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viernes, 10 de diciembre de 2021

Los peores momentos de la vuelta a Italia en el Corto Maltés.

 Hola navegantes.

Hoy voy a contaros los momentos malos, que claro que también los hubo.

El susto en el desembarco del camión en Port La Nouvelle. El único sitio que encontramos para hacerlo fue en un muelle de piedra, donde había que pasar el barco por encima de un pantalán flotante, el que veis en la foto. Había seis u ocho metros hasta el otro lado del pantalán. A mitad de la maniobra, con la tonelada y media del barco tan alejada del camión y el brazo de la grúa estirado en horizontal, empezaron a levantarse del suelo las patas del camión del lado contrario. En una nube como las de los cómics vi a mi barco estrellado en el pantalán y el viaje abortado, pero por suerte no pasó. Interrumpimos la varada y cambiamos de sitio (entrada del blog de 10-6-21). 


 Los problemas para encontrar atraque en el entorno de Roma, lo que nos obligó a pasar algunas noches fondeados, con menos comodidades y sin poder desembarcar. Llegamos a la conclusión de que los navegantes de Roma, para sus vacaciones, se apropian para dos o tres meses de las plazas que están pensadas para estancias cortas, de uno o dos días, dejándonos sin ellas a los de tránsito. Se repitió en el Sur del Adriático, esta vez por la saturación de los puertos con los barcos que quieren dar el salto a Grecia (entradas del blog de 28 y 29-6-21). 

La noche fondeados y garreando al Sur del Promontorio Gargano, por no haber alcanzado el puerto de Vieste debido a las fuertes rachas (entradas del blog de 18 y 19-8-21). En el puertecito de Mattinata no nos acogieron a pesar de la meteorología. El fondeo garreaba en un fondo de algas, y hasta nos agarramos a una boya y también a esa la hacíamos garrear. Estuvimos pensando, incluso, pedir ayuda a uno de los veleros grandes que también habían fondeado allí, que aparentemente aguantaban bien, para que nos dejasen amarrarnos a su popa. A la 1:30 h. un velero más grande, que había fondeado después que nosotros, se puso a garrear, y nosotros también, y estábamos a punto de colisionar. Viendo que quedaban pocos minutos para la que la luna se metiera y nos íbamos a quedar a oscuras, nos fuimos a buscar una segunda boya a la que agarrarnos, cruzando los dedos para que aguantase hasta que alumbrara el día. Pero ni eso se cumplió, porque a las 5.00 h. el viento refrescó y la boya se puso a garrear, teniendo que dejarla antes de salir el sol. Sin haber dormido y hechos polvo seguimos de noche en dirección a Vieste. El track de aquella noche da fe de lo mal que lo pasamos.

Los fallos del piloto automático, que nos obligaron a navegar muchas jornadas pilotando a mano, lo que al cabo de 10 o 12 horas se hace insoportable. Hicimos hasta un circuito nuevo desde la batería para intentar solucionarlo, que no funcionó (entrada del blog de 5-7-21). Finalmente se debió a una pieza defectuosa, y como el piloto era nuevo me la sustituyeron dentro de la garantía, pero ya al volver a Santander.

 

Las dos roturas del espí, una rifadura de lado a lado que primero nos cosieron en una velería de Salerno, volvió a romperse por la costura, y finalmente conseguimos comprar uno de segunda mano en Sicilia para terminar el viaje. Esos días sin espí nos vimos perjudicados porque perdemos un  nudo o nudo y medio de velocidad sin su ayuda (entrada de 10-7-21).

La tromba de agua una noche antes del amanecer, frente a San Bennedetto, en el Adriático. Caía tanta agua que aplanaba las olas, y veíamos que fuera del aguacero las crestas rompían, pero dentro del aguacero se quedaban planchadas. El viento variaba de dirección (del Oeste al Noroeste) y fuerza (6 ó 7 en los chubascos, 2 ó 3 entre ellos) teniendo que ponernos a la capa para poder manejar la situación, porque navegar era imposible (entrada del blog de 25-8-21).

