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martes, 16 de marzo de 2021

No orinarás por la borda.

 Hola navegantes.

Los váteres de los barcos pueden dar tanto trabajo y tan desagradable que en muchos barcos directamente no se usan, y los propios capitanes te recomiendan hacerlo por la borda. Los problemas más habituales son los atascos por tirar algo inadecuado (papel o compresas), los malos olores por crecimiento de pseudomonas, las vías de agua por dejar  las válvulas mal cerradas, o los reflujos desde el sifón a la baza por haber bombeado insuficiente. En algunos veleros que he alquilado me hicieron firmar un documento específico para el váter, haciéndome responsable de evitar las circunstancias que he indicado, y haciéndome conocedor de que el seguro no incluía la solución de esas averías.

Además hay barcos pequeños que no tienen váter, y la gente piensa que no hay otra solución que hacerlo por la borda.

Dejando aparte el aspecto higiénico (las últimas gotitas, que salen sin fuerza, caen en la cubierta o en tus zapatos) orinar por la borda es peligrosísimo. Más de la mitad de los que se han ahogado en el mar tenían la bragueta abierta, signo inequívoco de que se cayeron al orinar. Cuando hace mal tiempo ir al váter suele empeorar el mareo, y la gente orina por la borda por eso, aun conociendo el peligro. Una ola más fuerte o un resbalón te hacen caer al agua. Y con buen tiempo, cuando la brisa no da ni para despeinarte y te confías, puede ser incluso peor,  porque no sueles llevar el chaleco, el arnés, la baliza ni la línea de vida, y te encuentras en el agua sin nada.

Y la costumbre no es, contra lo que suele creerse, exclusivamente masculina. Florence Arthaud, una de las navegantes oceánicas francesas más famosas, se cayó al agua en octubre de 2011 mientras navegaba en solitario entre Roma y Córcega. El barco navegaba con timón automático y allí se quedó ella, mordiendo el aire y viéndolo alejarse a rumbo fijo y a la misma velocidad, sin poder alcanzarlo. Fue rescatada de milagro por un helicóptero, y reconoció que se cayó al orinar por fuera del balcón de popa. Como hacía buen tiempo no llevaba chaleco ni arnés, y no se ahogó gracias a que llevaba el móvil encima, a que era estanco, y a que todo sucedió lo suficientemente cerca del Cabo Córcega para que hubiera cobertura del teléfono. Por cierto, tampoco llevaba las gafas de cerca y acertó el número de su madre de milagro, porque no conseguía leer las letras de la pantalla. Florence tenía esa costumbre de orinar por fuera a pesar de las recomendaciones de otros navegantes oceánicos con los que había navegado (concretamente  Philippe y Luc Poupon, también famosos en este mundillo) que le habían advertido de que "era la mejor manera de caerse al agua", y tras su rescate reconoció: "nunca jamás lo haré por la borda".

La solución, si no quieres usar el váter, es hacerlo en un cubo y luego tirarlo por la borda, como se ha hecho durante décadas, antes de que los barcos se esforzaran por parecer un pequeño apartamento. Por cierto que lo mismo vale para vomitar cuando estás mareado, porque con los esfuerzos del vómito, que todo te da vueltas, y asomando medio cuerpo por la borda, te caes al agua enseguida. Cuando en mi barco alguien va a vomitar le digo que lo haga en el cubo, y si no, que otro le sujete del cinturón mientras se asoma por la borda.

En el Corto Maltés usamos un orinal que vaciamos inmediatamente por la borda, y que para las chicas se coloca dentro del WC químico, pudiendo sentarse en él. Y las necesidades mayores en el WC químico, que luego se vacía a la distancia reglamentaria de la costa, arrastrándolo con un cabo unos 20 metros por la popa. Al arrastrarlo con las dos bocas del depósito abiertas lo atraviesa una corriente de agua a la velocidad del barco, que no sólo lo vacía sino que también lo limpia a presión, y es más higiénico que volcarlo por la borda. Desde mi punto de vista el WC químico es mucho mejor que el WC marino con válvulas. Cumple la doble misión de váter y de depósito de aguas negras, en un espacio más reducido, y sin válvulas que puedan obstruirse, y te ahorras dos pasacascos de los gordos. En los parques naturales en que está prohibido fondear si no llevas depósito de aguas negras, con el químico te lo permiten. Su cierre es hermético, por lo que nunca huele, a diferencia de los váteres con válvulas. Puedes usarlo en cualquier lugar, incluso en las calas y los fondeos, porque no echas al agua nada que asuste a los bañistas. Y en caso de avería o ensuciamiento uno nuevo cuesta 70 euros y se cambia sin ninguna obra.Todo ventajas. 

Recientemente también se han comercializado váteres desechables, que consisten en una estructura de cartón resistente con unas bolsas de plástico con material absorbente, que luego se cierran herméticamente y se tiran a la basura con lo demás. Aunque por su precio, me parece más razonable instalar un químico, y en cualquier caso siempre puedes usar los saquitos desechables dentro del químico.


 Así que después del de "no navegarás descalzo", ya tenemos otro mandamiento para el velero: "no orinarás por la borda".

Con cuidado, navegantes.

lunes, 15 de marzo de 2021

Publicidad náutica (2).

 Hola navegantes.

A veces los publicistas tienen que hacer difíciles equilibrios para compaginar el aspecto deportivo de un velero con su pretensión de lujo desbordado. Fijaos en este: para demostrar su aspecto deportivo nos enseñan en la foto superior al catamarán arrastrando a dos esquiadores acuáticos, y en el texto especifica que se ha "realizado sin trucos".

Y en la foto inferior un salón con la mesa puesta, donde no faltan ni las servilletas, ni el frutero, ni las copas de cristal, ni las velitas. A ver quién se lo cree.

domingo, 14 de marzo de 2021

Publicidad náutica (1)

Hola navegantes.

