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jueves, diciembre 09, 2021

Momentos estelares de la vuelta a Italia en el Corto Maltés.

 Hola navegantes.

En primer lugar la ruta que finalmente realizamos:


Y ahora los mejores momentos:

La carga del Corto Maltés en el camión en Santurce, porque representaba el corte del cordón umbilical con el Cantábrico, el punto de no retorno, y haber ganado la batalla a las incertidumbres del Covid (entrada del blog de 8-6-21):

La Isla de Ventotene, una isla mítica para mí, después de haber podido entrar en Francia y en Italia sin problemas en las fronteras por el Covid. Pernoctar en el puerto romano de Ventotene, excavado en la roca, y no cerrando una ensenada natural con una escollera, como todos. Fue impresionante entrar en aquel hueco, y pensar que allí amarraban, como nosotros ahora, los barcos romanos hace miles de años (entrada del blog de 5-7-21):

La contemplación de un "Fata Morgana" o espejismo vertical, de forma inesperada antes de llegar al Estrecho de Mesina. Vimos el islote Licosa flotando en el aire y dividido en tres fragmentos (entrada del blog de 8-7-21):

La ciudad de Tropea, al Sur de Italia un poco antes de llegar a Sicilia, construida en el mismo acantilado, y donde una pareja de novios nos pidió las bicis para su reportaje de boda e hicieron reír a todo el pueblo (entrada del blog de 8-6-21):


 

El trekking al volcán Etna, en Sicilia, en plena erupción (entrada del blog de 20-7-21):


 Llegar con nuestro barquito a las Islas Eolias y navegar entre sus volcanes (entrada del blog de 22-7-21 y siguientes):


 Llegar a las Islas Tremiti, en el Adriático, que dudábamos poder alcanzar y no lo tuvimos claro hasta el último momento, el día anterior (entrada del blog de 21-8-21):


 Entrar en Venecia a toda vela, momento que llevábamos tres meses soñando, desde que salimos de Santander (en realidad dos años, por los aplazamientos) y que se hizo realidad (entrada del blog de 8-9-21):


 Poder introducirnos en el Continente por el Río Po, porque cuando salimos de Santander no estábamos seguros de que fuera posible, y por el camino nadie conocía esa posibilidad. Llegar a Mantova, una ciudad preciosa del interior de Italia, donde finalizó el viaje (entrada del blog de 17-9-21):


 Otro día os contaré los momentos malos, que también los hubo.

Con cuidado, navegantes.

4 comentarios:

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  2. Hola Álvaro, te conocí casi por casualidad, después de contactar a un YouTuber español que publica vídeos sobre su Tonic 23. Me habló de ti, así que me entró la curiosidad y leí tu blog. Me llamo Angelo Chiappano, vivo en Italia, cerca de Génova, como tú, soy médico, pero de medicina interna, y también tengo un Tonic 23. Lo compré en 2024, cuando empecé a navegar. Cuando lo compré, pensé que había comprado un buen barco, pero la verdad es que me gusta mucho. Es espacioso, pero lo único que he notado últimamente es que no es el mejor para travesías largas (no travesías oceánicas, sino incluso en el Mediterráneo). Casi me planteé cambiarlo por un barco un poco más grande, pero después de leer tu historia, me siento un poco mejor. ¿Qué opinas? ¿Has navegado alguna vez en medio de una tormenta? ¿Te has encontrado alguna vez en una situación en la que te hayas dado cuenta de que un barco un poco más grande podría ser mejor? Espero tu respuesta. Gracias.

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  4. Hola Angelo. Te agradezco tu interés por mis navegaciones y el esfuerzo de escribirme en castellano. Ahora estoy ocupado. Mañana por la mañana te contesto. Un abrazo.

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