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lunes, 19 de junio de 2017

Fotos de ayer.

¡¡¡Pues sí que empezamos bien!!!

Hola navegantes.

Ayer salimos a las 8 de Santander con dirección al oeste, con pronóstico de vientos fuertes del nordeste que nos vendría muy bien. Se cumplió por la mañana, y las primeras 7 horas navegamos sólo con el espí a 5 nudos, una maravilla. Pero a las 15 horas de acabó el viento y tuvimos que hacer las 4 horas restantes, hasta las 19h que llegamos a Llanes, a motor. En total han sido 47 millas en 11 horas.

Lo malo es que desde que salimos nos dimos cuenta de que fallaba la batería. Enseguida se descargaba a pesar de la buena insolación, que la carga a través de los paneles solares, y por la tarde a pesar de las 4 horas de motor, que la carga por el alternador. En resumen, que rindió su alma porque ya tenía 5 años, y era un recuerdo de nuestra cuenta a España (la compramos en Vigo).

Ana llamó desde Santander a todas las estaciones de servicio de San Vicente y Llanes a ver si alguna que estuviera abierta tenía baterías, sin resultado. Entonces llamamos a una buena amiga, Paz G. Ullate, que veranea en Parres, y nos puso en contacto con un navegante local, Tino Burgos, que nos resolvió el problema. A pesar de ser domingo consiguió que un taller de baterías le abriera para comprar una nueva y nos la llevó al barco en Llanes, evitándonos hasta el recado de varios kilómetros cargando con los casi 20 kg de la batería. Solidaridad marinera. Por la noche estaba todo instalado y funcionando.

Durante la navegación vimos un pez luna y todo el día hizo un sol radiante y un calor raro para nosotros. Pero por la noche refrescó y dormimos como las ondinas en los sacos de plumas, que el año pasado decidí que traería al barco hasta en verano, harto de pasar frío.

Y fue una gozada poder ducharse a bordo y con agua caliente, pues ayer estrenamos la ducha.

Hasta mañana navegantes.

jueves, 15 de junio de 2017

Navegando con una antigua grumetilla, y ejercicios de salvamento.

Hola navegantes.

Ayer estuvimos navegando por la bahía con una antigua grumetilla para recordar los viejos tiempos. Ya tiene 30 años y estuvo en el grupo inicial, en 2003, siguiendo con nosotros hasta el 2007.  En aquella época dura le tocó atravesar su propio Teneré, con tres recaidas y dos transplantes, y luego muchas complicaciones de tanta quimioterapia. Pero todo quedó en el pasado y ahora es una mujer como tantas de su generación, que empieza a abrirse camino entre la precariedad laboral de nuestro pais y no parando de formarse en distintas disciplinas. Fue una alegría para nosotros este reencuentro, y me gustaría que sirva de estímulo para los que ahora se encuentran en el fondo del pozo.

Mientras navegábamos empezaron a emitir un aviso de "securité" relativo a unos ejercicios o simulacro de salvamento de náufragos frente a la Isla de los Ratones. Nos acercamos a verlo sin entrar en su perímetro de seguridad, y en efecto había dos supuestos náufragos en una balsa salvavidas, que fueron recogidos por los socorristas del helicóptero.





Cuando terminaron estuvimos elucubrando dónde los desembarcarían, y tendría que ser en el aeropuerto o en el helipuerto de Valdecilla. Para nuestra sorpresa, el helicóptero dio una vuelta sobre la bahía, regresó y les dejó... en el tenis. Claro, alguien tendría que volver a recoger la balsa.

martes, 13 de junio de 2017

Dibufirma del Nicholson 44 "FLYING JOHN":


lunes, 12 de junio de 2017

Otro Carpe Diem francés.

Hola navegantes. En mi opinión esto es un poquito menos altruista, para qué nos vamos a engañar. Aunque es sólo una opinión y puedo estar equivocado. Os traduzco la noticia:


"Esperanza en las velas.

