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jueves, 19 de agosto de 2021

De la ratonera a Vieste.

 Hola navegantes.

Esta madrugada salimos del fondeo de Mattinata a las 5, antes de salir el sol, pero la noche toledana os la contaré otro día porque ahora lo único que quiero es olvidarla.

Vinimos a Vieste, el puerto en el pico mismo del Promontorio Gargano. Siempre contra un viento de cara de fuerza 3, apoyados por el motor para llegar cuanto antes, porque lo único que queríamos era descansar. Por cierto, cogemos 40 olas por minuto, que son 24.000 cada día y unos 3 millones de olas en este viaje. ¡Y algunos se sorprenden de que nunca me maree!.

En Vieste no hemos podido hacer mucho turismo, entre dormir, arranchar el barco, hacer la compra y gestionar la visita a las Islas Tremiti estos días. Os lo contaré mañana.

Con cuidado, navegantes.


miércoles, 18 de agosto de 2021

Nos venció el jodido Promontorio Gargano.

 Hola navegantes.

Esta mañana desayunando oímos un golpe seco en la cubierta. Sin entender nada nos asomamos y era un pez partido por la mitad, que había caído del cielo:


El pobre, faltándole medio cuerpo, todavía movía las aletas y abría y cerraba los ojos. Seguramente se le cayó a alguna gaviota cuando nos sobrevolaba.

Aunque no tan malo como para el pez, el día ha sido horrible para nosotros. Para empezar no hemos conseguido hielo ni que nos congelen los frigolines. Eso significa que solo hemos tenido para beber agua caliente y el riesgo de que se nos estropee la comida.

Para seguir, salimos de Trani con la perspectiva de una mañana de viento suave, y una tarde maravillosa con viento del NE de fuerza 3, que nos llevaría a la velocidad del relámpago a Manfredonia, donde ya teníamos atraque en una marina deliciosa y barata. No se cumplió nada. Ha habido viento de todos los sectores menos del NE, y oscilando de fuerza 6 a calma casi total en cuestión de minutos. Seguramente ha influido estar a sotavento del Promontorio Gargano, la "espuela" de la bota italiana, que es una montaña altísima por cuyos valles descienden  los vientos catabáticos acelerándose hacia el mar. Según soplara el vientazo íbamos cambiando los planes entre ir a Manfredonia o seguir hasta Vieste, el puerto que está justo en la punta del Promontorio. Y cambiamos de criterio 3 o 4 veces, por necesidad, ya que era imposible avanzar ciñendo contra ese viento loco. Finalmente decidimos quedarnos en Mattinata, un puertecito a medio camino entre Manfredonia y Vieste.

Lo malo, que es un puerto enano y no tenía atraques disponibles. Fondeamos dentro del puerto pero el fondo es de algas, el peor tenedero para un ancla, y garreamos. Así que no quedó más remedio que fondear fuera. Y aquí estamos, amarrados a una boya en mitad de la oscuridad, soplando un viento de narices y cruzando los dedos para que la boya aguante.


Mañana saldremos en cuanto podamos de esta ratonera, y a ver si podemos descansar un día en Vieste.

Con cuidado, navegantes.


martes, 17 de agosto de 2021

Problemas eléctricos.

 Hola navegantes.

Hoy salimos de Bari siempre hacia el Oeste, para acercarnos al cabo o promontorio Gargano, es especie de espuela que tiene Italia en el Adriático. Nuestra intención era haber ido al puerto de Barletta, pero por el camino leímos que es un puerto comercial e industrial con poco atractivo, y que sólo se recomienda para emergencias. Entonces cambiamos a Trani.

Por el camino volvió a hacer rarezas el timón automático, y el viejo también, y probamos la conexión directa a la batería. La habíamos hecho para descartar problemas en las conexiones eléctricas, y por desgracia el problema persiste con las línea nueva. Ahora estamos hechos un lío y la única solución es usarlo mientras funcione bien, y timonear a mano cuando falle. Mientras estemos en tránsito por los puertos no podemos perder unos días en resolver algo que no es vital para el viaje.

