Hola navegantes.
Hoy hemos hecho una navegación corta para conocer Douarnenez, al otro lado del golfo. Desde Morgat 10 millas que nos hemos hecho en un solo bordo en 3 horas. La entrada es preciosa, una ría a la derecha de la Isla Tristán, y luego un río con esclusa:
Nos hemos quedado en la marina exterior, para no depender mañana del horario de la esclusa. El sitio es magnífico, frente a la isla Tristán, aunque los días que sople del oeste o el río venga de crecida debe ser incómodo:
El puerto es extraordinario, por 11 euros tenemos todos los servicios habituales más bicis gratis, y hemos recorrido la línea de costa y la ciudad en las bicis prestadas.
En la parte del río tras la esclusa hay un museo marítimo con distintos barcos clásicos a flote. Uno de ellos un barco faro, esos que se fondean en mitad del golfo de Vizcaya u otras zonas y se dejan funcionando en mitad del mar sin tripulación, aguantando los peores temporales en su lejano fondeo.
A la vuelta vimos un acto emocionante. Hoy es el aniversario del discurso de De Gaulle exhortando a los franceses a la resistencia tras la ocupación alemana. De Douarnenez salieron muchos patriotas hacia Inglaterra para unirse a las filas de los aliados, y lo hicieron en barcos de pesca y de otro tipo. En el acto había militares y antiguos resistentes, portando su bandera con devoción y con guantes blancos, aunque el resto de su uniformidad les hacía parecer el ejército de Pancho Villa. Si alguien conoce el significado de los guantes que nos lo cuente.
También hemos visto los preparativos de la regata minifastnet. Con barcos enanos, como los que os conté otro día de la minitransat, salen de Douarnenez, doblan el faro Fastnet en Inglaterra, y vuelven a Francia. Unas 600 millas en solitario en esos barcos hiperrápidos que pueden alcanzar los 18 nudos. Y entre ellos estaba el canario Miguel Rondón, conocido regatista que entrenó muchos años en Santader en 49er. Sin esponsor acaba de adquirir un barco en Polonia, se lo ha traído en un remolque por carretera, y espera tenerlo preparado para el próximo sábado, que dan la salida. El barco se llama Kristina en honor a su hija. ¡Suerte Miguel!, en la regata y en encontrar esponsor para futuros retos. Porque Miguel también quiere participar el año que viene en la minitransat, como os conté de Javier Cifrián el 7 de junio.
Hasta mañana navegantes.
(largas travesías en un modesto velero de 6 metros, y otras menudencias).
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lunes, 18 de junio de 2018
domingo, 17 de junio de 2018
El pendiente en la oreja derecha.
Hola navegantes.
En la época de los grandes aventureros, cuando un marino cruzaba el Cabo de Hornos tenía derecho a dos cosas: a ponerse un pendiente en la oreja izquierda y a orinar por barlovento. Lo del pendiente era porque el cabo se pasa habitualmente de Oeste a Este, y por lo tanto te queda por el lado de la oreja izquierda. Un anillo en la oreja izquierda identificaba a los cabohornienses. Lo de orinar por barlovento no lo entiendo, porque por muy cabohorniense que seas te vas a mojar igual los pantalones.
Hoy hemos atravesado nosotros el Cabo de Hornos de Francia, el Raz du Seine, y como la Point du Raz queda a la derecha, supongo que nos hemos ganado el derecho de anillarnos la oreja derecha.
En Audierne habíamos dormido fenomenal, a pesar de que la marina está en un río y a veces bajan troncos como éste, que chocan con el casco y te asustan:
Salimos de Audierne indecisos porque el pronóstico era malo: viento de fuerza 5-6, olas de 2 metros, lluvia y niebla. Para mañana todo mejoraba y muchos otros que también iban a pasar el Raz lo estaban dejando para mañana. Salimos forrados de ropa con una especie de obesidad vestimentaria, y con la idea de que si lo veíamos mal nos volvíamos, cifrando esa posibilidad en un 50 %. Pero enseguida vimos que el pronóstico era exagerado y nos hicimos todo el trayecto con la mayor en el primer rizo y el Génova reducido, bajo un cielo de fin del mundo pero con la marea a favor, y en esas condiciones nos hicimos las 34 millas en 6 horas, una media de casi 6 nudos, con picos de más de 8 nudos. Una gozada.