Un año después de terminar sus estudios, Guillaume se enteró de que tenía una leucemia crónica, pero con la suerte de existir un tratamiento que le permite "vivir con la enfermedad, por lo tanto, todo lo que hago desde hace tres años es un regalo". Enfrentándose a esta enfermedad decidió emplear su tiempo en beneficio de una causa que le llega al corazón y en realizar su sueño, dar la vuelta al mundo a vela. "Es importante, e incluso primordial, vivir tus sueños, estés enfermo o no, y yo quiero dar esperanza a otras personas enfermas de cáncer". Guillaume y su tripulación apoyan a la Federación Leucemia Esperanza, una asociación que tiene por objetivo ayudar a los pacientes de leucemia y sus familias, financiar la investigación y sensibilizar sobre las donaciones de sangre y médula ósea. Además desean compartir esta aventura "organizando salidas a vela con niños enfermos de cáncer en colaboración con los hospitales". Guillaume busca pues un esponsor que desee prestar su barco (entre 12 y 15 metros) para la buena causa, ocupándose la tripulación del mantenimiento, las reparaciones y el seguro durante los tres años de esta circunnavegación, y dejando el barco a disposición de su propietario en las escalas (Cabo Verde, Polinesia, Caribe, Asia, etc), a decidir en comun".

Cada uno que opine lo que quiera, yo aquí lo dejo abierto.

domingo, 11 de junio de 2017

Dibucarta de un desembarco logrado.


...pero al fin tocó lo bueno.

Eso es, después de la mojadura de la navegación anterior ayer volvimos a salir con los grumetillos y todo lo que la anterior tuvo de malo, lo tuvo la de ayer de bueno. Hizo una tarde veraniega. Al principio estuvimos dudando si desembarcar en la Isla de Mouro porque hacía un viento del Norte al Noroeste que no es el ideal para ello. Con ese viento el fondeadero frente a la ensenada de La Raposa está expuesto al viento, y como el fondo es muy profundo los barcos pueden garrear. El viento ideal es el del Nordeste, que deja esa ensanada al socaire de los altos acantilados de la isla, de más de 30 metros de altura donde rompen las olas del Cantábrico con fuerza.

Pero nos decidimos y no erramos el tiro. Aquí la aproximación a la isla:

 
De más cerca vimos la típica silueta de Bart Simpson que caracteriza la isla:



Estuvimos estudiando el anidamiento de la gaviota patiamarilla. Conviene desembarcar con gorra, porque los adultos protegen a sus crías haciendo vuelos rasantes y defecándote encima. Los nidos los construyen con todo tipo de materiales, y los hacen en el mismo suelo, ya que en esa isla no tienen depredadores. Cada pareja pone tres huevos del tamaño de los de gallina, pero de color marrón moteado. Desembarcamos en varios viajes. Una vez en la isla cada grupo que ha venido en un barco queda a cargo del adulto que ha navegado con ellos. Mouro tiene unos acantilados y grietas peligrosos, y hay que vigilar mucho los movimientos de los niños. Entonces nos dedicamos a la exploración de los nidos y los polluelos. Les enseñamos las patas palmeadas, el pico que no hace daño si te coge un dedo, las cañas de las alas y las plumas, el latido de su corazón a toda velocidad, la temperatura cálida a la que los mantiene la madre aunque ese día haga frío, etc.





Los polluelos alcanzan el tamaño de una gallina pequeña y son un poco guarretes, pues cuando les coges (a veces tras una divertida persecución, porque como todavía no saben volar sólo corren por el suelo) se cagan encima o te regurgitan lo último que han comido, por eso a los niños les ponemos guantes. Las regurgitaciones sirven para ver de qué se alimentan, pues suelen echar trocitos de pescado. Dimos una vuelta en torno al faro, ya cerrado pues es automático, y vimos las espectaculares vistas desde lo alto, con nuestros barquitos al fondo. El faro se inauguró en 1858 y estaba al cuidado de dos torreros, ahora está automatizado desde hace años; es de color blanco y su silueta domina el horizonte desde toda la fachada Nordeste de la ciudad y las playas del Sardinero. Recorrimos la meseta que hay en la cumbre de la isla, cubierta con un espeso manto vegetal de hinojos y geranios marinos que crecen entre las grietas de la roca. De este manto vegetal cogen las gaviotas la materia prima para sus nidos.




