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martes, 24 de octubre de 2017

Monos que roban gafas, y una playa buena.

Hola navegantes.
Para matizar la última entrada, tengo que reconocer que por fin hemos visto una playa "buena" en Bali. Estamos en Sanur, al sureste de Bali, y aquí la playa es de arena amarilla, bien rastrillada y con cocoteros como los de la foto. Aunque claro, eso lleva el añadido de todos los negocios de la parafernalia playera, chiringuitos, clubes de buceo, alquiler de embarcaciones, puestos de chancletas, flotadores y recuerdos, etc. Pero era una deuda con las fotos que subí el último día.
Y aunque no sea un tema náutico no me resisto a comentar, como despedida, la visita de ayer al templo de Uluwatu. Además de su emplazamiento espectacular, al borde de un acantilado marino, es famoso por los monos que viven en el entorno, ladrones de gafas. Ya lo advierte un cartel en varios idiomas en la entrada, que te quites las gafas o las cuides mucho si las necesitas para ver. Los monos han aprendido de generación en generación a quitar las gafas de la cara a los visitantes. En nuestra visita vimos por lo menos 3 robos. Se acercan cautelosamente y de un salto las agarran por la patilla y se las llevan.
 
¿Para qué las quieren?. Pues aquí entra el condicionamiento de Pavlov. Cuando un guarda ve un robo se acerca y le echa al mono algo de comer. Para cogerlo el mono tiene que soltar las gafas, y el visitante las recupera. Qué más quieren los monos para conseguir comida fácil. Pero a la vez se ha dado un condicionamiento negativo. Como hay tantos monos y tan ladrones, hay un cuerpo de vigilantes que se comunican por walkie-talkie, y que apartan a los monos de los sitios más concurridos. Y lo hacen con tiragomas. Pues los monos han aprendido y los guardas se acercaban a ellos con el tiragomas en alto, pero no se molestaban ni en cargarlo. Nada más verlos los monos se alejaban en estampida. Curiosa clase práctica de conductismo.

 Además de las gafas saben robar otras cosas, como veis en las fotos.







domingo, 22 de octubre de 2017

El paraíso ya no existe, o ¿Qué dejamos a nuestros hijos?.

Hola navegantes.

Siguiendo nuestro periplo por Indonesia hemos llegado a la isla de Bali, sí, esa que se supone es un paraíso para las lunas de miel. Centrándome como siempre en los temas náuticos, ¡qué decepción!. La playa de Lovina, una de las de arena negra al norte de la isla, es lo que veis en las fotos. Erosión de mar que intentan frenar con muros de hormigón y sacos terreros, que está socavando los árboles y el terreno de la orilla, desagües en la arena, basura plástica, parques inflable a pocos metros de la orilla, etc. Creo que cualquier playa de Cantabria le da cien vueltas a ésta. Y lo malo es que la causa del problema es global, no solo de los balineses, por la contaminación plástica de todos lo océanos y el efecto invernadero. Como no lo paremos vamos a dejar a nuestros hijos un estercolero.

Los barcos típicos son curiosos. De manga estrecha y equilibrados con balancines, algunos con motores de camión como en Vietnam (el de la foto ha duplicado la potencia con uno en cada banda) y un tejadillo para protegerse del calor abrasador. También hay otros más modestos pero con el mismo diseño.

Ojalá en los días que nos quedan veamos algo más optimista.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Rinca, la isla de los dragones de Komodo.

Hola navegantes.

Siguiendo con las curiosidades náuticas de Indonesia, hoy voy a contar la navegación a la isla de Rinca, una de las cuatro donde sobreviven los dragones de Komodo.

Cogimos una embarcación local de esas con la típica silueta asiática y en dos horas desembarcamos en Rinca. La embarcación estaba llena de esas chapuzas enternecedoras de las que sustituyen con ingenio la falta de medios. En la segunda foto podéis ver la luz todo horizonte blanca (una bombilla tapada con una botella de PVC invertida) y en la tercera cómo reutilizan los chalecos viejos para defensas. En la cuarta podéis ver el ancla, con un orinque y la cruz ampliada con un inoxidable soldado. Por supuesto no tenían molinete, y la subían a pulso dos marineros.

