momentos felices. 


Donde nos quedamos la vez anterior había como un metro de calado en bajamar, y el Corto Maltés cala 70 cm. Tampoco allí nos cobraron nada. Pues esta ha sido su respuesta ahora: 

"La quilla y el calado de su barco nos hacen pensar que usted no podrá acceder a la plaza, y que el comportamiento del barco en marea baja corre el riesgo de dañar las estructuras portuarias".

¡Dañar las estructuras portuarias con un velero de fibra de seis metros y medio!. Estructuras que por cierto se limitan a unas estacas clavadas en el fondo, a las que hay que amarrarse. ¡Y eso que le había dicho que ya había estado allí con el mismo barco sin ningún problema!. Se nos han quitado las ganas de seguir preguntando y vamos a terminar la semana aquí, en el puerto de Arcachón. 

Entre estas novedades deprimentes en Francia, las orcas en Galicia, Asturias y ya hasta en Euskadi, la tala de árboles en el canal de Midi que convierte en un sufrimiento llegar al Mediterráneo, y la evolución general de la náutica hacia el lujo desmesurado, donde quieren cobrarte hasta por respirar, se nos están quitando las ganas de seguir viajando con el barco. Como veis me encuentro en un momento bajo.

Y otra cosa, si alguna vez venís a Arcachón intentad que no os den amarre en la base de los pantalanes. En bajamar se quedan en seco y el fondo no es blandito, son placas de hormigón llenas de artistas.




En fin, los días que nos quedan nos planteamos ir a ver los puertos de la bahía en tren o en bici. ¡Menudo consuelo!.

 Con cuidado, navegantes.

Postdata. Como la entrada de esta mañana me ha salido muy pesimista, intento corregirla con la navegación de esta tarde, que hemos vuelto a fondear en la Isla de los Pájaros en pleamar. Para transmitir que a pesar los contratiempos, esto de navegar merece la pena. 






domingo, 28 de junio de 2026

La duna de Pilatos.

Hola navegantes. 

Parece que el tiempo ha empezado ya a cambiar. Hoy a ratos ha hecho hasta frío y estamos preparándonos para una noche de tormentas. Además ha estado soplando por la tarde un viento del Oeste bastante fuerte, que levantaba olas en la bahía y refrescaba mucho el ambiente.

Hemos aprovechado el día para una excursión en bici a conocer la duna de Pilatos. Casi 40 km con nuestras minibicis de rueda pequeña, una paliza. Pero que ha merecido la pena. 

Con sus 110 metros de altura es la duna de arena más alta de Europa, y sirve como punto de referencia para encontrar la entrada de Arcachón desde alta mar. Se lleva formando 4.000 años por los arrastres de arena que trae el viento del Oeste. Los mismos arrastres que han producido el Banc d'Argin en la entrada de la bahía de Arcachón. De hecho en la cartografía y en las fotos del satélite se ve que el Banc d'Argin y la duna de Pilatos están en la misma dirección Este-Oeste y uno frente a otra.



La duna lleva muchos años creciendo entre uno y cinco metros anuales hacia el Este, engullendo un pinar que tiene detrás y algunas casas que se construyeron allí. Un desastre irremediable porque no hay forma humana de parar el avance de semejante montaña de arena. 


A la duna se sube por su ladera Este, la que da al pinar. Recientemente han habilitado unas escaleras para que sea más cómoda la subida, pero la mayoría prefiere seguir subiendo por la arena. Es una subida muy dificultosa porque las piernas se te hunden hasta el tobillo, y mucha gente pierde allí los zapatos. Los zapatos que otros se encuentran se dejan en las empalizadas para que el que los ha perdido pueda encontrarlos. A veces pierden hasta los calcetines. 


Desde arriba se tiene una vista magnífica del océano, el Banc d'Argin, las bocas de Arcachón para entrar en la bahía, y la misma ciudad de Arcachón. La ladera Oeste, la que da al mar, se utiliza para algunos deportes como el parapente o deslizarse con paipo por la cuesta de arena.

A la vuelta vimos en el puerto un dispositivo que todavía no es muy habitual en España. Un sitio para vaciar y limpiar los retretes químicos. Será algo cada vez más necesario, ya que muchos barcos están cambiando el retrete de bomba por un retrete químico, desde que es obligatoria la instalación de un depósito de aguas negras a bordo y en los barcos pequeños no cabe. 


