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sábado, 19 de agosto de 2017

Dibucarta de la curación de un grumetillo.

Aunque no le conozcáis, queríamos compartir con todos la alegría de la noticia, y la mejor forma, una dibucarta bien optimista.


lunes, 14 de agosto de 2017

Dibufirma del First 27.7 "CAROL":


Entrevista en Onda Vasca.

Hola navegantes.

Con motivo de la presentación del libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés" en Laredo el pasado 9 de agosto, el periodista Edu Araujo me entrevistó para su programa Itsas Tantak y lo emitió anoche. Podéis escucharlo aquí:

http://www.ivoox.com/17-08-13-itsas-tantak-audios-mp3_rf_20269985_1.html

Es entre los minutos 33:30 y 67:10. Espero que os resulte de interés. Un saludo


martes, 8 de agosto de 2017

Un pequeño descuento.

Hola navegantes.

Con motivo de la presentación del libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés", mañana en el Club Náutico de Laredo, la editorial ExLibric me informa de que va a hacer un descuento del 10% en los pedidos por Internet de ese libro y del de la vuelta a España.

Hay que pinchar en el libro elegido en la columna derecha del blog (esta columna no se ve en las aplicaciones de móvil y hay que ir abajo del todo y elegir "ver versión web") o en www.exlibric.com y cuando se llega a la caja introducir en la casilla "cupones" el siguiente código:

#velaconalvaro

Comprobar que ha aplicado el descuento y continuar. Hasta mañana.



lunes, 7 de agosto de 2017

jueves, 3 de agosto de 2017

NAVEGACION A LAS RIAS BAJAS: UNA VALORACION SUBJETIVA.


Después de los datos objetivos que expuse el 29 de julio, quiero comentaros ahora algunas impresiones subjetivas:

¿Qué ha sido lo mejor de la navegación?. Pues después de los desastres del año pasado en la navegación a Elba, este año lo mejor ha sido la ausencia de incidentes. También volver a ver algunos sitios míticos de nuestra vuelta a España, como la Isla de Sálvora, y a Roberto, el guarda de la reserva.

Lo peor: el  abuso de la tasa de amarre en Cudillero y San Vicente de la Barquera, en éste último empeorado por las malas formas.

Las sorpresas agradables: descubrir la parte virgen del Sur de la isla de Arosa, y el islote Arenoso. Ver una nutria comiendo un pez con naturalidad en el pantalán de Pobra. La cantidad de delfines que vimos dentro de las  rías. Poder desembarcar y recorrer la isla de Cortegada. La amabilidad del personal de las  marinas en Galicia, y sus bajos precios.

Las sorpresas desagradables: no poder visitar la isla Tambo.

Los momentos más difíciles: el susto con un escollo saliendo de la Ría de Arosa, debido a un descuido. El aviso de un pescador nos evitó encallar. El temporal del Oeste que nos retuvo varios días en la Ría de Muros.

Respecto a la valoración del Tonic 23, insistir en lo que dije en viajes anteriores. La orza abatible y el escaso calado nos han permitido llegar y amarrar en sitios inverosímiles, como el embarcadero de la Isla de Cortegada o la ciudad de Pontevedra. Estoy encantado de la transformación en ducha del espacio WC (ver entradas del 12 y 13 de febrero de 2017) que nos ha permitido ducharnos en caliente en cualquier sitio, incluso cuando nos quedábamos abarloados a pesqueros o al muelle, o cuando pasábamos la noche fondeados. Y sigo comprobando que con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Les parecía increíble que llegáramos con ese barco desde Santander y se volcaban en ayudarnos.

Respecto a la capacidad del Tonic 23 para afrontar el mal tiempo, en esta navegación sólo hemos tenido que cambiar los planes 3 días de los 41 que duró la ruta total (7% de los días) debido a vientos del W que impedían la navegación en mar abierto y dificultaban la salida de la Ría de Muros. En vez de salir a alta mar navegamos por el interior de la ría. Esos días vimos a muchos barcos mayores que el nuestro hacer lo mismo, esperar a que pasase lo malo para salir.

