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martes, 16 de febrero de 2021

El balizamiento de la laguna de Venecia.

 Hola navegantes.

Yo sigo con los preparativos de la vuelta a Italia, aunque con el Covid empiezo a tener la sensación de tomar estos apuntes en la libreta de las cosas que no van a ningún lado. Como os dije, el balizamiento del entorno de Venecia data de los tiempos de Maricastaña y no se han molestado en adaptarlo al actual, quizás para mantener esa sensación de péndulo parado que rezuma toda la ciudad, aunque para los navegantes sea un quebradero de cabeza. O tal vez por su dificultad, porque la laguna tiene 600.000 hectáreas, y está plagada de canales entre una colección de islas habitadas o deshabitadas.

Los accesos a Venecia, como toda la parte del delta del Po,  pueden tener las balizas de babor marcadas con dos bandas paralelas blanca y roja en vez del color rojo estándar, y las de estribor marcadas con dos bandas paralelas negra y blanca, o pintadas enteras de negro, en vez del color verde estándar.

En la propia laguna de Venecia, todo el balizamiento está hecho con postes de madera como los del telégrafo, clavados en el fondo:

 

 

Hay que respetar los canales a rajatabla, porque aunque en ellos la profundidad es de 2 a 10 metros, fuera de ellos es de menos de un metro, con lo que la varada está garantizada. 

A estas balizas hechas con postes se les llama "Briccola" (en plural en italiano "Briccole") y las hay de tres tipos, cada una con su nombrecito:

"Dama":  son las balizas que marcan la entrada de un canal. Consisten en 4 postes, uno más alto rodeado de un trípode de 3 más bajos, y por lo menos éstos sí tienen los colores rojo y verde de babor y estribor:

 "Briccola": son las balizas estándar a o largo de los canales, y consisten en 3 postes unidos en forma de trípode en su parte superior por un aro metálico. Tienen una numeración correlativa para seguir un orden y no perder el canal, y el lado que marca la parte profunda es el del poste que tiene el numerito (o sea, tienes que navegar por el lado que te permita ir viendo los números). Si no tiene numerito, por el lado del poste que tiene una marca blanca. Si el canal tiene briccolas a ambos lados hay que ir por el centro. Al entrar en un canal nuevo que sólo tenga briccolas a un lado, en ese caso la anchura es desconocida. Si las briccolas las llevas a babor tienes que acercarte a ellas, y si las tienes a estribor alejarte. Saliendo del canal es al revés. O sea, se entra más bien por la izquierda y se sale más bien por la derecha.

 A veces las briccolas tienen un tope reflectante para verlas de noche. Entonces el reflectante rojo es el de la baliza de babor y el blanco el de la baliza de estribor.

Y a veces la misma briccola tiene el color verde para verlo desde un canal y el rojo desde otro. Si has dejado correctamente el verde a estribor cuando has entrado y te giras para ver la briccola cuando ya la has pasado, ¡entonces ves el rojo!. Para volverse loco. Hay que entrar en la laguna con todo muy clarito para no dejar una estela de uves dobles, y para no tener un accidente o una varada.

 "Meda": es como la anterior pero con un solo poste y con el mismo significado. En conjunto, ese plano de agua sembrado de postes me va a recordar mucho a la bahía de Arcachon, cuyos canales entre los parques de ostras también están señalados con estacas de madera numeradas. Hay que remontarse al mono para encontrar algo tan cutre, pero ha resistido al paso de los siglos, y tiene su tipismo.

Además, la laguna veneciana tiene límites de velocidad a la entrada de cada canal, expresados, curiosamente, en kilómetros por hora en vez de en  nudos. Algo muy poco marinero, pero es así en todos los canales que he conocido. Como curiosidad, es obligatorio navegar siempre con el motor arrancado, aunque se vaya a vela.

Finalmente, hay que sacarse una "placa LV" (por "Laguna veneciana"), equivalente a la Vignete del Canal de Midi, pero según  mis últimas informaciones sólo si el motor es superior a 10 CV, o sea que yo me libro.

Y como curiosidad, a pesar de estar tan dentro del Mediterráneo, en Venecia las mareas pueden alcanzar un metro, lo que hay que tener en cuenta al dimensionar las amarras. De forma excepcional -cuando coinciden grandes coeficientes con viento del Sur (Sirocco) y crecidas de los ríos- puede subir 1,94 metros, lo que se conoce como "aqua alta" y sumerge toda la ciudad. Estas mareas pueden generar corrientes de hasta 4 nudos, aunque comparado con lo que vivimos en Bretaña (hasta 11 nudos) será un juego de niños.

Lo que está claro es que para conocer la propia ciudad de Venecia hay que ir a pie o en Vaporetto. Aunque se puede circular por muchos de sus canales con tu propio barco, habría que desarbolar, y además no hay sitio donde amarrarlo. Y si lo hubiera, está prohibido dejar un barco amarrado sin nadie dentro, bajo multa de 135 euros. Es poco práctico quedarse uno bordo y el otro ir a hacer turismo.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 13 de febrero de 2021

El balizamiento del Po.

