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sábado, 27 de junio de 2026

Por fin un día de pura vela.

Hola navegantes. 

Así es, por fin hoy hemos disfrutado de un día veraniego sin el agobio del calor de la última semana. 

Ha salido un viento refrescante del Oeste que hemos aprovechado para ir al Banc d'Arguin. Pero antes de nada hemos pasado por la famosa cola de ballena que está fondeada frente a una playa en Arcachón. Es una obra escultórica que se instaló en 2011 con ánimo de ser perecedera, es decir, mantenerse allí sólo un verano. Pero gustó tanto a los arcachoneses que decidieron mantenerla. Durante el invierno se retira para que no se deteriore, y vuelve a instalarse durante la primavera y el verano y cada año pintada de una manera. Este año ha sido de color blanco con estrellitas.


Después fuimos navegando al Banc d'Arguin. Es ese conjunto de arenales que se encuentran en la entrada de la bahía de Arcachón, algunos emergidos y otros sumergidos, y que cambian de aspecto cada año debido a los temporales. Eso es lo que obliga a cambiar el balizamiento del canal de entrada cada año. Fondeamos en el primero de los islotes, que emergía aproximadamente uno o dos metros de la superficie del mar, y que nos imaginábamos que en pleamar quedaría completamente sumergido, como así fue. Tenía este aspecto, con la duna de Pilatos al fondo:


Supongo que hay tantos barcos porque me parece que hoy es sábado. Pero si pensáis que son muchos, a consolarse, porque he leído que en temporada alta se han contado aquí más de 900 barcos (sí, 900).

Aparte de la cartografía, hay que ir muy pendiente del aspecto del mar, porque a veces los arenales sumergidos que velan pocos metros por debajo de la superficie sólo se diferencian por un cambio en el aspecto de las olitas o en el color del agua:


En la foto anterior, el color más claro correspondió a un arenal que velaba a poco más de un metro bajo el agua, y tuvimos que pasarlo con la orza y el timón subidos.

Cuando la marea sumergió el arenal en el que habíamos fondeado empezaron a llegarnos las olitas procedentes del golfo de Vizcaya, y el fondeo resultó incómodo. Con toda la tarde por delante y aquel viento tan maravilloso, decidimos volver a ir a la Isla de los Pájaros. Pero esta vez llegamos en pleamar y nos tocó fondear en el mismo lugar que hace unos días habíamos varado. El espectáculo era curioso porque las casas que habíamos visto en mitad del arenal ahora estaban en mitad del mar. 


Y al volver a puerto todavía nos quedó tiempo para ir a ver el observatorio de Santa Cecilia. Es una estructura metálica de color negro, de treinta y dos metros de altura, construida con vías de tren remachadas con el mismo sistema de la Torre Eiffel. Ahora sirve como observatorio de toda la ciudad y la bahía de Arcachón, pero en origen su utilización fue muy distinta. 


Era para el tratamiento de los tuberculosos. Cuando la medicina no era científica el tratamiento se basaba en respirar aire puro y un ejercicio moderado. Entonces les hacían venir a pasear a esta colina, donde hay un bosque enorme de pinos, para respirar el aire sano. Después les hacían subir por unas rampas que en vez de escalones tenían piedras de río, redondas como los bíceps de un forzudo. No sé si alguno conseguiría llegar arriba. 


Luego les hacían pasar por una pasarela metálica situada a quince metros sobre el suelo, para superar el vértigo que iban a sentir después en la torre. 



Y finalmente tenían que subir los treinta y dos metros de la torre por una escalera de caracol colgada de cables como los de los ascensores, que no paraban de moverse especialmente cuando hacía viento. ¡Menudo tratamiento!.

Como curiosidad, la torre original tenía una segunda plataforma más arriba de la actual, que se perdió. Tenía forma del mástil y la cofa de un velero. 


Aspectos curiosos que intentan vincular a los arcachoneses con el mar. 

Y me despido con dos chorraditas. Primero el kit que llevamos siempre encima estos días de calor (la pomada es la de las picaduras): 


Y la segunda el curioso campo de tiro de los militares en Las Landas para esta semana. Les ha salido de floritura:


Terminarán haciendo uno con forma de corazoncito.

 Con cuidado, navegantes.

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