Visitas al blog:

viernes, 17 de diciembre de 2021

Un velero con dos piraguas en el casco.

 Hola navegantes.

En la náutica está permitido que uno se construya su propio barco, algo inaudito para los coches. Hace unas décadas no se exigía ningún trámite administrativo, pero ahora tiene que darle el visto bueno un inspector (perito), normalmente un ingeniero naval, para hacerle pruebas de estabilidad y otras antes de autorizarlo a navegar. Pero algunos siguen haciéndolo, me refiero a construirse su propio barco. La principal ventaja, aparte de que te sale mucho más barato, es que lo construyes a tu medida.

Fijaos este aficionado al piragüismo y a la vela el que se ha construido:


 ¿Veis algo raro?. En efecto, lleva una piragua en cada banda, dentro del casco. Se lo ha hecho de contrachapado marino (son tableros de madera que luego se enfibran). La originalidad es haber hecho en cada banda un cofre donde puede meter un kayak de hasta 5,18 metros de eslora, que se introduce por unos raíles:




Las piraguas quedan estibadas fuera de la camareta:


que obviamente queda más pequeña de manga, pero aún así suficientemente grande:

Esta es la silueta del barco terminado:

Lo que me cuesta entender es cómo mete las piraguas en su cofre desde el agua, con el barco fondeado en aguas profundas donde no puede apoyar los pies. Cada piragua pesará unos 20 kg, y no se me ocurre cómo puede primero levantarlas y luego empujarlas desde el agua flotando. Podéis ver el proceso de construcción aquí:

Clic aquí.

Desde que tengo el Tonic 23  no he sentido envidia del propietario de ningún otro barco, porque con mi Corto Maltés puedo navegar a donde quiero, y me beneficio de las múltiples ventajas de un velero pequeño. Pero como yo también soy piragüista, con este voy a hacer una excepción: ¡qué envidia!.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 16 de diciembre de 2021

¿Airbag en los barcos para evitar su hundimiento?.

 Hola navegantes.

A veces me lo han preguntado: igual que hay airbag en los coches, ¿por qué no hacer uno para los barcos que se dispare cuando empiezan a hundirse?. 

Pues sí, ya se intentó, y precisamente en los barcos Tonic 23, como el Corto Maltés. Era el modelo de velero de crucero de la famosa escuela de vela Glénans, en los años 80 y 90. La escuela está situada en un archipiélago del mismo nombre que visitamos en la vuelta a Francia (entradas de 15-6-18 y 5-11-18). Hacían muchas mejoras a sus barcos, y una de las que probaron era el airbag. Se basaba en unos bombonas a presión, unas  cámaras de flotabilidad inflables disimuladas en distintos espacios del barco, y un sistema de disparo automático, parecido al de los chalecos salvavidas autoinflables. 

De hecho en España se comercializó uno en los años 90, con el nombre de Boatsaver, por parte de una empresa de San Sebastián. Consistía en unas bombonas enormes, ya que el volumen de los inflables tenía que ser muy grande para evitar el hundimiento: 

Como veis, las bombonas anulaban por lo menos uno de los compartimentos bajo los asientos. Luego había que situar los inflables plegados en bolsas, en sitios estratégicos que hicieran flotar al  barco derecho y, sobre todo, que no interrumpieran los movimientos en el interior del barco. El sistema, después de inflado, prácticamente ocupaba todo el interior de la camareta.

 Este era el sistema de instalación fija, permanente, y de disparo automático. Además había un Boatsaver portátil, de disparo manual, no automático, que iba todo en una bolsa como las de deportes grandes, y podías llevártelo a casa después de navegar:

 

 Que yo sepa, el sistema no tuvo éxito y creo que dejó de ofrecerse comercialmente. Se me ocurren varias razones:

