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miércoles, 24 de agosto de 2016

Dibufirma de Savona.

Hola navegantes.

La navegación a Savona fue una paliza (50 millas en 12 horas) pero ya en un día veraniego en el que nos olvidamos de la lluvia de toda la semana. Recuperamos el retraso del día anterior y entramos a puerto a las 20:30. A media tarde me dí cuenta de que la cartografía electrónica que llevaba finalizaba en mitad del Mar de Liguria, cuando yo creía que abarcaba toda Italia. Total, que estaba sin cartografía en mitad del mar. Menos mal que Nacho llevaba el Navionics en su tablet y nos defendimos con ella. Los próximos días estarían marcados por las gestiones para conseguir el cartucho con la cartografía electrónica que me faltaba.

En Savona preguntamos por radio a la capitanía por la Banquina di Tránsito y descaradamente me remitieron al Club Náutico, como si no hubiera. Ni cortos ni perezosos preguntamos a los pescadores hasta que la encontramos. Y allí pasamos la noche. Ese día el combate entre la improvisación española e italiana se saldó con 1-0 a favor de España. Más adelante en otros puertos nos ganarían ellos.


Ver entrada del 24 de mayo.

martes, 23 de agosto de 2016

Nuestra navegación a la Isla de Elba en Radio Euskadi.

Ayer me entrevistó Roge Blasco en su programa La Casa de la Palabra, de Radio Euskadi. Podéis oirlo aquí:

http://audios.ak.cdn.eitb.com/multimedia/audios/2016/08/22/2020368/20160822_22181923_0009183470_002_001_LA_CASA_DE_L.mp3

La entrevista empieza en el minuto 19:00 y termina en el 37:00.

lunes, 22 de agosto de 2016

Dibufirma de San Remo.

Hola navegantes.

San Remo fue nuestra entrada en Italia y nuestro primer contacto con las marinas y las costumbre de este pais. Entramos forzados por un aviso de temporal de fuerza 8 radiado cada 15 minutos, que nos obligó a acortar una etrapa que habíamos empezado bastante bien, con un fuerte viento del Oeste que nos llevaba a 6 nudos sólo con el génova. La entrada a puerto fue bajo una granizada ¡a finales de mayo!. Y las costumbres italianas fueron de cobrar mucho y dar pocos servicios. Preguntamos a la Guardia Costera la posibilidad de amarrar en los muelles sin entrar en las marinas y nos dijeron que todos los puertos tienen que tener una "banquina di tránsito" o muelle de paso, gratuito 3 días, pero que en la realidad muchos no lo cumplen. A partir de entonces siempre preguntábamos por la banquina di tránsito antes de entrar en la marina, y en los puertos que la tenían la utilizamos.

En mi opinión, y puedo estar equivocado, San Remo tiene una fama que no se merece. Tiene el casino y un santuario en lo alto de una colina al que se llega por una larga calle con tramos de escaleras, con el suelo empedrado y bajo arcos que unen las casas de ambos lados de la calle. Muchos megayates y nada más. Allí pusimos la bandera de cortesía italiana y seguimos pasando frío por la noche.



domingo, 21 de agosto de 2016

Dibufirma de Cap d'Ail.

Hola navegantes.

 Ibamos a ir a Mónaco pero el Grand Prix tenía las dos marinas del principado hasta los topes, y nos quedamos en Cap d'Ail, el último puerto francés pero que prácticamente está a una calle de Mónaco. Muy barato para nosotros (11 €) pero con unos vecinos de pantalán que eran el despropósito y la desmesura, y seguramente me quedo corto al calificarlos. Fue muy divertido ver los preparativos de la Fórmula 1, y sobre todo hacernos el recorrido del circuito en las minibicis. A ver si Nacho edita pronto ese vídeo, que va a ser de los mejores del viaje.


Ver entrada del 22 de mayo.

sábado, 20 de agosto de 2016

Dibufirma de la Isla de Santa Margarita.

Hola navegantes.

De Cannes fuimos a conocer la Isla de Santa Margarita, que está en su misma entrada. La baliza roja del puerto de Cannes, la de babor, es en realidad una torre de control como la de los aeropuertos, que controla el tráfico de helicópteros entre los megayates y Cannes, y entre Cannes, San Tropez, Mónaco, San Remo y puertos similares de la Jet. Aquí tuvimos suerte porque en teoría no hay puerto de tránsito en la isla, pero hay uno de desembarco en el que puedes quedarte hasta 6 horas, pero al ser temporada baja nos quedamos a dormir y nadie nos dijo nada, porque estaba casi vacío. Las noches seguían siendo heladoras, con 12 ºC en la camareta, teniendo que dormir con el uniforme lanudo: gorro, bufanda, calcetines y chaleco de lana, más dos camisetas térmicas, una de algodón, pantalón largo térmico, saco de dormir y una manta encima, y aún así me despertaba varias veces soplándome los dedos. Increible a finales de mayo.