 Hola navegantes. 

Aprovechando un viaje a Madrid he pasado por la librería Robinson a recoger el libro con la cartografía del río Po y sus canales. Aprovecho para deciros que considero esta librería una de las mejores del país en lo que se refiere a literatura náutica. Primero me localizaron la guía necesaria, que yo no encontraba ni por internet, y como no la tenían en existencias me la encargaron a Italia. Gracias, Juan.

Nada más empezar a leer me encuentro algunas sorpresas. La primera, que el río y sus canales tienen un balizamiento propio, distintos del que estudiamos en el CEVNI (es el permiso de navegación fluvial). Cuesta creer que con los años que hace que se homologaron las señales fluviales en Europa, algunas vías de navegación no hayan adaptado las suyas todavía. En el Po y sus canales se basan sobre todo en los triángulos rojos y blancos:

No voy a aburriros con los detalles, pero en un vistazo rápido podéis ver, abajo, que las de babor y estribor, en vez de rojas y verdes y con una marca de un rectángulo o un triángulo arriba, son rojas y blancas y con un rombo o una especie de espátula arriba. Muy originales, aunque ya veréis que son superadas por las de las laguna de Venecia, que son a base de estacas, y que os contaré otro día.

También me ha sorprendido encontrar la información del vano de los puentes pero no el calado de los canales, y que no informen de la existencia de grúas para arbolar y desarbolar. Por cierto, el vano de los puentes es de 4-5 metros, por lo que obviamente hay que desarbolar.

Ello me hace sospechar que esa vía fluvial no es utilizada por los veleros, lo que no es extraño pues no conduce a ninguna parte, al contrario que el Canal de Midi. Al ser un río y unos canales que terminan en una vía muerta no tiene mucho sentido meterse por allí con un velero, como intento hacer yo para cerrar lo más posible la vuelta a Italia. Es lo que más me gusta de mi velero de orza abatible, que vas con él al fin del mundo y, lo que es mejor todavía, vuelves, aunque sea en un camión. Si finalmente acabo con el Corto Maltés por esas aguas os contaré si estoy en lo cierto. Lo que no cabe duda es que me queda un buen número de gestiones telefónicas para aclarar estos extremos, y para encontrar un lugar donde me pueda recoger el camión que me devolverá a Santander.

Otra sorpresa es que la última esclusa antes de Mantova está en obras y cerrada, por lo que no sé si podré llegar hasta esa ciudad por los canales. Hay una vía alternativa que es bajar al propio río Mincio, un afluente del Po, y por él a Mantova, pero la navegación por el propio río es más arriesgada, por los bajos, que cambian cada año, los arenales, la propia corriente del río (que no existe en los canales) y la diferencia del nivel de agua según la meteorología (periodos de sequía o al revés, crecidas). Es otro detalle que tendré que aclarar.

Finalmente, me ha llamado la atención que las esclusas son de las grandes, de 100 o 200 metros, por lo que es de suponer que nos encontraremos mucho tráfico de gabarras de carga. ¡Qué ganas!.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 11 de febrero de 2021

Graciosillo, el cura.

 Hola navegantes.

A veces a un publicista le da la vena original y hace algo como esto:

Para anunciar el catálogo náutico de Uship y poder decir que es el Sursum corda de la navegación, va y pone a uno con alzacuellos y zapatos náuticos diciendo "Mi biblia para la navegación". Supongo que la otra, la palabra de su dios encuadernada, se la tome  más en serio y no la llame "mi catálogo de navegación para la religión".

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Finaliza la vuelta al mundo con 81 años.

 Hola navegantes.

En las entradas de 28-2-20 y 26-10-20 os hablé de Yon Sanders, un prestigioso navegante oceánico que nada menos que con 81 años estaba intentando su undécima vuelta al  mundo a vela en solitario. Pues a pesar de la pandemia (que le inmovilizó 3 meses en el Caribe) y los típicos incidentes en estas aventuras, lo ha logrado. Ha llegado a su puerto de partida, Fremantle (Australia) el 31 de enero. Había salido de allí el 3 de noviembre de 2019 con su velero de 10 metros de eslora, el "Perie Banou II". En la foto, su estado a la llegada. Tened en cuenta que lleva en la chepa 450 días de navegación (15 meses)  al valorar su aspecto. ¿A que parece que viene de la piscina del hotel en vez de de dar una vuelta al mundo?.

