(largas travesías en un modesto velero de 6 metros, y otras menudencias).
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miércoles, 5 de febrero de 2020
Colchonetas nuevas.
El intento de dar la vuelta a Italia saliendo de Santander va a ser la navegación más larga que hayamos intentado con el Corto Maltés. Sobre el papel serán 115 días, y hasta ahora los viajes más largos habían sido 105 días para la vuelta a Francia o 93 para la vuelta a España.
Casi cuatro meses en ese velerito hay que aprender a sobrellevarlos. Y uno de los requisitos es descansar bien. Las colchonetas del Corto Maltés son las que traía del astillero, y por lo tanto llevan rindiendo servicio más de 30 años. En pocas palabras, las gomaespumas estaban tan aplastadas que prácticamente dormíamos sobre las tablas. Para no seguir haciendo el faquir, este invierno hemos aprovechado para renovarlas.
El cambio no es fácil porque tienen unas formas asimétricas para adaptarse al barco, los bordes exteriores canteados para amoldarse a la inclinación del casco, y los bordes interiores con unas elevaciones para acomodar las corvas de las rodillas y compensar la escora.
Hemos tenido la suerte de que las fundas de tela se han podido recuperar (es un tejido extraordinario) y sólo ha habido que cambiar las gomaespumas y las cremalleras, que con el salitre se habían bloqueado. Aparte del ahorro, nos ha evitado tener que desarmar también los respaldos, que llevan el mismo tapizado. Aquí veis las colchonetas nuevas y sus difíciles formas.
Por desgracia ya ha empezado a inmiscuirse Murphy, y una de las gomaespumas nos la hicieron al revés, o sea, hicieron dos de babor en vez de una de babor y una de estribor:
En la foto puede verse la elevación del borde interior para las corvas y cómo el corte corresponde al otro lado. Dentro de lo malo, da tiempo a corregirlo. No quiero ni pensar en que hubiera tenido que salir a una travesía de más de 3 meses con el colchón así.
Con cuidado, navegantes.
martes, 4 de febrero de 2020
Dibufirma del Renacido.
Igual que tú sigues nuestra trayectoria, yo he seguido desde lejos la tuya y no te imaginas con qué alegría me entero de tu sobrenombre. Veo que vas a poder seguir nuestra travesía de este verano, en la que veo que tienes más confianza que yo mismo, que cuando salgo sólo me atrevo a decir lo que voy a "intentar". Ojalá se confirmen tus buenos augurios y nos veas navegar con nuestro velerito por Venecia. En el estrecho de Mesina y la puntera y la bota del talón de Italia me acompañará Mario. Un fuerte abrazo.
lunes, 3 de febrero de 2020
La vuelta a Italia en el Corto Maltés.
En el verano de 2020 intentaremos dar la vuelta a Italia con el Corto Maltés. Nuestra intención es hacer rápidamente la costa Cantábrica y llegar al Mediterráneo por el Canal de Midi. En Agde retomar el mar y costear Francia, deteniéndonos en algunas de las islas que ya visitamos en la navegación a Elba. Hacer el Golfo de Génova atajando más que en nuestra navegación anterior, y a continuación con más calma el Mar Tirreno y sus numerosas islas. Antes del Estrecho de Messina visitar algunas de las islas Eolias. Contornear la bota italiana entre Sicilia y el Continente y ascender por el Adriático hasta Venecia. Navegar por la ciudad del amor, la Serenissima, y finalmente llegar a Trieste, el último puerto italiano. Desde allí volver a Santander trayendo el Corto Maltés en un camión.
En total más de 2.600 millas que pretendemos hacer en 3-4 meses. Salida prevista a finales de mayo. Iremos contando aquí los preparativos, y luego las etapas del viaje y las anécdotas como siempre.
Con cuidado, navegantes.
domingo, 2 de febrero de 2020
jueves, 30 de enero de 2020
lunes, 27 de enero de 2020
Entrevista vuelta a Francia.
Esta mañana me entrevistaron en una TV a propósito de nuestra vuelta a Francia en el Corto Maltés.
Podéis ver la entrevista aquí:
Clic aquí
Con cuidado, navegantes.
domingo, 26 de enero de 2020
Suscribirse al blog, y otros detalles prácticos.
