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miércoles, septiembre 30, 2026

Literal: pescó a su marido.

Hola navegantes. 

Muchos hacen sus travesías a vela arrastrando una cacea para ver si pescan algún bonito. Yo lo intentaba al principio, pero después de perder numerosos anzuelos dejé de hacerlo. Por ejemplo, en la vuelta a España estuvimos casi todo el tiempo arrestando una cacea de bonitos, y no pescamos ninguno. Es más, nos sirvió para que nos pusieran una multa en Portugal.

Un navegante de 74 años (la vela se está convirtiendo en un deporte de venerables) se encontraba navegando a vela frente a las costas de Turquía. Navegaba con su mujer de 72 años. Ellos tuvieron más suerte que yo ("suerte" con todas las comillas del mundo) porque pescaron un bonito de 20 kg. La mujer lo fue acercando a la popa, y cuando estaba al alcance él le agarró con el bichero desde la plataforma. En la lucha a bayoneta que siguió para acabar con el animal, éste fue más fuerte y le tiró al agua.

El capitán no llevaba puesto el chaleco ni el arnés, pero tuvo el reflejo de agarrarse con fuerza a la cola del bonito. Con el nuevo peso añadido, que hacía más resistencia, el carrete se fue desenrollando con el cli-cli clásico y agudo que emite cuando la bobina gira libremente contra la resistencia del freno, que los pescadores llaman "chicharra". La mujer supo parar el barco y darle prudentemente suave marcha atrás, y en la debacle pudo penosamente recuperar centímetro a centímetro los 40 ó 50 metros que les separaban, arrastrando al bonito y a su marido. Pero lo consiguió, éste se agarró a la plataforma de popa y desde el agua ayudó a su mujer a subir los 20 kilos de bonito al barco. Después subió él.

Todo esto acabó acabó bien porque estaban navegando como por el lago de los cisnes. Con una meteorología más dura su mujer muy probablemente no hubiera podido recuperarlo, y habría perdido la vida.

Mi consejo: cuando se vaya a subir al barco un pez de gran tamaño hacerlo siempre con el chaleco y el arnés. Además, como ya os he dicho en muchas ocasiones, creo que siempre que se navega por alta mar hay que llevar una línea de vida arrastrando por la popa, que haría las veces de la línea de pesca de este accidente, pero con más seguridad. Ese simple cabo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Podéis ver los detalles aquí:


 Con cuidado, navegantes.

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