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miércoles, 12 de marzo de 2025

Novedades en el Canal de Midi.

Hola navegantes. 

 Supongo que sabéis que el Canal está rodeado en sus dos orillas por una hilera de árboles enormes (bi o tricentenarios) que actualmente son unos 60.000, sobre todo plátanos. Son los que le dan una imagen tan bucólica a los canales, y también los responsables de que al levantarte por la mañana el barco esté lleno de bichos, y a veces hasta con alguna culebra.

 

Se plantaron para disminuir la evaporación de agua en ese clima caluroso en verano (sin su sombra se perdería una lámina de agua de cinco centímetros cada día) y para que las raíces sujetasen el terreno de las orillas. A cambio sus hojas (que se caen todos los otoños) son toneladas de materia orgánica que se acumulan en el fondo y acaban convirtiéndose en humus y disminuyendo el calado del canal, lo que obliga a su dragado periódico. Las raíces sobresalen del agua y en la vuelta a España las usábamos para amarrar el barco cuando nos quedábamos fuera de un embarcadero. La parte negativa era que producían baches en las pistas de bici que corren paralelas al Canal. 

 Ya entonces algunos de los plátanos estaban marcados con dos rayas verdes circulares. 

 

Desde hace unos años tienen una enfermedad, el chancro colorado, que los está diezmando. Es un hongo que trajeron los norteamericanos en la 2ª Guerra Mundial en las cajas de munición, que estaban hechas con madera de plátano. Los árboles se secan y hay que cortarlos para que no contagien a los de alrededor, y los que van a ser serrados los marcan con las rayas verdes. De vez en cuando aparecía en la orilla un tramo de cientos de metros completamente despoblado, donde habían tenido que talar toda la fila por estar ya enferma. 

Hay que tener en cuenta que el Canal está declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1996 y que esta declaración incluye a sus árboles, por lo que uno de los principales trabajos de mantenimiento es precisamente su entorno vegetal. Una de las funciones de los escluseros menos “visible” es el mantenimiento del entorno vegetal, concretamente podando y saneando los árboles en invierno. Por eso en todas las esclusas hay una reserva de madera perfectamente cortada y apilada para leña, que desde luego excede con mucho la que se podría usar en la chimenea en muchos años. 

 Aunque el Canal de Midi lo embocaremos a mediados de junio, ya estoy preparando los detalles, porque estas cosas no se improvisan. En su página web hay un apartado titulado "Avis à la batellerie", que es como nuestros avisos a los navegantes, donde informan de todos los acaecimientos que ocurren en los canales. Entre otras cosas de los tramos cerrados a la navegación, algo imprescindible de conocer para no encontrarte en un canal cerrado y tener que volver por donde viniste, lo que significa perder el verano.

Pues este año resulta que se están talando zonas extensas del canal y durante los trabajos está prohibido amarrarse en zonas extensas, de hasta 61 km (unas 34 millas, porque os recuerdo que los canales no se usan las  millas y los nudos sino los km y los km/hora). En los canales es imposible hacer 34 millas en un día por la lentitud en el paso de las esclusas, lo que en la práctica significa que no puedes circular por ese tramo porque no tienes donde parar a dormir, y tampoco puedes navegar de noche. Los trabajos se interrumpirán entre el 1 de junio y el 18 de agosto, y tendremos que estar muy atentos a ello para no encontrarnos bloqueados todo el invierno en Francia, porque una vez que empiecen a talar en agosto no pararán hasta el 31 de diciembre.

 Otra novedad es el sistema de paso de las esclusas. Cuando dimos la vuelta a España había 3 o 4 maneras de activarlas, desde bajando del barco para manipular un dispositivo en tierra junto a la esclusa, avisando al esclusero por la radio, con un mando a distancia como los de los garajes, y el más divertido, el del palo colgado sobre el cauce. Unos cientos de metros antes de llegar a la compuerta te encontrabas en medio del canal un palo grueso colgado en vertical, al que tenías que agarrar en marcha y dar un giro de 180 grados, no me acuerdo si hacia la derecha o hacia la izquierda. Al girarlo se activaba el mecanismo:


 Digo que era muy divertido porque si el tripulante no estaba avispado y te pasabas de largo había que dar media vuelta (lo que en los canales tan estrechos no es fácil) para repetir la pasada e intentarlo por segunda vez. Pues ya han modernizado los sistemas y al parecer ahora todos funcionan con un  telecomando que además te desmenuza las instrucciones en una pantallita. Veremos si es mejor o peor que los anteriores.



 Además, y es el signo de los tiempos, hay una App gratuita que te facilita en el móvil todas las informaciones, avisos, y hasta te permite calcular los tiempos que te quedan para llegar a tu destino. Eso sí, siempre muy optimistas y al parecer sin pensar que además de navegar, y sin ser un glotón, tienes que comer, parar a comprar la comida, a cargar el agua y la gasolina, y por qué no, hacer un poco de turismo. Por ejemplo para todo el canal de Midi da una duración de 8 días, que desde luego hay que ser Sppedy González para conseguirlo.

