La baliza que llevo yo en el Corto Maltés es una llamada de geolocalización. Significa que cada pocos minutos manda a través de los satélites tu localización de GPS a la dirección que tú eliges, en mi caso la página del blog, para que tanto mi familia como los que me seguís podáis saber en cada momento dónde estamos. Además tiene un botón SOS para que en caso de emergencia emita una llamada de aviso al centro de coordinación, y desde allí te envíen a los servicios de rescate. Pero esta baliza ha demostrado su utilidad, incluso si no consigues acceder a dicho botón, siempre que alguien de tu familia esté pendiente de tu recorrido.
Un navegante sufrió un vuelco mientras navegaba en una determinada
dirección a seis nudos. En el vuelco perdió la baliza, y cuando el barco
se recuperó no la encontró y por lo tanto no pudo activar el botón SOS.
Cuando el barco se enderezó había desarbolado y empezó a derivar en una
dirección perpendicular a la ruta anterior, a menos de un nudo. Su mujer
estaba supervisando periódicamente su ruta y sospechó que aquel cambio
de rumbo y de velocidad no eran normales, y que algo tenía que haber
sucedido. Ante la sospecha llamó por teléfono a los servicios de
salvamento, dándoles las coordenadas del sitio en el que había cambiado
la ruta. Los servicios de salvamento comprendieron que algo había
sucedido y enviaron allí el rescate, encontrando el barco desarbolado.
Aunque los navegantes no habían sido capaces de activar el botón SOS, la baliza demostró
su utilidad.
Mi consejo: si hacéis navegación
de altura o navegación costera de largas distancias os recomiendo
llevar una baliza de geolocalización. Yo llevo la Spot Gen3. Se han hecho muy asequibles, y aunque se paga una tarifa anual, desde mi punto de vista está absolutamente justificada por la tranquilidad que te da a ti y a tu familia.
Con cuidado, navegantes.

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