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jueves, 22 de junio de 2017

Mucho motorrrrrrrr!

Hola navegantes.

Esta mañana la niebla y la llovizna nos hicieron posponer la salida hasta las 11.45, pero esa retención forzada nos permitió arreglar la bici, ir al súper y a Fernando resolver por internet unas cosas urgentes de su trabajo. Nos hemos venido a Burela, 31 millas a motor porque el poco viento que había nos venía de cara. Además todo el cielo nublado, con lo que el panel solar no cargaba la batería, y nos hemos percatado de que el cargador del motor tampoco cumple su función. Otro bricolaje a la lista de pendientes. Un día de los que te hace dudar del dicho de que vale más un mal día de navegación que un buen día de trabajo.

La mayor parte del recorrido la hemos hecho "a la francesa", con el motor y la mayor para aprovechar el viento aparente. A ratos nos permitimos sacar el Génova, que para aumentar el ángulo de ceñida sin que se quede a la contra le metemos por dentro de los obenques. Algo poco ortodoxo pero que te permite ganar unos grados de ceñida, y eso en las travesías largas vaya si se nota.

En Burela primero nos quedamos en el muro, y la foto del Corto Maltés desde arriba es para que veáis la función de esa tabla que siempre llevo amarrada en los candeleros. Se coloca por fuera de dos defensas grandes y evita que la escalera del muelle choque con el casco. Más tarde nos enrollamos con unos pescadores a ver si alguno de los atraques del pantalán estaba esta noche vacío, y enseguida nos dirigieron al de unos compañeros que estaba en varadero, y por lo tanto el atraque vacío. Y aquí vamos a pasar la noche.

Nos quedan dos días para nuestra cita en Coruña, dos etapas de casi 50 millas cada una y con pronóstico de poco viento. Ojalá se equivoque porque si no se me va a quedar para siempre esta cara de viento de proa.

Hasta mañana navegantes.

Por fin pura vela... pero ciñendo.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Cudillero después de aprovechar el agua del pantalán (aquí algunos le llaman "el pantanal") para baldear el barco y hacer alguna colada.

Por la mañana salió una brisa preciosa del NW que, aunque nos venía de cara, nos permitió unos bordos largos hacia altamar más o menos en la dirección oeste que necesitábamos. Sol, brisa y  silencio, que se aprovechan para algunos bricolajes. Hoy sustituí la goma de la bomba de achique manual, que está en el respaldo de un banco de la bañera y ya estaba agrietada. La nueva la hice con un recorte de la cámara de la rueda de un coche.

Justo cuando me preparaba para una siesta reparadora, el viento arreció a fuerza 5-6 del NW y tocó ponerse a trabajar. Con un rizo en la mayor y el Génova al 50 % navegamos una hora, luego volvió a bajar de intensidad pero ya acabamos la tarde dando bordos con el cielo completamente cubierto. En esas navegaciones duras con el barco tan escorado, la única forma de tomar un café es "comulgándolo", como veis en la foto. Hay que arrodillarse y apoyar el cuerpo en el mueble de la pila de fregar, con la taza dentro por si en una ola se te sale todo.

Nos dimos prisa para llegar a Navia antes de que cerrara la tienda de bicicletas que nos había localizado mi amigo Jorge Aguirre, también navegante y que como tal entiende la urgencia de estas tonterías cuando estás navegando. Vive en Navia y tenía todo dispuesto para nosotros. Pero llegamos sólo media hora antes de que cerrase la tienda, corriendo como Charlot, y no fue suficiente para poder dejar a reparar el radio que se había roto.

Aguirre nos invitó a ducharnos y a cenar en su casa, lo que agradecimos mucho, y dormimos en la ría de Navia.

Hoy ha amanecido con niebla y lloviendo, lo que nos obliga a retrasar la salida. Aprovecharemos para reparar la bici y para pensar cómo nos organizamos para llegar a Coruña el día previsto.


Para terminar, mirad cómo hay que escribir la clave de este wifi, con "maslluculas".

miércoles, 21 de junio de 2017

Un ciclista sin bici.