Finalmente, han habilitado un sistema para pagar la "vignette" on line. Es la tasa por utilizar los canales, que se materializa en un adhesivo que debes llevar en una de las ventanas de estribor, que antiguamente había que pagar en las oficinas de Voies Navigables de France. En alguno de los sitios que nosotros tuvimos que desembarcar para pagarla amarrar era casi un suicidio. Por ejemplo este es el muelle de la capitanía de Arlés, donde se pagaba la "vignette" para el tramo del Rhône a Narbona:


 

Imaginaos amarrando allí un velero de 6 metros y con el agua sometida a la corriente del río. La capitanía era un edificio de una planta y parecía cerrado.  Por mucho que llamábamos al timbre nadie abría, aunque estábamos en el horario laboral indicado en la puerta. Al asomarnos por una ventana a la altura de la calle nos asustamos mutuamente porque estaba asomándose la empleada al sentir ruido fuera. Era nueva, llevaba una semana trabajando, y se notaba. Yo creo que cuando repartieron el miedo le tocó mucho, y estar sola en aquel caserón... por eso se cerraba por dentro. Tuvo que llamar a sus jefes para todo lo que le preguntábamos y nos retuvo más de media hora para no resolver nada.Desde luego este año sacaremos la "vignette" por internet.

Con cuidado, navegantes.

martes, 11 de marzo de 2025

Usad gorro, no gorra.

Hola navegantes. 

 Como médico no puedo resistirme a dar algunos consejos relacionados con nuestra actividad en el mar. El sol ha pasado de ser un amigo a un enemigo, y cuando el cielo sobre el barco es plata limpia es cuando más nos agrede el sol, y cuando más debemos protegernos. Por desgracia, para la cabeza se han puesto de moda las gorras:


 Si os fijáis son una protección falsa, porque dejan que el sol haga mella en la parte posterior del cuello y las orejas, que son las partes más sensibles y donde más cánceres de piel se producen. Agravado porque al llevar los ojos a la sombra tienes la sensación subjetiva de estar protegido, cuando en realidad no lo estás, y puedes pasar al sol más horas de las que pasarías sin la gorra. A nadie le gustaría verse con uno de éstos cánceres en las orejas o en el cuello, ¿no?:



Así que ya lo sabéis, es mejor un gorro con alas, que da sombra a las orejas y a parte del cuello, y además usar camisa con cuello en vez de camiseta, y subirte el cuello por detrás.


  Y por supuesto usar protección solar, incluyendo no sólo la cara, sino también la parte posterior del cuello y las orejas.

Cuidado con el sol, navegantes.

lunes, 10 de marzo de 2025

El siguiente cuaderno de bitácora.

Hola navegantes. 

 Como todos los años, estoy preparando la navegación de este verano, que ya os dije que será a las islas y mares interiores de Francia, llegando por el Canal de Midi. Una de las tareas es preparar el cuaderno de bitácora que recogerá las travesías y las anécdotas de la navegación. Va a ser éste:

 

Es emocionante ver esas 300 páginas en blanco y pensar que dentro de unos meses estarán llenas de vivencias, buenas y malas. Los sitios preciosos que conoceremos, las buenas personas que entrarán en nuestra historia, y quién sabe si desgracias como al ir a Elba el accidente con el remolque que llevaba al Corto Maltés por carretera, o cuando se rompió el fueraborda en los canales de Francia por las algas, o cuando al ir a Londres desertó un tripulante y casi me hace abandonar el viaje. La vida misma, llena de las  incertidumbres que le dan sentido e interés. 

En otra entrada os conté lo que suelo anotar en el cuaderno de bitácora: 

Clic aquí.

Aunque a la vuelta este cuaderno parecerá un sindiós de anotaciones, cifras, tachones, páginas mojadas y correcciones hechas al margen cuando falla el GPS o el Navionics, siempre será la crónica de una parte de nuestra vida en movimiento. Ese es su valor.

No soy supersticioso pero hace el número 13 desde que tengo barco. ¿Debería haberlo titulado 12+1?. El tiempo lo dirá.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 9 de marzo de 2025

El Étang de Leucate.

Hola navegantes. 

 El primer mar interior que visitaremos este verano al llegar al Mediterráneo será el Étang de Leucate. Está más al Sur de nuestra salida por el canal de Midi, o sea que veréis al Corto Maltés dirigirse al Sur como si nos hubiéramos equivocado de camino. Después tendremos que desandar ese tramo de costa para dirigirnos a los siguientes destinos.

 


 Como os dije,  mide unos 13 x 5 km y consta de dos cubetas, la del Norte con una profundidad de 1 metro y la del Sur de 2 metros, unidas por un canal que cala 3,7 metros. Como veis,  sólo accesible con veleros pequeños. Nosotros la recorreremos con la orza subida, así el barco sólo cala 70 cm. Es como una laguna de color azul topacio donde se reflejan los heleros y las cumbres nevadas de los Pirineos:


 Desde 1963 la laguna se dedica a la pesca y el marisqueo, y con esa profundidad no recibe muchos navegantes. Tiene una gran diversidad de hábitats naturales (prados de sal, dunas, etc.) que albergan especies vegetales y animales notables, y dos islotes. Desde 2017 está declarado "sitio Ramsar" (humedal de importancia internacional).


