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sábado, 5 de septiembre de 2020

El chollo del rumbo directo.

 Hola navegantes.

Hoy salimos Tito y yo de Santander a las 9.45 con destino a Laredo, enfrente de Santoña. En teoría 26 millas. Hemos tenido un viento maravilloso del Norte más que del Nordeste, que nos ha permitido hacer un rumbo directo pegados a la costa como si hubiéramos navegado a motor. Es la ventaja del viento por el través. Fuimos con la mayor y el espí casi toda la jornada, a una velocidad escasa (a veces menos de 2 nudos) pero al hacer rumbo directo la distancia se acorta. Por ejemplo hoy hemos hecho 21 millas (menos que las 26 teóricas porque vinimos muy pegados a la costa, y las teóricas son a través de waypoints más alejados), mientras que la última vez que vinimos fue dando bordos de ceñida como locos y nos hicimos 39 millas, casi el doble. Aquí podéis ver el trak de hoy y compararlo con el del 22 de junio:




Así da gusto. Muchas veces digo que si la vela fuera siempre así no existirían las motoras. Yo es la primera vez que puedo venir a Laredo a rumbo directo.

Por el camino pasamos frente al polémico faro de Ajo, pintado por Okuda. A mí personalmente me parece un adefesio, pero tengo que reconocer que desde el mar la parte que vemos los marinos sigue siendo como antes, una torre blanca con una franja negra. Supongo que fue una exigencia de las autoridades de la marina para no tener que cambiar los libros de faros y la cartografía, donde se describen las características de cada faro.



En Laredo fuimos a ver el antiguo puerto, uno pequeñito orientado al Norte que se construyó a finales del siglo XIX y que ahora parece mentira que a eso lo consideraran un puerto. Es una ensenada batida por las olas donde yo no entraría con el barco ni aunque me prometieran uno nuevo. Quizás hace dos siglos tenía más protección y luego se destruyó, pero ahora sería una amarradero suicida.



Eso sí, se llega a él a través de un túnel y es un sitio perfecto para terminar un paseíto urbano.

Mañana seguiremos hacia el Este, con destino previsto en Santurce. 

Con cuidado, navegantes.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Enfermó la foca Josefina.

 Hola navegantes.

En las entradas de 15-7-18 y 17-11-18 (que os aconsejo volver a leer) os hablé de la foca Josefina. La conocimos en nuestra vuelta a Francia con el Corto Maltés. 

 Es una foca que desde hace más de 20 años vive en los alrededores del pueblecito de Mordreuc, en el río La Rance (el de la presa mareomotriz) como una vecina más, y en verano va a dormitar a la rampa donde se bañan los niños. Su nombre científico es "L9" y su apellido científico “994”, pero todos la conocen por "Josefina". Primero la llamaban “Arthur” dando por hecho que era un macho. Fue abandonada por su madre en la bahía del Monte Saint-Michel, criada durante seis meses en el Oceanopolis de Brest, y vuelta a liberar allí para ver si se reunía con su manada. Pero reapareció en La Rance. Se supone que entró en una de las aperturas de la esclusa y luego no supo, o no quiso, volver al mar a través de esa infraestructura tan peligrosa arriesgándose a ser succionada por las turbinas y terminar en carne picada. 

Al principio a los vecinos les molestaba, porque cogió la costumbre de subirse a los botes fondeados para tomar el sol, y decían que acababa con la pesca. Los de Oceanopolis volvieron a capturarla y la devolvieron a la colonia de Mont Saint-Michel, pero Josefina reapareció una semana después en La Rance. Esta segunda vez es poco probable que fuera accidental y posiblemente remontó el río y la esclusa adrede. Ahora se ha hecho una vecina más del puerto de Mordreuc, es famosa y sale hasta en las postales.

 

Pues la pobre Josefina se ha puesto enferma y no saben lo que tiene. El 23 de julio la llevaron al Oceanopolis de Brest para ver si los veterinarios diagnosticaban la causa de pérdida de peso (de sus 90 Kg ordinarios a 43). 

