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martes, 17 de julio de 2018

El Corto Maltés en el Reino Unido.

Hola navegantes.

Ayer salimos del puerto de Plouer sur Rance a las 5:30 porque en teoría a las 6 ya no pasábamos por el umbral. La marea estaba bajando y si no salíamos a esa hora nos tocaba esperar 12 horas más. Y lo hicimos con el corazón en un puño porque era de noche y no se veía bien el muro del umbral. Afortunadamente todo salió bien, pasamos la esclusa de la mareomotriz con otro barco y volvimos al mar por la difícil salida de S. Malo.

Después nos hicimos una larga travesía (en total 47 millas en 11 horas), por la mañana a motor por falta de viento y por la tarde con un viento extraordinario y la marea a favor, lo que empieza a ser la tónica general de esta parte de la costa.

El trak hace una larga curva hacia el Este, por un lado para esquivar el bajo de Les Minqiers, que es tan grande como la propia isla de Jersey, y por otro para no alejarnos más de las 12 millas reglamentaria de la costa.

Por la radio no dejaron de dar avisos de incidentes (un velero hundido, otro a la deriva por fallo de motor y sin viento, otro de dos hombres al agua que finalmente recuperaron), y a nosotros se nos trabaron algas en el motor 2 veces, que tuvimos que solucionar sobre la marcha.

Como íbamos a entrar en una isla inglesa pero que no es parte de la Unión Europea, hubo que poner la bandera de cortesía inglesa y la bandera Q, de lo que os hablé en otra entrada.

 
En la siguiente, el corto Maltés con su nuevo guardarropa.


El puerto de Jersey tiene una entrada fea, fea, sin nada de vegetación y con unos muros impresionantes, porque aquí la marea sube hasta 13 metros en vertical:


Como llegamos con la marea baja tuvimos que esperar 3 horas para pasar el umbral del puerto, que aquí es faraónico:


A la derecha un panel indica la altura de agua sobre el umbral, para que cada uno entre según su calado. Al entrar yo hice dos fotos sucesivas y en un intervalo que no llegó a un minuto, el nivel había aumentado 10 cm.

El puerto tiene una plaza especial muy cotizada donde el barco se queda en seco, para tareas de mantenimiento:


Y ahora fijaos cómo se ve la oficina de los prácticos desde el mar. Desde 20 o 30 metros más abajo, o sea desde el agua, parece la Torre de control de un aeropuerto.


Hoy nos quedamos en Jersey y mañana pasaremos a otra isla inglesa, Guernessey.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 15 de julio de 2018

Os presento a L9 (Josefina).

Hola navegantes.

Hoy hemos entrado en La Rance y por fin hemos conocido a Josefina, cuyo nombre científico es "L9". Es una foca que desde hace más de 20 años vive en los alrededores del pueblecito de Mordreuc como una vecina más, y en verano viene a la rampa donde se bañan los niños. Se supone que entró en La Rance en una de las aperturas de la esclusa y luego no ha sabido, o no ha querido, volver al mar a través de esa infraestructura tan peligrosa (hay una zona de varias millas alrededor de las turbinas mareomotrices, donde está prohibida toda actividad por el riesgo de ser succionado).


Es muy mona pero tiene una forma de dormir que a mí me mataría, con el cuerpo acostado en la rampa y la cabeza colgando.  Siempre que cambiaba de sitio cogía la misma posturita.


Llegamos allí después de haber pasado dos esclusas. Primero la de salir de Saint Malo, que al ser tan temprano estaba casi vacía, y luego de la presa mareomotriz que ha generado el embalse de La Rance.

Es una presa que utiliza el agua de la marea en sus dos direcciones, y para mayor eficiencia de permite modificar la marea aguas arriba de la presa. Ya os dije que entrar en la Rance es meterse en un universo náutico arbitrario, donde la marea ha perdido esa previsibilidad que la caracteriza. Las tablas de mareas se dan para todo el año, y podrían darse para dentro de 10 años sin equivocarse en un centímetro. Aquí se dan sólo para la semana siguiente, y fijaos:


La línea sinusoidal azul es la marea normal, en Saint Malo. La roja es dentro de la presa. Fijaos que la pleamar sube medio metro más fuera de la presa. Eso significa que cuando en el mar empieza a bajar, dentro de la presa sigue subiendo durante una hora y media, porque el agua sigue estando más arriba fuera de la presa. Lo hemos notado esta mañana y no entendíamos que si ya estaba bajando (lo veíamos en nuestras tablas) la corriente nos siguiera empujando aguas arriba.