 Está separado del Mediterráneo por un estrecho cordón dunar, y al explorarlo con el Google Maps te llevas la sorpresa de ver un mercante varado bastante en el interior de la playa:

 


Como el Mediterráneo no tiene mareas, es imposible que ese barcarrón haya varado tan arriba. Claro, lo pusieron allí adrede. Es el "Lydia", y tiene una historia curiosísima. Construido en 1931 con el nombre de "Moonta" en Copenhage, medía 90,83 metros de eslora, 13,41 metros de manga y 4,60 metros de calado. Sus motores diésel le daban una velocidad máxima de 13 nudos. 

 

 Prestó servicio de transporte de pasajeros primero en Australia y luego en el Mediterráneo. En la siguiente foto, un anuncio de los viajes del Moonta en Australia:


 En 1966 terminó su vida útil y en vez de desguazarlo fue adquirido por la comunidad de Barcarès para un proyecto original de relanzamiento turístico de esa zona, promovido por el gobierno de De Gaulle. Se trataba de incrustarlo en mitad de una playa, para lo que hubo que excavar un canal faraónico de 750 metros de largo y 7 de profundidad por unas dragas flotantes, y meterlo hasta el fondo de aquella tumba con ayuda de remolcadores y al final haciéndolo rodar sobre unos rulos de aire gigantescos. Para eso primero le quitaron en Marsella los motores y las hélices, y finalmente el 11 de junio de 1967 terminó allí su último viaje. Luego el viento tardó 3 semanas en llenar de arena la cuenca artificial y en dejar el barco firmemente inmovilizado en su lecho de arena. El remolque y la posterior colmatación con arena que dejó el barco en seco fue una atracción turística en sí misma, motivando miles de visitas a la playa. El la foto, el Lydia entrando en su tumba de arena:

 

Y en la siguientes, ya de cuerpo presente en la arena con los distintos aspectos que ha tenido en estos años:

 

Porque el barco ha sido restaurante, hotel, casino, sala de fiestas, etc, y en cada nuevo uso se le cambiaba la pintura y la decoración, aunque ahora me parece que está cerrado. Lo que no le han podido cambiar es su eterno aspecto estático como los personajes de los abanicos japoneses. Si tuviera alma seguro que no estaba contenta con ese mar de arena sin una sola ola. Ojalá podamos visitarlo porque es un hecho insólito, la única vez en la historia que un barco mercante se ha varado a propósito en el interior de una playa.


 Hasta se han rodado tres películas en él. Aquí podéis leer su historia detallada:

 Clic aquí. 

 Y aquí dos reportajes de la época, detallando con imágenes todo el proceso de su varada. Algo impresionante con los medios de la época, y con el mistral que dificultaba las operaciones:

Clic aquí. 

Y aquí. 

 Con cuidado, navegantes.

domingo, 16 de febrero de 2025

Islas y mares interiores de Francia en el Corto Maltés.

Hola navegantes.

El próximo verano vamos a intentar recorrer con el Corto  Maltés las islas y mares interiores del Mediterráneo francés. Un viaje que tuvimos que posponer el verano pasado debido a nuestro cambio de atraque en Santander:

 

 La idea es llegar al Mediterráneo por el Canal de Midi escapando de las payasadas de las orcas (ya os dije que no volvería a Galicia mientras ese tema no se resolviera) y una vez allí ir saltando de isla en isla, tocando lo menos posible el Continente para conocerlas bien. ¡Uf!. En algunas hemos recalado en navegaciones anteriores, pero esta vez son ellas el principal objetivo, deteniéndonos dos o tres días en cada una para conocerlas mejor. Por lo menos son estas 13 islas, además de otras en las que no estamos seguros de poder desembarcar:

  1. Brescou.
  2. Pomègues.
  3. Ratonneau.
  4. If.
  5. Riou.
  6. Île Verte.
  7. Bendor.
  8. Embiez.
  9. Porquerolles.
  10. Port-Cros.
  11. Levant.
  12. Santa Margarita.
  13. San Honorato.

 El afán de los navegantes españoles por ir a Las Baleares siempre me ha resultado más difícil de entender que el Limbo de los Patriarcas. Ir a unas islas deterioradas y abarrotadas por el turismo en verano, con problemas o imposibilidad legal para despachar el barco a la zona 3, y con unos precios desorbitados, mientras ignoran estas islitas francesas que te dejan sin habla, unas joyas del Mediterráneo que son más accesibles (se puede ir despachado a zona 4) menos masificadas, mucho más baratas y mucho más bonitas.

