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domingo, 15 de mayo de 2016

Qué curioso el mistral.

Hola navegantes.
Para los del Norte un temporal es sinónimo de un cielo negro cubierto de nubarrones y lluvia a espuertas. Pues aquí el mistral pueden estar soplando con fuerza 8 en el mar, y en tierra la gente en camiseta y tirantes bajo un sol espléndido. Ya puestos, prefiero este temporal seco donde por lo menos te evitas el mal rato de tener todo el barco condensando humedad, resbaladizo y pasando frío. Pero hay que reconocer que asusta su fuerza, y sobre todo cómo puede cambiar de intensidad en pocas horas. La primera foto deja ver el mar lleno de olas y rompientes bajo un cielo azul, y nosotros viéndolo desde tierra en manga corta.
Hoy se ha incorporado Nacho a la tripulación a media mañana. Con ese mistral no íbamos a salir en ningún caso y hemos dedicado el día a recorrer Marsella. Hemos subido a Notre Dame, casi 150 metros de desnivel con las minibicis, y desde allí hemos contemplado las vistas de toda la ciudad y las islas que iremos a conocer mañana. El interior de la Basílica tenía colgados del techo exvotos con maquetas de barcos, seguramente de personas que consideran que la Virgen les salvo de un naufragio. Recorrimos algunos parques de la ciudad y tras la cena planificamos un poco nuestras siguientes etapas.
Por lo pronto mañana, que seguirá soplando el mistral aunque más flojo, haremos una etapa corta, sólo hasta las islas situadas en el Golfo donde se ubica Marsella. Seguramente dormiremos en ellas y las exploraremos con las bicis. A partir del martes seguirá soplando del oeste pero ya sin la fuerza de estos días y eso nos facilitará mucho nuestra progresión hacia el Este.
Cambiando de tema, hoy se ha publicado en el suplemento dominical de muchos periódicos de España un artículo sobre nuestra actividad de vela solidaria Carpe Diem centrado en el punto de vista de los niños. Podéis leerlo en:


Hasta mañana navegantes.

sábado, 14 de mayo de 2016

Conseguimos llegar a Marsella.

Hola navegantes.

Después de vernos retenidos anteayer por el temporal, ayer madrugamos para ver el pronóstico en la capitanía de Port Gardian e intentar llegar a Marsella. Lo que pronosticaban eran vientos del W al SW de fuerza 5-6 con posibilidad de refrescar por la tarde a fuerza 7. Como nuestra ruta era hacia el W y los vientos serían portantes nos decidimos a salir.

En cuanto nos vimos fuera del puerto pusimos el espi amurados a estribor y prácticamente no le cambiamos en todo el viaje, haciendo una media de 6-7 nudos y puntas de hasta 11,2 cuando cogíamos una ola en surf. Increible. En total fueron 46 millas en 8 horas y llegamos a Marsella a primera hora de la tarde. Sólo cerca de Marsella el viento arreció y nos vimos obligados a cambiar el espí por el génova, y luego por el génova más la mayor, pero en conjunto una travesía deliciosa y a toda caña.

Marsella es un puerto comercial impresionante, lleno de mercantes y ferries.



En la entrada al gran golfo donde se ubica la ciudad hay un archipiélago de islas preciosas, algunas habitadas, como la Isla de If, que fue prisión, o las de Frioul y Ratonneau, que al principio estaban separadas pero las unieron por un muro donde ahora está el puerto. Los próximos días iremos a conocerlas.



Decidimos entrar en el Vieux Port, el más céntrico de todos y situado en una esquina al Sur del superpuerto de Marsella. Pero una vez dentro resultó que no tenían plazas de atraque. Antes de irnos a los que hay en el Norte del superpuerto, que habrían sido 4 millas más de navegación, nos acercamos a preguntar en un club privado de navegación  que resultó que nos dejó una plaza y por un precio más barato que el del día anterior en Port Gardian (15 € en vez de 20) con lo que decidimos quedarnos en este rinconcito los tres días del cambio de tripulación. Porque mañana se despide Mario y se incorpora Nacho López-Dóriga, otro amigo navegante y colaborador con nuestra actividad de vela solidaria Carpe Diem.