 

Con esta hazaña se convierte, junto con el también australiano Bill Hatfield, en el hombre más mayor que ha dado la vuelta al mundo a vela (Bill lo hizo también el solitario, pero además sin escalas, sin asistencia, y "a la mala", o sea, de Este a Oeste, contra los vientos y las corrientes dominantes; os hablé de él en la entrada de 24-2-20). Algunos se preparan para apoyar la cabeza en la almohada de la eternidad sentados en una butaca con orejeras acariciando a un gato, otros prefieren aprovechar hasta el último día para disfrutar de sus aficiones y además transmitir algo a las generaciones venideras. En el caso de Yon, sensibilizar sobre la contaminación con plásticos del Océano. Había equipado su barco con materiales para tomar muestras de microplásticos de todos los mares que atravesaba, y cada día ha filtrado 115 litros de agua para analizar por los científicos.

A su llegada le preguntaron los periodistas si volvería a partir, a lo que contestó que aún  no se había planteado esa cuestión (¡acababa de llegar!) pero que nunca hay que decir "jamás".

Con cuidado, navegantes.

martes, 9 de febrero de 2021

Un velero sin casco.

 Hola navegantes.

Al verlo primero se me subieron las cejas hasta el flequillo, y luego me dio la risa. ¡Un velero sin casco!. Pero si lo pensáis bien, ya que con los alerones los veleros modernos navegan fuera del mar, y son capaces hasta de virar sin apoyarse en el agua, el casco sólo les sirve para entrar y salir de puerto. Y como esa parte no entra en la regata, para lo que es la pura competición podrían prescindir del casco, con lo que el engendro se aligeraría. Dicho y hecho, construyeron en Mirabaud LX, un velero sin casco:

 

Para alcanzar la velocidad inicial que le permita despegar necesita ser remolcado por dos semirrígidas, hasta que sale del agua como un esquiador y en ese momento le sueltan, y ya continúa navegando sobre los alerones. Debido a su ligereza, consigue navegar al doble de la velocidad del viento  que recibe, alucinante. Eso sí, no penséis en usar el barco para nada que no sea correr entre tres boyas. Es la superespecialización llevada al absurdo, como esas bicis de hacer malabares o esas motos de trial que no tienen sillín.

Con cuidado, navegantes.



lunes, 8 de febrero de 2021

domingo, 7 de febrero de 2021

Otra vez "la turbia".

 Hola navegantes.

Otra vez las lluvias intensas han decorado la bahía con el fenómeno de "la turbia", del que os he hablado otras veces, haciéndola parecer una peli en Technicolor:

Consiste en que el mar adquiere dos colores que no se juntan. El río Cubas arrastra tal cantidad de sedimentos que el color del agua en su desembocadura es marrón. Como además es agua dulce, no se mezcla con el agua salada y de color azul que ha entrado del mar, sino que quedan separadas por una línea que tarda varias mareas en difuminarse. Algo similar ocurre en el Amazonas donde confluye con su afluente el río Negro, cerca de Manaos, haciendo las aguas de dos colores un recorrido de más de cien kilómetros antes de mezclarse. 

En Santander, y visto desde lejos, la bahía adquiere un aspecto bicolor extraordinario. Si se navega por la línea de separación se comprueba que la parte azul está limpia y la marrón asquerosa (de cerca no es tan bonito). La parte sucia lleva muchos animalillos (caracoles, babosas, grillos y otros insectos, etc.) arrastrados de los campos que recorre el río Cubas, y en la línea de intersección, al confluir el agua dulce con la salada, se generan remolinos que hacen aflorar a la superficie todos esos animalillos. Por este motivo los peces se sitúan en esa frontera para alimentarse, y a su vez las gaviotas y otras aves marinas suelen revolotear por encima para comérselos a ellos. 

Si el río trae suficiente caudal, la mezcla no se produce dentro de la bahía sino en alta mar, y el agua marrón consigue "echar" de la bahía al agua azul y limpia, y su combate se prolonga hasta las inmediaciones de la Isla de los Ratones, en la entrada de nuestra bahía, o más allá.

Entonces la totalidad de la bahía queda de color marrón. Si además hay temporal en alta mar, se añaden más colores a la paleta, como en esta foto donde yo cuento al menos 6 colores distintos en el mar (gris, azul cielo, azul oscuro, marrón, negro y blanco):

En resumen, todo un espectáculo de vida que se disfruta mucho viéndolo de cerca. A veces pienso que debería ser obligatorio contemplar tanta belleza antes de que uno decidiera dónde iba a pasar el resto de sus días.

La parte mala, que por el fondo todo ese lodo de la turbia se va depositando, contribuyendo a cegar los canales de navegación y a colmatar la bahía.  

Con cuidado, navegantes.

sábado, 6 de febrero de 2021

Despedida de un amigo.

Es el padre del grumetillo  (clic encima para verla mejor). Tened cuidado porque el tiempo corre más deprisa que nosotros. Descanse en paz.

jueves, 4 de febrero de 2021

El feo, feo, catamarán hotel.

 Hola navegantes.

Uno puede construir el catamarán que quiera. Basta con elegir la longitud de dos cascos (será la eslora), unirlos por dos vigas (su longitud será la manga) y construir encima la superestructura que quiera. La estabilidad en el mar se la da la manga, más que el centro de gravedad como en los monocascos. Por eso hay tantos catamaranes de autoconstrucción.