Simultáneamente exploraremos los tres mares interiores navegables que tiene Francia en el Mediterráneo:

  1. El Étang de Leucate: 13 x 5 km, con una isla dentro, la Isla de los Pájaros, y un islote arenoso, la Isla de la Rascasse, supongo que muy parecido al islote Areoso de la Ría de Arosa.
  2. El Étang  de Thau: 17 x 4 km, lleno de cultivos de ostras, teniendo que navegar entre ellos.
  3. Y el Étang de Berre: 20 x 15 km, comunicado con Marsella por un túnel que  ya se derrumbó.

Como comparación, la bahía de Santander tiene 7 x 3 km y nuestro Mar Menor 20 x 9 km. De ellos sólo conocemos el Ètang de Thau, de cuando volvimos de la Isla de Elba recorriendo esa parte de Francia por el canal del Rhone a Sète, paralelo a la costa del Mediterráneo, y nos encantó (clic aquí). El Étang  de Thau comunica con el Canal de Midi además de con el Mar Mediterráneo, y puede servirnos de vía alternativa en el camino de vuelta.


Estos tres mares interiores son de poco calado (entre 1 y 7 metros) y por lo tanto sólo accesibles con veleros pequeños o de orza abatible, y aprovecharemos la pequeñez del Corto Maltés para explorarlos hasta los últimos rincones. Hay algunos otros mares interiores en esa costa, pero con tan poco calado que sólo se pueden recorrer en piragua. Los vimos al volver de la Isla de Elba, pero con el Corto Maltés no pudimos pasar de su entrada.

 El viaje será de ida y vuelta (unas 2.000 millas en total) y fruto de las circunstancias y del azar iremos deteniéndonos en una u otra isla, y recorriendo uno u otro mar interior, dejando para la vuelta los que hayamos pasado de largo a la ida.

 Seguramente salgamos a finales de mayo para estar de vuelta a mediados de agosto, para aprovechar los días más largos, y como siempre utilizando como unidad de tiempo el lapso, no la hora, el día, ni la semana, e intentando disfrutar del recorrido más que de la meta. Nuestra forma de navegar. Además en la vuelta por el Canal de Midi tendremos una novedad importante que ya os contaré, y que le dará un plus emocionante. Ya estoy oyendo el tac-tac del corazón.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 10 de febrero de 2025

Semana contra el cáncer infantil.

Hola navegantes. 

 El próximo 15 de febrero es el Día Internacional contra el cáncer infantil, y con ese motivo durante esta semana se van a realizar distintas actividades.

 En Cantabria desarrollamos durante 17 años (entre 2003 y 2019) una actividad de vela con niños con cáncer en la que médicos, enfermeras y capitanes voluntarios les enseñábamos a navegar a vela. El principal objetivo era ayudarles a distraerse de su problema con una actividad en plena naturaleza, y contribuir a su recuperación psicosocial. En aquellos años
participaron en Cantabria 118 niños, 58 barcos, 68 médicos y enfermeras, y se realizaron 261 navegaciones, pero como la actividad luego se extendió a otras Comunidades Autónomas fueron muchísimos más. Fruto de aquellas experiencias surgieron tres libros:

 "Carpe diem. Vela solidaria en Santander". En este explico el desarrollo práctico de la actividad en la bahía de Santander, sus  motivaciones y sus resultados en términos de salud.

"La sonrisa de Mikel. Dibupoemas de supervivencia".  Es un libro de poemas y sus dibupoemas, inspirados en el sufrimiento de esos niños y en la ilusión de su recuperación. El dibupoema es una composición en la que, además de la rima y el ritmo propios de una poesía, las letras y las frases se retuercen para formar un dibujo.

"Dibucartas al grumetillo". Es un libro para niños en el que uno de nuestros grumetillos, que tuvo una leucemia con 8 años, intenta explicar lo que es la enfermedad. Se la imagina como una guerra entre los buenos y los malos dentro de su cuerpo, y está ilustrado con las dibucartas que le escribía yo durante sus ingresos y que él leía cuando la noche se le desenrollaba alrededor como una manta. Por suerte aquel niño rubio con el pelo rebelde al peine se curó, y ahora viene abriendo fuego en su profesión.

 Una parte o la totalidad de lo recaudado con estos libros se dedica a la lucha contra en cáncer infantil.  En 2022 se dedicó a contribuir al tratamiento en España de los niños ucranianos con cáncer que no podían ser tratados en Ucrania, al ser bombardeados los hospitales.

Clic aquí. 

 Que un niño tenga cáncer es algo incomprensible, una maldición peor que la bíblica de Cam cuando Noé, borracho perdido, fue visto desnudo por su hijo Cam y se vengó condenando a la esclavitud al hijo de éste, Canaán, o sea su nieto, que ni siquiera pasó por allí. Uno de esos pasajes de la biblia en que paga un inocente, los que nunca se leen en misa por pura vergüenza, pero allí están escritos. Si queréis vosotros también luchar contra esta maldición de los tiempos modernos, el cáncer infantil, durante esta semana a los que me pidáis uno de los libros os regalaré otro, y como siempre dedicados con una dibucarta. Podéis pedírmelos en el correo alvarogaledo@gmail.com

  Con cuidado, navegantes.

lunes, 3 de febrero de 2025

Transmitir una pasión.