Eso es un velero sin viento. ¡48 millas a motor!. Hemos venido a Cudillero en 11 horas, de las cuales a vela sólo dos. El resto la vela sólo ha servido para darnos sombra bajo la canícula. El único aliciente, que el mar estaba tan llano como la palma de la mano y nos atrevimos a entrar en Villaviciosa, una ría con muy escaso calado en la que normalmente no se puede entrar porque rompen las olas en su entrada. En las primeras fotos veis la enfilación que hay que tomar, la casita blanca y el edificio también blanco del fondo, y unas chicas haciendo surf en la entrada.

Luego vinieron 5 horas a motor, pasando de largo frente a Gijón porque íbamos mal de tiempo. A las 16 horas pasamos el Cabo de Peñas, el más prominente de Asturias, y justo ahí salió un viento del este que nos permitió navegar con la mayor y el espí a rumbo directo hacia Cudillero. Nuestro plan inicial era haber entrado en Avilés, justo tras el cabo, pero aquel viento que se había hecho desear toda la mañana no se podía desperdiciar y decidimos seguir hasta este precioso pueblo de Cudillero.

En este tramo estuvimos distraídos con una migración de cangrejos, esos que van en manada de miles de ejemplares a desovar, nadando por la superficie del agua. Cogimos alguno para estudiarlos y nos llamó la atención las patitas posteriores, que son palmeadas y las que utilizan para nadar. Nadan de lado, igual que andan.

A las 20 h. llegamos a Cudillero. El puerto se ha ampliado demasiado para las necesidades locales y les sobra espacio. El antiguo puerto pesquero no se usa, y el moderno tiene un sistema de amarre a boyas algo caro, 25 euros por noche. Al decirle al botero que no teníamos auxiliar para desembarcar nos colocó en la punta de un pantalán, con luz y agua aunque sin aseos, por la misma tarifa. Aprovechamos para endulzar el fueraborda después de tantos horas a motor los últimos días, para no tentar a la suerte y que se repita la avería del año pasado en Francia.

Al sacar las bicis vimos que una tenía un radio roto, así que fuimos a recorrer el pueblo andando. Otro bricolaje pendiente, ¡qué rollo!.

martes, 20 de junio de 2017

Presentación en Vigo.

Hola navegantes.

Coincidiendo con nuestra navegación a las Rías Bajas, el Real Club Náutico de Vigo me ha invitado a presentarles la vuelta a España y la navegación a Bretaña con el Corto Maltés. Será en su biblioteca (As Avenidas s/n, Vigo) el lunes 3 de julio a las 19 h. Estáis invitados y os agradezco si lo difundís entre vuestros contactos. La imagen siguiente se puede reenviar por wasap.

Un saludo.

lunes, 19 de junio de 2017

Fotos del 19.6.17

Eso me pasa por pontificar.

Hola navegantes.

Siguiendo nuestro vagabundeo náutico hacia el oeste hoy hemos venido a Lastres​, un precioso pueblo asturiano en la ladera de una montaña con un puerto muy protegido.

Salimos de Llanes un poco tarde, hacia las 11, para aprovechar el anunciado viento del nordeste, pero huelga decir que el pronóstico falló. Hubo muchas calmas y cuando salía viento era justo lo contrario, del noroeste. En total 26 millas en unas 7 horas, de las cuales la mitad a motor y la otra mitad ciñendo. Y mientras el resto de España está sufriendo la ola de calor, nosotros con gorro de lana, anorak y mojándonos.

Ya cerca de Lastres, cuando íbamos tan contentos con las dos velas a rumbo directo hacia el precioso pueblecito que ya se veía en el horizonte, se nos metió una tormenta con aparato eléctrico que hizo girar al viento 360 grados, como si estuviera dudando de qué sector entablarse para fastidiarnos más. Incluso  un rato navegamos marcha atrás.  Después se calmó del todo.

En ese momento, mientras arrancaba para entrar al puerto, me puse a comentar con Fernando por qué la línea de vida que llevamos arrastrando por si alguien se cae al agua debe ser de material flotante, para que no se trabe en la hélice, que siempre va unos centímetros sumergida. Pues nada más arrancar el motor se bloqueó porque había pillado la línea de vida con la hélice. Seguramente al dar el primer acelerón cavitó y absorbió el cabo hacia abajo. El caso es que bajo la tormenta para tuvimos que sacar el fueraborda para resolverlo. Eso me pasa por pontificar.

