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sábado, 31 de enero de 2015

Dibucarta de febrero 2015

Hola grumetillos. Aquí está la dibucarta prometida. Como en febrero es Carnaval, a lo mejor en esas vacaciones os pongo otra. ¡Animo!.


domingo, 25 de enero de 2015

Ñapas, chapuzas o bricolajes.

Pues sí, unos con más gusto que otros pero todos los marinos dedicamos una parte del tiempo libre a las chapuzas a bordo. Cuanto mayor y más complejo el barco, más tiempo hay que dedicarle. Desde el mantenimiento obligatorio anual, que incluye la pintura de la obra viva (la parte sumergida) para que no se peguen caracolillos y que obliga a sacar el barco del agua cada año, y las revisiones del motor, a las múltiples revisiones y fallos de la electrónica, la costura de las velas, la limpieza de todos los cabos que en invierno se ensucian de verdín, el engrase de los winchies, el endulzado de todas las piezas de cubierta para quitarles el salitre, las mejoras de todo tipo, el arreglo de lo que en invierno nos rompen los temporales o de lo se va desgastando con el uso, etc. Y no digamos si el barco es de madera. ¿Os imagináis lijar y barnizar un barco entero?.

En la vuelta a España en el Corto Maltés hicimos nada menos que 40 operaciones de mantenimiento o reparación en los 3 meses. Es verdad que el barco no paró de navegar en los 3 meses, y que navegando se estropean más cosas que con el barco amarrado y parado, pero os podéis hacer una idea de que hay que ser bastante autosuficiente para la navegación de crucero. Si cada una de ellas la hubiéramos encargado a un profesional, aparte del coste, no hubiéramos terminado la vuelta por falta de días.

Lo que a mí siempre me ha sorprendido es que hay quien disfruta más con estas ñapas que navegando, y parece que sirven ellos al barco en lugar de lo contrario. Personalmente las considero una obligación latosa, las hago sin entusiasmo y quiero terminarlas cuanto antes para salir a navegar. Y para eso nada mejor que un barco pequeño. Como dice un refrán marinero, "barco pequeño, pequeños problemas".


viernes, 23 de enero de 2015

Plásticos en el mar.


Son nefastos para la navegación, uno de los principales problemas hoy en día y una de las primeras causas de tener que solicitar rescate. Duran en el agua eternamente y no flotan, sino que se quedan entre dos aguas donde pueden ser pillados por la hélice. Las bolsas de supermercado, que pesan poco, son incluso absorbidas hacia la hélice al pasar cerca de ellas y una vez atrapadas se enroscan en el eje del motor hasta que bloquean la hélice y el barco se para.

Si el motor es fueraborda se puede intentar subir a bordo y deshacer el lío en la bañera, pero en los motores intraborda no queda más remedio que tirarse a bucear. Como estas cosas siempre pasan con mal tiempo, bucear debajo de un barco con oleaje es peligrosísimo, pues el barco puede caer con todo su peso sobre tu cabeza en el seno de una ola y dejarte seco (algunos navegantes prudentes llevan a bordo un casco para este trabajito). Las enormes bolsas de plástico de ensilar, que miden varios metros de largo, a veces llegan al mar arrastradas por el viento o por los ríos y son tan grandes que pueden bloquear la hélice de un pesquero o de un mercante pequeño. Y una vez enroscadas sobre el eje de la hélice son duras y prietas como una soga. En el peor de los casos tienes que pedir remolque, pero si te pasa cerca de la costa o de una ruta de mercantes y te has quedado sin propulsión sólo te queda confiar en tu buena estrella, porque poco más puedes hacer. Un barco sin propulsión está a merced de los vientos y las corrientes, y si quieren tirarte contra las rocas o cruzarte en la ruta de un mercante, es muy poco lo que puedes hacer para evitarlo.


martes, 20 de enero de 2015

Transportar un barco por carretera.

Es otra de las ventajas de los barcos pequeños. Si miden menos de 2,5 metros de manga (de ancho) se pueden transportar en un remolque. Eso amplía enormemente el horizonte de navegaciones posibles. Por ejemplo puedes llevar un barco de Santander al Mediterráneo en un solo día, cuando navegando tardarías 1-2 meses y te quedarías sin vacaciones sólo en el transporte. Con los barcos grandes y las vacaciones normales de un mes, terminas conociéndote a la perfección las 100 o 200 millas alrededor de tu puerto base y enseguida te saben a poco, pero si te alejas más se te acaban las vacaciones y te arriesgas a tener que dejar el barco en otro puerto y dedicar otras vacaciones a traerlo de vuelta. Por carretera tienes acceso a un número casi ilimitado de destinos al alcance de un día de remolque, y allí botar el barco y conocer costas alejadas. Si el barco es de orza abatible es aún más cómodo, pues el centro de gravedad en el remolque queda más bajo y es más seguro.