Luego nos fuimnos a fondear a Los Peligros para merendar y bañarnos.



Con tantas emociones se nos hizo tarde y volvimos a puerto a motor, aprovechando para repasar los nudos que aprendimos la semana pasada bajo la lluvia.






Una tarde perfecta.

sábado, 10 de junio de 2017

¡Ay, el Norte! o navegando bajo la lluvia.

Hola navegantes.

El sábado pasado nos tocó navegación con los grumetillos y no paró de llover. En estos casos, tan habituales en Santander, no anulamos la salida porque si lo hiciéramos la mitad de los días no saldríamos a navegar. Nos quedamos en el pantalán enseñándoles algo algo hasta que escampe, y luego aprovechamos por lo menos para dar unos bordos. En el Corto Maltés intentamos pescar algo con el esquilero desde el pantalán, pero llovía tanto que ni los cangrejos habían salido de sus guaridas, y sólo cogimos alguna quiquilla despistada. Les enseñamos los símbolos para anotar el grado de nubosidad que cubre el cielo, y mis dos grumetillas sacaron un 10:


La parte práctica fue muy fácil porque toda la tarde el cielo estuvo cubierto con ocho octas. Luego aprendieron a cumplimentar el cuaderno de bitácora:

En otro barco, el Colombres, el benjamín de los grumetillos de este año, que tiene 6 años y está aún aprendiendo a escribir, hizo un esquema de las partes del barco que le habían explicado:


A media tarde escampó un tiempo muy corto y salimos a dar unos bordos por la bahía. Navegamos una hora y media, siempre con la amenaza de la lluvia o  bajo la llovizna:




Todo fueron capuchas, trajes de agua, frío y resbalones por la cubierta, pero en el fondo nos divertimos. Tuvimos que posponer el desembarco en la Isla de Mouro. Pero me parece que hoy, que ha amanecido un día radiante, vamos a desquitarnos y podremos ir a estudiar el anidamiento de las gaviotas.

viernes, 9 de junio de 2017

Dibucarta de la ex-isla de Escombreras.

Esta es la dibucarta de réquiem por la isla de Escombreras que hice durante la vuelta a España, tomada del capítulo 15 del libro:



Se empieza a leer en el hombro derecho y dice:

“Hola navegantes. Como habéis aprendido en el blog una isla también puede morir. Basta abandonarla a la codicia de una empresa petrolera y dejar que la integren en un muelle como quien enjaula a un pájaro. Esta dibucarta es un réquiem por la Isla de Escombreras que ya no tiene ningún futuro. Snif!!”.


jueves, 8 de junio de 2017

A las Rías Bajas en 2017.

Hola navegantes.

Esta temporada de navegación iremos con el Corto Maltés a las Rías Bajas. El año pasado acabamos un poco escaldados por la multitud de incidentes en la navegación a la isla de Elba (el accidente en el remolque a la ida, los numerosos golpes de mistral y los problemas con el motor a la vuelta) y este año nos apetecía un plan relajado que además nos sirviera para acumular fuerzas y ganas de aventura para el "largo viaje" del 2018. Además nos permitiría retomar este verano con ímpetu nuestras navegaciones "Carpe Diem" con los grumetillos de Valdecilla, que ya hemos iniciado a mediados de mayo.

Saldremos el 18 de junio para hacer la navegación de ida hasta Vigo en unas dos semanas. Allí tenemos un compromiso con el Club Náutico de Vigo para presentar los libros de la vuelta a España y la navegación a Bretaña, concretamente el 3 de julio. Luego dedicaremos dos semanas a recorrer tranquilamente todas las Rías Bajas, sus recovecos y sus numerosas islas, y luego otras dos semanas para volver a Santander, previsiblemente a finales de julio o primeros de agosto.