Al bajar, dentro de la Rance lo hace mucho más despacio y se queda unos 6 metros más alta que en el mar. Supongo que lo hacen para que la Rance sea navegable.

En Mordreuc nos hemos hecho dos amigas, Alexia y Chloé. Nos han contado cosas de este pueblo y de Josefina, hemos compartido la tarde en el barco (Chloé empieza mañana su primer curso de vela) y nos han ayudado con la intendencia, gracias chicas. Porque hoy es domingo y en este pueblo estaba todo cerrado. Y más hoy, que Francia jugaba la final de una liga de balonmano o algo así, y ha debido quedar bien porque a eso de las 19 h. la iglesia se ha puesto a tocar las campanas como loca, aunque allí no había misa ni nada.


Hasta mañana navegantes.


Un día de contrastes y novedades.

Hola navegantes.

Como os dije, salimos de madrugada de Dahouët con la intención de llegar a La Rance. Pero antes de llegar se invirtió la corriente de marea y, junto al poco viento, a vela no hacíamos más de un nudo. Para una etapa de más de 30 millas os imagináis el panorama. Os parecerá raro el trak de esta mañana porque al ver que nos venía la corriente de marea de frente decidimos acercarnos a la costa a ver si cerca de la orilla había contracorrientes favorables. Así fue, pero a cambio tuvimos que ir esquivando cada bajío, y eran muchos.

Además comprobamos que incluso a motor el barco iba muy despacio y consumía mucho. Así que decidimos parar en el puerto de Saint Cast a esperar el cambio de marea y de paso a repostar y revisarlo.

En la gasolinera el agua estaba tan clara que vimos que la hélice había cogido un manojo de algas, que era lo que estaba lastrando al motor. Tuvimos que sacarlo para limpiarlo todo.


Aprovechamos la parada para darnos el lujo de comer unas galetes y una cerveza fría (de día hace un calor aplatanante) y echar una cabezada. Entre eso y esperar el cambio de marea se nos hacía muy tarde para entrar en La Rance, y cambiamos de nuevo los planes para quedarnos esta noche en Saint Malo, que además es un buen sitio para asistir a las celebraciones del Día de la República, que se celebra hoy en Francia.

Y todo lo malo de la mañana se transformó en perfecto por la tarde, con un viento de fuerza 4 del NW y la corriente de marea a favor, lo que nos permitió llegar a Saint Malo en menos de 2 horas y apenados de que acabara tan pronto. La entrada a Saint Malo parece la gincana de un videojuego, entre multitud de escollos y marcas cardinales que tienes que ir identificando con los prismáticos, y por si fuera poco con ferries entrando y saliendo.

En Saint Malo no tenían plaza en la Marina Bas Sablons, pero si en la Vauban. Se entra a través de una esclusa faraónica, de esas que caben 50 barcos, y allí el ambiente es muy divertido.


Lo malo es que con la Fiesta Nacional y el fin de semana, la ciudad entera está como el Metro en hora punta y es difícil hasta andar por la calle. Y por si fuera poco nos están amenizando la noche con una música garajera que no nos deja dormir.

Mañana esperamos poder entrar definitivamente en La Rance. Hasta mañana navegantes.



sábado, 14 de julio de 2018

Un pequeño tsunami.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Pontrieux en las primeras aperturas de la esclusa con intención de conocer las islas Bréhat por la mañana. Bajamos el río a toda velocidad con la marea, pero al llegar a Bréhat, que es un conjunto de islas de poco calado con corrientes impredecibles, nos encontramos una corriente de frente contra la que el barco no conseguía avanzar. No nos quedó más remedio que tomar prestada una boya y esperar allí toda la mañana hasta que la corriente se invirtiera. O sea que sólo hemos conocido Bréhat con los prismáticos.