 

Aunque poco a poco va engordando, la verdad es que todos los análisis y pruebas que le han hecho han sido normales, y la situación tiene perplejos a los veterinarios. 

 

Nosotros dijimos que lo que le faltaba era una foca macho que se atreviera a pasar las esclusas como ella, y a lo mejor está adelgazando por la soledad y la tristeza, por no poder formar una familia en ese sitio tan bonito que tienen que repetirte el nombre. Ojalá acierten con lo que tiene, y si no ojalá que la devuelvan a La Rance con un compañero, ya que parece que entre los machos de su especie no hay uno que tenga la curiosidad y la valentía que tuvo ella.

Mañana empezaremos nuestra navegación hacia el Este para recorrer Euskadi, y precisamente la primera etapa (que solemos pernoctar en Santoña) parece que quisiera gafarnos, porque acaban de aislar al pueblo durante 14 días por el coronavirus.   Os prometo que no lo hacemos adrede, aunque parezca que vamos buscando al virus para provocarle. En julio navegamos hacia el Oeste (las Rías Altas de Galicia) con los municipios costeros de Lugo confinados, y ahora que vamos hacia el Este resulta que confinan a Santoña.

Con cuidado, navegantes.






jueves, 3 de septiembre de 2020

El decano de mis tripulantes.

Hola navegantes.

En varias entradas de este blog os he hablado de navegantes veteranos, que con 70, 80 o 90 años se han lanzado a travesías oceánicas o incluso a dar la vuelta al  mundo a vela en los más variados artilugios. La palma de la edad se la lleva Angela Besana, que con más de 100 años continúa regateando (entrada de 28-2-20), y la de la rareza Jean-Jacques Savin, que con 72 años atravesó el Atlántico en un barril (entradas de 27-12-18 y 10-5-19). En este enlace se habla de algunos de ellos:

Clic aquí.

Puede pensarse que es la filosofía "de perdidos al río" y que cuando tienes la mar de años y ya has hecho en la vida las cosas importantes, la muerte te da menos miedo (y por lo tanto el riesgo) ya que te queda poco que perder. Con ese criterio sería preferible morir en poco tiempo haciendo algo que te gusta que lentamente a lo largo de unos cuantos años de dependencia. Por otra parte la muerte es sólo una de las muchas maneras de perder la vida. Hay otras, como apalancarse en un trabajo aburrido e improductivo o en el butacón delante de la telebasura, y hay gente (de todas las edades) que elige el riesgo de la primera por cumplir su sueño.

Traigo esto a colación porque hoy he tenido la suerte de compartir una tarde de navegación con el que ha sido mi tripulante más veterano, Higinio, con 92 años. Nació en Santander y se introdujo en el mundo náutico a través de las traineras. Luego se pasó a la vela ligera, que aún practica en verano. Hasta hace poco se nadaba 1.500 metros varias veces a la semana. Siempre recordaré en un remolque, frente a su casa en Madrid, su velerito 420 amarrado durante los duros inviernos. Con él introdujo en la vela a sus 8 hijos y uno de ellos, Mario, me acompaña habitualmente en las travesías con el Corto Maltés.

Sólo pudo hacer un curso de vela el hijo mayor, que luego fue enseñando a los hermanos. Navegaban sobre todo en los pantanos de Madrid, especialmente el de Entrepeñas, donde dormían en un refugio, y en verano en Gandía, donde veraneaba la familia. El barco dormía en la arena y lo botaban cada día desde la playa, y cuando había olas era un espectáculo pues con la inconsciencia de la adolescencia, tolerada por Higinio y con el pánico de su madre, al volver a la playa lo hacían planeando una ola con la orza medio subida (no del todo pues entonces se cruzaba el velero y volcaban) avisando a los bañistas.

