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jueves, 16 de julio de 2020

A propulsión hasta Luarca.

Hola navegantes.

Hoy hemos hecho una navegación extraordinaria de Avilés a Luarca, 31 millas a rumbo directo en unas 6 horas, con el espí y la vela mayor amurados a estribor la primera mitad, y con el espí y el génova en orejas de burro la segunda. Siempre con vientos portantes de NE, con poca ola y bajo un sol de derretir coletas.


Llegamos a Luarca hacia las 16 horas, un poco preocupados por la falta de sitio en un puerto tan pequeño y sin marina deportiva. Por suerte nos dejaron quedarnos abarloados a la Zodiac del salvamento de playas, cuando acabó su servicio, y con el compromiso de salir mañana antes de que lo reanuden. Eso nos ha dejado tiempo suficiente para conocer Luarca.

El pueblo es como una postal, con su precioso puerto, las casas de tonos pastel reflejadas en el agua, sus playas, el río que desemboca en ellas (era bajamar y estaba un poco sucio), y la subida al faro y a la ermita de la Virgen Blanca, con vistas panorámicas del pueblo.


Llevar las bicis del barco al puerto fue especialmente difícil por la marea, y encima se nos pinchó una rueda, probablemente, como todos los veranos, el primer pinchazo de una larga serenata.


En la playa de Salinas nos sorprendió un pequeño altar improvisado con la solución asturiana para el Covid:


(Hacer clic encima para descubrirla).

Está noche dormimos en Luarca, y mañana seguiremos hacia el oeste, hasta Navia o Ribadeo según el viento, como siempre.


Con cuidado, navegantes.

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