Lo mismo digo de un nuevo problema eléctrico que nos ha aparecido hoy. Ha dejado de cargar el panel solar. Probablemente sea por sulfatación de alguna conexión, porque hemos limpiado las más expuestas a la lluvia y la intemperie y volvió a funcionar, pero media hora después volvió a fallar. Así ha estado todo el día. Tengo preparado un cableado nuevo por si falla mañana, pero tampoco vamos a detenernos en un puerto a esperar a un electricista, porque mientras podamos cargar la batería en las marinas por la noche es suficiente. Pero da mal yuyu que algo no esté perfecto a bordo, te recuerda la cantidad de cosas malas que pueden suceder y que pueden condenar un viaje.

Sigue haciendo un calor mortal que me hace añorar cada día mi tierra de clorofila, donde no deja de llover ni en verano y disfrutan de menos de 20 grados. Hoy Juan no ha podido resistirse y se ha bañado en mitad del mar a rastras del velero, colgado de la escalera.

En el puerto de Trani no contestaban al teléfono pero conseguimos el de Luigi, un navegante local que además tiene una agencia para gestionar los amarres, y se encargó de conseguirnos una plaza sin querer nada a cambio. También se ofreció a conseguirnos un electricista, pero no podía venir hoy a diagnosticar lo del panel solar y vamos a esperar a ver si lo resolvemos con los medios de a bordo. Se agradece encontrar en estos viajes largos personas como Luigi, que te ayudan desinteresadamente cuando estás lejos de tus redes de ayuda. Gracias, Luigi.

En la foto, la entrada al puerto con la Catedral de San Nicola Pellegrino, en honor de un peregrino joven que murió exhausto al subir las escaleras del templo anterior. Es una Catedral como inconclusa, porque es altísima para la planta que tiene, como si faltara terminar el brazo largo de la Cruz. Vimos una parecida en Francia al volver de Elba por los canales, y en aquella ocasión la iglesia no se había terminado por culpa de la peste.


También vimos otros monumentos y el barrio viejo de Trani, que nos encantó. 


Luigi nos ha dado buenos consejos para recalar en las islas Tremiti, al Norte del promontorio Gargano, que nos apetece mucho conocer. Son las únicas islas italianas del Adriático, al contrario del Tirreno, al otro lado del la bota, que está lleno de archipiélagos. Y hemos conocido a una pareja de Venecia que está acostumbrada a navegar por la laguna, y que nos ha dado muy buenas recomendaciones para cuando lleguemos a Venecia. Por otra parte sigo haciendo gestiones para la navegación por el Po, que parece que darán resultado pronto.


Con cuidado, navegantes

lunes, 16 de agosto de 2021

En orejas de burro a Bari.

 Hola navegantes.

Hay salimos de Savelletri temprano para aprovechar un viento muy favorable (del Este, cuando nuestro rumbo era al NW) con intención de llegar a Bari poco después de comer y tener la tarde libre para conocer esa famosa ciudad.

Esta vez la suerte nos acompañó. Hemos tenido un vientazo del E más fuerte de lo esperado (fuerza 5 en vez de 3) y hemos hecho prácticamente todo el recorrido en un solo bordo con el espí y el Génova en orejas de burro, con picos de 7,6 nudos. En resumen 33 millas en 7 horas, y lohe podido comprobar que el espí nuevo cumple su cometido igual que el anterior, aunque tenga un metro cuadrado menos.


A media mañana pasamos por Monopoli, y aunque no nos paramos, desde el mar es curioso que parece realmente una ciudad del juego del Monopoli, con todas sus casitas blancas y apretadas:


Llegamos a Bari hacia las 15 horas, a la marina Dársena a Vela Spiegate, que está a 2 km del casco viejo pero tiene un transporte gratuito en minibus. Las instalaciones son excelentes y sólo nos ha costado 25 euros, y además sin ningún problema de plazas. Ojalá sea el principio de una nueva racha.