En total serán unas 1.000 millas náuticas y podréis seguirnos, como siempre, en este blog. Y los grumetillos no os preocupéis que seguiré organizando vuestras nevegaciones desde el barco.

miércoles, 7 de junio de 2017

La ex-isla de Escombreras.

Enlazo con lo que conté ayer del proyecto de unir la isla de Mouro a la costa. Si llamamos ex-marido a alguien que fue tu marido y ya no lo es, ex-presidente a alguien que fue presidente y ya no lo es, etc, deberíamos poder llamar ex-isla a un territorio que fue una isla y ya no lo es. ¿Parece imposible?. Pues no. En la vuelta a España conocimos el caso de la ex-isla de Escombreras, que nos trajo a la mente el riesgo en que se encuentran todas las islas cercanas a tierra. Así era cuando pasó el satélite en febero de 2001, una preciosa islita a 400 metros de la costa:


En 2003 se habia comenzado el relleno del mar entre la isla y los acantilados costeros, y se había iniciado la construcción de un espigón desde la isla hacia el noroeste:


Y en 2012, cuando pasamos nosotros, la isla estaba completamente integrada en las instalaciones portuarias por siempre jamás:


Para más inri, y como por recochineo, la habían dejado una pequeño anillo de mar que recordase su pasado isleño:


y el embarcadero que antes servía para acceder en barca al faro y a la isla, ahora era una pasarela peatonal:


En fin, la secuencia de una muerte anunciada que debe servirnos de aviso.

martes, 6 de junio de 2017

Para la nostalgia.

Ahora que se está construyendo el nuevo muelle 9 de RAOS, traigo esta imagen de un calendario de bolsillo de 1969. Se estaba construyendo el aeropuerto de Santander y faltaba financiación para terminar la pista. Se ve un avión queriendo tomar tierra y una voz escrita en el aire le dice:

"¡¡Alto!!. ¡Faltan 517 mts. para que pueda tomar tierra!".

Aparte de que mueve a la ternura esa simplificación tan grosera de los problemas, al fondo se ve la bahía de Santander sin ninguno de los muelles de RAOS, y todo el entorno de Peñacastilo sin urbanizar.


Espero sinceramente que la construcción del nuevo muelle de RAOS, con la desecación de 10.000 metros cuadrados de la bahía, no afecte a su ecología. Hay que resignarse: la ecología queda claramente en segundo lugar frente a los intereses económicos del puerto. Pero todo apunta a que esa pérdida de plano de agua contribuirá a la colmatación de arena de la bahía y perjudicará a la fauna y flora de los páramos, por la difusión (con los flujos de marea) del polvillo en suspensión de las tierras de relleno por toda la bahía.

Porque la productividad biológica de los arenales depende absolutamente de la pureza del agua. Por eso cuando se hacen obras para las grandes infraestructuras del puerto (grandes dragados, obras en los muelles, etc.) debería garantizarse que no coincidan con las épocas de desove de las especies y que se trabaje durante las mareas vaciantes (cuando está bajando) para que los posos y sedimentos vayan a alta mar y no se decanten sobre las zonas de desove, estropeando la reproducción de las especies y asfixiándolas. Por desgracia las condiciones anteriores no suelen respetarse y se ha comprobado que terminan sedimentando residuos contaminantes, lo que disminuye la claridad del agua, envenena los hábitats, y cada gran obra se sigue de cinco a siete años sin actividad marisquera.

Espero que cuando llevemos en los próximos años a los niños a estudiar la fauna de los arenales sigamos  pudiendo enseñarles muergos, gusanas, almejas, cangrejillos, ratones y estrellas de mar, etc, y no sólo un fondo fangoso y negro donde ya nada late en su interior.

Si el proyecto de ampliar RAOS es malo desde el punto de vista ecológico, fijaos las alternativas que se barajaron: un muelle en Pedreña, construido directamente sobre el Páramo:


o un muelle exterior, directamente sobre La Maruca y a unos cientos de metros de La Virgen del Mar:


Y anteriormente hubo un proyecto, del que no he encontrado plano, de cerrar con una escollera el paso entre la Isla de Mouro y la península de La Magdalena. Para echarse a temblar.

lunes, 5 de junio de 2017

viernes, 2 de junio de 2017

jueves, 1 de junio de 2017

Dibufirma del Marieta.