Vais a ver qué risa los anuncios de barcos. Empiezo por este, que además de repetir el tópico de hombre maduro con mujer jovencita (en otros lo veréis más descarado) nos presenta al capitán con una ropa blanca inmaculada ¡y descalzo!.

 Cualquiera que navega sabe que en el barco se lleva la ropa más vieja, porque te ensucias enseguida, y sobre todo que es muy peligroso ir descalzo por la cubierta. El "suelo" del barco está lleno de poleas y herrajes donde puedes hacerte cortes, y donde puedes meter un dedo y fracturártelo. Y eso supone el fin apresurado del crucero, lo que nadie desea. Por no hablar de las infecciones fúngicas o las verrugas plantares que puedes ir dejando en  la teka para que se las cojan los demás. Muchos capitanes obligamos a ir siempre calzados en nuestro barco, por la seguridad de los demás, por higiene, y por respeto a las vacaciones de todos, que no se vean interrumpidas prematuramente por una estancia en el hospital.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 11 de marzo de 2021

Los anodinos ánodos.

 Hola navegantes.

Perdón por la pedantería del título, pero no he podido resistirme. Muchos nuevos propietarios de un barco se quedan anonadados al ver que esta piececita que lleva el fueraborda en la cola, que es como un bloque de plomo:

al cabo de pocos meses está así:

 Y aquí la comparación:

 Y van preocupados al taller pensando que algo se ha estropeado. Pues es justo lo que tiene que pasar, que esa pieza se deshaga. Se llama un "ánodo de sacrificio", y es como en un circuito eléctrico el fusible, una pieza que debe fundirse antes de que lo haga un componente electrónico más importante y valioso.

Cuando dos metales están cerca y en un medio conductor de la electricidad, como el agua salada, se genera una corriente eléctrica (llamada "corriente galvánica") entre ambos, creando un flujo sostenido de electrones desde el metal más negativo (polo negativo o ánodo) al más positivo (cátodo), deshaciéndose el primero. 

 

Ocurre en todos los metales de un barco sumergidos. En los barcos de fibra sólo en las partes metálicas (motor, hélice, quilla) y en los barcos metálicos en el mismo casco, donde la corriente galvánica es más peligrosa pues puede perforarse el casco. Un clavo más en el ataúd de un barco viejo.

Existe una escala que clasifica a los metales según su resistencia a la corriente galvánica, pues no todos son iguales. Si se ponen dos metales juntos en una solución salada, el menos noble de la siguiente escala se deshará en favor del más noble, que quedará protegido:

Por ejemplo, un barco que tenga el eje de la hélice de acero inoxidable y la hélice de bronce o de cobre, puede encontrase que la hélice sale al cabo de un año desecha como el ánodo de la segunda foto. Y si el casco es de aluminio lo que puede deshacerse es el propio casco en las cercanías del eje de la hélice, hacerse un agujero y hundirse.

Para evitar esta catástrofe se pone en las proximidades de los metales sumergidos una piececita de un  metal aún menos noble para que se deshaga antes que los demás. Normalmente son de zinc y por eso a los ánodos mucha gente los llama "zines" (el plural anómalo de "zinc"). Esa pieza hay que renovarla a menudo, pues cuando se deshace entera empieza a deshacerse el siguiente metal menos noble, la hélice o el casco. De hecho, debe sustituirse cuando se ha deshecho al 50%, pues a partir de ahí pierde su capacidad de protección.

A medida que el ánodo se deshace, el material que se ha desprendido es llevado por la corriente eléctrica al metal más noble, que aparece como con una capa de polvo adherido, que son los restos del ánodo emigrados.

Como el ánodo se coloca siempre bajo la línea de flotación, una tentación es pintarlo con la patente igual que se pinta el resto de la obra viva. Un error gordísimo, pues la pintura evita que fluya la corriente galvánica y el ánodo pierde su función.

Otro error muy corriente es dejar la electricidad del barco conectada de forma permanente al enchufe del pantalán. Aparte del riesgo de cortocircuito y de incendio, el tema de la corrosión galvánica puede verse empeorado, y mucho. La corriente galvánica se ve potenciada, y sus efectos perjudiciales, por fugas eléctricas de los circuitos del barco. El cable de "tierra" de los 220 V une eléctricamente los circuidos de todos los barcos del pantalán. Si uno de ellos tiene una fuga eléctrica, puede afectar a todos los barcos del mismo pantalán.

Aunque los ánodos que más conocemos son los de cinc, para el agua salada, también los hay de magnesio para el agua dulce (barcos que navegan en los ríos, canales o pantanos) y de aluminio para las aguas mixtas (estuarios y zonas de mareas, o barcos que navegan pasando del río al mar por las esclusas).

Nosotros en el Corto Maltés  sacamos el fueraborda de su pozo cada 3-.4 meses para darle la patente, y aprovechamos para revisar y cambiar los ánodos. Una vez que el ánodo se desprendió por las vibraciones del motor (va atornillado) y no nos dimos cuenta, se deshizo la hélice y hubo que comprar un motor nuevo, pues la avería costaba más de la mitad del precio del motor.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 8 de marzo de 2021

Foils: así lo cuenta el comentarista.

 Hola navegantes.

