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miércoles, 15 de junio de 2016

De temporalillo a temporal.

Hola navegantes.

Así es. Por la noche el viento arreció y por la mañana soplaba con fuerza 6 y rachas de 7 (dentro del puerto alcanzaba fuerza 5). El mar estaba lleno de borreguitos y de espuma y las olas impresionaban al llegar a la orilla. Ni pensar en salir en esas condiciones. Por supuesto hicimos el plan B y nos fuimos a recordar Florencia, de nuestras visitas anteriores. Ahora nos alegramos de la decisión de no bajar a Giglio, porque este empeoramiento nos habría hecho imposible llegar a Pisa para coger Ana el avión el sábado. En el mar la mayoría de los accidentes de deben a la prisa, por haber calculado mal las etapas y verte obligado a salir a navegar un día que el sentido común te dicta quedarte en puerto.

En tren el trayecto fue de 2 horas, que aprovechamos para consultar cosas de Florencia en Internet y aumentar nuestra cultura general. Nos enteramos que el Florín de oro fue una moneda emitida en Florencia, de ahí su nombre, y que era de curso legal además de la moneda del Imperio. Y de muchas otras cosas. Y en Florencia visitamos todos los monumentos, porque como habíamos llevado las bicis nos cundió mucho el tiempo.

Respecto a las bicis, el año pasado en Bretaña teníamos que llevarlas dentro de sus bolsas. Y como no las habíamos cogido para el viaje tuvimos que improvisarlas con las bolsas de las velas. Este año que, previsoramente, sí las hemos traído, resulta que no nos las exigen. Hemos podido llevarlas simplemente plegadas y sin coste.

Mañana se espera una mejoría del tiempo y pretendemos llegar ya a Livorno, donde haremos el cambio de tripulación el fin de semana. Ana se vuelve a Santander y se incorpora mi amigo Fernando Pascual, que también tiene un Tonic 23 y con el que espero pasar muy buenos ratos en el viaje de vuelta.

Hasta mañana navegantes.

martes, 14 de junio de 2016

Otro temporalillo seco.

Hola navegantes.

Hoy salimos de San Vincenzo con destino a Cecina.  El pronóstico era de vientos del SE que irían rolando al W a partir de las 14 h alcanzando fuerza 5-6 a partir de las 17 horas, cuando ya esperábamos estar en puerto. Pero al salir en vez del SE eran del SW y rolaron al W antes de lo previsto, alrededor de las 11. Mientras fueron flojos nos vino fenomenal, izamos el espí y anduvimos así una media hora. En ese tramo, optimistas de nosotros, barajamos llegar hoy a Livorno. Pero el arreciamiento a fuerza 5 se produjo hacia las 12 h. en vez de a las 17 y encima con un componente NW que nos venía de cara, obligándonos a una ceñida muy cerrada. Con un rizo en la mayor y el génova enrollado al 50 % no parábamos de golpear con las olas, que alcanzaban un metro y medio. Abandonamos idea de llegar a Livorno y nos vinimos a Cecina con las orejas gachas.

Cecina es un puerto sin terminar. Están ampliándolo construyendo un espigón que separe el puerto de la desembocadura del río Cécina, que provocaba la colmatación de arena del puerto. Al llegar no contestaban por la radio y ya dentro del puerto unos espontáneos nos indicaron dónde meternos. Pero a mitad de la maniobra, con un viento que dentro del puerto alcanzaba fuerza 4, apareció el marinero y dijo que allí no. Al abortar la maniobra quedamos a merced del viento y nos costó salir de la ratonera. Finalmente nos han colocado en un lugar expuesto al viento por el costado de babor, y ahora mismo, en lo peor de lo pronosticado, estamos escuchando silbar el viento en la jarcia y no sé si nos dejará dormir. Pero todo ello con un sol espléndido y el cielo despejado.

Para hacer los papeles de entrada nos mandaron a una oficina cutre al fondo del puerto, unos 10 minutos en la bici, donde Cristo perdió las katiuskas, entre barcos en seco y varaderos. Es la casa azul de la foto. Pero allí no era y tuvimos que volver, resultando que los trámites se hacían en un contenedor-oficina junto a los pantalanes.