  • Lo complejo de su instalación y la necesidad de revisiones periódicas, como las balsas salvavidas.
  • El riesgo de aprisionar a un tripulante cuando se inflase, impedirle salir y provocar su ahogamiento. Incluso ahogarle directamente al impedirle respirar si le aprisionase contra un mamparo, por ejemplo si el airbag se inflase estando en la cama. La situación es muy distinta en los coches, donde el airbag se infla y en pocos segundos se desinfla (cuando ha parado el golpe) para no impedir la salida del vehículo. En el barco tiene que seguir inflado de forma permanente para que no se hunda, y si atrapa a una persona dentro puede ahogarla.
  • Con el sistema portátil, cuya instalación no se controlaba por un inspector, que los inflables estuvieran mal trincados o mal posicionados, o se disparase sin haberlos colocado en su sitio, y el barco flotara pero en mala posición, por ejemplo de lado o boca abajo.
  • La dificultad o la imposibilidad, una vez inflado, de acceder al sitio del casco donde está la vía de agua para intentar colmatarla. 
  • La posibilidad de que el sistema se disparase  por cualquier pérdida de agua, incluso las procedentes del interior (los depósitos de agua dulce del barco, por ejemplo si se rompe un grifo) una situación que no es peligrosa en absoluto para el barco.
  • La cantidad de espacio de estiba que se perdía en un velero de crucero pequeño.

 No sé si fueron esas las razones, pero el hecho cierto es que hace muchos años que no veo un producto de este tipo en los catálogos náuticos. A lo mejor las nuevas tecnologías permiten una modernización y volvemos a verlo.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Publicidad náutica (19): fucsia

 Hola navegantes.

Este anuncio desde luego consigue llamar la atención. Nos enseña una motora de colores improbables, lunares rosa y fucsia, y dice "Para gustos, colores":


 Luego anuncia una empresa que vende motores, claro está, multimarca, para que puedas elegir el que te guste.

martes, 14 de diciembre de 2021

Cuidado con elogiar la imprudencia.

 Hola navegantes.

En la revista Voiles et Voiliers hablaron en dos números sucesivos de un francés de 64 años que iba a intentar la vuelta al mundo por los tres cabos (Buena Esperanza, Leeuwin y Hornos) en un barco de serie de 11 metros de eslora, en solitario y sin asistencia: en el número de febrero de 2013 antes del naufragio, y en el número de marzo de 2013 después del naufragio.

En febrero alababan su determinación por ir en un barco pequeño, viejo y sin espónsor. Que había añadido dos varengas para reforzar la proa, y había llenado de porespán el pozo de anclas para hacer "insumergible" la proa. Que llevaba dos tangones de 4,3 metros para hacer un  aparejo de fortuna si desarbolaba. Y en general su determinación para emprender esa aventura.



 Al Sur de Tasmania se le rompió el palo en un vuelco y naufragó. Por suerte fue recuperado con vida por un  ferry de turistas que se desvió de su ruta para rescatarle (el Orión, que hacía la ruta de la Antártida) y llevado a Hobart. En la siguiente foto, el Orión en La Antártida:

 En el número de marzo de Voiles et Voiliers cuentan el naufragio y deducimos esto:

