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viernes, 3 de agosto de 2018

La vida a cámara lenta.

Así es. En los canales no se puede ir con prisa. Hoy salimos a las 9 porque ya habían arreglado la puerta de la esclusa. Pero al ir a pasar el barco sueco, chocó con el umbral y tuvimos que esperar a que hiciera toda la maniobra fuera de la esclusa, esperando a que hubiera más agua antes de pasar los dos juntos. Ese barco se está arriesgando mucho. Tienen un calado de 1.50 m., y a mí me dijeron que el canal es de 1.40 m. No me extrañaría que tuvieran que dar media vuelta e intentarlo por otro canal con más calado.


Más adelante se nos rompió el tornillo que sujeta bloqueado el puño del acelerador. Es una faena porque sin él, el motor se baja de vueltas hasta el mínimo en cuanto sueltas el puño, y así no se puede hacer una travesía de varias horas. Lo arreglé haciéndolo rozar con un cordón de zapato, y de momento va aguantando.


Al mediodía llegamos a la esclusa de Long. Nos habían dicho los escluseros que llegaríamos a las 14 h, y llegamos a las 12.45. Una buena faena, porque ellos comen de 12.30 a 13.30, y aquí las esclusas no tienen un muelle de espera. Nos tuvimos que amarrar a las zarzas de las orillas, y gracias a una ciclista que nos ayudó con las amarras.


Es una de las peculiaridades negativas de este tramo del canal. Tienes que esperar a que te den paso en mitad de un ensanchamiento del canal que no tiene muelle, ni norays, y encima sus paredes no son verticales sino declives. Tienes que sujetarte a la orilla retorciendo el bichero sobre las zarzas para que se anude con ellas, ya la vez separar para no quedarte varado en esa rampa.


El día ha sido agotador, bajo un sol de justicia. En las esclusas está prohibido bañarse, pero ya os podéis imaginar qué hacían todos estos chicos y chicas cuando terminábamos de pasar:


Finalmente no hemos conseguido llegar hoy a Amiens y nos hemos quedado en Picquigny. Es un pueblecito con un castillo, una Colegiata, y uno de esos paisajes pintorescos que van a adornar nuestras noches este mes:


Mañana esperamos llegar por fin a Amiens, donde pasado mañana se despide David y se incorpora Ana, para llegar conmigo hasta el Mediterráneo.

Hasta mañana navegantes

1 comentario:

Anónimo dijo...


L´eglise, la mairie, l´ecole, la boulangerie....et les canaux. La France eternelle qui resterà toujours.
Qué bien han sabido ( en general ) conservar los pueblos.
Saludos y a recordar la 1ª Guerra Mundial por esa zona.
Javier B.2