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martes, 23 de marzo de 2021

Otra foca en la bahía.

 Hola navegantes.

Cuando te crees que tienes tan vista la bahía que ya nada te sorprende, el día más inesperado ocurre. Ayer estaba con la piragua por los alrededores de la escollera de Pedreña y vi como una roca negra que sobresalía del agua a unos 50 metros de donde finaliza. Me parecía raro no conocer ese escollo que sería tan peligroso, y al acercarme desapareció. Claro,no era una piedra sino la cabeza de una foquita. 

Por supuesto la foto es nefasta, tuve que hacerla con el móvil dentro de la funda estanca y sin  preparar nada. Como es un animal curioso como un conserje salió varias veces a ver qué era ese extraño pez amarillo con un humano encima. Pero cuando me acercaba a ella se sumergía y volvía a parecer 50 metros más lejos, casi siempre por mi espalda para ponérmelo difícil. Así estuvimos jugando al escondite como un cuarto de hora, hasta que desapareció.

Estos encuentros, aunque de tan lejos, son mucho más emocionantes que ver a la foca de cerca en un acuario, porque está en su medio y en libertad. 

Periódicamente entran en la bahía mamíferos marinos, por ejemplo esta otra foquita en 2014:

 















 Aquí podéis ver en un vídeo cómo se desperezaba la del Palacete del Embarcadero:

 
O esta otra en 2010:
 

 También han entrado muchas veces delfines, y ya de forma excepcional hasta una ballena.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 22 de marzo de 2021

Publicidad náutica (7).

 Hola navegantes.

Desde mi punto de vista, otro anuncio inteligente y original. Era el salón del barco de ocasión, y utiliza la imagen de un vendedor de periódicos de los que el siglo pasado vendían los rotativos por la calle, llevando un montón de ellos debajo del brazo y cantando los titulares. En esta ocasión, con los periódicos ha hecho barcos de papel y su grito dice: "Vendo veleros, yates, planchas... en Marina Port Vell":

Igual que el que os enseñé anteayer, no pasa desapercibido al ojear la revista y cumple su cometido sin molestar.

domingo, 21 de marzo de 2021

Día mundial de la poesía.

 Todos los 21 de marzo se celebra el día mundial de la poesía, ese género literario que existía hasta el siglo pasado y que daba valor a la ternura, a los matices, a las sugerencias, a las cosas insinuadas más que dichas, y que pidió tierra cuando apareció el lenguaje de los móviles en las redes sociales, y los emoticonos. Lo celebro repitiendo esta entrada del año pasado, el dibupoema "Besos", de Gabriela Mistral, uno de los más bonitos poemas de amor en lengua castellana:


Besos (Gabriela Mistral).

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada,
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles,
hay besos enigmáticos, sinceros,
hay besos que se dan sólo las almas,
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia,
cuántas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien, son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que sólo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

 ¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


Aquí el dibupoema, como siempre hecho con las estrofas en rojo:


Y aquí una locución:

 
Podéis ver muchos poemas más en las entradas de marzo a julio del año pasado, que fui convirtiendo en dibupoemas  durante el confinamiento.

sábado, 20 de marzo de 2021

Publicidad náutica (6).

Hola navegantes.

Esta la considero lo contrario de la anterior, una publicidad inteligente y sutil, basada en el desarrollo de una idea original. Es el catálogo de una tienda de acastillage (materiales y accesorios para los barcos) que sale cada año, y cada año renueva o moderniza sus productos. Una mujer mayor pero moderna, elegante y en un ambiente poco marinero (un improbable taburete y unos tacones de aguja interminables) mira a la cámara y, rodeada de productos para el barco, dice: "¿piensas que me voy a contentar con lo que era vanguardia el año pasado?",

 Puedes pensar que la pregunta se refiere a su forma de vestir, o a que está aprovechando el invierno en casa para modernizar la equipación de su barco de cara a la siguiente temporada. Una sugerente ambigüedad. En cualquier caso el anuncio es chocante y tu vista no pasa de largo como por los reiterados y aburridos que os enseñé ayer, sino que se detiene con curiosidad a analizar su contenido. Supongo que es lo que intentan los publicistas, y en este caso lo han logrado, y sin  molestar a nadie.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 19 de marzo de 2021

Publicidad náutica (5): lo más tópico.

