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miércoles, 22 de julio de 2026

Pagar el IVA dos veces.

Hola navegantes. 

En la navegación no sólo hay problemas técnicos con las velas o el motor, sino que a veces los problemas administrativos son incluso peores. Uno de ellos es la maraña con el IVA, que puede hacerte rozar involuntariamente la contrabandería. 

Francia es uno de los pocos países europeos que todavía mantiene colonias, y de hecho un navegante francés puede dar la vuelta al mundo sin dejar de pisar territorios de su país. Pero esa misma facilidad a veces arrastra inconvenientes.

 En esas colonias existe a veces un IVA reducido. Un navegante francés había comprado su velero en Tahití. Ese velero había sido construido y vendido la primera vez en Francia, donde había pagado el IVA. Su anterior propietario se desplazó a vivir en la Polinesia francesa, donde finalmente lo vendió. Después de comprarlo en Tahití, su nuevo dueño lo trasladó de vuelta a la Francia continental, y allí fue inmovilizado y confiscado por las aduanas. Para volver a disponer de él le exigieron pagar  la diferencia con el IVA continental, por haberlo importado a Francia metropolitana teniendo allí su residencia oficial. Una situación impositiva parecida a la de Canarias con la península.

Sin entrar en los detalles legales de impresos y matasellos que se me escapan, sí quiero advertiros de los riesgos que se corren cuando se navega con un velero entre países de dentro y fuera de la Comunidad Europea y del espacio económico europeo, por ejemplo actualmente al Reino Unido después del brexit. Pueden exigirte que demuestres haber pagado el IVA del barco y de todos los instrumentos mecánicos o electrónicos que lleva dentro. Y si no lo demuestras hacerte pagar el IVA por segunda vez, con el riesgo de ver requisado tu barco si no consigues ese dinero. Y eso, para los navegantes normales que no apestan a dinero, puede suponer tener que vender el barco, o recurrir a la familia o a los amigos de la mejor clase, o volver a hipotecarse.

Mi consejo: si se viaja a otro país llevar siempre a bordo las facturas de los aparatos y de la compra del barco, si fue nuevo. Si el barco se compró de segunda mano, llevar el certificado de haber pagado el impuesto de transmisiones patrimoniales, que es la hoja autocopiante que te dan en Hacienda cuando te lo compras. Y antes de salir informarse de las formalidades aduaneras y de otro tipo del país que se va a visitar. Por ejemplo en otra entrada os conté lo que tuve que gestionar para navegar a Londres:


Como veis, son muchas las cosas que no te cuentan los fabricantes de vacaciones. Era tan complejo que en las propias páginas web del Reino Unido te sugerían contratar los servicios de una gestoría. Yo no lo hice, y por suerte me salió bien.

 Con cuidado, navegantes.

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