Visitas al blog:

sábado, 28 de julio de 2018

Retenidos por la meteo y el motor.

Hola navegantes.

Como os conté ayer, entre Le Havre y Fecamp nos dimos cuenta de que el motor no cargaba la batería. No es una avería grave porque también la cargamos con el panel solar y la electricidad del pantalán en las marinas. Pero todo el mes de agosto vamos a navegar por los canales para bajar al Mediterráneo, y en los canales vamos poco a las marinas. A eso se suma el calor que vamos a pasar y la necesidad de encender la neverita eléctrica, y nos amenazaba la perspectiva de pasarnos un mes buscando bolsitas de hielo. Entre eso y que se anunciaban dos días de meteorología adversa, nos decidimos a buscar la avería e intentar repararla en Fecamp.

Aprovechando los conocimientos de David y armado con un multímetro, hizo un chequeo del alternador y del regulador y parecía que ambos fallaban. Las primeras gestiones para conseguirlos fueron deprimentes, porque el motor es italiano y los recambios tardan una o dos semanas en llegar a España o a  Francia, y en agosto posiblemente más. Y además no estamos parados en un puerto determinado sino que tenemos que hacer que nos los lleven a donde suponemos que vamos a estar dentro de esos días. Al final una gestión imposible.

Al empezar a desarmar el motor para ver si tenía algo fácil de arreglar David vió que se había soltado, por desgaste, uno de los cables del alternador. Su soldadura se había desconectado de la bobina de hilo y antes de desarmarlo no se veía por la carcasa que protege la correa de transmisión. Buscamos un taller, el de Yamaha, donde pudieran soldar ese contacto y finalmente hoy nos han entregado el motor arreglado. 


Parece que en este viaje hasta las desgracias ocurren en el mejor momento, porque estamos padeciendo un viento del oeste de fuerza 5-6 con olas de 1,5 metros, y mañana de hasta fuerza 7 con olas de 2,1 metros) que en cualquier caso nos habría retenido en puerto.

Hemos dedicado el día a conocer Fecamp y nos ha encantado. Tiene un cabo a más de 100 metros de altura con unas vistas impresionantes del pueblo y de la costa.


Luego la Abadía del licor Benedictine (ahora Martini) donde había una exposición de un escultor impresionante, que hace esculturas con malla metálica a las que incluso imprime movimiento.


En el capítulo de las negruras, hoy se nos ha vuelto a pinchar la bici, si, la misma rueda que pusimos nueva anteayer.


A la hora roja nos fuimos a ver la puesta de sol frente a la playa, y al ver que el viento real no coincidía con lo pronosticado y que los pronósticos para mañana son discrepantes, hemos decidido que la salida o no mañana la decidiremos al ver el aspecto del mar de madrugada.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 27 de julio de 2018

Lo que se hace por vender una revista.

Hola navegantes.

Hoy  salimos de Le Havre a las 5 para aprovechar la corriente de marea, y con muy poco viento nos hemos hecho las 25 millas hasta Fecamp en unas 6 horas. Pero al haber salido tan temprano estábamos en el destino a eso de las 11, con todo el día por delante. Hemos pasado por el meridiano cero, y a partir de ahora navegaremos por la mitad "Este" del planeta.

Por el camino pasamos por una costa de acantilados enormes, de unos 100 metros, cortados a hacha sobre el mar y de color blanco. En el cabo anterior a Fecamp paramos en el "Arco de Etretat", un monumento natural impresionante, uno de esos lugares que se describen sólo con superlativos:


Está en todas las postales y libros de Normandía y verlo desde el mar es aún más impresionante. A pesar del poco calado y de estar pegado al acantilado, la diversión local es pasar con los barcos por debajo y los de Voiles et Voiliers pasaron también con su velero. Con las velas izadas fue portada de su revista. Pero claro, ellos iban con un barco de apoyo que les iba informando del calado, que les hubiera remolcado en caso de apuro, y con un fotógrafo profesional para captar el momento. Os aseguro que hay que ser imprudente para pasar por allí a vela, y creo que con esas presunciones hacen un flaco favor a la vela y pueden fomentar las imprudencias. Nosotros lo disfrutamos desde fuera.