Finalmente, y en cuanto a la experiencia vital, sólo puedo deciros que no pospongáis vuestras navegaciones por tener un barco pequeño o por creer que vuestras circunstancias personales no son las idóneas. No demasiado lejos de casa podéis sentir lo mismo que sienten los que dan la vuelta al mundo en grandes veleros. Y hasta es posible que os envidien, porque ellos no pueden entrar en los sitios maravillosos donde entraréis vosotros, puertos pequeños y desconocidos, canales o ríos de poco calado. Disfrutaréis de unos días llenos de sorpresas en vez de unas vacaciones sacadas de un catálogo, con la incertidumbre de no saber dónde acabaréis el día ni dónde dormiréis, lo que acaba siendo la chispa de la vida. No pospongáis vuestras ganas de navegar, porque la vida es breve e impredecible.


En la foto, el Corto Maltés en Pontevedra, después de pasar bajo dos puentes y remontar un río con 1,1 metros de calado.

martes, 1 de agosto de 2017

Egoismo, el signo de nuestro tiempo.

Los aficionados modestos a la vela tenemos a veces que tragarnos  el sapo de ver, en las revistas de náutica, veleros con más metros cuadrados que nuestra casa y cuyo precio va seguido de seis ceros. No son la norma en el mundillo de la náutica, como no lo son los Porsches en el de la automoción, pero a los periodistas les gustan por su desmesura.

Pues sin cortarse un pelo, el que os enseño lo han bautizado "Egoista 100", para no ocultar sus intenciones. Un barco de 30 metros de eslora, 45 toneladas de desplazamiento... y que sólo tiene dos camarotes, la gran suite del propietario en proa y uno pequeñito para la tripulación en popa, que también tienen que dormir en algún sitio. Pero no tiene camarotes para los eventuales invitados, que sólo podrán compartir la navegación de día. ¿Por qué?. Como reconoce la revista Voiles et Voiliers, que lo presenta, "tener un barco tan hermoso y no querer compartirlo es, tal vez, el signo de nuestra extraña época". Todo dicho. 


domingo, 30 de julio de 2017

Presentación de la navegación a Bretaña en Laredo.

Hola navegantes.

En el ya lejano verano de 2015 fuimos con el Corto Maltés desde Santander a Bretaña, costeando por el Cantábrico las orillas de España y Francia. Al estar el barco despachado sólo para la navegación a 12 millas las travesías las realizo siempre costeando, lo que me obliga a seguir el relieve de la costa sin atajos. Pero lejos de ser un inconveniente lo considero una ventaja, pues me permite conocer a fondo los sitios por los que navego, entrar en puertos desconocidos, y relacionarme más con la gente, pues con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Además el pequeño calado me permite internarme en las aguas interiores, allí donde los barcos más grandes no pueden entrar. La bahía de Arcachon, el Golfo de Morbihan, o los cuatro ríos sorprendentes de la costa atlántica de Francia (el Marle, el Auray, el Vilaine y el Loire) algunos de ellos con calado inferior a un metro o que se secan en bajamar, pasaron bajo la quilla del Corto Maltés impregnándonos de sus maravillosos paisajes y proporcionándonos multitud de anécdotas.

Una experiencia apasionante con un barquito tan pequeño, que me ratificó en la idea de que hay que decidirse a navegar y viajar con el barco que tienes y con tus circunstancias del día presente. Esperar a tener un barco mayor o a que tus circunstancias personales sean mejores es la principal razón de la frustración de muchos navegantes, que se limitan eternamente a salidas de fin de semana en el entorno de su puerto base. Los barcos pequeños necesitan una planificación cuidadosa de la meteorología y un conocimiento profundo de sus limitaciones, que se adquiere con la práctica. Pero aparte de esto te permiten llegar a cualquier parte costeando y disponiendo de tiempo.

Fruto de aquella experiencia es el libro "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés", que voy a presentar en el Club Náutico de Laredo el miércoles 9 de agosto a las 19:30. Mi objetivo es transmitir a los propietarios de veleros pequeños la convicción de que pueden realizar grandes navegaciones y descubrir sitios paradisiacos y muy cercanos, que son desconocidos precisamente por sus dificultades de acceso a los barcos mayores. Estais todos invitados.