 Con cuidado, navegantes.

sábado, 27 de junio de 2026

Por fin un día de pura vela.

Hola navegantes. 

Así es, por fin hoy hemos disfrutado de un día veraniego sin el agobio del calor de la última semana. 

Ha salido un viento refrescante del Oeste que hemos aprovechado para ir al Banc d'Arguin. Pero antes de nada hemos pasado por la famosa cola de ballena que está fondeada frente a una playa en Arcachón. Es una obra escultórica que se instaló en 2011 con ánimo de ser perecedera, es decir, mantenerse allí sólo un verano. Pero gustó tanto a los arcachoneses que decidieron mantenerla. Durante el invierno se retira para que no se deteriore, y vuelve a instalarse durante la primavera y el verano y cada año pintada de una manera. Este año ha sido de color blanco con estrellitas.


Después fuimos navegando al Banc d'Arguin. Es ese conjunto de arenales que se encuentran en la entrada de la bahía de Arcachón, algunos emergidos y otros sumergidos, y que cambian de aspecto cada año debido a los temporales. Eso es lo que obliga a cambiar el balizamiento del canal de entrada cada año. Fondeamos en el primero de los islotes, que emergía aproximadamente uno o dos metros de la superficie del mar, y que nos imaginábamos que en pleamar quedaría completamente sumergido, como así fue. Tenía este aspecto, con la duna de Pilatos al fondo:


Supongo que hay tantos barcos porque me parece que hoy es sábado. Pero si pensáis que son muchos, a consolarse, porque he leído que en temporada alta se han contado aquí más de 900 barcos (sí, 900).

Aparte de la cartografía, hay que ir muy pendiente del aspecto del mar, porque a veces los arenales sumergidos que velan pocos metros por debajo de la superficie sólo se diferencian por un cambio en el aspecto de las olitas o en el color del agua:


En la foto anterior, el color más claro correspondió a un arenal que velaba a poco más de un metro bajo el agua, y tuvimos que pasarlo con la orza y el timón subidos.

Cuando la marea sumergió el arenal en el que habíamos fondeado empezaron a llegarnos las olitas procedentes del golfo de Vizcaya, y el fondeo resultó incómodo. Con toda la tarde por delante y aquel viento tan maravilloso, decidimos volver a ir a la Isla de los Pájaros. Pero esta vez llegamos en pleamar y nos tocó fondear en el mismo lugar que hace unos días habíamos varado. El espectáculo era curioso porque las casas que habíamos visto en mitad del arenal ahora estaban en mitad del mar. 


Y al volver a puerto todavía nos quedó tiempo para ir a ver el observatorio de Santa Cecilia. Es una estructura metálica de color negro, de treinta y dos metros de altura, construida con vías de tren remachadas con el mismo sistema de la Torre Eiffel. Ahora sirve como observatorio de toda la ciudad y la bahía de Arcachón, pero en origen su utilización fue muy distinta. 


Era para el tratamiento de los tuberculosos. Cuando la medicina no era científica el tratamiento se basaba en respirar aire puro y un ejercicio moderado. Entonces les hacían venir a pasear a esta colina, donde hay un bosque enorme de pinos, para respirar el aire sano. Después les hacían subir por unas rampas que en vez de escalones tenían piedras de río, redondas como los bíceps de un forzudo. No sé si alguno conseguiría llegar arriba. 


Luego les hacían pasar por una pasarela metálica situada a quince metros sobre el suelo, para superar el vértigo que iban a sentir después en la torre. 



Y finalmente tenían que subir los treinta y dos metros de la torre por una escalera de caracol colgada de cables como los de los ascensores, que no paraban de moverse especialmente cuando hacía viento. ¡Menudo tratamiento!.

Como curiosidad, la torre original tenía una segunda plataforma más arriba de la actual, que se perdió. Tenía forma del mástil y la cofa de un velero. 


Aspectos curiosos que intentan vincular a los arcachoneses con el mar. 

Y me despido con dos chorraditas. Primero el kit que llevamos siempre encima estos días de calor (la pomada es la de las picaduras): 


Y la segunda el curioso campo de tiro de los militares en Las Landas para esta semana. Les ha salido de floritura:


Terminarán haciendo uno con forma de corazoncito.