El día que nos alcanzó el temido viento Bora, en el Adriático al Norte de Ancona. Estando ya en el mar recibimos un aviso de Securité de viento del Este de fuerza 7. Hay que tener en cuenta que en el pronóstico se da el viento “promedio”, pero que en las rachas aumenta uno o dos grados Beaufort. Sólo con el génova a menos del 50%, sin vela mayor, corríamos a 6 nudos, con picos de más de 7. Yo no había recibido tanto viento en la vida. Toda la superficie de las olas (incluso los valles) levantaba espumarajos blancos, y no sólo las crestas como en las rompientes habituales. Juan y yo casi no nos oíamos por el rugido del viento y teníamos que hablarnos a gritos. Y lo que es peor, teníamos la costa a sotavento, a escasos quinientos metros (entrada del blog de 28-8-21).

 

La colmatación de algas en el Río Po, antes de Mantova, que nos produjo un calentón del fueraborda (entrada del blog de 17-9-21). 

 

Y en general los altos precios y la mala calidad de las marinas en Italia.

Por suerte estos momentos malos ya han pasado al anecdotario y allí están bien.

Con cuidado, navegantes.    

jueves, 9 de diciembre de 2021

Momentos estelares de la vuelta a Italia en el Corto Maltés.

 Hola navegantes.

En primer lugar la ruta que finalmente realizamos:


Y ahora los mejores momentos:

La carga del Corto Maltés en el camión en Santurce, porque representaba el corte del cordón umbilical con el Cantábrico, el punto de no retorno, y haber ganado la batalla a las incertidumbres del Covid (entrada del blog de 8-6-21):

La Isla de Ventotene, una isla mítica para mí, después de haber podido entrar en Francia y en Italia sin problemas en las fronteras por el Covid. Pernoctar en el puerto romano de Ventotene, excavado en la roca, y no cerrando una ensenada natural con una escollera, como todos. Fue impresionante entrar en aquel hueco, y pensar que allí amarraban, como nosotros ahora, los barcos romanos hace miles de años (entrada del blog de 5-7-21):

La contemplación de un "Fata Morgana" o espejismo vertical, de forma inesperada antes de llegar al Estrecho de Mesina. Vimos el islote Licosa flotando en el aire y dividido en tres fragmentos (entrada del blog de 8-7-21):

La ciudad de Tropea, al Sur de Italia un poco antes de llegar a Sicilia, construida en el mismo acantilado, y donde una pareja de novios nos pidió las bicis para su reportaje de boda e hicieron reír a todo el pueblo (entrada del blog de 8-6-21):


 

El trekking al volcán Etna, en Sicilia, en plena erupción (entrada del blog de 20-7-21):


 Llegar con nuestro barquito a las Islas Eolias y navegar entre sus volcanes (entrada del blog de 22-7-21 y siguientes):


 Llegar a las Islas Tremiti, en el Adriático, que dudábamos poder alcanzar y no lo tuvimos claro hasta el último momento, el día anterior (entrada del blog de 21-8-21):


 Entrar en Venecia a toda vela, momento que llevábamos tres meses soñando, desde que salimos de Santander (en realidad dos años, por los aplazamientos) y que se hizo realidad (entrada del blog de 8-9-21):


 Poder introducirnos en el Continente por el Río Po, porque cuando salimos de Santander no estábamos seguros de que fuera posible, y por el camino nadie conocía esa posibilidad. Llegar a Mantova, una ciudad preciosa del interior de Italia, donde finalizó el viaje (entrada del blog de 17-9-21):


 Otro día os contaré los momentos malos, que también los hubo.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Publicidad náutica (16).

 Hola navegantes.

Siguiendo con el tema de los anuncios náuticos, hoy os traigo el del Salón Náutico de París, que se está celebrando estos días. Podéis ver las entradas anteriores de este tema en marzo y abril de 2021.