Hola navegantes.

Es un patrón tan repetido que ya resulta hasta vulgar. La alusión al placer y al lujo para vender un barco, y especialmente utilizando bellezas de pincel y, sobre todo, la imagen de un hombre maduro acompañado no ya de una, sino de dos chicas jóvenes luciendo sus encantos.

 




 

Las fotos no huelen ni se mueven. Si olieran sentiríamos el olor a gasoil y a humedad al entrar en esos comedores tan fotogénicos, e imaginaos el meneíto de las olas dónde mandaría a estrellarse a esta cubitera de hielos con champán tan bien colocada o esas sillas de Emmanuelle:

En fin, estos anuncios parecen hechos para los auténticos desconocedores del mar, gente que cree que con ese barco va a mejorar su estatus o que va a ligar más. Igual es el público que buscan.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 18 de marzo de 2021

Publicidad náutica (4).

Este anuncio cumple todos los tópicos. En vez de enmarcar el velero, que es lo que se vende, enmarca a la chica cultivando a la vez el cuerpo y el espíritu, poniéndose morena y leyendo un libro mientras chapotea con los pies en el agua. El texto dice: "Navegar no es más que placer".

 

Una frase mentirosa que oculta las noches en blanco, los días nublados, fríos y lluviosos, las olas que te mueven las tripas en sentido opuesto al hígado, las marinas donde no te admiten, haga como haga fuera, porque no les queda sitio, o donde te vacían la cartera, las averías en puertos lejanos donde se acaban las vacaciones de forma imprevista, y hasta esa misma chica con ojeras y la cara blanca cuando el estómago le naufraga. Se ha dicho que navegar a vela es el 95% del tiempo sacrificio, pero el otro 5% es sublime. Pero claro, eso no vende barcos. El tópico de la chica en el fondeo igual sí.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Publicidad náutica (3).

Esta es más divertida: anuncia los productos de seguridad de una marca (chalecos y balsas salvavidas) haciéndoles necesitarlos a los animales marinos del Polo Norte y del Polo Sur:



 Por cierto, si alguien sabe por qué en el Polo Norte no hay pingüinos y en el Polo Sur no hay osos polares, que me lo diga.

Con cuidado, navegantes.

martes, 16 de marzo de 2021

No orinarás por la borda.

 Hola navegantes.

Los váteres de los barcos pueden dar tanto trabajo y tan desagradable que en muchos barcos directamente no se usan, y los propios capitanes te recomiendan hacerlo por la borda. Los problemas más habituales son los atascos por tirar algo inadecuado (papel o compresas), los malos olores por crecimiento de pseudomonas, las vías de agua por dejar  las válvulas mal cerradas, o los reflujos desde el sifón a la baza por haber bombeado insuficiente. En algunos veleros que he alquilado me hicieron firmar un documento específico para el váter, haciéndome responsable de evitar las circunstancias que he indicado, y haciéndome conocedor de que el seguro no incluía la solución de esas averías.

Además hay barcos pequeños que no tienen váter, y la gente piensa que no hay otra solución que hacerlo por la borda.

Dejando aparte el aspecto higiénico (las últimas gotitas, que salen sin fuerza, caen en la cubierta o en tus zapatos) orinar por la borda es peligrosísimo. Más de la mitad de los que se han ahogado en el mar tenían la bragueta abierta, signo inequívoco de que se cayeron al orinar. Cuando hace mal tiempo ir al váter suele empeorar el mareo, y la gente orina por la borda por eso, aun conociendo el peligro. Una ola más fuerte o un resbalón te hacen caer al agua. Y con buen tiempo, cuando la brisa no da ni para despeinarte y te confías, puede ser incluso peor,  porque no sueles llevar el chaleco, el arnés, la baliza ni la línea de vida, y te encuentras en el agua sin nada.