Ya habréis visto que soy muy crítico con los veleros con alerones o foils,  sobre todo por el riesgo de accidentes al dejarles navegar a 30-40 nudos entre otros barcos que van a 3-5 nudos o están fondeados, en lugar de reservarles circuitos específicos, como a los coches de Fórmula Uno; por llevar el alerón de barlovento fuera del agua como una guillotina vertical; y por el escaso control al llevar el timón casi fuera del agua. Lo que nunca me imaginé es que se pudiera glosar la imprudencia de los pilotos. Así describe un comentarista el cruce de uno de esos bólidos de la Copa América, el italiano Luna Rossa, con un velero de crucero:

"Es como si se dejase a cuatro  Fórmula Uno entrenarse en la plaza del pueblo. A propósito del espectáculo, seguid al Luna Rossa y no os decepcionará. Mirad ese pequeño velero que de desliza sobre el plano de agua sólo con la vela mayor, el foque arriado, y los tripulantes con una cerveza en la mano, que aprovecha para contemplar el ballet histérico de los barcos de la Copa América. No hay alternativa para él, está en el rumbo del velero italiano Luna Rossa, y como Jimmy Spithill está al timón, se va a llevar el susto de su vida. Porque si pensáis que el timonel australiano va a modificar su rumbo unos pocos grados, eso es no conocerle. Su deporte favorito no es la vela, es el boxeo. No es broma, es apasionado de ese deporte de combate, que practica en las salas oscuras donde es de buen tono machacarse. Y no deja pasar ni una ocasión de poner a prueba la precisión de su puñetazo -perdón- de su golpe de timón, a cualquier velocidad a la que se aproxime a su víctima. ¡Olé! ".

Os prometo que es la traducción literal de la crónica. Lo he dicho otras veces, si veo a uno de ellos en el agua me apartaré sin rechistar, porque cualquier intento de razonar una prioridad de cruce sería como amenazar a alguien con una pistola de agua. Van a lo suyo, que es el récord. Y a veces timoneados por un adicto al boxeo y a la adrenalina, que considera  a los otros veleros "su víctima". Deplorable.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 7 de marzo de 2021

Yann Quenet (del "Baluchon") diseña su barco "más grande" (6 metros).

 Hola navegantes. 

En otras entradas os hablé del francés Yann  Quenet, que con su velero de 4 metros bautizado "Baluchon" está dando la vuelta al mundo. En solitario, claro. Para encontrar las entradas podéis usar el buscador, arriba del todo de esta página, a la izquierda (en el espacio de la lupa).

Pues actualmente Yann se encuentra en mitad de su aventura, en una escala prolongada en Nueva Caledonia (entrada de 21-1-21). Mal rollo, porque es en las escalas donde el dinero se va a dar una vuelta a tierra, y a él precisamente no le sobra. Con tanto tiempo muerto, entre otras cosas está pensando en el próximo velero que se construirá cuando regrese a Francia. Será su velero "grande" y tendrá ¡6 metros de eslora!, un poco menos que el Corto Maltés. Os resumo la entrevista con Voiles et Voiliers:

Voiles et Voiliers : Yann, ¿puedes hablarnos de tu proyecto de barco "grande"?.

Yann Quenet : sí, es un  poco la locura de la grandeza, es verdad. Yo diseño barcos sin parar, es mi pasión. Se trata de mi último proyecto, el que sucederá al Baluchon. Estará destinado a navegaciones por latitudes más extremas. Me le imagino por el Atlántico Norte y luego por la Patagonia, me apetecería mucho. Y también le imagino por los océanos australes, por los cuarenta rugientes.


Voiles et Voiliers : ¿cuales son los principios generales de su construcción?.

Yann Quenet : es como un Baluchon en versión crucero. Por ejemplo, ahora no tengo anexo y debo alcanzar la costa a nado. He pensado integrar un anexo en el nuevo barco, separado en dos mitades. La proa estará boca abajo en la proa, y la popa estará moldeada con la forma de la bañera del grande. Como el velero tendrá dos palos, la botavara del de mesana servirá de pescante para el anexo. Nota: en la siguiente foto podéis ver, en azul, las dos mitades a bordo del velero "grande" y luego ensambladas, y que podrá manejarse con remos o con una pequeña vela. Esta última sería la vela de mesana del velero "grande", que pasaría, entera, a ser la vela del anexo.

Voiles et Voiliers : ¿conservarás la forma de la carena "en scow"? (se refiere a la proa redonda en vez de puntiaguda).

Yann Quenet : sí, es perfecta para veleros pequeños, e incluso para los grandes.  Pero especialmente para los pequeños por su gran volumen, no como ahora en el Baluchon que es tan minimalista que debo llevar todo en contenedores: el agua, la comida..., todo. Nota: en la siguiente foto, el esquema de los planos, con 6 metros de eslora y no más de 1,8 de manga, y la proa "en scow".

 Voiles et Voiliers : y en cuanto a las velas, en los dibujos se ve un espí, ¿no?.

Yann Quenet : sí, uno asimétrico. No es seguro que lo instale, dependerá del presupuesto. También el Baluchon lo había previsto y al final tuve que renunciar por falta de dinero.

Hasta aquí la entrevista. Este tío desde luego no entrará en el medallero de una Vendée Globe, pero tiene infinitamente más mérito que esos marinos superesponsorizados, que dan la vuelta al mundo en veleros de 6 ó 7 millones de euros, y que llevan a bordo la electrónica de un Boeing 747.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 6 de marzo de 2021

Escola Frigolet.

 Hola navegantes.

La Escola Frigolet está en Porqueres, junto al Estany de Banyoles, en Girona. Es un precioso lago, el más grande de Cataluña, con algunas actividades náuticas pero lejos del mar. A pesar de la distancia, sus profesores y alumnos siguen las aventuras marinas del Corto Maltés y vamos a tener un coloquio dentro de poco. Aquí va mi regalo por ese interés (clic encima para verlo mejor).

 

Gracias, chicos.
 

viernes, 5 de marzo de 2021

¡Al agua!.

 Hola navegantes.

Con todo el proceso de renovación finalizado (cambio de orza, patente a la obra viva y revisión del fueraborda) el Corto Maltés ha vuelto hoy al agua. La verdad es que le hemos hecho una auténtica operación de rejuvenecimiento:


 

 Hoy ha tocado limpieza general, porque en la marina de RAOS se ensucia todo  muchísimo, está al lado del aeropuerto y el suelo está siempre lleno de porquería, que metes al barco cada vez que entras.