Cenamos pronto, mientras llovía, para ir a ver el pueblo luego, ya que enseguida escampó.

Fotos de ayer.

¡¡¡Pues sí que empezamos bien!!!

Hola navegantes.

Ayer salimos a las 8 de Santander con dirección al oeste, con pronóstico de vientos fuertes del nordeste que nos vendría muy bien. Se cumplió por la mañana, y las primeras 7 horas navegamos sólo con el espí a 5 nudos, una maravilla. Pero a las 15 horas de acabó el viento y tuvimos que hacer las 4 horas restantes, hasta las 19h que llegamos a Llanes, a motor. En total han sido 47 millas en 11 horas.

Lo malo es que desde que salimos nos dimos cuenta de que fallaba la batería. Enseguida se descargaba a pesar de la buena insolación, que la carga a través de los paneles solares, y por la tarde a pesar de las 4 horas de motor, que la carga por el alternador. En resumen, que rindió su alma porque ya tenía 5 años, y era un recuerdo de nuestra cuenta a España (la compramos en Vigo).

Ana llamó desde Santander a todas las estaciones de servicio de San Vicente y Llanes a ver si alguna que estuviera abierta tenía baterías, sin resultado. Entonces llamamos a una buena amiga, Paz G. Ullate, que veranea en Parres, y nos puso en contacto con un navegante local, Tino Burgos, que nos resolvió el problema. A pesar de ser domingo consiguió que un taller de baterías le abriera para comprar una nueva y nos la llevó al barco en Llanes, evitándonos hasta el recado de varios kilómetros cargando con los casi 20 kg de la batería. Solidaridad marinera. Por la noche estaba todo instalado y funcionando.

Durante la navegación vimos un pez luna y todo el día hizo un sol radiante y un calor raro para nosotros. Pero por la noche refrescó y dormimos como las ondinas en los sacos de plumas, que el año pasado decidí que traería al barco hasta en verano, harto de pasar frío.

Y fue una gozada poder ducharse a bordo y con agua caliente, pues ayer estrenamos la ducha.

Hasta mañana navegantes.

jueves, 15 de junio de 2017

Navegando con una antigua grumetilla, y ejercicios de salvamento.

Hola navegantes.

Ayer estuvimos navegando por la bahía con una antigua grumetilla para recordar los viejos tiempos. Ya tiene 30 años y estuvo en el grupo inicial, en 2003, siguiendo con nosotros hasta el 2007.  En aquella época dura le tocó atravesar su propio Teneré, con tres recaidas y dos transplantes, y luego muchas complicaciones de tanta quimioterapia. Pero todo quedó en el pasado y ahora es una mujer como tantas de su generación, que empieza a abrirse camino entre la precariedad laboral de nuestro pais y no parando de formarse en distintas disciplinas. Fue una alegría para nosotros este reencuentro, y me gustaría que sirva de estímulo para los que ahora se encuentran en el fondo del pozo.

Mientras navegábamos empezaron a emitir un aviso de "securité" relativo a unos ejercicios o simulacro de salvamento de náufragos frente a la Isla de los Ratones. Nos acercamos a verlo sin entrar en su perímetro de seguridad, y en efecto había dos supuestos náufragos en una balsa salvavidas, que fueron recogidos por los socorristas del helicóptero.





Cuando terminaron estuvimos elucubrando dónde los desembarcarían, y tendría que ser en el aeropuerto o en el helipuerto de Valdecilla. Para nuestra sorpresa, el helicóptero dio una vuelta sobre la bahía, regresó y les dejó... en el tenis. Claro, alguien tendría que volver a recoger la balsa.

martes, 13 de junio de 2017

Dibufirma del Nicholson 44 "FLYING JOHN":


lunes, 12 de junio de 2017

Otro Carpe Diem francés.

Hola navegantes. En mi opinión esto es un poquito menos altruista, para qué nos vamos a engañar. Aunque es sólo una opinión y puedo estar equivocado. Os traduzco la noticia:


"Esperanza en las velas.