Con la dibufirma del X-Yachts X34 "MARIETA" le damos la bienvenida a  Carpe Diem:


lunes, 29 de mayo de 2017

Sara se ha hecho mayor.

Sí, otra de nuestras grumetillas, que empezó a navegar con nosotros a los 10 años y me sugirió esto cuando cumplió los 18. Está tomado del libro "La sonrisa de Mikel". El "desencefalopatoespongiformizador" es un personaje que nos inventamos para un trabalenguas en los años de la encefalopatía espongiforme bovina, la "enfermedad de las vacas locas", con el que nos reímos mucho surcando la bahía:

SARA SE HA HECHO MAYOR.

   El desencefalopatoespongiformizador
de aquel trabalenguas tan duro de aprender
me ha preguntado anoche por la hermosa mujer
que en la pista de hielo saludé con amor.
No la ha reconocido, Sara se ha hecho mayor.

   Cuando él la conoció Sara era todo flor,
todo pelo rizado, todo rodilla flaca,
todo esa cicatriz que en su frente destaca,
todo sonrisa triste, gesto interrogador,
todo ganas de vida, de vuelo, de alharaca.

   Acababa de huir de La Hipocondriaca.
Sí, lo había logrado aunque, palabra de honor,
esa vieja no suele soltar a quien ataca.
Por esa niña triste, hija del sinsabor,
habría dado la vida hasta el apuntador.

   Y esa heroína hoy cumple sus dieciocho años.
Yo ya no reconozco sus cabellos castaños
debajo de esta espesa melena pelirroja,
ni su sonrisa triste en esta boca roja,
ni su cuerpo de atleta, ni sus besos extraños.

   Pero hay algo en el fondo de su mirada clara
que recuerda a la niña del globo en la terraza,
del pelo ralo y negro, no de calabaza,
de los años que tuvo a la suerte de cara
y a mí me tuvo cerca, bajo la botavara.

   Hay algo en su sonrisa tímida y serena,
algo en su forma de estar, lánguida y distante,
algo en el vuelo de las olas de su melena,
algo en un gesto suyo que vive un solo instante,
que me trae a la niña valiente y navegante
antes que la mujer hermosa salga a escena.

   Y yo me agarro a esas imágenes de antes
cuando beso a la guapa e intrépida sirena.







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Y ahora el dibupoema:





lunes, 22 de mayo de 2017

Dibucarta de nuestra primera navegación Carpe Diem del 2017.

Hola navegantes.

El sábado fue la primera navegación Carpe Diem de 2017. Esta es la dibucarta. Para los nuevos: una dibucarta es un texto que va cogiendo forma de dibujo. Se suele leer en el sentido de las agujas del reloj, y donde se interrumpe con puntos suspensivos hay que seguir donde el texto se reanuda con el mismo número de puntos. No es igual tres puntos suspensivos que dos o que cuatro. El que la acierte y la traduzca aquí debajo, en “comentarios”, tiene de premio el dibujo original y un punto para llevar a navegar a un hermano o un amigo. ¡Animo!. La de hoy se empieza a leer en la mano derecha del mono, la que tiene apoyada en el suelo. La he hecho facilita para los nuevos.



Salimos 4 barcos con 11 grumetillos y todo salió a pedir de boca. Una meteorología clemente, con el cielo despejado y el viento del Nordeste, como si ya estuviéramos en verano. Los más veteranos, que además iban en los barcos más grandes, salieron de la bahía y dieron unos bordos hasta Cabo Mayor. Los que llevábamos a los nuevos grumetillos nos quedamos en la bahía sin forzar mucho las cosas para que no se mareasen, y para que empezaran a coger el punto a llevar la caña del timón y practicar las maniobras de las  viradas y del fondeo. Luego quedamos todos a merendar frente a la playa de Los Peligros, donde además echamos una zodiac al agua para que aprendieran a remar. Volvimos a puerto a vela.


jueves, 18 de mayo de 2017

¡200.000 visitas!

