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miércoles, 3 de marzo de 2021

La sustitución de la orza (2).

 Hola navegantes.

Ayer fue el día clave para la sustitución de la orza. Comprobar que la nueva, realizada hace un año por un taller metálico de Santander según los planos que conseguí de un marino francés que había hecho lo mismo, encajaba en su sitio.

Y hubo suerte. Sólo hubo que lijar un poco (menos de 1 mm) el casquillo sobre el que gira, posiblemente por incrustaciones que había desarrollado el interior del quillote:

 Parece magia que mirando sólo un plano y sus cotas hayan podido sacar los distintos perfiles y cantos. Porque lo que no se aprecia en las fotos es que no se trata de una simple chapa recortada, sino que tiene un borde de ataque redondeado (a proa), un borde de fuga afilado (a popa) y toda una serie de angulaciones entre ambos para permitir el mejor escurrimiento de la lámina de agua al navegar. Los rasponazos que veis en la pintura son por los roces al meterla y sacarla para afinarla, y volveremos a pintarla con el resto del casco.

Todas las piezas accesorias (bulón, poleas y brazos de sujeción inoxidables) estaban en perfecto estado y hemos podido reutilizarlas:



Después de rebajar el casquillo le dimos un galvanizado en frío porque, lógicamente, al lijar perdió la imprimación que le habíamos dado el año pasado:

Y después de colocarla rellenamos con masilla epoxi el hueco cuadrado donde encaja el bulón en el quillote:


 

 Esa masilla (el parche blanco) la lijaremos hoy antes de pintar, y no se va a notar dónde está el bulón. Mañana os enseñaré el resultado.

Al quitar la orza hemos podido inspeccionar con linterna el interior del quillote, y nos ha sorprendido lo bien que estaba, en comparación con el gran deterioro de la orza. Es sorprendente, porque ha estado expuesto al agua de mar los mismos años que la orza. Al parecer los hacen de dos materiales diferentes, fundición gris el quillote (muy resistente a la oxidación) y hierro dulce la orza, con diferente resistencia mecánica, posibilidad de soldadura, sensibilidad a la oxidación y a la corrosión por el agua de mar, y otras características diferenciales que me superan.


 Además del carenado, estamos aprovechando para la revisión del fueraborda, por lo que vamos a volver a Puerto Chico con el barco como nuevo. Y bien listo para intentar la vuelta a Italia, que cada vez que lo pienso me pongo a salivar como un Pitbull.

Con cuidado, navegantes.

2 comentarios:

  1. Sorprendente lo bien que ha salido la operación! Una conjunción de buen planteamiento, buena elección del ejecutor y buena calidad de los materiales del barco.
    Enhorabuena Álvaro, ahora tienes el barco como recién salido del astillero.

    Nacho

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  2. Gracias, Nacho, es verdad que ha quedado como nuevo.

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