La siguiente imagen se puede reenviar por wasap, por si me hacéis el favor de difundirla entre vuestros conocidos que puedan estar interesados. Gracias.


sábado, 29 de julio de 2017

¡Llegamos a Santander!

Hola navegantes.

Ayer salimos de San Vicente temprano y tras una navegación de 33 millas llegamos a Santander. Fue con viento del NE que nos obligó a dar algunos bordos incómodos, porque ya nos habíamos acostumbrado al rumbo directo de los últimos días. Una navegación veraniega para terminar el viaje con un buen recuerdo.

Este es el balance de la navegación:

  • Días empleados: 41 (del 18 de junio al 28 de julio).
  • Millas recorridas: 890.
  • Pernoctaciones en marinas: 23 (56 % de los días).
  • Coste de las marinas: desde 6,75 €/noche (Muxía, temporada alta) hasta 25 €/noche en una boya sin ningún servicio (Cudillero, temporada baja).
  • Coste por persona y mes: 461 € incluyendo todo, hasta algunas cenas en bares y restaurantes.
  • Consumo de gasolina: 104 litros. Ello supone que hemos hecho a motor, sólo o en combinación con las velas, el 23% del recorrido.
  • Operaciones de mantenimiento y bricolaje: 12.

Otro día haré una valoración más subjetiva de esta navegación.


viernes, 28 de julio de 2017

De San Vicente de la Coerción a casa.

Hola navegantes.

La noche terminó sin incidentes y por la mañana, con la pleamar, salimos de San Vicente de la Coerción (perdón, de la Barquera) hacia Santander. En la canal de salida coincidimos con un velero vasco que entró ayer con nosotros y sí utilizó la boya "de cortesía". Ayer de tres que entramos sólo se quedó uno, lo que os da idea del abuso.

Nos contó que le dijeron que había un "pantalán de cortesía" (se sobreentiende que gratuito) para los barcos de paso. Al acercarse vio que no era un pantalán sino una boya, y no le dijeron que tenía que pagar los 17 euros hasta que hubo terminado la maniobra. El botero cobra 5 euros por cada viaje de ida o de vuelta, o sea que una bajada a tierra te cuesta 10 euros (la distancia a recorrer es de 20 a 30 metros).

El botero sólo trabaja hasta las 21 h. con lo que no te da tiempo a cenar en el pueblo, por lo que la medida tampoco va a beneficiar a los restaurantes.

No les dieron recibo ni factura, y esta mañana que quisieron pedirla no había nadie para atenderles. Claro, los barcos entran por la tarde y es cuando hay que cobrar, lo que pase por la mañana cuando se van no importa.

Siento mucho que esto ocurra en mi tierra pero es lo que hay, y es bueno que se conozca. También aquí, como en Cudillero, van a matar a la gallina de los huevos de oro.

Esperamos llegar a Santander a media tarde.

jueves, 27 de julio de 2017

Ya estamos en Cantabria... con sorpresas desagradables.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Ribadesella con destino a Llanes. Salimos temprano para hacerlo en pleamar, y nos beneficiamos del viento terral del SW durante aproximadamente una hora. Luego calma total toda la mañana. Pero a primera hora de la tarde, cuando ya estábamos frente a Llanes, salió una brisa maravillosa del W que nos permitía hacer 4 nudos con la mayor y el espí. Como además hacia un día veraniego de sol y calor, decidimos alargar la la etapa y llegar a San Vicente, ya en Cantabria. En total 33 millas, más de la mitad a la vela.

Un poco antes de entrar entre los espigones de San Vicente trabamos en la hélice una red de pesca. El peor sitio para trabar una red, porque la marea nos metía sin control. Por suerte pudimos quitar la mayoría con el bichero y entrar al puerto a motor.

Aquí empezaron las sorpresas. Han puesto una boyas para visitantes por las que cobran 17 euros por noche, sin ningún servicio, y por desembarcar el botero cobra 5 euros más. Un robo parecido al de Cudillero. Un francés que había entrado delante de nosotros se desamarró enseguida y se fue a fondear al oir la tarifa. Estar unos metros más allá fondeado no cuesta nada.