El cálculo para llegar al Raz lo bordamos y llegamos justo cuando empezaba la corriente de marea a tirar hacia el Norte. Era tan fuerte que tuvimos que desenrollar el Génova para tener algo más de velocidad que la corriente y que el barco fuera maniobrable. Hasta la niebla y la lluvia que nos habían acompañado hasta entonces nos dieron una tregua para poder hacer algunas fotos:
Después de atravesar el Raz nos hemos venido a Morgat, que ha resultado ser un resort de veraneo donde Cristo perdió las Katiuskas, y que un domingo por la tarde, y con esta meteorología invernal, está desierto. Una pena porque mañana nos tendremos que desandar una parte de lo que nos hemos hecho hoy, para acercarnos a nuestro destino, Brest, donde el jueves se incorpora Ana a la tripulación. Y ya nos anda rondando Murphy porque resulta que hay huelga de controladores y a lo mejor le anulan el vuelo.
Hasta mañana navegantes.
En la época de los grandes aventureros, cuando un marino cruzaba el Cabo de Hornos tenía derecho a dos cosas: a ponerse un pendiente en la oreja izquierda y a orinar por barlovento. Lo del pendiente era porque el cabo se pasa habitualmente de Oeste a Este, y por lo tanto te queda por el lado de la oreja izquierda. Un anillo en la oreja izquierda identificaba a los cabohornienses. Lo de orinar por barlovento no lo entiendo, porque por muy cabohorniense que seas te vas a mojar igual los pantalones.
Hoy hemos atravesado nosotros el Cabo de Hornos de Francia, el Raz du Seine, y como la Point du Raz queda a la derecha, supongo que nos hemos ganado el derecho de anillarnos la oreja derecha.
En Audierne habíamos dormido fenomenal, a pesar de que la marina está en un río y a veces bajan troncos como éste, que chocan con el casco y te asustan:
Salimos de Audierne indecisos porque el pronóstico era malo: viento de fuerza 5-6, olas de 2 metros, lluvia y niebla. Para mañana todo mejoraba y muchos otros que también iban a pasar el Raz lo estaban dejando para mañana. Salimos forrados de ropa con una especie de obesidad vestimentaria, y con la idea de que si lo veíamos mal nos volvíamos, cifrando esa posibilidad en un 50 %. Pero enseguida vimos que el pronóstico era exagerado y nos hicimos todo el trayecto con la mayor en el primer rizo y el Génova reducido, bajo un cielo de fin del mundo pero con la marea a favor, y en esas condiciones nos hicimos las 34 millas en 6 horas, una media de casi 6 nudos, con picos de más de 8 nudos. Una gozada.
El cálculo para llegar al Raz lo bordamos y llegamos justo cuando empezaba la corriente de marea a tirar hacia el Norte. Era tan fuerte que tuvimos que desenrollar el Génova para tener algo más de velocidad que la corriente y que el barco fuera maniobrable. Hasta la niebla y la lluvia que nos habían acompañado hasta entonces nos dieron una tregua para poder hacer algunas fotos:
Después de atravesar el Raz nos hemos venido a Morgat, que ha resultado ser un resort de veraneo donde Cristo perdió las Katiuskas, y que un domingo por la tarde, y con esta meteorología invernal, está desierto. Una pena porque mañana nos tendremos que desandar una parte de lo que nos hemos hecho hoy, para acercarnos a nuestro destino, Brest, donde el jueves se incorpora Ana a la tripulación. Y ya nos anda rondando Murphy porque resulta que hay huelga de controladores y a lo mejor le anulan el vuelo.
Hasta mañana navegantes.
sábado, 16 de junio de 2018
Cerca de nuestro Cabo de Hornos particular.
Hola navegantes.
Hoy no hay mucho que contar. Afrontamos una etapa larga (han sido 41 millas en 9 horas) para llegar a algún puerto cercano al "raz su Sein", y elegimos Audierne. Hemos tenido que contornear la punta Penmarch, de muy mala reputación por estar rodeada de escollos. De hecho, mientras pasábamos un velero mandó un mayday por haber encallado en una roca con la marea bajando, y tuvieron que enviarle una lancha de salvamento. Ha sido un día agotador, con viento de fuerza 5-6 casi siempre de cara, y sin parar de caer chubascos. En la foto, el faro de Penmarch.
Audierne está en un río anodino, y es un pueblo anodino (espero no dejarme llevar por la subjetividad). Lo hemos elegido por ser el último antes del "raz du Seine", y algunos veleros empeoran el mal yuyu que da con amuletos como éste:
El "raz du Seine" es la corriente violenta que se forma entre la isla de Seine y el Continente, a veces de hasta 5-6 nudos, con olas difíciles de negociar y sembrada de escollos. La consideran del Cabo de Hornos de Francia y para nosotros será el segundo Everest de este viaje, después de Las Landas. Intentaremos pasarla mañana, a favor de la marea creciente (entre las 14 y las 16 horas), pero aunque el viento nos acompañará ya que está anunciado del oeste, va a ser muy fuerte, fuerza 5, con olas de dos metros y lloviendo. Si llegamos al paso y lo vemos mal no os quepa duda de que volveremos grupas para intentarlo el lunes, no tenemos nada que demostrar.
Hasta mañana navegantes.
Hoy no hay mucho que contar. Afrontamos una etapa larga (han sido 41 millas en 9 horas) para llegar a algún puerto cercano al "raz su Sein", y elegimos Audierne. Hemos tenido que contornear la punta Penmarch, de muy mala reputación por estar rodeada de escollos. De hecho, mientras pasábamos un velero mandó un mayday por haber encallado en una roca con la marea bajando, y tuvieron que enviarle una lancha de salvamento. Ha sido un día agotador, con viento de fuerza 5-6 casi siempre de cara, y sin parar de caer chubascos. En la foto, el faro de Penmarch.
Audierne está en un río anodino, y es un pueblo anodino (espero no dejarme llevar por la subjetividad). Lo hemos elegido por ser el último antes del "raz du Seine", y algunos veleros empeoran el mal yuyu que da con amuletos como éste:
El "raz du Seine" es la corriente violenta que se forma entre la isla de Seine y el Continente, a veces de hasta 5-6 nudos, con olas difíciles de negociar y sembrada de escollos. La consideran del Cabo de Hornos de Francia y para nosotros será el segundo Everest de este viaje, después de Las Landas. Intentaremos pasarla mañana, a favor de la marea creciente (entre las 14 y las 16 horas), pero aunque el viento nos acompañará ya que está anunciado del oeste, va a ser muy fuerte, fuerza 5, con olas de dos metros y lloviendo. Si llegamos al paso y lo vemos mal no os quepa duda de que volveremos grupas para intentarlo el lunes, no tenemos nada que demostrar.
Hasta mañana navegantes.
viernes, 15 de junio de 2018
Glénan, las islas de los resistentes.
Hola navegantes.
Hoy salimos de la isla de Groix para ir a otras islas, el archipiélago de las Glénan. Tuvimos un viento fabuloso que nos permitió hacer más de la mitad del viaje en un solo bordo, y luego unas cuantas ceñidas más para hacernos las 29 millas en 8 horas. Y siempre con sol y con poca ola, lo bueno de la vela.
El archipiélago Glénan es famoso por albergar la mejor escuela de vela de Francia. La fundó en 1947 un matrimonio de resistentes al nazismo, Hélène y Philippe Viannay, estableciendo la escuela de vela en una de las islas, Penfret, la que tiene el faro, y luego ampliándola a La Cigogne, que tiene un fuerte. Los más famosos navegantes franceses aprendieron a navegar de niños en estas islas. Se quedan internos lo que dura el curso, en un archipiélago en mitad del mar a unos 10 kilómetros de la tierra firme más cercana.
Las islas son muy bajas (10 o 12 metros) y no se ven hasta que estás muy cerca. Pero su peligrosidad radica en que además de las 7 islas principales están plagadas de escollos, tanto sobresalientes como sumergidos, y bajos fondos de sólo 20 cm de calado, donde es fácil y peligroso varar.
En la primera imagen podéis ver el boceto del acercamiento a la isla principal, Penfret, por el nordeste, y en las siguientes el faro de Penfret y el fuerte de Cigogne.
Hicimos a vela la entrada al estrecho pasillo entre las islas, y en cuanto el viento nos vino de cara, a motor, porque el pasillo es tan estrecho que no permite dar bordos sin peligro de varar. Nos hemos quedado fondeados al sur de la isla de San Nicolás, la segunda más grande, en un campo de boyas. Como no tenemos anexo hoy no podemos desembarcar y pasaremos la noche en el fondeo. Es un poco movidito porque está abierto al oeste, de dónde viene hoy el viento, pero es el precio a pagar por conocer estos sitios.
Y aunque hoy parecía que nos había dado una tregua el ejército, por el camino escuchamos por la radio cómo hacían abandonar su fondeo a una lancha de buceadores que había entrado en la zona prohibida, y en el mismo archipiélago de Glénan nos estuvo sobrevolando gran parte de la tarde un avión militar volando bajo.
Hasta mañana navegantes.
jueves, 14 de junio de 2018
Por fin aprendí "a la godille".
Hola navegantes.
Ayer en Port Etel me dieron un mapa con las zonas de exclusión de la navegación que definen habitualmente los militares, y es impresionante por su dificultad de interpretarlas. No son rectángulos sino figuras con muchos lados, y cuando te dan las coordenadas por la radio te vuelves loco para anotarlas. Y también impresiona que se han "apropiado" de zonas de navegación enormes, como las Landas o el golfo de Quiberón, y el mar entre Groix y el continente:
Hoy salimos a las 7 del río Etel, otra vez a vela, para aprovechar la pleamar. Nos encontramos un vientazo de fuerza 5 justo de cara, con olas de 1.5 metros y lloviendo. Pues justo en esas condiciones, con la mayor en el primer rizo (por cierto, un chollo el sistema que me montó Iker) y el Génova al 50 %, emitieron las coordenadas del campo de tiro de hoy y nuevamente tuvimos que ir raspando uno de sus lados para llegar a la isla de Groix. Y todo el tiempo con un barco de guerra enorme a nuestra vista. ¡Menudo estrés!. Me parece que los marinos franceses no hacen mucho caso de esos avisos y esperan a que, eventualmente, los militares les llamen y les hagan cambiar su ruta.
Llegamos a Groix a las 11 lloviendo, pero enseguida salió el sol y pudimos recorrer tranquilamente la isla. Los carteles de la carretera están escritos en lajas de piedra, y la isla es tan pequeña que las distancias son de cientos de metros en vez de kilómetros:
Yo he podido cumplir uno de mis deseos antiguos, aprender a remar "a la godille". Consiste en remar por la popa con un solo remo, de espaldas a la marcha, moviéndolo de derecha a izquierda. En Bretaña se usa mucho, hay campeonatos, y un héroe local (Hervé le Merrer) acaba de cruzar el Atlántico a la godille en 58 días (www.atlantique-godille.fr).
Yo vi regresar a un pescador remando a la godille y le pedí que me enseñara. Se llama Alex y me dedicó desinteresadamente más de media hora de su tiempo. La embarcación y los remos se los hace él, alcanza una velocidad de 5 nudos, y es el sistema que usa para ir a pescar, en un barco sin motor. Alex está intentando recuperar este deporte y forma de navegar en esta zona de Bretaña. Podéis seguirle en alternav-groix. Gracias, Alex.
Mañana seguiremos nuestra ruta hacia el norte y pasaremos por las islas Glénan, las famosas de la escuela de vela francesa, pero no sé si nos quedaremos allí a dormir o no. Dependerá de la meteorología, a qué hora lleguemos, y de nuestro contencioso con el campo de tiro, que mañana sigue.
Hasta mañana navegantes.
Yo he podido cumplir uno de mis deseos antiguos, aprender a remar "a la godille". Consiste en remar por la popa con un solo remo, de espaldas a la marcha, moviéndolo de derecha a izquierda. En Bretaña se usa mucho, hay campeonatos, y un héroe local (Hervé le Merrer) acaba de cruzar el Atlántico a la godille en 58 días (www.atlantique-godille.fr).
Yo vi regresar a un pescador remando a la godille y le pedí que me enseñara. Se llama Alex y me dedicó desinteresadamente más de media hora de su tiempo. La embarcación y los remos se los hace él, alcanza una velocidad de 5 nudos, y es el sistema que usa para ir a pescar, en un barco sin motor. Alex está intentando recuperar este deporte y forma de navegar en esta zona de Bretaña. Podéis seguirle en alternav-groix. Gracias, Alex.
Mañana seguiremos nuestra ruta hacia el norte y pasaremos por las islas Glénan, las famosas de la escuela de vela francesa, pero no sé si nos quedaremos allí a dormir o no. Dependerá de la meteorología, a qué hora lleguemos, y de nuestro contencioso con el campo de tiro, que mañana sigue.
Hasta mañana navegantes.
miércoles, 13 de junio de 2018
El mastil FENOUX del río Etel.
Hola navegantes.
Hora salimos a las 6.00 de Belle Ille con la primera apertura de la esclusa. Nos habían dicho que hoy no había ejercicios de tiro, pero por el canal 16 empezaron a dar coordenadas y resultó que sí había. La primera zona estaba al sur de Belle Ille, pero la segunda era un triángulo marcado por la línea que une Lorient con la península de Quiberón y la línea de costa, cogiendo por lo tanto la desembocadura del Etel. Justo en nuestra ruta. A partir de las 16 h se podía pasar.
Hicimos una navegación maravillosa con el espí, y llegamos a la línea que no podíamos pasar a las 13.30 en vez de a las 16, y eso que fuimos echando el freno. Llamé a los militares que coordinaban el ejercicio a ver si me daban permiso para pasar. Me dice:
- Ya le recuerdo, Corto Maltés, y ya le dije esta mañana que terminábamos a las 16 h.
Yo, como en los chistes de Gila, le dije que ya estaba a la vista de la desembocadura del río y que me venía mejor pasar ahora por la marea. Me pidió mi posición, dijo que iba a consultarlo, y finalmente me dijo que si iba directo al río podía pasar. Así lo hicimos, mientras nos sobrevolaban los aviones (la línea azul es la de exclusión):
Hay que decir que mientras yo mantenía es conversación, vi salir y entrar muchos barcos del río Etel sin pedir permiso. Incluso a uno que salía le dijo el del faro que si sabía lo de los ejercicios, y pese a eso siguió adelante.
La entrada del río Etel está señalizada por un mástil Fenoux. Debe su nombre a su creador, Julien Fenoux, capitán de corbeta que lo diseño en 1832. La Marina francesa lo adoptó en el siglo XIX, y lo usaron varios puertos de Francia, siendo actualmente Etel el único que lo utiliza.
Con una flecha, una esfera negra y una bandera roja da todas las indicaciones posibles:
Mover la flecha a derecha e izquierda: navío apercibido, su maniobra va a ser guiada.
Bandera roja: no hay calado, no pasar.
Esfera negra: prohibido a barcos de eslora inferior a 8 metros o sin cabina.
Flecha horizontal: entrada y salida prohibidas.
Flecha vertical: permitido el paso, ruta correcta.
Flecha inclinada a derecha o izquierda: indica el rumbo que se debe seguir.
Cuando estábamos a una milla de la entrada nos tomó a su cargo el responsable del faro para guiarnos. Le pregunté si podía entrar a vela y dijo que si, y así lo hicimos. Pero ya dentro del río la corriente era tan fuerte que, a vela, el barco avanzaba atravesado a la corriente y sin control, así que pusimos motor.
Fuimos hasta el puente que atraviesa el río, que estaba en obras como el de Rochefort. Tiene 9 metros de vano, y el Corto Maltés tiene poco más de 8 metros hasta el palo. Pero menos mal que no intentamos pasarlo, porque con la marea se había formado bajo el puente una pequeña cascada con remolinos, que esquivaban hasta las motoras potentes.
Allí cogimos una boya y esperamos a que la marea se invirtiera. Volvimoscon génova y motor a la marina remontando la corriente de marea, que todavía era entrante, y en la Marina el atraque fue de los complicados, porque los muros están abiertos por debajo y la fuerza de la corriente se nota dentro.
Me confirmaron que no recuerdan ningún otro barco español que haya pasado por aquí, y que mañana vuelve a haber ejercicios de tiro, de 8 a 20 horas. Otra vez a madrugar.
Hasta mañana navegantes.
martes, 12 de junio de 2018
Una pausa kit-kat.
Hola navegantes.
El pronóstico de temporal para hoy fue un fiasco total y tenemos un día veraniego, con un vientecito del norte, el mar en calma y nos sobra calor para revender. Lo malo es que la esclusa sólo abría a las 14.30 h. y ya no nos daba tiempo para llegar a Groix. Además hay ejercicios de tiro del ejército francés en un triángulo al oeste de la desembocadura del río Etel, que es nuestro segundo posible destino, y si decidiéramos entrar al Etel tendríamos un problema adicional a su ya complicada entrada.
Por eso no nos ha quedado más remedio que hacer una pausa y tomarnos un día de descanso: hacer la colada en una lavandería, callejear, cotillear, ir al mercado, mirar tiendas y entretenernos viendo la vida de la gente. Esto es también la vela de crucero.
Como curiosidades, un artesano que hace maquetas de barcos de pesca con la concha de un mejillón:
Y el Hotel Corto Maltés:
Y ahora fijaos qué concepto tan diferente de la seriedad tienen en Francia. La última indicación de esta señal de tráfico señala la dirección para "la libertad de perderse":
Mañana abre la esclusa a las 5.30 y nos tocará madrugar para pasarla. Iremos hacia el norte, y según cómo veamos el mar intentaremos entrar en el río Etel o seguiremos hasta la siguiente isla, Groix.
Mañana abre la esclusa a las 5.30 y nos tocará madrugar para pasarla. Iremos hacia el norte, y según cómo veamos el mar intentaremos entrar en el río Etel o seguiremos hasta la siguiente isla, Groix.
Hasta mañana navegantes.
lunes, 11 de junio de 2018
La vuelta a Belle Ille en un 4L.
Hola navegantes.
Hoy hemos alquilado un 4L para dar la vuelta a Belle Ille. Es curioso los coches que todavía circulan y se alquilan en las islas.
Para no hacer un recorrido turístico de Belle Ille solo voy a contaros algunas cosas que me han llamado la atención relacionadas con el mundillo náutico.
En primer lugar cómo hemos maleducado a las gaviotas. Ya en vez de pescar prefieren buscar en la basura, esperar a que les des de comer, o más directamente robarte la comida: te dan un susto, se te cae el bocadillo y se lo comen ellas.
En segundo lugar, que por aquí algunas iglesias han sustituido el crucifijo por un barco, que ocupa el lugar preeminente en el altar. El crucifijo entonces lo sitúan en el coro, a espaldas de la gente. Lo hemos visto en varias iglesias. Incluso hemos visto barcos sobre la estructura de sacarlos en procesión, como a los santos.
Luego, que los puertos de varada están bastante guarretes, con fondos de basa y piedras. En la medida de lo posible intentaré evitarlos.
También la utilidad que se puede dar a un velero abandonado: montarle la botavara al revés y utilizarla de tendal.
Y, como siempre, lo bonitos que pueden ser algunos faros, como el de la Pointe des Poulaines, en la punta norte de Belle Ille, o éste, el Grande Phare, de 52 metros de alto, en la costa oeste:
Finalmente se confirma el temporal para mañana martes, o sea que nos quedaremos en Belle Ille un día más, a refugio. El miércoles intentaremos llegar a la isla de Groix.
Hasta mañana navegantes.
domingo, 10 de junio de 2018
Llegamos a Belle Ille, la isla bella.
Hola navegantes.
Hoy salimos de la Turballe a las 7.30 h por la necesidad de llegar a Belle Ille con la pleamar, para la apertura de la esclusa de las 15 h. Por eso no nos quedó más remedio que salir bajo un chubasco, y luego aguantar varios diluvios por el camino que hacían ebullir la superficie del mar, aunque hablar de superficie era un eufemismo ya que había tanta agua por encima como por debajo de la línea de flotación. Aún así conseguimos hacernos las 27 millas a vela en una 6 horas y llegar justo 5 minutos antes de la pleamar. ¡Hay que fastidiarse con esta meteorología bretona, llegar a Belle Ille en pleno junio con todo el Pescanova puesto!.
Hoy vimos la primera manada de delfines de este viaje. Se acercaron por babor y había varios chiquitines. Y También aquí hace ejercicios de tiro el ejército francés, y están anunciadas maniobras los próximos días, con dos fragatas que van a efectuar fuego real y un desembarco. Tengo que preguntar en Capitanía las fechas y las coordenadas porque van a ser aquí, en la misma bahía de Quiberón. Esta tarde ya estaban fondeadas frente a Belle Ille.
Por el camino habíamos visto muchos veleros navegando y nos pareció raro con aquella lluvia. Pues es una regata de asociaciones que enseñan a disfrutar de la vela a personas con distintas problemáticas médicas o sociales, como nosotros en Carpe Diem a los niños de oncología. Pues pasaron a la dársena a flote a todos los barcos de la regata antes que a nosotros y estuvimos dudando si habría sitio para todos.
