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lunes, 6 de julio de 2026

De vuelta a España.

Hola navegantes. 

Así es, hoy salimos de Capretón después de una noche reparadora con destino a España. Aunque la entrada a Capretón se ha hecho famosa por las desgracias y los naufragios que se difunden en Youtube, eso es en los días difíciles, aproximadamente unos 15 al año.  La mayor parte de los días la entrada está tranquila como
hoy y se puede salir sin ningún problema.




Su peligrosidad obedece a que enfrente de la costa hay una fosa en el fondo marino de ochenta metros de profundidad, que aboca directamente a la playa en la entrada del puerto. Eso significa que las olas y el mar sufren un empuje impresionante hacia la superficie, y revientan contra las escolleras de la entrada. Se llama la fosa de L'Éperon.


Obviamente la situación empeora en bajamar y por eso solo se puede entrar y salir de Capbretón en las dos horas anteriores o posteriores a la pleamar, una dificultad más para utilizar este puerto como escala en las navegaciones por Las Landas. En mis visitas anteriores siempre me decían que estaban a punto de dragar la entrada del puerto. Esta vez me han dicho que efectivamente la dragaron hace un año, pero que en tan corto plazo de tiempo ha vuelto a encenagarse.



Yo he estado cuatro o cinco veces con el Corto Maltés en Capbretón y sólo una me vi encerrado allí como en una ratonera y no pude salir. Habíamos entrado bien, pero empeoró la meteorología por la noche.

Todo el día ha hecho una brisa flojita procedente del Este que nos ha permitido navegar a rumbo directo hasta Hondarribia en un solo bordo, con pocos ajustes de las velas. 

Hacía tanto calor que al llegar a la desembocadura del Bidasoa fondeamos en la playa para un baño. Elegimos la esquina francesa de la playa de Hondarribia, una curiosidad que os conté en otra entrada:


 Así este baño nos ha servido de despedida de las aguas francesas. A partir de ahora volvemos a navegar por la costa cantábrica de España, donde yo me siento ya como en mi jardín. Mañana seguiremos tranquilamente nuestra ruta hacia el oeste, y parece que va a ser con ola de calor y con vientos de cara del Oeste. Ojalá se equivoque el pronóstico.

Y me despido con la dibufirma de Hondarribia, este puerto tan acogedor y fiel como una sombra, que siempre me recibe con los brazos abiertos:


 Con cuidado, navegantes.

Una etapa maratoniana.

Hola navegantes. 

Hoy salimos mi amigo Mario Soler y yo de Arcachón con destino hacia España. Como os dije en la última entrada, el pronóstico era muy favorable, con viento del norte al nordeste, y nuestra idea era llegar a Capbretón si podíamos llegar de día, y si se nos hacía de noche a Hondarribia, navegando por la noche. 

El pronóstico se ha cumplido y por fin hemos tenido un día magnífico de vela que ya nos merecíamos, aunque un poco largo. Salimos de Arcachón a las 7:30 de la mañana y hemos venido casi todo el tiempo en empopada con el génova y el espinaker, o con la mayor y el espinaker, o con la mayor y el génova, siempre en orejas de burro. Con un sol abrasador que nos ha hecho navegar a la sombra del paraguas, pero a una velocidad impresionante que muchas veces ha rozado los seis o siete nudos. En total han sido más de 68 millas que nos hemos hecho en quince horas. Un promedio de 4,5 nudos, que no está nada mal teniendo en cuenta que también ha habido ratos de calma en que tuvimos que ayudarnos con el motor, y que la salida de Arcachón fue contra la marea entrante que nos quitaba velocidad.



Finalmente tuvimos la suerte de poder llegar a Capretón poco después de la puesta del sol a las 10 de la noche, también poco después de la pleamar, y con pocas olas de mar de fondo. O sea las condiciones perfectas para entrar en este puerto tan difícil. Así que nos hemos quedado en Capbretón a pasar la noche, y nos hemos ahorrado una noche en el mar.

La parte sorprendente es que en Capbretón todo el sistema de acceso a la luz y a electricidad del pantalán, y a los sanitarios, es con una aplicación del móvil que obviamente no teníamos. Como íbamos a llegar con la capitanía cerrada nos dijeron que teníamos que descargarnos esa aplicación, y seguir unas instrucciones que nos dieron por correo electrónico. Algo inaudito, porque hoy íbamos navegando tranquilamente y dos personas a bordo, pero si se va en solitario o con una meteorología difícil a quién se le ocurre hacerte descargar una aplicación de móvil desde el barco y darte las instrucciones por correo electrónico. En fin, según ellos era todo facilísimo pero a la hora de la verdad no lo ha sido tanto. Algún día me iré a vivir a "Teoría", en "Teoría" todo sale bien. 

 Con cuidado, navegantes.

viernes, 3 de julio de 2026

Dos días en Burdeos.

