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lunes, 26 de junio de 2017

Finisterre en orejas de burro, dulce como un sirup.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Laxe con la intención de hacer una etapa corta, a la ría de Camariñas o como mucho a Finisterre. Toda la mañana estuvimos encalmados y había pensado para la entrada de hoy otro título, "Finisterre a motor, malo como pegar a un padre". Porque realmente pasar este cabo de tan mala fama sin viento, es malo, malo.  Pero justo en el cabo se levantó un viento del NW que nos permitió poner el Génova y la mayor en orejas de burro y pasarlo cómodamente a 5 nudos a vela, y luego seguir así gran parte de la tarde. En las primeras fotos podéis vernos delante del famoso "centollo de Finisterre", ese islote rocoso que tiene delante.

Lo malo es que al consultar la meteorología resulta que llega una borrasca con vientos del W de fuerza 6-7 y olas de hasta 4 metros para todo lo que queda de semana, lo que nos pondrá muy difícil avanzar con este  barquito. Eso nos obligó a cambiar de planes y adelantar hoy todo lo que pudiéramos, y nos hemos venido a Muros, 50 millas en 12 horas, una soberana paliza. Por el camino hemos visto por primera vez en esta navegación delfines, y hemos comprobado la peligrosidad de los bajos entre la rías, con escollos rocosos a ras del agua a más de 2 millas de la costa. ¡Como para distraerse!.

En Muros nos hemos quedado abarloados a una lancha de las mejilloneras y será mañana, con la cabeza más fría, cuando decidamos cómo continuar.

Hasta mañana navegantes

domingo, 25 de junio de 2017

Por fin volando sobre las olas.

Hola navegantes.

Esta mañana se marchó Fernando y hasta que llegó Iker me dediqué a la limpieza general del barco con mi ayudante, como podéis ver en la primera foto. También a preparar la comida porque íbamos a salir tarde para una etapa larga y movidita. Además recorrí la Coruña en bici y me deprimió encontrar en la iglesia de San Agustín la misma guarrería que vimos el año pasado en una iglesia de la isla de Elba. Una esquina de la iglesia olía a letrina, y es que allí, a la derecha de un altar, se usaba de urinario.

Salimos a eso de las 13 h para una etapa de 36 millas hasta Laxe. Pensábamos hacerla en unas 9 horas, pero no nos importaba porque aquí estos días está anocheciendo después de las 22 h. Pero hemos tenido todo el día un Nordeste de fuerza 5-6 con las olas por la aleta, que nos ha permitido unas medias de velocidad altísimas, literalmente volando sobre las olas, y con el cielo despejado. Hicimos la primera mitad del recorrido con la mayor en el primer rizo y el Génova al 50 %, a 6-7 nudos de velocidad, y cuando ya era insostenible sólo con el Génova a 5 nudos. Finalmente devoramos las 36 millas en 6 horas y media.

Llegamos a Laxe a las 19.30 h y nos abarloamos a un pesquero. Su patrón nos dijo que saldrá a pescar a las 4.30, o sea que tendremos que levantarnos para ayudar en la maniobra y seguir durmiendo. Luego fuimos a conocer el pueblo y en bici hasta su faro. El pantalán de barcos pequeños, donde nos quedamos en la vuelta a España, ha desaparecido. Se lo llevó un temporal y no lo han repuesto. El Faro es muy chiquitín y tiene la escultura de una mujer con su bebé mirando al horizonte, esperando la vuelta de los pescadores, un tema que se repite en las esculturas de los pueblos de pescadores como los acordes del bolero de Ravel. Luego cenamos a bordo y planificamos la etapa de mañana. Según la meteorología nos quedaremos en la ría de Camariñas o intentaremos pasar el cabo Finisterre.

Hasta mañana, navegantes.

PD. Perdón, me confundí en la primera foto.

sábado, 24 de junio de 2017

Llegamos a La Coruña.

Hola navegantes.

