Visitas al blog:

viernes, octubre 30, 2026

Valoración general del Tonic 23.

Hola navegantes. 

Un navegante italiano me ha pedido una valoración general del Tonic 23, del que es propietario, porque está pensando en la necesidad de cambiarlo por uno más grande. Me lo ha preguntado en una entrada muy antigua del blog, y como ya no está fácilmente accesible y he hecho el esfuerzo de resumirle mi experiencia de muchos miles de millas navegadas en el Corto Maltés, lo reproduzco aquí:

La consulta:

Hola Álvaro, te conocí casi por casualidad, después de contactar a un YouTuber español que publica vídeos sobre su Tonic 23. Me habló de ti, así que me entró la curiosidad y leí tu blog. Me llamo Angelo Chiappano, vivo en Italia, cerca de Génova, como tú, soy médico, pero de medicina interna, y también tengo un Tonic 23. Lo compré en 2024, cuando empecé a navegar. Cuando lo compré, pensé que había comprado un buen barco, pero la verdad es que me gusta mucho. Es espacioso, pero lo único que he notado últimamente es que no es el mejor para travesías largas (no travesías oceánicas, sino incluso en el Mediterráneo). Casi me planteé cambiarlo por un barco un poco más grande, pero después de leer tu historia, me siento un poco mejor. ¿Qué opinas? ¿Has navegado alguna vez en medio de una tormenta? ¿Te has encontrado alguna vez en una situación en la que te hayas dado cuenta de que un barco un poco más grande podría ser mejor? Espero tu respuesta. Gracias.

 La respuesta:

 Hola Angelo. Te agradezco tu interés por mis navegaciones y el esfuerzo de escribirme en castellano. 

No me has dicho si tu Tonic 23 es de orza fija o abatible, ni el número de personas que navegáis habitualmente. Lo que te voy a contestar se refiere al Corto Maltés, que es de orza abatible, con el fueraborda en un pozo, y donde navegamos en los viajes dos o tres personas (a veces hasta cuatro).

En primer lugar lo que me preguntas de las tormentas. Es evidente que con un barco más grande se afrontan mejor los temporales, pero con el Corto Maltés hemos soportado vientos de fuerza 7 u 8, y olas de 2,5-3 metros, sin la sensación de haber corrido un peligro vital. Por otra parte he comentado varias veces que cuando nosotros no salimos de puerto por la meteorología (vientos de fuerza 6-8) tampoco lo hacen los barcos más grandes. A nadie le gusta pasarlo mal en el mar. Y con los pronósticos actuales es muy difícil que te sorprenda una tormenta.

Respecto a la potencia del motor, ya sabes que cada barco tiene su “velocidad de carena”, que depende exclusivamente de la eslora en flotación. La fórmula es: 2,43 por la raíz cuadrada de la eslora en flotación, y eso para el Tonic 23 da 6 nudos. Aunque le metas más motor no vas a ir más deprisa, ni vas a salir mejor de una tormenta. En mi barco, con motores de 6 y de 8 CV, se alcanza una velocidad de crucero de 5 o 5,5 nudos, que me parece suficiente. He dado la vuelta a España, a Francia y a Italia, y he ido a Londres y a la Isla de Elba, con 6 u 8 CV sin problemas.

Por otra parte se gestionan mejor las tormentas navegando a vela que a motor. A motor se sale la hélice del agua y no se para de dar pantocazos contra las olas, mientras que a vela el barco va más suave, adaptando lógicamente la superficie vélica a las condiciones reinantes. Me parece más recomendable invertir en unas velas de tormenta (tormentín y vela de capa, o tercera banda de rizos en la mayor) que en un motor más potente. 

Además ten en cuenta que si metes un motor más grande aumenta mucho su peso, hasta 50 kilos los de 8-10 CV, lo que hace imposible manejarlo en caso de una emergencia, por ejemplo pillar una bolsa de plástico o unas algas con la hélice. Además al ser más grandes pierden la capacidad de giro dentro del pozo, y eso dificulta mucho las maniobras en el puerto. En caso de avería grave del fueraborda, en uno o dos días puedes comprar otro y llevar el estropeado en el tambucho hasta tu puerto base, donde lo vendes de segunda mano 
cuando lo arregles. Es lo que hice yo en la vuelta a Francia, cuando se me quemó el fueraborda en los canales por la obstrucción de las algas.