 De momento hoy, en el trayecto de vuelta a Puerto Chico, todo ha ido flaman. Lo hemos hecho apoyados por el motor porque sólo había una brisa moribunda que casi no nos permitía avanzar a vela, y además se nos hacía tarde para comer. Con el ruido del motor no puedo estar seguro de si la orza vibraba o no, pero me parece que no. En las próximas semanas haremos alguna navegación costera para comprobar su buen funcionamiento (que no tenga holguras o vibraciones, que suba y baje bien) de cara a la vuelta a Italia, de manera que si hay alguna sorpresa no sea con la navegación larga ya iniciada.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 4 de marzo de 2021

La basura plástica le salvó la vida.

 Hola navegantes.

Todos los navegantes nos quejamos del incremento de la basura plástica en el mar, que se ha convertido en un problema de salud global del planeta. Los desechos plásticos representan el 95 por ciento de la contaminación marina, que no comprende sólo elementos visibles sino también los microplásticos que se liberan directamente al medio ambiente, o se crean por la fragmentación de los más grandes, y que son los peores porque los ingieren los peces y se incorporan a la cadena alimentaria. Se calcula que para 2025 habrá en el mar una tonelada de plástico por cada tres de peces, y para 2050 habrá más plásticos que peces. Lo que no nos imaginábamos es que alguna vez pudieran tener algo positivo.

Que se lo pregunten a Vidam Perevertilov, de 52 años de edad, que sobrevivió 14 horas en mitad del Pacífico gracias a una boya de plástico abandonada. Es ingeniero mecánico jefe en un mercante, el Silver Supporter, y el 16 de febrero se cayó al agua desde su barco sin llevar el chaleco salvavidas. Ocurrió a las 4 de la mañana entre Nueva Zelanda y la Polinesia, y nadie se dio cuenta hasta 6 horas después.

Nada más caer, Vidam comprendió que no podía hacer nada para que le oyeran desde el barco y se dispuso a sobrevivir. Como no tenía chaleco, estuvo nadando durante varias horas buscando algún objeto flotante al que agarrarse. En un momento apercibió algo negro flotando, y al acercarse comprobó que era una boya de plástico a la deriva. Se abrazó a ella como a un clavo ardiendo esperando que pudieran volver a rescatarle.

Sus compañeros del barco, gracias al cuaderno de bitácora del ingeniero y su última entrada, estimaron la hora de caída con bastante precisión, lanzaron un aviso de Mayday, y la marina francesa puso en marcha su búsqueda desde la Polinesia. Por su parte Meteo France calculó  la posible deriva del náufrago, según los vientos y las corrientes de la zona.

A las 18 h. Vidam vio acercarse a su propio barco, que estaba peinando la zona, y tuvo la suerte de que un miembro de la tripulación escuchó una voz débil y luego le vio haciendo gestos desesperados con los brazos. Le consiguieron rescatar extenuado después de 14 horas en el mar. En la foto le veis abrazado todavía a la boya negra, mientras agarraba el aro salvavidas con que le recogieron.

Durante muchos años Vidam tendrá esas 14 horas en vena, porque estuvo muy cerca de la muerte. Si no hubiera sido por la boya se habría ahogado seguro. De hecho, decidió dejarla donde la había encontrado, por si acaso podía salvar la vida de otro afortunado.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 3 de marzo de 2021

La sustitución de la orza (2).

 Hola navegantes.

Ayer fue el día clave para la sustitución de la orza. Comprobar que la nueva, realizada hace un año por un taller metálico de Santander según los planos que conseguí de un marino francés que había hecho lo mismo, encajaba en su sitio.

Y hubo suerte. Sólo hubo que lijar un poco (menos de 1 mm) el casquillo sobre el que gira, posiblemente por incrustaciones que había desarrollado el interior del quillote:

 Parece magia que mirando sólo un plano y sus cotas hayan podido sacar los distintos perfiles y cantos. Porque lo que no se aprecia en las fotos es que no se trata de una simple chapa recortada, sino que tiene un borde de ataque redondeado (a proa), un borde de fuga afilado (a popa) y toda una serie de angulaciones entre ambos para permitir el mejor escurrimiento de la lámina de agua al navegar. Los rasponazos que veis en la pintura son por los roces al meterla y sacarla para afinarla, y volveremos a pintarla con el resto del casco.

Todas las piezas accesorias (bulón, poleas y brazos de sujeción inoxidables) estaban en perfecto estado y hemos podido reutilizarlas:



Después de rebajar el casquillo le dimos un galvanizado en frío porque, lógicamente, al lijar perdió la imprimación que le habíamos dado el año pasado:

Y después de colocarla rellenamos con masilla epoxi el hueco cuadrado donde encaja el bulón en el quillote:


 

 Esa masilla (el parche blanco) la lijaremos hoy antes de pintar, y no se va a notar dónde está el bulón. Mañana os enseñaré el resultado.

Al quitar la orza hemos podido inspeccionar con linterna el interior del quillote, y nos ha sorprendido lo bien que estaba, en comparación con el gran deterioro de la orza. Es sorprendente, porque ha estado expuesto al agua de mar los mismos años que la orza. Al parecer los hacen de dos materiales diferentes, fundición gris el quillote (muy resistente a la oxidación) y hierro dulce la orza, con diferente resistencia mecánica, posibilidad de soldadura, sensibilidad a la oxidación y a la corrosión por el agua de mar, y otras características diferenciales que me superan.


 Además del carenado, estamos aprovechando para la revisión del fueraborda, por lo que vamos a volver a Puerto Chico con el barco como nuevo. Y bien listo para intentar la vuelta a Italia, que cada vez que lo pienso me pongo a salivar como un Pitbull.

Con cuidado, navegantes.

El resultado final aquí:  clic aquí.

martes, 2 de marzo de 2021

El deterioro que produce el mar.

 Hola navegantes.