Esta mañana mientras desayunábamos apareció el agua llena de aceite y comprobamos que en el pesquero había dos personas trabajando en el motor. Ensuciaron toda la esquina. Luego salimos temprano de Cedeira bajo una niebla como piedra pómez, tanto que sacamos la bocina de niebla y repasamos en el reglamento la señal de "barco de vela", que es un sonido largo y dos cortos. Pero en cuanto nos alejamos unas millas salimos del puré de guisantes y todo el resto de la jornada hizo un sol radiante, aunque con poco viento. Hemos hecho 30 millas en unas 8 horas. Las 5 primeras a la francesa, y las 3 últimas, a partir del Cabo Prior, con una brisa agradable del oeste, con la mayor y el espí sobre un mar esmeralda con olas de mar de fondo que también nos impulsaban hacia Coruña. En la primera foto podéis ver cómo estaba el día cuando avistamos el Faro de Hércules. Una buena despedida para Fernando, que mañana se vuelve a casa.

Las horas de encalmada por la mañana las utilizamos para resolver el problema de la carga de la batería desde el alternador del fueraborda, y ese tema ha quedado resuelto.

La tarde la hemos dedicado a recorrer la Coruña con las bicis. En el puerto vimos unos veleros de vela adaptada, con una silla anatómica y todo reenviado delante de la silla, hasta el timón, para que puedan practicar este deporte quienes van en silla de ruedas.

La ciudad estaba animadísima, con charangas por la calle tocando música de gaita, un concurso de belleza canina, y todas las calles abarrotadas de gente. El edificio de la lonja tiene una curiosa escultura que reproduce una aguja de coser redes.

Cenamos en el centro y luego nos dimos una verdadera ducha en el edificio de la Marina, porque hoy nos hemos quedado, por primera vez en este viaje, en una marina.

Mañana se incorpora Iker a la tripulación y, si el tiempo lo permite, intentaremos llegar a Laxe.

viernes, 23 de junio de 2017

Pasando los grandes cabos.

Hola navegantes.

Hoy hemos pasado los dos grandes cabos del norte de Galicia, Estaca de Bares y Ortegal. No ha sido un tránsito muy marinero que digamos. Salimos de Burela temprano sabiendo la etapa que nos esperaba. La Piedra Burela, un escollo en mitad de un bajo peligroso frente al puerto y que en la vuelta a España asustaba por las olas que rompían en ella, hoy estaba como en un baño de mercurio, sin el más mínimo rizo en la superficie del mar. Y así siguió toda la mañana, con más motor.

Aprovechamos la encalmada para hacer pronto la comida, por si luego las condiciones se degradaban. Macarrones con boloñesa. En el barco, para ahorrar gas, ponemos la olla menos tiempo que el recomendado, y luego la cubrimos con una manta que mantiene el calor y la cocción lenta hasta la hora de comer. Además se usa agua del mar (una parte de agua de mar y dos de dulce) para ahorrar agua.

La cuarta foto es el paso por a Estaca de Bares, lleno de rocas y una restinga que se adentra en el mar, muy peligrosa. Le dimos un resguardo de una milla. Al pasarlo esperábamos que se mantuviera el poco viento del norte que teníamos, y que al cambiar nuestro rumbo un poco hacia el sur, nos permitiera seguir a vela. Pero nada, allí se calmó del todo y más motor. Finalmente llegamos a Cedeira, la última etapa antes de la Coruña, después de 41 millas a motor.

Pero Cedeira compensó la paliza. Nos abarloamos a un pesquero que no sale a faenar hasta el domingo, así que mañana no tendremos que madrugar. Y en la lonja nos dieron hielo para la neverita. Pero su borda es altísima, y pasar al muelle con las bicis se las trae. Cedeira está de fiesta por la noche de San Juan, con hogueras en la playa, música en directo y chiringuitos con churrasco y sardinas en la playa. Hemos recorrido el pueblo entero, el río que desemboca en la playa y es un observatorio de aves, su enorme playa, y ha sido un final de jornada muy relajante después de la paliza de motor.

Mañana esperamos llegar a Coruña, donde el domingo cambia la tripulación. Se despide Fernando y se incorpora Iker, un amigo de Getxo, con el que iré hasta Vigo.