A primera hora de la tarde salimos con dirección a Saint-Cast, el último puerto antes de La Rance, que queremos conocer hoy. Pero era una etapa muy larga para hacer sólo por la tarde, más de 30 millas. Además tuvimos que dar rodeos para esquivar varios bajos arenosos y rocosos que hay en este golfo, a veces a más de 10 millas de la orilla. Entre eso y que el viento fue más flojo de lo pronosticado, decidimos acortar la etapa y quedarnos en Dahouët. A pesar de eso fue una tarde deliciosa, siempre con el espí a 4-6 nudos. A cambio hoy se nos alarga la etapa prevista, pero con todo el día por delante.

Dahouët es un puerto impresionante y precioso:


Está al fondo de un fiordo que se seca completamente en baja mar, y retiene el agua con un umbral. Pero la marea sube tanto que la propia escala para saber la altura de agua sobre el umbral queda sumergida en la pleamar:


Es la que hay en la propia percha de la baliza verde. Hoy nos levantamos a las 5 para salir, porque habíamos calculado, y nos habían confirmado, que a las 5.30 habría agua suficiente para salir con la orza subida (70 cm) e incluso con ella bajada (1,5 metros). Teníamos que madrugar tanto para pasar el Cabo Frehel a favor de la marea. 

Pues a las 5 el antepuerto estaba completamente seco con varios barcos varados. Pues mientras desayunamos oímos un ruido como de una cascada y era la marea que estaba llegando y pasando por encima del umbral. Parecía esas imágenes del telediario de los tsunamis, de verdad. En lo que tardamos en recoger y prepararnos había alcanzado casi 2 metros sobre el umbral y salimos sin ningún problema. Claro, en esta costa sube 10-12 metros en cada marea y no estamos acostumbrados.

Hoy queremos entrar en La Rance, el río de la presa mareomotriz y las mareas artificiales detrás de ella. Las mareas las dicta la necesidad energética y se publican para la semana siguiente, y además con la advertencia "Estos horarios son sólo probabilidades. Pueden ocurrir cambios". ¿A que da risa al pensar que están hablando de la marea?. Esta noche os contaré la experiencia.

jueves, 12 de julio de 2018

Otra preciosa navegación fluvial.

Hola navegantes.

Hoy íbamos a remontar el río Trieux, y había que hacerlo con la marea entrante, que aquí sube más de 10 metros en vertical. Como la marea empezaba a subir a las 13:42 hemos tenido la mañana libre y la hemos dedicado a esas cosas prácticas que también son la vela de crucero. Hemos buscado una lavandería y hemos hecho el mantenimiento del motor: revisar el aceite y el ánodo, dar patente a la cola y esta vez, después de la avería de la navegación a Elba, hemos cambiado el termostato para limpiar el anterior.


Por la tarde hemos hecho una preciosa navegación fluvial hasta Pontrieux. Igual que ayer, se han sucedido bosques, villas, un molino de mareas, un castillo, y hemos tenido que pasar una esclusa:





Pontrieux es un pueblo pintoresco y pequeño, pero sin mucho que ofrecer aparte de esa paz del aburrimiento.


Mañana volveremos al mar de madrugada, recorremos las islas Bréhat, y por la tarde, aprovechando la marea, iremos a algún puerto cerca de Saint-Malo para los días siguientes conocer La Rance, ese río que os conté con la presa mareomotriz, las mareas artificiales y la foca Josefina.

Hasta mañana navegantes.

No, no nos volvemos a Santander.

Hola navegantes.

Al ver nuestro trak de ayer algunos pensaron que volvíamos grupas hacia Santander.


Y es que sufrimos la descoordinación, por otra parte inevitable, entre el horario de las esclusas y la corriente de marea que te conviene a ti. Tuvimos que salir de Perros-Guirec antes de que cerrara la puerta, y eso fue al inicio de la marea descendente. Entonces nos tocó aguantar las casi 6 horas de corriente de marea desfavorable que nos llevaba a 2 nudos hacia el oeste. Apenas sin viento, en el trak parecía que habíamos decidido volver a Santander por donde habíamos venido. Menos mal que hacía sol y una mañana preciosa. Decidimos ganar Norte a toda costa para por la tarde, que estaba anunciado viento del nordeste, poder hacer rumbo directo a Paimpol, que nos quedaba al Sureste. A pesar de eso fue exasperante.