Pero esa facilidad lleva a veces a construir auténticas odas a la fealdad. Claro que hay tantas canciones como versiones, y lo que para mí es horrible al dueño le parecerá precioso, por eso esta entrada está llena de subjetividad, y lo reconozco. Pero fijaos lo que han construido en Sri Lanka:


Un catamarán de 26 metros de eslora destinado a hotel. Sí, lo habéis leído bien, a hotel. El objetivo era disponer de un confort a bordo como el de los grandes cruceros a motor. Tiene diez camarotes, todos con una terraza privada al mar, capacidad para 22 personas, y se alimenta con energías limpias (todo el techo cubierto de paneles solares). El calado es sólo de 1,70 metros y desplaza 90 toneladas.

Aunque como barco es, quizás, lo más feo que he visto en mi vida, hay que reconocer el esfuerzo del astillero (Sri Lanka Yachting Club) por potenciar la economía de este país, que es una isla con forma de lágrima al Sur de India. Mano de obra barata, creación de formación profesional y empleos, situación en el corazón del Océano Índico, un destino creciente de la vela de crucero, etc. De hecho, algunos astilleros europeos y asiáticos le están encargando parte de su producción, aunque el catamarán hotel es de su propio desarrollo (por ahora un único ejemplar).

En cuanto a la navegación, pongo en duda que esa única vela sirva para algo más que para hacer creer a los clientes que van a vela. Tiene un único "mástil", que son en realidad dos haciendo un bípode que se une en lo alto, donde se enverga una única vela de proa, especie de génova gigante. Pienso que sólo servirá para apoyar un poco al motor y sólo con vientos portantes, porque desde luego es imposible que esa mole ciña con sólo una vela de proa. Y el abatimiento debido a la superficie de obra muerta expuesta al viento seguro que es imposible de contrarrestar con su pequeño calado. Pero en fin, se hizo para lo que se hizo, que es brindar vacaciones a los turistas y potenciar la economía local, y para eso seguro que sirve.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 3 de febrero de 2021

La tormenta se traga un puerto.

 Hola navegantes.

Esta es la tormenta Justine, y el puerto es Pors Loubous, en la Bretaña Norte, un poco antes del famoso Raz du Seine. Las olas sumergen completamente los rompeolas del puerto, dejándolo varios metros bajo el agua:



Mario y yo, al pasar por allí en la vuelta a Francia en el Corto Maltés, preferimos quedarnos en Audierne, el puerto anterior, que está en el interior de un río y por lo tanto más protegido del oleaje. Aunque también hacía un tiempo de no sacar al perro, aquél día no había ni mucho menos esas olas, pero no  me hubiera gustado entrar a pasar la noche allí, la verdad. Aquí el vídeo:

Clic aquí.

 Por cierto, allí quisieron hacer una central nuclear en 1978, y el proyecto se paralizó por la oposición popular. Después de ver lo que pasó en la de Japón con el tsunami, parece que fue una decisión acertada.

Con cuidado, navegantes.


sábado, 30 de enero de 2021

Cómo pasa la vida (2).

 Aquella niña triplicó su edad, y ahora ha cumplido 36: 


Aquí el dibupoema (clic encima para verlo mejor):


viernes, 29 de enero de 2021

Cómo pasa la vida.

 Pues sí, volando. Y aunque a todos nos gustaría vivir lejos del reloj, los años pasan sin que nos demos cuenta. Esta poesía se la hice a una amiga de mi hijo cuando cumplió 12 años, tomada del libro "O sea que el amor era esto. Dibupoemas de amor".

 

Y aquí el dibupoema (clic encima para verlo mejor):

 
Mañana os pondré el que le escribí a los 36, para que comprendáis por qué el paso del tiempo nos deja desamparados como un ciego sin perro.

miércoles, 27 de enero de 2021

Un barco de 2,7 millones de euros.

 Hola navegantes.

En otras entradas os he comentado mis reticencias sobre los veleros con foils, por temas de seguridad en el mar, y a veces he hecho referencia a su coste millonario pero sin saber la cifra exacta. Pues me lo han puesto fácil. Este es el SeaExplorer, actualmente corriendo la Vendée Globe:

Y este el anuncio de su venta cuando finalice la regata: 2,7  millones de euros, ¡y de segunda mano!:

Al verlo me he quedado abstraído como un indio. ¿Alguien lo quiere?.

Con cuidado, navegantes.

Postdata: más tarde me he enterado que los nuevos cuestan entre 6 y 7 millones de euros.

martes, 26 de enero de 2021

Navegar con medio barco.

Hola navegantes.

