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sábado, 29 de agosto de 2026

Perder las gafas de cerca.

Hola navegantes. 

La náutica, como el montañismo, se está convirtiendo en un deporte de gente mayor. Y la gente mayor, lógicamente, necesita las gafas de cerca. Pues perder las gafas de cerca en una situación de urgencia en el barco puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

En septiembre de 2009 una pareja mayor navegaba en su velero desde Pointe Rouge, cerca de Marsella, a Port Camargue. Por el camino les sorprendió una fuerte tormenta con aparato eléctrico, e incluso trombas de agua, que inundaron el barco y consideraron más prudente volver a Marsella. En el puerto de Marsella les rechazaron porque había prevista una regata, y aunque estaban amarrados en la punta de un pantalán sin estorbar a nadie, les dijeron que se fueran. A pesar de la incertidumbre se marcharon.

Después de una aparente mejoría volvieron las tormentas y las trombas de agua. El barco volvió a inundarse (luego se supo que tenía un defecto en el prensa-estopas del árbol de la hélice). La bomba de achique se obstruyó, como pasa a menudo, con los desechos que flotaban en el interior de la cabina, y la mujer tuvo que quedarse dentro achicando el agua con un cubo. El hombre no pudo abandonar el timón porque con la masa de agua que había entrado a bordo el barco se estaba convirtiendo en ingobernable.

Por una razón desconocida, tal vez por haber apretado poco tiempo el botón de distress, la llamada selectiva digital de su radio no funcionó. Cuando la mujer contactó por teléfono con los servicios de salvamento, le pidieron lógicamente su posición. Pero en el cafarnaún ella había perdido las gafas de cerca, y no conseguía leer las coordenadas de su GPS. Total, que no pudieron ir a socorrerlos.

De chiripa consiguieron acercarse al puerto de Carro, cerca de Marsella, donde les vieron en las cercanías y les ayudaron a entrar. Por suerte lo que pudo acabar en tragedia por no haber podido dar sus coortdernadas terminó bien.

Mi consejo: si alguna vez os rechazan en un puerto y tenéis dudas de la seguridad del barco navegando fuera, no os marchéis. Esperad a que venga la policía y os echen ellos si se atreven. Y si lo hacen, todavía podéis quedaros haciendo círculos dentro del puerto o el antepuerto hasta que pase lo peor. Llevad en el barco gafas de cerca de repuesto, y especialmente unas en la bolsa de supervivencia. Imaginaos en la balsa salvavidas sin poder leer las instrucciones de supervivencia, o la posición del GPS, o sin poder usar el teléfono satelital, por no ver las teclas o las pantallas.

 Con cuidado, navegantes.

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