Os recuerdo que podéis suscribiros a este blog para recibir en vuestro correo electrónico las entradas y los comentarios. Sólo hay que introducir vuestro correo electrónico en este apartado, en la columna derecha del blog:
También os recuerdo que podéis pedirme los libros a mi dirección de correo (alvarogaledo@gmail.com) para que os los mande dedicados con una dibucarta o una dibufirma. Además mientras me queden los dibujos originales de los libros os añadiré uno de regalo.
Finalmente informaros que mañana lunes 27 de enero, a las 13:10 h., me entrevistarán en directo en la TV regional "Popular TV Cantabria", en el programa "Contigo Cantabria" de Lucía Pombo, para comentar nuestra vuelta a Francia navegando en el Corto Maltés, 3 meses de mar y de aguas interiores para circunnavegar nuestro país vecino:
Podréis verlo en directo en:
http://populartvcantabria.com/en-directo/
Con cuidado, navegantes.
lunes, 20 de enero de 2020
domingo, 19 de enero de 2020
jueves, 16 de enero de 2020
La mayoría de los coches no navegan.
Hola navegantes.
Ya sé que hay excepciones, y yo mismo os enseñé algunos coches que navegan en las entradas del blog de 30-9-15 y 26 y 27-11-15:
Pero en la vida real los coches no navegan.
En la vuelta a Francia en el Corto Maltés pasamos y visitamos algunas islas accesibles en bajamar con carreteras sumergibles. Allí las mareas suben y bajan hasta 14 metros en vertical, y algunas islas cercanas a la costa tienen una carretera accesible en bajamar, pero que con la pleamar queda sumergida. No hay que decir las enormes precauciones que hay que tomar para no verse agarrado por la marea, y algunas tienen hasta sirenas que avisan cuándo hay que dejarlas despejadas para evitar accidentes.
La carretera sumergible más larga y famosa es el Paso de Gois, que une la isla de Noirmoutier al continente. Os lo enseñé en nuestra navegación a Bretaña (entrada del blog de 29-6-15). Alicia y yo lo cruzamos en bici y nos libramos de la pleamar por pelos:

Pues recientemente se ha divulgado el caso típico en otra de las islas, un coche que se despistó y fue alcanzado por la marea. Los ocupantes primero se subieron al tejado del coche (una reacción extraña, pues la marea va a sumergir el coche entero bajo varios metros de agua) y finalmente se decidieron a intentar alcanzar la costa medio andando, medio nadando, hasta que los rescató una lancha. Podéis ver el video aquí, tomado por un dron:
Clic aquí
Es curioso que los franceses mantengan estas infraestructuras tan peligrosas abiertas. Por ejemplo, la isla de Noirmoutier es accesible por un puente de carretera a sólo 4 km del Paso de Gois, un "rodeo" ridículo que evita totalmente el riesgo. Pero claro, allí no quedan bien los selfies.
Con cuidado, navegantes.
miércoles, 15 de enero de 2020
martes, 14 de enero de 2020
domingo, 12 de enero de 2020
Agradecimiento por la invitación.
jueves, 9 de enero de 2020
Presentación en el Club Marítimo de Santander.
El jueves 23 de enero presentaré el libro "Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés)", en el Club Marítimo de Santander.
Contaré algunas de las anécdotas del viaje, las características técnicas de la navegación por sitios tan diferentes, y enseñaré algunos vídeos y fotografías. Contaré la navegación por la costa atlántica francesa, llena de islas preciosas, por el Canal de la Mancha con sus enormes mareas de hasta 14 metros en vertical, lo que genera corrientes de hasta 11 nudos, por las aguas interiores (ríos y canales para bajar al Mediterráneo) con sus problemas de colmatación de algas y tráfico comercial, y por algunos sitios especiales que nos marcaron especialmente.
Y por supuesto la navegación bajo la Torre Eiffel.
La imagen anterior se puede enviar por whatsapp, por si me hacéis el favor de reenviarla a vuestros contactos.