  • Cuando le agarró el temporal, no pudo ponerse a la fuga arrastrando estachas por la popa porque sólo disponía del cabo del ancla. ¡Le faltaban estachas!.
  • Antes de salir de Francia había detectado que el mástil tenía pequeñas fisuras en los anclajes de los obenques, y a pesar de eso salió. Cuando se va a navegar por los cuarenta rugientes hay que asumir que por lo menos una vez vas a volcar, y el palo tiene que estar reforzado para que no se rompa en el vuelco.
  • Una ola volcó el barco y rompió el mástil. Dio prioridad a ordenar el cafarnaún del interior de la camareta tras el vuelco antes que a deshacerse de los restos del mástil. En estos casos los restos del palo quedan unidos al barco por la jarcia, y en mitad del temporal golpean contra el casco y la cubierta y pueden hacerle una vía de agua, que es lo que le pasó.
  • Cuando salió a la cubierta para intentar deshacerse del palo, sólo cerró la entrada con uno de los dos paneles. En el siguiente vuelco el barco se inundó por allí.
  • El porespán con que había llenado el pozo de anclas era insuficiente. Para hacer insumergible el barco tendría que haber llenado también los huecos bajo las camas de proa y del salón.
  • El saco de supervivencia, que debe acompañar a la balsa, estaba estibado en un sitio diferente y alejado de ella. No pudo sacarlo del barco inundado y saltó a la balsa salvavidas sin ese saco, que lleva todo el material de superveniencia, el agua y la comida. En los barcos de regatas oceánicas ese saco debe estar estibado junto a la balsa y a menos de 1,5 metros de la entrada a la cabina. Estuvo 56 horas en la balsa sin agua ni comida.
  • La "combinación seca" o traje estanco para no sucumbir a la hipotermia lo echó a la balsa pero no se lo puso ni lo amarró. En el primer vuelco de la balsa salvavidas (sí, también vuelcan) lo perdió.
  • Como naufragó fuera del alcance de los helicópteros, hicieron pasadas con aviones sobre él echándole lo que creían que podía necesitar, hasta que el Orión llegase a él. Esos materiales que se tiran desde un avión no siempre se alcanzan, porque es difícil acertar y la balsa no tiene capacidad de navegar y deriva mucho. Como no sabía inglés no pudo entenderse con los pilotos australianos de los aviones para decirles lo que necesitaba y coordinar su rescate.
  • El barco no estaba asegurado. Tras el naufragio sus amigos tuvieron que hacer una recogida de fondos para ayudarle a hacer frente a todos los gastos. El barco lo perdió. No sé quién corrió con los gastos, pero se movilizaron varios aviones y se desvió un barco de pasajeros cuyo billete cuesta 25.000 euros por 22 días para llegar y desembarcar en la Antártida.

 En la siguiente foto, el rescate por el Orión:

 Valga este ejemplo para recordar que no todo vale. 

Con cuidado, navegantes.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Publicidad náutica (18): desproporción.

 Hola navegantes.

Este catálogo de acastillaje se pasó un pelín. Vale que a los navegantes nos guste consultarlos, ver lo que la industria va fabricando y comprobar que va dando respuesta a necesidades que sentimos a diario. Y sí, esperamos con gusto su salida cada año para, en los meses de invierno, ir completando nuestro equipamiento de cara a las navegaciones del verano.

 Pero de ahí a llamarlo "El catálogo llamado deseo" y poner a Cupido disparando sus flechas como si quisiera que nos enamorásemos de él, hay un matiz. Que no supieron percibir y, en mi opinión, quedó ridículo.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 12 de diciembre de 2021

El minivelero polar "Pollito" ya está en el agua.

 Hola navegantes.

En la entrada de 8-6-20 os hablé de Sébastien Baron, un marino, poeta, músico y artista francés que se ha propuesto explorar Groenlandia con un velerito de 6 metros (más pequeño que el Corto Maltés) una de cuyas peculiaridades era integrar el anexo rígido encima de la proa. Os recomiendo volver a leer aquella entrada para recordar los detalles de la expedición y del barco:

Clic aquí. 

 Pues el tío ya lo ha construido y acaba de botarlo. 


 Lo ha bautizado "Poussin" ("Pollito") por su aspecto y su color amarillo, y aunque inicialmente había previsto partir en 2022, las demoras por culpa del Covid han atrasado sus planes un año, o sea que partirá en abril de 2023.

Lo ha construido en el interior de Francia, en un garaje en las montañas a 1.000 metros de altitud, y por las fotos de la construcción parece que optó por hacerlo de aluminio, y no de madera, que ya os comenté que me parecía un material más frágil para navegar entre los hielos y los icebergs:


Ahora estoy tranquilo por él, porque eso es un auténtico acorazado iunsumergible. 

Después de botarlo en agosto en Saint-Pol-de-Léon, en el Canal de la Mancha, ha vuelto a tierra para terminar su construcción interior (muebles, electrónica, etc) y lo van a hacer ¡en un gallinero!, lo que dará más autenticidad al "nacimiento" del pollito. En la siguiente podéis ver el anexo rígido boca abajo encima de la proa, donde contribuye a la rigidez estructural del conjunto y donde abulta menos que uno inflable. Además, y principalmente, será más seguro para los desembarcos entre el hielo que un anexo inflable, tipo Zodiac, que se puede pinchar.

