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viernes, octubre 02, 2026

Perder el barco por cambiar de fondeo.

Hola navegantes. 

Cambiar de fondeo por empeorar las condiciones meteorológicas es siempre una maniobra delicada. Hay que levantar el ancla, elegir el nuevo sitio de fondeo y volver a echarla, y eso con fuerte viento u olas que te lo dificultan todo. Pues hacerlo sólo a vela porque te has quedado sin motor es algo que roza el heroísmo. 

Dos navegantes llegaron a la isla de Palmeira, en Cabo Verde, con un velero de ferrocemento de 13 metros de eslora y 20 toneladas de peso. Visto desde fuera  puede parecer un tanque, pero el ferrocemento es una técnica constructiva que no ha cuajado, y que adolece de una cierta fragilidad del casco ante los golpes. Consiste en hacer una armadura de barras de hierro como el hormigón armado, y a continuación hacer la forma del casco con cemento.

Tenían una avería de motor y por lo tanto sólo podían navegar y maniobrar a vela. En el fondeo de Palmeira estaban esperando un empeoramiento de la meteorología, y decidieron alejarse de la orilla buscando un fondeo más seguro. Tenían que alejarse de la orilla cayendo hacia sotavento, y lo hicieron izando la vela mayor. 

Sólo con la vela mayor el barco falló la primera virada, y en la segunda, estando cerca de las rocas, tocó con la quilla. Con ese primer golpe el barco encalló, quedó acostado sobre las rocas y se rajó, empezó a entrarle agua, y terminó entre los escollos destrozado por el mar. 

Como estaban muy cerca de la costa los tripulantes salvaron la vida, y en los días siguientes consiguieron recuperar una gran parte del equipamiento del barco, incluyendo los palos, gran parte de la castillaje, el motor, el anexo con su fueraborda, el piloto de viento, y muchos de los equipamientos interiores. Obviamente la electrónica y lo demás se dio por perdido, puesto que el barco se inundó y finalmente se partió en pedazos.

En estos casos, aparte de la desgracia de perder tu barco está la desgracia administrativa. Tuvieron que lidiar con los agentes taciturnos de la policía y las aduanas, hacer una declaración de siniestro, un inventario de los equipamientos salvados y almacenarlos en un contenedor controlado, determinar el valor de la mercancía salvada que se consideró "importada" y tuvieron que pagar los correspondientes impuestos. Además la Superioridad, como se decía antes, les ordenó evacuar los restos y limpiar la costa.

A pesar de la venerable edad del propietario (79 años) decidió construir un nuevo barco allí mismo en Palmeira, también de trece metros de eslora, pero esta vez de fibra de vidrio y contrachapado de madera marina, dotándolo hasta de un garaje en la proa donde poder llevar una moto o un ultraligero. ¡Qué valor!.

Mi consejo: es dificilísimo aconsejar algo en una situación parecida. Hay que contrapesar el riesgo de permanecer en el fondeo en el que estás, con el riesgo de tener un accidente. Me extraña que no intentara otras opciones, como pedir ayuda o remolque para cambiar de fondeo, o simplemente levantar el ancla y dejarse derivar hacia sotavento para volver a echarla. Pero habría que estar en el pellejo del capitán para saber lo que habría decidido. Desde mi punto de vista, para hacer una maniobra sólo a vela, con mal tiempo y en un puerto pequeño, con un barco de 13 metros y 20 toneladas, tienes que tenerte muy creídas tus capacidades de capitán. El Corto Maltés tiene seis metros y medio y pesa una tonelada y media, y me lo pensaría mucho antes de hacerlo. 

Y respecto a la técnica constructiva, si te lo puedes permitir creo que es mucho más seguro un barco de acero o de aluminio que de ferrocemento. En las varadas o en los choques contra las rocas el aluminio y el hierro se abollan igual que se abolla la carrocería de un coche, pero no se rajan, y por lo tanto el barco no se hunde.

 Con cuidado, navegantes.