Por aquí están de celebraciones porque el lunes es festivo, creo que Pentecostés o algo así. Han preparado un espectáculo de funambulismo en el que unos artistas del equilibrio van a intentar pasar por un cable tendido por encima del puerto, desde una torre a un fuerte. Para tender el cable han tenido que regular el tráfico de los veleros por debajo, porque podrían darle con el mástil. Lo malo es que aquí soplan vientos atemporalados (por fin llegó el anunciado viento de fuerza 8) y así no se puede hacer el espectáculo. Hoy lo han suspendido y es probable que mañana también, pues el pronóstico es igual. Menos mal que hoy no nos tocaba navegar.


Mario se tenía que haber vuelto esta mañana a España pero le han anulado el vuelo, o sea que se ha quedado un día más. Esperamos que mañana se resuelva. Hemos aprovechado la tarde para recorrer Marsella, encontrando que además de una gran urbe que tiene hasta copias del David de Miguel Angel en mitad de una plaza
 
tiene rincones preciosos, como éstos:



En el terreno práctico, nuestra neverita de camping ha rendido su alma y decidido no funcionar más. Hemos vuelto al sistema de los frigolines que nos tienen que enfriar en los bares o en las oficinas de las marinas, porque es difícil encontrar una que la sustituya y  no digamos encontrar alguien que la arregle, cuando sólo paramos un día en cada puerto. A ver si en los próximos días conseguimos resolverlo.

Hasta mañana, navegantes.

jueves, 12 de mayo de 2016

Cambio de planes por el temporal.

Hola navegantes.

Esta  mañana nos levantamos con la intención de ir a un puerto de la desembocadura del Ródano, la última etapa antes de Marsella. Después de desayunar nos dimos una vuelta por la Marina de Port Camargue, que es enorme y con casas al borde del mar con su propio embarcadero.

A las 12 salimos con una brisa del oeste de fuerza 4 o 5 que nos permitía navegar a más de 6 nudos y a rumbo directo. Como además hacia sol, después de tantos días de lluvia incesante, nos las prometíamos tan felices.

Lo malo fue que empezaron a emitir un aviso de temporal cada 15 minutos, para hoy mismo, con vientos del suroeste de fuerza 7 y hasta 8. No entendíamos nada porque esta misma mañana habíamos consultado el parte en capitanía y no lo mencionaba. Al parecer el aviso se emitió después de hacer público el parte meteorológico estándar y algunas capitanías no lo habían publicitado.

Nos parecía increíble que con el día que estábamos disfrutando pudiera venir un temporal, y por eso llamé por teléfono a Crossmed, que es como nuestro Salvamento Marítimo, y me lo confirmaron todo. Menos mal que aún no habíamos llegado a Port Gardian, el único pero de refugio en la etapa de hoy,  que era un poco atípica. Ya os dije que esta costa tiene muchísimos puertos, pero justo hoy íbamos a atravesar la costa del Delta del Ródano, muy parecido al del Ebro, poco urbanizado y sin puertos. De común acuerdo cambiamos nuestro destino y fuimos a este puerto de refugio donde llegamos a las 16.30 sin comer.

No sé si habremos acertado, porque a los dos nos costaba creer que viniera un temporal pero optamos por la prudencia. La consecuencia es que nos queda para mañana una etapa agotadora de 45 millas hasta Marsella, y eso si conseguimos salir y el temporal no se prolonga. A cambio hemos conocido este bonito rincón.

Es un pueblo llamado Saintes Maries de Mer, así en plural, porque está dedicado a las dos Marías, la Salomé y la Jacobé, y a su prima Sarah, la patrona de los gitanos, de raza negra. Todos los años los gitanos de Europa se concentran aquí en mayo para celebrar a su santa los días 24 y 25 y todo el pueblo estaba abarrotado con sus roulotes. Además el pueblo tiene plaza de toros, monumentos a los toros, restaurantes con carne de toro, en fin, algo raro aquí en Francia. Mario y yo hemos cenado un bistec de toro que para mi ha sido la primera vez que lo probaba. 