Su objetivo con este viaje es realizar conciertos, cine, espectáculos de magia, manipulación de objetos, etc, haciendo participar a los espectadores y sobre todo a los niños, creando lazos de intercambio con los escolares de Francia.

Respecto a la ruta a Groenlandia, aún no la ha decidido. Lo que tiene claro es que tiene que haber llegado en junio de 2023, para que le dé tiempo a volver a Francia en septiembre u octubre. Las opciones son por el Oeste o por el Este de Irlanda, e incluso por el Este de Inglaterra (para ir protegido de los vientos del Oeste) y luego por las Feroe e Islandia. Y siempre en saltos pequeños, no más de tres días seguidos de navegación, porque son precisamente las escalas, el contacto con los habitantes, la creación de vínculos y el enriquecimiento personal lo que justifica su viaje.

Le deseo toda la suerte del mundo.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 11 de diciembre de 2021

Publicidad náutica (17): el elefante esquiador.

 Hola navegantes.

La que os traigo hoy es nada menos que del año 1958. La marca de motores marinos Mercury (el que llevo ahora en el Corto Maltés) quiso demostrar la potencia de sus motores fueraborda con estas "hazañas": hacer esquí acuático con un elefante:

y arrastrar a la vez a 31 esquiadores:


(la foto estaba mal encuadrada y sólo salían 27).

Evidentemente hoy en día la publicidad habría aprovechado mejor las "hazañas" con mejores tomas y más impresionantes, pero el hecho en sí es suficiente para valorar el esfuerzo de los publicistas en aquella época. El elefante es un cachorrito y podéis imaginaros las gestiones para que un zoo te lo deje para el experimento, con el riesgo de que se caiga y se ahogue, o probablemente lo que más se valoraría ahora, "se estrese". Y me da la risa imaginándome al pobre elefantito cuando le calzaban los esquíes y cuando la motora arrancaba. Pero así quedó para la historia.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Los peores momentos de la vuelta a Italia en el Corto Maltés.

 Hola navegantes.

Hoy voy a contaros los momentos malos, que claro que también los hubo.

El susto en el desembarco del camión en Port La Nouvelle. El único sitio que encontramos para hacerlo fue en un muelle de piedra, donde había que pasar el barco por encima de un pantalán flotante, el que veis en la foto. Había seis u ocho metros hasta el otro lado del pantalán. A mitad de la maniobra, con la tonelada y media del barco tan alejada del camión y el brazo de la grúa estirado en horizontal, empezaron a levantarse del suelo las patas del camión del lado contrario. En una nube como las de los cómics vi a mi barco estrellado en el pantalán y el viaje abortado, pero por suerte no pasó. Interrumpimos la varada y cambiamos de sitio (entrada del blog de 10-6-21). 


 Los problemas para encontrar atraque en el entorno de Roma, lo que nos obligó a pasar algunas noches fondeados, con menos comodidades y sin poder desembarcar. Llegamos a la conclusión de que los navegantes de Roma, para sus vacaciones, se apropian para dos o tres meses de las plazas que están pensadas para estancias cortas, de uno o dos días, dejándonos sin ellas a los de tránsito. Se repitió en el Sur del Adriático, esta vez por la saturación de los puertos con los barcos que quieren dar el salto a Grecia (entradas del blog de 28 y 29-6-21). 