Como la marea es exacta como un metrónomo, según lo previsto alrededor del mediodía se invirtió. Entonces salió el viento anunciado y nos hicimos  unas 30 millas en un solo bordo con picos de más de 8 nudos. Para los incrédulos aquí va un pantallazo con 7,8 nudos:


Llegamos al archipiélago de las islas Bréhat, y después de recorrerlas por su perímetro (otro día las veremos mejor) la tripulación sometió a votación un cambio de destino, y por mayoría absoluta decidió entrar al río Trieux.

Es un río que ha excavado un cauce entre zonas de bosque y navegable hasta la ciudad de Pontrieux superando una esclusa. En su desembocadura está el faro La Croix, que como otros que hemos visto en este viaje está pintado sólo en su mitad que da al mar, lo que habría decidido Poncio Pilatos  para contentar a los paisajistas  y a los marinos. Pero hay que reconocer que resulta raro, raro:



Hemos venido en una primera etapa hasta Lézardrieux, y lo que hemos visto ha sido espectacular, seguramente más bonito que Paimpol. Un repertorio de bosques hasta la orilla, casas humildes o señoriales, amarraderos de película, una isla rocosa en mitad del río (la Roche Donan), el agua limpia...



Hoy seguiremos río arriba hasta Pontrieux. Me despido con una foto del Corto Maltés anoche en Lézardrieux.


martes, 10 de julio de 2018

Un acto de fe en los ingenieros.

Hola navegantes.

En la Capitanía de Roscoff hay un mapa mundi con alfileres para pinchar en tu puerto de procedencia. De España sólo había uno de Alicante, así que hemos tenido el honor de pinchar el segundo, esta vez de Cantabria. Se confirma que los españoles no abandonamos mucho nuestras aguas.


Hoy salimos de Roscoff con la marea y ha sido una navegación de un extremo a otro. Al principio con tan poco viento que incluso con el espí no pasábamos de 2 nudos. Esos ratos se aprovechan para temas de intendencia, bricolajes, y en este caso que hacía mucho sol, para cargar los aparatos con este invento que me regaló una amiga para este viaje. Gracias Eva.


Por el contrario llegando a Perros-Guirec se levantó un nordeste de fuerza 5 que nos hizo alcanzar picos de 6,7 nudos, bien entendido que a favor de la corriente de marea, que aportaba un nudo y medio. Una gozada.

Perros-Guirec es uno de esos puertos con umbral, acompañado de una "puerta". Es una modalidad especial en la que al subir la marea no se pasa libremente por encima del umbral. Cuando el nivel del agua fuera del puerto alcanza el de dentro abren una puerta, lo que permite pasar a barcos de más calado que los que podrían pasar por encima del umbral. Al acercarte ves todo el puerto con sus pantalanes aparentemente accesibles y una puerta misteriosa, que es por donde tienes que pasar.


Si lo intentas por fuera de la puerta dejas allí el barco para el descanso eterno, porque te chocas con el muro de hormigón que no ves. La puerta es estrechísima, y además rodeada de fuertes corrientes del agua que sale o entra al puerto, como avisan en un cartel debajo de la baliza roja:


En la siguiente foto se ve el muro cuando empieza a bajar la marea, y se entiende lo que acabo de deciros:


Mañana madrugaremos para salir con la apertura de la puerta de por la mañana (abre de 3:40 a 6:50) e intentaremos llegar a Paimpol.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 9 de julio de 2018

Para que lo entienda un niño de 6 años.

Hola navegantes.

Me parece que los dos primeros días de navegar por el canal de la Mancha me lo están dejando claro. El canal de la Mancha se "llena" con la marea de oeste a este en su mitad izquierda y de este a oeste en su mitad derecha. Por lo tanto en estos primeros 15 días tenemos que intentar salir de puerto al final de la bajamar, y dejarnos llevar hacia el este con la corriente de marea, que estos días está siendo de entre medio y un nudo y medio. Las 6 horas de marea nos permiten hacer, a 5 nudos, unas 30 millas, que son nuestras etapas estándar. El problema vendrá en la segunda mitad, que para navegar hacia el este tendremos que dejarnos llevar por la marea vaciante, y por lo tanto llegaremos a los puertos en bajamar.