Los que queráis el libro dedicado con una dibucarta decídmelo antes (mandándome un correo electrónico a alvarogaledo@gmail.com), porque las dibucartas llevan su tiempo y allí en la presentación es imposible hacerlas.
Con cuidado, navegantes.
viernes, 3 de enero de 2020
La vuelta al mundo en un velero de 3,6 metros.
He conseguido un ejemplar de una edición agotada, el libro que narra la vuelta al mundo del francés Serge Testa en un velero de 3,6 metros de eslora, un poco más de la mitad que el Corto Maltés. Fue entre los años 1984 y 1987.
Serge había nacido en Francia en el seno de una familia de origen italiano, pero la vida de su familia fue muy errante, pasando por Brasil, Francia, y finalmente Australia, donde se establecieron. Se había construido él mismo su barco, de aluminio, y lo hizo a medida. Ya tenía experiencia en construir otros barcos, y hasta su propia bicicleta de niño, en el taller de metalurgia de su padre. No tenía presupuesto para un barco mayor y pensó que el punto clave no era el tamaño sino la seguridad.
Por eso se hizo un velero insumergible, autoadrizable (¡para 3,6 metros de eslora tenía 1,5 metros de quilla!) y que se pudiera manejar siempre, en cualquier condición meteorológica, desde el interior de la cabina. El lastre de la quilla era un torpedo relleno de plomo que pesaba 120 kg, para los 800 kg del barco. A cambio el espacio de estiba era mínimo pues el barco era poco más que su cama rodeada de algún mueble y cajón de estiba:
El precio que tuvo que pagar por esa seguridad es que dio la vuelta al mundo sentado en la misma posición (la que veis en el esquema anterior), muchas veces con los cojines mojados, lo que se tradujo en muchos episodios de llagas y forúnculos en el trasero que le hicieron la vida imposible, y la atrofia de los músculos de las piernas en las travesías oceánicas (varias semanas sin andar). Además cuando sufría temporales en los mares cálidos debía navegar con la camareta cerrada para que no entrasen las olas, con lo que el barco se convertía en una sauna y tuvo muchas dermatitis por el calor.
Otro de los inconvenientes inesperados es que como las olas barrían constantemente la cubierta, le salían algas e incrustaciones no sólo por debajo de la flotación sino también por encima, con lo que los pequeños paseos por la cubierta para pescar, asearse o hacer de vientre eran un ejercicio de patinaje.

A cambio las ventajas de un barco pequeño fueron muchas. Siempre tenía sitio en las marinas, y en muchas de ellas le hicieron servicios especiales o le dejaron amarrar gratis. Si no había sitio en los pantalanes podía quedarse en la escalera de los anexos, porque en realidad no era más grande que las zodiac de los otros veleros. Al puerto de Cayenne llegó para carenar y resultó que no tenía rampa de varada. Una draga que estaba limpiando el río sacó al barco del agua con su grúa, le posó en su cubierta, donde pudo limpiarlo y pintar los bajos y la misma grúa le devolvió al agua. Varó en varias ocasiones pero al ser el barco de aluminio consiguió sacarlo de las varadas sin problemas. En una de ellas, que el mar le había dejado muy alto en una playa, en lugar se salvar la varada por el mar lo hizo por carretera: una grúa le puso en el remolque de un todoterreno y le reflotaron en el puerto.
La inventiva de Serge no tenía límites. Cada vez que pescaba un atún o una dorada grandes por el sistema clásico de la cacea se veía obligado a limpiarlo, secarlo o envasarlo al vacío, lo que con los medios de a bordo era más bien difícil (tenía una cocinita de alcohol que en dos ocasiones le produjo un incendio). Entonces se fabricó un fusil submarino con el bichero para cazar a los peces piloto que siempre nadan bajo los barcos, que son de tamaño más adecuado para la ración del día. Así no tenía que conservarlos y los tenía siempre frescos.
En las latitudes frías calentaba la camareta con una cacerola invertida encima del fuego de la cocina. Una solución que hemos adoptado muchos navegantes de veleros pequeños, bien con la cazuela o con un tiesto de barro boca abajo. Y en relación con su cocinita, que era de alcohol, entre Panamá y Galápagos se encontró con un problema que yo no conocía.El alcohol de quemar de Panamá calentaba 20 ºC menos que el que usaba siempre, lo que le hacía calentar durante más tiempo los alimentos y se le acabó la reserva de alcohol antes de llegar a las islas.