Fecamp tiene una entrada espectacular, entre acantilados de más de 100 metros, con una fachada marítima muy coqueta, y unos espigones prolongados con estacadas de madera sobre las que se puede pasear cuando hace buen tiempo.



Nos ha llamado la atención la existencia en la marina de plazas reservadas para personas con minusvalía, como en las ciudades les reservan aparcamientos:


Lo único que notamos es que la plaza es para un solo barco, que queda amarrado con un finger en cada costado. Una buena iniciativa.

A partir de mañana tenemos dos días de meteorología adversa después de un mes de puro verano. En el terreno personal he recibido una noticia familiar extraordinaria, y para no meterla en el chapapote, el  culebrón del motor os lo contaré mañana.





El tercer mayor puerto de Europa.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Courseulles en la primera apertura de la esclusa y fuimos a Le Havre. Desde 10 millas antes empezamos a ver la flota de mercantes fondeados frente a Le Havre para entrar, pues es el tercer puerto más importante de Europa. Llegamos sin novedad a media tarde.

Le Havre nos ha parecido una ciudad anodina. Tiene una iglesia, la de Saint-Joseph, que es una oda al hormigón. Se construyó después de la Segunda Guerra Mundial y su campanario, de 107 metros de alto, desde el mar parece un faro:


Me encantó la escultura de la punta del espigón, un elefante saltando a pídola sobre un niño, porque me recordó a nuestros grumetillos y toda la fuerza que puede esconderse dentro de un cuerpo tan pequeño. 


No sé si se habrá acabado la racha de buena suerte de este viaje y volveremos a las horcas caudinas, porque  ayer se nos pinchó la bici en plena visita a Le Havre, tuvimos que arreglarla en un parque y casi nos cierran el supermercado. 


Y esta mañana, que estamos navegando hacia Fecamp, nos hemos dado cuenta de que el fueraborda no carga la batería. Ya os contaré cómo acaba esto, pero para los canales del descenso de Francia al Mediterráneo la carga del motor es básica, porque iremos siempre a motor, pararemos poco en marinas, y con el calor que hará en el interior de Francia en agosto no dispondríamos de la neverita.




miércoles, 25 de julio de 2018

El segundo desembarco de Normandía, un fracaso.

Claro, el ejército inglés tenía más medios que nosotros. En junio de 1944 montaron un puerto artificial en Arromanches (Port Winston) trayendo a remolque desde Inglaterra, e incluso algunos descendiéndolos por el Támesis, unos bloques de hormigón del tamaño de un edificio de seis pisos cada uno. Al llegar a la costa francesa los hundieron hasta que tocaron fondo llenándolos de agua y arena, y con eso construyeron el mayor puerto artificial de la historia, de unas 300 hectáreas, por el que desembarcaron 700.000 toneladas de material bélico. Era el desembarco de Normandía.



Con los años las tormentas han destruido el puerto pero ha quedado como un vestigio de la Segunda Guerra Mundial y en algunas cartas náuticas siguen catalogándolo como Port Winston.

Nos apetecía conocerlo y desembarcar allí. Pero ayer se complicó todo. Para empezar hizo menos viento que el previsto y la etapa se alargó mucho, con lo que nuestra escala prevista, en Courseulles Sur Mer, nos iba a obligar a pasar por Port Winston sin detenernos. Entonces decidimos arriesgarnos a hacer escala en él, a sabiendas de que esos bloques disgregados ya no ofrecen protección ninguna. Llegamos casi de noche y tuvimos que pasar por ese laberinto de bloques, con el agravante de que la única entrada balizada, la Norte, no está actualizada. Aquí podéis ver que aparentemente pasamos por encima de uno de los bloques sumergidos, aunque estábamos siguiendo el balizamiento:


En segundo lugar, dio la mala suerte de que por la noche, en vez de calmarse el viento como es lo habitual, arreció. Fondeamos en 5 metros de fondo cerca de un naufragio, sin conocer el tipo de fondo, sometidos a ese viento de fuerza 4 y a una corriente lateral de 3 nudos. Casi nada. Para no pegar ojo. Yo no he dormido más de una hora, preocupado por el agarre del ancla, despertado por las alarmas de garreo, y sobresaltado por los ruidos de la jarcia y de las olas. Aquí veis al pequeñín fondeado nada menos que en Port Winston. Parece una tontería pero estamos muy orgullosos de haberlo hecho.