Hola navegantes. 

 En otra entrada os conté la historia de Christian Marty, el francés que cruzó el Atlántico en windsurf en 1981:

Clic aquí

 Pues a su llegada a Kourou, en la Guyana francesa, le estaba esperando un  niño de 13 años, Olivier Defranc, que incluso acompañó a Christian en los últimos kilómetros de su travesía. A partir de entonces hizo del windsurf su afición y fue miembro del equipo francés de windsurf entre 1985 y 1991. Pero toda su vida estuvo soñando con alcanzar su Santo Grial, repetir la hazaña de Christian. Y ahora, 43 años más tarde, lo ha conseguido.

Salió el 10 de diciembre de Senegal para repetir el mismo recorrido hasta Kourou. Como Christian, Olivier contó con un equipo de apoyo en un catamarán que le llevaba alimentos y el equipo necesario para dormir en su tabla, utilizando un tubo de estabilidad y un toldo para protegerse de las salpicaduras, así como las velas de repuesto y otros recambios. 

Las condiciones fueron extremas, y la falta de descanso se convirtió en un gran obstáculo. “Después de siete días con muy poco sueño, estaba agotado. Mi físico me preocupaba: tendinitis, ampollas, calambres, dolores de espalda… Me dolía todo”, confesó Olivier, que ya cuenta con 55 años. Había dormido una hora en tres días, el ácido láctico le quemaba los músculos, y por prescripción del médico que le acompañaba en el catamarán los días peores pasó a dormir en el barco, eso sí, con las velas arriadas para no avanzar en el catamarán durante la noche. 

Como Olivier no es rico como Salomón, su proyecto requirió enormes sacrificios personales. Tras décadas de preparación hizo un primer intento en 1992, que resultó fallido (después de 3 años de preparación física y mental) debido a la falta de patrocinio. El propio Christian Marty le había ayudado a buscar sponsors, pero sin éxito. Así que finalmente, y con el acuerdo de su  mujer y de su hijo, decidió vender su casa para financiar el desafío. En sus propias palabras, "hay que vivir tus sueños; el dinero no es lo importante". Y no sólo lo logró, sino que mejoró el récord de Christian: llegó a Kourou  el 5 de enero tras 27 días de mar, cuando Christian había necesitado  37. 

La llegada a Kourou estuvo cargada de emoción, no sólo por los familiares y amigos que le esperaban y por la satisfacción de conseguir tal proeza. Es que también estaba esperándole Jerome Marty, hijo de Christian Marty, homenajeando entre los dos a su padre, que como os conté era piloto de avión y falleció en un accidente del Concorde en julio del año 2000. En la foto, con Jerome:

Con cuidado, navegantes.

viernes, 31 de enero de 2025

Falleció el segundo de los gemelos aventureros.

Hola navegantes. 

Hace tres años os hablé de los hermanos Berque (Maximilien y Emmanuel), dos gemelos aventureros, y de las implicaciones de sus decisiones vitales tomadas en la juventud. Uno de ellos (Maximilien) acababa de fallecer, y su hermano lo anunciaba así a quemarropa el día siguiente: "desde ayer ya no soy gemelo".

 Clic aquí.

 Por desgracia acaba de fallecer el segundo hermano, el 7 de diciembre, a los 74 años de edad. No teniendo más que añadir a lo que os dije entonces, sólo comparto esta foto de su segunda travesía del Atlántico, esta vez en una piragua polinesia con balancín, sin instrumentos de ningún tipo y guiados sólo por las estrellas. Se situaron en la latitud de la isla Désiderade, junto a Guadalupe, y atravesaron el Océano sin abandonar esa latitud, manteniéndose en ella por la observación de las constelaciones. Fijaos en la precariedad de sus medios, en el pelo rígido embadurnado de sal que parece un sombrero, y que en vez de chaleco con arnés están sujetos por un cabo en torno a la cintura.

Todo lo que en la foto se ve debajo de sus pies es "el barco". Se pasaron casi todo el viaje con las sandalias cangrejeras y con el pescanova cerrado con cinta americana en las muñecas y los tobillos para no mojarse, y comiendo gofio canario con latas de sardinas. Me quito el cráneo. Aquí podéis ver la película de aquella travesía en la piragua polinesia, proyectada en un festival de cine en 2022 (en francés subtitulada en inglés):

 Clic aquí.

 Y aquí las respuestas de Emmanuel a las preguntas del público después de la proyección de la película (en francés):

Clic aquí.

En la siguiente foto, con su aspecto hippie a los 72 años: 

Y en la siguiente, ahora que se han ido los dos, un recuerdo nostálgico de cuando nacieron:

 

Para consolarnos vamos a pensar en esa frase de la navegante Nicole Van De Kerchove (fallecida en 2008): "Los marinos no mueren, se reencuentran detrás del horizonte; no se les ve, pero siguen estando allí". Ella misma fue una navegante de las heroicas, que dio la vuelta al mundo en un velero de 9 metros cuando tenía 20 años, que contó en el libro "Siete veces la vuelta al sol", y más tarde hizo una navegación a la Tierra de Fuego con su hija preadolescente, en el mismo barquito e invernando allí. Igual otro día os hablo de ella. Ya sé que es una frase que no consolaría ni a un niño, pero es bonito oírla. Como esta otra de Edgar Allan Poe que cierra la película de los hermanos Berque: "Los que sueñan de día siempre tienen una ventaja sobre los que sólo sueñan de noche".