Hola navegantes. 

Hoy y mañana vamos a ir a Burdeos y a Saint-Émilion para hacer una pausa de barco y para el cambio de tripulación. El domingo iniciaremos el descenso de Las Landas para volver a Santander. 

Por ahora todo pinta bien para ese día. Al ser domingo no habrá ejercicios de tiro. Podremos salir de la bahía de Arcachón con la pleamar de las 9.30 h. Se pronostica un viento del Norte al Nordeste de fuerza 4-5, que al tener componente procedente de la costa no generará grandes olas. En caso de avería no tendremos la costa a sotavento sino a barlovento. Y si se nos hace de noche antes de llegar a Bayona o a Hondarribia,  la luna estará en cuarto menguante, o sea, más de la mitad iluminada. A ver si se confirma.

 Con cuidado, navegantes.

miércoles, 1 de julio de 2026

El étang de Cazaux.

Hola navegantes. 

Hoy hemos dedicado el día a conocer el étang de Cazaux, al sur de la bahía de Arcachón. Es un mar interior de unos 10 km de diámetro, que se formó al cerrar las dunas de arena un entrante del mar parecido a la actual bahía de Arcachón. Al cerrarse el lago y perder la comunicación con el mar, los ríos que abocan a él fueron endulzando poco a poco el agua, y ahora es un lago de agua dulce. Es lo que se teme que acabe pasando en la bahía de Arcachón, que antes tenía dos posibles entradas, la Norte y la Sur. Pero la Sur se cerró por los aportes de arena, y se teme que en unos pocos años también se cierre la entrada del Norte, y entonces se convierta en un lago cerrado. En las siguientes fotos uno de los ríos que aboca al étang de Cazaux y una vista del propio étang.



Hemos ido en autobús al pueblo de Cazaux, justo al norte de étang. En Arcachón nos informaron mal y nos dijeron que desde Cazaux se podía dar la vuelta completa al etang a través de pistas ciclables. Pero al llegar allí resulta que toda la orilla Nordeste del étang es terreno militar, por el que está prohibido circular. Tendríamos que hacerlo por una carretera bastante peligrosa y no nos decidimos. Y una de las pistas que recorre el pinar, entre el étang y la duna de Pilatos, se cerró por el riesgo de incendios.  Así que sólo hemos recorrido una pequeña parte del Oeste del étang, por la que sí se podía circular. 

El etang es enorme, como cuatro o cinco veces la bahía de Santander. Está rodeado de pinares y tiene varias playas con una arena fina como la de Arcachón. Está comunicado por canales artificiales y compuertas con la bahía de Arcachón, para desaguar el lago en época de lluvias y evitar inundaciones. También con los otros lagos de Las Landas:


Aunque os parezca mentira, los militares también usan este mar interior como campo de tiro, y en los días laborables está prohibido navegar por todo el interior del étang. Sólo se puede navegar los fines de semana.


Aunque no comunica directamente con el mar y por lo tanto los barcos no pueden salir al mar abierto, hay un puerto deportivo bastante grande en el que hemos visto principalmente veleros, y de esloras considerables. El puerto se construyó en los años sesenta excavando con maquinaria pesada unas orillas pantanosas que tenía el etang. En las siguientes fotos la imagen de la orilla del lago antes de construir el puerto,y las obras de excavación.



Se permitió construir con la condición de que fuera absolutamente respetuoso con el medio ambiente, y que no tuviera ni grúas de varada para luego dar la patente, ni astilleros, ni vertidos al lago, ni tiendas de acastillage, ni comercios que permitieran a los turistas desembarazarse de su exceso de divisas, ni nada de eso. Por supuesto los militares también pusieron sus condiciones, supongo que entre otras las que siguen vigentes: no tocar nunca tierra en la orilla nordeste, donde está la base militar, y no navegar en los días laborables.



Obviamente los barcos los llevan en camión o en remolque, y se tienen que quedar allí hasta el descanso eterno. Nunca te dirán, como nos dicen en el mar: "dame viento y te daré millas". Entre esa sensación de encarcelamiento y sólo poder navegar los fines de semana, debe ser duro tener el velero allí. A mí no me gustaría. Y este velero que ha echado raíces me parece que lo resume todo: 


 Con cuidado, navegantes.

martes, 30 de junio de 2026

A Biganos ¡en tren!.

Hola navegantes. 

Así es, hoy hemos ido al puerto de Biganos, donde se suponía que nuestro barquito podía dañar las estructuras portuarias, en tren. El sitio es precioso como lo recordábamos, lleno de casitas de pescadores multicolores a la orilla de un río donde los barcos locales amarran a estacas. 



Estas son las estructuras portuarias que se supone que podíamos haber dañado. Unas estacas clavadas en la orilla, a las que las barcas se amarran a través de una anilla que sube y baja con la marea. 