Hoy salimos de L'ABER-BRAC'H a las 9, y a pesar del poquísimo viento hemos navegado a vela a 4-5 nudos y nos hemos hecho las 32 millas hasta Roscoff en 8 horas. Todo en un día veraniego de mucho calor. Como llegamos en pleamar nos permitimos pasar entre la isla Batz y el Continente, un paso lleno de escollos que sólo se recomienda en marea alta, con el mar en calma y con buena visibilidad.


Tiene 500 habitantes y todos los servicios, y hasta un puertecito que se seca en bajamar pero que pudimos recorrer entero.


Luego vinimos a Roscoff, un puerto en la desembocadura de un río con los problemas que eso conlleva. En este caso agravado porque el cierre del puerto es incompleto, y el agua del río y de las mareas circula libremente por el puerto, haciendo más difíciles las maniobras. Un cartel lo advierte a la entrada:


Además se sigue usando el puerto viejo, que es de varada, y tiene una enorme pasarela de donde salen las barcas para la isla Batz:


Estaban celebrando el Día del Turista, y como en puridad eso somos, nos invitaron a galletas bretonas, esas mantequillosas, y a sidra.

Mañana intentaremos llegar a Perros-Guirec.

Hasta mañana, navegantes, y cuidado con esos sueños, que igual se hacen realidad.


domingo, 8 de julio de 2018

Ni chicha ni limoná.

Hola navegantes.

Con el Finisterre francés me ha pasado como con el español: tanto temor y prevenciones por su mala fama, y lo pasé como una navegación de paseando a Miss Daisy. Hoy salimos de Brest a las 6 para aprovechar la corriente de la marea creciente, que en el Canal du Four te empuja hacia el Norte. ¡Y vaya si empuja!. Lo pasamos la mitad a vela a 6-7 nudos y la mitad a motor, cuando el viento nos venía justo de cara, con poca ola y un sol espléndido. La primera foto es del faro de Saint-Mathieu, esta vez desde el mar.


Siguió una navegación tranquila con las velas bien impelidas, para hacernos las 44 millas hasta L'Aber- Brac'h en 10 horas. Está en el interior de una ría cuya principal referencia para encontrarla es el faro de la Isla Virgen, del que os hablé en otra entrada. Es el más alto de Europa y desde lejos es fino como un lapicero.

Lo malo es que llegamos a L'ABER-Brac'h a las 16 h. y aquí no hay nada que hacer ni que ver. Le preguntamos al de otro velero al que ayudamos en la maniobra y después de pensarlo mucho y consultarlo con su hija nos dijo que no se le ocurría nada, que esto es un puebluco. Había una fiesta bretona pero en 10 minutos habíamos visto bailar a los ancianos del pueblo en corro y el puesto de crepes que habían montado, y la Abadía que tienen estaba cerrada por obras.

Sin embargo estaba abierta una tienda de acastillaje y ya he comprado la bandera de cortesía para el Reino Unido, que finalmente resultó ser la Unión Jack en la esquina de la bandera roja, en pequeñito:


La necesitaremos para las islas anglonormandas, y ya os conté que en Santander no la había conseguido.

Es enternecedor que por aquí bautizan a las boyas, y cada una exhibe su nombre. Una de las de la entrada de esta ría se llama "pequeño pote de mantequilla", y es la que bifurca los tres canales de acceso entre los escollos:


¿Qué historia se ocultará tras ese nombre?. La del faro de Saint-Mathieu de la primera foto parece más evidente. Se llama "los viejos monjes" y supongo que será un homenaje a los que construyeron la Abadía, junto al faro.

En la marina quieren hacer educación sanitaria de cómo orinar y cómo no, y fijaos el cartelito que han parido. Me hace especialmente gracia la última posturita de cómo no hacerlo, la de abajo a la derecha. ¿Os atrevéis los chicos siquiera a intentarlo?.