Este cartel del Salón me parece genial, porque se ve sólo un velero cuya sombra hace en el mar la Torre Eiffel, y el punto de situación de Google Maps que dice "Usted está aquí", marcando un lugar que te sitúa a la vez en París y en mitad del mar. Para que los aficionados que vayan al salón a ver las novedades, a comprar equipamientos para su barco o tal vez incluso a comprar su primer velero, se sientan ya como si estuvieran navegando, con todo lo que falta hasta el verano.

Con cuidado, navegantes.

martes, 7 de diciembre de 2021

Las lágrimas del Joshua.

 Hola navegantes.

El Joshua es uno de los veleros más famosos de la historia, con el que Bernard Moitessier dio la primera vuelta al mundo en solitario y sin escalas (la regata Golden Globe de 1968) e hizo alguno de sus famosos viajes, que luego plasmó en libros y le hicieron conocido en todo el mundo, despertando vocaciones transmundistas en los jóvenes de todos los países. Podéis ver anécdotas de ambos (Moitessier y el Joshua) en las entradas de 2 y 5-6-18, 8-2-19 y 26-4-19. 

Yo no soy fan de Moitessier pero estoy orgulloso de haber tenido el Corto Maltés abarloado al Joshua, en La Rochelle, cuando dimos la vuelta a Francia en 2018:


Haber estado a su timón:

Y haber dejado una chapa con el logo de mi barco en su tumba, en Bono, cuando navegamos con el Corto Maltés a Bretaña en 2015 y nos metimos por el río Auray:


Después de naufragar con él en México en 1982, Bernard tuvo que deshacerse del barco, que pasó a manos de unos americanos. Unos años después fue recuperado por una Asociación de Amigos del Museo Marítimo La Rochelle que ha conseguido que siga navegando, haciendo travesías con gente que se quiere iniciar en la vela y participando en concentraciones de barcos clásicos como un monumento nacional.

Pues le han llegado los tiempos flacos. Desde octubre de 2019 está en varadero necesitando de trabajos profundos de restauración del casco de acero, que ya lleva más de medio siglo en el agua (se construyó en 1962). Les falta financiación y se teme que ni siquiera pueda estar en la salida de la réplica de la Golden Globe, que saldrá de Les Sables d'Olonne en septiembre de 2022. Están tan tristes por él que en sus famosos ojos mirando a la proa:


le han pintado unas lágrimas:

Espero que consigan repararlo y no acabe muriendo de podredumbre en la trasera de un varadero.

Aquí mi homenaje a Moitessier (obviamente es su nombre haciendo la silueta del Joshua):


Con cuidado, navegantes.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Un estatuto jurídico para los drones que navegan.

 Hola navegantes.

En las entradas de 11 y 23 de noviembre de 2019 os hablé de los drones que navegan. Son embarcaciones no tripuladas, como los drones que vuelan, manejadas a distancia, con  la salvedad de que los que navegan no son chiquititos sino auténticos barcos. Algunos miden 7 metros de eslora (más que el Corto Maltés) menos de un metro de manga, calan 2,5 metros y su desplazamiento es de 750 Kg. Pueden navegar a más de 8 nudos y ya los hay por todos los Océanos, para hacer estudios meteorológicos y oceanográficos: han hecho travesías oceánicas, han dado la vuelta a la Antártida, y van a empezar a utilizarlos en rutas costeras, donde cada vez será más probable que colisionen con otros barcos. Y como veis en la foto, al no ir tripulados los hacen muy finos, y parecen más un torpedo que un barco. Imaginaos al de la foto yendo a rumbo de colisión contigo, a 8 nudos y sin nadie dentro. Y están proyectando unidades más grandes.

 

Como tantas veces en la vida, la realidad fue por delante de la legislación y durante unos años la falta de regulación permitió situaciones absurdas, como esta. Pasó lo mismo con las motos de agua, el casco en los quads, las "motos" de tres ruedas, los "coches" que en realidad eran "ciclomotores" (los de matrícula amarilla) o los patinetes eléctricos.