La disculpa que nos han dado para no acogernos es bochornosa y casi hubiéramos preferido que nos dijeran que no querían recibir a nadie de fuera. Hay un montón de sitios vacíos, y lo único que pasaría es que nos habríamos quedado varados en el barro, igual que están todos los demás. 


Pero por otra parte los atraques no tienen puntos de luz y no hubiéramos podido poner los ventiladores ni la neverita portátil, o sea que habría sido una noche de calor y de mosquitos bastante incómoda. O sea que a lo mejor nos han hecho un favor.



Algunas casas están construidas sobre pilotes porque en las mareas vivas el agua rebosa la orilla del río e inunda el pueblo. También inunda un aparcamiento de coches que hay en las afueras.



Como en el puerto hay un edificio de Capitanía me acerqué a ver si me daban alguna explicación del rechazo. 


 En teoría abrían a la una y media, y a las dos todavía estaba la capitanía cerrada. Entonces creo que lo entendí todo; yo tendría que llegar a Biganos con la pleamar, que esta tarde es a las 8 y pico. Lógicamente tendría que haber alguien de la Capitanía para esperarme y asignarme un atraque en mitad de ese laberinto de canales. Supongo que no le apetecía estar trabajando a esa hora y prefirió decirme que no fuera.


Después fuimos a ver el Lago Verde, en Biganos. Era una explotación de áridos que había dejado un agujero en la tierra. Cuando dejó de extraer y cesó su actividad el agua subterránea fue filtrándose y se ha hecho una laguna preciosa, rodeada de vegetación, que se usa sólo para la pesca. Está prohibido bañarse. Los peces que hay allí los infiltraron artificialmente precisamente para dedicar la laguna a la pesca. 




La prohibición de bañarse no la he buscado expresamente, y supongo que se refiere a las personas, porque había muchísimos perros bañándose estimulados por sus dueños.


El entorno del lago está rodeado por una pista ciclable de esas a las que ya están acostumbradas nuestras minibicis. Bueno, "ciclable" es como la llaman ellos:



La población de Biganos se quedó encantada con esa transformación inesperada e involuntaria de su entorno, que les vino como una lotería.

También hemos ido al puerto de Le Teich, donde estuvimos en nuestra visita anterior. Igual que a Biganos se llega remontando el cauce de un río algunas millas hacia el interior. Este se seca completamente y los barcos se quedan apoyados en el barro del fondo, que es del tipo de las arenas movedizas. En nuestra visita anterior casi engulle a un piragüista que se bajó del kayak antes de tiempo.





Cerca del puerto han hecho una playa artificial en una excavación a la orilla del río, que se rellena desde el río a través de una compuerta. Antes estaba más salvaje, ahora está rodeada de arena fina que seguramente han traído desde otra parte, y tiene hasta servicio de salvamento.


En bajamar se pueden ver en el barro del fondo las marcas de los barcos que entraron un poco justos, y llegaron a su atraque arando el fondo de barro con la quilla.


Hoy había varios autobuses con escolares que seguramente habían ido a visitar la reserva ornitológica, y aquello estaba muy animado.

En resumen, dos puertos muy interesantes y muy diferentes de las marinas a las que estamos acostumbrados. Qué pena que nos hayamos visto obligados a ir en tren y en bici en vez de con el barco, como si estuviéramos jugando a las visitas. La navegación está cayendo en picado, ¡qué lastima!. Nos queda el consuelo de que por lo menos hace unos años, en los buenos tiempos de la náutica, fuimos capaces de venir con el Corto Maltés.

 Con cuidado, navegantes.

lunes, 29 de junio de 2026

La navegación ya no es lo que era, o esto me pasa por preguntar.

Hola navegantes. 

Va a ser verdad el dicho de que nunca hay que volver a un sitio donde has sido feliz. Esta navegación está siendo decepcionante. Aparte de la ola de calor que nos ha hecho muy incómoda la primera semana, estamos viviendo ahora el problema con los puertos, que nos hace sentir que vivimos fuera del escenario. 

Ya os conté que en el puerto de La Vigne, donde estuvimos dos veces en nuestra estancia anterior (y no nos cobraron nada) ahora me dicen que en el caso de que me encontraran un sitio de amarre no podría dormir a bordo porque lo prohíbe la alcaldía. En otras palabras, tendría que dejar el barco vacío e irme a dormir a un hotel.

Otro día pedimos amarre en el puerto de Audenge. Por teléfono no parecía haber ningún problema y me pidieron que les mandara los papeles del barco y mi documentación. Se lo mandé todo por email y me contestaron que no tenían plaza para ese día, lo cual es increíble tanto desde mi punto de vista como desde los responsables de la Capitanía de Arcachón. A esos puertos pequeños nunca va nadie. Le pregunté que cuándo sería el primer día de esta semana que tendría una plaza libre, y no me contestó. 

