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lunes, 13 de septiembre de 2021

En modo fluvial.

 Hola navegantes.

Hoy salimos de Venecia con destino a Chioggia para desarbolar. Lo hicimos por el interior de la laguna, 15 millas con un vientecito a favor que hicimos con el génova y el motor, que ya os dije que es obligatorio.  Al pasar por la entrada central de la laguna, el canal de Malamocco, fijaos qué mastodontes entraban:


Nosotros estamos acostumbrados del puerto de Santander, pero de verdad parece mentira que puedan circular esos monstruos por la laguna. Entraban en fila, teníamos que coger carrerilla para pasar por la popa de uno antes de que llegara el siguiente, y te pasaban tan cerca que hasta un miope podría leer su matrícula.

Llegamos a Chioggia poco antes de comer y fuimos directos al muelle de la grúa. Nuestra intención era preparar todo, comer, echar una cabezada y a las 16 h., como habíamos quedado, desarbolar. Pero los marineros nos vieron tan avanzados que prepararon la grúa antes, a las 15 h., y nos vimos haciendo el trabajito sin comer ni descansar. Han sido 4 horas de no parar, entre doblar las velas, desmontar la jarcia, desconectar la electricidad del palo, redistribuir los espacios del barco para acomodar las velas y la botavara, amarrar el palo en horizontal y asegurarlo todo.


Ya tenemos el Corto Maltés en modo fluvial:


Entre otras cosas hemos buscado unas maderas para hacerle las "trompas", unas prolongaciones de madera al mástil para que no se rompa nada si chocamos con las paredes de las esclusas:



Otros lo protegen con un cubo o un chaleco salvavidas, pero me parece más seguro lo mío.

Después del trabajito nos hemos quedado a pasar la noche en el mismo muelle de la grúa. Es muy divertido que al volver al muelle parece que te han robado el barco, porque desde la calle, al faltarle el palo, no se le ve:


Así que mañana empezamos la navegación fluvial. Se acabó pensar en la meteorología, el viento, las olas y la marea, y empezaremos a pensar en el horario de las esclusas, dónde encontrar gasolina y agua, y dónde parar a dormir. Obviamente todas las esclusas van a ser ascendentes (las más difíciles de pasar porque las turbulencias te pillan dentro de la esclusa al llenarse) pero ya me he informado de que su desnivel es pequeño. Las más cercanas al mar 20-30 cm, las más alejadas un metro y medio, nada que ver con las de 25 metros del Ródano en la vuelta a Francia.

Navegar por los canales del Po va a ser un auténtico descubrimiento porque nadie los conoce. En la vuelta a Italia he ido preguntando a todos los navegantes italianos que me encontraba, y no sólo no habían navegado por ellos sino que ni siquiera sabían de su existencia. Es lógico porque no llevan a ninguna parte, como lo hace el Canal de Midi,  y desde el punto de vista práctico no tiene mucho sentido recorrerlos. No habrá muchos pirados como yo que lo hagan por cerrar lo más posible la circunnavegación de un país. Casi no existe cartografía, y el único mapa que me consiguió la librería Robinson, y eso después de muchas gestiones, es uno desplegable que mide casi tanto como el propio río, contiene erratas, y no está actualizado:


A ver qué sorpresa nos depara. Espero que sean buenas, porque en la vuelta a Francia empezamos la etapa fluvial llenos de ilusión, creyendo que tras superar el Canal de la Mancha y Normandía dejábamos atrás lo malo, y resultó lo peor del viaje. Deseadnos suerte.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 12 de septiembre de 2021

A vela por la laguna.

Hola navegantes.

Hoy nos propusimos tener algunas fotos del Corto Maltés navegando a vela por la laguna. Por eso hemos pedido el favor a los de otro barco y hemos "perdido" media mañana en hacerlas. Y además, como es el festival de cine, está la Guardia Costiera grabando con video a todo bicho viviente por si hacemos algo mal. Por la laguna se puede navegar a vela pero siempre con el motor arrancado, para salir rápido de un apuro. Y así lo hicimos, sabiendo que nos estaba grabando la policía.


Mañana volveremos a Chioggia, al Sur de la laguna, para desarbolar. Eso va a ser otro culebrón, porque tenemos cita para desarbolar a las 16 h. pero no me han confirmado que tengan sitio para quedarnos por la noche. Puede ocurrir que quitemos el palo y tengamos que ir a otro sitio dormir. Y pasado mañana embocaremos los canales del Po.

Con cuidado, navegantes.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Otro día de vacaciones

 Hola navegantes.