Para intentar resolverlo, Francia ha sido el primer país del mundo en establecer una regulación, que de momento es experimental y con una duración de dos años. Estos drones estarán sometidos a unas limitaciones en su tamaño, deberán llevar el pabellón de un país, una matrícula y un seguro de responsabilidad civil. Estarán sometidos al Reglamento Internacional de Prevención de Abordajes en el Mar, incluyendo la vigilancia visual y auditiva permanente, aunque sea a distancia. El piloto que le maneje a distancia deberá estar en posesión del  mismo título náutico que se le exigiría si estuviera embarcado, y será considerado responsable de la navegación y los eventuales accidentes como cualquier comandante de un navío ordinario.

Es una tranquilidad que estos "barcos" empiecen a regularse y no te veas hundido por uno de ellos y no saber, si te salvas, a quién denunciar.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 4 de diciembre de 2021

El Atlántico en pedalo.

 Hola navegantes.

En este blog os he contado las formas más impresionantes de cruzar un Océano. Os las resumo por si queréis repasarlas (entre paréntesis, la fecha de la entrada del blog):

  • Nadando (30-3-17 y 9-1-19)
  • En kayak y con 70 años (6-9-17) 
  • A vela en solitario en silla de ruedas (31-10-17)
  • A la godille (4-11-17) 
  • A vela en solitario con hemiplejía (27-12-17)
  • Marcha atrás (13-1-18) 
  • A remo con enfermedad de Parkinson (9-2-18)
  • En un barril (27-12-18 y 10-5-19)
  • En zodiac y sin provisiones (27-6-19)
  • En miniveleros de 1 metro de eslora (29-6-20)
  • A remo (6-11-20) 
  • En dos coches hechos flotantes con porespán (27-12-20)
  • En esquís y sin provisiones (8-12-20)
  • En windsurf (27-11-20 y 5-12-20)
  • A vela siendo manco bilateral (29-11-20)
  • En piragua con balancín y sin instrumentos (19-11-21)
  • Y alguna otra que seguro que se me olvida.

Me faltaba en la colección alguien que lo hubiera hecho en pedalo. Pues ya me he enterado de que el francés Didier Bovard lo ha hecho en dos ocasiones, una de Canarias a La Désirade en 117 días, y otra de Canarias a Martinica en 83, aparte de otros récords con el mismo pedalo, como la vuelta al lago Leman o a Groenlandia. Ahora está preparando el Atlántico de Sagres (en Portugal) a Nueva York, mucho más difícil que las anteriores pues no llevará los vientos alisios a favor. Y no es precisamente un jovencito, que ya ha visto dar 57 vueltas a las estaciones.

Podéis ver un vídeo con sus navegaciones a pedales aquí:

Cic aquí.

La embarcación llamada con el neologismo de "hidrociclo" se la construyó él mismo  y tiene una célula estanca donde refugiarse en caso de temporal, y donde poder descansar y llevar los instrumentos. Le deseamos suerte al valiente y que no le pase como en Groenlandia, que tuvo que ser rescatado en un  temporal y abandonar el pedalo, que luego fue recuperado en Islandia. Ya nos hemos acostumbrado a estas hazañas y no nos damos cuenta de que en cada intento se juegan la vida.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Dibucarta del capítulo 8.

 Hola navegantes.

Hoy os traigo la dibucarta de cuando dejamos Sicilia. Acababa de terminar unas vacaciones con Ana en Sicilia y las Eolias que fue como una pausa de vacaciones en mitad de aquella larga y dura navegación. Habíamos subido el Etna, visitado Estrómboli, y visto un "fata morgana" (para su explicación, ver la entrada del 11-2-20). En la parte mala, se nos había roto dos veces el espí, nos fallaba el piloto automático, y habíamos encontrado varios puertos colmatados de arena que nos pusieron muy difícil la pernocta. Pero sobre todo la ola de calor, que alcanzó 48  ºC y nos hacía la vida a bordo muy sacrificada.