Finalmente está el puerto de Biganos. Desde nuestro punto de vista es el más bonito de toda la bahía de Arcachón y estuvimos en él en nuestra estancia anterior. Os pongo una foto de aquella estancia como recuerdo de los momentos felices. 


Donde nos quedamos la vez anterior (detrás, en la foto) había como un metro de calado en bajamar, y el Corto Maltés cala 70 cm. Tampoco allí nos cobraron nada. Pues esta ha sido su respuesta ahora: 

"La quilla y el calado de su barco nos hacen pensar que usted no podrá acceder a la plaza, y que el comportamiento del barco en marea baja corre el riesgo de dañar las estructuras portuarias".

¡Dañar las estructuras portuarias con un velero de fibra de seis metros y medio!. Estructuras que por cierto se limitan a unas estacas clavadas en el fondo, a las que hay que amarrarse. ¡Y eso que le había dicho que ya había estado allí con el mismo barco sin ningún problema!. Deben de pensar que los que venimos de fuera tenemos muchas tragaderas, y se nos han quitado las ganas de seguir preguntando.  Vamos a terminar la semana aquí, en el puerto de Arcachón. 

Entre estas novedades deprimentes en Francia, las orcas en Galicia, Asturias y ya hasta en Euskadi, la tala de árboles en el canal de Midi que convierte en un sufrimiento llegar al Mediterráneo, y la evolución general de la náutica hacia el lujo desmesurado, donde quieren cobrarte hasta por respirar, se nos están quitando las ganas de seguir viajando con el barco. Como veis me encuentro en un momento bajo.

Y otra cosa, si alguna vez venís a Arcachón intentad que no os den amarre en la base de los pantalanes. En bajamar se quedan en seco y el fondo no es blandito, son placas de hormigón llenas de artistas.




En fin, los días que nos quedan nos planteamos ir a ver los puertos de la bahía en tren o en bici. ¡Menudo consuelo!.

 Con cuidado, navegantes.

Postdata. Como la entrada de esta mañana me ha salido muy pesimista, intento corregirla con la navegación de esta tarde, que hemos vuelto a fondear en la Isla de los Pájaros en pleamar. Para transmitir que a pesar los contratiempos, esto de navegar merece la pena. 






domingo, 28 de junio de 2026

La duna de Pilatos.

Hola navegantes. 

Parece que el tiempo ha empezado ya a cambiar. Hoy a ratos ha hecho hasta frío y estamos preparándonos para una noche de tormentas. Además ha estado soplando por la tarde un viento del Oeste bastante fuerte, que levantaba olas en la bahía y refrescaba mucho el ambiente.

Hemos aprovechado el día para una excursión en bici a conocer la duna de Pilatos. Casi 40 km con nuestras minibicis de rueda pequeña, una paliza. Pero que ha merecido la pena. 

Con sus 110 metros de altura es la duna de arena más alta de Europa, y sirve como punto de referencia para encontrar la entrada de Arcachón desde alta mar. Se lleva formando 4.000 años por los arrastres de arena que trae el viento del Oeste. Los mismos arrastres que han producido el Banc d'Argin en la entrada de la bahía de Arcachón. De hecho en la cartografía y en las fotos del satélite se ve que el Banc d'Argin y la duna de Pilatos están en la misma dirección Este-Oeste y uno frente a otra.



La duna lleva muchos años creciendo entre uno y cinco metros anuales hacia el Este, engullendo un pinar que tiene detrás y algunas casas que se construyeron allí. Un desastre irremediable porque no hay forma humana de parar el avance de semejante montaña de arena. 


A la duna se sube por su ladera Este, la que da al pinar. Recientemente han habilitado unas escaleras para que sea más cómoda la subida, pero la mayoría preferimos seguir subiendo por la arena. 


Es una subida muy dificultosa porque las piernas se te hunden hasta el tobillo, y mucha gente pierde allí los zapatos. Los zapatos que otros se encuentran se dejan en las empalizadas para que el que los ha perdido pueda encontrarlos. A veces pierden hasta los calcetines. 


Desde arriba se tiene una vista magnífica del océano, el Banc d'Argin, las bocas de Arcachón para entrar en la bahía, y la misma ciudad de Arcachón. La ladera Oeste, la que da al mar, se utiliza para algunos deportes como el parapente o deslizarse con paipo por la cuesta de arena.

A la vuelta vimos en el puerto un dispositivo que todavía no es muy habitual en España. Un sitio para vaciar y limpiar los retretes químicos. Será algo cada vez más necesario, ya que muchos barcos están cambiando el retrete de bomba por un retrete químico, desde que es obligatoria la instalación de un depósito de aguas negras a bordo y en los barcos pequeños no cabe. 


 Con cuidado, navegantes.