Todos los años hay que sacar el barco del agua para hacer el mantenimiento, sobre todo de la pintura, pero este año ha tocado una reforma más en profundidad, sustituyendo la orza. Iba a hacerlo el año pasado pero tuve que posponerlo por el Covid. Este año no he querido atrasarlo más, para evitarme un accidente en la vuelta a Italia. Porque llevar la orza mal no es como salir a caminar con un tomate en el calcetín, puede romperse, puede descolgarse, puedes perderla, y eso puede fastidiarte o impedirte la vuelta a casa.

En efecto, la orza del Corto Maltés es de hierro, y lleva más de 30 años ininterrumpidos en el agua salada. Eso significa deterioro inevitable, sobre todo en la parte que queda dentro del quillote al subirla y bajarla, porque la parte que sobresale está accesible para rascarla y pintarla como el resto del casco.

Primero hubo que encontrar el bulón sobre el que gira, lo que no es nada evidente porque está tapado con una masilla que lo hace indiferenciable del resto del quillote. Como veis el bulón y su tornillo, que son inoxidables, están impecables a pesar de los 30 años.

 

Aunque el bulón no estaba oxidado, sí estaba bloqueado después de 30 años de incrustaciones y hubo que sacarlo con una maza, un botador, y aplicando calor con un soplete y frío con agua fría, para que la dilatación y compresión rompieran las adherencias.


Finalmente conseguimos sacarlo, descolgar la orza y esto fue lo que nos encontramos:

Una chapa de hierro fragilizada y rota que podría haberse bloqueado o desprendido en cualquier momento. El agujero donde se ancla la pieza que sube y baja la orza estaba comido casi hasta su extremo:

Si cede ese resto de hierro, la orza se habría quedado en posición bajada permanente, lo que no nos habría permitido navegar por los canales ni seguramente entrar en Venecia. Daños mayores no habría habido, porque todo ese deterioro está dentro del quillote, una pieza de hierro externa al casco.

Hoy pondremos la orza nueva, que tengo fabricada desde hace un año:

 

Ya os enseñaré el resultado (clic aquí). Desde luego va a ser de los mantenimientos que te devuelven la tranquilidad.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 1 de marzo de 2021

Julie dijo sí.

 Hola navegantes.

Un Romeo tuvo una genial idea para pedir matrimonio a su Julieta. Aprovechó la enorme superficie de las velas de un velero, que tantas veces se usan con fines publicitarios, para una pregunta tan vieja como la tos: "Julie, te amo. ¿Quieres casarte conmigo", y paseó la pregunta por toda la costa de Carteret, en la Bretaña francesa, y por todo el paseo marítimo:

Igual se pasó un poco con la exhibición, porque imaginaos la presión para la chica. ¿Cómo iba a decir que no?. Presionada o no, Julie dijo sí. Les deseamos que llegue muy tarde su colorín colorado.

Con cuidado, enamorados.

domingo, 28 de febrero de 2021

Uno que no volvió.

 Hola navegantes.

Cuando alguien intenta una navegación sorprendente y la termina se hace famoso, a veces por poco tiempo pero sus minutos de gloria se supone que le han valido la pena. Os he hablado de alguno: los que han cruzado el Atlántico, o incluso más, en artilugios sorprendentes, como en piragua, en un barril, en esquís, en balsa, en zodiac, en coches rellenos de espuma expandida, en windsurf, en veleros minimalistas donde no cabían tumbados, etc. Pero los que no lo logran y fallecen en el intento no sólo no se hacen famosos, sino que a veces nadie se entera de su fracaso, y por supuesto no se habla de ellos.

Pero a veces de alguno sí, por su fama previa. Es el caso de Bas Jan Ader, un curioso "artista" holandés que falleció en un intento de cruzar el Atlántico en un minivelero de 3,81 metros de eslora.

Bas había perdido a su padre cuando tenía sólo 16 días, fusilado por la Gestapo por ayudar a huir a unos 300 judíos de la Alemania nazi. Este drama se supone que le marcó toda su vida. Después de una infancia y una juventud sorprendentes y desadaptadas se hizo "artista conceptual". Su arte consistía en filmarse dejándose caer de los sitios más inverosímiles (el tejado de una casa, un árbol, en bici a un canal, arrastrado por el viento, etc), sin molestarse en explicar por qué eso era "arte" y dejando que los críticos le hicieran famosete con sus explicaciones.

Su contacto con el mar fue a los 20 años, embarcándose con un desconocido en un velero de 13 metros, "Felicidad", para cruzar el Atlántico. El capitán resultó ser un incompetente, no sabía usar el sextante y el barco estaba mal preparado, con lo que el viaje terminó en una sucesión de naufragios y salvamentos in extremis. Llegados finalmente a Estado Unidos, Bas conoce a su futura mujer y acude a la boda con muletas y cojeando como si estuviera discapacitado, cuando en realidad no le ocurría nada. Otra "performance" que no se molestó en aclarar, pero que a lo mejor también es "arte".

Durante unos años vivió de esta fama artística y practicó la vela ligera. A los 23 años quedó impresionado de la travesía del Atlántico de uno de los que sí lo consiguió, Robert Manry, en un velero de 4,10 metros de eslora, el "Tinkerbelle" ("Campanilla"). Posiblemente fue entonces cuando le dio la venada de extender su arte conceptual a la navegación y se propuso cruzar él mismo el Atlántico en un minivelero, tratando de superar a Manry. Adquirió un Guppy 13, de 3,81 metros de eslora, al que bautizó "Ocean Wave".


 Después de instalarle un timón de viento y aparejarlo con comida para 90 días y agua para 120, salió de Chatman, en la costa Este de EEUU, con dirección a Europa el 9 de julio de 1975.