Un verano recorrieron parte de la costa mediterránea con dos 420 desde Gandía hacia el Sur, durmiendo en las playas en sacos de dormir y duchándose en los campings. Un equipo les seguía en un coche por la costa para la intendencia.

Pues Higinio está pasando unos días en Santander y hemos disfrutado de una  bonita tarde de navegación, abriéndonos nuestra biblioteca interior para compartir las anécdotas náuticas y de todo tipo. El tiempo acompañó, pues hizo una tarde despejada, con viento del Nordeste de fuerza 3-4, con unas olitas de esas que derraman música en los oídos pero no frenan el barco, y con una temperatura agradable, lo que es raro con el Nordeste (suele ser un viento frío que te obliga a navegar bien abrigado). Nos recorrimos media bahía con Higinio a la caña, y yo bien animado al ver que alguien que por su edad sólo debería estar para dejarle el sitio en el autobús, aún tiene energía, habilidad y reflejos para saltar a un velero y patronearlo. Gracias, Higinio.

martes, 1 de septiembre de 2020

En septiembre recorreremos Euskadi.

 Hola navegantes.

En la entrada del 19-4-20 os informaba que la Covid-19 nos obligaba a abortar la vuelta a Italia prevista para este año, y de las navegaciones alternativas.

 

En el mes de julio fuimos a las Rías Altas y en septiembre estábamos con ganas de ir a la bahía de Arcachon, donde ya estuvimos en 2014 y de la que tan buenos recuerdos tenemos.

Por desgracia la situación actual de los rebrotes hace muy incierto el viaje a Francia, arriesgándonos a una cuarentena imprevista, y por eso vamos a limitarnos a recorrer la costa de Euskadi. Será una navegación sin prisas, intentando entrar a los pocos puertecitos de esa Comunidad que nos quedan por conocer. Así que a finales de esta semana volveremos a arremangarnos para salir a navegar, y en este blog os iré contando, como siempre, las anécdotas y sucedidos.

Y respecto a ir navegando a Venecia, mantendré esa ilusión  mientras el Corto  Maltés mida 23 pies, y ojalá pueda ser en 2021.

Con cuidado, navegantes.



viernes, 28 de agosto de 2020

Sin una mano.

 Hola navegantes.

A veces uno se queda sorprendido del afán de superación de las personas que padecen una minusvalía, que les lleva a superar a los que no la padecemos (o que padecemos la minusvalía en la voluntad, que es peor). En la entrada del 4-6-20 os hablé de Damien Seguin, el francés que, faltándole la mano izquierda, se ha construido un largo currículum como navegante hasta conseguir que le dejen participar en igualdad de condiciones en la Vendée Globe. Es la regata más dura que existe, una vuelta al mundo sin escalas, sin asistencia y en solitario, pasando por el Sur de los tres grandes cabos (Buena Esperanza, Lewin y Hornos).

En el Voiles et Voiliers de septiembre nos cuentan la historia de otro  chico manco, Chris Ballois, que se dedica al kitesurf, y ha batido el récord del mundo de velocidad con 35,74 nudos (más de 64 km/hora impulsado sólo por el viento).

Ambos se han citado para unas navegaciones juntos y nos han ofrecido fotos como la que veis. Damien es el del velero (es con el que participará en la vuelta al mundo, imaginaos manejar esa nube de velas con una sola mano) y Chris el que va volando con el kitesurf (si os fijáis veréis que el  brazo izquierdo es una prótesis).

Aquí un vídeo:

Clic aquí: 

Con cuidado, navegantes.


jueves, 27 de agosto de 2020

Dibupoema Ha vivido mi alma... (Abraham Valdelomar).

En el móvil, se lee mejor con la pantalla horizontal para  ver las líneas de las estrofas enteras.

Ha vivido mi alma... (Abraham Valdelomar).

Ha vivido mi alma en las edades viejas
en un guerrero heroico y un galán trovador,
y en gentiles mancebos de enroscadas guedejas,
enamorada siempre de una prohibición.