Mañana esperamos que haya pasado el temporal y poder llegar a Marsella. Deseadnos suerte.



miércoles, 11 de mayo de 2016

Una tirada intermedia.

Hola navegantes.

Tras la paliza de ayer hoy no hemos madrugado y hemos dedicado la mañana a temas de intendencia y estirar las piernas. Hemos salido a las 12.30 para una etapa intermedia, de unas 30 millas.

Las primeras horas fueron con una brisa suave que no nos daba más de 3 nudos y nos ayudamos con el motor. Hemos ido costeando y contorneando dos zonas de tiro del ejercito francés donde está prohibido entrar, como la de las Landas. ¡ Cómo les gusta a los franceses disparar al mar!.

A la altura de Sete, donde no nos dio tiempo a quedarnos, pusimos el espí y con el refrescamiento del viento llegamos a ir a más de 6 nudos. Lo malo de las empopadas con espí es que el viento aparente es muy escaso y no te das cuenta de lo que sopla de verdad hasta que te atraviesas. Y eso nos pasó con una trasluchada del espí, que nos obligó a bajar todo a la desesperada y seguir sólo con el génova. Fijaos el viento que haría sería sólo con el génova hacíamos 4,5 nudos.

Lo que queda de la tarde se la pasó rolando, calmando y refrescando. Volvimos a poner la mayor y a ratos íbamos con el viento por la aleta y a ratos ciñendo, entre 4 y 6 nudos. Llegamos a Port Camargue a las 20 h. después de hacer 34 millas en 8 horas. Es uno de los mayores puertos del mundo, con 4000 barcos.

Un poco antes de Port Camargue está La Grande Motte, que se distingue desde el mar por sus bloques de apartamentos como Torremolinos pero con forma de pirámides.

Una larga tirada.

Hola navegantes.

Anteayer fue un día triste, encerrados en el barco bajo la lluvia y oyendo silbar la jarcia con furia. Aunque el puerto de Portbou está muy protegido del sureste, que es de donde soplaba ayer el temporal, las olas rebotaban y alguna entraba al puerto y barría los pantalanes, que son de hormigón y fijos al fondo en vez de flotantes. Por ejemplo yo ayer fui a la ducha con paraguas. Da risa contarlo, pero desde debajo del chorro veía mi ropa y el paraguas. Cuando volvía al barco una ola barrió el pantalán y me mojó hasta las rodillas. Aparte del susto, otro inconveniente para poner a secar los zapatos en la cabina.

Ayer por la mañana nos levantamos a las 5:45 para ver el panorama. Mis vacaciones tienen la condena de los madrugones. Aunque había unas olas de 1,5 a 2 metros, no rompían, por lo que nos decidimos a salir. Teníamos que recuperar los dos días perdidos, uno por el transporte a Llancá y otro por el temporal en Portbou.

Por la mañana sólo hubo una brisa asmática de dirección variable que nos obligó a usar el motor además de las velas. Como el barco se movía poco aproveché para algunos bricolajes, como limpiar y guiar el cable de la zona reparada, que quedó lleno de resina y suelto, y conectar los cables eléctricos del palo.

Pero por la tarde, ¡ay por la tarde!. Salió un sureste de fuerza 5 que nos permitió ir sólo a vela a 6 nudos y a rumbo directo hasta Cap d'Adge, nuestro destino más optimista cuando salimos, donde llegamos a las 20.30. Habían sido 55 millas en 13 horas. Lo malo es que las 3 últimas horas volvieron a ser bajo la lluvia, con con un viento de fuerza 5 y rachas de 6 y un maretón de olas que barrían la cubierta. Una entró en la cabina, mojó la radio y el plóter y a Mario, que iba a la barra, le dejó hecho un eccehomo.