Hemos dedicado la tarde a visitar Bari. Un paseo por la historia, con monumentos impresionantes, como la Basílica de San Nicola, la Catedral de San Sabino o el castillo Svevo.




Con cuidado navegantes.




domingo, 15 de agosto de 2021

Cambio de planes.

 Hola navegantes.

Esta mañana nos despedimos de Miguel, que se ha vuelto a España, y seguí la ruta con Juan. Siempre que un tripulante se vuelve a España me invade la nostalgia. El estará hoy con su familia y a mí me falta más de un mes. Pero no hay que ser blandengue, que si no nunca haríamos nada importante en la vida. Y soy de los que opinan que las separaciones temporales fortalecen una relación. O sea que a apechugar.


Salimos de Brindisi con intención de llegar a Monopoli, nos daba mucha curiosidad conocer ese pueblo con nombre de juego de mesa. Por cierto, en Brindisi se sale y se entra por la izquierda, al revés que en todos los puertos de Europa. Cuando fuimos a Elba nos encontramos la misma anomalía en su capital, Portoferraio. Si me entero de la razón de esta anomalía os lo contaré.

El caso es que el viento no nos favoreció. Todo el día hemos tenido un viento de cara, del NW, bastante flojito, que nos ha obligado a ayudar a las velas con el motor. Sólo a vela hacíamos unos 2 nudos, y eso para una etapa de 40 millas habrían supuesto 20 horas, el doble contando los bordos. Así que decidimos acortar la etapa y quedarnos en Savelletri.

A la entrada del puerto fondeamos para darnos un baño higiénico (o sea, aprovechar el baño en el mar para enjabonarnos) porque Ssvelletri no tiene marina, o sea que no íbamos a tener ducha. Nos quedamos en el muelle pesquero y fuimos a informar a la Guardia Costiera. Pillamos al último guardia saliendo del trabajo y cerrando su oficina, pero nos lo puso fácil. Nos dijo que le notificaramos por email el nombre del barco y el nuestro, el puerto de procedencia y el de destino, y fue suficiente.

Savelletri es otro pueblo que antes fue pesquero y ahora es turístico, con los restaurantes llenos de gente que parece que han cenado gas hilarante, y la calle abarrotada. Para más inri, descubrimos que donde nos habíamos bañado desemboca un río de aguas fecales, ¡puajj!, aunque estaba lleno de barcos fondeados y bañándose, ¡lo que hace la inconsciencia!. Para olvidar.

Mañana intentaremos llegar a Bari.



Con cuidado, navegantes.

sábado, 14 de agosto de 2021

No es el Corto Maltés.

 


Hola navegantes.

Tranquilos, el de la foto no es el Corto Maltés. Es de un italiano que ha entrado esta noche a puerto con el barco como veis. Lo que siempre piensas que sólo les pasa a los demás. Navegando con el espí se rompió el bakestay y se partió el palo. Todo con viento hacia la costa y teniendo que pedir una evacuación de los dos que iban con él, y luego un remolque hasta Brindisi que por una hora le has costado 3.000 euros. Para el pobre Paolo se han acabado las vacaciones. Ahora le espera un largo viacrucis con el seguro y la reparación. Le he ayudado en lo que he podido a colocar esa maraña de velas y de cabos, pero no del todo porque tiene que verlo el perito. 

Hemos comido juntos y me ha ofrecido su ayuda para las gestiones de la navegación por el río Po, que no son tan fáciles como parece. Sus amigos navegantes dicen que está prohibida la navegación deportiva, pero no coincide con lo que he consultado yo. La semana que viene lo iremos aclarando.