La marina está a 4 kilómetros del pueblo original, tierra adentro, que llaman Cecina Terra. Además ha surgido otra aglomeración urbana relacionada con las playas y el puerto, que llaman Cecina Mare, que son sobre todo negocios relacionados con el turismo. Pero ambas son anodinas y sin mucho que resaltar. En Cecina Terra, 4 kilómetros tierra adentro, hacia un día de auténtico verano, y te olvidabas de lo que había en ese momento en el mar.

Mañana, según meteorología, seguiremos a Livorno o iremos a Florencia en tren.

Hasta mañana navegantes.

Las fotos de la entrada de ayer.

Aquí están

lunes, 13 de junio de 2016

Con los pies en el continente.

Hola navegantes.

Como estaba previsto, hoy hemos salido de la isla de Elba con destino al continente. Pero nos daba pena dejar la isla y hemos estado perdiendo el tiempo por sus calles como si algo nos retuviera. Entre otras cosas hemos entrado a una iglesia que no habíamos visto y nos sorprendió una imagen del Niño Jesús a la que encontrábamos algo raro. Hasta que nos dimos cuenta que no era el niño Jesús sino una imagen de la Virgen de recién nacida, que se venera en esa iglesia. ¡qué cosas más raras vemos!. Recuerdo que en otra iglesia, ya no me acuerdo dónde pero en la navegación a Bretaña del año pasado, vimos en otra iglesia un Jesucristo calvo. Eso sí que chocaba.

El pronóstico era de una brisa bronquítica de fuerza 1 o 2 del oeste al suroeste y estábamos resignados a un día de motor. Pero es sorprendente lo poco que aciertan los pronósticos aquí, en el Mediterráneo. Al final fue del Norte rolando a lo largo del día al noroeste, lo que nos permitió llegar a San Vincenzo de un solo bordo en una ceñida abierta, 21 millas en unas 7 horas. Y todo ello con el timón automático trabajando por nosotros, y Ana y yo leyendo  tranquilamente mientras buscábamos cómo hacernos con una sombra. Porque ha hecho sol de justicia, como los que pintan los niños.

A primera hora de la tarde vimos venir a una semírrígida hacia nosotros a toda velocidad. Era la Guardia Costera italiana con tres uniformados a bordo. Se plantó a babor nuestro y allí estuvo unos minutos haciendo unas comprobaciones. Nos pareció que tomaban nota nuestra matrícula y que consultaban algo en su ordenador. No nos dirigieron palabra ni nos llamaron por la radio. Igual que habían venido ser marcharon, vaya mosqueo!.

En la marina nos han dado el pronóstico para mañana en forma de mapa sinóptico y os lo reproduzco para que entendáis lo que os decía ayer de cómo Córcega frena los vientos del oeste, y en el mar Tirreno soplan siempre 2 grados de Beaufort menos que en la costa oeste de Córcega. Veis que al oeste de Córcega dan fuerza 7, en Capraia sólo 4 y a sotavento de la isla fuerza 2. Navegando allí se tiene siempre al oeste la mole montañosa de Córcega y se entiende enseguida que desvente todo el mar Tirreno.

Mañana seguiremos hacia el norte sin prisa. Hemos preguntado los detalles de las visitas guiadas a Gorgona y esta semana sólo van el sábado 18 y el domingo 19, que Ana ya no estará conmigo. Quedará para otra ocasión y pensaré en el proverbio chino que dice que hay dos cosas terribles un hombre: no haber realizado sus sueños o haberlos realizado todos. Porque en el último caso ya vives sin ilusión. A cambio haremos alguna excursión en tren a alguna ciudad del interior.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 12 de junio de 2016

De nuevo en Portoferraio.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Capraia a las 9.30 con destino de nuevo a la isla de Elba como inicio de nuestro camino vuelta. Se me olvidó deciros que Capraia se llama así porque tiene cabras salvajes en libertad, de esas que tienen los cuernos retorcidos y se pelean a golpetazos. La primera foto es la isla de Capraia en nuestra estela con su típico copete de cúmulos. ¿Volveremos alguna vez?.