Ver entrada del 21 de mayo.

viernes, 19 de agosto de 2016

Dibufirma de Cannes.

Hola navegantes.

La navegación a Cannes (36 millas) fue muy tranquila y llevando siempre a estribor la cortina de cúmulos espesos que sobrevuela estacionariamente Córcega. Pudimos hasta cocinar unos macarrones y bañarnos a remolque del barco. Se presentía la cercanía de Italia porque empezamos a recibir emisoras italianas por la emisora de VHF.

No sabíamos que era la semana del festival de cine de Cannes y nos divertimos mucho entre todo el famoseo. Las medidas de seguridad eran impresionantes, hasta con militares en las calles. Cuando le pedí al de Capitanía que me guardase los frigolines en el congelador lo dudó un rato, los miró con los ojos como el dos de oros, intentó abrir uno de ellos para ver su contenido (es imposible, porque están sellados) y finalmente renunció y me acabó diciendo si no llevarían explosivos... Aunque finalmente se los quedó. Pero las tarjetas para acceder a los pantalanes y los aseos e instalaciones comunes, muy chulitas con su código bidi sin contacto, no funcionaban, y terminé haciéndome amigo del vigilante de seguridad que las abría a distancia por un interfono, de tanto llamarle.



Ver entrada del 21 de mayo.

jueves, 18 de agosto de 2016

Endulzar el fueraborda en el pozo.

Hola navegantes.

La avería del fueraborda al volver de la isla de Elba se debió a una obstrucción del circuito de refrigeración por la sal del agua del mar. Era imperioso encontrar un sistema para aclararlo con agua dulce. En los fueraborda situados en el espejo de popa es relativamente fácil, con unas orejeras que se adaptan a la cola del motor sobre las tomas del agua de refrigeración y se conectan a la manguera del pantalán. Pero en el Tonic 23, que está situado en un pozo y siempre sumergido, no sirven y además habría que colocarlas buceando, lo cual en las aguas nórdicas y en invierno ya os imagináis que no es práctico. Hemos fabricado un sistema para hacerlo desde el barco.

Primero compramos un esquilero grande, de 40 cm de diámetro, le hemos quitado la red, serrado el palo a la mitad, y adaptado la forma del aro a la del pozo:





 Hemos hecho un manguerote de hule donde quepa la parte sumergida de la cola del motor:

  En el fondo tiene un agujero para que se vacíe el agua al subirlo a bordo al acabar:


 Hemos reforzado la unión del aro con el palo porque va a aguantar más peso que el original del esquilero:

 

Para usarlo se pliega todo y se mete al agua a través del hueco que queda entre la cola y el casco. Dentro del agua se despliega y se deja la cola del motor dentro, elevando el borde del manguerote hasta que sobresalga del agua. Se mete la manguera dentro y en menos de 5 minutos el agua dulce ha desplazado a la salada, y en ese recipiente de agua dulce se arranca el motor:

 



Se comprueba que el agua que sale por el chorrito de evacuación es dulce y se deja funcionando unos minutos. Al terminar se retira despacio para que el agua escurra por el agujero de drenaje y no cargue mucho peso sobre el sistema.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Dibufirma de Cavalaire sur Mer.


La escala en Cavalaire también fue forzosa e imprevista. Teníamos que aprovechar el viento de por la mañana (fuerza 6-7) y llegar al continente antes de que arreciase a fuerza 8 por la tarde, y acercarnos lo más posible a Saint Maxime donde nos habían reservado la neverita nueva, y a donde fuimos por la tarde en autobús. La noche fue una de las peores del viaje, con viento de fuerza 8 (y rachas de fuerza 9) que nos impidieron dormir con las sacudidas de la Thermomix en que se había convertido el Corto Maltés, y con un ruido de la jarcia de todos los veleros amarrados alrededor que daba miedo.


Ver entrada del 19 de mayo.

martes, 16 de agosto de 2016

Dibufirma de la isla de Porquerolles.

Hola navegantes.

Aunque encontrarse en mitad de un campo de tiro militar en el mar debe ser más difícil que hacer un as de guía con una serpiente, eso nos pasó yendo a Porquerolles. La etapa estuvo marcada por la llamada del  capitán de un barco de guerra francés por VHF al Corto Maltés (¡qué importantes!) para darme las coordenadas de la explosión que estaban preparando y decirme que me alejara de la zona, por el seguimiento por la radio de todos los preparativos de la explosión, y por la aparición de un submarino a nuestra popa. También por las gestiones telefónicas para encontrar una nevera nueva.

Porquerolles nos encantó, con sus rutas "ciclables" que más parecían de trial, sus normas para ahorrar agua y su soledad después de marcharse todos los visitantes en el último ferry .