Anoche pasó algo kafkiano. Hacia las 12 oí unos bufidos al lado del barco, y creyendo que era la tortuga salí a mirar. Resultó ser un hombre rana con una linterna submarina mariposeando entre los barcos. Pensé que sería un submarinista del ejército haciendo prácticas, pues tienen la base naval aquí al lado. Más tarde, a las 4 de la madrugada y siendo aún noche cerrada, sentí roces contra el casco y salí a mirar. Era otra vez un hombre rana, pero ahora sin luz, que completamente a oscuras estaba nadando entre los barcos y por debajo de los pantalanes. Me quedé a esperar que apareciera para preguntarle qué hacia, por pura curiosidad, pero vio mi linterna y se quedó escondido debajo del pantalán, supongo que esperando a que me cansara y me volviera a acostar. Era kafkiano porque yo sabía que me había visto, y el sabía que yo le había visto, y además escuchaba su respiración por el tubo de bucear. Finalmente me cansé, me acosté y no supe nada más de él. La hipótesis más probable, y que comparten los marineros, es que fueran furtivos pescando mejillones o poniendo redes, dos cosas que están prohibidas. En cualquier caso compadezco a los que se coman esa pesca, porque aquí el agua está asquerosa y los mejillones lo filtran todo.

A las 18 h. llegó Juan y mañana nos despedimos de Miguel, que se vuelve a España. Juan y yo intentaremos llegar hasta Monopoli.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 13 de agosto de 2021

Curiosidades de Taranto.

 Hola navegantes.

Hoy nos hemos tomado un día de descanso para ir a conocer Taranto en tren, ciudad que no pudimos visitar con el barco por falta de tiempo. Las distancias que a vela parecen inalcanzables, se hacen en una hora de tren, como en este caso.

Taranto estaba situada en una península que separaba el Mar Piccolo (como el Mar Menor en Murcia) del Mar Grande, que en este caso es el Jónico. En el año 1.000 d. C. se excavó un canal que la convirtió en una isla, a la que se accedía por pasarelas, con la intención de que se renovara mejor el agua del Mar Piccolo. Sólo hace 150 años se construyó un puente sobre el canal, con un mecanismo de apertura que es giratorio en vez de levadizo. 


El guía del museo de arqueología dijo que es el único puente giratorio de Europa, pero os prometo que en Francia he visto varios. Aquí el castillo Aragonés y el puente giratorio.


Bajo un sol que caía como el plomo recorrimos algunas partes de la ciudad. El Covid ha hecho limitar el acceso a los museos y muchos no hemos podido verlos.

Algunas escolleras de la parte vieja están adornadas con esculturas de sirenas:


Me llamó la atención las dos columnas que aparecieron al tirar una casa en 1.973:


Son de la época griega de unos 580 años a. C. y hasta entonces habían estado dentro de la casa, contribuyendo a su estructura:


Tiene delito el que se le ocurrió la idea y el que autorizó ese uso para las columnas. Ahora están expuestas.

También es curioso que empiezan a aparecer aparcamientos para patinetes, que llaman la atención como los primeros que hubo para motos:


El escudo de la ciudad de Taranto representa a un luchador a horcajadas de un delfín. 


Esta imagen figuraba ya en las monedas más antiguas encontradas en las excavaciones arqueológicas

Y se supone que es Taras, el hijo de Poseidón y de la ninfa Satyra, que estando en peligro de morir ahogado fue salvado por un delfín. La imagen se usa hasta en las cervezas.

Rizando el rizo, en el mismo cartel del museo arqueológico establece la distancia de seguridad para el Covid en 1,5 y en 2 metros:


Hasta ahora era normal encontrar contradicciones entre países, entre comunidades, y hasta entre distintos comercios de la misma Comunidad. ¡Pero en el mismo cartel!.

Y para terminar con las curiosidades, hemos visto muchas casas sin ascensor que tenían un cestito con una polea para subir la compra y otras cosas por el balcón, y no tener que cargar con ella por la escalera:


Bueno, pues sin más que contar de hoy, deciros que mañana se incorpora mi amigo Juan a la tripulación, que me ayudará a llevar el Corto Maltés hasta Rimini. Allí volveré a encontrarme con Ana dentro de 15 días para llegar a Venecia, la etapa mítica de este viaje. Y que nuestra primera etapa, el domingo, posiblemente sea hasta un puerto con un nombre curioso, Monopoli.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 12 de agosto de 2021

Un timón de 68 metros.