 El objetivo era visitar Rinca  para ver los dragones. La isla tiene un solo poblado, porque convivir con esas fieras es peligroso. Hace pocos años atacaron y se comieron a un niño de 7 años que había ido al bosque con su padre. El dragón de Komodo es una especie reliquia de la época de los dinosaurios. Es como una iguana pero mucho más grande, y sólo existe en 4 islas entre Flores y Bali. Se piensa que hace siglos también existían en Australia.

En la isla hay unos 1500 ejemplares. Como muchos reptiles, según la temperatura de incubación de los huevos salen machos o hembras. Cómo aquí hace tanto calor nacen más machos, y hay una desproporción enorme con el número de hembras, lo que motiva que sean muy agresivos.

Están en el vértice de la pirámide alimenticia de la isla y pueden hasta con los búfalos. Su forma de cazar es morder en la pata a su víctima. Su saliva tiene más de 60 bacterias y una toxina. Con semejante cóctel el animal mordido suele fallecer de una infección, y los dragones le siguen durante semanas hasta que se muere. Entonces se lo comen. Pueden sobrevivir comiendo una vez al mes, ¡pero menuda comida!.

La visita a la isla se hace protegidos por un "Ranger". Con ese nombre y teniendo que protegernos de esas fieras, supondríais que el Ranger iría armado. Pues su material de trabajo es un simple palo terminado en una "Y" griega. Si un dragón ataca hay que conseguir frenarle por el cuello con el palo. Como para fallar la puntería. A algunos Rangers les han mordido.

Por toda la isla se ven colgados de los árboles los cuernos de búfalos y los ciervos que los dragones se van comiendo, y que los Rangers cuelgan allí de adorno. También hay muchos monos.

Los dragones son caníbales, y cuando nace un bebé lo primero que tiene que hacer es trepar a un árbol para que no se lo coman los de su especie (los adultos no saben trepar). Allí caza desde el primer día insectos, pájaros y hasta monos para sobrevivir. Nosotros vimos dos dragones juveniles.

En el camino de vuelta paramos en una isla deshabitada para bañarnos y coger conchas. En la última foto podéis ver la"lancha" de desembarco. Si, es un simple rectángulo de porespán con un remo. Muchos otros barcos utilizaban el mismo sistema.¡Viva la improvisación!

lunes, 16 de octubre de 2017

Kilómetros de basura plástica en la isla de Flores.

Hola navegantes.

A mi me gustaría contar en el blog sólo las cosas bonitas del mar y de la navegación, pero la realidad es tozuda. Estamos en la isla de Flores, al sur de Indonesia, y ayer entre otras cosas fuimos a conocer la playa de Nanga Panda.

En teoría es la más bonita de Flores y una de las más bonitas de Indonesia, y es famosa por sus piedras de color turquesa.  Pues la realidad es lo que veis en la primera foto: kilómetros de basura plástica a medio digerir, perchas, envases, tapones, plásticos de los que unen entre sí las latas de refrescos, bidones, etc. ¿Y las piedras de color turquesa?. Pues cada vez hay menos, porque las retiran para venderlas, como si no se dieran cuenta de que las piedras no se reproducen. Debe ser una de las "industrias" locales, coger piedras para venderlas como adorno en diversas construcciones. Toda la carretera paralela a la playa está llena de almacenes de piedras en sacos para llevárselas. Creo que dentro de unos años la playa será conocida como la de los plásticos multicolores en vez de como la de las piedras color turquesa. ¡Qué pena!.

Por otra parte seguimos viendo detalles enternecedores del ingenio local. En las siguientes fotos podéis ver la auténtica "tabla" de surf, y os prometo que con esa tabla cogían las olas. También vimos a un padre con su hijo extendiendo una red rudimentaria perpendicular a la playa, y le vimos sacar algún pescado.