(hacer clic encima para leerla mejor). Como siempre, regalaré el dibujo original al primero que la transcriba en los "comentarios", aquí debajo.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Blanes.

 Hola navegantes.

Estamos de paso en Sant Pere de Vilamajor y hemos venido a conocer Blanes, que en la vuelta a España en el Corto Maltés vimos muy de pasada para aprovechar la meteorología. En efecto, nos estaba acompañando un viento fabuloso del Sur y lo que más temíamos era la tramontana del noroeste, o sea que aprovechamos los vientos portantes y nos hicimos toda la Costa Brava en un solo día. Y acertamos, porque al llegar aLa Nouvelle, donde cogeríamos el Canal de Midi para volver a Santander, se levantó una tramontana que nos habría impedido pasar el Cabo Begur si hubiéramos esperado.

En Blanes nos había sorprendido encontrar un nuevo espigón en el puerto que no figuraba en nuestra cartografía, estaba como sin terminar y nos quedamos allí. Había un tipo de barco curioso, unos catamaranes enormes a vela cuya cubierta estaba despejada y solo tenían una barra de bar y muchísimos asientos. Además una pasarela con escaleras que se bajaba por la misma proa, entre los cascos. Pues allí siguen estando. Son para dar paseos turísticos con barra libre. El catamarán se acerca a la playa cuando está llena, clava las proas en la arena y anuncia su oferta por los altavoces. Los que quieren embarcar lo hacen por la escalera de proa. Y todo el viaje se basa en música y alcohol mientras se dan unos bordos por la costa sin alejarse mucho.


La verdad, no me gustaría ser el capitán de uno de esos barcos, vaya rollo. 

Hicimos la ruta del castillo y de las ermitas, siempre con vistas maravillosas de la costa, del delta del río Tordera, el comienzo "oficial" de la Costa Brava

y del islote "Sa Palomera", que ahora está unido a la playa por una pasarela peatonal y se puede visitar.




Luego fuimos a la Cala Sant Francesc, al Norte de Blanes, una playa preciosa entre pinos y con una senda peatonal sobre las rocas a ambos lados. Y todo ello desierto al no ser temporada turística. Una visita deliciosa y un sitio muy recomendable para ver en invierno. En verano supongo que será distinto, porque había parquímetros hasta en la misma playa.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Boyas que confunden.

 Hola navegantes..

En la navegación a Bretaña en 2015 nos sorprendió la forma de algunas boyas amarillas en la costa atlántica de Francia. Concretamente os enseñé la del Río Vilaine, con forma de barco. Son boyas amarillas que marcan el punto de recalada o de acercamiento a algún lugar y que deben verse desde muy lejos. Las hay en todas las costas. En esta ocasión vimos desde lejos lo que nos pareció una balsa de náufragos o un barquito de pesca. Al acercarnos comprobamos que la propia boya tenía forma de barco, con un cartel que indicaba su posición y naturalmente sin motor pues siempre estaba fondeada. 

Yo era la primera vez que lo veía y creo que puede dar lugar a confusiones por su forma. A nosotros, en concreto, nos hizo dar un amplio rodeo para acercarnos a ver qué era aquello. Si con mal tiempo ves lo de la foto siguiente inmóvil en el mar, lo primero que piensas es en un barquito en apuros, y lo normal es acercarte a mirar. Podéis ver detalles en la entrada del 17.7.15.

Pues ahora están poniendo otras con forma de caseta de vestuario de playa.

Algunas son boyas de recogida de datos oceanográficos, que tal vez precisen esa forma para cobijar los aparatos científicos, pero hemos visto boyas en España con el mismo cometido y que conservaban su forma estándar (un cilindro, un cono o un castillete). La verdad, no sé lo que pensaría o lo que haría si viera "eso" flotando entre la bruma o un día de mal tiempo, pero seguro que me distrae de lo que tengo que hacer en vez de darme confianza en que estoy llegando a donde quiero llegar.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Las bicis en el barco.

 Hola navegantes.