La noche fondeados y garreando al Sur del Promontorio Gargano, por no haber alcanzado el puerto de Vieste debido a las fuertes rachas (entradas del blog de 18 y 19-8-21). En el puertecito de Mattinata no nos acogieron a pesar de la meteorología. El fondeo garreaba en un fondo de algas, y hasta nos agarramos a una boya y también a esa la hacíamos garrear. Estuvimos pensando, incluso, pedir ayuda a uno de los veleros grandes que también habían fondeado allí, que aparentemente aguantaban bien, para que nos dejasen amarrarnos a su popa. A la 1:30 h. un velero más grande, que había fondeado después que nosotros, se puso a garrear, y nosotros también, y estábamos a punto de colisionar. Viendo que quedaban pocos minutos para la que la luna se metiera y nos íbamos a quedar a oscuras, nos fuimos a buscar una segunda boya a la que agarrarnos, cruzando los dedos para que aguantase hasta que alumbrara el día. Pero ni eso se cumplió, porque a las 5.00 h. el viento refrescó y la boya se puso a garrear, teniendo que dejarla antes de salir el sol. Sin haber dormido y hechos polvo seguimos de noche en dirección a Vieste. El track de aquella noche da fe de lo mal que lo pasamos.

Los fallos del piloto automático, que nos obligaron a navegar muchas jornadas pilotando a mano, lo que al cabo de 10 o 12 horas se hace insoportable. Hicimos hasta un circuito nuevo desde la batería para intentar solucionarlo, que no funcionó (entrada del blog de 5-7-21). Finalmente se debió a una pieza defectuosa, y como el piloto era nuevo me la sustituyeron dentro de la garantía, pero ya al volver a Santander.

 

Las dos roturas del espí, una rifadura de lado a lado que primero nos cosieron en una velería de Salerno, volvió a romperse por la costura, y finalmente conseguimos comprar uno de segunda mano en Sicilia para terminar el viaje. Esos días sin espí nos vimos perjudicados porque perdemos un  nudo o nudo y medio de velocidad sin su ayuda (entrada de 10-7-21).

La tromba de agua una noche antes del amanecer, frente a San Bennedetto, en el Adriático. Caía tanta agua que aplanaba las olas, y veíamos que fuera del aguacero las crestas rompían, pero dentro del aguacero se quedaban planchadas. El viento variaba de dirección (del Oeste al Noroeste) y fuerza (6 ó 7 en los chubascos, 2 ó 3 entre ellos) teniendo que ponernos a la capa para poder manejar la situación, porque navegar era imposible (entrada del blog de 25-8-21).

El día que nos alcanzó el temido viento Bora, en el Adriático al Norte de Ancona. Estando ya en el mar recibimos un aviso de Securité de viento del Este de fuerza 7. Hay que tener en cuenta que en el pronóstico se da el viento “promedio”, pero que en las rachas aumenta uno o dos grados Beaufort. Sólo con el génova a menos del 50%, sin vela mayor, corríamos a 6 nudos, con picos de más de 7. Yo no había recibido tanto viento en la vida. Toda la superficie de las olas (incluso los valles) levantaba espumarajos blancos, y no sólo las crestas como en las rompientes habituales. Juan y yo casi no nos oíamos por el rugido del viento y teníamos que hablarnos a gritos. Y lo que es peor, teníamos la costa a sotavento, a escasos quinientos metros (entrada del blog de 28-8-21).

 

La colmatación de algas en el Río Po, antes de Mantova, que nos produjo un calentón del fueraborda (entrada del blog de 17-9-21). 

 

Y en general los altos precios y la mala calidad de las marinas en Italia.

Por suerte estos momentos malos ya han pasado al anecdotario y allí están bien.

Con cuidado, navegantes.    

jueves, 9 de diciembre de 2021

Momentos estelares de la vuelta a Italia en el Corto Maltés.

 Hola navegantes.

En primer lugar la ruta que finalmente realizamos:


Y ahora los mejores momentos:

La carga del Corto Maltés en el camión en Santurce, porque representaba el corte del cordón umbilical con el Cantábrico, el punto de no retorno, y haber ganado la batalla a las incertidumbres del Covid (entrada del blog de 8-6-21):

La Isla de Ventotene, una isla mítica para mí, después de haber podido entrar en Francia y en Italia sin problemas en las fronteras por el Covid. Pernoctar en el puerto romano de Ventotene, excavado en la roca, y no cerrando una ensenada natural con una escollera, como todos. Fue impresionante entrar en aquel hueco, y pensar que allí amarraban, como nosotros ahora, los barcos romanos hace miles de años (entrada del blog de 5-7-21):