¡Quién me lo iba a decir cuando lo empezamos con motivo de la vuelta a España!. Gracias a todos.


miércoles, 17 de mayo de 2017

lunes, 15 de mayo de 2017

A MI CIUDAD (dibupoema).

                       A MI CIUDAD.

   Volví a la ciudad donde gané año a año mis centímetros
algún tiempo después, a disfrutar de mi amor y mis dos hijos.
Luego uno se marchó entre pantallazos azules y voltímetros,
otro entre prisiones, penados y expedientes en atadijos.

   Eso no le quitó su encanto a esta ciudad provinciana,
me quedaban mi amor, mi monte, mi barco, mis grumetes...
una vida muy feliz, de esas de tirar cohetes;
agradezco a Santander que me diera este nirvana.

   Sí, estoy agradecido a esta ciudad decadente;
igual fue por azar, pero aquí gocé mi infancia,
aporté algunas cosas a mi profesión, sin petulancia,
y luché por la felicidad de la gente más corriente.

   Ahora me guarda por delante los años problemáticos,
los que amontonan oscuridad detrás de la ventana,
tristezas, soledades y dolores reumáticos...
hasta el momento de decir que no al de la sotana.

   Pues ni eso me importa, yo viviré día a día
entre la montaña, el río y el azul de mi bahía,
hasta que me abracen la enfermedad o las rompientes
y me deba despedir de la ciudad en la que eché los dientes.

   Si hay más allá disfrutaré de la vida desde arriba
siguiendo la historia de mis hijos y de los siguientes,
y si no lo hay lo lamentaré por todos los creyentes.
Yo no me arrepentiré de mucho en la Triste Comitiva.



viernes, 12 de mayo de 2017

El extintor 21 B.

Hola navegantes.

Casi todos los barcos  tienen que llevar un extintor y la normativa especifica que será, como mínimo,  del tipo 21 B. ¿Qué significa?. Pues que es capaz de apagar 21 litros de combustible líquido ardiendo. Pero vamos por partes.

Los fuegos se clasifican en función del combustible que los alimenta:
  • A: combustible sólido: madera, tejidos, papel, cartón, etc.
  • B: combustible líquido: alcohol, gasolina, aceite, disolvente, etc.
  • C: combustible gaseoso: butano, propano, etc.
  • D: metales y compuestos químicos reactivos.
  • E: cualquier fuego en presencia de electricidad.
En los barcos lo más habitual es el de tipo B por la existencia del combustible del motor, y secundariamente puede convertirse en tipo A si se incencia la cabina. También son muy habituales los que se inician en la cocina, por quemarse el aceite.

Como lo más fácil de homologar es la capacidad de extinción de un combustible líquido, la potencia extintora se suele referir a los fuegos tipo B. Por eso hay extintores aptos para fuegos ABC, como los de polvo polivalente, que a pesar de ser para esos tres tipos de fuego su catalogación se refiere sólo a los de tipo B. Para la prueba se utiliza una mezcla de 1/3 de agua con 2/3 de heptano confinados en un recipiente, se le prende y se ve la capacidad de extinguirlo del extintor. Como dije, 21 B significa que apaga 21 litros, 55 B que apaga 55 litros, etc.

También hay  una catalogación de potencia extintora para sólidos (fuegos tipo A) que se basa en su capacidad de apagar listones de madera apilados, en número y volumen establecido, a los que se ha prendido fuego. Por ejemplo un extintor 13 A significa que logra apagar el fuego de 13 de esos listones de madera ardiendo.

Este año me ha tocado pasar con el Corto Maltés la inspección técnica que, como los coches, debemos pasar cada cierto número de años, en concreto los barcos cada 5. Y he tenido que cambiar el extintor. En efecto, los extintores deben, por ley, revisarse cada año, "retimbrarse" cada 5 años, y desecharse a los 20 años. Como siempre me paso de prudente he comprado uno sobredimensionado.