 Hola navegantes.

Hoy hemos dedicado el día a conocer Brindisi, y además con la visita inesperada de la familia de mi sobrina Alicia, que este año no ha podido acompañarme en la navegación.

De todo lo que hemos visto destaco el final de la Via Apia, que unía Roma con Brindisi, con unas escaleras monumentales y una de las dos columnas que las adornaban. Está restaurada y el capitel original está a pocos metros, en la oficina de turismo.



Hace tanto calor que a esta ola de calor la han bautizado "Lucifer". No me extraña. Aquí los bancos los tienen protegidos con cartones, para no quemarte el culo.


En un museo me enteré de por qué el escudo de Brindisi lleva un ciervo:


Es porque desde el aire su bahía recuerda la silueta de la cabeza y la cornamenta de un ciervo:

En el escudo han añadido las dos columnas de la Vía Apia.

Y lo más emocionante, el monumento a los marinos italianos:

Es una torre de hormigón de 68 metros de alto, que imita la forma del timón de un barco. Se construyó en un año, entre 1.932 y 33, para homenajear a los marinos muertos en la primera guerra mundial, y luego se extendió a los de la segunda (6.000 y 34.000 respectivamente), cuyos nombres están grabados en una cripta. 


Se puede subir a su parte más alta, donde hay una terraza con vistas panorámicas de toda la ciudad:



En 1.955 se colocó una estatua de la Virgen en la muesca donde se encajaría la supuesta caña del gigantesco timón:


Toda la visita con fotos antiguas de cuando se construyó el monumento, y con objetos personales de algunos de los fallecidos. Todo muy emotivo.

Con cuidado, navegantes.


miércoles, 11 de agosto de 2021

Miguel y yo, a la mili.

 Hola navegantes.

Como Miguel y yo fuimos objetores de conciencia, hoy parecía que los militares nos querían recuperar. Luego lo veréis.

Ayer salimos de Otranto con un vientazo del NW, justo de morro, con el tormentín y la mayor rizada. En el siguiente puerto, San Foca, a 10 millas, no tenían atraque pero me dijeron que llamara por la tarde por si acaso. Así que salimos preparados para otra noche de mar y alcanzar Brindisi, a 40 millas, que con los bordos se convertirían en 80.

A lo largo del día se fue calmando el viento y nosotros aumentando la superficie vélica. A las 17 horas llegamos a San Foca comprobando que para avanzar esas 10 millas nos habíamos hecho 20, confirmando el pronóstico para el resto de la noche, y sobre todo para hoy, que empeoraba (NW fuerza 5-6). Paramos allí para bañarnos y preparar la cena en un fondeo tranquilo, a sotavento de su escollera, y luego afrontar la noche más descansados. Y menos mal que lo hicimos.

La noche en sí fue tranquila. Primero se calmó el viento y luego salió un terral del SW que nos permitió hacer la mayor parte de la noche a vela. 

La primera presencia militar fue a eso de las 23 h. que entramos en un campo de tiro. No habíamos escuchado avisos a los navegantes anunciando que hoy lo fueran a utilizar, y pasamos confiados. Pues cuando íbamos por la mitad empezamos a oír detonaciones en varios puntos de la costa. Muertos de miedo terminamos comprobando que eran fuegos artificiales, por una celebración que no hemos encontrado, pues el ferragosto es el día 15.

A eso de la 1 de la madrugada, estando yo de guardia, veo acercarse a una patrullera a la velocidad del relámpago. Como es habitual venían con un foco que te enchufan a la cara para deslumbrarte. Iluminé mi vela para que me vieran mejor, y retiré la línea de vida que arrastro por la popa para que no se trabara en su hélice, ya que se colocaron a mi popa. Me preguntaron si era italiano, de donde venía y a dónde iba, que qué llevaba en la cuerda de la popa que había retirado, y que si iba solo. Después de completar el interrogatorio de barco a barco me dijeron que despertara a Miguel para verle la pinta. Con todos los trámites completados se marcharon como habían venido, desapareciendo en la oscuridad en pocos segundos. Por lo menos no nos hicieron una inspección en plena noche, y no nos reclutaron.