Se pronosticaba un día de poco viento, y la primera mitad de la travesía (en total han sido 28 millas en unas 8 horas) fuimos apoyados por el motor. Pero empezaron a emitir cada 15 minutos un aviso temporal del oeste de fuerza 7-8 en Córcega. Ya os dije que nosotros estamos sólo a unas 15 millas de Córcega y podría alcanzarnos, aunque con menor intensidad. Se ha calculado que la propia pantalla que supone la isla de Córcega hace que en el Mar Tirreno la fuerza del viento, cuando sopla del oeste, sea 2 grados Beaufort menor que al oeste de Córcega. Si en Córcega esperaban 7 u 8 a nosotros nos alcanzaría con fuerza 5 o 6. En la segunda foto podéis ver las nubes típicas de mistral que se formaron sobre Córcega. Son las que tienen forma de lente o platillo volante. Hay que ampliar un poco la foto para distinguirlas bien.

Pues eso, la segunda mitad de la travesía fue incrementándose el viento alcanzando fuerza 5, y con la mayor y el espí hacíamos picos de más de 6 nudos, una gozada comparado el run run de la mañana.

Cerca de Portoferraio pude hacer una foto a su curiosa costa, que tiene unas vetas en los acantilados de forma triangular y color blanco, que de lejos se confunden con veleros.

Al llegar a puerto, que por cierto hoy estaba casi vacío, vimos el barco más extraño de este viaje. Es un ferry en toda regla, pero además lleva velas, un aparejo de 5 mástiles impresionantes, con las velas con sus enrolladores y todo. Supongo que las usan para ahorrar combustible pero quién sabe, a lo mejor hasta consiguen que navegue sólo a vela. Sorprendente.

Mariposeando por los muelles vimos un curioso espectáculo. Los marineros de un superyate, de esos que ponen en apuros hasta a un millonario, estaban subiendo a bordo dos motos que deben utilizar como nosotros las bicis. Os costará creerlo pero para eso hice la foto. ¿Os podéis creer que para que las ruedas no manchen la cubierta antes de subirlas le ponen una funda a cada rueda?. Pues ahí lo tenéis.

Y para terminar, una foto de nuestro barquito, que ya va teniendo un palmarés largo como los dos brazos, amarrado en Portoferraio. Hoy nos han dado una plaza en pleno centro de la movida, pero como no hay mucha gente por la calle, creo que podremos dormir bien. Mañana saltaremos al continente y empezaremos nuestra ruta hacia el norte.

Hasta mañana navegantes.

Los vídeos de la primera parte de la travesía...

... Nacho, que me acompañó en la primera parte de la travesía, hizo muchos vídeos que ahora va a editar y podreis ver en su blog:

http://savreh.blogspot.com

Un saludo

sábado, 11 de junio de 2016

Contorneando la isla de Capraia.

Hola navegantes.

Como estaba previsto, hoy salimos a circunnavegar la isla de Capraia. Pero lo que no estaba previsto es el viento y el día nublado que salieron. En efecto ha habido un Suroeste de fuerza 4-5 con el mar lleno de borreguitos que han hecho la navegación incómoda y desagradable, y además dando bordos acercándonos y alejándonos de la zona de la reserva natural que nos han impedido disfrutar de ella. Y ni pensar en buscar un fondeadero para bañarnos o relajarnos al sol porque el día ha sido invernal. Vaya, un fracaso. Aunque estos días yo me aplico el refrán que dice "más vale un mal día de vela que buen día de trabajo" y me consuelo. Sólo pasar la punta Zenobito, al sur de la isla, nos costó 10 bordos, como habréis visto en el trak de la baliza, y estábamos más pendientes de pasarla de una puñetera vez que de disfrutar del paisaje.

Lo que iba a ser un paseito fueron casi 20 millas de navegación invernal y llegamos a puerto a las 15 h. Después de comer fuimos a conocer en bici otra partes la isla. Hemos bajado a la "Torreta al Bagno", una torre junto al mar a la que se accede por unas escaleras talladas en el acantilado, parecidas a las del Faro del Caballo, en el monte Buciero de Santoña. Y luego hemos visto el faro y otras iglesias.

Al acabar el día hemos ido a la capitanía para coger Internet y hemos hablado con la responsable de los marineros. Lleva 49 años viviendo en Capraia, toda su vida, y dice que es como para suicidarse. Suele pasar, nosotros venimos unos pocos días y sólo vemos lo bonito, pero toda la vida aquí, con una sola carretera, el invierno sin visitantes, aislados por los elementos... viene a cuento ese otro refrán que dice que "un paraíso del que no se puede salir es un infierno", y lo he comprobado en otras islas en las que he estado.

