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lunes, 6 de julio de 2026

Una etapa maratoniana.

Hola navegantes. 

Hoy salimos mi amigo Mario Soler y yo de Arcachón con destino hacia España. Como os dije en la última entrada, el pronóstico era muy favorable, con viento del norte al nordeste, y nuestra idea era llegar a Capbretón si podíamos llegar de día, y si se nos hacía de noche a Hondarribia, navegando por la noche. 

El pronóstico se ha cumplido y por fin hemos tenido un día magnífico de vela que ya nos merecíamos, aunque un poco largo. Salimos de Arcachón a las 7:30 de la mañana y hemos venido casi todo el tiempo en empopada con el génova y el espinaker, o con la mayor y el espinaker, o con la mayor y el génova, siempre en orejas de burro. Con un sol abrasador que nos ha hecho navegar a la sombra del paraguas, pero a una velocidad impresionante que muchas veces ha rozado los seis o siete nudos. En total han sido más de 68 millas que nos hemos hecho en quince horas. Un promedio de 4,5 nudos, que no está nada mal teniendo en cuenta que también ha habido ratos de calma en que tuvimos que ayudarnos con el motor, y que la salida de Arcachón fue contra la marea entrante que nos quitaba velocidad.



Finalmente tuvimos la suerte de poder llegar a Capretón poco después de la puesta del sol a las 10 de la noche, también poco después de la pleamar, y con pocas olas de mar de fondo. O sea las condiciones perfectas para entrar en este puerto tan difícil. Así que nos hemos quedado en Capbretón a pasar la noche, y nos hemos ahorrado una noche en el mar.

La parte sorprendente es que en Capbretón todo el sistema de acceso a la luz y a electricidad del pantalán, y a los sanitarios, es con una aplicación del móvil que obviamente no teníamos. Como íbamos a llegar con la capitanía cerrada nos dijeron que teníamos que descargarnos esa aplicación, y seguir unas instrucciones que nos dieron por correo electrónico. Algo inaudito, porque hoy íbamos navegando tranquilamente y dos personas a bordo, pero si se va en solitario o con una meteorología difícil a quién se le ocurre hacerte descargar una aplicación de móvil desde el barco y darte las instrucciones por correo electrónico. En fin, según ellos era todo facilísimo pero a la hora de la verdad no lo ha sido tanto. Algún día me iré a vivir a "Teoría", en "Teoría" todo sale bien. 

 Con cuidado, navegantes.

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