Hay gente adulta que vive haciendo cosas como si aún estuviera en la época de los pantalones cortos. Y si no fijaos en éste: ha cortado un velero por la mitad para navegar siempre como si se estuviera hundiendo de proa:


Julien Berthier es un diseñador al que le gusta la provocación, confundir la farsa con el arte y, desde luego, dar la nota. En 2007 recuperó el casco de un velero que le donó la viuda de su propietario y lo cortó por la mitad. Se trata de un "Love Love", velero de 6 metros y medio, como el Corto Maltés, al que salvó del desguace para darle esta segunda vida.

A continuación cerró el corte con un nuevo fondo de resina y dejó un agujero para el fueraborda:

Posteriormente un ingeniero naval tuvo que calcular el nuevo centro de gravedad del velero cortado, y encontrar el sitio exacto donde atornillar la quilla al nuevo fondo para asegurar su estabilidad en esa posición:

Y finalmente botarlo para navegar. En los primeros ensayos se comprobó que un solo fueraborda le hacía navegar en círculos, al carecer de timón (que obviamente queda al aire) y fue sustituido por dos fuerabordas eléctricos, que podéis ver en la foto anterior, de color negro. Ahora se gobierna dando más gas a uno u otro. También se ve la curiosa línea de flotación que marca la patente blanca.

En la primera foto podéis ver el puesto de mando: sentado en la entrada de la camareta, con los pies apoyados en la escotilla, el timón a estribor y el morse (el acelerador) a babor.

El barco ha sido expuesto en Londres, Granville (Francia) y en el Lago Constanza, como una obra de arte pero también saliendo a navegar, lo que ha motivado unas veinte llamadas a los servicios de salvamento marítimo cada vez, de otros navegantes que creían ver un barco hundiéndose, hasta que todos le conocían y se acostumbraban a él.

El barco tiene incluso su puesto de amarre, donde hace aún más raruno y supongo que dé problemas a sus compañeros de pantalán, por cómo colocar las defensas:

En alguna entrevista, el autor dice que deseaba crear la imagen de un desastre que perdura, porque aunque lo parezca, el barco no se hunde jamás. Y así se va haciendo famoso.

Los navegantes a vela estamos acostumbrados a vivir días y días en nuestro universo inclinado, pero inclinado a babor o a estribor, nunca hacia delante. Por cierto, nadie ha contado si navegar en esa posición marea más o menos que en la habitual. Tened cuidado si lo veis en alguna de vuestras navegaciones. Yo desde luego me acercaré a su costado para hacerme alguna foto con él, presumir de que el mío no se hunde, y de paso seguirle la corriente y preguntarle si necesita remolque.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 21 de enero de 2021

El Baluchon en Nueva Caledonia preparándose para la isla Reunión.

 Hola navegantes.

Os traduzco y resumo la entrevista de Voiles et Voiliers a Yann Quenet, que está dando la vuelta al mundo en un velero de 4 metros, el "Baluchon". Os hablé de él en las entradas de 13 y 16 de mayo de 2020, y 14 y 29 de octubre de 2020.

Yann Quenet rumbo a La Réunion!

Yann Quenet, después del Atlántico, Panamá y el Pacífico, se  prepara a soltar amarras para alcanzar la Isla de La Reunión. Un periplo de 7.000  millas que le tomará el tiempo de una Vendée Globe pero a la que el navegante minimalista está acostumbrado.

Voiles et Voiliers : Entonces, Yann, ¿qué novedades tienes?

Yann Quenet : estoy en una pequeña escala simpática. Había previsto detenerme durante la temporada de ciclones pero un poco más lejos. Hace varios meses que llegué (a Nueva Caledonia) y entre pequeños bricolajes y ayudas a otros compañeros en sus barcos no he visto pasar el tiempo. Parece que llegué la semana pasada y ya llevo aquí tres meses.

Voiles et Voiliers : háblanos de tus navegaciones por el atolón.

Yann Quenet : hay varios islotes y bahías a los que voy regularmente, sobre todo porque eso me permite pasar noches al fresco, ya que aquí hace muchísimo calor de día. Es muy cómodo, siempre hay 20 nudos de viento y en la  misma dirección, los alisios.



Voiles et Voiliers : ¿tu base es la marina de Nouméa?

Yann Quenet : sí, la acogida aquí es extraordinaria. A la gente le impresiona la talla de mi barco, sobre todo cuando les explico que vengo de Bretaña.

Voiles et Voiliers : exacto, hablando del Baluchon, comentaste al llegar a Nueva Caledonia la necesidad de una pequeña reforma.

Yann Quenet : de hecho el barco está bien, salvo la vela mayor que está muy desgastada. Tengo que darle la patente, cambiar la mayor e instalar un AIS, pero aún no he tenido tiempo.

Voiles et Voiliers : se comprende que el AIS te haya faltado hasta aquí.

Yann Quenet : sí, la idea es hacerme ver por los mercantes cuando navegue en zonas de riesgo. Ahora soy completamente invisible para ellos. La recíproca no se cumplirá, porque yo no tendré pantalla para verlos a ellos. Eso consume mucha batería.