La escasez de espacio generó también algunas situaciones curiosas. Por ejemplo, en el Canal de Panamá es obligatorio que embarque un práctico del Canal y 4 amarradores, pero en aquél barquito era imposible y lo pasó solo, lo que ha debido ser el único caso en la historia del Canal. Y como muchos trasmundistas se enamoró por el camino, en Sudáfrica, pero su chica no pudo acompañarle el resto del viaje porque no cabía a bordo, o sea que fue por otros medios hasta Australia para esperarle allí.
En otra escala, en Tahití, le visitó su hermano, y como la vida era tan cara alquilaron un coche para recorrer la isla, y por la noche se turnaban para dormir uno en el barco y otro en el coche.
En la primera mitad del viaje iba decidido a dejar de fumar, y salía de los puertos sin tabaco, sólo para comprobar que al llegar al siguiente la nicotina le llamaba como a todos los adictos y su primera obsesión era buscar un estanco. Así que decidió dejarlo cuando acabase la vuelta al mundo. No sé si lo logró.
Con esa hazaña capaz de inmutar a una estatua Serge batió un récord que, según creo, aún no ha sido superado. Después ha seguido navegando y el la última foto podéis verle con sesenta y tantos años visitando su antiguo barco, que ahora está expuesto en un museo. También podéis ver el detalle del enrollador de botavara para la vela mayor.
Un personaje digno de conocer, el último Mohicano de los aventureros de la vela, y que sin embargo ha pasado desapercibido en España.
Con cuidado, navegantes.
jueves, 26 de diciembre de 2019
viernes, 20 de diciembre de 2019
martes, 17 de diciembre de 2019
Mercantes a vela.
Así es, ante el reto de disminuir los combustibles fósiles, por el cambio climático, está volviendo lo que nunca imaginamos: el transporte por mar a vela.
En tráfico entre lejanas islas está favoreciendo la aparición de veleros de aire clásico, de madera, con varios mástiles, abundante tripulación y sobre todo enormes bodegas, para transportar mercancías de unas islas a otras. Pero el desarrollo tecnológico va más allá.
Ahora se trata de construir auténticos mercantes de más de 100 metros de eslora, propulsados a vela. El reto, conseguir aparejos que no necesiten muchos marineros para manejarlos, que encarecería en mano de obra lo que se ahorran en combustible. Como ejemplo el proyecto del Canopée:
Es un mercante de 121 metros de eslora y 23 de manga, destinado a llevar las lanzaderas de satélites Ariane 6 de Francia a la Guyana. Como veis en la foto, dispone de 4 grupos de "velas" llamadas "Oceanwings" (esas columnas blancas en la foto) que permiten ser largadas, recogidas y hasta tomar rizos sin intervención humana. Son velas autoportantes, o sea, sin jarcia (obenques o estays) que aunque no mueven el barco por sí solas, permiten reducir el consumo de combustible, y por lo tanto las emisiones de CO2, un 30-42%. Varias grandes empresas francesas se han asociado para hacer realidad el proyecto. Ojalá salga adelante.
Con cuidado, navegantes.
jueves, 12 de diciembre de 2019
miércoles, 11 de diciembre de 2019
Olas cuadradas.
En la entrada de 5-4-17 comenté la diferencia entra las olas redondas y las rompientes, su peligrosidad para los barcos aunque sean inofensivas para los bañistas, y los problemas que nos generaron en la salida del Río Guadalquivir durante nuestra vuelta a España en el Corto Maltés.
Hay otro tipo de olas muy peligrosas, esta vez para los bañistas más que para los barcos, que son las olas cuadradas:
Sólo se producen en la Isla de Ré, en Francia, y forman en la superficie del mar como un tablero de ajedrez:
Estéticamente son preciosas, pero cuando he pasado por esa isla en mis navegaciones, y ya han sido 3 ó 4 veces, no he tenido la suerte de verlas en persona. Se producen por la configuración especial de la isla, muy cerca del continente, que hace que las olas de mar de fondo que la alcanzan se dividan en dos trenes de olas que acaban encontrándose de forma perpendicular.