Hasta mañana navegantes.


jueves, 22 de junio de 2017

Mucho motorrrrrrrr!

Hola navegantes.

Esta mañana la niebla y la llovizna nos hicieron posponer la salida hasta las 11.45, pero esa retención forzada nos permitió arreglar la bici, ir al súper y a Fernando resolver por internet unas cosas urgentes de su trabajo. Nos hemos venido a Burela, 31 millas a motor porque el poco viento que había nos venía de cara. Además todo el cielo nublado, con lo que el panel solar no cargaba la batería, y nos hemos percatado de que el cargador del motor tampoco cumple su función. Otro bricolaje a la lista de pendientes. Un día de los que te hace dudar del dicho de que vale más un mal día de navegación que un buen día de trabajo.

La mayor parte del recorrido la hemos hecho "a la francesa", con el motor y la mayor para aprovechar el viento aparente. A ratos nos permitimos sacar el Génova, que para aumentar el ángulo de ceñida sin que se quede a la contra le metemos por dentro de los obenques. Algo poco ortodoxo pero que te permite ganar unos grados de ceñida, y eso en las travesías largas vaya si se nota.

En Burela primero nos quedamos en el muro, y la foto del Corto Maltés desde arriba es para que veáis la función de esa tabla que siempre llevo amarrada en los candeleros. Se coloca por fuera de dos defensas grandes y evita que la escalera del muelle choque con el casco. Más tarde nos enrollamos con unos pescadores a ver si alguno de los atraques del pantalán estaba esta noche vacío, y enseguida nos dirigieron al de unos compañeros que estaba en varadero, y por lo tanto el atraque vacío. Y aquí vamos a pasar la noche.

Nos quedan dos días para nuestra cita en Coruña, dos etapas de casi 50 millas cada una y con pronóstico de poco viento. Ojalá se equivoque porque si no se me va a quedar para siempre esta cara de viento de proa.

Hasta mañana navegantes.

Por fin pura vela... pero ciñendo.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Cudillero después de aprovechar el agua del pantalán (aquí algunos le llaman "el pantanal") para baldear el barco y hacer alguna colada.

Por la mañana salió una brisa preciosa del NW que, aunque nos venía de cara, nos permitió unos bordos largos hacia altamar más o menos en la dirección oeste que necesitábamos. Sol, brisa y  silencio, que se aprovechan para algunos bricolajes. Hoy sustituí la goma de la bomba de achique manual, que está en el respaldo de un banco de la bañera y ya estaba agrietada. La nueva la hice con un recorte de la cámara de la rueda de un coche.

Justo cuando me preparaba para una siesta reparadora, el viento arreció a fuerza 5-6 del NW y tocó ponerse a trabajar. Con un rizo en la mayor y el Génova al 50 % navegamos una hora, luego volvió a bajar de intensidad pero ya acabamos la tarde dando bordos con el cielo completamente cubierto. En esas navegaciones duras con el barco tan escorado, la única forma de tomar un café es "comulgándolo", como veis en la foto. Hay que arrodillarse y apoyar el cuerpo en el mueble de la pila de fregar, con la taza dentro por si en una ola se te sale todo.

Nos dimos prisa para llegar a Navia antes de que cerrara la tienda de bicicletas que nos había localizado mi amigo Jorge Aguirre, también navegante y que como tal entiende la urgencia de estas tonterías cuando estás navegando. Vive en Navia y tenía todo dispuesto para nosotros. Pero llegamos sólo media hora antes de que cerrase la tienda, corriendo como Charlot, y no fue suficiente para poder dejar a reparar el radio que se había roto.

Aguirre nos invitó a ducharnos y a cenar en su casa, lo que agradecimos mucho, y dormimos en la ría de Navia.

Hoy ha amanecido con niebla y lloviendo, lo que nos obliga a retrasar la salida. Aprovecharemos para reparar la bici y para pensar cómo nos organizamos para llegar a Coruña el día previsto.


Para terminar, mirad cómo hay que escribir la clave de este wifi, con "maslluculas".

miércoles, 21 de junio de 2017

Un ciclista sin bici.