Cap d'Adge es una Marina curiosa, construida en un mar interior, con varias islas, todas las cuales se usan como atraques. A su entrada hay una isla preciosa con un castillo construido en las rocas. Desde lejos parece un barco entrando a puerto. Como había muchos atraques vacíos nos situamos detrás de un velero enorme que hacía de cortavientos y rompeolas a  6 u 8 pequeños que nos refugiábamos detrás.

Hoy seguiremos hacia el Este, y la falta de tiempo nos impedirá entrar en Sete. Lo siento por Mario, yo podré conocerlo a la vuelta.

lunes, 9 de mayo de 2016

Sí, algo haríamos para merecerlo...

... Porque aquí seguimos enclaustrados en Portbou. Parece un "dejà vu" de la navegación a Bretaña cuando nos vimos retenidos en Capbreton. Está lloviendo, con olas de 1,5 a 2 metros que dificultan la salida del puerto, y pronóstico de vientos de fuerza 6 a 7, y hasta de 8 al norte de la zona. Aunque sean del sureste y para nosotros serían portantes, es demasiado para este barco, para qué nos vamos a engañar. Esperamos a ver si mejora por la tarde, porque una ventaja de esta costa es que tiene puertos cada 5-10 millas y por tanto puedes hacer saltos cortitos, sin obligación de estar navegando 10 a 12 horas como en las Landas.

Estamos aún en España, qué duda cabe. Queríamos subir a lo alto del espigón para ver el mar que había fuera del puerto y el marinero nos mandó al final de la carretera y nos dice:

¿Ven aquélla señal?. Por allí se sube.

Y al llegar a la señal, podéis ver en la foto lo que indicaba: prohibido pasar peatones.

Seguimos viendo ejemplos de lo que es por aquí la Tramontana: muelles de amortiguación del amarre reventados, barcos con la regala rota, defensas explotadas, etc.  Y también ejemplos de que no soy el único que tiene desgracias con los apoyos del barco. Y si no mirad este grandullón de madera, no sólo se le ha hundido el casco, es que se ha partido la roda por la mitad.

Y para terminar un problema de la tecnología vélica. Los enrolladores de la verla mayor dentro del palo. Parecen un chollo de comodidad y sin duda funcionan bien en las naves de la velería.  Pero en la vida real, y sobre todo con mal tiempo, lo normal es que se atasquen y te dejen, en mitad de la tormenta, con la vela que no puede ni entrar ni salir, una auténtica catástrofe si estas cerca de la costa.

Dedicaremos la mañana a ir a la compra porque con los líos todavía no la hemos hecho, y si nos deja la lluvia, a conectar la luz del palo e instalar la línea de vida.

domingo, 8 de mayo de 2016

¿Que hemos hecho para merecer esto?.

Hola navegantes. Después de toda la semana estresados en el Cantábrico por lo que ya sabéis, nos las prometíamos tan felices navegando por el Mediterráneo y nos hemos encontrado más lluvia que en Cantabria. Ayer dormimos Mario y yo en el barco encima del camión, una ubicación bien extraña. Esta mañana hemos levantado el barco del camión para terminar de pintarlo, y a fe que la reparación ni se nota. Gracias Javi, eres un artista.

Pero luego hemos botado el barco bajo la lluvia, hemos levantado el palo y regulado la jarcia bajo la lluvia, puesto las velas bajo la lluvia, limpiado el barco bajo la lluvia, ido a por agua y gasolina bajo la lluvia, comido bajo la lluvia, y todo bajo la lluvia. A pesar de ello nos apetecía hacer una navegación, aunque fuera corta, para probar la regulación que habíamos hecho del palo y estar seguros de que el casco ha quedado bien y no hace agua, como así ha sido. Nos hemos venido a Portbou.

Pues lo más gracioso es que lo primero que nos llamó la atención es que el Ayuntamiento ha organizado un parking en una riera, algo incomprensible para nosotros porque es por donde desagua la lluvia a veces con una fuerza torrencial. Le preguntamos a una señora que estaba paseando al perro por la riera si no les parecía peligroso,  y  ante nuestra sorpresa nos dice:

-"¿Por qué, si aquí nunca llueve?".

¡¿?!