Mi amigo y navegante David Fernández, también de Santander, tiene un canal de Youtube dedicado a los inventos de bajo coste para los veleros. Se llama "thelowcostsailor" y os lo recomiendo, aunque a mí no me gustaría navegar en un barco con tanta electrónica. Pero tiene muchísimos seguidores entre los que tienen habilidad para estos bricolajes, porque desde luego siguiendo sus consejos te ahorras mucho dinero.

El último vídeo se refiere a las bicis a bordo, y podéis verlo aquí:

Clic aquí.

En el vídeo yo doy mi experiencia respecto al uso de las bicis en los viajes en velero, por el mar y por los canales.

 Espero que os guste.

Con cuidado, navegantes.


sábado, 27 de noviembre de 2021

Habrá libro de la vuelta a Italia.

 Hola navegantes.

En efecto,  la editorial ExLibric ha vuelto a recoger el guante y publicará el libro de nuestra vuelta a Italia en el Corto Maltés. Se titulará "¿Cuándo llegamos? (la vuelta a Italia del Corto Maltés)" y este es el índice:

1

Las incertidumbres de la pandemia y las primeras etapas, hasta Francia.

2

En Francia de isla en isla.

3

Navegaciones duras hasta Niza.

4

Primeras etapas en Italia.

5

Problemas con los atraques en el entorno de Roma.

6

El Archipiélago Pontino.

7

Cosas raras: el Fata Morgana y el comportamiento del piloto automático.

8

Conociendo Sicilia y las Eolias.

9

El Estrecho de Mesina y las costas desoladas del Sur.

10

El salto al tacón de la bota y la llegada al Adriático.

11

El horror del Promontorio Gargano, y las Islas Tremiti.

12

Meteorología podrida en el Adriático.

13

Reencuentro con Ana y el Delta del Po.

14

Llegamos a Venecia.

15

La navegación por el Río Po y sus canales.

16

La estancia en Mantova y el regreso a Santander.

17

Resumen, conclusiones y balance personal.

Anexo 1

Escalas y millas recorridas.

Anexo 2

Lo que llevo.

Anexo 3

El botiquín.

Anexo 4

Transcripción de las dibucartas.

Seguramente salga en primavera. 

Con cuidado, navegantes.


jueves, 25 de noviembre de 2021

Dibucarta del capítulo 6.

Hola navegantes.

Aunque todavía está sin traducir la anterior, aquí os pongo otra dibucarta, la del capítulo 6 (clic encima para verla mejor):


 Acabábamos de recorrer las islas del Archipiélago Pontino, y especialmente Ventotene, una de las joyas de esta navegación. Tiene un puerto romano que no está construido cerrando una ensenada natural con una escollera, como todos. Se excavó en la roca para dar servicio al emperador Augusto, que veraneaba aquí, ya que la isla no tenía puerto natural. Se extrajeron 60.000 m3 de piedra a base de piquetas y martillos. También están moldeados en la roca los norays para las amarras, una piscina natural en el exterior del puerto, unas cuevas para los tinglados portuarios (que ahora son restaurantes, tiendas y centros de buceo) y dos acueductos subterráneos para llevar agua a la ciudad. Es impresionante lo que se hacía cuando la mano de obra era barata o gratis.  





(en la última podéis comprender por qué les sorprende tanto en las marinas cuando les digo nuestra eslora, somos el chiquitín, el cuarto por la izquierda).

En la dibucarta mi barquito se pregunta si me gustaría más viajar en barco o en la furgoneta, como antes. ¡Vaya pregunta!.

Como siempre, mandaré el dibujo original al primero que la traduzca abajo, en los "comentarios". Esta es fácil.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 22 de noviembre de 2021

¿Barcos o aviones?

 Hola navegantes.