Y para seguir con las adversidades, por la mañana teníamos previsto desembarcar en la playa, como los aliados. Pero al echar el inflable al agua para hacer las primeras fotos fue manifiesto que la corriente podía con nosotros. Menos mal que soy prudente por naturaleza y había atado el inflable al barco con un cabo largo, y me pudo recuperar David, que si no termino arrastrado por la corriente a mar abierto, y él sin poder levantar el fondeo. Porque lo último es que la maldita ancla no quería despegarse del fondo, y nos costó sacarla tirando entre los dos.

A pesar de ello mereció la pena, y estas fotos crepusculares de lo que queda de Port Winston son un homenaje y recuerdo a aquellos valientes que libraron a Europa del fascismo:




Después de la noche toledana hemos venido a Courseulles Sur Mer, una etapa corta para poder dormir y reponer fuerzas. Está en el interior de un río que se seca en bajamar y es un puerto con esclusa. Fijaos si aquí será dura la navegación que se encomiendan al mismo Jesucristo al salir del puerto, con esta imagen tan extraña de un crucifijo gigantesco en el espigón:


Todo el pueblo es un inmenso recordatorio a los soldados canadienses (¡14.000 voluntarios!) que participaron en el desembarco en esta playa. Muy emocionante.

Mañana intentaremos llegar a Le Havre, en la desembocadura del Sena, por donde también se puede llegar a París. Aunque nostros seguiremos hacia el Norte para dar la vuelta entera a Francia, según lo previsto. ¡Salud y República!

lunes, 23 de julio de 2018

Otra isla con calzada sumergible.

Hola navegantes.

Ayer se incorporó David y hoy hemos salido de Cherburgo para seguir nuestra vuelta a Francia hacia el Este. Salimos a las 12.30, un poco tarde para nuestras costumbres, para aprovechar la corriente de marea hacia el este, que continúa siendo la marea creciente. Y efectivamente nos agarró enseguida y hemos hecho una navegación maravillosa, con un viento del oeste de fuerza 4-5, el mar plano como un billar, y la corriente favorable a más de 2 nudos. Hemos venido a Saint Vaast Le Houge con la mayor y el espí, 30 millas en unas 6 horas.

Por el camino nos encontramos, de vuelta encontrada, con el galeón Andalucía, de bandera española, del que os hablé cuando recalamos en la Rochelle. Iban a motor, volviendo de su periplo francés, y su puerto de destino era nada menos que Douarnenez. ¡Más de 250 millas!. ¡Lo que hace tener una tripulación numerosa que puede turnarse en las guardias nocturnas y un potente motor para cuando viene la corriente de morro!. Les llamé por la radio y les hizo raro vernos tan lejos de casa con este barquito. Me desearon suerte y hemos quedado para vernos cuando recalen en septiembre en Santander.


Saint Vaast es un pequeño pueblecito que tiene un puerto con umbral. Su principal atractivo es la isla Tatihou. Con ese nombre que parece polinesio está bautizada una isla que fue lazareto, a pocos cientos de metros de la costa, y que está unida a ésta por una calzada sumergible. Como llegamos en pleamar no vimos la calzada, pero esperamos verla mañana. Igual que la de Jersey, hay un autobús anfibio para llevar a la gente a conocerla, pero éste es más perfeccionado que el de Jersey porque tiene hasta bulbo:


Esta es la isla en pleamar:


El "mareo e tierra" es el que te da al pisar tierra firme después de llevar mucho tiempo embarcado. Los síntomas son los mismos que los del "mal de mar" pero en tierra firme. El que hizo la red de alcantarillado de Saint Vaast debió tener este problema cuando lo diseñó:



Mañana saldremos de este puerto hacia las 11, un poco antes de que cierren la puerta del umbral, y seguiremos hacia el Este. Hasta mañana navegantes.

viernes, 20 de julio de 2018

Ladrar al espejo.

Hola navegantes.

Suele pasar en la náutica: tanto hablar de peligros acabas creyéndotelos y preocupándote por ellos, como un perro que se asusta a sí mismo ladrándole a un espejo. Tanta precaución con el Raz Blanchard y ha sido como una navegación de paseando a Miss Daisy. Salimos de Guernessey a las 8.30 hartos de esperar, porque los vecinos de pantalán, que estaban abarloados a nosotros por dentro, decidieron salir a las 5.30 h. y tuvimos que levantarnos para la maniobra. Luego con los nervios ya no cogíamos el sueño.