Pues a pesar de su peligrosidad cobran por aparcar allí, y encima ponen el aviso de la siguiente foto, en rojo, avisando que si empieza a llover el coche se retire inmediatamente, y que el Ayuntamiento no se hace responsable de los daños. ¿Será posible?.

También nos ha sorprendido que los barcos del Varadero están amarrados al suelo con eslingas, para que no se los lleve el viento cuando sopla la Tramontana. Como en la vuelta a España, lo prioritario en esta costa va a ser sobre todo que no nos sorprenda la maldita Tramontana y a ello supeditaremos todo. Por ejemplo mañana va a seguir lloviendo, pero anuncian vientos que aunque pueden ser un poco fuertes (fuerza 5 con rachas de 6) va a ser de componente sureste, perfecto para avanzar hacia Leucate, que nos queda justo al Norte. Con ese viento por la aleta podremos hacer las 25 millas en unas 5 horas, y a lo mejor navegando sólo con el génova si con las dos velas es incómodo. Mañana os contaremos qué pasó.

sábado, 7 de mayo de 2016

¡Llegamos a Llancá!

Pues si, después de 10 horas de carretera llegamos a Llancá sin incidentes mayores. Se incorporó Mario al grupo y hemos hecho una cena muy agradable con Jose Luis, nuestro transportista providencial y nuestro Ángel de la Guarda en el peaje de Llodio, en una pizzería enfrente de la playa. El mar está como un plato y esperamos botar el barco mañana a primera hora. Anuncian lluvia y a lo mejor nos toca hacer la maniobra a remojo. Pero de todas todas que el Corto Maltés vuelve mañana a su elemento. Esta pasada por tierra no le ha venido muy bien.

viernes, 6 de mayo de 2016

El síndrome del opositor.

Consiste en que después de todo el estrés de preparar una oposición, cuando la apruebas te viene un vacío interior, una incredulidad que sustituye con nuevas palpitaciones negativas a las anteriores.

Pues eso estoy sintiendo esta tarde. Ver el barco en el camión que lo llevará mañana a Llancá es un alivio, he conseguido lo que parecía imposible gracias a todos los amigos y profesionales de Getxo. Pero el estrés de esta semana no me dejó apreciar la magnitud de lo que estaba arriesgando. Y ahora me doy cuenta de que nos hemos jugado las vacaciones de muchos amigos, los billetes de avión ya contratados, la ilusión de este viaje preparado durante tantos meses, la propia credibilidad de un proyecto arriesgado para este barquito fiel, no hecho para una vitrina, que pese a su senectud (30 años es mucho para un barco) nos está permitiendo aventuras tan emocionantes. Espero que a partir de ahora la suerte nos sonría.

Nota: hemos dejado sin pintar las zonas reparadas precisamente para identificarlas bien y no apoyar nada en ellas en este transporte. Las pintaremos en Llancá en el último momento antes de ir al agua.

Javi Bidegorri, el profesional que brilla con luz propia.

Os presento al artífice del milagro, reparar un boquete de 40 cm en el casco de un barco y la luxación de un mamparo en 2 días. Todo el personal de la Marina de Getxo se ha portado de maravilla pero Javi especialmente. Por cumplir el plazo a que se había comprometido ha trabajado desde por la mañana hasta las 22.30, y eso sin perder la sonrisa. Y el resultado salta a la vista, el Corto Maltés está más sólido que antes del accidente. Ojalá hubiera muchos profesionales como él. Si tenéis cualquier problema en vuestro barco no dudéis en poneros en sus manos, seguro que no os arrepentiréis. Lo siento por los de fuera de Getxo que no podrán acudir a él.  Gracias Javi.

Si todo va según lo previsto, mañana hacemos el transporte a Llancá y el domingo o el lunes empezamos la navegación hacia Elba. Espero haber saldado ya todas mis deudas con el mar y que la navegación, ¡por lo menos los primeros días por favor!, sea tranquila.

jueves, 5 de mayo de 2016

Reencuentro con el Cantabria Infinita.