Y la costumbre no es, contra lo que suele creerse, exclusivamente masculina. Florence Arthaud, una de las navegantes oceánicas francesas más famosas, se cayó al agua en octubre de 2011 mientras navegaba en solitario entre Roma y Córcega. El barco navegaba con timón automático y allí se quedó ella, mordiendo el aire y viéndolo alejarse a rumbo fijo y a la misma velocidad, sin poder alcanzarlo. Fue rescatada de milagro por un helicóptero, y reconoció que se cayó al orinar por fuera del balcón de popa. Como hacía buen tiempo no llevaba chaleco ni arnés, y no se ahogó gracias a que llevaba el móvil encima, a que era estanco, y a que todo sucedió lo suficientemente cerca del Cabo Córcega para que hubiera cobertura del teléfono. Por cierto, tampoco llevaba las gafas de cerca y acertó el número de su madre de milagro, porque no conseguía leer las letras de la pantalla. Florence tenía esa costumbre de orinar por fuera a pesar de las recomendaciones de otros navegantes oceánicos con los que había navegado (concretamente  Philippe y Luc Poupon, también famosos en este mundillo) que le habían advertido de que "era la mejor manera de caerse al agua", y tras su rescate reconoció: "nunca jamás lo haré por la borda".

La solución, si no quieres usar el váter, es hacerlo en un cubo y luego tirarlo por la borda, como se ha hecho durante décadas, antes de que los barcos se esforzaran por parecer un pequeño apartamento. Por cierto que lo mismo vale para vomitar cuando estás mareado, porque con los esfuerzos del vómito, que todo te da vueltas, y asomando medio cuerpo por la borda, te caes al agua enseguida. Cuando en mi barco alguien va a vomitar le digo que lo haga en el cubo, y si no, que otro le sujete del cinturón mientras se asoma por la borda.

En el Corto Maltés usamos un orinal que vaciamos inmediatamente por la borda, y que para las chicas se coloca dentro del WC químico, pudiendo sentarse en él. Y las necesidades mayores en el WC químico, que luego se vacía a la distancia reglamentaria de la costa, arrastrándolo con un cabo unos 20 metros por la popa. Al arrastrarlo con las dos bocas del depósito abiertas lo atraviesa una corriente de agua a la velocidad del barco, que no sólo lo vacía sino que también lo limpia a presión, y es más higiénico que volcarlo por la borda. Desde mi punto de vista el WC químico es mucho mejor que el WC marino con válvulas. Cumple la doble misión de váter y de depósito de aguas negras, en un espacio más reducido, y sin válvulas que puedan obstruirse, y te ahorras dos pasacascos de los gordos. En los parques naturales en que está prohibido fondear si no llevas depósito de aguas negras, con el químico te lo permiten. Su cierre es hermético, por lo que nunca huele, a diferencia de los váteres con válvulas. Puedes usarlo en cualquier lugar, incluso en las calas y los fondeos, porque no echas al agua nada que asuste a los bañistas. Y en caso de avería o ensuciamiento uno nuevo cuesta 70 euros y se cambia sin ninguna obra.Todo ventajas. 

Recientemente también se han comercializado váteres desechables, que consisten en una estructura de cartón resistente con unas bolsas de plástico con material absorbente, que luego se cierran herméticamente y se tiran a la basura con lo demás. Aunque por su precio, me parece más razonable instalar un químico, y en cualquier caso siempre puedes usar los saquitos desechables dentro del químico.


 Así que después del de "no navegarás descalzo", ya tenemos otro mandamiento para el velero: "no orinarás por la borda".

Con cuidado, navegantes.

lunes, 15 de marzo de 2021

Publicidad náutica (2).

 Hola navegantes.

A veces los publicistas tienen que hacer difíciles equilibrios para compaginar el aspecto deportivo de un velero con su pretensión de lujo desbordado. Fijaos en este: para demostrar su aspecto deportivo nos enseñan en la foto superior al catamarán arrastrando a dos esquiadores acuáticos, y en el texto especifica que se ha "realizado sin trucos".

Y en la foto inferior un salón con la mesa puesta, donde no faltan ni las servilletas, ni el frutero, ni las copas de cristal, ni las velitas. A ver quién se lo cree.

domingo, 14 de marzo de 2021

Publicidad náutica (1)

Hola navegantes.