En entradas anteriores he criticado los nuevos "barcos" que en realidad son ya aviones, pues navegan fuera del agua sólo conectados a ella por un alerón o "foil" que le sirve de sustentación. Los fabricantes y los equipos ya no se cortan un pelo,algunas tripulaciones han embarcado pilotos de avión en vez de marinos, y están cambiando hasta la estética. En un barco siempre se ha trabajado con la resistencia hidrodinámica (al agua) para disminuirla y que corriera más. Como ahora ya van por fuera del agua lo que se está estudiando es la resistencia aerodinámica (al aire), o sea, igual que los aviones.

Fijaos en el último bólido que se considera será el barco del futuro:


 Lo que veis es el puesto de  pilotaje. ¿No os recuerda a las primeras avionetas de caza?. Es la única parte del barco por donde el marino puede asomarse. No hay bañera, ni protección de la entrada a la cabina, ni parabrisas, sólo un hueco para sacar la cabeza. Todas las maniobras se hacen en el interior de la cabina:


Y en vez de timón, se dirige el barco con esto:

 ¿No os recuerda al volante de un Fórmula 1?.

El barco es un trimarán gigantesco capaz de navegar más deprisa que el viento (con 8 nudos de viento ha corrido a 18) y le han sacado puntas de velocidad de 47 nudos (el Corto Maltés se da por contento con puntas de 7). En un cálculo teórico, sobre los foils podría triplicar la velocidad del viento, algo que parece irracional, ir más deprisa que el viento que te propulsa, pero que obedece a que con la velocidad se crean su propio viento aparente, que es mayor que el viento real, "meteorológico". 

Yo sigo pensando que "eso" no es navegar a vela, y que cuando haya habido unos pocos accidentes les dejarán navegar solo por pasillos específicos, para que no se crucen con los navegantes normales.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Falleció Maximilien Berque, uno de los gemelos aventureros.

 Hola navegantes.

Igual no le conocéis, pero Maximilien, gemelo de Emmanuel, ha sido uno de los más grandes aventureros náuticos de los últimos 50 años. Falleció el 11 de agosto, a los 71 años, como todos quisiéramos: durante el sueño.

Su padre, Jacques Berque, fue un famoso sociólogo y antropólogo que criticó el protectorado francés en Marruecos, fue represaliado y escribió numerosos libros que influyeron mucho en la política de su país, y de Europa, con el mundo árabe.

Los gemelos nacieron en 1950 en Marruecos. Rebeldes e inseparables, pero poco proclives al compromiso tal vez como reacción al enorme de su padre, vivieron una juventud de  "mar, sexo y surf" en la costa de Las Landas. Pero el tiempo no pasaba en balde y en los años en que todos sus amigos se establecían en la sociedad, ellos habían caído en la marginalidad y casi en la indigencia, sin profesión ni oficio, viviendo en tiendas de campaña o en chamizos en las dunas de Las Landas para poder hacer surf.


 A los 32 años se hacen esta reflexión:

"Paradójicamente, sin una moneda en el bolsillo, hemos vivido en el lujo. El lujo del tiempo libre, de las relaciones desinteresadas. Queríamos gustar sin poseer, existir sin tener. El problema es que a fuerza de ser libres nos hemos hecho muy diferentes, miserables y aislados, completamente separados de los demás, finalmente prisioneros en un embotellamiento cada vez más estrecho, encerrados en nuestra libertad. Puede ser también la edad. Hemos vivido hasta aquí completamente despreocupados, como niños, sin pensar jamás en el futuro, totalmente confiados en un porvenir que a la fuerza tenía que ser bonito. Por lo menos tenemos la suerte de estar en buena salud  (nota: no del todo, pues poco después le dio un infarto) y todavía gustamos a las chicas. Pero pronto ellas elegirán a otros, por su juventud o por su estabilidad pecuniaria... "

Por aterrizarlo todo: se dieron cuenta de que habían metido la pata. Y con la necesidad de hacer algo "importante" decidieron atravesar el Atlántico en un  mini-velero construido por ellos mismos, el "Micromegas", de 4 metros de eslora. 