Desde el momento de salir sopló un viento del oeste de fuerza 4, en vez del Norte que estábamos esperando, con poca ola y en un día soleado, que nos permitió hacer toda la travesía a vela y en la misma marea. O sea que llegamos hasta Cherburgo subidos en la cinta transportadora de la corriente de marea del Raz Blanchard, 46 millas en 6 horas y media. Hemos hecho picos de más de 10 nudos:


De esos 10 nudos,  2 o 3 podéis atribuirlos a la corriente, el resto era la velocidad real del barco sobre el agua. Una de las mejores navegadas de este viaje. En la foto, la isla de Alderney, entre ella y el Continente de forma el Raz Blanchard:



Llegamos a Cherburgo a primera hora de la tarde. Está detrás de un enorme espigón en mitad del mar, no comunicado con la tierra, con un fuerte en cada extremo.


Cuando me entere de su historia os la contaré. Y al entrar en el puerto, ¡Oh sorpresa!:


Más presencia militar. Menos mal que me han asegurado que en esta costa no hacen ejercicios de tiro.

Al llegar a la marina había una especie de recepción para los recién llegados ¿y con qué diréis que se les ocurre agasajarnos?.


¡Con caracoles!.

En Cherburgo me quedaré dos días para el cambio de tripulación. El domingo se despide Daniel y se incorpora mi amigo David Calvo, que me ayudará en la navegación hasta algún puerto cercano a Bélgica, donde volverá a incorporarse Ana a primeros de agosto.

Hasta mañana navegantes.


jueves, 19 de julio de 2018

Un día tranquilo en Guernesey.

Hola navegantes.

Hoy hemos pasado el día en Guernesey para conocer la isla. Por la mañana nos hemos cambiado a un puesto de atraque más exterior para que mañana podamos salir cuando queramos, que va a ser a las 9 para pulir bien lo de la marea. Nos hemos quedado justo frente al Castillo Cornet, que da su imagen característica al puerto de San Peter:


Por cierto, el faro de la entrada de San Peter también es de los que tiene pintada sólo su mitad exterior, la que da al mar, para que se vea bien por los navegantes, y sin pintar la mitad que da a la ciudad, para disminuir su impacto paisajístico:


Por la tarde hemos dado la vuelta a la isla en autobús para conocer toda su costa.

Respecto al paso del Raz Blanchard, mañana es una marea muerta y sólo va a haber una corriente de unos 3 o 4 nudos, que será máxima y a favor hacia las 13 h. Allí tenemos que estar después de hacernos 23 millas desde aquí. Nos han dicho que tenemos que conseguir no bajar de 5 nudos en toda la travesía, para llegar y que no se nos invierta la corriente, o sea que iremos a vela y a motor lo más deprisa que pueda nuestra montura. Lo malo es que el viento anunciado es de componente Norte, lo que no nos ayudará mucho y puede generar el molesto efecto de "viento contra corriente": olas cortas y picudas que frenan al barco.

Si no conseguimos pasar, pondremos rumbo a Dielette, en la costa francesa, y desde allí lo intentaremos pasado mañana que el viento será más favorable (del oeste).

El Raz Blanchard será el Everest de este viaje. Cuando lo pasemos creo que tendré la misma sensación que en la vuelta a España cuando pasamos Gibraltar: que lo peor quedaba por la popa y que la vuelta a España (ahora a Francia) estaba conseguida.

Hasta mañana navegantes.

miércoles, 18 de julio de 2018

La emoción de una página en blanco.

Hola navegantes.

Una de las cosas más emocionantes en la navegación es cuando escribo la fecha arriba de una página en blanco del cuaderno de bitácora. Intento imaginar lo que nos pasará ese día, los sitios y las personas que conoceremos, dónde dormiremos, lo que le puede pasar al barco... Pero claro, es imposible acertar y el día se convierte en una fuente inagotable de sorpresas.  También ocurre en los viajes en coche o en avión, claro, pero en la navegación es más evidente.