Vais a ver qué risa los anuncios de barcos. Empiezo por este, que además de repetir el tópico de hombre maduro con mujer jovencita (en otros lo veréis más descarado) nos presenta al capitán con una ropa blanca inmaculada ¡y descalzo!.

 Cualquiera que navega sabe que en el barco se lleva la ropa más vieja, porque te ensucias enseguida, y sobre todo que es muy peligroso ir descalzo por la cubierta. El "suelo" del barco está lleno de poleas y herrajes donde puedes hacerte cortes, y donde puedes meter un dedo y fracturártelo. Y eso supone el fin apresurado del crucero, lo que nadie desea. Por no hablar de las infecciones fúngicas o las verrugas plantares que puedes ir dejando en  la teka para que se las cojan los demás. Muchos capitanes obligamos a ir siempre calzados en nuestro barco, por la seguridad de los demás, por higiene, y por respeto a las vacaciones de todos, que no se vean interrumpidas prematuramente por una estancia en el hospital.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 11 de marzo de 2021

Los anodinos ánodos.

 Hola navegantes.

Perdón por la pedantería del título, pero no he podido resistirme. Muchos nuevos propietarios de un barco se quedan anonadados al ver que esta piececita que lleva el fueraborda en la cola, que es como un bloque de plomo:

al cabo de pocos meses está así:

 Y aquí la comparación:

 Y van preocupados al taller pensando que algo se ha estropeado. Pues es justo lo que tiene que pasar, que esa pieza se deshaga. Se llama un "ánodo de sacrificio", y es como en un circuito eléctrico el fusible, una pieza que debe fundirse antes de que lo haga un componente electrónico más importante y valioso.

Cuando dos metales están cerca y en un medio conductor de la electricidad, como el agua salada, se genera una corriente eléctrica (llamada "corriente galvánica") entre ambos, creando un flujo sostenido de electrones desde el metal más negativo (polo negativo o ánodo) al más positivo (cátodo), deshaciéndose el primero. 

 

Ocurre en todos los metales de un barco sumergidos. En los barcos de fibra sólo en las partes metálicas (motor, hélice, quilla) y en los barcos metálicos en el mismo casco, donde la corriente galvánica es más peligrosa pues puede perforarse el casco. Un clavo más en el ataúd de un barco viejo.

Existe una escala que clasifica a los metales según su resistencia a la corriente galvánica, pues no todos son iguales. Si se ponen dos metales juntos en una solución salada, el menos noble de la siguiente escala se deshará en favor del más noble, que quedará protegido:

Por ejemplo, un barco que tenga el eje de la hélice de acero inoxidable y la hélice de bronce o de cobre, puede encontrase que la hélice sale al cabo de un año desecha como el ánodo de la segunda foto. Y si el casco es de aluminio lo que puede deshacerse es el propio casco en las cercanías del eje de la hélice, hacerse un agujero y hundirse.

Para evitar esta catástrofe se pone en las proximidades de los metales sumergidos una piececita de un  metal aún menos noble para que se deshaga antes que los demás. Normalmente son de zinc y por eso a los ánodos mucha gente los llama "zines" (el plural anómalo de "zinc"). Esa pieza hay que renovarla a menudo, pues cuando se deshace entera empieza a deshacerse el siguiente metal menos noble, la hélice o el casco. De hecho, debe sustituirse cuando se ha deshecho al 50%, pues a partir de ahí pierde su capacidad de protección.

A medida que el ánodo se deshace, el material que se ha desprendido es llevado por la corriente eléctrica al metal más noble, que aparece como con una capa de polvo adherido, que son los restos del ánodo emigrados.

Como el ánodo se coloca siempre bajo la línea de flotación, una tentación es pintarlo con la patente igual que se pinta el resto de la obra viva. Un error gordísimo, pues la pintura evita que fluya la corriente galvánica y el ánodo pierde su función.