En cualquier parte del mundo que se encuentran dos trenes de olas de dirección diferente se forma lo que se llama "mar cruzado", pero suelen ser figuras trapezoidales difíciles de esquivar y que por lo tanto maltratan al barco, pero sólo en la isla de Ré ese cruce es perpendicular y da origen a los preciosos cuadrados.
El peligro para los bañistas, en menor medida para los barcos, es quedar sometido a las fuertes corrientes de dirección impredecible, que pueden llevar a un bañista a la extenuación sin alcanzar la orilla, y a un barco a estrellarse contra los bajos fondos que rodean la isla. Por eso siempre es mejor evitarlas y fotografiarlas sólo desde tierra.
¡Con cuidado, navegantes!.
miércoles, 4 de diciembre de 2019
viernes, 29 de noviembre de 2019
jueves, 28 de noviembre de 2019
La presentación de ayer en Getxo sobre la vuelta a Francia.
En este vídeo podéis ver la presentación de la vuelta a Francia en el Corto Maltés que hice ayer en Getxo. Muchas gracias a los compañeros de Itsasamezten por facilitármela.
Clic aquí
Os recuerdo que puedo dedicaros el libro con una dibufirma de vuestro nombre o de vuestro barco, y que hasta que se me acaben os regalaré una de las dibufirmas originales del libro. Un saludo.
lunes, 25 de noviembre de 2019
domingo, 24 de noviembre de 2019
sábado, 23 de noviembre de 2019
Más sobre drones que navegan.
En la primera travesía, de Oeste a Este, salió de Newport el 31 de enero, encontrando condiciones tan desfavorables (rachas de 62 nudos y olas de 12 metros) que el dron volcó y se rompió su vela de carbono, de 5 metros de alto. Igual que los navegantes recurren a aparejos de fortuna cuando se les rompe el palo, el Saildrone consiguió, sin vela, alcanzar Hamilton, en las Bermudas, donde fue reparado. De allí salió en mayo rumbo a Inglaterra, donde llegó en agosto tras recorrer 3.000 millas. En la foto, su escala en Hamiltón con el palo roto.
La segunda mitad, de Este a Oeste, salió de Lymington (Ingraterra) a Newport (EEUU) en octubre, tardando 68 días, a una media de 1.78 nudos (su pico de velocidad en condiciones óptimas es de 8 nudos). Aquí podéis ver sus trayectorias:
El dron lleva instrumentos meteorológicos y oceanográficos para medir el viento, la temperatura del aire y del mar, la presión atmosférica, las olas, la salinidad y acidez del mar, el contenido de CO2, la irradiación solar, etc, todo ello para cuantificar la intensidad del cambio climático y sus efectos. Lleva hasta un medidor de la intensidad de las corrientes marinas basado en el efecto Doppler, que se usa también en medicina para medir los flujos sanguíneos. Los resultados los envía a los investigadores en tierra casi en tiempo real.
El dron es lo que los anglosajones llaman un USV (Unmanned surface vehicle) mide 7 metros de eslora, menos de un metro de manga, y cala 2,5 metros. Su desplazamiento es de 750 Kg. Se prevé que para el año 2020 haya al menos 50 unidades navegando por los océanos, o sea que empiezan a ser un riesgo a contemplar en nuestras navegaciones. No es como los veleros con foils de los que hablé otro día, pero no deja de ser un "barco" tan grande como el Corto Maltés navegando sin tripulantes a 8 nudos (!). En la segunda foto, amarrado a un pantalán, podéis ver que más que a un barco se parece a un torpedo, y ahora imaginadle navegando a 8 nudos hacia vosotros sin nadie dentro. Y están proyectando unidades más grandes. A ello se añade que sus investigaciones van a empezar a realizarse en rutas costeras, cerca de las líneas de navegación, por lo que cada vez será más frecuente que nos crucemos con ellos. La actitud deberá ser de apartarse en cuanto los divisemos, para evitar la colisión.
¡Con cuidado, navegantes!.