Aprovecho para contaros una de esas historias inspiradoras. Un médico jubilado francés, Jacques Hauboin, de 90 años, va a intentar navegar desde Trinité sur Mer, en el Atlántico francés, hasta España. Lo hará en un Mousquetaire, un velero como el Corto Maltés, de seis metros y medio de eslora y 45 años de antigüedad.


 Jacques fue uno de los fundadores de la escuela de vela Glénan, y aunque lo hace por gusto y no para demostrar nada, ¡vaya si demuestra algo!. Que la edad que cuenta no es la del DNI sino la de tus pasiones e inquietudes. Que se lo digan a tantos de 30 años que lo más emocionante que pueden contar de su vida es cómo encuentran aparcamiento en el centro. Podéis ver detalles aquí:

http://www.voilesetvoiliers.com/croisiere/papy-fait-du-mousquetaire/#xtor=EPR-2-[news-11-07-2018]-20180711-[lien]

Le deseamos la mejor suerte del mundo.

Mañana os contaré nuestra travesía a la segunda isla anglonormanda, Guernessey.

Un día en la isla de Jersey.

Hola navegantes.

Ayer lo dedicamos a conocer Jersey y descansar un poco. Es una isla inglesa pero con un estatus especial, parecido a Gibraltar. Es paraíso fiscal, la vida es cara, y tiene la flota más grande de Rolls Royce del mundo aunque solo mide 16 km en su parte más ancha y no sé si en el Rolls podrán pasar de tercera.

Si queréis ver un  barco raro mirad este: mitad autobús, mitad barco, para ir al Castillo Elizabeth, en una isla con una carretera de acceso que se cubre con la marea:





Hoy vamos a la Isla Guernessey. Nos gustaría ir a conocer los Écréhou, unos escollos a 6 millas de Jersey donde unos pocos pirados se han construido unas casas en las pocas rocas que sobresalen del agua en pleamar:


Pero igual que en la vuelta a España tenemos que dar prioridad a la seguridad sobre el turismo. Ir a verlos nos obliga a ir a Guernessey contorneando Jersey por el este en vez de por el oeste, nos alarga la etapa una 15 millas, y nos arriesgamos a que se nos invierta la marea, no lleguemos a Guernessey, y tengamos que pasar la noche en el mar a pocas millas de la Raz Blanchard, el punto más caliente de la vuelta a Francia.

Para terminar, un ejemplo de que no sólo los pequeños tenemos problema con la hélice:



Hasta mañana navegantes.

martes, 17 de julio de 2018

El Corto Maltés en el Reino Unido.

Hola navegantes.

Ayer salimos del puerto de Plouer sur Rance a las 5:30 porque en teoría a las 6 ya no pasábamos por el umbral. La marea estaba bajando y si no salíamos a esa hora nos tocaba esperar 12 horas más. Y lo hicimos con el corazón en un puño porque era de noche y no se veía bien el muro del umbral. Afortunadamente todo salió bien, pasamos la esclusa de la mareomotriz con otro barco y volvimos al mar por la difícil salida de S. Malo.

Después nos hicimos una larga travesía (en total 47 millas en 11 horas), por la mañana a motor por falta de viento y por la tarde con un viento extraordinario y la marea a favor, lo que empieza a ser la tónica general de esta parte de la costa.

El trak hace una larga curva hacia el Este, por un lado para esquivar el bajo de Les Minqiers, que es tan grande como la propia isla de Jersey, y por otro para no alejarnos más de las 12 millas reglamentaria de la costa.

Por la radio no dejaron de dar avisos de incidentes (un velero hundido, otro a la deriva por fallo de motor y sin viento, otro de dos hombres al agua que finalmente recuperaron), y a nosotros se nos trabaron algas en el motor 2 veces, que tuvimos que solucionar sobre la marcha.

Como íbamos a entrar en una isla inglesa pero que no es parte de la Unión Europea, hubo que poner la bandera de cortesía inglesa y la bandera Q, de lo que os hablé en otra entrada.

 
En la siguiente, el corto Maltés con su nuevo guardarropa.


El puerto de Jersey tiene una entrada fea, fea, sin nada de vegetación y con unos muros impresionantes, porque aquí la marea sube hasta 13 metros en vertical:


Como llegamos con la marea baja tuvimos que esperar 3 horas para pasar el umbral del puerto, que aquí es faraónico:


A la derecha un panel indica la altura de agua sobre el umbral, para que cada uno entre según su calado. Al entrar yo hice dos fotos sucesivas y en un intervalo que no llegó a un minuto, el nivel había aumentado 10 cm.