El pequeño tamaño del barco hace que casi nunca tengas problemas para encontrar amarre y que caigas simpático en los puertos, con lo que tienden a facilitarte las cosas. La orza abatible te da acceso al interior de los Continentes, ríos y canales, que están vetados a los veleros grandes, y a puertecitos pequeños y pintorescos donde ellos no entran. Puedes utilizar todos los puertos que te encuentras en tu ruta, lo que facilita las etapas si el tiempo se pone duro.

Además, en caso de un problema grave puedes llevar el barco a casa por carretera: lo puede coger cualquier camión de caja plana con su propia grúa en cualquier parte de Europa, y no necesariamente en una marina. Te lo puede sacar desde la orilla de un canal, por ejemplo. Con eso te evitas tener que coordinar al transportista con la grúa o travelift de una marina, lo que en verano es casi imposible. Y no necesitas un camión especial para náutica con vehículo acompañante, que encarece y dificulta el transporte.

Respecto a la vida a bordo, nosotros intentamos parar en puerto todas las noches, con lo que utilizamos los aseos y las duchas de la marina. También he comprobado que los barcos más grandes utilizan los aseos y las duchas de las marinas, para evitarse el trabajo de limpieza y de evacuar la madeja de pelos del desagüe después de que se duche a bordo cada tripulante. Por si fuera poco, el baño del Tonic 23 puede transformarse en ducha. Expliqué aquí cómo lo hicimos:

 Clic aquí. 

Aunque parezca una chapuza, pues lo básico es impermeabilizar el suelo y hacer un sistema de evacuación sin pasacascos,  cumple su cometido y creo que el Corto Maltés debe ser el único barco del  mundo de menos de 7 metros con ducha en el interior de la camareta. La usamos cuando recalamos en algún puerto sin servicios, en los puertos pesqueros, o en los canales, que pernoctamos en el propio  canal sin entrar en las marinas.

El pequeño espacio de vida se compensa con parar en puerto cada tarde, lo que te permite dar un paseo para estirar las piernas o montar un rato en la bici. Cada verano hago travesías de 2-3 meses a bordo, con 2-3 personas, y estamos casi tan cómodos como en casa. Además el barco pequeño es mucho más económico en su compra, su mantenimiento y la plaza en las marinas. Con lo que te ahorras por tener un barco pequeño te puedes permitir dormir en un hotel de vez en cuando, aunque yo sólo lo he hecho una vez en varias décadas que llevo navegando.

Un barco con pocos equipamientos mecánicos y electrónicos te facilita la vida. Conozco amigos que han anulado viajes por fallarles algún aparato de los que yo normalmente no llevo, y navego perfectamente sin ellos. Si te acostumbras a una navegación sencilla te simplificas la vida. Y cualquier avería en un puerto extranjero y en verano puede ser un inconveniente imposible de superar: los talleres están de vacaciones o bajo mínimos, las esperas para que te atiendan son largas, las piezas de repuesto tardan en llegar, pierdes la cita con los siguientes tripulantes, y te toca pagar la estancia en una marina mientras te lo arreglan. En el peor de los casos tienes que dejar el barco en el puerto de la avería y volver a por él el verano siguiente.

Llevar muchas chorraditas a bordo, aparte de que aumenta las posibilidades de averías, te quita espacio vital para otras cosas. Yo por ejemplo consigo llevar a bordo dos bicis, lo que a muchos les cuesta creérselo. Y tengo amigos que con el mismo barco, el Tonic 23, me reconocen que no podrían hacer viajes largos porque ya no les queda espacio de estiba ni para la ropa ni para la despensa.

Y finalmente, un barco pequeño lo puedes manejar solo, y si tu tripulante tiene algún problema durante el viaje puedes acabarlo en solitario. Tengo muchos amigos con barcos más grandes y navegan muchísimo menos que yo. Siempre están pendientes de encontrar un compañero de navegación, que debido a nuestros múltiples compromisos es difícil de encontrar.

Por todas las razones anteriores he comprobado que con un barco pequeño se navega mucho más que con uno grande, e incluso a sitios más alejados, y en mi caso es lo que me interesa. Si tú plan de navegación es parecido al mío,  yo no cambiaría de barco.

Un saludo y gracias por seguirnos en el blog.

______________________________________________
 

 Adjunto los planos del barco para el que no lo conozca:



 Con cuidado, navegantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios son bienvenidos.