Mi alma fue de Tartufo, de un ídolo pagano,
de un impúber de lesbia, de un fauno y de un bufón;
vivió dentro del cuerpo de un gladiador romano,
y en el cuerpo caduco de un viejo Faraón.

Ha vivido en las aguas y ha vivido en las rosas,
ha vivido en los hombres y ha vivido en las cosas,
buscando siempre amor.

Irá hacia un país lejano de sátiros traviesos
y de labios de sangre que conviertan en besos
las cosas que no son.

Y vivirá mi alma en las cosas futuras
sintiendo las saetas de nuevas desventuras,
en una larga, triste, cruel peregrinación.

 

Aquí el dibupoema, hecho con las estrofas en rojo (clic encima para verlo mejor): 


lunes, 24 de agosto de 2020

Entrevista sobre la vuelta a Francia del Corto Maltés.

Hola navegantes.

Ayer me entrevistó Roge Blasco en su programa "Levando anclas", de Radio Euskadi, a propósito de nuestra vuelta a Francia en el velero Corto Maltés. Salimos de Santander, ascendimos por la fachada atlántica de Francia, luego el Canal de la Mancha y finalmente por las aguas interiores (ríos y canales) hasta el Mediterráneo, pasando por París. Tres meses, más de 2.000 millas y la exploración de 13 ríos gracias a la orza abatible del velero, son el balance.

 

Podéis escucharla aquí:

 Clic aquí 

La entrevista empieza en el minuto 0:30:00 (si el contador es de tiempo restante y no de tiempo transcurrido, -1:22). Espero que os entretenga.

viernes, 21 de agosto de 2020

Aquí están nuestras "tribulaciones".

 Hola navegantes.

Ya me ha llegado el número de Voiles et Voiliers de septiembre de 2020, donde dan cuenta de nuestra vuelta a Francia en el Corto Maltés.Ya dije que el título era un poco exagerado, pero es lo que hay (hacer clic encima de las imágenes para leerlo mejor).









martes, 18 de agosto de 2020

domingo, 16 de agosto de 2020

Las tribulaciones de un español en Francia.

 Hola navegantes.

¡Hay que fastidiarse, vaya titulito!. Así han titulado los de Voiles et Voiliers el artículo sobre nuestra vuelta a Francia en el Corto Maltés. Ha salido en el número de septiembre, que en Francia ya está en los quioscos pero a España llegará en un par de semanas. 

Relatan nuestras aventuras en la vuelta a Francia que dimos en 2018. Y aunque es verdad que tuvimos muchas vicisitudes, sobre todo en los canales del interior del país, en conjunto fue una navegación muy placentera y en la que aprendimos muchas cosas y descubrimos sitios maravillosos.

Cuando me llegue la revista os escanearé el artículo. 

Con cuidado, navegantes.

lunes, 10 de agosto de 2020

Para que no os pase esto.

Hola navegantes.

Quien crea que la navegación a vela es una sucesión de paisajes paradisíacos con una piña colada en la mano, que vaya cambiando de idea. A veces hay hasta que tirar de las matemáticas, y jugándote mucho si lo haces mal. Como éste, que calculó mal la marea y se quedó colgado del muelle en bajamar. Y todavía tuvo suerte, porque otras veces se arrancan las cornamusas, se hace un agujero en el casco, y cae al agua desde varios metros de altura.

 

En los puertos con mareas, como el Cantábrico, yo dedico un buen cuarto de hora cada vez que llego a puerto para calcular la longitud de las amarras. Voy a explicar cómo lo hago.

