Hoy ha sido todo lo contrario que ayer, pero también muy bueno. Un viento muy flojo del NE que nos ha obligado a ayudarnos en algunos momentos con el motor pero con un día de sol de pleno verano. Teníamos intención de recalar en Elantxove, uno de los pueblos más bonitos de Euskadi, si no el más bonito. Pero están renovando el puerto y los pantalanes, y no se puede entrar. Así que nos hemos quedado en Bermeo.
Por el camino se pasa por delante de la central nuclear abandonada de Lemoniz, que parece el escenario de una peli de terror. Siempre os hablo de ella cuando navego por delante para deciros que no se sabía qué uso darle. Al parecer ya lo han decidido y van a hacer una piscifactoría de lenguado. De momento una grúa estaba reforzando la escollera que la protege de las olas, añadiendo bloque de piedra.
Además había unos barcos tendiendo un cable submarino de comunicaciones entre Lemoniz y Francia.
A su altura tuvimos un percance típico de esta era de contaminación plástica de los mares: un plástico nos bloqueó la hélice. Por suerte el mar estaba tranquilo y pudimos retirarla, pero estábamos muy cerca de la costa a sotavento, y con más viento o más olas podríamos haber acabado en las rocas. Aquí la responsable:
En Bermeo se acercaron a saludarnos dos seguidores del blog y de nuestras aventurillas, el capitán Cariño y el capitán Chinchorro (el del grillete de pendiente):
Nunca en mi vida había visto eso de pendiente, ni en los cabohornienses, que tienen derecho a anillarse la oreja izquierda (que es la que queda del lado del Cabo al cruzarlo) y a orinar por barlovento. ¡Menudo marino debe ser!. Yo le doy otro uso al grillete: para colgar las gafas. Nos dieron informaciones muy valiosas de la navegación por esta costa. Gracias, chicos.
Luego hicimos una excursión en bici al precioso pueblo de Mundaka, en la ría de Urdaibai. Yo con el velero solo he entrado dos veces, porque es muy peligrosa con las olas que se forman en la entrada, que han hecho de este pueblo la meca del surf. Por el camino vimos la isla de Izaro, famosa por ser el logo de la productora Izaro Films:
Tiene los restos de una ermita, pero no se puede desembarcar. Mañana la cruzaremos por el Sur.
En Mundaka me emocionó recordar las veces anteriores que entré en su puerto, la ermita de Santa Catalina, el puerto pesquero con sus soportes para dar la patente en bajamar y el botero que te recoge en la boya para desembarcarte, los surfistas, las playas en el interior de la ría barridas por la corriente de marea, etc.
Por cierto, cuatro tiarrones se pusieron a cruzar a nado la ría, y la fuerza de la corriente vaciante se los llevó al mar. Tuvo que tirarse el socorrista con la tabla de surf para ayudarles.
El puerto deportivo de Bermeo va un poco por detrás de otros de EKP (Euskadiko Kirol Portuak, el organismo del Gobierno Vasco que gestiona los puertos deportivos). Por ejemplo, no tiene aseos y duchas propios, pero nos dejan usar los de un frontón cercano al puerto. Un ejemplo de buena gestión de los recursos públicos, y para nosotros es suficiente.
Con cuidado, navegantes.














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