El puerto tiene una plaza especial muy cotizada donde el barco se queda en seco, para tareas de mantenimiento:


Y ahora fijaos cómo se ve la oficina de los prácticos desde el mar. Desde 20 o 30 metros más abajo, o sea desde el agua, parece la Torre de control de un aeropuerto.


Hoy nos quedamos en Jersey y mañana pasaremos a otra isla inglesa, Guernessey.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 15 de julio de 2018

Os presento a L9 (Josefina).

Hola navegantes.

Hoy hemos entrado en La Rance y por fin hemos conocido a Josefina, cuyo nombre científico es "L9". Es una foca que desde hace más de 20 años vive en los alrededores del pueblecito de Mordreuc como una vecina más, y en verano viene a la rampa donde se bañan los niños. Se supone que entró en La Rance en una de las aperturas de la esclusa y luego no ha sabido, o no ha querido, volver al mar a través de esa infraestructura tan peligrosa (hay una zona de varias millas alrededor de las turbinas mareomotrices, donde está prohibida toda actividad por el riesgo de ser succionado).


Es muy mona pero tiene una forma de dormir que a mí me mataría, con el cuerpo acostado en la rampa y la cabeza colgando.  Siempre que cambiaba de sitio cogía la misma posturita.


Llegamos allí después de haber pasado dos esclusas. Primero la de salir de Saint Malo, que al ser tan temprano estaba casi vacía, y luego de la presa mareomotriz que ha generado el embalse de La Rance.

Es una presa que utiliza el agua de la marea en sus dos direcciones, y para mayor eficiencia de permite modificar la marea aguas arriba de la presa. Ya os dije que entrar en la Rance es meterse en un universo náutico arbitrario, donde la marea ha perdido esa previsibilidad que la caracteriza. Las tablas de mareas se dan para todo el año, y podrían darse para dentro de 10 años sin equivocarse en un centímetro. Aquí se dan sólo para la semana siguiente, y fijaos:


La línea sinusoidal azul es la marea normal, en Saint Malo. La roja es dentro de la presa. Fijaos que la pleamar sube medio metro más fuera de la presa. Eso significa que cuando en el mar empieza a bajar, dentro de la presa sigue subiendo durante una hora y media, porque el agua sigue estando más arriba fuera de la presa. Lo hemos notado esta mañana y no entendíamos que si ya estaba bajando (lo veíamos en nuestras tablas) la corriente nos siguiera empujando aguas arriba.

Al bajar, dentro de la Rance lo hace mucho más despacio y se queda unos 6 metros más alta que en el mar. Supongo que lo hacen para que la Rance sea navegable.

En Mordreuc nos hemos hecho dos amigas, Alexia y Chloé. Nos han contado cosas de este pueblo y de Josefina, hemos compartido la tarde en el barco (Chloé empieza mañana su primer curso de vela) y nos han ayudado con la intendencia, gracias chicas. Porque hoy es domingo y en este pueblo estaba todo cerrado. Y más hoy, que Francia jugaba la final de una liga de balonmano o algo así, y ha debido quedar bien porque a eso de las 19 h. la iglesia se ha puesto a tocar las campanas como loca, aunque allí no había misa ni nada.


Hasta mañana navegantes.


Un día de contrastes y novedades.

Hola navegantes.

Como os dije, salimos de madrugada de Dahouët con la intención de llegar a La Rance. Pero antes de llegar se invirtió la corriente de marea y, junto al poco viento, a vela no hacíamos más de un nudo. Para una etapa de más de 30 millas os imagináis el panorama. Os parecerá raro el trak de esta mañana porque al ver que nos venía la corriente de marea de frente decidimos acercarnos a la costa a ver si cerca de la orilla había contracorrientes favorables. Así fue, pero a cambio tuvimos que ir esquivando cada bajío, y eran muchos.

Además comprobamos que incluso a motor el barco iba muy despacio y consumía mucho. Así que decidimos parar en el puerto de Saint Cast a esperar el cambio de marea y de paso a repostar y revisarlo.