¡Vaya sorpresa!. Paseando por el borde de la ria para recordar nuestra estancia el año pasado, camino de Bretaña, vimos un barco que nos resultó familiar. Nada menos que el Cantabria Infinita, que después de un periodo de incertidumbre sobre su futuro marinero, ahora se dedica a buque escuela en el seno de la Asociación internacional de grandes veleros Tall Ship Race. Está en la ria de Bilbao preparándose para la siguiente concentración en Lisboa. Ahora se llama Atyla y compartimos un rato de conversación con su capitán, Nacho de la Serna, contándonos nuestras vicisitudes.

Fijaos qué chulada de folleto informativo que se convierte en una papirola con la silueta del barco.

¡Buenas vientos, Nacho, y suerte en la nueva andadura!. Y por cierto, ¿por qué está abanderado en Francia?, o eso me ha parecido interpretar en la foto del folleto.

Viento en popa en La Planchada.

Aquí llaman La Planchada al Varadero, aunque no me han sabido decir por qué.
Todo va desarrollándose bien. Hace mucho calor y la fibra seca rápido. Por fuera ya está reparado, y ahora Javi está rematando por dentro. Está mañana fue lo peor, lijando dentro del barco y respirando el polvillo de la fibra. Por suerte Javi consiguió una aspiradora industrial que chupaba una gran parte en la zona misma que lijaba. Luego me la dejó para la limpieza general antes de devolverla.

Ahora queda enfibrar por dentro y limpiar y recolocar todo. Y mañana darle la patente a todo el casco, cosa que pensábamos hacer en Llancá pero ya no nos da tiempo. Posiblemente se deteriore algo en el transporte del camión pero no había otra opción.

Las zonas reparadas las vamos a dejar sin pintar para que en el transporte no se apoye nada en ellas hasta que estén bien curadas. Le daremos la patente en Llancá a la vez que pintamos los apoyos.

Hasta Llancá me llevará el barco el camión que nos recogió en la autopista. Es un poco más caro que el remolque pero él mismo me echa el barco al agua y me levanta el palo.

Aprovechando la mala racha esta tarde he quedado con Ana en Bilbao y ha sido un oasis entre tanta mala suerte.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El convaleciente va mejorando.

El perito ha admitido los daños y ya están escayolando a mi viejo compañero, que ha quedado con una imagen inhabitual. Cuando terminemos con la operación quirúrgica vendrá la operación limpieza y antisepsia. Otra vez mi amigo Ander me va a facilitar el trabajo dejándome la aspiradora, porque el Corto Maltés va a quedar invadido por las arenas del desierto (exactamente, el polvillo de la lijadora) con mi ropa de 3 meses y mis provisiones dentro.

Por desgracia he tenido que anular la presentación de la vuelta a España en Blanes. Lo siento, chicos, otra vez será.

Naufragué en la A68

Ayer salimos de Santander con el barco en el remolque y ocurrió lo que siempre pensamos que sólo les pasa a los demás. El día más negro del Corto Maltés tuvo que ser en la carretera en vez de en el mar. En algún bache o curva la cincha de aflojó y una de las patas del remolque perforó el casco.

Pasamos toda la mañana en el arcén gestionando un camión que lo recogiera y dónde repararlo. En Santander lo más que me ofrecían era ponerme en la lista de espera para empezar a repararlo dentro de 2 ó 4 semanas. Por suerte en Getxo se han volcado conmigo, me han admitido el barco y reorganizado su trabajo para empezar hoy mismo. Al parecer en 2 ó 3 días puede estar reparado. Si es así, después de ver todo el plan de este verano arruinado después de muchos meses de preparación, empiezo a ver la luz al final del túnel y vuelvo a ser optimista.

Por si fuera poco uno de los capitanes que va a organizar en Getxo la actividad Carpe Diem con los niños de oncología de Cruces me ha dejado instalarme en su barco mientras duren los trabajos con la fibra, que hay que trabajar desde fuera y desde dentro, y no se puede vivir a bordo. ¡Mil gracias, Ander!, navegando se conoce a gente con muy buena entraña. En la última foto mi hogar adoptivo en Getxo (la motora).