Al acercarnos nosotros al muro para amarrar allí, para cargar agua y gasolina, todos los presentes nos echaron con cajas destempladas, amenazando con multas por el guardamuelles, diciendo que estorbábamos a los pesqueros, y que igual que ellos pagaban por usar el muelle pagáramos nosotros la boya "de cortesía". Un argumento que pierde todo su valor por las malas formas, y que parecía la repetición de una lección que alguien les había dictado.

Preocupados sobre todo  por el resto de red que llevábamos trabada en la hélice, fondeamos en un sitio con poco fondo para aprovechar la luz que quedaba del día, sacar el fueraborda y quitar la red. Después de eso nos cambiamos a un fondeo cerca de la entrada de la bahía. En pleamar calaba unos 4,5 metros y la marea tenía que bajar 3,71, con lo que esperaba tener 1,19 metros en bajamar, que era a las 2:44 h. de la madrugada. Como el Corto Maltés cala sólo 70 cm con la orza subida, esperaba no tener problemas. Pero si borneábamos a una zona de menos fondo podríamos varar. Así que pusimos el despertador a las 2:15 para observar los acontecimientos, y si corríamos riesgo de varar salir para Santander de noche.

A las 23:45 un crujido prolongado me hizo saltar de la cama con los pelos erizados, temiendo lo peor. Llovía y la noche estaba oscura como las intenciones de los de ayer. Pero eché el escandallo y allí había aún más de tres metros de fondo. No sé lo que provocó aquel crujido porque no vi nada, pero supongo que un tronco u otro objeto arrastrado por la corriente de la marea vaciante.

Volvimos a la cama y a las 2.44 h. había incluso más fondo que antes en la pleamar, porque el borneo nos había llevado a aguas más profundas. Ahora a esperar a que amanezca.

miércoles, 26 de julio de 2017

Higiénicopapel.com

Hola navegantes.

Según lo previsto, hoy salimos de Lastres y como no había ni gota de viento optamos por la versión corta y nos quedamos en Ribadesella.

Está situada en el interior, en la orilla de una ría con unas corrientes impresionantes. La guía Imray recomienda abordarla sólo entre dos horas antes de la pleamar y la pleamar, tanto por el escaso calado (entre uno y dos metros) como por las olas que se forman al encontrarse el agua vaciante del río con la marea creciente. Nosotros llegamos en plena bajamar y de coeficiente alto, de 87, pero con nuestro escaso calado nos decidimos.

La entrada está marcada por la ermita de Nuestra Señora de la Guía, en lo alto de una colina y que se ve mejor que el faro. La marea estaba tan baja que algunas boyas de la canal estaban varadas en la arena. Pero no había olas y todo se desarrolló sin incidentes.

Nos amarramos al muro en pleno centro de la ciudad. En la tercera foto podéis ver la utilidad del tablón de madera con el que siempre cargamos. Y en las siguientes lo que pasa en un sitio de marea con las amarras. Hay que calcularlas largas para que el barco no se quede colgado en la bajamar, pero al subir la marea sobra cabo y el barco se aleja como si se hubiera soltado.

En los ríos y rías también es muy importante amarrar fuertemente el timón a la vía, como veis en la última foto. Si no, cuando la marea o el río vienen de popa puede golpear o irse a un extremo, y con la fuerza del agua trabajando al revés (como si el barco fuera marcha atrás) puede romperse.

Hemos dedicado el día a conocer esta fotogénica ciudad bajo un sol como el as de oros. Las vistas de la ría desde la colina que domina su entrada son espectaculares, preciosas, y más con nuestro fiel compañero como centro del enfoque. Subimos a la ermita de Nuestra Señora de la Guía, con un ambiente muy marinero y maquetas de barcos en las paredes. Para los que sean religiosos reproduzco el "Padrenuestro marinero". Vimos una chocolatería que hace cualquier objeto con chocolate, como zapatos de tacón, el cohete de Tintín, teléfonos móviles, etc.