En la gasolinera el agua estaba tan clara que vimos que la hélice había cogido un manojo de algas, que era lo que estaba lastrando al motor. Tuvimos que sacarlo para limpiarlo todo.


Aprovechamos la parada para darnos el lujo de comer unas galetes y una cerveza fría (de día hace un calor aplatanante) y echar una cabezada. Entre eso y esperar el cambio de marea se nos hacía muy tarde para entrar en La Rance, y cambiamos de nuevo los planes para quedarnos esta noche en Saint Malo, que además es un buen sitio para asistir a las celebraciones del Día de la República, que se celebra hoy en Francia.

Y todo lo malo de la mañana se transformó en perfecto por la tarde, con un viento de fuerza 4 del NW y la corriente de marea a favor, lo que nos permitió llegar a Saint Malo en menos de 2 horas y apenados de que acabara tan pronto. La entrada a Saint Malo parece la gincana de un videojuego, entre multitud de escollos y marcas cardinales que tienes que ir identificando con los prismáticos, y por si fuera poco con ferries entrando y saliendo.

En Saint Malo no tenían plaza en la Marina Bas Sablons, pero si en la Vauban. Se entra a través de una esclusa faraónica, de esas que caben 50 barcos, y allí el ambiente es muy divertido.


Lo malo es que con la Fiesta Nacional y el fin de semana, la ciudad entera está como el Metro en hora punta y es difícil hasta andar por la calle. Y por si fuera poco nos están amenizando la noche con una música garajera que no nos deja dormir.

Mañana esperamos poder entrar definitivamente en La Rance. Hasta mañana navegantes.



sábado, 14 de julio de 2018

Un pequeño tsunami.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Pontrieux en las primeras aperturas de la esclusa con intención de conocer las islas Bréhat por la mañana. Bajamos el río a toda velocidad con la marea, pero al llegar a Bréhat, que es un conjunto de islas de poco calado con corrientes impredecibles, nos encontramos una corriente de frente contra la que el barco no conseguía avanzar. No nos quedó más remedio que tomar prestada una boya y esperar allí toda la mañana hasta que la corriente se invirtiera. O sea que sólo hemos conocido Bréhat con los prismáticos.

A primera hora de la tarde salimos con dirección a Saint-Cast, el último puerto antes de La Rance, que queremos conocer hoy. Pero era una etapa muy larga para hacer sólo por la tarde, más de 30 millas. Además tuvimos que dar rodeos para esquivar varios bajos arenosos y rocosos que hay en este golfo, a veces a más de 10 millas de la orilla. Entre eso y que el viento fue más flojo de lo pronosticado, decidimos acortar la etapa y quedarnos en Dahouët. A pesar de eso fue una tarde deliciosa, siempre con el espí a 4-6 nudos. A cambio hoy se nos alarga la etapa prevista, pero con todo el día por delante.

Dahouët es un puerto impresionante y precioso:


Está al fondo de un fiordo que se seca completamente en baja mar, y retiene el agua con un umbral. Pero la marea sube tanto que la propia escala para saber la altura de agua sobre el umbral queda sumergida en la pleamar:


Es la que hay en la propia percha de la baliza verde. Hoy nos levantamos a las 5 para salir, porque habíamos calculado, y nos habían confirmado, que a las 5.30 habría agua suficiente para salir con la orza subida (70 cm) e incluso con ella bajada (1,5 metros). Teníamos que madrugar tanto para pasar el Cabo Frehel a favor de la marea. 

Pues a las 5 el antepuerto estaba completamente seco con varios barcos varados. Pues mientras desayunamos oímos un ruido como de una cascada y era la marea que estaba llegando y pasando por encima del umbral. Parecía esas imágenes del telediario de los tsunamis, de verdad. En lo que tardamos en recoger y prepararnos había alcanzado casi 2 metros sobre el umbral y salimos sin ningún problema. Claro, en esta costa sube 10-12 metros en cada marea y no estamos acostumbrados.

Hoy queremos entrar en La Rance, el río de la presa mareomotriz y las mareas artificiales detrás de ella. Las mareas las dicta la necesidad energética y se publican para la semana siguiente, y además con la advertencia "Estos horarios son sólo probabilidades. Pueden ocurrir cambios". ¿A que da risa al pensar que están hablando de la marea?. Esta noche os contaré la experiencia.