La marina donde estamos en Venecia es la de la Isla de San Giorgio Maggiore. Está deshabitada, y por la noche nos quedamos solos con el marinero de guardia. Aquí el atardecer que vemos a diario:

Pero ayer, viernes, vinieron algunos propietarios de los barcos que amarran aquí para pasar el fin de semana, y todo se animó. Hubo hasta una orquesta de música en directo en el bar que tenemos enfrente, que nos amenizó dulcemente la noche, porque tocaban muy discretamente. Un vecino de pantalán ha dado dos veces la vuelta al mundo en su velero de acero. Está pasando el fin de semana en el barco y voy a ver si le conozco en persona. 

Hoy nos hemos tomado otro día de vacaciones en Venecia, recorriendo sus calles sin rumbo fijo intentando desconectar de lo anterior y lo que nos queda por el Po. O sea que no tengo nada más que contar.

Hasta mañana, navegantes.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Hoy fuimos a las islas.

Hola navegantes.

Hoy hemos ido en los vaporetos a recorrer las principales islas de la laguna: Torcello, Burano y Murano. Os confirmo que acertamos con la decisión de ir en vaporeto. Ellos van a 11 nudos, y por ejemplo en llegar a Torcello tardamos más de una hora. En el Corto Maltés habrían sido 3 o 4. Y al llegar allí casi todos los posibles sitios de amarre estaban con un cartel de prohibido, por lo que muy posiblemente nos tendríamos que haber vuelto sin desembarcar. Exasperante.

Los canales, tanto en Venecia como en las islas, están llenos de basura:

La contaminación plástica no las ha respetado. Según nuestra guía Imray no se puede tirar nada al agua, ni siquiera detergente (lo que se llaman "aguas grises", en comparación con las "aguas negras" que son las fecales). Eso significa que en el barco no puedes ni lavarte las manos. Por supuesto nadie lo cumple, y el agua está gris y aceitosa.

Parece que en Italia se va a convertir en costumbre que las torres de inclinen. Ya os enseñé las de Bolonia, peor que la de Pissa, pues fijaos cómo está la de la Iglesia de Burano:


o esta otra en la misma Venecia, la de San Giorgio dei Greci:


Burano es famosa por sus encajes y Murano por los trabajos de cristal. Las fábricas de cristal las trasladaron a la isla en 1.291. Antes estaban en Venecia, pero se consideró peligroso por el riesgo de incendios y por las molestias del humo que desprendían.

En Venecia hemos ido a localizar la casa de Hugo Pratt, el creador del Corto Maltés. Según Google está en la Calle Río Tera dei Biri 5394 B. Hasta hace poco era una especie de museo de Corto Maltés. Al llegar al barrio preguntamos a un vecino regordete y nos dijo que lleva un tiempo cerrado.


Os enseño las ambulancias de Venecia. Son unas motoras amarillas:


La puerta de Urgencias es, lógicamente, por el agua:


y aquí podéis ver el aparcamiento de las ambulancias junto al hospital, y el detalle de una de ellas:


Este fin de semana seguiremos en Venecia (no nos vamos a cambiar de marina, nos quedamos en San Giorgio que está a 5 minutos en vaporeto de la ciudad) el lunes volveremos a Chioggia para desarbolar, y el martes abordaremos las etapas de los canales. 

Me despido con una imagen crepuscular del Corto Maltés en San Giorgio, y sobre la puesta de sol la Basílica de Santa María della Salutte y la Punta della Dogana:

Con cuidado, navegantes.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Vinieron los niños de la Escuela de Vela.

 Hola navegantes.

Lo primero enseñaros las fotos de la llegada a Venecia que me faltó poner ayer. Tengo que agradecer a Damiano, el marinero, que dedicara un poco de su tiempo a hacérnoslas, porque sin alguien en tierra hubiera sido imposible. Ésta es frente a la Plaza de San Marcos y el Palacio Ducal:


y ésta frente a la Basílica de Santa María della Salutte y el Gran Canal:


Las hicimos sin las velas para no tapar los monumentos de Venecia, y con mucho cuidado porque el tráfico de barcos por el Gran Canal es espectacular. Son la guinda sobre el papel de este extraordinario viaje.

Hoy han venido a conocer el barco y nuestro viaje los niños de la Escuela de Vela de San Giorgio. Utilizamos sus instalaciones sanitarias para el aseo y la ducha y surgió la conversación sobre nuestra vuelta a Italia. En la pausa para la comida vinieron a vernos.