La contemplación de un "Fata Morgana" o espejismo vertical, de forma inesperada antes de llegar al Estrecho de Mesina. Vimos el islote Licosa flotando en el aire y dividido en tres fragmentos (entrada del blog de 8-7-21):

La ciudad de Tropea, al Sur de Italia un poco antes de llegar a Sicilia, construida en el mismo acantilado, y donde una pareja de novios nos pidió las bicis para su reportaje de boda e hicieron reír a todo el pueblo (entrada del blog de 8-6-21):


 

El trekking al volcán Etna, en Sicilia, en plena erupción (entrada del blog de 20-7-21):


 Llegar con nuestro barquito a las Islas Eolias y navegar entre sus volcanes (entrada del blog de 22-7-21 y siguientes):


 Llegar a las Islas Tremiti, en el Adriático, que dudábamos poder alcanzar y no lo tuvimos claro hasta el último momento, el día anterior (entrada del blog de 21-8-21):


 Entrar en Venecia a toda vela, momento que llevábamos tres meses soñando, desde que salimos de Santander (en realidad dos años, por los aplazamientos) y que se hizo realidad (entrada del blog de 8-9-21):


 Poder introducirnos en el Continente por el Río Po, porque cuando salimos de Santander no estábamos seguros de que fuera posible, y por el camino nadie conocía esa posibilidad. Llegar a Mantova, una ciudad preciosa del interior de Italia, donde finalizó el viaje (entrada del blog de 17-9-21):


 Otro día os contaré los momentos malos, que también los hubo.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Publicidad náutica (16).

 Hola navegantes.

Siguiendo con el tema de los anuncios náuticos, hoy os traigo el del Salón Náutico de París, que se está celebrando estos días. Podéis ver las entradas anteriores de este tema en marzo y abril de 2021.

Este cartel del Salón me parece genial, porque se ve sólo un velero cuya sombra hace en el mar la Torre Eiffel, y el punto de situación de Google Maps que dice "Usted está aquí", marcando un lugar que te sitúa a la vez en París y en mitad del mar. Para que los aficionados que vayan al salón a ver las novedades, a comprar equipamientos para su barco o tal vez incluso a comprar su primer velero, se sientan ya como si estuvieran navegando, con todo lo que falta hasta el verano.

Con cuidado, navegantes.

martes, 7 de diciembre de 2021

Las lágrimas del Joshua.

 Hola navegantes.

El Joshua es uno de los veleros más famosos de la historia, con el que Bernard Moitessier dio la primera vuelta al mundo en solitario y sin escalas (la regata Golden Globe de 1968) e hizo alguno de sus famosos viajes, que luego plasmó en libros y le hicieron conocido en todo el mundo, despertando vocaciones transmundistas en los jóvenes de todos los países. Podéis ver anécdotas de ambos (Moitessier y el Joshua) en las entradas de 2 y 5-6-18, 8-2-19 y 26-4-19. 

Yo no soy fan de Moitessier pero estoy orgulloso de haber tenido el Corto Maltés abarloado al Joshua, en La Rochelle, cuando dimos la vuelta a Francia en 2018:


Haber estado a su timón:

Y haber dejado una chapa con el logo de mi barco en su tumba, en Bono, cuando navegamos con el Corto Maltés a Bretaña en 2015 y nos metimos por el río Auray:


Después de naufragar con él en México en 1982, Bernard tuvo que deshacerse del barco, que pasó a manos de unos americanos. Unos años después fue recuperado por una Asociación de Amigos del Museo Marítimo La Rochelle que ha conseguido que siga navegando, haciendo travesías con gente que se quiere iniciar en la vela y participando en concentraciones de barcos clásicos como un monumento nacional.

Pues le han llegado los tiempos flacos. Desde octubre de 2019 está en varadero necesitando de trabajos profundos de restauración del casco de acero, que ya lleva más de medio siglo en el agua (se construyó en 1962). Les falta financiación y se teme que ni siquiera pueda estar en la salida de la réplica de la Golden Globe, que saldrá de Les Sables d'Olonne en septiembre de 2022. Están tan tristes por él que en sus famosos ojos mirando a la proa:


le han pintado unas lágrimas:

Espero que consigan repararlo y no acabe muriendo de podredumbre en la trasera de un varadero.