 

Y lo hicieron sin electrónica, sin radio, sin baliza, sin  motor, sin balsa salvavidas, sin esponsor y sin  asistencia externa. Más de 6.000 millas entre Las Landas y Florida. La travesía la hicieron en 1996 pero no escribieron el libro ("Les mutins de la mer") hasta 2001. Al llegar a Florida se hicieron esta reflexión:

"Ya en suelo americano nos dimos cuenta de que nuestro récord era ciertamente fabuloso, pero tan inútil como correr los 100 metros en 9 segundos en una final olímpica".

Claro, desde el punto de vista práctico no les resolvía nada haberlo logrado.  De hecho, sin dinero para repatriar el barquito, decidieron dejarlo abandonado en el muelle de una mansión en los canales de florida, con las velas, el acastillaje y el sextante, para que al menos sirviera a algún niño para jugar.

En los años siguientes, tal vez porque era lo único que podían hacer, se dedicaron a batir otros récords náuticos. El más famoso, otra travesía del Atlántico en un "prao" (piragua polinesia con balancín) construido por ellos mismos, sin ningún instrumento, ni brújula, ni sextante, ni reloj, ni cartas, ningún libro y  ni siquiera una guía de las estrellas. Fue en 2003 y ya tenían 53 años. 

 

El prao medía 6,5 metros de eslora, 80 cm de manga, y pesaba 300 kg. Salieron de Lanzarote en marzo, con intención de llegar a La Desirade, en Guadalupe, más de 3.000 millas al Oeste.

 

La fecha tan atípica la eligieron por la posición de los astros, que es lo que iban a utilizar para orientarse. Habían memorizado las posiciones de las estrellas que tendrían en el cénit en cada latitud cada día, y con eso se orientaron. Y lo consiguieron, porque alcanzaron la minúscula isla (3 x 10 km) 27 días después.

La vida a bordo fue espartana, sin cocinilla, comiendo a base de gofio, latas de sardinas, leche en polvo, y el agua racionada a un litro por persona y día. Todo el viaje estuvieron con las cangrejeras, los trajes de aguas de plástico pegados en las muñecas y los tobillos con cinta americana para que no entrase agua, y durmiendo por turnos en una cama ataúd.


 

¿Y al llegar?. Pues igual que la vez anterior:

"Estábamos como locos de contentos, aunque nadie nos esperaba a la llegada ya que sin patrocinador no suele haber prensa. Esto explica la confidencialidad de nuestra travesía. Es el precio que hay que pagar. Creemos que una navegación de este tipo podría haber interesado al mundo. Del mismo modo que Thor Heyerdhal se convirtió en su época en un  héroe mundial con el "Kon Tiki" y eso que en su travesía teóricamente arcaica, él disponía a bordo de cartas, relojes, sextante, y emisor-receptor de radio. Estábamos muy contrariados. En fin, de cualquier modo, lo esencial es hacer las cosas. Lo repetiremos...".

Descanse en paz.

martes, 9 de noviembre de 2021

Dibucarta de capítulo 4.

 Hola navegantes.

Con la preparación del libro de la vuelta a Italia tengo un poco abandonado el blog, y voy a resucitarlo poniendo alguna de las dibucartas, y ofreciendo, como siempre, el dibujo original al primero que la traduzca.

Aquí la del capítulo 4, cuando llegamos a Italia después de hacernos toda la costa mediterránea de Francia, y nos acordábamos de las dificultades legales y administrativas relacionadas con el Covid (hacer clic encima para verla mejor):


Por lo demás deciros que nuestra vida ha vuelto a su curso normal del invierno, que todas las tareas pendientes en el Corto Maltés están terminadas, y que el problema que tuvimos con el piloto automático está en vías de resolución. Al parecer tenía un componente defectuoso y como entraba en la garantía están resolviéndolo en la casa, esperando una pieza que tiene que venir del Reino Unido.

Por cierto, el libro estará redactado en primera persona por mi barquito, no por mí, con lo que a lo mejor es el primer libro de la historia escrito por un velero.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 3 de noviembre de 2021