Cuando ya nos faltaba sólo una hora para Brindisi, se adelantó el anunciado viento del NW, y nos pasamos no una sino 4 horas dando bordos contra un vientazo de fuerza 5-6 que no quería dejarnos pasar, agravado porque teníamos que respetar el dispositivo de separación de tráfico de los mercantes, y esquivando ferries, que tienen preferencia. Con la mayor rizada y el Génova reducido a la mitad, y habiendo dormido sólo 2-3 horas, no se me ocurre nada mejor para definir un purgatorio.


Pero llegamos bien contentos, porque si hubiéramos dormido en Otranto o en San Foca es seguro que hoy no habríamos pasado, y allí tampoco teníamos donde habernos quedado. Lo peor de la navegación de este verano está siendo el rollo de encontrar atraque. Nunca lo hubiera imaginado, y me está impidiendo disfrutar a tope de lo que me gusta. Ahora me dicen que de Brindisi hacia el Norte no tendré problemas, ya que en esta zona la saturación se debe a los que van a Grecia, que toman los puertos italianos del Sur del Adriático como punto de partida para el salto. Pero algo parecido me dijeron más atrás, y se repitió.

En cualquier caso hemos llegado a Brindisi 2 días antes, pues el cambio de tripulación lo hacemos el sábado. Aquí los castillos de su entrada, que aprovecharemos para conocer bien estos días:



Nos hemos quedado en el Cantiere Navale Bálsamo, en pocas palabras lo más cutre de este viaje. Las "marinas" en Italia solo tiene de Marina el nombre. Algunas no tienen ni aseos ni duchas, y cobran sólo por un puesto en el muelle. La de hoy es un astillero que además alquila plazas de amarre. Al salir del pantalán caes en el área de carenado, llena de suciedad, motores, cubos de aceite, olor a patente, etc. La única ducha y retrete es la de los obreros del astillero, y no tiene ni un bar o cafetería. Y por eso cobran 30 euros al día. Un pecado.

 Y para volver al tema militar, mientras entrábamos íbamos introduciéndonos en un tinglado de la marina lleno de barcos de guerra, gabarras, y finalmente una de las que se sumerge para coger en su interior un barco menor y transportarlo, un lúgubre augurio de lo que yo temía que quería hacer con el Corto Maltés.



La parte curiosa, que en mitad del agua aceitosa del astillero apareció una tortuga gigante pescando. Algo sorprendente. Al parecer se ha aclimatado y vive aquí desde hace años.

Con cuidado, navegantes.

lunes, 9 de agosto de 2021

Lo tuvieron en cuenta.

 Hola navegantes.

Hoy salimos de Santa María di Leuca para empezar a ascender por el Adriático. El pronóstico era de viento muy flojito del Sur, pero de nuevo se equivocó y la realidad fue mejor: un Sureste de fuerza 3 que nos permitió hacer toda la etapa hasta Otranto (28 millas) a vela, con la mayor y el espinaker nuevo a entre 4 y 5 nudos todo el rato. Por cierto, el espinaker se porta fenomenal y, aunque es un poco menor que el anterior, sigue haciéndome ganar un nudo, que en la vela de crucero es muy significativo.

A media mañana despertamos a una tortuga gigante (como un metro y medio de caparazón) que estaba durmiendo en la superficie. La pasamos tan cerca que hasta un miope habría podido verla el blanco del ojo. Se desperezó un poco y se volvió a las profundidades sin despedirse.

Llegamos a Otranto sin plaza de atraque, y nos abarloamos primero a un velero que resultó incautado por la justicia y se acercó un policía a decirnos que allí no podíamos. Luego a un pesquero abandonado donde tampoco, lo primero porque el muelle comercial tiene una verja que seguro que cierran por la noche, y lo segundo porque cuando vuelven los pesqueros se abarloan allí.