 
Lo primero que les dije es que lo importante de la vela no es aprender a dar unos bordos con el Optimist por la laguna de Venecia, sino que les va a permitir, de mayores, vivir auténticas aventuras. 

Luego les conté la circunnavegación de Italia y la parte que nos queda por el Po. Les sorprendió mucho que ese río que han estudiado en el cole fuera navegable, lo de las esclusas y lo de nuestra orza abatible.


Luego subieron a bordo en grupos de 6, aunque fue difícil seguir el orden y por momentos hubo más:


Lo que más les llamó la atención fue que pudiéramos llevar a bordo dos bicis:


También la cocina con cardan y que llevásemos la olla sujeta con muelles, y nuestro sistema de ducha calentando el agua al sol en una botella de litro y medio, envuelta en un calcetín negro. Les hizo gracia la cincha antiescoras y les encantó el bañito.

Nos despedimos de ellos, que seguían navegando por la tarde, pensando en nuestros grumetillos de Carpe Diem.


Por la tarde volvimos a Venecia y os quiero enseñar el detalle de una góndola:


Fijaos que tiene el casco (y la quilla) torcidos. Es para que la barca tenga tendencia a ir hacia estribor, compensando así la tendencia del remero, que sólo rema por estribor, y por lo tanto desvía la barca hacia babor. Además la góndola no tiene timón, y la dirigen moviendo su peso (el del remero) hacia delante o hacia atrás, con lo que cambia la cantidad de casco sumergido y, con eso, su tendencia a desviarse hacia babor o hacia estribor. Una genialidad.

Otra cosa llamativa en Italia es que dejan entrar a las mascotas en todos los sitios, y ves perros y gatos hasta en las tiendas de comestibles. Lo de la foto ya es una pasada, pero allí no le sorprendía a nadie de la librería:


Estaba durmiendo sobre los libros seleccionados del mes.

Mañana iremos a las Islas de la laguna.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

A 300 metros de la Plaza de San Marcos.

 Hola navegantes.


Hoy salimos de Chioggia con dirección a la ciudad de Venecia. Nos habían dado un atraque muy estrecho, y estábamos tan apretados que al dar marcha atrás el barco no salía, como si siguiera amarrado. Tardamos en darnos cuenta porque no me había pasado nunca. Sólo salió al apartar a los de los lados. Además el pasillo era tan pequeño que no tenía espacio para girar hacia la salida. En estos casos se aprecia el tener un motor pequeño, que aún estando dentro de un pozo conserva una capacidad de giro. En nuestro caso unos 20 grados a cada lado, suficiente para facilitarte la maniobra.

La travesía a Venecia la hicimos por el interior de la laguna. Es una canaleta estrecha en la que es difícil navegar a vela. Lo hicimos a motor, y sólo cuando el viento era favorable sacábamos el Génova, como hacemos en los ríos. Al pasar por las bocas de entrada a la laguna nos cogía la corriente de marea, que estaba subiendo, e íbamos a más de 6 nudos. Dejamos a estribor el Lido, que en estos días se celebra el festival de cine, algunos pueblos de pescadores:

y a babor casas de pescadores sobre palafitos:

dos islas-lazaretos:

y una isla-monasterio, la de San Lázaro:


Al mediodía llegamos a la ciudad de Venecia. Aquí frente al Palacio Ducal, la Plaza de San Marcos y la Basílica de Santa María della Salutte, en el Gran Canal:




Habíamos reservado un atraque en la Isla de San Giorgio Maggiore, a sólo 300 metros de la Plaza de San Marcos, en la orilla de enfrente del Gran Canal:


(sí, uno de esos mástiles es el del Corto Maltés). Pero sólo para una noche porque es caro (60 euros). Pero negociando un poco nos lo han rebajado a 40, y ahora estamos dudando si irnos al de la Isla Certosa, que está un poco más lejos y cuesta 35, que habíamos reservado para mañana. Es una isla más salvaje y natural, pero más lejos del centro de Venecia. 

Lo que si hemos descartado es ir a las otras islas a intentar pernoctar con el Corto Maltés, las iremos a ver en el vaporeto.  En primer lugar no es seguro encontrar amarre entre los barcos locales, y nos daría rabia hacer el desplazamiento para no poder quedarnos. En segundo lugar, se amarra en los canales, donde las olas que hacen los barcos italianos son para asustar, y tampoco estaríamos tranquilos dejando el barco solo. Y en tercer lugar, de cualquier manera nos tenemos que sacar un tiquet turístico de 3 días para el vaporeto, y nos da igual usarlo en 10 viajes que en 20. Se ha impuesto el pragmatismo, como cuando fuimos a Estromboli en el hidrofoil. 

