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martes, 28 de julio de 2026

Gasear a la rata.

Hola navegantes. 

Retomo hoy las anécdotas de otros navegantes que nos permiten aprender algo para nuestras navegaciones. 
 
Una de las peores cosas que puede ocurrirte navegando es que se te embarque una rata. A mí por suerte no me ha pasado nunca, sólo he embarcado insectos, ranas, y una vez una culebra que se cayó desde un árbol en el Canal de Midi. Pero a muchos navegantes les ha pasado, y en sus libros el combate contra la rata ha ocupado algunos de los capítulos más divertidos. 

En el caso que os voy a contar, un navegante solitario escuchó por la noche ruidos a bordo, y por la mañana descubrió algunas cosas roídas. Estaba claro que tenía una rata a bordo. Cómo pudo llegar la rata al barco era difícil de entender, puesto que este navegante siempre fondeaba, no acercándose a los muelles. La única posibilidad es que la rata pasara desde el muelle al chinchorro con el que desembarcaba, escondiéndose en algún sitio, y luego subiera tranquilamente al barco, igual que subió él.

Cuando la descubrió lo primero que se le ocurrió fue intentar matarla con el arpón de pesca submarina. Aunque le había quitado la punta, falló el disparo y el arpón hizo un agujero de tres centímetros en el casco, aunque sin perforarlo completamente. Entonces se dio cuenta del peligro que corría, porque el intento de matar a una rata no valía el hundimiento del barco.

Entonces ató un cuchillo en el extremo de un palo, y empezó a dar cuchilladas a diestro y siniestro dentro del compartimento donde estaba la rata. Pero tampoco la acertó, la rata dio una voltereta y salió disparada ante sus narices, buscando refugio en otro compartimento.

Entonces se le ocurrió la idea genial. Selló completamente ese compartimento y le conectó el tubo de escape de un generador eléctrico que tenía con un motor de gasolina. En menos de tres minutos la rata murió gaseada. Nunca había conocido una solución semejante. 

Mi consejo: si paráis en un puerto o una marina desconocidos y veis que los vecinos de pantalán tienen sistemas contra el embarque de las ratas, haced vosotros lo mismo. Consisten en un disco o un embudo intercalado en la amarra que va al muelle, para que las ratas no puedan subir por ella. Son muy fáciles de improvisar recortando una botella de PVC y haciendo pasar la amarra por el cuello de la botella. Por ejemplo, estas son las que vi en una marina en Italia:


 Y respecto al otro animal que nos preocupa, las cucarachas, acordaos de que muchas veces ponen los huevos en las cajas de cartón en los almacenes y mayoristas. Nunca metáis al barco las cajas de cartón en las que traéis la compra del supermercado. Vaciad la compra en el pantalán, y la caja de cartón que se quede fuera.

Con cuidado, navegantes.

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