Si falta el viento, Yann dispone de un remo decorado por un artista de Tahití.

Voiles et Voiliers : ese elemento de seguridad será bienvenido, porque la ruta que te queda es aún larga.

Yann Quenet : sí, especialmente en el estrecho de Torres y el Cabo de Buena Esperanza. Además en algo tengo que invertir los fondos recaudados en un bote por una amiga.

Voiles et Voiliers : ¿cuándo piensas salir de Nueva Caledonia?

Yann Quenet : después de la temporada de los ciclones, en abril. No sé dónde aterrizaré con la pandemia, por eso me preparo a lo peor, llegar hasta Reunión sin escalas intermedias.

Voiles et Voiliers : un largo viaje para un barco tan pequeño.

Yann Quenet : sí, pero por ahora es imposible parar en Australia. Si se abre iré, pero por el momento no puedo.

Voiles et Voiliers : ¿Cuántos días calculas hasta Reunión?

Yann Quenet : entre 70 y 80. El problema será el agua dulce, porque no podré llevar suficiente. Sólo me caben 150 litros. Saldré con 100 litros y la racionaré. Tendré que recoger el agua de la lluvia. Es más simple la comida, y además pescaré por el camino.

Voiles et Voiliers : ¿cómo recogerás la lluvia?

Yann Quenet : es muy simple y súper eficaz. Tengo un toldo en el arco trasero. Sólo tengo que desenrollarlo y el agua escurre al depósito. Un chubasco me permite recuperar unos 10 litros.

Voiles et Voiliers : además de las dificultades materiales, ¿cómo se anuncia la navegación?

Yann Quenet : ¡larga!. Más de 7.000 millas y la primera dificultad el estrecho de Torres, entre arrecifes y corrientes. Sobre todo el primer tercio del estrecho. Habrá 140 millas retorcidas en las que no podré dormir durante 2-3 días.

Voiles et Voiliers : ¿y en Reunión cómo ves las cosas?

Yann Quenet : pienso hacer una escala que me permita trabajar para rellenar la hucha, y luego prepararme para el Cabo de Buena Esperanza y el Atlántico alrededor de noviembre, la mejor época para pasarlo. Allí hay borrascas cada 48 horas y tendré que afinar mucho, navegaciones cortas buscando refugio, será una navegación costera.

Voiles et Voiliers : ¿Y la vuelta a Bretaña?

Yann Quenet : si todo va bien en el verano de 2022. Es lo previsto, ¡pero pueden pasar tantas cosas hasta entonces!

miércoles, 20 de enero de 2021

Barcos que vuelan... y que bucean.

 Hola navegantes.

Ya os he hablado en otras entradas de mi  reticencia acerca de los barcos con alerones, que vuelan sobre el agua. En los entrenamientos para seleccionar los equipos que disputarán la Copa América se ha grabado en directo el naufragio del barco americano, American Magic, en la Bahía de Auckland. Al salir de una boya el barco levantó el vuelo, se clavó de proa y se volcó, para a continuación comenzar a hundirse, víctima de una vía de agua. Por suerte la tripulación salió ilesa.

 Para ver el vídeo del accidente:

Clic aquí

Primero el barco quedó volcado sobre babor, pero como las regatas son cerca de la costa enseguida acudieron los bomberos y otras embarcaciones provistas de boyas de flotación, bombas de achique y hombres rana, que consiguieron enderezarlo. La segunda sorpresa fue que el barco estaba lleno de agua,  debido a un agujero de un metro de ancho en la proa, por debajo de la línea de flotación, seguramente causado por una batería que perforó el casco de carbono después de soltarse durante el golpe. Después de grandes esfuerzos en los que la tripulación conoció la versión larga del desarrollo de los minutos, el barco pudo ser reflotado y remolcado a puerto. Pero imaginaos ese mismo accidente en mitad del Pacífico Sur. No habría habido supervivientes.

Al parecer van a poder recuperar la funcionalidad del bólido en unos 10 días, invirtiendo una suma pecaminosa y reutilizando materiales mecánicos y electrónicos de su barco anterior, y sellando el agujero del casco.

Cualquier parecido de "esto" con las navegaciones que hacemos los demás es pura coincidencia.

Con cuidado, navegantes.




martes, 19 de enero de 2021

Dibucarta de Venecia.

 Hola navegantes.

Vuelvo a poner esta dibucarta que el año pasado se quedó en mi poder, porque nadie la transcribió. Como el año pasado no pudimos ni siquiera intentar la vuelta a Italia, este año el reto sigue vigente. Al primero que la traduzca aquí abajo en los "comentarios" le mandaré a casa el dibujo original. ¡Animo que es fácil!.



(clic en la foto para leerla mejor).

domingo, 17 de enero de 2021

La casita en la roca.

Hola navegantes.

Como tuve que documentarme sobre la foto que equivoqué en la anterior entrada, aprovecho para compartir la información.