Tenía 33 años y no se volvió a saber de él. En abril de 1976 se encontraron los restos de su barco al Sur de Irlanda, semihundido, sin el cadáver ni ningún rastro de Bas. Lo recuperó el pesquero gallego "Edouardo Pondal" y lo depositó en el muelle comercial de la Coruña, de donde fue robado y no se pudo investigar más. 

 

Se ha elucubrado con que Bas tal vez quiso grabar otra de sus performances dejándose caer al agua (había embarcado cámaras de fotos y de cine, y magnetófono, algo totalmente atípico en un barco tan carente de espacio). Otras teorías apuntan a un suicidio, o las más fantasiosas a una desaparición fingida para cambiar de vida. Nunca lo sabremos.

Aquí podéis ver una compilación de su "arte":

Clic aquí. 

Con cuidado, navegantes.

sábado, 27 de febrero de 2021

Un corazón en la estela.

 Hola navegantes.

En la Vendée Globe la navegante Samantha Davis estaba patrocinada por la asociación francesa "Initiatives-Coeur", que dedica el dinero recaudado a sufragar la cirugía cardiaca de niños afectos de cardiopatías congénitas. Se calcula que con la regata a conseguido salvar la vida a 102 niños.

En su honor, antes de entrar en a puerto de Les Sables d'Olonne, el final de la travesía, dibujó con la estela de su  barco un corazón en el mar:

 

Es un regalo inmaterial que consiste en dejar en el mar un mensaje con la estela de tu barco, que queda registrado sólo en la pantalla del plotter. Es similar a lo que hicimos Ana y yo en la rada de Brest durante nuestra vuelta a Francia, escribir el nombre de nuestro barco con la estela:


En nuestro caso la pretensión fue más modesta, pues no recaudamos nada y fue solamente un saludo para nuestros grumetillos de oncología, para que supieran que seguíamos teniéndoles presentes. El regalo es inmaterial porque es algo que no existe ni ha existido, ya que mientras haces una letra en la superficie del mar ya se ha borrado la anterior. Al ser inmaterial, si se pone de moda no nos arriesgamos a dejar el mar pintarrajeado cono la puerta del baño de un bar de carretera. Limpio y emocionante, su valor radica en las horas y en las millas "inútiles" que les dedicamos por seguirnos con tanta ilusión, y en el recuerdo precioso que representa para nosotros. Como dijo el zorro de “El Principito”, “sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos... Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que le has dedicado. Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla”.

También fue emocionante la pancarta gigante que le dedicaron a Samantha sus seguidores, hecha rastrillando la arena de la playa, y que sólo podía valorarse desde el aire. También un regalo efímero, porque en pocas horas la borraría la marea: 

Podéis ver el vídeo aquí:

Clic aquí 

Con cuidado, navegantes.

viernes, 26 de febrero de 2021

El resultado de los alerones o "foils".

 Hola navegantes.

Finalizada la Vendée Globe (regata de vuelta al mundo en solitario y sin escalas) puede hacerse ya un balance del resultado de los barcos con alerones, esas alas que les permiten salir del agua.

Aunque en aguas tranquilas alcanzan los 30-40 nudos, en los mares arbolados del océano austral las grandes olas no les permiten desarrollar todo su potencial, y las medias han sido de 20 nudos. Los barcos sin alerones consiguen en esas circunstancias 19,5 nudos.

En una regata que dura 80 días, los barcos con alerones han conseguido de media 24 horas de adelanto.

Muchos barcos han roto los alerones y uno de ellos se ha partido por la mitad y se ha hundido en pocos minutos. Su tripulante salvó la vida de milagro.

En las siguientes fotos, el estado de alguno de ellos a la llegada. Otros fueron pura y llanamente arrancados del barco, o tuvieron que ser serrados por el tripulante para que no se rompiera y terminara agujereando el casco.



 Todo ello con un incremento del coste del barco de 500.000 euros (en otra entrada os hablé de 150.000 euros, pero los modernos ya rondan el medio millón). Y con un coste total del barco, entre ésta y otras tecnologías, de 6-7 millones de euros. Como veis, no se transmite una imagen de la vela como deporte precisamente popular. La realidad es bien diferente, la mayoría de los aficionados navegamos en barcos que cuestan menos que un coche.

El futuro de estos barcos dependerá, en mi opinión, de si se da prioridad a la seguridad o a la experimentación, y del dinero que quieran tirar los patrocinadores.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 25 de febrero de 2021

La isla-prisión de homosexuales.

 Hola navegantes.

La costa Oeste de Italia tiene muchísimas islas, y todas muy conocidas: Elba, Capri, Isquia, Las Eolias, algunas han protagonizado películas o el exilio de personajes históricos. En la vuelta a Italia iremos a conocer las más posibles. Pero la costa Este sólo tiene un pequeño archipiélago, justo frente al espolón que dibuja la "bota" de Italia:

Se llaman las Islas Tremiti ("Temblores"), y por otro nombre "Islas Diomedee". Este último se debe al héroe troyano Diomedes, atribuyendo la mitología estas islas a que habían sido originadas por él al arrojar tres grandes peñascos al mar. Otra versión es que Diomedes  fue enterrado en estas islas, y que tras su muerte sus compañeros fueron transformados en pájaros. Y hay un ave marina con ese nombre, que es como un albatros pequeño, que al parecer sólo habita en este archipiélago. Aunque todo esto os lo confirmaré cuando las visitemos. 

Están habitadas por una pequeña población (unas 300 personas) que curiosamente se llaman "tremitesi", o sea, "temblorosos". Son 4 islas, San Domino, San Nicola, Capraia y Cretaccio, aunque por lo que he visto en Google Maps, sólo deben estar habitadas las dos primeras. Ambas tienen un puerto minúsculo, con calado de unos dos metros, donde espero encontrar sitio para el Corto Maltés, y las dos deshabitadas sólo fondeaderos. Tanto San Domino como San Nicola tienen un  muelle para los ferries, que puede utilizarse después de que se haya marchado el del último viaje, a las 19 h. Todo el archipiélago es reserva natural y tiene algunas restricciones a la navegación y las actividades acuáticas, pero se puede acceder a ellas. En las habitadas no se permite circular en vehículos de motor. Y como todas las islas, históricamente fueron monasterio, cuartel, prisión, y lugar de destierro.