Ver entrada del 18 de mayo.

lunes, 15 de agosto de 2016

Dibufirma de la isla Embiez.

Hola navegantes.

En Frioul empezamos Nacho y yo la ruta de las islas francesas, y nuestro primer destino fue la isla Embiez. Una isla que no habíamos visto en los catálogos y que ni siquiera sabíamos que estaba allí, pues está muy cerca de la costa y en los mapas de pequeña escala no se ve que sea una isla. Además es privada, aunque se puede visitar. Habíamos salido de Frioul sin destino fijo y fue quedarnos sin viento lo que encaminó nuestra proa a Embiez. Y como pasa muchas veces, la escala no programada fue uno de los sitios más bonitos y una de las sorpresas de este viaje. Tanto que volvimos a visitarla en la navegación de vuelta, contra nuestra costumbre de recalar en puertos diferentes para intentar conocer los más posibles. Una isla con la naturaleza plenamente respetada, bosques, viñedos, prohibición de los coches y de fumar, una laguna interior poco profunda refugio de aves, un centro de investigación oceanográfica modestito, etc. Una pequeña joya.


Ver entrada del 17 de mayo.

domingo, 14 de agosto de 2016

Dibucarta de Los Molinucos.


Con los grumetillos a la playa de Los Molinucos.

Hola navegantes.

Tras la navegación a la Isla de Elba hemos reanudado en Santander las navegaciones con los grumetillos. Ayer salió un día extraordinario de verano, quizás demasiado calor para lo que estamos acostumbrados. En la ciudad hacía 31 ºC, en el mar un poco menos pero se podía navegar en bañador, algo excepcional en el Norte. Ibamos a quedar con la Cruz Roja pero finalmente no pudieron por su trabajo en las playas, que con ese calor y en el puente de agosto estaban abarrotadas de bañistas. Así que nos fuimos a fondear y a bañarnos en Los Molinucos, una playa situada fuera de la bahía, al final del abra del Sardinero.

Como el mundo es un pañuelo al salir de la bahía nos cruzamos con un barco de bandera francesa en el que reconocí a Myriam, la traductora de "La vuelta a España del Corto Maltés" al francés para la editorial La Découvrance. Ella misma es navegante, y aunque vive cerca de La Rochelle está pasando las vacaciones con su barco, el Saye Saye, un Ovni 30, por las costas de Cantabria. Los franceses navegan más que los españoles, sin duda. Bienvenida a Cantabria, Myriam.

Aunque el agua en Los Molinucos estaba un poco fría se bañaron casi todos los grumetillos, y algunos dieron unas vueltas en la zodiac de uno de los barcos, el Serikal. Con tanto bueno la tarde se pasó volando y se nos hizo tarde, lo que nos obligó a volver a puerto a motor, porque además decayó el viento y a vela estábamos casi parados.

Dentro de poco haremos otra salida de vela y una nocturna para ver los fuegos artificiales.










sábado, 13 de agosto de 2016

Dibufirma de la Isla Frioul.

Hola navegantes.

Cuando el mistral nos permitió dejar Marsella empezamos con una navegación supercorta, para conocer la Isla Frioul, a sólo 4 millas. Empezaban unas etapas relajadas en comparación con la semana que acababa de pasar con Mario, pues Nacho y yo teníamos 17 días para hacer unas 265 millas. Había muchos lugares, y sobre todo muchas islas, para conocer sin prisa. Era lunes 16 de mayo y festivo en Francia, con la mala suerte de que la cafetería donde nos habían guardado los frigolines para congelar estaba cerrada cuando nos íbamos, y no pudimos recuperarlos. Por eso llevo siempre frigolines de repuesto en el barco.

La isla Frioul en realidad son dos (Ratonneau al Norte y Pomègues al Sur) que se unieron por un dique en 1824 para ampliar su capacidad como lazareto. En el espacio cerrado de mar entre las dos islas se construyó el puerto. Estábamos a mediados de mayo y el puerto estaba vacío. Los pocos barcos que entraron lo hicieron para pasar el dia o comer en un restaurante, y se volvieron a Marsella por la noche, con lo que el muelle de visitantes se quedó desierto. Las dos islas nos encantaron, aunque estan muy despobladas de vegetación y cuando más tarde conocimos las demás de la fachada mediterránea de Francia, que fueron muchas, Frioul cayó en desgracia en nuestro recuerdo porque las demás la superaron. Ya vereis, ya.


Ver entrada del 16 de mayo.

viernes, 12 de agosto de 2016

Dibufirma de Marsella.