La onda de marea tiene una forma sinusoidal, con una subida igual de pendiente que la bajada y que se repite cada 12 horas más o menos:


O sea, 6 horas subiendo y 6 horas bajando. La "amplitud" de la marea es la diferencia de altura, en metros, entre la pleamar y la bajamar. Lo que sube y baja cada hora se calcula con  la "regla de los doceavos”. Se basa en dividir el recorrido total de la "amplitud" de la marea en doce partes, y tener en cuenta que la marea "corre" más en la mitad de su pendiente que en los extremos, concretamente:

• En la primera hora de subida o bajada hace 1/12 de la amplitud.
• En la segunda hora 2/12 de la amplitud.
• En la tercera hora 3/12 de la amplitud.
• En la cuarta hora 3/12 de la amplitud.
• En la quinta hora 2/12 de la amplitud.
• En la sexta hora 1/12 de la amplitud.

 Después hay que imaginarse que cada amarra, la de proa y la de popa, es la hipotenusa de un triángulo rectángulo cuyos catetos son la distancia al noray y la altura vertical al  muelle.

 

 Cuando llegamos y terminamos de amarrar hay que medir los metros de muelle por la proa del barco al noray de la proa (a1) y por la popa al noray de popa (b1), la altura del muelle (a2 y b2) y los metros de amarra que hemos dado (h1 y h2). Imaginemos que a1= 6 metros, b1= 4 metros, a2 y b2 = 2 metros, y que hemos dado 6 metros de amarra por proa y 4 por popa (h1 = 6 metros y h2 = 4 metros).

Ahora hay que calcular lo que le queda de bajar a la marea. Para eso miramos en las tablas de mareas la diferencia de altura entre la plea y la bajamar. Por ejemplo hoy en Santander en pleamar habrá 3,95 metros y en bajamar 1,68, o sea que la amplitud de la marea será de 2,27 metros, y un doceavo de esa amplitud serán 19 cm. Hoy es una marea de bajo coeficiente, la diferencia en Santander puede llegar a ser de 5 metros, y en Normandía de 14 metros.

Ahora hay que ver a qué hora hemos llegado respecto a la pleamar. Imaginemos que hemos llegado cuando la marea llevaba dos horas bajando, y por lo tanto le quedaban de bajar 4 horas. Del detalle del párrafo anterior en rojo vemos que le quedan de bajar 9 doceavos (3 de la tercera hora, 3 de la cuarta, 2 de la quinta y 1 de la sexta). 9 x 19 = 171 cm, o sea, en bajamar el agua estará 1,7 metros por debajo de donde está ahora.

Pero no tenemos que alargar las amarras 1,7 metros de cada lado porque están en diagonal, son las hipotenusas. Si largamos demasiado, cuando suba la marea el barco recibirá el viento de tierra (en bajamar le protege el mismo muro) y se alejará del muelle todo lo que le hayamos dado de más a las amarras, y será difícil embarcar y desembarcar. Y si el puerto está en el interior de una ría y el barco sujeto a los caprichos de la marea, tanta holgura puede hacer que se pase varias horas chocando con el muro, al estar poco sujeto.

Hay que calcular la hipotenusa por la fórmula h = raíz cuadrada de la suma de los cuadrados de los catetos. 

En proa los catetos miden a1= 6 metros y a2 = 3,71 metros (los 2 de cuando llegamos más los 1,71 que le queda de bajar). Con la fórmula la nueva hipotenusa medirá 7,05 metros en vez de los 6 de cuando llegamos. Por lo tanto en proa hay que largar un  metro más.

En popa los catetos miden b1 = 4 metros y b2 = 3,71 metros, y con la fórmula la nueva hipotenusa medirá 5,4 metros en vez de 4 metros cuando llegamos. Por lo tanto hay que largar 1,4 metros más.

Es corriente tener que largar más de proa o de popa, porque los norays casi nunca nos quedan a la misma distancia del barco.

En el Cantábrico se puede jugar con un poco de margen de exceso porque las amplitudes de marea son pequeñas, pero en Normandía el barco puede ser siniestro total por un error de cálculo. Tened en cuenta que el ejemplo es con la marea de hoy en Santander, de coeficiente 49, pero que hay  mareas de coeficiente 120.