Tampoco podremos movernos por dentro de la ciudad con el Corto Maltés. Aunque ya hubiéramos desarbolado sólo lo tienen permitido unos pocos barcos locales, y al amarrar siempre tiene que quedarse uno a bordo, lo que no es práctico viajando dos. 

Bueno, pues aquí estamos disfrutando las mieles de haberlo conseguido. Nos quedaremos esta semana en Venecia, y el lunes volveremos a Chioggia para desarbolar y seguir por los canales del Río Po.

Con cuidado, navegantes.

martes, 7 de septiembre de 2021

Un descansito.

 Hola navegantes.

Hoy nos hemos tomado un día de descanso en Chioggia. Lo que más nos apetecía era disfrutar de la piscina, y por desgracia la han cerrado por falta de socorrista. Me quedo con la foto de ayer como consuelo:

Hemos dedicado el día a conocer Chioggia y a ir resolviendo gestiones para nuestra vuelta a Santander. Respecto a Chioggia, es como Venecia con mucha menos gente. Lo único que me ha llamado la atención es que algunos canales tengan su propia compuerta contra las fuertes mareas:


Me cuesta creer que sirva para algo, porque todos los canales están comunicados y aunque la frenen por delante, seguro que se llena por detrás. Pero si han invertido en esa infraestructura será por algo.

También que la Iglesia se moderniza, y ya se pueden pagar las velitas de los santos y las misas con tarjeta de crédito: 

Respecto a las gestiones, hemos reservado los atraques para los próximos días, y ya no ha habido problema de plazas, estamos gestionando la recogida con el camión en Mantova, y nuestros billetes de avión para la vuelta a casa.

Y finalmente, la bañera del Corto Maltés ha servido para otra de sus funciones:


Ya os dije en otro viaje que hay que hacerlo una día sin viento, para no llenar de pelos al barco de al lado.

Mañana iremos por el interior de la laguna a la ciudad de Venecia, y nos quedaremos en la marina de la Isla de San Giorgio Maggiore, justo enfrente de la Plaza de San Marcos y el Palacio Ducal. A ver si tengo tanta suerte con la foto como la tuve en Francia con la Torre Eiffel.

Con cuidado, navegantes.

Llegamos a Venecia.

 Hola navegantes.

Ayer salimos de Albarella un poco tarde, para coger el canal de entrada en la pleamar y no sufrir la corriente en contra que nos encontramos al entrar. Por cierto, fijaos cómo son las tablas de mareas en el Adriático:

Aparte de su rara presentación, con la gráfica sinusoidal en vez de la tabla a la que estamos acostumbrados, fijaos en la anarquía. Por ejemplo el 1 de septiembre se pierde una bajamar, y la marea se queda alta 6 horas, desde las 12.05 a las 18.40. Los siguientes días una bajamar normal se sigue de otra casi inapreciable, de manera que también parece haber una sola bajamar en 24 horas. En la segunda y cuarta semanas parece recuperar su ritmo normal de cada 6 horas, pero la última semana hace otra rareza. En esta ocasión hay una sola marea en 24 horas en vez de dos: por ejemplo la pleamar del 27 es a las 13.10, y la siguiente pleamar es el 28 a las 13.10. Si en Normandía entender las mareas era de nota, aquí es de matrícula de honor.

 La navegación fue un poco dura sobre todo por las olas, pero conseguimos hacer el trayecto a vela, primero con las dos reducidas y al final con todo desplegado, en dos únicos bordos. 

La entrada a la laguna de Venecia la hicimos por la boca Sur. Nos sorprendió la fuerte corriente de salida (estaba bajando la marea) que nos dejó casi parados y tuvimos que entrar ayudados por el motor. Más tarde nos hemos enterado de que está prohibido entrar y salir de la laguna a vela, pero como vimos a otros veleros hacerlo nos equivocamos imitándolos. También nos han confirmado que en la laguna se puede navegar a vela, pero siempre con el motor arrancado para poder reaccionar. De hecho ayer, en sólo media hora que estuvimos dentro hasta llegar a Chioggia, casi nos abordan 4 o 5 barcos de turistas y el de los prácticos.

En la boca Sur pasamos por encima de la gigantesca obra de ingeniería, las puertas sumergidas, que han hecho para parar las grandes pleamares de hasta casi 2 metros que periódicamente inundan Venecia. Para los días que estén cerradas han tenido que hacer un puerto de espera con esclusas para que los barcos puedan entrar y salir:

La barra azul son las puertas sumergidas, y lo que se ve arriba el puerto de espera y la esclusas. 