Después del temporal que nos retuvo en Port Gardian salió un día de vientos del oeste de fuerza 5-6 que, como iban a ser portantes pues nuestro rumbo era hacia el este, decidimos aprovechar. Y acertamos plenamente, ya que hicimos todo el recorrido a vela y no tiramos del motor nada más que unos minutos al salir y entrar a puerto. En efecto, pusimos el espí nada más salir y navegamos todo el día a 6-7 nudos, y en las bajada de la ola hasta 8 nudos. Esa velocidad endiablada nos permitió comernos las 46 millas en 7 horas, algo inaudito. Sólo llegando a Marsella y ya a la vista de la ciudad el viento roló al Norte (nos entraba por el través de babor) y arreció tanto que con el espinaker el barco se tumbaba mucho y lo sustituimos por el génova. Fijaos cómo soplaría que sólo con el génova navegábamos a más de 5 nudos. Eso sí, aquello era una coctelera, sólo pudimos "comulgar" un café (con tanta ola hay que prepararlo de rodillas frente a la cocinilla y parece que estás haciendo la Comunión) y llegamos a puerto a las 17:30 sin haber comido. Y luego me preguntan por qué cuando navego me quedo en el fuselaje. En esta navegación a Elba perdí 6 kg.

El caso es que llegamos a tiempo de que Mario cogiera su avión. Luego en Marsella estuvimos retenidos dos días más por el mistral, pero no nos transtornó mucho pues ese fin de semana hicimos el cambio de tripulación. Al despedirse Mario se incorporó Nacho para acompañarme los siguientes 17 días y llevar el Corto Maltés hasta Pisa.


Ver entrada del 14 y 15 de mayo.

jueves, 11 de agosto de 2016

Dibufirma de Port Gardian, y primera navegación Carpe Diem en Getxo.

Hola navegantes.

A port Gardian llegamos el 12 de mayo inesperadamente, obligados a acortar la etapa por un aviso de temporal que se emitió después de haber salido de Port Camargue, donde tampoco estaba anunciado en el parte meteorológico de la Capitanía. Avisaban mistral de fuerza 7-8 para esa misma tarde en nuestra zona de navegación, y nos avecinábamos a la única zona de la costa mediterránea francesa sin puertos de refugio, el delta del Ródano. No tiene puertos por el cambio constante de la línea de costa en el delta, debido a los aportes del río. Hacía un día de sol radiante, y por la mañana con un viento del oeste de fuerza 5 estábamos navegando  a 4-6 nudos tan tranquilos. Me sorprendió tanto el aviso con ese cielo despejado y sin frentes a la vista que llamé por teléfono al Salvamento Marítimo de Francia, donde me confirmaron todo. Más adelante nos acostumbraríamos a estos temporales "secos" del mistral, tan diferentes a los del Norte donde además del viento atemporalado tienes que lidiar con la lluvia y los nubarrones negros que le dan un aire aún más deprimente a la situación comprometida. El hecho es que prevaleció la prudencia, y decidimos entrar en el último puerto de refugio antes de las desoladas costas del delta, donde si nos hubiera alcanzado no habríamos podido encontrar puerto accesible.

Pero como pasa a veces, esa escala no programada fue muy interesante. Como ya os conté en la entrada del blog de aquel día, coincidimos con la peregrinación de los gitanos de toda Europa a venerar a Santa Sara, su patrona, una santa negra.

En Port Gardian ya nos veíamos retenidos varios días, y éramos tan pesimistas sobre poder llegar a Marsella a tiempo para que Mario cogiese su avión (era jueves y el avión salía el sábado por la mañana) que estuvimos mirando todos los transportes alternativos para que llegase. Por desgracia el pueblo está mal comunicado y lo único realista era coger un taxi, que costaba entre 185 y 235 euros. Por si fuera poco el surtidor de gasolina no funcionaba, y si íbamos por mar nos veríamos obligados a salir hacia Marsella, nuestra siguiente etapa, de 46 millas, con sólo 22 litros de gasolina, una cantidad demasiado ajustada pues si no hubiera habido viento nos habría dado sólo para 44 millas a motor. Mañana os contaré cómo acabó todo.


Ver entrada del 12 de mayo.

Además os adjunto la dirección donde podeis ver la crónica de la primera salida a navegar del proyecto Carpe Diem en Getxo, con los niños de oncología del Hospital de Cruces:

http://itsasamezten.com/2016/07/08/carpe-diem/

Hasta mañana navegantes.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Dibufirma de Port Camargue y recorrido total.

Hola navegantes.

Llegamos a Port Camargue sorteando dos zonas de ejercicios de tiro militar, alternando vientos suaves en que izábamos el espí con fuertes rachas que nos obligaban a arriar todo a la desesperada, y pasando de largo por Sete y el Etang de Thau que tantas ganas teníamos de conocer, por falta de tiempo. Y casi todo el día lloviendo. La marina de Port Camargue está en la misma entrada de otro Etang que produce una gran corriente de agua cuando se llena con la poca marea del Mediterráneo. Esa corriente que no esperábamos nos dificultó mucho las maniobras pues tuvimos que salir marcha atrás y hacia estribor, justo el lado malo del Tonic (tiene el fueraborda a estribor y en marcha atrás se va sin remedio hacia babor). Menos mal que los atraques vecinos, contra los que nos quedamos atravesados, estaban ocupados por Zodiacs con la popa bien blandita.