Finalmente, si la amarra la habéis pasado por seno al noray para manejar los cambios desde el barco sin tener que subir al muelle, la longitud que hay que largar es el doble de lo que salga en los cálculos, pues hay que alargar dos hipotenusas paralelas (recuadro verde en el dibujo).

Con cuidado, navegantes.


domingo, 9 de agosto de 2020

Balance de la navegación a las Rías Altas.

 Tiempo empleado: 28 días (11 de julio a 7 de agosto).

Millas recorridas: 479.

Pernoctaciones en marinas: 14, o sea, el 50 % de las noches.

Precio de las marinas: de 10 a 15 euros por noche.

Coste: 430 euros por persona y mes.

Consumo de gasolina: 64 litros. Supone que hemos hecho a motor, solo o apoyando a las velas, el 26 % del recorrido. 

 Operaciones de mantenimiento, reparaciones y bricolaje: 14.

Lo mejor:   algunos puertecitos de las Rías Altas, como Barquero, y las sorpresas de Avilés, San Esteban de Pravia, y el portiño dentro de Alúmina Española.

Lo peor: las incertidumbres por la Covid a la ida, y la escasez de vientos a la vuelta.

viernes, 7 de agosto de 2020

En casa.

 Hola navegantes.

Sí, hubo suerte y el último día fue el perfecto, igual que fue perfecto el primero. Salimos de San Vicente al amanecer y desde el principio sopló un NW de fuerza 3-4 que nos permitió hacer toda la travesía en un solo bordo, paralelos a la costa, con el espí y la mayor en orejas de burro. 33 millas en 7 horas, y todas a vela.

Muchas veces vimos en el GPS más de 6 nudos. Aquí la salida de San Vicente:

Ni siquiera llovió, como nos esperábamos. 

 A media mañana emitieron un Mayday Relé de un barco con vía de agua unas 15 millas al Norte de Suances, con 8 personas a bordo. Era de la lista 6ª, posiblemente de alquiler. Nosotros estábamos a 10 millas al Sur de su posición, hubiéramos tardado dos horas en llegar y difícilmente habríamos acogido a 8 personas más a bordo, pero estábamos preparándonos para informar a Salvamento Marítimo de nuestras intenciones cuando salieron hasta 3 barcos más grandes y más cercanos a él que se encaminaron en su ayuda. También acudió la Salvamar de Salvamento Marítimo con motobombas de achique. A pesar de la confianza inicial del patrón, que decía que el barco estaba compartimentado en 3 y que era muy difícil su hundimiento por la reserva de flotabilidad, finalmente al cabo de un par de horas se hundió sin que los rescatadores pudieran hacer nada, salvo lógicamente recoger a los tripulantes. Una triste historia que nos amargó un poco la mañana. Sirva de ejemplo de la necesidad (y obligación, por otra parte) de mantener siempre la escucha en el Canal 16, pues puede estar desarrollándose un drama a pocas millas de donde estás, y tú sin enterarte.

 Al llegar a Santander el viento se encajonaba en las estrecheces de la bahía, y además nos entraba de cara, y fue simplemente un bonito colofón a tantas horas de empopada. Unos cuantos bordos de ceñida para llegar a Puerto Chico hacia las 15 horas, agotados pero contentos.

Ahora viene un mes más familiar con importantes novedades en el terreno personal, y a intentar organizar otra escapadita en septiembre, si la Covid lo permite.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 6 de agosto de 2020

Cerquísima de casa.

Hola navegantes.

Hoy salimos tarde de Llanes porque la etapa era corta. Por desgracia empezó con gafe, porque nuestro vecino de pantalán, al ayudarnos a separar los barcos, empujó justo en el candelero que acababa de reparar y volvió a agrietarse. Como mañana dan viento gallego y nos caerá algún chubasco no quería dejarlo así, y aprovechando que hoy la navegación ha sido poco movida por el camino lo he sellado con Sikaflex.