Mañana iniciamos el viaje de regreso hacia el norte. De las 3 islas del archipiélago que nos quedan al sur, sólo se puede visitar una, Giglio, y serían 2 días de descenso, uno o dos para conocerla, y otros dos para volver a donde estamos. Y tenemos que estar en Pisa el viernes 17. Preferimos volver sin prisa e intentar conocer la isla de Gorgona, recientemente abierta al público, aunque tenga que ser con visita guiada.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 10 de junio de 2016

Capraia, la gema de este viaje.

Hola navegantes.

Hoy salimos con destino a Capraia a pesar del pronóstico de vientos flojos.  Ha hecho un poco más de lo pronosticado y hemos podido navegar algunas horas sólo a vela, izando el espinaker, y el resto apoyados por el motor. Todo ello bajo un sol abrasador. En total han sido 23 millas en 6 horas.

La primera foto es para que veáis lo que he contado otras veces de las nubes que se estabilizan encima de una isla y permiten descubrirla desde lejos, cuando aún está detrás del horizonte. Veis la silueta de Elba con un copete de cúmulos encima, mientras el resto del cielo está absolutamente despejado. Y en primer plano la línea de vida que siempre arrastramos al navegar por si alguien se cae al agua. Por el camino tuvimos todo el tiempo a Córcega a la vista por babor. Sólo nos separaban de ella una 15 millas pero no era nuestro objetivo en este viaje.

Llegamos a Capraia después de comer y ha sido un auténtico flechazo, posiblemente la gema de este viaje, aunque aún nos queda mucho por conocer. Es una isla pequeña, que también fue prisión y ahora es un parque natural. Al llegar pedí atraque para dos días y me dijo el marinero que para mañana lo tenía difícil porque llegaba una regata. Pero cuando le dije que el calado del Corto Maltés es de 70 cm con la orza subida dijo que entonces no había problema, y nos ha puesto en el pantalán más al fondo del puerto, en una zona que cala alrededor un metro, donde otros veleros no pueden entrar.

La isla sólo tiene un cachito de carretera asfaltada, como de 2 km, entre el puerto y el poblado. Sólo pueden circular las motos de 7 a 21 horas, y los demás vehículos motorizados una hora antes y después de la llegada de cada ferry. Nosotros hemos ido a echar un primer vistazo con las bicis. Todo son cuestas y bien empinadas. Hemos visto el castillo de San Giorgio, expectacular en la cima de un promontorio y que ya habíamos visto desde el mar. En la base de sus paredes tiene una red de cisternas para recoger el agua lluvia.

Al atardecer llegamos a un mirador estratégicamente situado, hasta con bancos para enamorados, para ver la silueta de la isla de Elba recortada sobre el cielo y sobre el mar. Era como una postal del objetivo de nuestra navegación, que tanto ha costado pero que tanto ha compensado las dificultades. Y desde toda la costa Este veríamos lejana en el horizonte la isla de Gorgona, la que os conté que acaban de abrir al público porque aún es prisión, y que podamos ver a la vuelta.

Mañana vamos a circunnavegar Capraia para conocer todas sus cala s y rincones desde el mar (toda la isla es parque natural y tiene ciertas restricciones a la navegación) y pasado mañana la conoceremos por tierra.

Hasta mañana navegantes.

jueves, 9 de junio de 2016

En la cumbre de Elba.

Hola navegantes.

Como no habréis visto nuestra salida en la baliza, os habréis imaginado que nos hemos quedado en Marciana Marina. En efecto el pronóstico hoy era de calma chicha y no nos apetecía hacer la travesía a Capraia a motor. Como además nos apetecía conocer el monte Capanne, hemos aprovechado el día para eso.

La noche ha sido movidita porque ha habido varias tormentas con aparato eléctrico y no paró de llover, y de madrugada tuvimos que recoger toda la ropa que teníamos tendida fuera y acomodarla dentro del barco a secar. La mañana se mantuvo nublada y la cumbre del Monte Capanne estuvo con un copete de nubes que ya nos hizo sospechar que desde arriba no se vería nada. Pero aún así fuimos al Cabinovia que despertaba nuestra curiosidad.