 Con cuidado, navegantes.

viernes, 26 de junio de 2026

Parece que vuelve el fresquito.

Hola navegantes. 

Ayer el día se despidió con una tormenta con aparato eléctrico, como si la naturaleza quisiera demostrar de lo que es capaz cuando se le deja suelta. Eso contribuyó a refrescar el ambiente y hemos vuelto a dormir con manta. Hoy amaneció nublado, y aunque enseguida se despejó, todo el día sopló un viento del Oeste que refrescaba el ambiente, y el calor de hoy no tiene nada que ver con lo que hemos padecido esta semana. Ahora estamos en el barco con 28ºC. Ojalá sea el principio de un cambio definitivo.

Hoy hemos ido a recorrer la península de Cap Ferret. Está al otro lado de la bahía y hemos ido en una vedette. No fuimos con el Corto Maltés porque en el puerto de La Vigne, el único de esa costa y donde nos quedamos en una visita anterior, nos dijeron que ya no está permitido dormir a bordo. Y claro, no íbamos a ir allí para dejar el barco vacío y dormir en un hotel. 

Con las bicis fuimos hasta el famoso faro de Cap Ferret. Es típico por su silueta altísima de color blanco con el copete rojo, así como por la luz que emite que es de color rojo y de 360 grados de horizonte. Encima de la puerta tiene una escultura de un velero y un delfín, que también son típicos.




 En este faro es donde trabajan los prácticos que te dan indicaciones por la radio sobre cómo entrar y salir por las bocas de Arcachón, cuando la niebla o el mal tiempo impiden la visibilidad. Desde lo alto del faro tienen una visión perfecta de la entrada de la bahía.

En sus inmediaciones se conserva un búnker de la segunda guerra mundial que se puede visitar, y donde se hace una exposición de la historia y las sucesivas modificaciones del faro.


Después fuimos hasta la misma punta del Cap Ferret, donde se juntan las aguas del Atlántico con las del golfo de Arcachón. Allí las corrientes son enormes y la arena se mueve todos los años. Se han puesto protecciones en la orilla para que las corrientes no se lleven la arena de las playas, y empalizadas en la parte superior de las dunas para que crezcan en altura cuando el viento arrastra la arena. En la orilla de enfrente de Cap Ferret domina siempre la imagen la Duna de Pilatos, que iremos a visitar otro día.


Por la tarde fuimos a ver el puerto de La Vigne para recordar los viejos tiempos. Toda la península de Cap Ferret está ocupada por un pinar muy frondoso, por el que tuvimos que desenvolvernos en unas pistas complicadas con nuestras mini bicis.


La guía Imray avisa de que las agujas de los pinos pueden terminar en el agua y allí obstruir los conductos de refrigeración de los motores. Pero yo he estado varias veces en Arcachón y nunca lo he visto. 

El puerto de La Vigne fue originalmente un lago interior de agua dulce. Los temporales y las corrientes de marea fueron socavando la orilla hasta que finalmente el lago se unió con el mar y el agua se mezcló. Una vez hecha esa comunicación con la bahía de Arcachón se prefirió mantenerla abierta para construir allí un puerto deportivo. Todas las ranas y otros anfibios que vivían en el lago fueron desplazados, y ahora viven por los alrededores, y por la noche es habitual oír el croar de las ranas desde el barco. 



El puerto es pequeñísimo y está abarrotado. Tanto es así que para ganar espacio no han colocado fingers, y los barcos se amarran de una forma muy original. No tienen ni finger ni una amarra al fondo por la proa. Se amarran estrechamente al pantalán por la popa, solidarizándose con él como si el barco fuera el mismo finger. Esta unión tan estrecha evita que la proa se desplace hacia la derecha y a la izquierda. Para evitar que se estropeen los espejos de popa o los motores fueraborda colocan unas protecciones especiales, para que lo que apoye sea el espejo de popa. 



Al volver a Arcachón pasamos por delante de una tienda de bicis, y aprovechamos para sustituir los puños que se habían derretido durante la ola de calor.


 Con cuidado, navegantes.

jueves, 25 de junio de 2026

El calor paraliza "Navily".

Hola navegantes. 