En efecto, ha sido una navegación siempre "a la francesa" por falta de viento y bajo un sol como el as de oros que nos hacía buscar a Jaime y a mi la sombra de la vela. A eso de las 15 h. entramos en Cantabria pasando la perpendicular de las dos Tinas:

Esas dos escotaduras tan típicas en la meseta prelitoral son características de la entrada en nuestra tierruca. Un poco más adelante llegamos a San Vicente de la Barquera, donde pasaremos la noche.

Mañana, como dije, está pronosticado un viento del W de fuerza 4 que esperamos acuda a su cita matutina y nos transporte a rumbo directo a Santander. ¿Será mucho pedir acabar las vacaciones con una buena cabalgada de viento y olas por la aleta?. La solución mañana.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Cerca de casa.

Hola navegantes. 

Según lo previsto, hoy hemos venido a Llanes. Una etapa corta de 15 millas otra vez "a la francesa" por falta de viento. Salimos tarde y llegamos poco después de comer, bajo el calor aplastante de la ola de calor.

Por primera vez en mis navegaciones por Asturias, el pantalán de tránsito de Llanes estaba lleno y tuvimos que quedarnos en el puerto pesquero. 


Había una motorona en el pantalán de tránsito de las que vienen sólo a comer. No pagan y tenía que marcharse a las 17 h. Nosotros esperamos en el puerto pesquero dos horas a que se fuese, y al final llegaron las 19 h y allí seguía, sin hacer amago de moverse (es la que está por fuera de la que tiene una Zodiac colgada en popa).


Nosotros nos tuvimos que abarloar a otro barco local hasta que se marcharan, pero finalmente nos fuimos a ver Llanes dejando el Corto Maltés allí, en su sitio provisional, con la preocupación de estorbar al que nos habíamos abarloado. La motorona había venido de Lastres con 3 chicos y el marinero, pero ya sabéis que haber estudiado en un colegio 
de pago y tener mucho dinero no garantiza la buena educación. Se fueron cuando les vino bien, sin pensar que nos hicieron perder la tarde.

Bueno, lo importante es que todo nos va saliendo bien y que dentro de dos días estaremos en casa.

Con cuidado, navegantes.

Desesperante.

Hola navegantes.

Ayer y anteayer no os conté nada porque fueron de esas jornadas de navegación que hacen que te replantees tu afición. Nueve y diez horas de navegación a motor para llegar a Gijón y a Ribadesella respectivamente, el primero casi sin viento y el segundo con viento de cara, justo del Este (ni siquiera tuvimos la suerte de que fuera del Nordeste, como siempre, porque aquí la costa tiene una dirección Sureste y podríamos haber venido paralelos a ella).

Nos tememos que hoy y mañana va a ser igual, y sólo el viernes está anunciado viento del Oeste que a lo mejor nos deja navegar a vela.

La parte buena, que en Ribadesella conocimos a una familia deliciosa, María, Iván y sus dos hijitos, que están recorriendo Asturias en furgo. Les invitamos a conocer el barco y luego cenamos juntos, contándonos nuestras respectivas aventuras. Un encuentro de gente que está fuera de su casa, que se agradece siempre. Gracias, chicos.

Estamos tan agotados que hoy haremos una etapa corta, hasta Llanes.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 2 de agosto de 2020

San Esteban de Pravia. Otra bonita sorpresa.

Hola navegantes.

Desde el punto de vista de la navegación hoy ha sido un día anodino, porque casi no ha soplado el viento y hemos hecho toda la etapa apoyados por el motor.

Pero decidimos entrar a conocer San Esteban de Pravia en lugar de quedarnos en Cudillero, el puerto "típico" de esta costa. Ya os dije en otro viaje que para mí Cudillero ha perdido todo su encanto por el puerto desproporcionado que han construido, y por su deriva a un turismo exclusivamente gastronómico. Sin embargo había pasado varias veces por San Esteban sin entrar, tal vez porque se sale de la ruta directa hacia el Oeste tras doblar el Cabo de Peñas, y por sus dificultades en la entrada.