Otro error muy corriente es dejar la electricidad del barco conectada de forma permanente al enchufe del pantalán. Aparte del riesgo de cortocircuito y de incendio, el tema de la corrosión galvánica puede verse empeorado, y mucho. La corriente galvánica se ve potenciada, y sus efectos perjudiciales, por fugas eléctricas de los circuitos del barco. El cable de "tierra" de los 220 V une eléctricamente los circuidos de todos los barcos del pantalán. Si uno de ellos tiene una fuga eléctrica, puede afectar a todos los barcos del mismo pantalán.

Aunque los ánodos que más conocemos son los de cinc, para el agua salada, también los hay de magnesio para el agua dulce (barcos que navegan en los ríos, canales o pantanos) y de aluminio para las aguas mixtas (estuarios y zonas de mareas, o barcos que navegan pasando del río al mar por las esclusas).

Nosotros en el Corto Maltés  sacamos el fueraborda de su pozo cada 3-.4 meses para darle la patente, y aprovechamos para revisar y cambiar los ánodos. Una vez que el ánodo se desprendió por las vibraciones del motor (va atornillado) y no nos dimos cuenta, se deshizo la hélice y hubo que comprar un motor nuevo, pues la avería costaba más de la mitad del precio del motor.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 8 de marzo de 2021

Foils: así lo cuenta el comentarista.

 Hola navegantes.

Ya habréis visto que soy muy crítico con los veleros con alerones o foils,  sobre todo por el riesgo de accidentes al dejarles navegar a 30-40 nudos entre otros barcos que van a 3-5 nudos o están fondeados, en lugar de reservarles circuitos específicos, como a los coches de Fórmula Uno; por llevar el alerón de barlovento fuera del agua como una guillotina vertical; y por el escaso control al llevar el timón casi fuera del agua. Lo que nunca me imaginé es que se pudiera glosar la imprudencia de los pilotos. Así describe un comentarista el cruce de uno de esos bólidos de la Copa América, el italiano Luna Rossa, con un velero de crucero:

"Es como si se dejase a cuatro  Fórmula Uno entrenarse en la plaza del pueblo. A propósito del espectáculo, seguid al Luna Rossa y no os decepcionará. Mirad ese pequeño velero que de desliza sobre el plano de agua sólo con la vela mayor, el foque arriado, y los tripulantes con una cerveza en la mano, que aprovecha para contemplar el ballet histérico de los barcos de la Copa América. No hay alternativa para él, está en el rumbo del velero italiano Luna Rossa, y como Jimmy Spithill está al timón, se va a llevar el susto de su vida. Porque si pensáis que el timonel australiano va a modificar su rumbo unos pocos grados, eso es no conocerle. Su deporte favorito no es la vela, es el boxeo. No es broma, es apasionado de ese deporte de combate, que practica en las salas oscuras donde es de buen tono machacarse. Y no deja pasar ni una ocasión de poner a prueba la precisión de su puñetazo -perdón- de su golpe de timón, a cualquier velocidad a la que se aproxime a su víctima. ¡Olé! ".

Os prometo que es la traducción literal de la crónica. Lo he dicho otras veces, si veo a uno de ellos en el agua me apartaré sin rechistar, porque cualquier intento de razonar una prioridad de cruce sería como amenazar a alguien con una pistola de agua. Van a lo suyo, que es el récord. Y a veces timoneados por un adicto al boxeo y a la adrenalina, que considera  a los otros veleros "su víctima". Deplorable.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 7 de marzo de 2021

Yann Quenet (del "Baluchon") diseña su barco "más grande" (6 metros).

 Hola navegantes. 

En otras entradas os hablé del francés Yann  Quenet, que con su velero de 4 metros bautizado "Baluchon" está dando la vuelta al mundo. En solitario, claro. Para encontrar las entradas podéis usar el buscador, arriba del todo de esta página, a la izquierda (en el espacio de la lupa).

Pues actualmente Yann se encuentra en mitad de su aventura, en una escala prolongada en Nueva Caledonia (entrada de 21-1-21). Mal rollo, porque es en las escalas donde el dinero se va a dar una vuelta a tierra, y a él precisamente no le sobra. Con tanto tiempo muerto, entre otras cosas está pensando en el próximo velero que se construirá cuando regrese a Francia. Será su velero "grande" y tendrá ¡6 metros de eslora!, un poco menos que el Corto Maltés. Os resumo la entrevista con Voiles et Voiliers:

Voiles et Voiliers : Yann, ¿puedes hablarnos de tu proyecto de barco "grande"?.