Nos hemos quedado en el puerto de Chioggia, que es donde dentro de una semana vamos a desarbolar para seguir por el río Po, para ir haciendo las gestiones. Aquí estaremos dos días y luego iremos a recorrer la laguna. Es una puerto extraordinario que tiene hasta...

Si, es verdad, y los de tránsito tenemos derecho a utilizarla. Y cuesta 33 euros la noche. ¡Qué diferencia con los que sufrimos por el Sur, donde por el mismo precio nuestro único contacto con el agua tenía que ser en el váter del taller de un astillero!.

Ahora vamos a tomarnos unos días de descanso en la laguna (¿será verdad que podamos descansar?) y organizaremos las cosas prácticas del final del viaje para volver a Santander.

Con cuidado, navegantes.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Una isla suiza en Italia.

 Hola navegantes.

Ayer Alberto nos habló de una isla de propiedad suiza en pleno territorio italiano del delta del Po, la Isla de Albarella. Como os podéis imaginar, despertó nuestra curiosidad y hemos venido a conocerla.

La navegación hoy ha sido una de cal y otra de arena. Desde la salida ha soplado un viento de fuerza 2-3 del Norte al NE. La primera mitad de nuestra navegación, para contornear el Delta del Po, era en dirección NE y nos vino de cara, así que tuvimos que remontarlo "a la francesa", o sea, con la vela mayor y el motor.  A partir del punto más extremo del delta nuestra dirección era NW y empezó a entrarnos por el través de estribor, y entonces apagamos el motor y vinimos a vela hasta Albarella.

Por el camino, aparte de alguna plataforma de extracción, hemos tenido que esquivar varios campos de boyas. Son grandes superficies del mar (la más grande de hoy, 4 millas) sembradas de boyas y artes de pesca hasta donde te alcanza la mirada:

Si por error te metes en uno de ellos vas a temblar como un alcohólico con Parkinson, porque es como caer en una telaraña. La hélice se traba una tras otra en las artes de pesca, y ya podéis imaginarios salir de esa trampa de 4 millas cortando redes y sacando el fueraborda. Por suerte no nos pasó.

La Isla de Albarella está en la parte Norte del Delta, y desde el mar es difícil encontrar su entrada porque es una costa baja y arenosa. La localizamos con el GPS. Su puerto está situado en una de las bocas de desagüe del río Po en el mar, y como la marea estaba bajando tuvimos una corriente en contra por lo menos de 3 nudos (lo sé porque con el motor a tope suelo hacer 5 nudos y hoy hacía sólo 2). 

El canal de entrada empieza marcado con las boyas estándar rojas a estribor, pero en un momento dejó de haber boyas y todavía no se veía el puerto. Llamé y me dijeron que siguiera las bricolas, dejándolas unos 30 metros por babor. Las bricolas son los postes de señalización que se usan en la laguna de Venecia, y que ahora ya sé que también en el Delta.


Os lo expliqué en la entrada de 16-2-21.

Sin más incidentes amarramos en el puerto de Albarella, con el sistema de los dos postes en popa:


La Isla, efectivamente, fue de propiedad suiza hasta los años 90. Un consorcio suizo la compró y construyó una ciudad de lujo con chalecitos, golf, picadero, tenis, playas, etc, y hasta dos lagunas artificiales:


 (la bici no es que haya crecido, es que en la isla sólo se puede circular en bici y en coche eléctrico, y la marina te las deja).

La Isla tiene 2 millones de árboles, de 150 especies diferentes, y entre ellos el álamo blanco ("populus alba") que da nombre a la Isla.

Sólo está permitido acceder a los que tienen allí su casa, es una isla absolutamente privada y se controla el acceso. A los que estamos de tránsito en la marina nos consideran hospedados como en un hotel, y enseñando el contrato te dejan pasar. Ha sido como fisgar en la vida de los millonarios, con perdón. Una tarde muy entretenida circulando en la bici por todos sus rincones. 

En las playas se comprueba la peligrosidad de las costas de los deltas. Fijaos estas personas, a cientos de metros de la orilla, con el agua por el tobillo:


Si vas navegando y te fías de la percepción de las distancias para calcular el alejamiento, encallas seguro.

La Isla finalmente fue recuperada por los italianos en los 90, y ahora sigue siendo privada pero la gestiona una empresa italiana.

Mañana seguiremos hacia el Norte y casi seguro que entremos ya en la laguna de Venecia. ¡Qué nervios!.

Con cuidado, navegantes.