Hasta mañana navegantes.

sábado, 7 de julio de 2018

¡Sniff!.

Bueno, llegó la despedida. Hoy hemos pasado el día en Rennes, desde donde Ana se vuelve a Santander en un larguísimo viaje de autobús.

Recorriendo la ciudad yo no paraba de tener "dejá vues" hasta que me di cuenta de que en nuestra primera navegación a Bretaña también visitamos Rennes. Sólo voy a contaros las cosas más sorprendentes que hemos visto.

En la iglesia de St-Melaine el cura había montado en una de las capillas laterales una taberna. ¿Que no?. Aquí lo tenéis:



Se llama "la taberna del cura" y se ha hecho hasta vasos con el mismo logo de la foto. Supongo que a la feligresía más joven la tendrá muy contenta, pero la idea se las trae. Hemos visto otras iglesias con un espacio guardería con libros y juguetes infantiles, pero eso es más razonable para que se distraigan durante la misa cuando no tienen edad para comprender lo de renunciar a Satanás, a sus pompas y a sus obras.

En el parque Thabor había una chica con una colección de "máquinas de escribir payasas", a cual más rara, y había cola para probarlas. Fijaos en la del faquir:


Tiene pinchos en el teclado y hay que utilizarla con dedales.

En los aparcamientos de bicis hay infladores de uso público. Una idea muy práctica. Yo siempre llevo bomba y más de una vez he tenido que prestarla para una emergencia.


Y en las estaciones he visto una idea que había pensado yo para los barcos: cargadores de batería a base de pedales. En los barcos sería muy práctico porque se hace mucho ejercicio de brazos y poco de piernas, y después de las travesías largas notas que has perdido fuerza en ellas:


Aquí uno que vive en la peniche y ha usado la piragua de macetero:


Lo que no he conseguido saber es qué hacía esta colección de Supermanes:

Mañana seguimos Daniel y yo hacia el norte y madrugaremos para pasar el Finisterre francés, entre la isla de Ouessant y el Continente.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 6 de julio de 2018

Por fin navegamos el río Elorn.

Hola navegantes.

Ha tenido que ser el último día, pero por fin hoy hemos podido navegar por el Elorn. La pleamar era a las 11.09 y naturalmente salimos de Brest contando con eso. Pero nos habían dicho que se tardaba una hora y media desde Brest y eso debe ser con una buena motora. Nosotros a vela, y con el apoyo del motor cuando la brisa caía, tardamos dos horas y cuarto y no llegamos hasta Landernau. Ya no nos daba tiempo a pasar allí la noche, y el montón de barro que vimos cuando fuimos en coche nos había quitado las ganas de llegar allí para pernoctar. Así que nos limitamos a una subida y bajada en la misma marea para conocer el río.

Y el río nos ha encantado. Cerca de su desembocadura se pasa bajo dos puentes de carreteras que desde lejos paracen uno solo:


Luego siguen unas 12 millas entre prados verdes, grandes villas al lado de la orilla, iglesias tras fondeaderos paradisíacos, recodos balizados y otros sin balizar por donde teníamos que ir sondando con el escandallo (sí, todavía lo utilizo, el Corto Maltés no lleva sonda), etc.



Al final llegamos a un remanso donde comprobamos que sólo había un metro de agua bajo la quilla y que la marea había comenzado a bajar, y allí dimos media vuelta. En total han sido 20 millas de una relajada navegación fluvial, el cuarto río de este viaje después del Charente, el Etel y el Aulne.

Mañana se despide Ana y se incorpora mi amigo Daniel Tribaldos. Si todo va bien el lunes pasaremos el Canal du Four, uno de los puntos calientes de esta navegación. Es el punto más occidental de Francia, como el Finisterre francés, y consiste en un estrecho canal entre multitud de islas y escollos. Hay que pasarlo a favor de la marea y nos tocará madrugar. Y es el punto que marca el paso del Atlántico al canal de la Mancha, por el que nos moveremos todo el mes de julio. Mi siguiente cita con Ana será a primeros de agosto en algún puerto cercano a Bélgica, para hacer el descenso al Mediterráneo por los canales. Si consigo llegar, claro.

Hasta mañana navegantes.