Eso sí, remolcar un barco exige unas condiciones legales estrictas (carnet, potencia del vehículo, tipo de frenos en el remolque, etc) y no está exento de riesgo de accidentes en el trayecto. Por eso la otra opción es alquilar un camión que lo transporte. Es más seguro, no te obliga a dejar tu vehículo en un puerto desconocido y con el remolque vacío durante las semanas que estés navegando, y te da la libertad de volver a casa desde un puerto diferente si el plan de navegación cambia sobre la marcha.

Cuando dentro de unos años el grumete Brizuela me acompañe a alguna navegación por el Mediterráneo, a lo mejor  llevamos el Corto Maltés por carretera. Eso sí, espero que no seamos tan gafes...


domingo, 18 de enero de 2015

Pueden ocurrir tantos percances en la vida y en la navegación...

... Lo importante es luchar por las soluciones juntos.


jueves, 15 de enero de 2015

Dormir fondeado...

...es agotador. Uno asocia la noche a un sueño reparador, sobre todo si vienes de navegar 8 ó 10 horas y con el estrés de entrar en un puerto desconocido, en el que todo son posibles peligros. Pero si decides dormir fondeado, es decir, no en el puerto sino en una bahía sólo sujeto al fondo por el ancla, ¡despídete de descansar!. Aunque todo se dé bien (no haya viento, olas ni corriente) estás tan preocupado que duermes con un ojo abierto y te despiertas varias veces preocupado por cualquier ruidito. Lógicamente lo peor es garrear, es decir, que el ancla no agarre bien al fondo y el barco se desplace hacia la costa y termine por encallar. Puede ocurrir cuando el viento o la corriente se invierten (muy habitual en los sitios con grandes mareas), cuando se levantan olas durante la noche, cuando al subir la marea la cadena del ancla tira más en vertical y la desclava, o por pura mala suerte en algunos tipos de fondo. Los peores "tenederos" (es decir, los fondos en los que peor agarra el ancla) son los de algas. Los mejores los de arena. Los de roca son buenos para agarrar pero malos para marcharse, porque cuando el ancla se queda debajo de una roca por supuesto agarra bien, pero ¡cualquiera la levanta luego!. Es normal tenerse que tirar a bucear para liberarla. Son tantos los problemas que pueden presentarse por la noche en un fondeo que cuando hay suficiente tripulación es habitual establecer "guardias de fondeo", que parece absurdo pero consiste en quedarse alguno despierto para vigilar el entorno, como si se siguiera navegando. Pero si estás solo o con poca tripulación tienes que arriesgarte, y a veces...


lunes, 12 de enero de 2015

Sólo se acuerdan del capitán cuando algo sale mal.

Puedes entrar 100 veces al atraque con viento de lado en una maniobra perfecta, pasar 100 veces por encima de un bajo calculando bien, acompasar 100 veces la velocidad del barco para entrar a puerto a la hora exacta de la marea, adelantarte 100 veces a tomar un rizo antes de que las condiciones se degraden... y nadie dice nada. Si la 101 te sale mal, estará todo el mundo mirando y diciendo cómo lo tenías que haber hecho. ¡Qué vida esta!.


domingo, 11 de enero de 2015

Amarrarse a una boya...

Hasta llegar a ella es una maniobra fácil y que depende del patrón. Todo consiste en llegar casi sin inercia y de proa al viento o a la corriente, para que al amarrarse el barco recule y no se traben la orza o el timón con el cabo que une la boya al fondo. La dificultad es para el proel (el marinero de proa) porque en cuanto el barco está en punto muerto recula con una fuerza inesperada, que es mayor cuanto más grande el barco y cuanto mayor sea el viento o la corriente. Es habitual ver a marineros agarrando el bichero con todas sus fuerzas para que no se les escape la boya, haciendo de ello una cuestión de honor de cara al público, pero finalmente teniendo que soltarlo porque es imposible sujetar un barco en esas condiciones. Y han empeorado la situación porque el bichero se hunde enseguida, y sin bichero no hay forma de coger la boya. Hay que tener preparado a bordo un cabo ya amarrado en una cornamusa de las del fondeo, con un extremo libre. En cuanto se coge la boya se sube a bordo el extremo de la estacha que ya suele venir con una gaza preparada, se pasa por esa gaza nuestro cabo, se echa al agua de nuevo la estacha y se amarra el extremo de nuestro cabo en la otra cornamusa. Si se ha entrenado todo se hace en pocos segundos, antes de que el barco recule, y cuando recula ya está amarrado.  Es una maniobra muy bonita de contemplar, y que nada más verla demuestra la experiencia de una tripulación.


sábado, 10 de enero de 2015

Esto no me ha pasado nunca...