 Como veis, es de 6 Kg de polvo polivalente, con una potencia 183 B y 27 A, o sea que apagaría 183 litros de combustible líquido (no los llevo a bordo) y 27 listones de madera ardiendo. ¿Os parece demasiado?. No creáis, si habéis manejado alguna vez un extintor de éstos, que son los habituales en las casas y lugares públicos, sabréis que sólo duran unos segundos saliendo el polvo. Sólo de pensar que no aciertas a la primera y que se te acaba el polvo en mitad de la maniobra en altamar, me quita el sueño. Allí no puedes dejar el vehículo en el arcén y salir por pies a pedir ayuda. Por eso, aunque hay extintores 21 B (el mínimo exigido) de 1 ó de 2 Kg, yo me quedo más tranquilo con éste.


Además de la potencia exigida, los extintores para uso en embarcaciones deben estar aprobados por la Dirección General de la Marina Mercante, que además de comprobar la eficacia de extinción, comprueba también la calidad y resistencia del recipiente y los mecanismos de activación, de modo que resistan el ambiente marino y no se oxiden.

martes, 9 de mayo de 2017

Carpe Diem arranca con fuerza en 2017.

Hola navegantes.

Así es, el pasado domingo tuvimos la reunión para organizar las navegaciones con los niños de Valdecilla este verano. De momento se han apuntado 18 niños, 20 barcos y 51 tripulantes, entre médicos, enfermeras y capitanes. Ha sido tal la oferta de voluntarios que por primera vez tendremos que prescindir de alguno de ellos. Además este año va a organizarse la actividad también en Laredo y Getxo (sus voluntarios no están incluidos en los que os he dado) y alguno de los niños que vendría con nosotros en Santander se apuntará en Laredo o Getxo por cercanía a su domicilio y por comodidad.

Agradecemos especialmente la colaboración del Club Marítimo de Santander, que ha difundido la convocatoria entre todos sus socios, y entre ellos han salido algunos de los voluntarios de este año. Gracias a todos.

Ya va a ser nuestro 15º año con esta actividad. Empezaremos las navegaciones el 20 de mayo, y luego poquito a poco hasta octubre. A ver qué sorpresas nos depara este verano. Por lo pronto entre el 4 y el 11 de junio se celebra el mundial de vela en Santander, y alguna de nuestras salidas será entre esos deportistas de élite de la vela. A su lado haremos el ridículo con nuestros barcos pesados, pero seguro que los niños se divertirán mucho con el espectáculo.



jueves, 4 de mayo de 2017

Los deberes hechos.

Hola navegantes.

Todos los años tenemos una incómoda obligación, sacar el barco del agua para darle "la patente". La "obra viva" del barco, que es la parte sumergida del casco, se llena de verdín, caracolillos, y en casos avanzados hasta de mejillones, lapas y ostras (esto los descuidados que dejan el barco sin limpiar varios años). Esos animalitos estropean el casco y le impiden avanzar. Hay veleros que con esa fauna no son capaces de navegar a vela y necesitan meter siempre el motor.Para evitarlo hay que sacar el barco y limpiarlo con la karcher.



La limpieza con la karcher no se puede hacer en cualquier sitio. Lo que escurre es contaminante y tiene que ser recogido por un sistema de alcantarillado específico que lo almacene para su retirada segura.

Luego hay que dejar secar el casco y darle dos manos de una pintura especial que se llama "antifouling". En el argot náutico la llamamos "la patente", y nadie ha sabido explicarme por qué. Es una pintura que tiene biocidas para que no se peguen los animalillos microscópicos, fundamentalmente algas, sobre los que posteriormente crecen los moluscos más visibles.

