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miércoles, 5 de agosto de 2026

El estado de la balsa salvavidas.

Hola navegantes. 

Siguiendo con el tema de las anécdotas con la balsa salvavidas, voy a contaros la experiencia de un navegante en los años setenta. Como le tocaba hacer la revisión de la balsa decidió activar el mecanismo de activación antes de llevarla al servicio técnico, y así veía cómo funcionaba y su contenido. Tras su experiencia anima a todos los navegantes a hacer lo mismo, aún a sabiendas de que la revisión será un poco más cara por estar la balsa abierta.

Las balsas eran de las que están almacenadas en un embalaje como una carcasa, con dos semicascos de ABS unidos por una banda adhesiva. En teoría, al inflarse esta banda debería despegarse. En su experiencia la banda no se despegó y el contenedor explotó por varias zonas, quedando aristas cortantes que podían rajar la balsa al inflarse.

La primera constatación es que todo el contenido de la balsa estaba embebido de agua de mar, aunque la revisión anterior se había hecho hacía sólo un año. La carcasa debía hacer agua por alguna grieta y había mojado todo el contenido, impidiendo luego que se secase por evaporación. Y como las partes del inventario de seguridad no estaban a su vez en bolsas estancas, todas estaban empapadas: las bengalas, el manual de instrucciones, la bolsa de reparar los pinchazos, las pilas de repuesto, la linterna, el botiquín... todo empapado. Por supuesto las luces de la balsa, que se activan automáticamente con la humedad, lo habían hecho y se habían quedado sin batería. Las pastillas para el mareo estaban convertidas en puré. El inflador de emergencia había adquirido forma cóncava por su posición invertida, y no se obtenía de él el más mínimo soplo.

 En lugar de bengalas con paracaídas llevaba bengalas de mano. Después de pedir explicaciones al servicio técnico que había hecho la revisión el año anterior, le dijeron que habían tenido una falta de stock de las de paracaídas pero que no se preocuparan, que ya habían avisado a las autoridades para que no les multaran. Pero nadie había considerado necesario informar al dueño de la balsa.

Finalmente, en lugar de dos remos como era reglamentario sólo tenía uno. El autor desafía a cualquiera a hacer avanzar una balsa circular, incluso con en el mar en calma, utilizando un solo remo.

Hablando con los responsables del servicio técnico (insisto, era en los años setenta) le reconocieron que un gran número de balsas almacenadas en carcasa les llegaban con el mismo problema de humedad, y que según ellos eran mejores las balsas almacenadas en un saco o bolsa. Parece lógico, porque si el saco coge humedad a continuación permite que se evapore en los días soleados, mientras que una carcasa es más estanca y el agua que penetra ya no sale nunca. En la imagen, la misma balsa en carcasa y en saco:
 
 
Como en Francia el modelo de mi barco, el Tonic 23, está autorizado para navegación de altura, tiene previsto un hueco en la bañera para estibar a balsa:
  

 Muchos propietarios no entienden para qué sirve ese rebaje o recorte que tiene el banco de babor cerca del espejo de popa. Pues es para la balsa.
 
Mi consejo: conocer perfectamente el contenido de la balsa. Informarse si actualmente sigue siendo preferible la balsa en saco sobre la carcasa de ABS, pero en sitios independientes porque los fabricantes siempre dicen que es mejor con carcasa, que es más cara. Cuando toque hacer la revisión de la balsa activarla fuera de una situación de emergencia, para comprobar su funcionamiento y el estado de su contenido.

 Con cuidado, navegantes.

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