Y para terminar la tarde Alicia, que es directora de un grupo de teatro amateur, me convenció de asistir a una representación de teatro en la calle del grupo "higiénicopapel.com" titulada "Una hora en la cocina" que nos encantó.

Y al volver a bordo asistimos a un atardecer de película, para irnos a la cama encantados de la vida. Hasta mañana navegantes.


martes, 25 de julio de 2017

¡Vaya cobaya!. Una brisa de 95 octanos.

Hola navegantes.

Hoy nos esperaba una etapa corta, o sea que nos quedamos en Gijón por la mañana para recorrer con las bicis esa bonita ciudad. Aparte de los monumentos, playas y jardines, nos llamaron la atención algunas curiosidades, como el árbol de la sidra, hecho con 3.200 botellas de sidra y que es como una elegía del reciclaje, y que también aquí hay perlas del pantalán, como el barco de la tercera foto, precintado por la Guardia Civil.

Salimos de Gijón a las 13 horas y ha hecho un día veraniego, pero por desgracia con poco viento. Hemos venido a Lastres, 19 millas en seis horas y media de las cuales 3 a vela, con la mayor y el espí aprovechando una brisita del N al NW, y el resto impulsados por la brisa de los 95 octanos bajo la canícula. Por el camino nos llamó la atención la casa de la cuarta foto, que ha tenido un argayo justo bajo sus cimientos. No me gustaría ser el dueño.

En Lastres nos hemos quedado en el pantalán de cortesía y hemos ido de nuevo a recorrer este precioso pueblo, que va a tomar el relevo de Cudillero como la perla de la costa asturiana. En efecto, os recomiendo a los navegantes que os olvidéis de Cudillero, ya no es lo que era. Su nuevo puerto es desproporcionado, su fachada marítima está monopolizada por los restaurantes más tópicos del turisteo, está abarrotado de gente de tránsito y encima te sablean 25 euros (en temporada baja) por una boya sin botero, ni agua, ni luz, ni aseos, ni por supuesto wifi,  lavandería o salita donde descansar y usar tu ordenador. Y en otras marinas de Asturias y Galicia hemos tenido todo eso por entre 6 y 8 euros. Vamos, que además de no ser lo que era se te queda cara de tonto. Bueno, lo dicho, veníd a Lastres y veréis lo que es un pueblo igual de bonito y mucho más acogedor y auténtico. 

En las últimas fotos el Corto Maltés frente al pueblo y frente a la estructura de 9 patas que cita la guía Imray como marca para identificar el pueblo. Es un antiguo cargadero de mineral. Allí amarraban los barcos y las vagonetas venían por cables aéreos  desde la mina en la montaña de enfrente.

Mañana seguiremos hacia el este, y según el viento nos quedaremos en Ribadesella o en Llanes.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 24 de julio de 2017

El último gran cabo superado.

Hola navegantes.

Esta noche se la pasó entera lloviendo. No podía ser menos en Asturias. A las 4 de la mañana estaba levantado con toda la ropa de aguas puesta para ayudar en la maniobra a los pesqueros, pero viendo la meteorología decidieron no salir a pescar. O sea que seguimos durmiendo hasta las 8.

A esa hora el cielo estaba cubierto de nubarrones de un horizonte al otro, pero hacia un viento maravilloso del W que nos ayudaría a pasar el cabo de Peñas a reacción. Así que nosotros sí salimos. Antes de una hora estábamos a la altura de Avilés, y no queriendo desaprovechar ese viento tan favorable, decidimos pasar hoy mismo el cabo de Peñas y seguir hasta Gijón. En las dos primeras fotos podéis ver el paso por el cabo, y parece pleno invierno en vez del mes de julio.

Toda la travesía ha sido con la mayor y el génova enteros, hasta el cabo de Peñas por la aleta de babor y luego, hasta Gijón, casi todo el tiempo en orejas de burro. La velocidad ha sido meteórica, media de 6-7 nudos y picos de más de 9 cuando cogíamos en surf las poderosas olas del oeste. Total, que nos hicimos las 28 millas en 4 horas y llegamos a Gijón para comer, a pesar de que habíamos salido tarde de Cudillero.

