Visitas al blog:

viernes, 17 de julio de 2026

Un cangrejo en el oído.

Hola navegantes. 

Siguiendo con los con las anécdotas de percances durante la navegación, hoy voy a contaros uno inaudito. Un navegante estaba limpiando el casco buceando. Es algo que se hace habitualmente, y es pasarle una esponja para quitarle esa primera capa de verdín que se forma en la obra viva, y sobre la que más adelante aparecen las conchas y los caracolillos. Alrededor tuyo, mientras haces la faena queda en el agua una nubecilla de verdín que es el material desprendido. 

Este navegante notó que algo se le metía por la oreja, y no sólo se le metía sino que se movía dentro penetrando cada vez más, hasta que llegó al tímpano, donde le producía un dolor insoportable. Pronto comprendió que se le había metido un cangrejillo. Aquél bichito estaba vivo, y al no encontrar la salida estaba paseándose por su tímpano. Temió incluso que se lo perforara con las pinzas y siguiera progresando hacia el interior del oído medio. 

Probaron de todo, desde sacarlo con pinzas de depilar (que por cierto es lo último que se debe de intentar, porque normalmente le introduces más adentro) hasta un sacacorchos, aire comprimido (porque tenían botellas de buceo) aplicar calor, y una especie de anzuelo hecho con un pendiente y cebado con un trocito de caballa al vino blanco, para ver si le atraía y salía. Pero nada de eso funcionó. 

Como uno de los tripulantes era farmacéutico y debía llevar un botiquín muy completo, finalmente se les ocurrió dormir al cangrejillo con éter. De esta manera se convirtió de un ser vivo en un objeto inerte, y pudieron sacarlo de la manera habitual. ¿Cuál es?. Echar con fuerza chorros de agua templada con una jeringa al interior de la oreja. El agua rebota en el tímpano, y al dirigirse hacia fuera saca el cuerpo extraño. Tiene que ser agua templada porque el agua fría puede puede producir vértigos o mareos.

Mi consejo: si vas a limpiar la obra viva buceando, hazlo con los tapones de oídos. Yo siempre recomiendo llevar tapones de oídos en las navegaciones. Sirven para dormir mejor si la marina está cerca de una discoteca ruidosa, si tu compañero de camarote es un dormilón sonoro, o si tu vecino de pantalán no ha sujetado bien las drizas y el viento las hace golpear contra el palo. Es un clac-clac insoportable. Además al bucear ayuda a prevenir el oído del surfista, tan frecuente entre los que pasamos una parte de nuestra vida en el mar. 

Y si se te mete algo en el oído la forma de extraerlo es echando chorros de agua templada con una jeringa hacia el interior, apuntando con el chorro hacia arriba y con mucha fuerza. Y por cierto, si lo que se ha metido es una legumbre (un garbanzo, una alubia...) algo muy habitual en los niños si se les deja jugar con ellas, hay que sacarla enseguida porque con la humedad las legumbres se hinchan, y cada vez cuesta más sacarlas.

 Con cuidado, navegantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios son bienvenidos.