Hay varios tipos de patentes y de muchos colores. Yo suelo dar la que se llama "autopulimentante", que consiste en una pintura poco adherente que se va desprendiendo cuando el barco navega y así van saliendo las capas subyacentes, con el biocida más activo. Una ventaja es que al finalizar la temporada sale completamente con la karcher y así no van quedando capas de pintura acumuladas. El otro tipo de patente, que se llama "de matriz dura", es  como una pintura normal que no sale con la karcher, y por lo tanto cada año se pinta encima de las capas del año anterior. El barco va acumulando capas y capas de pintura, que finalmente hay que quitar lijando y con decapantes.

Un inconveniente de la autopulimentante, aparte de que es más cara, es que si el barco vuelca e intentas subirte sobre la quilla pintada, es tan resbaladiza que resulta imposible. Con esta patente una situación angustiosa como es volcar un velero se hace todavía más insostenible, porque no puedes salir del agua y acabas embadurnado de pintura. Pero claro, volcar es tan poco probable que no parece lógico decidirse por una o por otra pensando en eso.

Y respecto al color, yo sólo aborrezco el blanco. Se dice que si navegas entre ballenas, desde abajo la panza del barco pintada de blanco puede recordarles a una ballena hembra, acercarse a jugar y volcarte. Quitando el blanco, yo suelo alternar el color de un año a otro para estar seguro, cuando doy con la karcher, de haber quitado toda la última capa. Este año ha tocado negro, y aquí está mi buen amigo volviendo al mar bien limpito, dispuesto para todas las aventuras de este verano:




Por cierto, el agujero del año anterior por el accidente del remolque cuando íbamos hacia la isla de Elba, ni se nota.

martes, 2 de mayo de 2017

¡Vaya sitio bonito para una presentación náutica!

Pues sí, la presentación del libro de la vuelta a España en el Corto Maltés fue nada menos que en un ballenero vasco de los que iban a vela hasta las costas de América, y volvían con las bodegas cargadas de grasa y carne de ballena.


Instalaron la tele en las bodegas y después de invitarnos a unos pinchos y un vinito, allí comentamos la navegación alrededor de la Península. Mejor imposible. Como el ballenero está a flote, tuvimos que terminar un poco deprisa porque la pleamar iba a ser muy alta y quedaba muy mal la pasarela para bajar a tierra.

Al terminar, nuestros nuevos amigos de Galerna Taldea nos invitaron a cenar a su "txoco" o club gastronómico, y luego a pasar la noche en Bermeo para regresar a Santander el sábado. Gracias por todo, chicos.

lunes, 1 de mayo de 2017

...y cumplió los 17.

Hola navegantes.

En estos días que estamos preparando las navegaciones Carpe Diem del verano, con los niños de oncología de Valdecilla, quiero compartir este poema que escribí a uno de ellos cuando tenía 6 años, imaginándome cómo sería si llegase a los 17. Pues ya está, ha llegado y muchas de las cosas que imaginaba han sucedido. Quiero que sea un mensaje de esperanza, sobre todo para los que se incorporan por primera vez a la actividad de vela este año.
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ESTARE CUANDO CUMPLAS DIECISIETE...

Estaré cuando cumplas diecisiete;
yo seguiré en mi barco al ralentí
cuando no quieras ya ser mi grumete
para la vela, el ancla, el paipo-esquí...
y te hayas olvidado del sainete
en que te conocí.

Estaré cuando toda esta refriega
sea como un mal sueño que se fue,
y sólo te recete algún colega
la crema y las toallitas del acné;
cuando olvides el suero, la enfermera,
el dolor que te hizo hombre tan temprano,
el brillo de tu calva cabellera...
y hasta cómo disfrutabas en verano
desde mi delfinera.

Estaré junto a ti
cuando en lugar de la ciclosporina,
la gasa, el algodón, el bisturí...
necesites el peine, la gomina,
la espuma de afeitar y la Gillette,
cuando en vez de en la ola y la neblina
prefieras navegar en Internet.

Y estaré a tu lado
cuando una muchacha sonriente
(quizás no sepa por lo que has pasado)
inesperadamente
te traiga todo lo que te han robado.

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Y aquí el dibupoema (se empieza a leer en la manga derecha):