Yann Quenet : sí, es un  poco la locura de la grandeza, es verdad. Yo diseño barcos sin parar, es mi pasión. Se trata de mi último proyecto, el que sucederá al Baluchon. Estará destinado a navegaciones por latitudes más extremas. Me le imagino por el Atlántico Norte y luego por la Patagonia, me apetecería mucho. Y también le imagino por los océanos australes, por los cuarenta rugientes.


Voiles et Voiliers : ¿cuales son los principios generales de su construcción?.

Yann Quenet : es como un Baluchon en versión crucero. Por ejemplo, ahora no tengo anexo y debo alcanzar la costa a nado. He pensado integrar un anexo en el nuevo barco, separado en dos mitades. La proa estará boca abajo en la proa, y la popa estará moldeada con la forma de la bañera del grande. Como el velero tendrá dos palos, la botavara del de mesana servirá de pescante para el anexo. Nota: en la siguiente foto podéis ver, en azul, las dos mitades a bordo del velero "grande" y luego ensambladas, y que podrá manejarse con remos o con una pequeña vela. Esta última sería la vela de mesana del velero "grande", que pasaría, entera, a ser la vela del anexo.

Voiles et Voiliers : ¿conservarás la forma de la carena "en scow"? (se refiere a la proa redonda en vez de puntiaguda).

Yann Quenet : sí, es perfecta para veleros pequeños, e incluso para los grandes.  Pero especialmente para los pequeños por su gran volumen, no como ahora en el Baluchon que es tan minimalista que debo llevar todo en contenedores: el agua, la comida..., todo. Nota: en la siguiente foto, el esquema de los planos, con 6 metros de eslora y no más de 1,8 de manga, y la proa "en scow".

 Voiles et Voiliers : y en cuanto a las velas, en los dibujos se ve un espí, ¿no?.

Yann Quenet : sí, uno asimétrico. No es seguro que lo instale, dependerá del presupuesto. También el Baluchon lo había previsto y al final tuve que renunciar por falta de dinero.

Hasta aquí la entrevista. Este tío desde luego no entrará en el medallero de una Vendée Globe, pero tiene infinitamente más mérito que esos marinos superesponsorizados, que dan la vuelta al mundo en veleros de 6 ó 7 millones de euros, y que llevan a bordo la electrónica de un Boeing 747.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 6 de marzo de 2021

Escola Frigolet.

 Hola navegantes.

La Escola Frigolet está en Porqueres, junto al Estany de Banyoles, en Girona. Es un precioso lago, el más grande de Cataluña, con algunas actividades náuticas pero lejos del mar. A pesar de la distancia, sus profesores y alumnos siguen las aventuras marinas del Corto Maltés y vamos a tener un coloquio dentro de poco. Aquí va mi regalo por ese interés (clic encima para verlo mejor).

 

Gracias, chicos.
 

viernes, 5 de marzo de 2021

¡Al agua!.

 Hola navegantes.

Con todo el proceso de renovación finalizado (cambio de orza, patente a la obra viva y revisión del fueraborda) el Corto Maltés ha vuelto hoy al agua. La verdad es que le hemos hecho una auténtica operación de rejuvenecimiento:


 

 Hoy ha tocado limpieza general, porque en la marina de RAOS se ensucia todo  muchísimo, está al lado del aeropuerto y el suelo está siempre lleno de porquería, que metes al barco cada vez que entras.


 De momento hoy, en el trayecto de vuelta a Puerto Chico, todo ha ido flaman. Lo hemos hecho apoyados por el motor porque sólo había una brisa moribunda que casi no nos permitía avanzar a vela, y además se nos hacía tarde para comer. Con el ruido del motor no puedo estar seguro de si la orza vibraba o no, pero me parece que no. En las próximas semanas haremos alguna navegación costera para comprobar su buen funcionamiento (que no tenga holguras o vibraciones, que suba y baje bien) de cara a la vuelta a Italia, de manera que si hay alguna sorpresa no sea con la navegación larga ya iniciada.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 4 de marzo de 2021

La basura plástica le salvó la vida.