Además tanto Mario como yo estábamos griposos después de los días que llevábamos mojándonos y de la ducha fría de Cap d´Agde la noche anterior, que más que ducha fue una prolongación de la llovida. Por la noche, que fue heladora, el viento del Oeste nos entraba por la rejilla de ventilación del tambucho y tuvimos que sellarla con cinta aislante. Además por una extraña razón que no nos aclararon, el entorno está plagado de ranas, y toda la noche nos amenizaron con su croar. Aquello no parecía el Mediterráneo. 


Ver entrada del 11 de mayo.

Y aquí está la ruta total que finalmente hicimos hasta Elba, tras el cambio de planes respecto a volver por el Canal de Midi:


martes, 9 de agosto de 2016

Dibufirma de Cap d´Agde.

Hola navegantes.

La travesía a Cap d´Agde el 10 de mayo fue la primera gran galopada de este viaje y la entrada en Francia. ¡55 millas en 13 horas!. Claro, teníamos que recuperar el tiempo perdido a ver si dejaba de aparecérsenos en sueños el apóstol Tomás, el de la poca fe. Por la mañana navegamos apoyados por el motor, pero por la tarde con viento del SE de fuerza 6 que nos permitió medias de 5-6 nudos con la mayor y el génova. Eso sí, sin parar de llover. Contentos por recuperar el retraso, pero incómodos por entrar a puerto de noche, helados y con tanta agua encima que nos obligó a poner la secadora de la lavandería que por suerte tenía la marina (sin lavado previo) sólo para secar la ropa que llevábamos empapada, ya que a bordo no se iba a secar. Por si fuera poco el agua de las duchas no salía caliente. Tampoco pudimos conocer bien el pueblo por las prisas. Cambiamos a Tomás por el santo Job, ¿quién sería peor?.

Ver entrada del 11 de mayo.

lunes, 8 de agosto de 2016

Probando el anemómetro CUPS 4.0 de Calypso.

Hola navegantes.

Echando de menos un auténtico anemómetro a bordo (tengo los catavientos y un anemómetro manual de bolsillo) voy a probar el CUPS 4.0 de Calypso. Su originalidad consiste en que es autosuficiente desde el punto de vista energético (tiene un pequeño cargador solar) y en que utiliza el teléfono móvil como pantalla de visualización de sus datos. La conexión se hace por bluetooth y por lo tanto no necesita nuevos cables descendiendo por el mástil y simplifica su instalación y mantenimiento. También puede instalarse en el balcón. Funciona a través de una aplicación gratuita para el móvil, AnemoTracker, que te muestra en pantalla la dirección y fuerza del viento aparente, y mediante una corrección obtenida considerando tu rumbo y tu velocidad, también las del viento real. Es fácil de instalar a bordo y cómodo de utilizar. Tiene muchas otras funciones secundarias, como las dedicadas a la regata y la posibilidad de grabar un trak. Es un buen invento.



domingo, 7 de agosto de 2016

Dibufirma de Portbou.

Hola navegantes.

Portbou fue una escala deprimente, y lo siento por sus habitantes pero así lo vivimos. Somos nosotros y nuestras circunstancias. Y llegamos a Portbou llenos de ganas de navegar y con la necesidad de recuperar el tiempo perdido, y nos encontramos retenidos en el puerto por el temporal. Además un temporal del SE después de que todas nuestras prevenciones eran precisamente contra los vientos del sector contrario, la tramontana del NW. Lluvia, frío, viento de fuerza 6 con rachas de 8 y olas de 2 metros que se subían al muelle, y eso en un lugar inhóspito, con los aseos en un prefabricado, un aparcamiento de coches en una riera porque "allí nunca llueve" (nos lo dijeron el día del diluvio universal), una iglesia pegada a la vía del tren y una "playa" de piedras azotada por las olas. A lo mejor no soy imparcial pero ese es mi recuerdo.

Ver entradas del 8 y 9 de mayo.

sábado, 6 de agosto de 2016

Dibufirma de Llançá.

Fue nuestra primera escala en la navegación a la isla de Elba, y una escala muy, pero que muy atípica. En primer lugar llegamos por carretera y no por mar, después de una semana reparando el agujero del casco en Getxo. Habían sido casi 12 horas de carretera, y llegamos cuando al conductor sólo le quedaban 5 minutos de conducir ese día. Un pequeño retraso y hubiéramos tenido que parar en una gasolinera hasta el día siguiente. En segundo lugar, porque había quedado allí con Mario, y dormimos en el barco pero encima de la caja del camión. Aquello no se movía nada, pero nosotros casi no podíamos movernos dentro por la cantidad de cosas revueltas que había después de una semana en el astillero. Además todavía olía a la resina recién aplicada y hasta nos preocupamos un poco por nuestra salud al tener que dormir con aquel olor. Dejamos todo abierto para ventilar y pasamos un frío escandaloso, hizo 15ºC en la cabina.