... pero hace años era normal vaciar la basura al mar. Imaginaos la situación en uno de esos sitios de grandes mareas (en Francia y Canadá hay puertos donde la marea sube y baja hasta 14 metros en vertical; como comparación, en Santander no pasa de 5). En bajamar no se ve ni el palo del velero (el palo del Corto Maltés no llega a los 8 metros). Podías encontrarte con la cubierta barnizada de basura.


viernes, 9 de enero de 2015

Las comodidades modernas.

Pues sí, en aras de la comodidad los veleros modernos ponen cada vez más maniobras automáticas o movidas por motores eléctricos. Una de ella es el enrollador de la vela mayor dentro del palo, para no tener que salir de la bañera a tomar rizos cuando aumenta el viento y las condiciones se degradan. Pero la vela se recoge dentro del palo, un espacio minúsculo y cualquier arruga hace que el rollo se bloquee. Hay que enrollarla en unas condiciones determinadas de flexión del palo (regulada por el bakestay) y de tensión de la botavara (regulada por la trapa) para que entre sin una sola arruga. Pero ya os imagináis que precisamente cuando se toman rizos es porque el viento está enfureciéndose y esas condiciones ideales son difíciles de garantizar. O sea que es habitual encontrarse en mitad del temporal con una vela trabada a medio recoger, que no puedes ni enrollar entera ni desenrollar para arriarla. El típico problema de algo que funciona bien en la "demo" y mal en la vida real.


miércoles, 7 de enero de 2015

martes, 6 de enero de 2015

Dibucarta de cuando se perdió Baltasar.

Espero que ya hayáis abierto vuestros regalos de Reyes. Este es el último, y tiene dos premios. Cuando la leáis lo entenderéis. ¡A por ella, grumetillos!.


viernes, 2 de enero de 2015

La vida misma.

Esto que parece un chiste:


con nuestros grumetillos es la vida misma. Pero nos lo pasamos bien.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Dibucarta de los Reyes Magos.

Esta sí que tiene premio para el que la acierte primero. ¡Animo!.


De muestra valga un botón.

¿Por qué ya nadie lee poesía?. Creo que porque los poetas actuales usan un lenguaje gótico e incomprensible, cayendo en uno de los dos extremos: o mirarse el ombligo para contar cosas individualistas que no interesan, o hablar de temas sociales para los que el formato poético no permite el análisis en profundidad que requieren, cayendo en la banalidad. Además se ha abandonado el ritmo y la rima de las composiciones, resultando en textos en prosa cortados aquí o allá para que el renglón no llegue al final del folio y el aspecto externo recuerde al de un poema.

Por supuesto no es más que mi opinión y puedo estar equivocado. Pero a mí me gusta escribir con naturalidad, que lo que digo se entienda a la primera, y conservando lo mejor de la poesía que es su ritmo cadencioso, la musicalidad de las estrofas y su rima, para que el resultado estético sea agradable. Y en vez de decirlo todo, sugerirlo para que el lector pueda imaginarse los detalles y el final de las historias.

Os pongo de ejemplo uno de los poemas de “La sonrisa de Mikel”. Está dedicado a uno de nuestros grumetillos que tuvo la leucemia antes de los 5 años. Recayó y necesitó un trasplante, estando varios meses entre la vida y la muerte. Al final sobrevivió. Escribí esta poesía imaginándome como sería su vida a los diecisiete años, cuando ya sólo fuera a los médicos para tratarse los granos de la cara como cualquier adolescente, empezase a pensar en el amor, y hasta se hubiera olvidado de nosotros. Por suerte eso ha sucedido y faltan sólo unos meses para que efectivamente cumpla los diecisiete, y es bonito ahora de recordar:

   Estaré cuando cumplas diecisiete;
yo seguiré en mi barco al ralentí
cuando no quieras ya ser mi grumete
para la vela, el ancla, el paipo-esquí,
y te hayas olvidado del sainete
en que te conocí.