Cuando San Nicola era una isla prisión, había una violencia extrema entre los prisioneros. Se atribuía a la falta de mujeres, y el rey de Nápoles decidió desterrar allí a las prostitutas de Nápoles. Desde entonces, y pese a la distancia, allí se habla el dialecto napolitano. Durante la época de la Italia fascista la isla de enfrente, San Domino, fue un centro de confinamiento de homosexuales. Esa aberración acabó con la segunda guerra mundial. En 1911 fueron confinados en las Tremiti 1.300 libios que se resistían a la ocupación colonial italiana de su país, y un año después aproximadamente la mitad habían muerto, por lo que aquél destierro era casi una sentencia de muerte, como ha pasado en otras islas-prisión. De hecho en Francia al destierro en las islas de la Guayana Francesa lo llamaban "la guillotina seca", porque al parecer era todavía peor que el expeditivo pero rápido sistema de aliviar al cuerpo del inútil peso de la cabeza.  La costa de las islas es rocosa y con acantilados, e incluso cuevas en las que se puede entrar con el anexo. Y con fondos extraordinarios para bucear.

Un poco más al Norte está la isla de Pianosa, que es plana y sin puerto ni fondeadero, y por si fuera poco está prohibido acceder a ella y acercarse a menos de 70 metros de la orilla. Naturalmente allí no pintamos nada. 

Como curiosidad, Pianosa y Capraia son también islas homónimas del archipiélago toscano, que conocimos en la navegación a la isla de Elba.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 24 de febrero de 2021

Esculturas sumergidas en la costa del Mediterráneo.

 Hola navegantes.

En la navegación con el Corto Maltés a la isla de Elba conocimos, por casualidad, el Cristo del Abismo. Es una escultura de Jesucristo en el fondo del mar, frente a la bahía de San Fructuoso, en Italia (44º 18,84’ N; 9º 10,42’ E). Os reproduzco aquí la experiencia, como la cuento en el libro "Un tripulante llamado Murphy":

"Habíamos leído en la Guía Imray el siguiente comentario:

“Un amigo, Jan Roos, cuando buceaba en esta bahía fue sorprendido por encontrar una estatua de Cristo de unos cuatro metros de alto bajo el agua, en la posición señalada. En la base de la estatua está escrito: Il Cristo degli Abissi”.

Le preguntamos al “ormeggiatore” por la estatua y nos dijo que, en efecto, allí estaba y nos indicó más o menos la zona. Después de poner el toldo sobre la bañera, porque allí dentro no corría la brisa y el calor era insoportable, nos bañamos para ir a conocerla. Y cuando la vimos nos impresionó por su belleza y el halo de misterio y de majestuosidad que la rodeaba. La llaman “Il Cristo degli Abissi” (“el Cristo del Abismo”) y es una escultura colocada en 1954 en el fondo del mar a 17 metros de profundidad, en homenaje a los fallecidos en el mar. El Cristo está con la cabeza y las manos vueltas hacia la superficie, dicen que en señal de paz pero también puede interpretarse como buscando el aire, y está asentado sobre una base con forma de caracola. Es de bronce aunque por las incrustaciones marinas parece de piedra o de hormigón, de unos dos metros y medio de altura y pesa 260 Kg. La idea nació del buceador Duilio Marcante que, tras la muerte de su amigo Dario Gonzatti en 1947 durante una inmersión (Dario fue el primer italiano en utilizar equipo autónomo de buceo) insistió en la colocación de una estatua de Cristo sobre el fondo marino en un lugar cercano al accidente. Fue creada por el escultor Guido Galletti con bronce procedente de la fundición de medallas, campanas y elementos navales (incluso hélices de los submarinos estadounidenses donados por la U.S. Navy) y la colocó la Marina Italiana. Tras la muerte de Marcante se colocó una placa en la base de la estatua en su memoria. En 2003 fue restaurada para preservarla de la corrosión y de las incrustaciones que la afectaban y, sobre todo para volver a colocar la mano desprendida por culpa de un ancla, que pudo ser recuperada por un buzo. Ahora está prohibido fondear y sólo puedes quedarte cogiendo una boya, como hicimos nosotros.

Una segunda estatua de bronce fue creada con el mismo molde y sumergida en la isla de Granada, en el Caribe. Fue un regalo de la marina italiana por haber rescatado a los pasajeros del MV Bianca C, un barco de pasajeros que se hundió en 1961 junto a sus costas. Gracias a los pescadores, barcos y pequeñas embarcaciones del país, se rescataron a más de setecientas personas que fueron llevadas al hospital de la isla. El barco se hundió debido a una explosión en la sala de máquinas, en la que murió un trabajador. Rápidamente el fuego se extendió, por lo que fue necesario evacuar el barco, y las llamas terminaron consumiendo y hundiendo la nave ante la incapacidad de los habitantes de Granada de sofocar un incendio de tal magnitud. Como agradecimiento les fue entregado un Cristo de bronce igual al de San Fructuoso. El molde de Galletti dio origen, por fin, a una tercera escultura, que está en Cayo Largo, Florida, a ocho metros de profundidad. La estatua de arcilla original se exhibe en el Museo Nacional de Actividades Submarinas de Rávena, Italia.