San Esteban está en el interior de una ría, la desembocadura del Nalón en el mar, y tiene las dificultades típicas de creación de bancos de arena, bajíos y olas rompientes en su entrada, lo que limita las horas de paso a las cercanas a la pleamar. En concreto San Esteban tiene zonas en su canal de entrada de solo 0.4 metros en bajamar, y rompientes con oleaje del Norte. Ninguna de las circunstancias se daban hoy y entramos sin ningún problema media hora tras la pleamar, con la orza y el timón subidos, y lo que vimos dentro nos encantó.

Antiguamente fue un puerto de carga de carbón para la exportación, y aunque ya no lo es han mantenido algunas de sus infraestructuras como recuerdo. Por ejemplo las enormes grúas o los cargaderos elevados, y el recorrido antiguo del ferrocarril lo han reconvertido en senda peatonal.



Aunque os parezca mentira, en el siglo XVIII se consiguió canalizar el Nalón desde Langreo hasta San Esteban, con el trabajo de presidiarios, para llevar el carbón al puerto. Por desgracia antes de 10 años una crecida del río destrozó la canalización, y ya no se consideró rentable repararla. Mantuvo su trabajo gracias al ferrocarril, hasta que fue desplazado por el super puerto de El Musel, en Gijón.

San Esteban no dispone de atraque de tránsito, pero tiene un enorme muro de carga donde amarraban los mercantes, disponible para los barcos de paso. Al entrar tuvimos la suerte de que nos reconoció Benjamín, un navegante que amarra su velero, el "Airoso", aquí. Nos aconsejó el mejor sitio para amarrar y luego hemos pasado un largo rato con él delante de una sidra explicándonos cosas de su puerto, las peculiaridades de su entrada y salida y de los tramos de costa que vamos a recorrer, y que nos he hecho muy agradable la tarde. Gracias, Benjamín.

Hoy dormiremos en San Esteban, y mañana doblaremos el Cabo de Peñas hacia el Este.


Con cuidado, navegantes.

sábado, 1 de agosto de 2020

Más consecuencias del "espontáneo".

Hola navegantes.

Hoy nos dimos un madrugón innecesario, porque estaba lloviendo y sin un suspiro de viento, y finalmente salimos a las 11. Pero el pronóstico falló a mejor, y en vez de lluvia y vientos contrarios tuvimos un día seco y viento flojito del NW, que nos permitió hacer la etapa Ribadeo-Navia sólo a vela y sin forzar, casi todo el trayecto con el espí y la mayor.

La parte negativa, que estuvo toda la noche lloviendo y por la mañana había una pequeña inundación de agua dulce en el baño. En los barcos es importantísimo probar el agua de una inundación, porque si es salada viene del mar y tiene unas causas, y si es dulce viene de la lluvia o de tus depósitos y hay que buscar otras. En este caso vimos enseguida que procedía de una filtración de lluvia por la base de uno de los candeleros de estribor. La "ayuda" del espontáneo de Tapia que nos costó la luz de estribor por un roce con el muelle, había reactivado una grieta de la cubierta que teníamos sellada desde hace años sin dar problemas. En cuanto dejó de llover y se secó la cubierta limpiamos todo y dimos masilla epoxi a la grieta, a la espera de finalizarlo después con Sikaflex blanco para que no se note.

Maldito ayudante. 

En Navia hemos recorrido las calles del pueblo encontrando esta escultura del poeta Ramón de Campoamor, que nació en Navia, tuneada con la mascarilla y, como todas las estatuas, aposento preferido de las gaviotas.


En la entrada del blog de 18.5.2020 podéis ver un dibupoema que hice de una de sus obras.

Mañana seguiremos hacia el Este, intentando llegar a Cudillero.

Con cuidado, navegantes.