Efectivamente está en el río Drina, en Serbia, donde lleva más de 50 años. La casa fue construida en 1968 por un grupo de jóvenes que estaban buscando un lugar para tomar el sol. Ya que la roca no era demasiado cómoda para acostarse, instalaron algunas tablas para crear una plataforma. Al año siguiente, agregaron muros y un techo, transportando materiales a través de embarcaciones y kayaks. Poco a poco fue creciendo como refugio, hasta adquirir el aspecto que tiene ahora, con su parte techada y su terracita.

La casa permaneció "oculta" al mundo durante más de 40 años, hasta que la fotógrafa húngara Irene Becker publicara esta foto en la revista National Geographic, donde se ve el "aparcamiento" de las piraguas en las que acceden:

 

Desde que National Geographic la publicó, muchos viajeros curiosos decidieron viajar hasta ese lugar de Serbia para conocerla, y ya se la encuentra hasta en los folletos del turismo enlatado:

Como dije, la casa ha sido destruida varias veces por las crecidas del río, pero cada vez los que la utilizan la vuelven a restaurar. Eso sí, no creo que en invierno o primavera, con las riadas, nadie duerma allí. Lo que está claro es que ni está en el Po, ni es posible llegar a ella con el Corto Maltés. En la navegación de este verano nos quedaremos con las ganas, aunque estoy seguro que conoceremos sitios igual de bonitos.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 14 de enero de 2021

Los canales del Po.

 Hola navegantes.

Finalmente sí que podremos cerrar la vuelta a Italia por los canales paralelos al río Po, y tal vez por el mismo río. Es una vía fluvial conocida en Italia pero poco conocida fuera, que discurre por un parque natural con paisajes bellos como el primer amanecer del mundo. Valga éste de ejemplo: 


(Me imagino al dueño de la roca pensando que aunque le faltara terreno él no se quedaba sin su casita).

Díspone de publicaciones específicas, y en ésta me me enterado de que los canales paralelos al río llegan desde la laguna de Venecia hasta la ciudad de Mantova (Mantua):


Por lo que he visto en el mapa, es un canal como el Midi, con sus esclusas y puentes, y con el mismo tipo de información.


Esa sería la parte fácil del recorrido. En Mantova unas esclusas te permiten bajar al río Mincio, un afluente del Po, y a través de él al mismo río Po. Luego ya por el Po se podría llegar hasta Plasencia. Pero la navegación por el propio río supongo que dependerá, como los de Francia, del caudal del río en cada época del año (en verano con menos altura de agua, y si llueve mucho luchando con la corriente en contra), por lo que es más insegura. Por lo que he visto en Google Earth está lleno de meandros arenosos, lo que me  hace sospechar que hay riesgo de varada, lo que no sería un final de viaje muy glorioso:


Sólo me queda contactar con algún astillero local para explorar las posibilidades de desarbolar el Corto Maltés, y luego los sitios para poder subirlo al camión de vuelta a Santander. Ya os iré contando.

Con cuidado, navegantes.

CORRECCIÓN:  mi amigo Milorad me ha demostrado que la primera foto no es del Po, sino del río Drina, en Serbia. Al César lo que es del César. La construyeron unos chicos en 1968 transportando los materiales en piraguas y botes. La casa la ha destruido varias veces el río, y siempre han vuelto a reconstruirla. Gracias por la aclaración, Milo.

martes, 5 de enero de 2021

Rarezas de los regateros.

 Hola navegantes.

En varias entradas os he transmitido la diferencia entre los navegantes de crucero y los regateros. 

Los de crucero navegamos sobre todo por disfrutar de la estancia en el mar y conocer nuevos sitios, sobre todos esos donde no se llega fácilmente por tierra, principalmente las islas. No sólo no nos importa ir despacio, sino que a veces tenemos que frenar el barco por obligación, por ejemplo cuando llegamos a un puerto con esclusa o que tiene el acceso limitado por la marea. No es raro ver barcos en esas condiciones con las velas muy rizadas para ir a sólo 1 ó 2 nudos cuando podrían ir a 6. Pero si vamos al máximo llegamos a puerto con la entrada inaccesible, y entonces tenemos que esperar a la capa frente a su entrada, lo que es más incómodo. Hacemos vida en el barco, que es como nuestra segunda casa, y además de a la navegación tenemos que atender a la intendencia.

En el otro extremo, los regateros buscan principalmente ir a la máxima velocidad posible, aunque sea para dar vueltas y vueltas a un circuito entre tres boyas, sin ver nada, discutiendo a gritos quién tiene preferencia para tomar una boya, y volviendo luego a casa.  No hacen vida a bordo y normalmente llevan el barco "pelado" para reducir peso: los depósitos de agua y gasoil vacíos, y algunos quitan los muebles, la cocina, las camas, y hasta los apliques interiores de madera, dejando la fibra vista. Cada tripulante está especializado en una maniobra, y algunos de ellos no serían capaces de gobernar un barco por sí solos.