Hay que decir que los responsables del puerto se volcaron con nosotros. Aunque no estábamos pagando un amarre nos dieron acceso a los baños, lo que les agradecimos mucho. Además nos dieron todas las facilidades para echar el barco al agua el día siguiente, como así hicimos por la mañana, y quedarnos amarrados al muelle de la grúa todo el tiempo que necesitamos para levantar el palo y todos los reglajes posteriores, instalar toda la jarcia y las velas, la luz del palo, etc.

Fue una pena que amaneció lloviendo y tuvimos que hacer todo el trabajo bajo la lluvia. También que teníamos tantas ganas de empezar a navegar después de la parada forzada en Getxo, que salimos enseguida  rumbo a Portbou, una etapa ridícula de 5 millas, y no pudimos conocer Llançá suficientemente bien. Reconozco que elegí Llançá sólo por estar cerca de la frontera y tener una grúa suficientemente grande (12 T) cuando pensaba llegar allí con el remolque. Ahora que la he conocido, aunque sea superficialmente, la he puesto cara y tendré que volver a conocerla más a fondo, porque lo que ví me gustó mucho.


Ver entrada del 7 de mayo.

viernes, 5 de agosto de 2016

Dibufirma de Getxo.

Getxo fue una escala totalmente inesperada en nuestra navegación a la isla de Elba. Ibamos por carretera camino de Llançá con el Corto Maltés en un remolque cuando un desgraciado accidente, provocado por una negligencia del transportista, hizo que uno de los soportes del remolque se clavara en el casco provocando un agujero de unos 30-40 cm. Ninguna empresa de Santander de las que contactamos para una reparación urgente pudo o quiso coger el barco, y fue Getxo Kaia y Javier Bidegorri Diliz quienes me acogieron y comenzaron la reparación esa misma tarde. Javier es un profesional serio y competente de la quilla a la perilla, al que podéis confiar vuestro barco con los ojos cerrados. Gracias a ellos conseguí lo que parecía imposible, iniciar la navegación a la isla de Elba casi sin retraso, evitando la suspensión del viaje y una pérdida en cadena de los billetes de avión ya reservados por mis sucesivos tripulantes. Además la acogida de su gente fue espectacular, dejándome Ander Akesolo que me instalara en su barco para seguir más de cerca los trabajos. Euskadi me recibió con los brazos abiertos, como siempre que navego por sus costas. Gracias chicos.

Ver entradas de 4 a 6 de mayo.

jueves, 4 de agosto de 2016

Dibufirma del Karmele.

Es la motora de Ander, el que me acogió en su casa flotante mientras trabajaban en la perforación del casco del Corto Maltés en Getxo, al principio de la navegación a la isla de Elba. ¡Parece ya tan lejano!. No se podía dormir en mi barco por el polvo de la fibra de vidrio al lijar y por el olor de la resina. Instalarme en un hotel habría sido caro e incómodo, pues tendría que haberme desplazado al puerto varias veces cada día para los trabajos a bordo. Le prometí que en cuanto pudiera le haría la difufirma de su barco y aquí está. Gracias de nuevo, Ander.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Valoración del Tonic 23 en el Mediterráneo.

Nunca pensé que en el Mediterráneo, en teoría un mar sin mareas, fuese útil la orza abatible, y sin embargo ha sido así. Lo primero que hay que decir es que en algunos puertos sí había mareas apreciables, hasta de unos 30 cm. Comparado con los 4-5 metros del Norte no es casi nada, pero si el puerto era grande y la bocana estrecha se generaban corrientes de marea en la entrada que dificultaban las maniobras. Nos dió problemas por ejemplo en Port Camargue. Pero la sorpresa agradable fue que el poco calado facilitase encontrar plazas en los puertos y las marinas. En varias ocasiones nos dijeron que no tenían plaza para un velero, hasta que les decíamos que con la orza subida el calado era de 70 cm. "Entonces sin problemas" nos solían decir, y nos encontraban un sitio. Siempre hay esquinas de muy poco calado en los puertos, habitualmente ocupadas por barcas y motoras, pero no se piensa en ellas porque los barcos de paso, casi siempre veleros, no caben allí por su calado. La orza abatible nos abrió la puerta de la marinas en muchas ocasiones. Incluso para visitar algunas islas nos sirvió.  Hemos estado en algunas en las que todo el puerto tenía un metro escaso de calado, y con un barco más grande no habríamos podido entrar.

