Yo quejándome de las olas de calor en la bahía de Arcachón hace dos semanas, sin saber que el infierno vendría después. Se ha declarado un incendio que afecta a toda la península de Cap Ferret, donde está el famoso faro, y al entorno de la bahía de Arcachón. Hasta ahora ha arrasado más de 14.000 hectáreas, con al menos 110.000 personas evacuadas, unos 100 hogares destruidos y 42 bomberos heridos. Las condiciones extremas, como la sequía, los pinos secos y los fuertes vientos, están complicando las evacuaciones, y el fuego se acerca a Burdeos.
El fuego se desató el 22 de julio en la península de Cap Ferret, en Gironde. Las autoridades evacuaron por completo la península, y el fuego es impredecible, avanzando a una velocidad de hasta mil metros por hora. Hasta ahora no hay víctimas mortales, pero hay imágenes dantescas como manadas de caballos corriendo libres por las calles de la ciudad, huyendo del incendio.
La evacuación de Cap Ferret se ha hecho en parte por tierra y en parte por mar, desde el puerto de La Vigne al de Arcachon. Debido a esto, se ha prohibido temporalmente la navegación en una amplia zona del Bassin d'Arcachon para facilitar las evacuaciones. La entrada a la bahía de los barcos deportivos que no tienen otro puerto de refugio está permitida. Pero los barcos deportivos que ya están dentro de la bahía, actualmente tienen prohibido salir para no interferir con las labores de evacuación y de control del incendio.
De momento el fuego no ha llegado a la ciudad de Arcachón, pero ya se han desalojado algunas de las zonas periféricas como medida de precaución.
No se me ocurre lo que habríamos podido hacer si el incendio se hubiera desatado quince días antes, cuando nosotros estábamos en el puerto de Arcachón. Siempre que voy a Arcachón pienso en la posibilidad de no poder salir por las olas espumeantes en los bajos arenosos de la entrada de la bahía, que te chocan con la fuerza de un torpedo, por los ejercicios de tiro, o por los temporales, pero nunca se me había pasado por la cabeza no poder salir por un incendio. Esto es una locura.
Entre las consecuencias del cambio climático con las olas de calor en Francia, el riesgo de incendios y el infierno insufrible en que se ha convertido el canal de Midi al haber talado los árboles (eso hacia el Este) y hacia el Oeste la manada de orcas que está extendiendo sus ataques hasta Asturias y el País Vasco, de verdad, no sé a dónde podremos ir a navegar los próximos años. Intuyo que se ha acabado eso de buscar sitios en que te sientas como al borde del mapa, y que tendremos que conformarnos con lo más prosaico.
Y me despido con algo que mueve a la risa:
Espero que el obispo de Burdeos decrete lo mismo en Arcachón, no sea que además de perder sus casas y su naturaleza exuberante, los arcachoneses estén en pecado por no ir a misa.
Con cuidado, navegantes.



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