Fue impresionante bajar buceando al fondo a hacerle compañía y ver el Cristo entre cardúmenes de peces que se movían a la vez como un latido, en aquella luz tamizada por el agua, y sintiendo la presión de las profundidades en las gafas submarinas, los oídos y hasta en la piel del pecho, que hacía ondulaciones desplazándose sobre los músculos pectorales al descender. Nunca había buceado tan profundo a pulmón y yo mismo no me lo creía, pero como demostración recogí del fondo una pinza de nariz que había perdido otro buceador. Aunque para nosotros, y para el autor de la Guía Imray, el descubrimiento del Cristo había sido una novedad inesperada, el sitio ya estaba publicitado y el buceo para observar la estatua era una de las excursiones más populares de la costa de Liguria. Más adelante llegaron barcas y excursiones de buceo desde otros pueblos de la costa para verla, y el propio “ormeggiatore” tenía un embudo de visión submarina para que pudieran verla desde su lancha, sin ni siquiera bañarse, los que no se atrevían o no podían bucear tan hondo. Al parecer el Cristo se ha convertido en el símbolo de la pasión por el buceo y el mar, y para nosotros fue una de las mejores sorpresas de esta navegación. Murphy: 19, Corto Maltés: 17.


 Posteriormente me he enterado de que hay por lo menos otras 10 estatuas o grupos escultóricos sumergidos en distintas partes del mundo. El más grande es una de 60 toneladas en Bahamas, y el más variopinto un grupo humano de 500 esculturas de tamaño natural, incluyendo un hombre hecho sólo de orejas, en México. Y muy cerca de donde estábamos, en la Isla Gallinara, hay otro Cristo por encima del que pasamos, sin saberlo, en la navegación de ida, y del que os contaré algo en el siguiente capítulo".

Hasta aquí  la transcripción. Bueno, pues este verano, si conseguimos salir para intentar la vuelta a Italia, no sólo volveremos a pasar por allí sino que conoceremos otro grupo escultórico sumergido. Lo han colocado en los fondos marinos de la costa francesa, en el archipiélago de las Lèrins, a sólo 3 millas al Sur de Cannes. El archipiélago está constituido por dos islas, Santa Margarita y San Honorato, y algunos islotes. San Honorato fue un ermitaño que ocupó la isla del Sur, y según una leyenda Santa Margarita sería su hermana. En la navegación a Elba nuestra idea inicial era ir a San Honorato, la de más al Sur y más pequeña, que tiene un puerto donde pensábamos dormir profundamente sobre las dos orejas. La preferíamos sobre Santa Margarita para pasar la noche porque en ésta no hay muelle para visitantes. Pero nos dijeron en la capitanía de Cannes que el puerto de San Honorato ya no tenía un metro de calado, como afirma la guía Imray, sino 80 cm, y esa diferencia fue suficiente para decidirnos. El Corto Maltés cala 70 cm con la orza subida y cualquier olita nos haría chocar con el fondo. Por eso nos quedamos en Santa Margarita amarrados por la proa a un pequeño espigón y por la popa con el ancla. Pues en el estrecho entre ambas islas acaban de instalar, en enero, un grupo de seis esculturas monumentales (2 metros de altura y 9 toneladas cada una) a entre 3 y 5 metros de profundidad:

Están realizadas por el escultor británico James de Caires, que se ha inspirado en "el hombre de la máscara de hierro", un personaje misterioso que estuvo encarcelado en la prisión de la isla de Santa Margarita. A este personaje le hicieron célebre Voltaire y Alejandro Dumas. Se cree que era el hermano gemelo del rey Luis XIV cuando Francia era una monarquía, al que correspondía el trono, y que su hermano le mantuvo encarcelado con una máscara para que nadie se diera cuenta cuánto se parecía al rey. Los derechos dinásticos de los hermanos gemelos corresponden al que nace primero, lo cual es un puro azar pues si el parto es por cesárea se saca primero al que por parto natural hubiera sido el segundo. Por eso son frecuentes las rivalidades, sobre todo si uno de los hermanos tiene fácil el gatillo. "El hombre de la máscara de hierro" estuvo encarcelado, sin juicio ni archivos policiales, durante 34 años, de los cuales 11 en Santa Margarita. Sólo se le dejaba salir para asistir a misa, eso sí, todos los días. Aunque esta teoría del hermano gemelo del rey es la más extendida, en realidad la identidad del enmascarado no está clara. Hay más de 60 nombres que distintos investigadores han atribuido al personaje, incluyendo la hipótesis de que fuera una mujer, y la de que fuera el médico que hizo la autopsia al anterior rey, Luis XIII, en la que descubrió que era estéril y por lo tanto el sucesor era ilegítimo. 

Las esculturas recién sumergidas son de cemento marino no contaminante, y se espera que sirvan de refugio a numerosas especies, aparte de suponer un atractivo turístico para la zona. Cuando pasemos por allí sin duda que iremos a conocerlas.

Con cuidado, navegantes.

martes, 23 de febrero de 2021

Los barcos araña.

 Hola navegantes.

Si los barcos del futuro terminan siendo como estos, yo me borro.


Está claro que en nuestro cortísimo paso por la vida cada uno persigue su ballena blanca, pero me parece que los diseñadores de barcos están buscando la suya en el lugar equivocado, en el aire en vez de en el agua. Estos barcos parecen arañas, o mejor todavía, zapateros, esos insectos que se deslizan sobre el agua apoyándose en las patas, en realidad andando sobre la superficie sin  mojarse. 


Y ya os conté en otra entrada que el Trimarán gigante "Gitana 17", dotado de alerones y que iba a intentar batir el récord de la vuelta al mundo, había contratado para su tripulación a dos pilotos de avión en vez de a dos marinos, lo que da idea de cómo consideran los diseñadores a ese "vehículo".

Y lo malo es que ya no intentan sólo diseños para la alta competición, sino que pretenden difundirlos convirtiéndolos en barcos de serie, lo que se va a hacer con el de la primera foto, el "650 pro". Ya os lo he dicho otras veces, cuando me cruce con uno de esos, en vez de acercarme a admirarlo, que es lo que se intenta, me alejaré para que no me corte el Corto Maltés por la mitad con el alerón de barlovento.

Con cuidado, navegantes.