Por otra parte en los canales es básica para poder amarrarte en las orillas, donde el declive natural del fondo hace que haya menos calado que el teórico, que siempre se da en el eje del canal. El canal de Midi está dragado a 150 cm, aunque ya está colmatado a 140 cm y algunas de sus ramas, como el canal de la Robine, que va a Narbona, a 120 cm. Hemos encontrado hasta peniches que ya no podían usarlo, pues algunas tienen las hélices a 120 cm bajo el agua. Pues en las orillas hemos estado amarrados en sitios con 40 o 50 cm justo pegando al borde, y la manga del barco alejaba lel quillote de la orilla lo justo para que nuestros 70 cm se acomodaran en el canal.

La orza abatible también ha sido util para el transporte por carretera. Aparte de nuestro desgraciado accidente con el remolque por la negligencia o la falta de experiencia del que contratamos con un  remolque, los siguientes transportes los hemos hecho en un camión. Ha sido un camión  no específico para náutica que ha podido cargar el Corto Maltés encima de su plataforma gracias a su escaso calado. Con quilla fija no habría podido. Y es una ventaja porque aunque hay transportes náuticos con camiones específicos, mi experiencia es que no responden a tu demanda con una fecha fija. Te dan un presupuesto más barato pero esperando a que uno de sus camiones haga un viaje de retorno. Una vez que te seducen con el bajo precio te toca esperar a que a ellos les cuadre un viaje de retorno, lo que puede llevar semanas. Si tienes que pagar una marina hasta que ellos puedan recogerlo, el precio supera el que me dió a mí el transportista general. Y además no llevan grúa y tienes que contratarla aparte. Y eso en un velero supone cuatro servicios de grúa en cada viaje, uno para el barco y otro para el palo, tanto al sacarlo como al botarlo, y si dejas el barco esperando en una cuna son cinco (del agua a la cuna, de la cuna al camión, otro para desarbolar, y dos para botarlo y arbolar en el puerto de destino) a unos 80 euros cada uno. El transportista general lleva la grúa en el camión y va incluida en le precio del porte.

Por otra parte, respecto a la habitabilidad del Tonic 23 para temporadas largas no puedo añadir casi nada a lo que dije en navegaciones anteriores. Hemos vivido dos a bordo durante 3 meses sin problemas. En el Mediterráneo las duchas en la bañera son un gusto por la buena temperatrura, así como los baños en el mar para enjabonarse, lo que fué una sorpresa para mí, acostumbrado al agua helada del Norte.

Respecto a la capacidad del Tonic 23 para afrontar el mal tiempo, en esta navegación nos hemos debido quedar en puerto algunos días debido al mistral o incluso al SE en Portbou (fuerza 6-8), o a olas que impedían la salida. Esos días vimos a muchos barcos mayores que el nuestro hacer lo mismo, esperar a que pasase lo malo, para salir. No creo que con un barco más grande hubiéramos salido a navegar con fuerza 8. Por lo tanto aquí tampoco le veo una ventaja a un barco grande.

Y para terminar con el barco, sigo comprobando que con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Y eso también cuenta.

lunes, 1 de agosto de 2016

Un pequeño balance de la navegación a la isla de Elba.

Tiempo empleado: 84 días (7 de mayo a 29 de julio).

Millas navegadas: 1.293.

Pernoctaciones en marinas: 58 (69% de los días).

Coste por persona y mes: 613 euros. Es más que en en viajes anteriores por la carestía de la vida en Francia e Italia, por tener que ir más a las marinas cuando estás en el extranjero, y porque todo el viaje ha sido de dos en dos en tripulantes (en viajes anteriores hemos hecho etapas con 3 ó 4 personas, y el gasto principal, las marinas, se repartía entre más).

Coste de las marinas: desde 7,85 € (Portbou) a 79 € (Porto Venere) por noche, para un barco de seis metros. En Italia los precios son desorbitados.

Consumo de gasolina: 166 litros. Ello supone que hemos hecho a motor, sólo o en combinación con las velas, el 22% del recorrido por mar (no cuento los canales, que deben hacerse obligatoriamente a motor).

 Número de operaciones de bricolaje, reparaciones y mantenimiento: 25.

Lo mejor: el descubrimiento de la isla de Elba y la vecina Capraia.

Lo peor: el accidente en el remolque a la ida, y la avería del motor en Port Saint Louis. Cada uno de estos incidentes me inmovilizó una semana en puerto.

Las sorpresas agradables: descubrir las islas Embiez y Bendor, que ni siquiera llevábamos en el programa, y que fueron de las más bonitas del viaje. También la isla de Levant, con su ciudad naturista al lado de la zona militar, que no contábamos poder visitar y al final pudimos incluso pasar una noche en su puertecito.