Navily es una aplicación que da información de los puertos, los amarres, los fondeaderos, la meteorología y permite mantener un chat abierto con otros navegantes. También permite reservar plazas de amarre on line. Pues resulta que tiene sus centro de datos en Francia, la ola de calor ha sobrecalentado sus servidores y han suspendido el servicio (!!!!)

 

Si el calor afecta a una multinacional, ¡cómo no va a afectarnos a los del Corto Maltés!. Increíble.

Por otra parte volvemos a sentir inquietud por las orcas. El verano pasado atacaron a dos veleros frente a Euskadi. Pues este año ya las han visto a la misma altura. Antes se quedaban entre Galicia y el Estrecho de Gibraltar, pero están ampliando su área de caza. Espero no encontrarme con ellas a la vuelta.


La parte buena es que la ola de calor parece que empieza a remitir. Hoy el termómetro no ha subido tanto, supongo que principalmente porque ha salido una brisita del Oeste que, aparte de refrescar el ambiente, nos ha permitido navegar a vela. Y en el barco, y  más yendo a vela, la sensación térmica es menor.

Con esas condiciones, a medida mañana salimos a navegar sin destino fijo, para aprovechar esa "brisita" del Oeste. Pero después de comer fue arreciando hasta fuerza 5, el mar se llenó de borreguitos y volvimos a puerto por donde habíamos salido. Y a última hora de la tarde llovió.  Así que muy contentos con el cambio.

Se atribuye a Unamuno la frase: "Cada uno es, en realidad, tres: el que uno cree que es, el que los demás creen, y el que es de veras". Yo pretendo que en este blog me veáis como el tercero.  Y por eso digo claramente que si hubiera sabido la semana de ola de calor que nos esperaba en Arcachón no habría venido, igual que no habría ido el verano pasado al Mediterráneo por el Canal de Midi. El cambio climático va a modificar, qué duda cabe, nuestras costumbres de navegación. Hay que ser realista y asumirlo, igual que asumimos lo de las orcas en Galicia. ¡Qué pena!. Y eso que todavía no os he hablado de los mosquitos. ¿Acabaremos siendo todos marinos de pantalán?.


 Con cuidado, navegantes.

miércoles, 24 de junio de 2026

Otro infierno en Andernos.

Hola navegantes. 

Me vais a decir que soy cansino, pero de lo que se trata es de transmitir la realidad de la navegación en un barco pequeño, sin disimulos. Hoy volvimos a Andernos para recordar con Ana nuestra estancia anterior. La pleamar era a las 14.16 y calculamos todo para llegar dos horas antes. Pudimos ir a vela porque salió una brisa del Este que además refrescaba un poco el ambiente. Pero al llegar a Andernos se había eclipsado y estábamos de nuevo como dentro de un horno. 

Hoy la marea era muerta y a pesar de llegar en el último tercio de la marea entrante, y de llevar la orza y el timón subidos (calado 70 cm) cerca del pantalán tocamos fondo. Tuvimos que recular y esperar media hora a que subiera un poco más. Seguramente también influyó que no tuve en consideración el retraso de la marea entre Arcachón y Andernos, que están separados por unas 6 millas, y eso puede tardar en recorrerlo la onda de marea una hora. O sea, la pleamar en Andernos sería una hora más tarde que en Arcachón.  En las tablas de mareas no daban esa información pero podría haberla aproximado. Pero llegamos, y la segunda foto muestra cómo fue esa media hora de espera.




El pantalán de Andernos mide 232 metros, el más largo de Europa, y a pesar de eso su extremo se queda en seco en bajamar. Como veis, hoy estaba vacío.






Cuando vine con Gaby la semana pasada Andernos estaba lleno de gente como el Rastro de Madrid un domingo. Fijaos el calor que hará que las calles hoy estaban desiertas, y habían cerrado hasta las heladerías. Sólo faltaban las pelotas de zarzas rodando por el suelo, como en los western. 

Salimos de allí un poco apresurados por la marea, y navegando a motor porque ya no hacía viento. Reprodujimos las costumbres del año pasado en el canal de MIDI: navegar bajo el paraguas ir refrescándonos nosotros y la carcasa del motor con agua dulce cada pocos minutos. 

Volvimos a ver la señalización chapucera de los canales, por ejemplo esta percha roja hecha con un tubo arrugado de construcción.
 

