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domingo, 13 de septiembre de 2020

Calor sahariano en Donostia.

 Hola navegantes.

Hoy el día ha estado marcado por el calor y las regatas de traineras.

El campo de regatas abarcaba el interior de la bahía de la Concha y unas balizas situadas fuera, y necesitaban todo el espacio al Este de la isla de Santa Clara, que es la entrada única a la bahía. Así pues, el puerto se cerró a partir de las 9, y unos minutos antes todos los barcos que querían seguir el espectáculo salieron en tromba. Un vecino de pantalán, un francés que se dirigía a Hendaya, no pudo salir a tiempo y le hicieron volver, retrasando medio día su travesía. Una faena, pero es que era de los confiados. Yo le advertí de que cerraban el puerto a las 9, y él que seguro que le dejaban pasar. Aún no conoce a nuestra Guardia Civil.

Muy temprano empezaron a botar las traineras. Lo hacen con la grúa del puerto en vez de a hombros por una rampa, como en Santander.


 Luego intentamos ir a ver la competición desde el paseo marítimo, pero era imposible porque según los guardias "no se podía estar en estático", o sea, parados, y sólo se podía circular. Eso por culpa del Covid. Así que nos fuimos directos al monte Higueldo.

Se accede por un funicular de un siglo de antigüedad. Arriba hay un parque de atracciones pequeñito pero con toda la ternura de haber sobrevivido un siglo, aunque comparado con los actuales resulta como comparar el dominó con la videoconsola. Lo principal son las vistas impresionantes que se disfrutan de San Sebastián y su bahía.



También divisamos desde arriba una cala diminuta y batida por las olas, que resultó ser la cala Tximistarri.


Si algún donostiarra sabe para qué se construyó que nos lo aclare, porque a mí no se me ocurre. Desde luego allí no se puede entrar con un barco ni borracho, pero esa obra tuvo que tener alguna utilidad.

Luego fuimos a ver la escultura de Chillida "El peine de los vientos" que a mi espíritu pragmático le sigue pareciendo una colección de tenazas de dentista para sacar muelas

 y a aguantar como pudimos, a la sombra y con los pies en el agua, el calor sahariano que ha hecho hoy en el Norte.

Hasta mañana, navegantes.

3 comentarios:

  1. Hola Alvaro! por lo que yo sé, la construcción de la cala Tximistarri se debe a la salida al mar del antiguo colector de aguas de la red de saneamiento de San Sebastián.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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