Descanse en paz Emmanuel.

miércoles, 29 de enero de 2025

Con su estandarte.

Hola navegantes. 

 En estos años de navegaciones lejanas con el Corto Maltés he ido guardando como recuerdo las banderas o estandartes reglamentarios que ha llevado el barco. Han estado sobre mi cabeza en las interminable horas nocturnas en que sondaba con los ojos un horizonte oscuro, o en las también interminables de pasar calor a la hora en que las sombras son casi nulas. Naturalmente han acabado los viajes muy deterioradas y con un aspecto de veteranía que las hace tiernamente atractivas. 


 En otra entrada os expliqué las banderas reglamentarias que hay que llevar al navegar:

Clic aquí.

 Para que tengáis un recuerdo de mi barco al leer uno de los libros con sus aventuras, a las próximas seis personas que me encarguen un libro dedicado les regalaré una de las banderas. Podéis pedírmelos en el correo alvarogaledo@gmail.com.

  Con cuidado, navegantes.

miércoles, 22 de enero de 2025

Michel Mermod, de la vela a la acción humanitaria.

Hola navegantes. 

 Michel Mermod es otro icono, uno de aquellos pioneros de la vela que dieron la vuelta al  mundo en veleros pequeños y en condiciones muy precarias. De nacionalidad suiza, un país sin acceso al mar y que ha hecho tópica la burla de los "marinos suizos", fue el decimosexto hombre que dio una vuelta al mundo a vela en solitario, entre los años 1961 y 1966, y el primero de nacionalidad suiza, lo que le ha hecho allí tan famoso como a Guillermo Tell aunque a nosotros no nos suene ni de oídas.

 Huérfano a muy corta edad y criado primero por sus abuelos y luego por unos tíos, desde pequeño adquirió el gusto por la soledad, el descubrimiento del  mundo y de los otros hombres y culturas. Su primer viaje, con 21 años, fue combinando el autoestop y la canoa desde Alaska a la Tierra de fuego, incluyendo un recorrido de 5.000 km. en canoa por Canadá y un descenso del Amazonas en piragua.

 En 1961, con 25 años, encontrándose en Perú deseaba llegar a las islas del Pacífico y su primer intento fue con una balsa. Por suerte otro navegante que ya lo había hecho le convenció de no hacerlo debido al riesgo que asumía, y después da haber pasado dos meses en la selva recogiendo troncos de balsa y haberlos trasportado a Lima, abandonó el proyecto y quedó arruinado.

 Pasó entonces a buscar un  velero para el intento. Consiguió un casco de madera abandonado, de 7,8 metros de eslora y 2,6 de manga, una vieja barcaza pensada para la caza de ballenas, no para ser un velero:

 

y lo convirtió en velero con sus propias manos. Le añadió una quilla corrida, reforzó el casco, lo lastró con cemento, le añadió un palo, y construyó una cabina y unos interiores donde tratar de comer o de dormir era como intentar acomodarse sobre las llamas de una hoguera. Pero era "su" barco, le bautizó "Genève" en honor a su país, y desde las primeras pruebas de mar quedó de manifiesto que era pesado y lento, que no remontaba el viento mejor que el humo, pero bastante seguro para lo que intentaba:

 Para sufragarlo recurrió a los más variados trabajos, y a un concurso televisivo en el que tenía que ser capaz de avanzar 8 metros en línea recta rodando sobre un barril sin tocar el suelo, y encerrarse en una jaula con tres leones. Finalmente partió para el gran azul desde El Callao (Perú) el 4-11-1961 escapando de la policía, que no le había dado permiso para echarse al mar con semejante "barco". Por cierto, aunque tenía un pequeño motor de gasolina de 5 CV, en la práctica es como si no lo hubiera tenido porque se pasó casi toda la vuelta al mundo estropeado. Las entradas y salidas de los puertos las hacía "a la godille" (cinglando con un solo remo por la popa) o pidiendo remolque.