Paramos a fondear al nordeste de la Isla de los Pájaros, cerca del canal principal, sobre todo para refrescarnos, y estuvimos casi toda la tarde metidos en el agua.  Finalmente salió una brisita del Este otra vez, y pudimos volver a puerto a vela.

Os enseño la inscripción que acompaña en Francia la señal de prohibido aparcar en las plazas reservadas a personas con discapacidad. Dice: "si tomas mi plaza  toma también mi discapacidad". Me parece un lema genial. Los más beligerantes pegan este cartel con pegamento en el parabrisas del que ha ocupado una plaza que no le corresponde. Y lo colocan bien centrado en la plaza del conductor, para que le fastidie más.


Y como colofón del tema del calor, el sol ha derretido los puños de mi bici y los ha dejado pringosos. ¡Quién me lo diría cuando en las primeras etapas de este viaje dormía en el saco de plumas!. 

Con cuidado, navegantes.

Curiosidades de Arcachón.

Hola navegantes. 

Ayer dedicamos el día a distintas gestiones en Arcachón y a recorrer alguno de sus rincones. Aquí seguimos con la ola de calor (toda Francia está de color negro en los mapas) y se pasa menos calor en la ciudad, donde puedes encontrar alguna sombra o entrar a una cafetería con aire acondicionado, que en el mar  donde sigue sin soplar la más mínima brisa.

Fuimos a reparar la bici de Ana, que con tanto tute se había quedado con el cambio de marchas bloqueado. Con la mala suerte de que el taller cerraba a las 12 (!), al ir a recogerla estaba cerrado y tuvimos que quedarnos a comer en las inmediaciones. Además no lo han arreglado bien y sólo entran dos de las tres marchas. Tendremos que volver. También fuimos a buscar una lavandería. 

Pasamos por la Jetée Thiers, uno de los espigones que saliendo del paseo marítimo se adentran en el mar. Allí hay una colección de huellas de los pies descalzos de los navegantes famosos, como el Paseo de la Fama en Los Ángeles, sólo que allí dejan la huella de la mano. 




Sorprende que algunos parece que tienen sólo 4 dedos, por ejemplo Eric Tabarly. Supongo que tenía un dedo en martillo (montado hacia arriba)
y por eso no apoyaba en el suelo ni al dejar su huella. Pero da pena poder inmiscuirse así en las intimidad de estos personajes. Aunque nos dimos cuenta de que nadie contaba los dedos y a nadie le sorprendía que faltara uno.



En la ciudad está prohibido ir los hombres con el pecho descubierto. La multa es de 150 €.


En Mónaco era igual, y realmente había policías por la calle controlándolo.

Por la tarde hicimos una corta navegación, sólo para intentar encontrar una esquina de fondeo donde soplara la brisa, pero no fue posible. Tuvimos que aguantar la canícula metiéndonos mucho en el agua y a la sombra del toldo y del paraguas.

En la Capitanía me reencontré con Michel, uno de los responsables que se acordaba de mí de nuestra estancia larga anterior, que fue hace más de 10 años. ¡Menuda memoria!. Entonces nos ayudó a conseguir un atraque en algunos puertos donde normalmente no admiten barcos de tránsito, y cuando acabe este maldito calor volverá a ayudarnos. Con esta canícula no queremos ir a los puertos del interior de los ríos, porque allí corre menos el viento y al estar lejos del mar el calor se nota más. Además no tienen electricidad ni agua en el atraque, y la estancia se nos haría todavía más dura. 

Por la noche fuimos a las playas y al centro a ver si había alguna actividad relacionada con la noche de San Juan, pero no había nada de nada.

Y me despido con una preciosa puesta de sol en la bahía de Arcachón. 


 Así por fuera es magnífica. Sorprende pensar que la totalidad de la dársena está dedicada por debajo al cultivo de ostras y de mariscos desde la época romana. De los campos de cultivo hay que mantenerse alejado, especialmente entre 3 horas antes y después de la bajamar.  Aunque a nadie se le ocurriría meterse a navegar por allí,  porque se ve asomar un bosque de estacas, y las ostras que hay debajo cortan como las rocas de un lapiaz. Lo malo es que las corrientes en los canales entre los parques de ostras pueden alcanzar los 6 nudos, y es fácil salirse.

Con cuidado, navegantes.