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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Recortar un velero con la rotaflex.

Hola navegantes. 

Un velero pequeño como el Corto Maltés es muy fácil traerlo a casa por carretera, o por otro medio de transporte, si tienes un percance durante el viaje. Con los veleros grandes es más difícil, y fijaos lo que tienen que hacer algunos:

Una familia francesa estaba dando la vuelta al mundo con dos hijos pequeños. Cuando su barco estaba en Filipinas los piratas secuestraron a la tripulación de un barco vecino, pidiendo de rescate seis millones de euros. Ante la falta de pago asesinaron a dos de los secuestrados, y finalmente liberaron a los dos restantes. Por dramas como éste es por lo que no me gusta que los barcos lleven "en broma" la bandera pirata, es como tomarse a chiste el dolor ajeno.

Ante este dramático suceso, que les tocó tan cerca, decidieron que no seguirían navegando por Asia, y que transportarían su barco de vuelta a Francia a bordo de un carguero. 

Se trataba de un velero de acero de 10 metros de eslora y 2,9 metros de manga. El coste de transportarlo en una cuna en la cubierta de un carguero ascendía a 25.000 dólares, casi tanto como el coste del barco. Era más barato transportarlo dentro de un contenedor (8.000 €). Problema: la anchura del contenedor era de 2,4 metros y el velero tenía 2,9 de manga. Al propietario se le ocurrió una tontada: recortarlo con una rotaflex, pensando en volver a soldar el recorte cuando llegase a Francia. Ni corto ni perezoso fue y lo hizo, y en la siguiente foto podéis ver el velero con su manga recortada. 


Para evitar las deformaciones de torsión durante el transporte decidió recortar 25 centímetros de cada banda, en vez de 50 cm de una sola. Además reforzó los agujeros con unas vigas verticales. 


Y por supuesto antes de recortarlo tuvo que vaciar todo el interior de la cabina de muebles y enseres, que se guardaron en cajas aparte. Al acabar el recorte el barco tenía un agujero de 6 metros en cada lado, pero había conseguido alcanzar los 2,4 metros de manga. En la siguiente foto el barco dentro del contenedor. En el mismo contenedor metió la quilla desarmada y el mástil.



Después de 62 días de viaje el barco llegó al puerto de Le Havre, en Francia. Pero allí no se acabaron sus problemas. El servicio de aduanas consideró sospechoso ese contenedor proveniente de Filipinas, y decidió inspeccionar el barco. Pero sacar un barco de 7,5 toneladas del interior de un contenedor no es tan sencillo, y el propietario les ofreció hacer un nuevo agujero en la proa por donde pudiera entrar el inspector. Inicialmente aceptaron, pero con el agujero ya hecho el inspector rehusó entrar a cuatro patas y exigió sacar el barco completo. Se tuvo que hacer con una grúa especial y por un coste de 1.900 €, que por supuesto tuvo que pagar el propietario.

 Los chupatintas de aduanas rechazaron la otra solución que ofreció el propietario, que era haber precintado el contenedor hasta su destino final y haber hecho la inspección cuando el barco estuviera fuera. Argumentaron que el conductor del camión, y otros cómplices, podrían descargar la droga o el producto ilegal por el camino. Por supuesto no encontraron ni drogas ni armas, a pesar de que destriparon hasta los peluches de los niños para ver si había algo dentro.

Desde el puerto de Le Havre el contenedor fue llevado a Le Mâconnais, en el interior de Francia, en un camión, donde sería reconstruido. Necesitó un cordón de soldadura de 96 metros y muchos meses de trabajo, porque a continuación hubo que rehacer todo el interior del velero. En la siguiente foto el barco después de la reconstrucción.


Todo el coste del proceso ascendió a unos 8.500 €, que viene a ser la tercera parte del coste del barco. A pesar de eso el propietario dijo que volvería a repetirlo, debido al cariño que había cogido a su velero, y a que la alternativa sería haberlo dejado pudrirse en Filipinas hasta eventualmente haber encontrado un comprador.

Mi consejo: por supuesto, y os lo he dicho más veces, es preferible elegir un barco pequeño. Muchos navegantes famosos, con más experiencia que yo, han dicho que su barco ideal sería de alrededor de ocho metros de eslora. En ese tamaño se admiten ya muchas de las modernidades y comodidades de los barcos más grandes, y facilita mucho, entre otras cosas, el transporte por carretera. 

La historia está resumida de un artículo en Voiles et Voiliers de 2018.

 Con cuidado, navegantes.

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