Eso es un velero sin viento. ¡48 millas a motor!. Hemos venido a Cudillero en 11 horas, de las cuales a vela sólo dos. El resto la vela sólo ha servido para darnos sombra bajo la canícula. El único aliciente, que el mar estaba tan llano como la palma de la mano y nos atrevimos a entrar en Villaviciosa, una ría con muy escaso calado en la que normalmente no se puede entrar porque rompen las olas en su entrada. En las primeras fotos veis la enfilación que hay que tomar, la casita blanca y el edificio también blanco del fondo, y unas chicas haciendo surf en la entrada.

Luego vinieron 5 horas a motor, pasando de largo frente a Gijón porque íbamos mal de tiempo. A las 16 horas pasamos el Cabo de Peñas, el más prominente de Asturias, y justo ahí salió un viento del este que nos permitió navegar con la mayor y el espí a rumbo directo hacia Cudillero. Nuestro plan inicial era haber entrado en Avilés, justo tras el cabo, pero aquel viento que se había hecho desear toda la mañana no se podía desperdiciar y decidimos seguir hasta este precioso pueblo de Cudillero.

En este tramo estuvimos distraídos con una migración de cangrejos, esos que van en manada de miles de ejemplares a desovar, nadando por la superficie del agua. Cogimos alguno para estudiarlos y nos llamó la atención las patitas posteriores, que son palmeadas y las que utilizan para nadar. Nadan de lado, igual que andan.

A las 20 h. llegamos a Cudillero. El puerto se ha ampliado demasiado para las necesidades locales y les sobra espacio. El antiguo puerto pesquero no se usa, y el moderno tiene un sistema de amarre a boyas algo caro, 25 euros por noche. Al decirle al botero que no teníamos auxiliar para desembarcar nos colocó en la punta de un pantalán, con luz y agua aunque sin aseos, por la misma tarifa. Aprovechamos para endulzar el fueraborda después de tantos horas a motor los últimos días, para no tentar a la suerte y que se repita la avería del año pasado en Francia.

Al sacar las bicis vimos que una tenía un radio roto, así que fuimos a recorrer el pueblo andando. Otro bricolaje pendiente, ¡qué rollo!.

martes, 20 de junio de 2017

Presentación en Vigo.

Hola navegantes.

Coincidiendo con nuestra navegación a las Rías Bajas, el Real Club Náutico de Vigo me ha invitado a presentarles la vuelta a España y la navegación a Bretaña con el Corto Maltés. Será en su biblioteca (As Avenidas s/n, Vigo) el lunes 3 de julio a las 19 h. Estáis invitados y os agradezco si lo difundís entre vuestros contactos. La imagen siguiente se puede reenviar por wasap.

Un saludo.

lunes, 19 de junio de 2017

Fotos del 19.6.17

Eso me pasa por pontificar.

Hola navegantes.

Siguiendo nuestro vagabundeo náutico hacia el oeste hoy hemos venido a Lastres​, un precioso pueblo asturiano en la ladera de una montaña con un puerto muy protegido.

Salimos de Llanes un poco tarde, hacia las 11, para aprovechar el anunciado viento del nordeste, pero huelga decir que el pronóstico falló. Hubo muchas calmas y cuando salía viento era justo lo contrario, del noroeste. En total 26 millas en unas 7 horas, de las cuales la mitad a motor y la otra mitad ciñendo. Y mientras el resto de España está sufriendo la ola de calor, nosotros con gorro de lana, anorak y mojándonos.

Ya cerca de Lastres, cuando íbamos tan contentos con las dos velas a rumbo directo hacia el precioso pueblecito que ya se veía en el horizonte, se nos metió una tormenta con aparato eléctrico que hizo girar al viento 360 grados, como si estuviera dudando de qué sector entablarse para fastidiarnos más. Incluso  un rato navegamos marcha atrás.  Después se calmó del todo.