Aquí mi homenaje a Moitessier (obviamente es su nombre haciendo la silueta del Joshua):


Con cuidado, navegantes.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Un estatuto jurídico para los drones que navegan.

 Hola navegantes.

En las entradas de 11 y 23 de noviembre de 2019 os hablé de los drones que navegan. Son embarcaciones no tripuladas, como los drones que vuelan, manejadas a distancia, con  la salvedad de que los que navegan no son chiquititos sino auténticos barcos. Algunos miden 7 metros de eslora (más que el Corto Maltés) menos de un metro de manga, calan 2,5 metros y su desplazamiento es de 750 Kg. Pueden navegar a más de 8 nudos y ya los hay por todos los Océanos, para hacer estudios meteorológicos y oceanográficos: han hecho travesías oceánicas, han dado la vuelta a la Antártida, y van a empezar a utilizarlos en rutas costeras, donde cada vez será más probable que colisionen con otros barcos. Y como veis en la foto, al no ir tripulados los hacen muy finos, y parecen más un torpedo que un barco. Imaginaos al de la foto yendo a rumbo de colisión contigo, a 8 nudos y sin nadie dentro. Y están proyectando unidades más grandes.

 

Como tantas veces en la vida, la realidad fue por delante de la legislación y durante unos años la falta de regulación permitió situaciones absurdas, como esta. Pasó lo mismo con las motos de agua, el casco en los quads, las "motos" de tres ruedas, los "coches" que en realidad eran "ciclomotores" (los de matrícula amarilla) o los patinetes eléctricos.

Para intentar resolverlo, Francia ha sido el primer país del mundo en establecer una regulación, que de momento es experimental y con una duración de dos años. Estos drones estarán sometidos a unas limitaciones en su tamaño, deberán llevar el pabellón de un país, una matrícula y un seguro de responsabilidad civil. Estarán sometidos al Reglamento Internacional de Prevención de Abordajes en el Mar, incluyendo la vigilancia visual y auditiva permanente, aunque sea a distancia. El piloto que le maneje a distancia deberá estar en posesión del  mismo título náutico que se le exigiría si estuviera embarcado, y será considerado responsable de la navegación y los eventuales accidentes como cualquier comandante de un navío ordinario.

Es una tranquilidad que estos "barcos" empiecen a regularse y no te veas hundido por uno de ellos y no saber, si te salvas, a quién denunciar.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 4 de diciembre de 2021

El Atlántico en pedalo.

 Hola navegantes.

En este blog os he contado las formas más impresionantes de cruzar un Océano. Os las resumo por si queréis repasarlas (entre paréntesis, la fecha de la entrada del blog):

  • Nadando (30-3-17 y 9-1-19)
  • En kayak y con 70 años (6-9-17) 
  • A vela en solitario en silla de ruedas (31-10-17)
  • A la godille (4-11-17) 
  • A vela en solitario con hemiplejía (27-12-17)
  • Marcha atrás (13-1-18) 
  • A remo con enfermedad de Parkinson (9-2-18)
  • En un barril (27-12-18 y 10-5-19)
  • En zodiac y sin provisiones (27-6-19)
  • En miniveleros de 1 metro de eslora (29-6-20)
  • A remo (6-11-20) 
  • En dos coches hechos flotantes con porespán (27-12-20)
  • En esquís y sin provisiones (8-12-20)
  • En windsurf (27-11-20 y 5-12-20)
  • A vela siendo manco bilateral (29-11-20)
  • En piragua con balancín y sin instrumentos (19-11-21)
  • Y alguna otra que seguro que se me olvida.