 Hola navegantes.

Todos los navegantes nos quejamos del incremento de la basura plástica en el mar, que se ha convertido en un problema de salud global del planeta. Los desechos plásticos representan el 95 por ciento de la contaminación marina, que no comprende sólo elementos visibles sino también los microplásticos que se liberan directamente al medio ambiente, o se crean por la fragmentación de los más grandes, y que son los peores porque los ingieren los peces y se incorporan a la cadena alimentaria. Se calcula que para 2025 habrá en el mar una tonelada de plástico por cada tres de peces, y para 2050 habrá más plásticos que peces. Lo que no nos imaginábamos es que alguna vez pudieran tener algo positivo.

Que se lo pregunten a Vidam Perevertilov, de 52 años de edad, que sobrevivió 14 horas en mitad del Pacífico gracias a una boya de plástico abandonada. Es ingeniero mecánico jefe en un mercante, el Silver Supporter, y el 16 de febrero se cayó al agua desde su barco sin llevar el chaleco salvavidas. Ocurrió a las 4 de la mañana entre Nueva Zelanda y la Polinesia, y nadie se dio cuenta hasta 6 horas después.

Nada más caer, Vidam comprendió que no podía hacer nada para que le oyeran desde el barco y se dispuso a sobrevivir. Como no tenía chaleco, estuvo nadando durante varias horas buscando algún objeto flotante al que agarrarse. En un momento apercibió algo negro flotando, y al acercarse comprobó que era una boya de plástico a la deriva. Se abrazó a ella como a un clavo ardiendo esperando que pudieran volver a rescatarle.

Sus compañeros del barco, gracias al cuaderno de bitácora del ingeniero y su última entrada, estimaron la hora de caída con bastante precisión, lanzaron un aviso de Mayday, y la marina francesa puso en marcha su búsqueda desde la Polinesia. Por su parte Meteo France calculó  la posible deriva del náufrago, según los vientos y las corrientes de la zona.

A las 18 h. Vidam vio acercarse a su propio barco, que estaba peinando la zona, y tuvo la suerte de que un miembro de la tripulación escuchó una voz débil y luego le vio haciendo gestos desesperados con los brazos. Le consiguieron rescatar extenuado después de 14 horas en el mar. En la foto le veis abrazado todavía a la boya negra, mientras agarraba el aro salvavidas con que le recogieron.

Durante muchos años Vidam tendrá esas 14 horas en vena, porque estuvo muy cerca de la muerte. Si no hubiera sido por la boya se habría ahogado seguro. De hecho, decidió dejarla donde la había encontrado, por si acaso podía salvar la vida de otro afortunado.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 3 de marzo de 2021

La sustitución de la orza (2).

 Hola navegantes.

Ayer fue el día clave para la sustitución de la orza. Comprobar que la nueva, realizada hace un año por un taller metálico de Santander según los planos que conseguí de un marino francés que había hecho lo mismo, encajaba en su sitio.

Y hubo suerte. Sólo hubo que lijar un poco (menos de 1 mm) el casquillo sobre el que gira, posiblemente por incrustaciones que había desarrollado el interior del quillote:

 Parece magia que mirando sólo un plano y sus cotas hayan podido sacar los distintos perfiles y cantos. Porque lo que no se aprecia en las fotos es que no se trata de una simple chapa recortada, sino que tiene un borde de ataque redondeado (a proa), un borde de fuga afilado (a popa) y toda una serie de angulaciones entre ambos para permitir el mejor escurrimiento de la lámina de agua al navegar. Los rasponazos que veis en la pintura son por los roces al meterla y sacarla para afinarla, y volveremos a pintarla con el resto del casco.

Todas las piezas accesorias (bulón, poleas y brazos de sujeción inoxidables) estaban en perfecto estado y hemos podido reutilizarlas:



Después de rebajar el casquillo le dimos un galvanizado en frío porque, lógicamente, al lijar perdió la imprimación que le habíamos dado el año pasado:

Y después de colocarla rellenamos con masilla epoxi el hueco cuadrado donde encaja el bulón en el quillote:


 

 Esa masilla (el parche blanco) la lijaremos hoy antes de pintar, y no se va a notar dónde está el bulón. Mañana os enseñaré el resultado.