Por la mañana habíamos madrugado a las 3.30 para llegar a la cima del volcán Kelimutu con la salida del sol. Ese si que es bonito, con sus tres lagos de colores diferentes y cambiantes. Según una leyenda al lago esmeralda van las almas de los niños buenos, al lago turquesa las de los adultos buenos, y al lago negro las de los malos. A pesar de estar menos deteriorado que la playa de Nanga Panda, también allí vimos cochinadas, como dar de comer a los monos (que está prohibido) y tirar los envases plásticos y de papel parafinado por el entorno. Me parece que estos también van a matar a la gallina de los huevos de oro, y cuando quieran darse cuenta se preguntarán por qué ya no van allí los turistas.

jueves, 12 de octubre de 2017

"Un tripulante llamado Murphy" va tomando forma.

Hola navegantes.
El libro sobre nuestra navegación a la isla de Elba el año pasado, en el Corto Maltés, va tomando forma. Ya está en imprenta y saldrá a la luz el 3 de noviembre. Lo presentaré el Madrid el 13 de noviembre en la librería Robinson. Cuando quede menos tiempo os daré los detalles, aquí va como adelanto la portada. Un saludo.


Islas flotantes en el río Sekonyer.

Hola navegantes.

Hemos estado 3 días en la isla de Borneo para ver los orangutanes, y voy a compartir algunos detalles náuticos que me han sorprendido.

Hemos remontado el río Sekonyer en un Klotok, la embarcación típica. Es un barco de madera con dos pisos, en el inferior está la cocina y las hamacas para la tripulación, y en la cubierta viajamos y dormimos los invitados. Se duerme al aire libre pero con unas mosquiteras que evitan las picaduras pero no dan intimidad, porque son transparentes.

El río es muy caudaloso pero el tercer día de remontarlo ya era un regato un poco más ancho que la manga del barco. En ese tramo a veces bajan por el río islas flotantes. Son trozos de la orilla que se han desprendido, las raíces lo hacen flotar y lleva árboles o arbustos todavía rectos, de manera que parece una isla. En el Amazonas las hay de varios cientos de metros de diámetro, y ha ocurrido que algún barco se amarre a una de esas islas creyendo que era tierra firme y continúe derivando amarrado a la "isla".

En el río Sekonyer eran mucho más pequeñas, pero suficiente para impedir el paso del barco. El primer Klotok que se encuentra una la empuja con la proa hasta la orilla verdadera y la deja amarrada a un árbol con un cabo, para que no se atasque en un recodo estrecho y bloquee el río. En la segunda foto podéis ver al Klotok empujando la isla contra la orilla, y en la tercera cómo la deja amarrada. Vimos muchas de estas islas amarradas a la orilla. La maniobra es peligrosa porque el marinero que salta a la isla y luego la ata tiene que volver a bordo nadando, y en ese río hay cocodrilos.

Por lo demás el recorrido es espectacular, entre árboles selváticos llenos de monos y por la noche de luciérnagas, que hacía años que yo no veía. Y lo más impresionante, ver de tan cerca a los orangutanes, nuestros primos hermanos que ya sólo viven en Sumatra y en Borneo. Por desgracia los cultivos de palmeras para hacer el famoso aceite de palma están destruyendo el bosque donde viven, y existe un riesgo muy real de que desaparezcan.

En la última foto, el ancla artesanal que utilizan, aunque la mayoría de las veces se amarran a los árboles de la orilla, como nosotros en el canal de Midi.

domingo, 8 de octubre de 2017

Piragua con motor intraborda.

Hola navegantes.

Hoy volvimos a cruzar el lago Toba para regresar al "continente" (la isla de Sumatra) y vimos otro invento local que hace de revulsivo en nuestra concepción de la náutica, como lo  hicieron ayer la motos de agua con motor fueraborda.

Todo se debe, como en cualquier situación de precariedad, al desarrollo del ingenio ante la falta de medios. En el lago Toba hemos visto muchos pescadores retirando sus redes y trampas desde piraguas. Algunas son como las del Amazonas, talladas en un único tronco de árbol, y otras con maderas clavadas y calafateadas. Pero casi todas accionadas a remo, porque el lago no suele tener olas y permite trabajar así.