Por supuesto hay casos intermedios, como las regatas largas de  varios días.

Hoy os voy a contar algunas rarezas de esos regateros extremos. En las vueltas al mundo algunos capitanes mandan recortar las botas de agua cuando pasan el Cabo de Hornos, porque ya afrontan la remontada del Atlántico hacia latitudes cálidas. Se ahorran el peso de dos medias botas katiuskas por tripulante. Otros mandan cortar el mango de los cepillos de dientes, y hasta se ha aprovechado la idea para anuncios publicitarios, como éste que afirma "en un  barco, el peso inútil es enemigo de la velocidad. El mango de un cepillo de dientes puede costarle la victoria":

He conocido regateros que quitan la funda del extremo de los cabos en el trozo que no va a pasar por las poleas y reenvíos, para ahorrarse unos gramos de tejido:

 


Y cada vez es más habitual sustituir los grilletes de acero inoxidable por anillos de fibra textil, lo que ahorra unos gramos.Todo ello en barcos que pesan varias toneladas. Muchas veces me he preguntado por qué no centran el esfuerzo en evitar el sobrepeso de los tripulantes, que sería más efectivo.  A mí me recuerda a Mark Spitz, aquel nadador estadounidense que consiguió siete medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Múnich, en 1972, cuando se puso de moda depilarse el cuerpo y la cabeza para ofrecer menos resistencia al agua. Mark no sólo no iba depilado, luciendo una buena melena, todo su pelo en el pecho y los sobacos, sino que hasta se dejaba un bigote digno de Taras Bulba. Los afeitados no daban crédito a que les ganara.

En las regatas oceánicas en barcos gigantescos, a veces la fuerza de los brazos no es suficiente para manejar los winchis con la velocidad deseada, y algunos han adaptado una bici ciclostática a bordo, conectada con el engranaje de los winchis. Eso permite moverlos con la fuerza de los cuádriceps de las piernas, los músculos más poderosos del cuerpo humano.


Obviamente son dos formas de navegar a vela opuestas como los polos de un imán, como un fórmula uno respecto a una autocaravana, y nada más lejos de mi intención que desprestigiar a uno sobre la otra. Para gustos se hicieron los colores. Pero frente a tanta rareza yo me decanto por la navegación sin prisas, simple como los buenos días, que te permite dejar atrás el estrés de la vida cotidiana, gozar de la naturaleza, reflexionar en las horas muertas en que todo en el velero va niquelado, conocer sitios, personas y hasta países nuevos, y que en definitiva me ayuda a ser feliz.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 3 de enero de 2021

Yo sigo con los preparativos.

 Hola navegantes.

Con todas las esperanzas puestas en la inminente vacunación, yo sigo adelante con los preparativos de la vuelta a Italia a vela este verano. Ya sé que la buena ciencia no está reñida con estar totalmente equivocado, pero todo apunta a que en verano habremos conseguido inmunidad de rebaño y es posible que se pueda viajar entre los países europeos. Y si finalmente no es así, tendremos todo organizado para el año siguiente, qué se le va a hacer.

Papá Noel me ha traído la guía Imray del Mar Adriático, que es la cartografía que me faltaba (para la navegación a Elba ya compré la "Italian Waters Pilot", que incluye hasta el Mar Jónico).


Como sabéis es un portulano detallado o guía de puertos, que además incluye fotos aéreas que en realidad te facilitan la entrada tanto como los portulanos.


 A mí me gustan más que otras guías puramente náuticas, porque incluyen información de la meteorología, geografía, trámites, y hasta costumbres locales o sitios a visitar por tierra.

Otra novedad es que he descubierto que un tramo del río Po es navegable con el Corto  Maltés. Es un río que nace en Los Alpes y desemboca al Sur de Venecia en un impresionante delta, como el del Ebro. Un canal interior permite ir desde la laguna de Venecia hasta un poco más tierra adentro del delta (los deltas de los ríos son muy peligrosos y raramente navegables, por la acumulación de sedimentos y el cambio de los fondos de un mes a otro).

 Ahora estoy investigando las posibilidades prácticas de hacerlo, el tema de las esclusas, calados, astilleros para desarbolar, permisos, etc. Pero si finalmente pudiera cogerlo, la vuelta a Italia sería casi completa, pues los canales navegables terminan en la ciudad de Plasencia (o Piacenza), a sólo 86 km del Mediterráneo. Allí tendría que coger un camión para volver al mar, o bien regresar ya desde allí a Santander por carretera.

En los próximos meses espero ir concretando todos los detalles. De momento lo más inmediato es cambiar la orza del Corto Maltés, que ya tengo fabricada y que el año pasado decidí posponer por la incertidumbre de poder navegar ese verano. Espero cambiarla en ferrero o marzo.

Con cuidado, navegantes.



sábado, 2 de enero de 2021

¡Feliz 2021!

 Hola navegantes. Aunque sea una frase tan vieja como el mar, yo la repito de corazón: