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martes, 15 de agosto de 2023

No, no volvemos a Inglaterra (+32 = 1.617 millas).

 Hola navegantes.

Al ver el trak de ayer que nadie piense que nos hemos vuelto locos o que hemos recibido un golpe en la cabeza. Y es que después de salir de la esclusa de Mâlon temprano, porque ya no dependíamos del horario de los escluseros pues las habíamos pasado todas, y navegar 4 horas hacia el Sur hasta llegar a Redón, en vez de seguir hacia el mar ¡volvimos grupas hacia el Norte! 



Lo hemos hecho para dormir en La Gacilly, uno de los pueblos más bonitos y curiosos de Francia. Se llega a él saliendo de Redón por un canal enano, que acaba desembocando en el Río Oust, tan ancho y caudaloso como el Vilaine, y luego por un afluente, el Río Aff. Este último es casi un riachuelo, en algunas zonas tiene solo un metro de calado, y ni siquiera viene en la Guía Imray de las vías navegables interiores de Francia. Pero nosotros sabíamos que se podía llegar porque en nuestra navegación anterior a Bretaña con el Corto Maltés habíamos venido con las bicis por el camino de sirga, y sabíamos que tenía un puertecito.

El Río Aff es tan pequeño que cuando tuvimos que adelantar a una minipeniche que navegaba con un motor eléctrico se tuvo que apartar a la orilla y prácticamente parar para no correr riesgos. Es un tipo de peniche que sólo hemos visto aquí, como una plataforma con una habitación encima y un fueraborda eléctrico:

Y cuando nos cruzamos con otra barca daba miedo tocar el fondo cuando cada uno tenía que arrimarse a su banda de estribor. Y no sólo el fondo, sino también las ramas de los árboles que amenazaban por arriba.

Pero acabamos llegando a La Gacilly, donde el río deja de ser navegable, y nos quedamos en su minúsculo puerto.

El pueblo es precioso. Está todo el río adornado con macizos de flores, y las calles del pueblo igual, y el aire impregnado de distintas fragancias, todas muy agradables. En la foto, el final del río navegable. Por ahí no paso ni yo.

Aquí nació en 1930 Yves Rocher, el empresario de perfumería que empezó fabricando una pomada hemostática en el granero de su casa, según una receta que le confió una curandera, y a su muerte había fundado una empresa que empleaba a más de 15.000 personas. Y se comprende que se dedicase a ese negocio después de pasar la infancia en este vergel. Por supuesto tiene un museo, un jardín donde cultivan sus flores aromáticas, y una tienda.

Pero lo principal es que es un pueblo de artesanos. Hay más de 30 talleres de artistas de la cerámica y el barro, escultores de la madera, del hierro, del cuero, de materiales reciclados y de la chatarra, joyeros, sopladores de vidrio, etc. que se instalaron aquí hace más de cuarenta años y te dejan ver sus talleres y su forma de trabajar. Además en los meses de verano se desarrolla un festival de fotografía titulado Pueblos y Naturaleza, y todo el pueblo está adornado con cientos de fotografías en gran formato expuestas en paneles por las calles, en las fachadas y entre los árboles de las zonas verdes.

El muelle es gratuito y hemos pasado aquí la noche. Hoy tenemos que retroceder a Redón, y luego llegar a Folleux, donde mañana volveremos a arbolar.

Y me despido con dos curiosidades. La primera, un fueraborda a pedales. Es una idea que muchos hemos tenido en la cabeza y es la primera vez que veo realizada. Alguien ha puesto a su velero una bici en la popa:


Al navegar a vela la hélice de la bici se levanta para no ofrecer resistencia, y al llegar a puerto y bajar las velas se baja. Un complicado cachivache que aquí en el río (porque lo hemos visto en Redon) es práctico, pero inútil en el mar, con las olas y el barco escorado.

Y la otra, una señalización contradictoria y peligrosa. Está en la salida de Redón. El vano de un puente está marcado con los triángulos rojos y blancos, que significa que no debes pasar fuera del que indican los blancos, y el de al lado con el rombo amarillo, que indica el vano por el que se debe pasar.

Sería como si en la carretera te encontraras a la vez la señal de prohibido girar a la izquierda y a la derecha. Al llegar te entra la duda, y en la navegación, y más por un río donde te lleva la corriente, no hay lugar para las dudas. Yo pasé por la de los triángulos y me fue bien.

Con cuidado, navegantes.

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lunes, 14 de agosto de 2023

Mucho bueno (+29 = 1.585 millas).

 Hola navegantes.

Ayer salimos de Rennes para enlazar enseguida con el Río Vilaine, que nos llevará al Golfo de Vizcaya. Y fue un día muy bueno por muchas razones, a pesar de su dureza (29 millas y 13 esclusas en 9 horas y media).

En primer lugar, porque algunos escluseros se acordaban de nosotros, de nuestro paso en la otra dirección hace un mes y medio cuando subíamos hacia Londres. Ya os he dicho que por aquí pasan muy pocos barcos, y además españoles y con destino Londres supongo que cero. Nos preguntan por nuestro viaje y suelen quedarse con una sonrisa bobalicona, mirándonos con admiración. Y siempre termino diciéndoles que es mucho mejor Francia que Inglaterra. Yo me lo creo, y más aún para navegar, pero si alguien piensa que no es una verdad, se le parece mucho.

En segundo lugar porque en Pont-Rean, a mitad de camino, nos estaban esperando nuestros nuevos amigos Bruno y Christine. Os hablé de ellos cuando estuvimos en Plouer Sur Rance en el viaje de ida. Tienen un Tonic 23 como el Corto Maltés y estuvimos intercambiando ideas y experiencias con nuestros barcos. Nos han invitado a comer y nos han hecho unas fotos y un vídeo con el barquito por los canales:



El encuentro nos ha servido de descanso físico y psicológico en una jornada agotadora, y pocas veces tenemos ocasión de ver fotos o vídeos del Corto Maltés desde fuera.

Y finalmente, porque hemos acabado con las esclusas. O casi. Desde luego con las de los canales de Bretaña sí, que han sido 61 a la ida y otras 61 a la vuelta. Nos queda, por supuesto, la de la salida del río Vilaine al mar, y a lo mejor otra en Redon para ir a La Gacilly, pero eso os lo contaré mañana. Y encima nos hemos librado de las algas.

Hoy voy a enseñaros algunas cosas prácticas de los canales. 

Las compuertas son casi todas de madera, llenas de remiendos y de la flora que les ha ido creciendo. 


Las renuevan cada 10 años, y las más modernas son de hierro:


En el interior de las esclusas hay un olor especial e indefinible, que es una pena no poder transmitir por las pantallas. Es una mezcla de humedad, lodo y piedra húmeda, inconfundible cuando lo has olido una vez.

En las esclusas de los ríos siempre hay, unos metros antes, una bifurcación en el cauce. Por una de las ramas se va a la esclusa y por la otra al salto de agua. Si te confundes te caes con el barco por la cascada.


Esta bifurcación no la hay en las esclusas de los canales, porque en ellos no hay un río que deba circular y desaguar cuando la compuerta está cerrada. Aquí podéis ver el salto de agua de una de las esclusas del Vilaine. En muchas de ellas hay un antiguo molino:

Algunos de estos molinos los han vendido a particulares, como algunas casas de los escluseros. Es como los faros, que al dejar de estar habitados los venden. El problema es que les venden también el puente levadizo o rulante para pasar a la casa, que pasa a ser mantenido por un particular y no puedes tocarlo ni con el bichero, porque se quejan si se lo despintas. Eso te complica la maniobra dentro de la esclusa:



En muchos lugares hay placas recordatorio de las crecidas históricas del río:


Y aquí podéis ver los objetos curiosos que llevamos en la bañera en la navegación fluvial: los cojines para amortiguar el ruido del fueraborda, y el cubo siempre a mano para baldear la cubierta con el mismo agua del río:

Ayer estábamos tan cansados que cuando pasamos la última esclusa nos quedamos en el mismo pantalán de espera, sin ir a buscar un núcleo habitado. El esclusero, Denis, y su mujer, Marie, hicieron todo lo posible por que pasáramos cómoda la noche. Gracias, chicos. Al no haber electricidad para el calefactor calentamos el barco con velas, que son suficientes al ser un espacio pequeño. Las pongo en el suelo porque el calor va para arriba, y si las pones en la mesa calientan el aire cerca del techo, no donde estás durmiendo o desayunando. Por supuesto no las dejamos al dormir. Hoy nos han subido de 16 a 17 ºC en media hora, mientras desayunábamos.


Hoy vamos a navegar a Redón, y nos quedaremos allí o en algún sitio de su entorno, y mañana tenemos que llegar a Folleux, donde volveremos a levantar el mástil para continuar a Santander por el mar.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 13 de agosto de 2023

Normalidad en los canales (+14= 1.556 millas).

 Hola navegantes.

Ayer fue un día de normalidad en los canales. Salimos de Saint-Medard-Sur-Ille a las 9 y llegamos a Rennes a las 15.30 h. después de hacernos 14 millas y pasar 12 esclusas. Todo el tiempo con un solecito agradable, una temperatura media y encima las esclusas descendentes, que son más cómodas de pasar. Entras en el vaso de la esclusa lleno, y se vacía al otro lado de las compuertas, donde se forman las olas y los remolinos sin afectarte. El barco desciende suavemente, como si estuvieras en un ascensor. Lo único malo, que al recuperar las amarras hacia abajo arrastran mucha suciedad del suelo y el barco se ensucia mucho de yerbas y piedrecitas. Llevamos un cubo preparado para baldear con el mismo agua del río (que es dulce) al salir de cada una.

Ya hemos dejado atrás la zona peor de algas, y como hoy entraremos en el Río Vilaine, donde el agua está menos estancada que en los canales, supongo que ese problema podemos darlo por terminado.

En la esclusa 5 (Gacet) nos tocó sufrir la informalidad de unos navegantes, no de los escluseros. Nos habíamos parado allí para comer sabiendo que había dos barcos esperando para pasar en sentido ascendente, y que nosotros bajaríamos después de pasar ellos. Pues al llegar el esclusero a las 13.30 no sólo no estaban preparados, sino que estaban pescando y paseando a un bebé en su sillita por el camino de sirga, sin tener en cuenta que su retraso también nos afectaba a nosotros. Perdimos tres cuartos de hora en meterles prisa y que pasaran. Uno de ellos era un velero desarbolado, el primer velero que nos encontramos en esta travesía por los canales, prueba de lo poco que se usan ya por los navegantes. Y además éste iba sin el palo (no le llevaba tumbado) y arrastrando una moto de agua casi tan grande como el velero. Evidentemente no era un navegante de mar.

Más tarde, revisar el fueraborda vi que se estaba desgastando el tubo de alimentación de la gasolina donde atraviesa el mamparo:


Ya os dije que en una navegación larga (más de 2.000 millas este verano) el barco sufre el desgaste que otros navegantes experimenten en muchos años. Con las propias vibraciones del motor se roza el tubo y se desgasta, con el riesgo de tener una fuga de gasolina de consecuencias graves. Fue fácil de resolver cortando un trozo del tubo.

En Rennes nos hemos quedado en el mismo atraque de la ida, un muelle de piedra con agua y luz gratuitas, y con la posibilidad de usar el aseo y las duchas del Albergue de Juventud en la otra acera.

En los próximos días descenderemos por el Río Vilaine hacia el mar. Tenemos una cita para arbolar el barco el Folleux, con el mismo gruista que a la ida, el día 16, y posiblemente volvamos al agua salada el 17. 

Con cuidado, navegantes.

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sábado, 12 de agosto de 2023

Empapados (+11 = 1.542 millas).

 Hola navegantes.

Ayer nos tocó la etapa de las muchas esclusas, concretamente las 11 encadenadas y muchas más, hasta totalizar 19. Lógicamente con tantas esclusas hicimos muy pocas millas, sólo 11, pero llegamos igual de reventados porque además no paró de llover. Nos da pena pensar en vosotros bajo la ola de calor, y nosotros tener que pasar las esclusas con el paraguas y los pescanovas:



Antes de salir aprovechamos estar abarloados a una motora con la cubierta alta para poner la "trompa" a la perilla del palo, donde va la luz. Es esa madera que la protege de los inevitables golpes en la esclusas, y que hasta ahora no habíamos puesto por no tener el palo. Nos lo dieron ayer en una esclusa y ya ha quedado instalado.


Las once esclusas son unas encadenadas que salvan un desnivel de 27 metros en 2 km. Son un reclamo turístico de la zona y da gusto conocerlas por dentro, pero una experiencia agotadora. En su parte alta está el lago artificial que alimenta las dos vertientes del canal, hacia el Atlántico y hacia el Canal de la Mancha. Está rodeado de árboles tan altos que lo conocen como "el pequeño Vietnam". Y es verdad, parece que te han teletransportado a Asia. Nadie diría que estamos en Francia.



Con tan mal tiempo sientan peor las informalidades de los escluseros. El primero de esta mañana tenía que entrar a trabajar a las 9, y a las 9.30 no había nadie en la esclusa ni cogía el teléfono. Tuvimos que llamar al de otra esclusa, que se desplazó en coche para hacernos pasar pero perdimos casi una hora. Y el primero de después de las 11 esclusas tampoco contestaba el teléfono ni estaba atento a las aguas de su canal, como es su obligación, porque no salió al acercarnos. Volvimos a llamar al esclusero de otra esclusa, que debió llamarme a su teléfono particular porque terminó apareciendo, (¡saliendo de la casa de la esclusa, estaba dentro!) para hacernos la maniobra con cara de sueño y fumando. Creo que le interrumpimos la siesta. Con 4 barcos que pasan cada día tienen tiempo para siestas muy largas. Nos hizo perder otra media hora y, por supuesto, ni se disculpó. 

Perder una hora y media por sus informalidades es un horror, cuando ya vamos muy limitados por su horario (de 9 a 19, con la pausa de la comida de 12.30 a 13.30). Por supuesto que hemos tenido que adaptarnos a su horario, y ahora comemos a las 12.30 h. También quiero decir que estos dos han sido la excepción, la mayoría son muy atentos y serviciales.

Con tantas esclusas y lloviendo acabas con las manos destrozadas, a pesar de los guantes. 


Y lo que es peor, con el "codo de fueraborda", una inflamación parecida al "codo de tenis" de tanto tirar del arranque del fueraborda y de tanto tirar de las amarras. 

Tened en cuenta que en los canales se tira del arranque decenas de veces cada día. En las esclusas hay que parar el motor y arrancarlo para salir, y luego en todas las otras paradas. Como en el Corto Maltés el fueraborda está en estribor, lo normal es arrancarlo con la mano izquierda. Yo lo hacía así hasta que me dio un codo de fueraborda en la vuelta a Francia, y aprendí a arrancarlo con la derecha, poniéndome en cuclillas en el banco. He estado haciéndolo así unos años, y ahora que me da el codo de fueraborda en el brazo derecho he tenido que volver a la zurda. 

Y respecto a las amarras, en las esclusas Ana se va a la proa para controlar la amarra de proa, la que evita que el barco se atraviese, y yo me quedo en la popa para controlar el motor, el timón, y la amarra de popa. Como amarramos por estribor al llevar el palo en babor, y hay que mirar a la pared para controlar los golpes que provocan las olas, aguanto todos los tirones con el brazo derecho. 

Hoy nos hemos quedado en el pueblecito de Saint -Medard-Sur-Ille, del que puede decirse sin temor a exagerar que es donde Cristo perdió las katiuskas, porque no tiene nada. Casi ni gente, las calles vacías, ni un comercio abierto a las 18.30, y el único restaurante nos dijo que estaba lleno (nosotros lo estábamos viendo vacío) y no nos aceptó a cenar. Por suerte tiene un camping al lado con ducha caliente gratis, y al final del día todo lo que has pasado mal queda compensado con dormir en un sitio como el de la foto, oyendo el rumor del agua:

y despertarte por la mañana lejos de la vorágine con estas vistas:


Con cuidado, navegantes.

viernes, 11 de agosto de 2023

Amarrados en el campo de voleibol (+17 = 1.531 millas).


Hola navegantes.

En mis navegaciones con el Corto Maltés me he visto obligado a amarrarlo en los sitios más inverosímiles, como por ejemplo en la vuelta a Italia en la terraza de un restaurante:

Clic aquí.

Pues ayer fue más raro todavía, en una pista de voleibol en el canal d'Ille-et-Rance, donde estamos ahora, que es el que une el río La Rance con el Vilaine. 

Habíamos salido de Dinan a las 8.30 h. (ahora no podemos madrugar más porque las esclusas abren a las 9) y fue una mañana típica de los canales, sudando la gota gorda en las esclusas y sin darte tiempo a recuperarte, porque en este tramo van muy seguidas, más o menos cada 20 minutos. Me hace rarísimo volver a pasar calor en el barco después de la meteorología de Inglaterra, y volver a darme crema solar. Nos paramos en la pista de voleibol para comer, ya que tenía al lado unas mesas a la sombra.

Ha sido muy tranquilizador el tema de las algas. Entre las esclusas 36 y 38, donde más problemas tuvimos en el viaje de ida y donde nos cruzamos con la "cortacésped" (la máquina que arranca las algas y limpia los canales) ahora vuelve a haber algas pero mucho menos. De momento queda un paso libre en mitad del canal, y sólo de vez en cuando hay que quitarlas del timón con el bichero.

La esclusera de las esclusas 37 y 38 es una chica joven, muy sonriente y espontánea como una polinesia. Nos dijo que éramos el tercer barco que pasaba ayer, y que normalmente no pasan más de 4 o 6 al día. Parece mentira que mantengan abiertos los canales, con lo que cuesta, para ese tráfico. Por cierto, ella está supliendo las vacaciones de la esclusera titular, pero ésta sigue viviendo en la casa de la esclusa, o sea que la tiene vigilada todo el día.

Nos hemos quedado a dormir en Tinténiac, un pequeño muelle en un pradito al lado de un camping. Estaba todo lleno y nos hemos abarloado una motora que tenía pinta de abandonada, con todo cerrado y llena de hojas y telarañas. El de la peniche situada a su popa nos ha contado que es de un inglés que vivía solo en ella, y le han diagnosticado un cáncer. Ahora está tratándose en un hospital de Francia. La vida misma. Por cierto, el de la peniche es también inglés, lleva aquí siete años, y todavía no habla francés. Increíble.

Hemos aprovechado para resolver lo de la driza del espí. Hemos tenido la suerte de que el herraje por donde sale del palo tiene 3 poleas, y sólo están utilizadas dos, las de la driza del génova y el espi. Como solución provisional hemos desplazado las drizas a las poleas que están bien. La que utilizaba el espí, la más alta y la que está rota, es la que se queda ahora sin usar.



Para el trabajito hemos tenido que hacernos una especie de aguja de ganchillo para atrapar la driza en su recorrido por el interior del palo, y coserle en la punta una filástica para que ese extremo pasase mejor por el estrecho hueco entre las poleas.


Ha quedado así:

El único inconveniente es que ahora la driza del espí sale por debajo del estay, y habrá que ver cómo se comporta al trasluchar. Si no va bien tendré que hacer el arreglo definitivo en Santander.

Con cuidado, navegantes.

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miércoles, 9 de agosto de 2023

Se curó el gruista (+14 = 1.514 millas).

 Hola navegantes.

Cuando veáis esta foto comprenderéis que se curó el gruista:


Es el Corto Maltés desarbolado, en Dinan. En efecto, hoy salimos de Saint-Malo para aprovechar la apertura de la esclusa de La Rance de las 10 h. Por una falta de coordinación nos cerraron el puente antes de que entráramos (había una procesión de veleros saliendo y preferimos esperar a que pasaran todos, y el esclusero no reparó en nosotros) . Eso nos obligó a esperar una hora en una boya, pero aprovechamos para hacer allí el trabajito que nos quedaba para desarbolar y que pensábamos haber hecho en Plouer.

Entre unas cosas y otras se nos hizo la hora de desarbolar, y tampoco hoy hemos podido celebrar el cumple de Ana con una buena comida. Perdón. Nos tuvimos que conformar con un bocadillo.

Con un poco de retraso que nos hizo temer lo peor, apareció Hervé con su tractor. Detrás nuestro había otro velero, un Fantasía (que es sólo un poco más grande que el Tonic 23 y con la misma estética) y Hervé se confundió y le metió el brazo de la grúa hasta cerca del palo, como si fuera a desarbolarle a él. Después del susto de sus ocupantes y aclarado el malentendido, se metió con nuestro trabajito y todo estuvo terminado en menos de media hora. Después Ana y yo, para los ajustes finales, nos fuimos de nuevo a una boya.

Por la tarde hemos empezado a pasar esclusas hasta Dinan. Volvemos a cambiar el país de horizontes vacíos donde no hay nada que ver, pero en silencio, por la sucesión de imágenes y sorpresas tras cada recodo del río, pero soportando el ruido del fueraborda. De momento todo está limpio. Y una familia de otro velero (con un fueraborda de 8 CV) con el que coincidimos en Plouer, y que vienen desde Arzal (nuestro destino) no nos ha dicho nada de las algas y acababa de pasar, o sea que suponemos que nos encontraremos el paso libre de algas. Ojalá.

Al bajar el palo fui a mirar la polea de la driza del espí y, en efecto, está muy deteriorada. A ver si consigo resolverlo antes de arbolar de nuevo.

Con cuidado, navegantes.

Incertidumbres con la grúa.

 Hola navegantes.

Ayer dedicamos el día a resolver el tema del desarbolado y a recibir a Ana.

Respecto al desarbolado, ya os dije que se presentaba difícil. De los dos astilleros que lo hacen en Saint-Malo uno está de vacaciones en agosto y el otro no podía hacerlo antes de una semana. 

El puerto de Sablons, donde nos hemos quedado, tiene una grúa con la que sacan los barcos del agua con su propio personal pero no hacen desarbolados. He preguntado muchas veces por qué, pero nadie parece saberlo. Alquilan esa grúa por medias horas pero tiene que manejarla personal titulado. Entonces el problema pasó de buscar una grúa a buscar un gruista. En la foto, ese oscuro objeto del deseo:

De los dos contactos que me dieron, uno no contestaba y el otro era de los ambiguos. Me dijo que el trabajo lo hacía él completo con su personal, o sea, no podíamos hacerlo nosotros y él limitarse a la grúa. Pensaba venir con otros ayudantes para soltar los obenques, la jarcia móvil, desconectar la electricidad, amarrar el palo tumbado, etc, lo que hemos hecho siempre nosotros mismos. No me dijo el presupuesto ni la fecha, me llamaría más tarde para concretarlo.

Volviendo al barco vimos a dos hombres que iban a botar un velero de regata desarbolado y lo iban a arbolar en el agua. Nos enrollamos con ellos y el patrón resulta que tiene la formación necesaria y puede trabajar con la grúa. No tardó en ofrecerse para ayudarnos, y me dio la impresión que desinteresadamente.  Quedamos en hacerlo hoy por la mañana, que hablaríamos después de la regata.

Con eso resuelto recibí la llamada de uno de los empleados del ambiguo, pero ya no me molesté en pedirle detalles, y le dije que ya no le necesitaba. 

Más tarde recibí otra llamada, esta vez del taller Saint Samson. Es uno de los talleres de Plouer sur Rance, el primer puerto dentro del río La Rance y donde había arbolado en el viaje de ida, diciéndome que estaba disponible hoy. No me acordaba de él porque le había dejado un recado en el contestador hace un  par de días y no me había respondido, y en el viaje de ida me había dicho que estaría de vacaciones. Le dije que se lo agradecía pero que ya lo tenía resuelto. Así pues, en pocas horas había pasado de no tener ninguna opción a tener tres.

Después de comer recibí la llamada del regatista para quedar hoy pero a las 15 h., no por la mañana como habíamos quedado. Prefiriendo hacerlo a esa misma hora pero ya el Plouer sur Rance, dentro del río y habiendo avanzado el camino, se lo agradecí mucho y le dije que lo haría en Plouer.

Al atardecer llame al del taller Saint Samson y me dijo que su gruista se había puesto enfermo, pero que si se había comprometido conmigo que estaría en la cita. Así pues, es posible que vuelva a estar el la posición de partida, con cero opciones, pero no lo sabré hasta esta tarde en Plouer Sur Rance. 

Pero lo más importante del día fue recibir a Ana, porque como dice Sabina, con ella cerca las amarguras no son amargas.

 Lo malo, que era su cumpleaños y tuvimos que dedicarlo a todos las preparativos del barco para desarbolar, que ya os he contado otras veces. Media tarde trabajando. Aprovechamos para recortar unos centímetros la driza del génova, que se estaba desgastando en el punto de roce:

Siempre hay que aprovechar el desarbolado para revisar la jarcia y resolver lo que esté mal. Esta vez, cuando baje el palo (si es que lo consigo) tengo que revisar la polea de la driza del espí, que va dura.

 Luego nos fuimos a disfrutar de Saint-Malo y a desconectar un poco de las incertidumbres del barco. Hoy pasaremos la esclusa del Río La Rance, la de la presa mareomotriz, y a ver qué nos depara el día.

Con cuidado, navegantes.

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martes, 8 de agosto de 2023

Acertamos... y llegamos a la cita (+90 = 1.500 millas).

  Hola navegantes.

El último día os explicaba nuestra estrategia para pasar el Raz Blanchard, el punto más difícil de esta costa, y os dije que ya os contaría si acertábamos con ella. Pues acertamos plenamente. Como estaba previsto salimos después de comer, y antes de llegar al Raz tuvimos que hacer 13 millas desde Cherburgo. Como el viento venía de cara las hicimos "a la francesa", con la mayor en el primer rizo y el motor. Lo peor fue en las últimas millas antes del Raz, en el Cabo La Hague, donde el viento del Oeste se oponía a la corriente de marea que venía del Este. Allí había unas olas desordenadas y rompientes de unos 2 metros, que zarandearon al Corto Maltés y a su tripulación durante una hora, embarcando unas decenas de litros de océano con cada una.

Sin embargo al entrar al Raz Blanchard, que es el estrecho entre la isla de Alderney y el Continente, todo se calmó. Nuestra ruta se recurvaba hacia el Sur. Como el Raz Blanchard tiene una dirección norte-sur allí tanto el viento del NW, como la corriente de marea que tiraba hacia el Sur, estaban compinchados para empujar en la misma dirección, y a ratos navegamos a más de 14 nudos, ahora ya sólo a vela. La situación no estaba, por supuesto, para tomar fotos y os lo tendréis que creer. Dormimos en Dielette, donde antes de entrar a puerto tuvimos que dar unos bordos esperando a tener altura suficiente de marea para entrar.

Y ayer nos propusimos otra etapa larga para poder llegar a la cita con las chicas en Saint-Malo. Salimos a las 5 y media, aún de noche, para una navegación extraordinaria. Alguien puso el ventilador a potencia media por la mañana y no lo paró hasta que llegamos, 13 horas después, a nuestro destino. Un viento intermedio del W y del NW que nos permitió navegar casi todo el día con la mayor y el espinaker, con sol y con poca ola.

La sorpresa fue que estoy encontrando dificultad para desarbolar, ya que muchos talleres están de vacaciones. Haciendo gestiones telefónicas y consultas en internet cuando tenía cobertura, me llegó un SMS de mi compañía con un aviso de que llevaba gastados 60 euros de roaming en el día, y me cortaban provisionalmente los datos. Supongo que en mitad del mar, donde no hay cobertura, el teléfono se conectó a la red de algún ferry de los que cruzan a Jersey, y esas redes son carísimas. Porque antes de salir de Santander había preguntado si, a pesar del Brexit, el Reino Unido y las Islas Anglonormandas tenían roaming, y me habían dicho que no. Tuve que suspender todas las gestiones hasta llegar de nuevo a territorio francés, y el tema "desarbolar" lo tengo sin resolver.

En Saint-Malo nos hemos quedado en la marina Les Sablons, que está antes de la esclusa de Port Vauban, y retiene el agua con un umbral sumergido. Antes de la entrada un cartel luminoso te indica la altura de agua sobre el umbral, y cada uno decide cuándo puede pasar según su calado. Nosotros subimos la orza para reducirlo a los 70 cm, y pasamos cuando marcaba 88 cm para tener un margen de seguridad si alguien hacía olas.

Por la noche llegamos a ver más de 8 metros antes de acostarnos. Aquí las mareas son impresionantes, en mareas vivas pueden subir hasta 14 metros.

Hoy se incorpora Ana a la tripulación para atravesar de nuevo Bretaña por los canales.  Mario va a hacer una pausa recorriendo Bretaña por el interior, y volverá a bordo en el Cantábrico. Y ahora nuestra prioridad es gestionar el desarbolado.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 6 de agosto de 2023

Inmovilizados por otro temporal.

 Hola navegantes. 

Ayer se confirmó el temporal sobre el Canal de la Mancha y nos quedamos en Cherburgo. Es el décimo día en este viaje que no podemos navegar por un temporal. Como llevamos navegando 66 días, significa que el 15% nos ha inmovilizado un temporal (y eso en pleno verano) lo que no me había pasado nunca. Una de las conclusiones de este viaje es que definitivamente abandono la idea de dar otro año la vuelta al Reino Unido. Este clima no hay quien lo aguante.

Esta vez el temporal ha sido de fuerza 7-8, y curiosamente procedente del Suroeste, y no del Noroeste como es lo habitual en estas latitudes. A mí eso me da igual, salvo desde el punto de vista práctico para elegir la plaza de atraque si me dan esa opción. Antes de ayer, por ejemplo, en Cherburgo me dijeron que fuera a cualquier plaza vacía en el pantalán "P". Me fijé de dónde iba a venir el temporal y elegí una con la proa hacia el viento que se esperaba. Si te quedas con la popa al viento es helador, porque todo el viento te entra por el portillo al barco, así como la lluvia. Una vez me ocurrió eso y tuve hasta que sellar la rejilla de ventilación de la tapa del barco con cinta americana, porque me entraba el agua y el frío, y en la camareta del barco no se hacía vida.

Aprovechamos el día de pausa forzada para ir a la Ciudad del Mar. Es una especie de museo con tres partes: un oceanográfico, el submarino nuclear "Redoutable", y una exposición monográfica sobre el Titanic. 

El submarino es una curiosidad verlo, con todos los detalles de su armamento, la vida a bordo y otras curiosidades. En la siguiente foto, en el puesto de mando del submarino con la luz ambiental roja, que ponían cada 12 horas para diferenciar el día de la noche. De día se ponía la luz blanca.

Y la exposición del Titanic, aunque es un tema muy trillado, viene a cuento porque la primera escala de aquel fatídico viaje fue aquí, en Cherburgo, y muchas de las víctimas eran emigrantes de esta ciudad.

 Hoy saldremos para atravesar el Raz Blanchard con la corriente de la marea descendente hacia las 16.30 h. (que será de 1,5 nudos). Hemos elegido el momento de menos corriente (más tarde será de hasta 5 nudos) porque hará mucho viento del Oeste y eso puede empeorar las olas que se formen. Después del Raz nos quedaremos en Dielette, y mañana intentaremos llegar a Saint-Malo. A Granville prefiero no volver por los recuerdos nefastos que me trae de la deserción de Bartomeu por un simple mareo.  Ya os contaré si acertamos.

Con cuidado, navegantes.

NOTA: debido al gran número de personas que se han suscrito a este blog, resulta que agoto el número de correos electrónicos disponibles a mitad de mes. Es posible que los últimos días de cada mes no os lleguen las entradas ni los comentarios a vuestro correo electrónico, y tengáis que entrar directamente al blog.


sábado, 5 de agosto de 2023

Un bordo de 150 millas (+165= 1.409 millas).

 Hola navegantes.

Las cinco días que nos ha retenido en puerto la borrasca Patricia han sido lo segundo peor de este viaje, después de la deserción de un tripulante que se mareó y me dejó tirado solo con el barco a más de mil kilómetros de casa. Por eso anteayer, en cuanto se anunció una ventana meteorológica favorable, salimos de Boulogne como si la ciudad estuviera apestada.

La cosa no empezó bien. Por supuesto amaneció lloviendo, pero lo peor es que no arrancaba el motor. Cuando conseguimos arrancarlo limpiando el chiclé y cambiando la bujía, se caló en mitad de la maniobra de desatracar. O sea que salimos un poco temerosos de qué sería de nosotros si nos fallaba en la larga travesía que planeábamos.

Porque queríamos recuperar el tiempo perdido para poder llegar a nuestra cita con las chicas el día 8 en San Malo. Nos habíamos propuesto llegar a Cherburgo, 150 millas, dos tercios del Canal de la Mancha, en un día y una noche porque hoy viene otro temporal que tampoco nos dejará navegar. Y lo conseguimos:


Y además a vela, aunque os parezca mentira por el trak tan perfecto. Salió un viento del Oeste de fuerza 4-5 que nos permitió ir todo el día con la mayor y el génova en una ceñida no muy forzada y a rumbo directo, porque nuestro rumbo era Suroeste. Y por la noche, cuando el rumbo empezaba a ser Oeste, el viento roló al Noroeste y pudimos seguir en la misma ceñida, aunque ahora, por precaución, con un rizo en la mayor.

 Y digo por precaución porque en la navegación nocturna es conveniente ir un poco escaso de trapo, y no verte obligado a la maniobra de tomar rizos, y a que con las olas se te vaya el suelo de debajo de los pies, a oscuras. En resumen, fue un solo bordo de 150 millas amurados a estribor. Establecimos las velas en Boulogne y nos las cambiamos, salvo para tomar ese rizo, hasta 150 millas después.

Pero aunque lo conseguimos yo no estoy contento con este récord. No me gusta esta forma de navegar con prisa,  cuando ningún puerto tiene ya aliciente alguno, aparte del de verle directamente por la popa. Agravado con que lo malo en el Canal de la Mancha es que en una navegación larga obligatoriamente tienes que sufrir alguna marea en contra.  Aquí lo ideal son navegaciones de 6 horas y hacerlas con la marea a favor, con lo que puedes alcanzar fácilmente velocidades de 8 nudos. Pero cuando la tienes en contra, como nos pasó dos veces en esta etapa, puedes quedarte en 1 nudo, o incluso cero nudos o navegar hacia atrás. Y esos ratos son desesperantes.

Al inicio de la noche pasamos junto a un parque eólico en el mar, el que a la ida vimos desde Fécamp. Yo nunca había navegado entre eólicos, y es impresionante ver esas estructuras artificiales salir del mar, suponiendo un nuevo peligro a los muchos que ya nos encontramos:



Cuando acabamos de pasarlo se nos acercó la patrullera de vigilancia del parque, se puso a unos 10 metros por el costado de estribor, y uno de los guardias salió a cubierta haciendo aspavientos con las manos. Luego me dijo por la radio que me había metido en la zona restringida del parque, donde la navegación está prohibida. Le pedí disculpas y no pasó de la regañina. Debían estar aburridos, porque al repasar el trak del Corto Maltés sin prisa vi que, en efecto, yo había pasado sus boyas amarillas por fuera, como es reglamentario. Pero que la zona restringida sobresale un triangulito por fuera de una de ellas (o sea, está mal colocada) y ese triangulito es en el que nos habíamos metido. 


Sería como acusarte de invadir una propiedad privada por pisar una esquina del felpudo. Increíble.

Más adelante volvimos a pasar el meridiano cero y pasamos de longitud Este a Oeste. Cruzamos el carril de entrada de los mercantes al puerto de Le Havre. Allí el susto fue por otro fallo del balizamiento. Era ya noche cerrada y me apareció en la proa una columna oscura. Era nada menos que una de las marcas cardinales del canal, que no le funcionaba la luz de destellos. Casi me la trago. Otro ejemplo de por qué es imprescindible la vigilancia en el mar y siempre tiene que haber un tripulante vigilando visualmente la proa. En ese momento era mi guardia, Mario estaba durmiendo, y si hubiera entrado a hacerme un café o al baño el Corto Maltés habría quedado allí para el descanso eterno.


El día siguiente llegamos la Punta Barfleur, el cabo anterior a Cherburgo, con la marea en contra (la calculamos de más de 4 nudos). Y nos fue imposible navegar contra ella. Pero a estas alturas del viaje ya habíamos adquirido el estado mental de los vikingos, así que, con lo cansados que estábamos, todavía nos tomamos con naturalidad quedarnos 3 o 4 horas esperando que la marea se invirtiera. Es este trozo del trak donde parece que hemos bebido:


Y cuando la corriente de marea se invirtió nos encontramos el famoso efecto de viento contra corriente (la marea hacia el Oeste a unos 4 nudos, y el viento soplando desde el Oeste con fuera 4-5), lo que provocaba unas olas altas y picudas, y algunas rompientes, provocando un mar forestal casi tan asustante como el del Raz Blanchard. De hecho, en la cartografía a esta costa la llaman el Raz Barfleur, para manifestar su peligrosidad. La palabra francesa "Raz" creo que no tiene traducción al castellano, y significa un estrecho donde la corriente de marea se acelera, y crea un mar tumultuoso al oponerse a la dirección del viento. 

Completamente agotados tras navegar 165 millas seguidas, entramos en Cherburgo a media tarde. En las oficinas de la marina tenían un aperitivo de recepción a los nuevos navegantes (lo ofrecen todos los viernes) y esta vez dimos buena cuenta de él. Lo digo porque en la vuelta a Francia también llegamos a Cherburgo un viernes, pero entonces el aperitivo era sólo de caracoles, y yo ni me acerqué. 

Hoy está anunciado otro temporal del Oeste y tampoco podremos navegar. Se anuncia corto, o sea que esperamos poder seguir mañana.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 2 de agosto de 2023

El temporal, noticia en Voiles et Voiliers..

 Hola navegantes.

Este temporal que nos tiene retenidos en Boulogne Sur Mer desde hace 5 días es tan excepcional que es noticia en la edición digital de la revista Voiles et Voiliers:

Además le han bautizado, lo que ya es un mal rollo porque significa que es excepcional. Lo han llamado borrasca "Patricia". La noticia habla de rachas de 50 nudos (que es fuerza 10) y olas de 6 metros. Uno de los barcos que salió ayer con nosotros, de 10 metros de eslora, aguantó un poco más pero tuvo que volver a puerto con dos velas desgarradas. Tienen anemómetro y vieron rachas de más de 40 nudos, que es fuerza 8. Por cierto, la equivalencia entre la fuerza Beaufort y los nudos es ésta:

Velocidad en nudos = (Beaufort x 5) - 5. A partir de fuerza 8 no se resta nada.  Por ejemplo, fuerza 6 son 25 nudos (6 x 5 - 5). Y fuerza 8 son 40 nudos (8 x 5).

Les he dejado mi material de costura y las cintas adhesivas de velería para la reparación. Mañana siguen hacia el Oeste, como nosotros.

Ahora que hemos conocido los atraques de Calais y Dunkerque, expuestos al Oeste, dentro de la desgracia tenemos que estar contentos de haber entrado en Boulogne. Este puerto es muy profundo y al atraque sólo nos llega la décima parte de lo que hay fuera. ¡Uf!. 

Nosotros estamos barajando todas las posibilidades para avanzar. Mañana vamos a intentar, como os dije, hacer una etapa de día y noche hasta Cherburgo, que serían unas 150 millas. Si no lo conseguimos nos quedaríamos en un puerto intermedio, probablemente Ouestream, pero entonces ya no llegaríamos a Saint Malo el día 7, porque vienen más días de vientos duros y aún nos quedaría pasar el Raz Blanchard.

Hemos estado barajando entrar por los canales en Le Havre, la desembocadura del Sena, que nos llevaría a París. Pero los canales de esa zona no comunican con los de Bretaña y llegaríamos a una vía muerta. O ses que a apencar.

Hoy vamos a pasar el día en Boulogne descansando para la etapa de mañana y pasado mañana, y con temas de intendencia, como poner una lavadora y hacer la comida para dos días. Además voy a ver si resuelvo lo de mi teléfono.

Hoy me despido con un regalo inesperado de mi amiga Mayte García Silva, pintora aficionada pero, como veis, una virtuosa de la acuarela. Es de cuando pasé con Luis por el arco de Etretat, en Normandía:

Me ha alegrado el día. Gracias, Mayte.

Con cuidado, navegantes.


martes, 1 de agosto de 2023

No puede ser... y además es imposible. (+4,3= 1.244,7)

 Hola navegantes. 

Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Hoy nos levantamos a las 5 para intentar hacer una etapa larga hasta Dieppe, aprovechando una ventana de buen tiempo ya que mañana viene otro temporal del Oeste con vientos de fuera 7-8. Sólo 3 veleros hicimos el amago de salir. Mario y yo los primeros, y nos encontramos un viento de los de arrancar los cuernos a las cabras, pero sobre todo unas olas de 2 metros, y todo de cara. Sólo con la mayor en el primer rizo y medio Génova llevábamos la regala en el agua, y antes de un cuarto de hora estábamos empapados. Además el rumbo no nos daba directo, y el abatimiento nos llevaba hacia una costa rocosa que parecía el mar petrificado. Una etapa corta dando bordos en esas condiciones se habría sostenido, pero 52 millas así, que con los bordos hubieran sido muchas más, es francamente imposible.

Con las orejas gachas dimos la vuelta y volvimos a Boulogne. Ya es casi imposible que cumplamos las etapas de esta parte del viaje y todavía no hemos decidido qué hacer. Un creyente lo tendría más fácil, la iglesia, la oblea de la eucaristía, encomendarse a un santo de los que se dedican a esto, y esperar la ayuda de los de arriba. Nosotros tenemos que confiar sólo en nosotros mismos y es lo duro. Porque mañana empeora el temporal, con vientos del oeste de fuerza 7-8 y tampoco podremos salir. De verdad, no sabemos lo que hacer.

Para intentar olvidar sin darnos a la droga hemos ido a conocer Dunkerque en tren. Pero parece que nos ha mirado un tuerto: Mario se dejó el móvil en el vagón. Por suerte cuando se dio cuenta aún estaba el tren en la estación, y a todo correr consiguió llegar y recuperarlo.

Luego hemos tenido un día relajado conociendo una ciudad nueva. Lo primero que nos ha llamado la atención es que siendo una gran ciudad, la estación tiene el paso entre los andenes por encima de las vías:

En la Iglesia de San Eloi tienen una descripción de las 17 apariciones que la Iglesia reconoce de la Virgen. Por desgracia todas a niños o personas iletradas y fácilmente influenciables. Nunca las había visto juntas.


El puerto es impresionante, con varios muelles comerciales y varios deportivos, unidos por una red de esclusas y puentes levadizos. A su orilla está el Museo Marítimo y Portuario, con el velero Duquesa Ana y el barco faro  Sandettie en exposición y para visitar. A nosotros nos faltó tiempo para verlos.



También cerca del puerto está la Torre Leughenaer, que formó parte de una fortificación de Dunkerque. En algún tiempo fue el faro de entrada a Dunkerque, pero antes de ser el faro oficial fue un faro trampa para provocar naufragios y robar el cargamento de los barcos varados. La palabra Leughenaer significa, en flamenco, "mentiroso", aludiendo a este uso criminal.

Y finalmente el monumento a Jean Bart, un famoso marino y corsario francés al servicio de Luis XIV. La estatua debe ser tan grande con él, porque medía 2,04 metros. Empezó su carrera de marino a los 15 años y está enterrado aquí, en San Eloi.

 

Después de un día turístico volvimos a la dura realidad de nuestra navegación, y a la necesidad de buscar alternativas. Si el jueves conseguimos abandonar este maldito puerto nos planteamos una etapa nocturna para intentar llegar a Cherburgo. Serían unas 150 millas, y si no lo conseguimos por lo menos hasta Ouestream, 120 millas. Que la suerte 🍀 nos acompañe.

Con cuidado, navegantes.