Un año después de terminar sus estudios, Guillaume se enteró de que tenía una leucemia crónica, pero con la suerte de existir un tratamiento que le permite "vivir con la enfermedad, por lo tanto, todo lo que hago desde hace tres años es un regalo". Enfrentándose a esta enfermedad decidió emplear su tiempo en beneficio de una causa que le llega al corazón y en realizar su sueño, dar la vuelta al mundo a vela. "Es importante, e incluso primordial, vivir tus sueños, estés enfermo o no, y yo quiero dar esperanza a otras personas enfermas de cáncer". Guillaume y su tripulación apoyan a la Federación Leucemia Esperanza, una asociación que tiene por objetivo ayudar a los pacientes de leucemia y sus familias, financiar la investigación y sensibilizar sobre las donaciones de sangre y médula ósea. Además desean compartir esta aventura "organizando salidas a vela con niños enfermos de cáncer en colaboración con los hospitales". Guillaume busca pues un esponsor que desee prestar su barco (entre 12 y 15 metros) para la buena causa, ocupándose la tripulación del mantenimiento, las reparaciones y el seguro durante los tres años de esta circunnavegación, y dejando el barco a disposición de su propietario en las escalas (Cabo Verde, Polinesia, Caribe, Asia, etc), a decidir en comun".

Cada uno que opine lo que quiera, yo aquí lo dejo abierto.

domingo, 11 de junio de 2017

Dibucarta de un desembarco logrado.


...pero al fin tocó lo bueno.

Eso es, después de la mojadura de la navegación anterior ayer volvimos a salir con los grumetillos y todo lo que la anterior tuvo de malo, lo tuvo la de ayer de bueno. Hizo una tarde veraniega. Al principio estuvimos dudando si desembarcar en la Isla de Mouro porque hacía un viento del Norte al Noroeste que no es el ideal para ello. Con ese viento el fondeadero frente a la ensenada de La Raposa está expuesto al viento, y como el fondo es muy profundo los barcos pueden garrear. El viento ideal es el del Nordeste, que deja esa ensanada al socaire de los altos acantilados de la isla, de más de 30 metros de altura donde rompen las olas del Cantábrico con fuerza.

Pero nos decidimos y no erramos el tiro. Aquí la aproximación a la isla:

 
De más cerca vimos la típica silueta de Bart Simpson que caracteriza la isla:



Estuvimos estudiando el anidamiento de la gaviota patiamarilla. Conviene desembarcar con gorra, porque los adultos protegen a sus crías haciendo vuelos rasantes y defecándote encima. Los nidos los construyen con todo tipo de materiales, y los hacen en el mismo suelo, ya que en esa isla no tienen depredadores. Cada pareja pone tres huevos del tamaño de los de gallina, pero de color marrón moteado. Desembarcamos en varios viajes. Una vez en la isla cada grupo que ha venido en un barco queda a cargo del adulto que ha navegado con ellos. Mouro tiene unos acantilados y grietas peligrosos, y hay que vigilar mucho los movimientos de los niños. Entonces nos dedicamos a la exploración de los nidos y los polluelos. Les enseñamos las patas palmeadas, el pico que no hace daño si te coge un dedo, las cañas de las alas y las plumas, el latido de su corazón a toda velocidad, la temperatura cálida a la que los mantiene la madre aunque ese día haga frío, etc.





Los polluelos alcanzan el tamaño de una gallina pequeña y son un poco guarretes, pues cuando les coges (a veces tras una divertida persecución, porque como todavía no saben volar sólo corren por el suelo) se cagan encima o te regurgitan lo último que han comido, por eso a los niños les ponemos guantes. Las regurgitaciones sirven para ver de qué se alimentan, pues suelen echar trocitos de pescado. Dimos una vuelta en torno al faro, ya cerrado pues es automático, y vimos las espectaculares vistas desde lo alto, con nuestros barquitos al fondo. El faro se inauguró en 1858 y estaba al cuidado de dos torreros, ahora está automatizado desde hace años; es de color blanco y su silueta domina el horizonte desde toda la fachada Nordeste de la ciudad y las playas del Sardinero. Recorrimos la meseta que hay en la cumbre de la isla, cubierta con un espeso manto vegetal de hinojos y geranios marinos que crecen entre las grietas de la roca. De este manto vegetal cogen las gaviotas la materia prima para sus nidos.