Cuando ya nos íbamos, resignados, a fondear en la playa  y a no conocer Otranto, pasamos frente a la Liga Naval. El marinero nos dijo que lo sentía, pero que sus atraques son sólo para los socios de la Liga. Entonces le pregunté si no se podía hacer una excepción con dos que vienen desde España en un velero de 6 metros... nos preguntó la eslora y el calado ... y la hizo. Nos han dejado un pantalán justo bajo los muros del Castillo Aragonés, que llega hasta el mismo borde del mar:




Gracias chicos. Luego hemos ido a conocer Otranto y hemos cenado en una pizzería, porque hace un calor de muerte, como para ponerse a cocinar dentro del barco.

Aquí el Corto Maltés bajo la muralla  del Castillo Aragonés de Otranto:

Con cuidado, navegantes.

domingo, 8 de agosto de 2021

Por fin hacia el Norte.

 Hola navegantes.

Hoy salimos de Gallipoli con el temor de encontrarnos un viento del Sur justo de cara, de fuerza 5, que habría sido una lucha constante para avanzar. Pero hoy el pronóstico se equivocó a mejor, y solo fue de fuerza 3-4. Quiere decir que la primera mitad de la travesía, hacia el Sur, tuvimos que ceñir, pero la segunda mitad, hacia el Este, fue una galopada perfecta con el viento por el través, con el piloto automático, y Miguel y yo hablando de lo divino y de lo humano, y encima sin demasiado calor.

Por la mañana llamé a la marina de Santa María di Leuca para pedir atraque y me alegró mucho comprobar que vamos volviendo a las viejas costumbres. Me dijo que no tenía atraques libres, pero antes de que colgara le dije: "espera, tengo que decirte que el barco es de menos de 7 metros". "¡Ah!, entonces sí". Y aquí estamos, en el puerto de Santa María di Leuca, en la misma punta del tacón de Italia, donde termina el mar Jónico y empieza el Adriático.

La marina se aprovecha de su posición privilegiada para saltar a Grecia, y suele estar llena. Su característica principal es la escalera de Mussolini. Está justo detrás del puerto y se la ve perfectamente en la aproximación:


La mandó construir Mussolini, aquél dictador de no mucha monta, como un símbolo de la entrada imperial a Italia por el Sur, está rodeada de columnas y símbolos imperiales, y da acceso al faro desde el puerto. Tiene 272 escalones que me subí con la bici al hombro, para luego ganar tiempo bajando por la carretera.


Arriba está el faro que separa los dos mares:


De día la torre es blanca, pero de noche la iluminan con los colores de la bandera italiana en vertical.

Y se tiene una vista preciosa de todo el puerto, el pueblito, y encima me coincidió con la puesta de sol:



Delante de mí se extendía el Mar Adriático, que empezaremos a recorrer mañana, y lo miraba extasiado pensando las sorpresas y anécdotas que nos traerá su recorrido.

La proximidad de Grecia se ha concretado en que ya escuchamos por la radio VHF las conversaciones de los griegos. Estamos a escasas 50 millas de sus primeras islas. Igual que me pasó en Elba con la tentación de saltar a Córcega, aquí te asalta la tentación de dar un golpe de timón hacia estribor y acercarte a Grecia. Pero así no acabaríamos nunca. Porque a partir de mañana empezamos lo que podría considerarse la mitad del viaje: la vuelta a casa. En términos numéricos ya hemos hecho el 70 % de lo proyectado, 1.532 millas de las 2.175 previstas. Pero psicológicamente empezamos a tirar hacia el Norte, después de haber hecho Este por la costa francesa y el golfo de Génova, y Sur por la costa Oeste de Italia. Empezar a hacer Norte significa acercarse a Venecia, donde me reencontraré con Ana, al río Po, y desde allí a casa. 

Hoy he sacado del pañol de proa la guía Imray del Adriático y he guardado la "italian waters pilot". El cambio de libro es otro hito del viaje, porque también te acerca a casa.

Con cuidado, navegantes.