Finalmente pasamos y al vernos con un barco tan pequeño nos dieron plaza en la segunda dársena entre los barcos locales en vez de en la primera en toda la vorágine de la regata. ¡Menuda diferencia!.
Por cierto, el barco rojo del fondo, aunque os parezca mentira por su cochambrez, coge huéspedes. Aquí por el tambucho vemos una auténtica selva de árboles en vez de una selva de mástiles:
Cómo esta bahía, con excepción de la dársena detrás de la esclusa, se seca en bajamar, la gente ha inventado lo inimaginable, como éste catamarán que ha puesto bisagras a las popas para poder levantar los timones y que no se claven en el fondo.
También nos ha gustado esta solución para amarrar los anexos en los puertos superpoblados: ¡Colgarlos!.
Mañana la dedicaremos a conocer Belle Ille, y pasado mañana dependerá de si se confirma el temporal del norte o no.
Hasta mañana navegantes.
sábado, 9 de junio de 2018
Una buena galopada hasta La Turballe
Hola navegantes.
Hoy madrugamos para una larga travesía hasta Belle Ille,
Al final se levantó el viento y nos hemos hecho las 41 millas en 12 horas, en una larga galopada siempre con el espí, y alternando la mayor con el Génova atangonado el orejas de burro según de dónde viniera el viento. Una gozada.
Al pasar frente a la desembocadura del Loire, río precioso que exploré en mi anterior viaje a Bretaña, nos sorprendió ver mercantes fondeados a 12 millas de la costa, esperando la subida de la marea para meterse por el río. Es impresionante ver barcos fondeados en mitad del mar, y comprender el poco calado que debe haber en la desembocadura de este río, que lo hace tan peligroso. Está plagado de pecios.
Llegamos a La Turballe con las oficinas cerradas y nos hemos abarloado a un velero francés con 3 parejas a bordo, que nos ha invitado a un aperitivo y nos han dado algunas instrucciones para las etapas siguientes. Tres de ellos son de Brest y me han dado consejos para las navegaciones con Ana. Me han desaconsejado firmemente varar en el entorno del monte Saint Michel por la peligrosidad de la marea, por aquí nadie lo hace.
Mañana iremos a Belle Ille y posiblemente nos quedemos dos días para conocer la isla y descansar de las últimas etapas. Además está anunciado un temporalillo del Norte con hasta fuerza 7 para el martes, lo que a lo mejor nos retiene en Belle Ille un día más. Pero como es una isla preciosa, y con el puerto protegido con una esclusa, es un buen sitio para que te pille un temporal.
Hasta mañana navegantes.
viernes, 8 de junio de 2018
Una navegada preciosa.
Hola navegantes.
Hoy recorrimos tranquilamente Saint Gilles porque la etapa era corta y podíamos salir tarde. Llegamos al estanque de barcos de juguete, que es una atracción muy original para los niños.
Hicimos la compra y salimos a las 13 h. Fue una navegación veraniega, con sol y el mar llano como una cama con la sábana recién estirada. Unos cuantos bordos y nos hicimos las 22 millas hasta la isla de Yeu en 7 horas, todas a vela en una ceñida maravillosa.
A media tarde salió por la radio un PanPan de una motora con incendio a bordo pidiendo ayuda y remolque hasta Saint Gilles. El señor tenía la voz rara y al principio nos pareció que estaba llorando. La de salvamento marítimo le pidió el teléfono (cuando hay incendio puedes quedarte sin batería y la radio deja de funcionar) y al cabo de un rato dijo a la lancha de salvamento que había hablado con el señor y "el pánico se había reducido". Pero claro, el interesado lo estaba oyendo por el canal 16 y quiso dejar claro que de pánico nada, que los dos a bordo estaban muy tranquilos y habían apagado el incendio, pero seguían necesitando remolque porque se habían quedado sin motor.
Estaban como a 6 millas de nosotros, pero claro, con nuestro fueraborda no podíamos remolcarle. Finalmente les fue a recoger la lancha de Salvamento de Saint Gilles. El señor siempre hablaba con la misma voz y era su tono lo que hacía parecer que estaba en pánico. Pero no debía querer quedarse en su pueblo con el sambenito de que tuvo pánico. Toda la conversación fue por el canal 16.
En port Joinville hemos recorrido el pueblecito y cenado en una creperie después de ver la puesta de sol.
Hasta mañana navegantes.
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