Al quitar la orza hemos podido inspeccionar con linterna el interior del quillote, y nos ha sorprendido lo bien que estaba, en comparación con el gran deterioro de la orza. Es sorprendente, porque ha estado expuesto al agua de mar los mismos años que la orza. Al parecer los hacen de dos materiales diferentes, fundición gris el quillote (muy resistente a la oxidación) y hierro dulce la orza, con diferente resistencia mecánica, posibilidad de soldadura, sensibilidad a la oxidación y a la corrosión por el agua de mar, y otras características diferenciales que me superan.


 Además del carenado, estamos aprovechando para la revisión del fueraborda, por lo que vamos a volver a Puerto Chico con el barco como nuevo. Y bien listo para intentar la vuelta a Italia, que cada vez que lo pienso me pongo a salivar como un Pitbull.

Con cuidado, navegantes.

El resultado final aquí:  clic aquí.

martes, 2 de marzo de 2021

El deterioro que produce el mar.

 Hola navegantes.

Todos los años hay que sacar el barco del agua para hacer el mantenimiento, sobre todo de la pintura, pero este año ha tocado una reforma más en profundidad, sustituyendo la orza. Iba a hacerlo el año pasado pero tuve que posponerlo por el Covid. Este año no he querido atrasarlo más, para evitarme un accidente en la vuelta a Italia. Porque llevar la orza mal no es como salir a caminar con un tomate en el calcetín, puede romperse, puede descolgarse, puedes perderla, y eso puede fastidiarte o impedirte la vuelta a casa.

En efecto, la orza del Corto Maltés es de hierro, y lleva más de 30 años ininterrumpidos en el agua salada. Eso significa deterioro inevitable, sobre todo en la parte que queda dentro del quillote al subirla y bajarla, porque la parte que sobresale está accesible para rascarla y pintarla como el resto del casco.

Primero hubo que encontrar el bulón sobre el que gira, lo que no es nada evidente porque está tapado con una masilla que lo hace indiferenciable del resto del quillote. Como veis el bulón y su tornillo, que son inoxidables, están impecables a pesar de los 30 años.

 

Aunque el bulón no estaba oxidado, sí estaba bloqueado después de 30 años de incrustaciones y hubo que sacarlo con una maza, un botador, y aplicando calor con un soplete y frío con agua fría, para que la dilatación y compresión rompieran las adherencias.


Finalmente conseguimos sacarlo, descolgar la orza y esto fue lo que nos encontramos:

Una chapa de hierro fragilizada y rota que podría haberse bloqueado o desprendido en cualquier momento. El agujero donde se ancla la pieza que sube y baja la orza estaba comido casi hasta su extremo:

Si cede ese resto de hierro, la orza se habría quedado en posición bajada permanente, lo que no nos habría permitido navegar por los canales ni seguramente entrar en Venecia. Daños mayores no habría habido, porque todo ese deterioro está dentro del quillote, una pieza de hierro externa al casco.

Hoy pondremos la orza nueva, que tengo fabricada desde hace un año:

 

Ya os enseñaré el resultado (clic aquí). Desde luego va a ser de los mantenimientos que te devuelven la tranquilidad.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 1 de marzo de 2021

Julie dijo sí.

 Hola navegantes.

Un Romeo tuvo una genial idea para pedir matrimonio a su Julieta. Aprovechó la enorme superficie de las velas de un velero, que tantas veces se usan con fines publicitarios, para una pregunta tan vieja como la tos: "Julie, te amo. ¿Quieres casarte conmigo", y paseó la pregunta por toda la costa de Carteret, en la Bretaña francesa, y por todo el paseo marítimo:

Igual se pasó un poco con la exhibición, porque imaginaos la presión para la chica. ¿Cómo iba a decir que no?. Presionada o no, Julie dijo sí. Les deseamos que llegue muy tarde su colorín colorado.

Con cuidado, enamorados.