Me faltaba en la colección alguien que lo hubiera hecho en pedalo. Pues ya me he enterado de que el francés Didier Bovard lo ha hecho en dos ocasiones, una de Canarias a La Désirade en 117 días, y otra de Canarias a Martinica en 83, aparte de otros récords con el mismo pedalo, como la vuelta al lago Leman o a Groenlandia. Ahora está preparando el Atlántico de Sagres (en Portugal) a Nueva York, mucho más difícil que las anteriores pues no llevará los vientos alisios a favor. Y no es precisamente un jovencito, que ya ha visto dar 57 vueltas a las estaciones.

Podéis ver un vídeo con sus navegaciones a pedales aquí:

Cic aquí.

La embarcación llamada con el neologismo de "hidrociclo" se la construyó él mismo  y tiene una célula estanca donde refugiarse en caso de temporal, y donde poder descansar y llevar los instrumentos. Le deseamos suerte al valiente y que no le pase como en Groenlandia, que tuvo que ser rescatado en un  temporal y abandonar el pedalo, que luego fue recuperado en Islandia. Ya nos hemos acostumbrado a estas hazañas y no nos damos cuenta de que en cada intento se juegan la vida.

Con cuidado, navegantes.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Dibucarta del capítulo 8.

 Hola navegantes.

Hoy os traigo la dibucarta de cuando dejamos Sicilia. Acababa de terminar unas vacaciones con Ana en Sicilia y las Eolias que fue como una pausa de vacaciones en mitad de aquella larga y dura navegación. Habíamos subido el Etna, visitado Estrómboli, y visto un "fata morgana" (para su explicación, ver la entrada del 11-2-20). En la parte mala, se nos había roto dos veces el espí, nos fallaba el piloto automático, y habíamos encontrado varios puertos colmatados de arena que nos pusieron muy difícil la pernocta. Pero sobre todo la ola de calor, que alcanzó 48  ºC y nos hacía la vida a bordo muy sacrificada.


(hacer clic encima para leerla mejor). Como siempre, regalaré el dibujo original al primero que la transcriba en los "comentarios", aquí debajo.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Blanes.

 Hola navegantes.

Estamos de paso en Sant Pere de Vilamajor y hemos venido a conocer Blanes, que en la vuelta a España en el Corto Maltés vimos muy de pasada para aprovechar la meteorología. En efecto, nos estaba acompañando un viento fabuloso del Sur y lo que más temíamos era la tramontana del noroeste, o sea que aprovechamos los vientos portantes y nos hicimos toda la Costa Brava en un solo día. Y acertamos, porque al llegar aLa Nouvelle, donde cogeríamos el Canal de Midi para volver a Santander, se levantó una tramontana que nos habría impedido pasar el Cabo Begur si hubiéramos esperado.

En Blanes nos había sorprendido encontrar un nuevo espigón en el puerto que no figuraba en nuestra cartografía, estaba como sin terminar y nos quedamos allí. Había un tipo de barco curioso, unos catamaranes enormes a vela cuya cubierta estaba despejada y solo tenían una barra de bar y muchísimos asientos. Además una pasarela con escaleras que se bajaba por la misma proa, entre los cascos. Pues allí siguen estando. Son para dar paseos turísticos con barra libre. El catamarán se acerca a la playa cuando está llena, clava las proas en la arena y anuncia su oferta por los altavoces. Los que quieren embarcar lo hacen por la escalera de proa. Y todo el viaje se basa en música y alcohol mientras se dan unos bordos por la costa sin alejarse mucho.


La verdad, no me gustaría ser el capitán de uno de esos barcos, vaya rollo. 

Hicimos la ruta del castillo y de las ermitas, siempre con vistas maravillosas de la costa, del delta del río Tordera, el comienzo "oficial" de la Costa Brava

y del islote "Sa Palomera", que ahora está unido a la playa por una pasarela peatonal y se puede visitar.




Luego fuimos a la Cala Sant Francesc, al Norte de Blanes, una playa preciosa entre pinos y con una senda peatonal sobre las rocas a ambos lados. Y todo ello desierto al no ser temporada turística. Una visita deliciosa y un sitio muy recomendable para ver en invierno. En verano supongo que será distinto, porque había parquímetros hasta en la misma playa.

Con cuidado, navegantes.