   Estaré cuando toda esta refriega
sea como un mal sueño que se fue,
y sólo te recete algún colega
la crema y las toallitas del acné;
cuando olvides el suero, la enfermera,
el dolor que te hizo hombre tan temprano,
el brillo de tu calva cabellera,
y hasta cómo disfrutabas en verano
desde mi delfinera.

   Estaré junto a ti
cuando en lugar de la ciclosporina,
la gasa, el algodón, el bisturí...
necesites el peine, la gomina,
la espuma de afeitar y la Gillette,
cuando en vez de en la ola y la neblina
prefieras navegar en Internet.

   Y estaré a tu lado
cuando una muchacha sonriente
(quizás no sepa por lo que has pasado)
inesperadamente
te traiga todo lo que te han robado.

Y este es el dibupoema, que no es ni más ni menos que una dibucarta construida con el texto de la poesía. Por si fuera poco bordar el ritmo y la rima, ahora hay que  conseguir que las letras encajen en la construcción de la caricatura y en su estructura tridimensional, lo que me obliga a repetidos cambios hasta que todo encaja. Se empieza a leer en el hombro derecho. Espero que os guste.



martes, 30 de diciembre de 2014

El Colegio de Médicos publica reseña de "La sonrisa de Mikel"

Es en el número de diciembre de 2014 del Boletín del Colegio Oficial de Médicos de Cantabria. Aquí esta:



domingo, 28 de diciembre de 2014

viernes, 26 de diciembre de 2014

jueves, 25 de diciembre de 2014

martes, 23 de diciembre de 2014

domingo, 21 de diciembre de 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

viernes, 19 de diciembre de 2014

sábado, 13 de diciembre de 2014

Dibucarta de Navidad

Esta tiene un poco de misterio, que ya os iré desvelando. Un abrazo,


viernes, 5 de diciembre de 2014

Dibucarta para Skipper.

Hola navegantes. Como en la revista ha salido mal reproducida y cuesta leerla, os la repito aquí. ¡A ver quién la acierta!.



miércoles, 3 de diciembre de 2014

Confirmado el reportaje en Skipper.

Pues eso, en el número de diciembre de la revista Skipper ha salido por fin el reportaje sobre nuestra vuelta a España. No ha sido fácil resumir en 6 páginas los tres meses de navegación o las 500 páginas del libro, pero ahí está el intento. Espero que os guste y os entretenga.

viernes, 28 de noviembre de 2014

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Los barcos también invernan.

Pues sí, en los meses de más frío (diciembre, enero y febrero) el barco se usa poco, nosotros no más de una vez a la semana, a lo sumo dos. Otros navegantes incluso lo cierran o lo sacan del agua. En este caso necesita unas operaciones de mantenimiento en las velas, el motor y la cabina que no voy a detallar. Pero nosotros, que seguimos navegando aunque menos, también tenemos que cuidar unos detalles.

Como en nuestro atraque los temporales de invierno, que siempre vienen del Oeste, azotan al Corto Maltés por babor, reforzamos las amarras de esa banda y las defensas:


Además bajamos la botavara para que el empuje del viento actúe más abajo y escore menos el barco. Cuando se anuncia un temporal especialmente fuerte quitamos las velas, las guardamos dentro, y dejamos el palo "seco".


En cubierta quitamos las líneas de vida y las lavamos, guardándolas hasta el año que viene. Estas cintas, que sirven para enganchar el arnés, si las dejas todo el invierno crían verdín y dejan un hermoso rodete de suciedad que luego no hay quien limpie:


En la cabina las colchonetas se colocan verticales para que se aireen mejor. Si no, la humedad se condensa debajo.


Y como se tiene más tiempo para pensar, a veces se te ocurren cosas de las de "¿por qué no se me ocurriría primero?". Nosotros hemos encontrado el sitio perfecto para los puntales, y no tener que llevarlos amarrados en cubierta permanentemente. Es en el techo sobre la cama de popa. No impiden el acceso a los pañoles bajo el colchón y no estorban al sentarse:


Siempre que tengo que hacer una chapuza nueva intento no hacer agujeros nuevos en el casco. En esta ocasión he utilizado dos tornillos pasantes que ya había para transformarlos en ganchos, de los que colgar los puntales, sustituyendo la tuerca interior por la herradura de un grillete de 6:


 También reforzaremos el anclaje de los puntales en cubierta porque para el año que viene estamos planificando una navegación al golfo de Morbihan, en la Bretaña francesa, que esá sujeto a fuertes mareas como el de Arcachon, y tendremos que varar el barco muchos días.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El regalito de los grumetillos.