En ese momento, mientras arrancaba para entrar al puerto, me puse a comentar con Fernando por qué la línea de vida que llevamos arrastrando por si alguien se cae al agua debe ser de material flotante, para que no se trabe en la hélice, que siempre va unos centímetros sumergida. Pues nada más arrancar el motor se bloqueó porque había pillado la línea de vida con la hélice. Seguramente al dar el primer acelerón cavitó y absorbió el cabo hacia abajo. El caso es que bajo la tormenta para tuvimos que sacar el fueraborda para resolverlo. Eso me pasa por pontificar.

Cenamos pronto, mientras llovía, para ir a ver el pueblo luego, ya que enseguida escampó.

Fotos de ayer.

¡¡¡Pues sí que empezamos bien!!!

Hola navegantes.

Ayer salimos a las 8 de Santander con dirección al oeste, con pronóstico de vientos fuertes del nordeste que nos vendría muy bien. Se cumplió por la mañana, y las primeras 7 horas navegamos sólo con el espí a 5 nudos, una maravilla. Pero a las 15 horas de acabó el viento y tuvimos que hacer las 4 horas restantes, hasta las 19h que llegamos a Llanes, a motor. En total han sido 47 millas en 11 horas.

Lo malo es que desde que salimos nos dimos cuenta de que fallaba la batería. Enseguida se descargaba a pesar de la buena insolación, que la carga a través de los paneles solares, y por la tarde a pesar de las 4 horas de motor, que la carga por el alternador. En resumen, que rindió su alma porque ya tenía 5 años, y era un recuerdo de nuestra cuenta a España (la compramos en Vigo).

Ana llamó desde Santander a todas las estaciones de servicio de San Vicente y Llanes a ver si alguna que estuviera abierta tenía baterías, sin resultado. Entonces llamamos a una buena amiga, Paz G. Ullate, que veranea en Parres, y nos puso en contacto con un navegante local, Tino Burgos, que nos resolvió el problema. A pesar de ser domingo consiguió que un taller de baterías le abriera para comprar una nueva y nos la llevó al barco en Llanes, evitándonos hasta el recado de varios kilómetros cargando con los casi 20 kg de la batería. Solidaridad marinera. Por la noche estaba todo instalado y funcionando.

Durante la navegación vimos un pez luna y todo el día hizo un sol radiante y un calor raro para nosotros. Pero por la noche refrescó y dormimos como las ondinas en los sacos de plumas, que el año pasado decidí que traería al barco hasta en verano, harto de pasar frío.

Y fue una gozada poder ducharse a bordo y con agua caliente, pues ayer estrenamos la ducha.

Hasta mañana navegantes.

jueves, 15 de junio de 2017

Navegando con una antigua grumetilla, y ejercicios de salvamento.

Hola navegantes.

Ayer estuvimos navegando por la bahía con una antigua grumetilla para recordar los viejos tiempos. Ya tiene 30 años y estuvo en el grupo inicial, en 2003, siguiendo con nosotros hasta el 2007.  En aquella época dura le tocó atravesar su propio Teneré, con tres recaidas y dos transplantes, y luego muchas complicaciones de tanta quimioterapia. Pero todo quedó en el pasado y ahora es una mujer como tantas de su generación, que empieza a abrirse camino entre la precariedad laboral de nuestro pais y no parando de formarse en distintas disciplinas. Fue una alegría para nosotros este reencuentro, y me gustaría que sirva de estímulo para los que ahora se encuentran en el fondo del pozo.

Mientras navegábamos empezaron a emitir un aviso de "securité" relativo a unos ejercicios o simulacro de salvamento de náufragos frente a la Isla de los Ratones. Nos acercamos a verlo sin entrar en su perímetro de seguridad, y en efecto había dos supuestos náufragos en una balsa salvavidas, que fueron recogidos por los socorristas del helicóptero.





Cuando terminaron estuvimos elucubrando dónde los desembarcarían, y tendría que ser en el aeropuerto o en el helipuerto de Valdecilla. Para nuestra sorpresa, el helicóptero dio una vuelta sobre la bahía, regresó y les dejó... en el tenis. Claro, alguien tendría que volver a recoger la balsa.