En las últimas fotos podéis ver la isla con forma de tortuga que hace vértice en el cabo de Peñas, la baliza que marca la Piedra del Sacramento a la entrada del puerto de Gijón, y una marca cardinal que nos trajo a mal traer, porque por los colores es cardinal Este pero por los conos de la punta es cardinal Oeste. ¿Será posible esa confusión a la a entrada de un puerto como Gijón?. Al final era Oeste.

Ahora nos quedan unas etapas fáciles y relajadas hasta Santander, teniendo en cuenta que el pronóstico da vientos suaves del N al NW para los próximos días. A ver si se cumple.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 23 de julio de 2017

En familia hasta Cudillero.

Hola navegantes.

Esta mañana se despidió Mario y se incorporó a la tripulación mi sobrina Alicia, y para los dos primeros días Jorge, su padre. Salimos de Navia en plena bajamar y con un mar de fondo de 1,5 metros o más, y las olas rompían en la entrada de la ría de una forma escandalosa, realmente para asustar. Había chicos haciendo surf sobre ellas en los lados, pero por el centro de la ría quedaba una estrecha zona más profunda donde no rompían, y por allí salimos. Una vez fuera la vista hacia atrás era muy preocupante, y prometo que hacia dentro (desde detrás no ves en qué sector rompen y en cuál no) no hubiera pasado. Me habría esperado fuera a que subiera la marea para esperar que con más fondo las olas no rompieran.

La navegación ha sido tranquila, 29 millas en seis horas y media para llegar a Cudillero. De ellas dos y media a vela con una brisa del W (llegando a Cudillero un poco más que brisa, sería ya fuerza 4) y el resto a motor.

Nos hemos abarloado a un pesquero para ir a conocer Cudillero y a cenar, y ahora nos vamos pronto a dormir porque nuestros vecinos saldrán a pescar de madrugada y tendremos que ayudar en la maniobra.

En las últimas fotos veis el atardecer en Cudillero y nuestro último obstáculo antes de llegar a Santander, el Cabo de Peñas, que seguramente pasaremos pasado mañana porque mañana queremos entrar a conocer Avilés.

Hasta mañana navegantes.

sábado, 22 de julio de 2017

Navegando por la conocida costa asturiana.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Ribadeo lloviendo y sin viento. Ya os dije que un velero había varado justo en la salida del pasillo de nuestro pantalán. Como el Corto Maltés cala muy poco no teníamos ningún problema para salir por donde él estaba varado. Nos habían dicho que la zona más profunda estaba a su estribor (1) y por allí pensábamos pasar. Pero al acercarnos nos dimos cuenta de que su mástil estaba tan inclinado que lo habríamos chocado con el nuestro. Así que en el último momento le pasamos por babor (2) ante la sorpresa de sus tripulantes que nos esperaban por estribor. Era la zona de menos calado pero que fue suficiente para nuestro barquito.

En la segunda foto veis la bonita isla Pancha, con un puente peatonal, a babor al salir de la ría del Eo.

A largo de la mañana se fue levantando un vientecito primero del NW y luego del SW que nos permitió navegar toda la mañana a vela a unos buenos 4-5 nudos, alcanzando Navia, nuestro destino, a la hora de comer. Habían sido 17 millas en 4 horas, todas a vela y casi sin llover.

En Navia nos hemos quedado en el pantalán de cortesía, y ya bajo un sol de justicia hemos visto unas regatas locales de traineras justo por delante de nuestro costado de babor, todo un espectáculo. Por cierto, se pudo realizar en parte gracias a nosotros, porque les faltaban cabos para fondear las balizas y se los prestamos. Luego fuimos a ver la laguna inundable a la derecha del río, una preciosa laguna rodeada de pinos, y luego a mariposear por Navia, que celebra el fin de semana medieval y había un mercado medieval y pasacalles.

Mañana temprano haremos el cambio de tripulación y espero seguir navegando apaciblemente hacia Santander. Hasta mañana navegantes.