Las sorpresas desagradables: no haber recibido el permiso para visitar la isla-prisión de Gorgona, recién abierta al público pero sólo mediante visitas guiadas. El precio de las marinas en Italia para una calidad bastante pobre. El frío que pasamos en la navegación de ida, que no nos esperábamos en el mes de mayo. La decepción del río Ródano y del canal del Ródano a Sete, bastante más feos que el Canal de Midi.

Peces capturados: cero, porque en este viaje ni siquiera lo intentamos.

Los momentos más difíciles fueron en primer lugar el accidente con el remolque en el viaje de ida, donde estuvimos pensando muy seriamente abandonar. En segundo lugar los problemas para encontrar un taller que quisiera hacerse cargo de la reparación del motor Selva (italiano) en Francia y las demoras de las que me hablaban para intentar la reparación (3-4 semanas), que igualmente nos hicieron plantearnos finalizar el viaje allí. Y desde el punto de vista de la meteorología, los abundantes días en que sopló el mistral, que nos impidieron navegar o nos lo pusieron muy difícil, a pesar de que es un viento más típico del invierno.

La valoración del Tonic 23 para este viaje la dejaré para otro día.

sábado, 30 de julio de 2016

El Corto Maltés ya está en Santander.

Hola navegantes.

Esta mañana llegó José Luis con el barco a Santander. Hacía un día gris, típico de aquí, pero por suerte no llovió. Además tuve plétora de ayudantes. Había quedado con Nacho, y con Ana íbamos a ser tres, además de José Luis para el manejo de la grúa. Tuvimos la suerte de que pasaron por allí Jaime y Sonia, y se ofrecieron a ayudar. 

Lo primero es quitar el palo y posarlo en tierra para facilitar la maniobra con el barco. Aproveché para revisar los remaches y las inserciones de los obenques. Luego levantar el barco y destrabar la orza, ya que al haber estado el barco apoyado en ella luego cuesta sacarla de su cuna en el quillote. Para eso había dejado pasado un cabo por el agujero que tiene ex profeso. Ese cabo se amarra al camión y con la grúa se tira del barco para arriba.

Luego se lleva el barco al agua y viene lo más delicado, poner el palo. Hay que hacerlo rápido, porque si a mitad de la maniobra pasa otro barco y hace olas, puede romperse algo. Preparamos la maniobra y dos nos encargamos del estay y del enrrollador del génova, y otros dos de cada obenque alto, que como van anclados hacia popa también sujetan el palo para que no caiga hacia proa. Esta parte nos llevó menos de un minuto. Luego se tensa todo y se ponen el bakestay y los obenques bajos. 

Con el palo en su sitio, hemos dejado para otro día el ajuste fino de la caída longitudinal y lateral del palo y conectar la electricidad. Eso es otra mañana de trabajo, y otra más para la limpieza general y poner orden en el cafarnaún en que se convierte el barco en un transporte. Gracias a todos por vuestra ayuda. Y si alguien necesita un transporte por carretera, que no dude en ponerse en contacto conmigo que le daré la dirección de José Luis, de "Carmelo e hijos", que como habréis visto es un tío fiable y en el que se puede confiar con los ojos cerrados.

Hasta mañana navegantes.















viernes, 29 de julio de 2016

Lo conseguimos.

Hola navegantes.

Aunque os parezca mentira, lo conseguimos. Ayer José Luis y Aitor, de la empresa Carmelo e hijos, recibieron el permiso internacional a última hora de la tarde, y conduciendo por la noche llegaron esta mañana a Narbona. ¡Qué tíos! Después de algunos problemas para pasar por debajo de los puentes del canal, cargaron el Corto Maltés en el camión y empezamos el viaje de vuelta a casa por separado. La primera foto es la que ha sido nuestra vista los últimos días, luego nuestro "espacio ducha" en los canales, y más tarde el izado del barco con la grúa.

Ana y yo hemos venido en un coche alquilado hasta Hendaya, y pillando atascos llegamos con sólo 10 minutos para ir de la estación de Hendaya a Irun para coger el autobús a Santander. Suerte que, imaginándonos lo peor, habíamos metido las bicis en el coche y ha debido ser gracioso vernos correr con esta bicis de juguete por las calles de ambos pueblos.

Ahora vamos de camino a casa donde nos espera nuestro hijo Lucas, que hace meses que no le doy un abrazo, y dentro de poco a mi otro hijo Pablo que está nada menos que en Australia. La vida es bella.

Mañana echaremos el barco al agua en Santander. Espero que vuelva a su cuadra en Puerto Chico sin más incidentes, y volver a verle allí esperándome para nuevas aventuras todos los días cuando pase por delante. Estoy viendo el mar Cantábrico desde el autobús, con el cielo en panza burro como siempre, y ya parece que me está llamando. Es bonito el Norte. Mañana os contaré la llegada del Corto Maltés a Puerto Chico, y en los próximos días haré un balance de lo que sido esta navegación a la isla de Elba con mi barquito.

Hasta mañana navegantes.