Pues la que os enseño ha mejorado el diseño y le ha adaptado un motor como los que vimos en Vietnam, pero esta vez intraborda. Es enternecedora la"rueda" del timón adaptada en un banco y hecha con piezas soldadas, así como los guardines del timón, que parecen de cuerda de tener la ropa. Y fijaos también en la reparación del remo.

Como os dije ayer, ante la falta de medios, la imaginación al poder.

sábado, 7 de octubre de 2017

Motos acuáticas made in Indonesia.

Hola navegantes.

Siguiendo con las curiosidades náuticas de este gigantesco país, hoy hemos visto algo inaudito, al menos para nosotros. Estábamos remando en kayac por el lago Toba, el que os conté ayer que está en el cráter de un volcán y tiene una isla dentro de otra, cuando nos adelantó una moto acuática a la que notamos algo raro. Pronto nos dimos cuenta de que la propulsión era con un motor fueraborda, como los de las lanchas.

Nos acercamos a hablar con los tripulantes y después de intercambiar opiniones sobre Cataluña (impresionante que aquí, tan lejos, estén enterados del conflicto) me dieron detalles de su peculiar vehículo. El chasis lo construyen con fibra de vidrio aquí mismo, en el lago Toba, y le adaptan una plataforma para sujetar el fueraborda. Una tecnología sencilla que evita la inversión en la propulsión jet de las motos,  y lógicamente las abarata. La transmisión del manillar al motor se hace por cables. Con la cola del fueraborda en el agua no pueden aterrizar en la playa porque se cargarían el sistema pero ahí está, la imaginación al poder.

Una isla dentro de otra.

Hola navegantes.
En los países asiáticos hemos visto muchas imprudencias en la carretera, como os conté con las motos en Vietnam. En Indonesia también son unos lanzados, y hemos visto hasta una madre con 4 hijos en la misma moto y todos sin casco.
Pero la imprudencia también se ceba en el ambiente náutico. Esta tarde teníamos que pasar del "continente" a la isla Samosir, que está en mitad de un lago, el lago Toba, que es el antiguo cráter de un volcán. Aquí las dimensiones son enormes, porque esa isla, en el interior de un lago que a su vez está en el interior de la isla de Sumatra, es más grande que Singapur. O sea, que es una isla de unos 40 km en el interior de la otra, la de Sumatra.
Había muchos coches esperando al ferry, tantos que parecía imposible que cupieran. Pues empezaron a meter coches y camiones hasta que la línea de floración desapareció bajo el agua. El penúltimo coche fue uno de policía, que obviamente lo estaba viendo todo. Y cuando ya no cabía un alfiler ¡dieron paso a un autobús!. ¿Cómo es posible?. Lo comprendimos enseguida: iban a dejar la rampa de carga, que para colmo está en proa, abierta. Y ahí salió ante la mirada confiada de todos los presentes. Ver para creer. 


jueves, 28 de septiembre de 2017

Con 6 hijos en dos veleritos.

Desde mediados de julio  la familia compuesta por Philippe, Sophie y sus 6 hijos (de 12, 11, 8, 6, 4 y 1 año y medio) se ha tomado un año sabático para dar la vuelta a Francia a vela. En contra de lo habitual, en lugar de un enorme catamarán han adquirido dos veleritos pequeños (dos Kelt 6,20 de 6 y pico metros de eslora) con los que navegan en conserva, o sea, a la vista. En uno van los dos padres con los 3 pequeños, ¡y en el otro los 3 hijos mayores solos!. Algo que sería imposible en España, pues en nuestro pais se necesita una titulación que no se obtiene hasta los 16 años mientras que en Francia no se exige nada para gobernar un velero. Y curiosamente sí para las pequeñas motoras, por lo que puede darse el caso de que un navegante lleve un velero de 15 metros sin ninguna titulación, pero sí la necesite para el anexo neumático.


 Salieron de Dunkerque y piensan terminar en Torrevieja, después de atravesar Francia por los canales y luego recorrer las costas mediterráneas de Francia. Les deseamos mucha suerte en esta valiente decisión, que vuelve a demostrar que no se necesitan grandes barcos para las grandes navegaciones, y que el que queriendo navegar no navega es porque se lo monta mal... o porque de verdad no quiere.