Luego nos fuimnos a fondear a Los Peligros para merendar y bañarnos.



Con tantas emociones se nos hizo tarde y volvimos a puerto a motor, aprovechando para repasar los nudos que aprendimos la semana pasada bajo la lluvia.






Una tarde perfecta.

sábado, 10 de junio de 2017

¡Ay, el Norte! o navegando bajo la lluvia.

Hola navegantes.

El sábado pasado nos tocó navegación con los grumetillos y no paró de llover. En estos casos, tan habituales en Santander, no anulamos la salida porque si lo hiciéramos la mitad de los días no saldríamos a navegar. Nos quedamos en el pantalán enseñándoles algo algo hasta que escampe, y luego aprovechamos por lo menos para dar unos bordos. En el Corto Maltés intentamos pescar algo con el esquilero desde el pantalán, pero llovía tanto que ni los cangrejos habían salido de sus guaridas, y sólo cogimos alguna quiquilla despistada. Les enseñamos los símbolos para anotar el grado de nubosidad que cubre el cielo, y mis dos grumetillas sacaron un 10:


La parte práctica fue muy fácil porque toda la tarde el cielo estuvo cubierto con ocho octas. Luego aprendieron a cumplimentar el cuaderno de bitácora:

En otro barco, el Colombres, el benjamín de los grumetillos de este año, que tiene 6 años y está aún aprendiendo a escribir, hizo un esquema de las partes del barco que le habían explicado:


A media tarde escampó un tiempo muy corto y salimos a dar unos bordos por la bahía. Navegamos una hora y media, siempre con la amenaza de la lluvia o  bajo la llovizna:




Todo fueron capuchas, trajes de agua, frío y resbalones por la cubierta, pero en el fondo nos divertimos. Tuvimos que posponer el desembarco en la Isla de Mouro. Pero me parece que hoy, que ha amanecido un día radiante, vamos a desquitarnos y podremos ir a estudiar el anidamiento de las gaviotas.

viernes, 9 de junio de 2017

Dibucarta de la ex-isla de Escombreras.

Esta es la dibucarta de réquiem por la isla de Escombreras que hice durante la vuelta a España, tomada del capítulo 15 del libro:



Se empieza a leer en el hombro derecho y dice:

“Hola navegantes. Como habéis aprendido en el blog una isla también puede morir. Basta abandonarla a la codicia de una empresa petrolera y dejar que la integren en un muelle como quien enjaula a un pájaro. Esta dibucarta es un réquiem por la Isla de Escombreras que ya no tiene ningún futuro. Snif!!”.


jueves, 8 de junio de 2017

A las Rías Bajas en 2017.

Hola navegantes.

Esta temporada de navegación iremos con el Corto Maltés a las Rías Bajas. El año pasado acabamos un poco escaldados por la multitud de incidentes en la navegación a la isla de Elba (el accidente en el remolque a la ida, los numerosos golpes de mistral y los problemas con el motor a la vuelta) y este año nos apetecía un plan relajado que además nos sirviera para acumular fuerzas y ganas de aventura para el "largo viaje" del 2018. Además nos permitiría retomar este verano con ímpetu nuestras navegaciones "Carpe Diem" con los grumetillos de Valdecilla, que ya hemos iniciado a mediados de mayo.

Saldremos el 18 de junio para hacer la navegación de ida hasta Vigo en unas dos semanas. Allí tenemos un compromiso con el Club Náutico de Vigo para presentar los libros de la vuelta a España y la navegación a Bretaña, concretamente el 3 de julio. Luego dedicaremos dos semanas a recorrer tranquilamente todas las Rías Bajas, sus recovecos y sus numerosas islas, y luego otras dos semanas para volver a Santander, previsiblemente a finales de julio o primeros de agosto.


En total serán unas 1.000 millas náuticas y podréis seguirnos, como siempre, en este blog. Y los grumetillos no os preocupéis que seguiré organizando vuestras nevegaciones desde el barco.