Su circunnavegación le llevó 5 años, y fue un poco atípica porque el continente americano no lo atravesó con el velero ni por Panamá ni por Hornos (lo había atravesado en la piragua por el Amazonas) y porque al llegar a Nueva Caledonia se desvió hacia el Norte para recorrer Filipinas e Indonesia:

 Todo su viaje estuvo marcado por la precariedad de los medios y una pobreza casi bíblica. Entre las anécdotas, cómo se libró de una plaga de cucarachas adoptando y embarcando un lagarto que se las comió todas, sus intentos para dejar de fumar, o sus métodos para librarse de las novias con las que querían casarle en distintas escalas. Sufrió varios temporales en los que tuvo que ponerse a la capa o a la fuga, y distintas averías del piloto de viento que le obligaron a a pilotar a mano durante varios días sin poder dormir, y varias roturas de velas que tuvo que recoser (e incluso hacerse una vela mayor nueva) en el reducido espacio de la camareta. Y entre los problemas crónicos, los fallos del calafateado del casco y la cubierta, que le hicieron estar casi toda la vuelta al mundo achicando la sentina y secando los libros, la ropa y la cama. Un problema más de los barcos de madera. Siempre que veo un precioso barco antiguo de madera barnizado y reluciente digo que yo no lo quiero ni regalado, y es la pura verdad.

Michel era un auténtico "carbonero", apelativo que daban los marinos antiguos a los navegantes que atraían los cielos negros. No he leído ninguna otra vuelta al mundo con tantos huracanes y tormentas. Pues después de haber salido victorioso de varios tifones en las aguas de Filipinas, en el Océano Indico y en el canal de  Mozambique, el vuelco definitivo se produjo en el Mediterráneo, faltándole pocos días para llegar a Francia. Fue un golpe de mistral que le volcó el barco, y aunque se enderezó ya quedó tocado, inundado, habiendo perdido gran parte de su material y con distintas heridas. Aun así consiguió llegar con sus propios medios hasta Hyères, donde terminó su viaje el 2-12-1966 entre tormentas de nieve.

Toda su aventura la contó en un libro, que he conseguido de segunda mano en Internet:

El Genève fue adquirido por un museo para ser expuesto, aunque la falta de mantenimiento estando a la intemperie acabó por destruirlo, y creo que ya no se conserva. Lo mismo que está pasando con la balsa y las carabelas de Vital Alsar en Santander (los troncos de la balsa se pudrieron, los de ahora son de fibra de vidrio, y a las carabelas se les han caído los palos).

De vuelta a Suiza pasó 4 años en la universidad para hacer las carreras de Sociología y Antropología, escribió su libro, conoció a su actual mujer, Viviane, y juntos construyeron un velero más grande, el "Oudioux", para dar una segunda vuelta al mundo. Lo más interesante de la segunda es comprender su enorme desengaño al recorrer los mismos lugares unos años después, que les llevaron a dejar de navegar y a dedicarse a la ayuda humanitaria en distintas crisis y países. Pero de eso os hablaré otro día, cuando me haya leído su segundo libro, donde lo cuenta.

Mientras tanto podéis escuchar esta entrevista sobre su vida (en francés):

Clic aquí

Con cuidado, navegantes.

lunes, 20 de enero de 2025

El final de la Vendée Globe.

Hola navegantes. 

 Ahora que los primeros de la Vendée Globe han llegado al final de su vuelta al mundo (en 64 días) traigo para el recuerdo al ganador de la primera vuelta al mundo a vela en solitario y sin escalas. Era el año 1968, el de los hippies, de la revolución de mayo del 68, el año anterior a llegar el hombre a la luna, y ni siquiera se sabía si era posible hacer esa vuelta al mundo a vela. De hecho se apuntaron 9 barcos y sólo uno consiguió volver a Europa, el Suhaili, de Robin Knox-Johnston, que se convirtió en el primer hombre en lograr esa hazaña. Hace unos años Robin estuvo en el Sail In Festival de Bilbao y pude regalarle la dibufirma de su velero, el Suhaili, que creo que le emocionó recibir. Tengo este recuerdo precioso con Robin en Bilbao en 2016:

 

Y esta es la dibufirma de su velero:


A cambio me dedicó su libro, donde cuenta aquella circunnavegación:

 

 Robin tiene ya 85 años y sigue navegando en el mismo barco. Es de madera y lo construyó él mismo en La India, bautizándolo como un viento del Suroeste que azota el Golfo Pérsico. Después de la Golden Globe este británico, bruto como una res, recorrió el planeta muchas veces, y dio su última vuelta al mundo con 67 años. En la Golden Globe de 1968 tardó más de 10 meses en comerse las 25.000 millas de la vuelta al planeta, navegando entre salpicaduras de espuma como si el mar fumara. Entonces fue un récord, pero para que veáis cómo han evolucionado los barcos basta con compararlo con los 64 días de la regata que finaliza ahora. Claro que ahora en vez de por el agua lo hacen por el aire, y en barcos que cuestan decenas de millones de euros. Así cualquiera.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 8 de enero de 2025

Nuevos empalmes de los bornes de la batería.

Hola navegantes. 

 Empalmar y desempalmar los bornes de la batería del barco suele ser incómodo y con un pequeño riesgo. Incómodo porque suele estar en sitios inaccesibles, donde hay que retorcerse para llegar, y porque a veces la batería está en un sitio tan estrecho que no hay espacio para el giro de la llave llana, y hay que sacarla de su acomodo para soltar los bornes. Y con un pequeño riesgo porque la llave fija que usas para soltar las tuercas puede tocar el otro polo de la batería, y hacer un cortocircuito que funda el fusible principal y todo el barco se quede sin electricidad. Aunque esa operación se hace pocas veces, se agradece un sistema de empalme y desempalme rápido.