Es una especie de telesilla pero con unas cestillas para dos personas. Te advierten que no te bambolees ni bailes dentro de la cestilla.  Nada más llegar nos dijeron que no funcionaba, las tormentas de la noche habían estropeado algo de la electrónica. Desesperados nos fuimos a conocer el pueblo de Marciana, que es pequeñito y como colgado de la falda de la montaña. Tiene una iglesia modesta con frescos pintados en las paredes. Había un anuncio del cineforum de la parroquia, y aquí el cura no se andaba con rodeos ni eufemismos, porque todas las películas eran de Jesucristo. Notamos que olía muy mal, hasta que nos dimos cuenta que era a orina y que había marcas en la pared. Al parecer usan esa esquina de la iglesia (sí, dentro) para orinar. ¡qué guarros!.

Desde el pueblo vimos que el Cabinovia estaba en marcha y fuimos a hacer el viaje. Hay que subirse y bajarse de la cestilla en marcha, como en los telesillas. Todo el trayecto está sembrado de gorras, sombreros y bastones de montaña, de gente que los ha perdido en el camino. La cumbre estaba nublada y no se veía nada, pero casi todo el trayecto a la cumbre nos ofreció vistas de la cara norte de Elba y de Marciana Marina en primer plano, y por eso mereció la pena. El selfi que nos hicimos en la cumbre y la foto en el helipuerto la cumbre os dará una idea clarísima de lo que pudimos ver desde arriba. ¡que pena!.

A la vuelta nos cambiamos de marina, porque hay dos y sin querer nos habíamos ido a la cara. La del Círculo della Vela vale 20 euros en vez de 30 la de ayer, y encima es más acogedora, con más tradición velera y con una escuela de vela que da pena por su excesiva modestia. Os enseño dos fotos del local donde  enseñan a los futuros navegantes. En las oficinas tienen una foto de nuestro ex-rey, la oficial, que les dedicó cuando vino a una regata. No se estiró mucho para elegir el regalo.

Mañana siguen pronosticando vientos flojos pero no queremos atrasar más el salto a Capraia, y nos iremos aunque haya que escuchar todo el día los caballos del fueraborda. Hasta mañana navegantes. 

Estamos en Marina Marciana.

Hola navegantes.

No me han sabido decir la razón de tan curioso nombre, pero ayer hemos venido a Marina Marciana, al W de Portoferraio después de circunnavegar la isla de Elba. Nos hemos quedado aquí en vez de llegar a Portoferraio porque es el puerto ideal para saltar a isla de Capraia, a la que iremos mañana o pasado.

Después de desayunar las pastas típicas de Elba, con la silueta de la isla, hemos salido de Marina di Campo con un viento fuerte del N que nos entraba por la aleta de estribor. Mal rollo, porque ya sabéis que el Corto Maltés tiene el motor a estribor, y al salir de los atraques hacia atrás se desvía descaradamente hacia babor. El viento empeoraba esa tendencia, y justo a babor teníamos los barquitos locales. Me preocupaba irme contra ellos. Había quedado con los ormeggiatori que me ayudarían a salir tirando en la buena dirección con su zodiac, pero al irnos no estaban y tuvimos que hacer la maniobra solos.

Ha sido un día de verano, con sol y viento en la dosis justa. Hemos contorneado toda la costa W de Elba, 21 millas y casi todas a vela. La chica de las oficinas de la marina, Renata, habla español y conoce Santander y Valladolid por haber hecho allí su Erasmus. Me dijo que somos los primeros españoles que ha recibido en la marina. Mientras estaba conmigo atendió una llamada de teléfono de alguien que pedía atraque para algún día de agosto, y le dijo que todo el mes estaba ya la marina llena (!!!!?????). Elba en temporada alta debe ser imposible y prohibitiva.

Desde Marina Marciana hay una excursión típica al monte Capanne, el más alto de la isla con 1.019 metros. Se sube en una especie de teleférico pero con cestillas abiertas para 2 personas, salvando un desnivel de unos 800 metros. Para corazones aguerridos. Desde arriba de ve no sólo todo Elba, sino todo el archipiélago toscano y hasta Córcega. Según la meteorología nos quedaremos hoy para esa excursión o iremos a Capraia, la siguiente isla.

Hasta mañana navegantes.