Santa Claus me ha traído también unos empalmes rápidos que se basan en el mismo sistema de apriete que las ruedas o las tijas del sillín y del manillar de las bicis:

 Es un collar que se aprieta con una palanca que actúa sobre una base excéntrica, y lo aprieta en un segundo. Las palancas son de aluminio, y la base lleva 4 contactos en cada polo para insertar allí los distintos cables, apretándose con una llave Allen.

Aquí veis el acomodo de mi batería y los empalmes anteriores:


 En una entrada anterior os comenté la gestión de la electricidad en el Corto Maltés, y por qué para la navegación a Londres (con poca insolación sobre los paneles) necesité cambiar a una batería más grande:

Clic aquí.

 Pero claro, esa batería más grande es más difícil de manejar, y en la foto anterior podéis ver que en el empalme del positivo (abajo) no hay espacio para el giro de la llave llana. Por eso he tenido que sacar la batería sólo para aflojar la tuerca del positivo. Casi media hora con la espalda doblada para quitar los bornes, y la cantidad de paciencia necesaria como para ser pescador. No quiero ni pensar en esa  maniobra en un caso de urgencia, por ejemplo en una inundación que quiera poner la batería más arriba, o que empiece a echar humo y quiera sacarla a la bañera.

Aquí veis cómo ha quedado con los empalmes nuevos:



Ahora se sueltan en un segundo cada uno con un simple giro de muñeca, sin necesidad de ninguna llave. Un gran adelanto cuando tenga que hacer cualquier mantenimiento, sacarla del barco, o en las emergencias.

Con cuidado, navegantes.

martes, 7 de enero de 2025

Nueva tapa del tambucho.

Hola navegantes. 

 Hace tres años cambié la tapa del tambucho de polietileno por una de madera, confiando en su menor peso y en su mejor aspecto estético, y sobre todo porque la de polietileno de había agrietado y me daba miedo que se me rompiera en un viaje (clic aquí). Compré sólo el recorte de contrachapado marino, y como soy cabezota tuve la mala idea de hacer yo mismo lo demás, y así me ha ido. La barnicé con brocha y con un barniz estándar, instalé la rejilla y la cerradura, y en tres años se ha deteriorado, se ha levantado el barniz en algunos sitios y al retocarlo ha quedado con brochazos de distintos colores y grosores:


Aunque en general no me importa que mi barco tenga un aspecto un poco cutrillo para disuadir a los ladrones cuando navego por el extranjero, que aterrizo en puertos que no conozco de nada, esa tapa estaba pidiendo a gritos una renovación. Tened en cuenta que en Santander atraco con la popa al Sur, y la tapa recibe el sol de forma permanente. Habría tenido que desarmarla, lijarla hasta la madera y empezar desde cero. O sea, unos días de trabajo en que el barco se habría quedado abierto, porque la anterior tapa de polietileno se la regalé a un amigo que también tiene un Tonic 23, y pretende ahuecarla para hacer una mosquitera. Así que he pedido a Santa Claus una tapa nueva, pero esta vez hecha por un profesional, que me ha entregado una tapa niquelada y no he tenido que apretarme la correa: por sólo 80 euros.


Teniendo en cuenta que sólo la madera de contrachapado de la anterior me costó 30 €, no me parece mucho la diferencia hasta los 80 € por las horas de mano de obra que habrá necesitado, y teniendo en cuenta que me consiguió el recorte exacto del taller de un amigo sin tener que encargarme, y cobrarme, el tablero entero. Tiene muchas capas de barniz marino y aplicado con pistola. Es de justicia agradecer el trabajo tan bien hecho a la carpintería Garmendia. Gracias, Fonso.

Me guardaré la vieja como recambio para cuando, inevitablemente, tenga que volver a barnizar la que coloco ahora.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 4 de enero de 2025

Resultado del bajocolchón.

Hola navegantes. 

 Hace unos días os conté que había instalado un bajocolchón en las camas que usamos habitualmente, para evitar la condensación:

 Clic aquí.

 Estas fiestas hemos dormido algún día en el barco y puedo comentaros el resultado preliminar. La condensación ha disminuido mucho, aunque ha persistido un ligero tacto húmedo en la tela bajera de la funda, la que toca con la madera. Yo había recortado el bajocolchón un poco más pequeño que el colchón, para que no sobresaliera y no se viera por los bordes:


Para intentar mejorar la ventilación, voy a dejar el bajocolchón sobresaliendo unos centímetros cuando nos vayamos a dormir, de manera que a su través haya comunicación entre la parte inferior del colchón y el habitáculo, esperando que mejore la circulación de aire  y disminuya más aún la condensación, hasta evitarla por completo:


Cuando lo probemos en condiciones reales os contaré si mejora. Ya tengo ganas de ver desaparecer ese color verde cardenillo de mis colchonetas, y no tener que ponerlas a ventilar todas las mañanas.

Con cuidado, navegantes.