Fijaos qué detalle más bonito nos regalon los grumetillos a los médicos y tripulantes: una taza con el logo de mi barco (y del grupo) por un lado, y por el otro la inscripción "Grumetillos 2014". Como veis voy a utilizarla para los lápices de las dibucartas, así siempre que les haga una me acordaré de ellos. Ya veis que el amarillo oscuro se gasta más, es de tanto colorear la cara de los Simpson. Gracias chicos.



También nos regalaron el DVD "Regala porvenir. Dona médula" que editaron los padres de los grumetillos y del que ya os hablé en otra entrada (el 25-7-14). Y a Ana y a mí algo aún más personal.

Por otra parte os recuerdo que podeis suscribiros al blog poniendo vuestro correo electrónico en el espacio "Suscribirme" en la columna derecha de esta página. Recibiréis en vuestro correo electrónico un aviso cada vez que se publique una entrada nueva. 

Si todo va como me han prometido, en el número de diciembre de la revista Skipper saldrá un reportaje de nuestra vuelta a España en el Corto Maltés. Ya os lo confirmaré.

Un saludo.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Dibucarta del conejito

Esta es especial para Susana, entenderéis por qué cuando la leáis. A partir de la de diciembre serán otra vez para el primero que la traduzca. Un beso y feliz mes de noviembre.


Nota: me lo regaló ya congelado, yo no sería capaz de ser el que le introdujera en la cadena alimentaria.

jueves, 23 de octubre de 2014

La opinión de los padres y de los niños.

Como todos los años, hemos pasado una encuesta a los padres de los niños de la actividad de vela y estos son los resultados.

A la pregunta de cómo valoran la actividad, de cero a diez, el 91% la valora en 10 y el 9% en 9, muy parecido a otros años:


A la pregunta de si creen que ha tenido algún riesgo para los niños, clasificando el riesgo de cero (riesgo mínimo) a diez (riesgo máximo) el 82% lo valora en 0, el 9% en 1 y el 9% en 2 sobre diez.


A la pregunta de si esta actividad ha contribuido a mejorar su estado físico o de ánimo, con tres posibles respuestas (NO, SI UN POCO y SI MUCHO) el 91% contesta que "sí, mucho" y el 9% que "sí, un poco":


Esta es la pregunta clave en nuestro proyecto y os podéis imaginar lo satisfechos que nos hace sentir su apreciación.

A la pregunta de si ha contribuido a que valore y respete más el mar y la naturaleza, el 82% contestó que "sí, mucho" y el 18% que "sí, un poco":


A la pregunta de si les parece oportuno el día y el horario elegidos, el 100% contestaron que sí.

Respecto a la periodicidad con que les gustaría realizar las navegaciones, el 55% prefirió quincenal y el 45% semanal; ninguno prefirió mensual.


Y respecto a los meses en que les gustaría navegar, el 100% elige julio, agosto y septiembre, el 91% también junio, el 36% también mayo y el 27% también octubre:


A la pregunta de qué es lo que más les ha gustado a sus hijos, las respuestas más frecuentes han sido que "todo" y las motos de agua.Otras respuestas en orden decreciente: disfrutar con los amigos/capitanes, llevar el timón y navegar a vela, conocer el mundo del mar,  hacer colonia en la Isla de la Campanuca, la liana del Río Cubas y lo queridos e importantes que se han sentido.



lunes, 20 de octubre de 2014

Entrega de diplomas de vela y dibucarta de un verano inolvidable.

Como todos los años, al acabar las navegaciones hacemos un acto de entrega de diplomas a los niños que han participado. Pasamos una dispositivas del verano para recordar las anécdotas de estos 4 meses y nos echamos unas risitas. Uno de los niños nos contó su experiencia de atracar el carguero OPDR Tánger, de 130 metros de eslora, con el apoyo de la empresa consignataria ERHARDT, en el puerto de Bilbao después de traerle navegando desde fuera del abra, y lo ilustró con un vídeo. Sólo tiene 8 años y os aseguro que lo hizo. Fue gracias a la Fundacion Make a Wish (http://www.makeawishspain.org/es) que se esfuerza por conseguirles esos pequeños-grandes deseos.En esta página está contado:

http://www.makeawishspain.org/es/Ilusiones_Realizadas/2014_08_06/Nicolas__capitan_a_bordo_de_su_ilusion

Otra niña nos contó su experiencia con la misma Fundación. En este caso su deseo fué conocer la emisora de radio musical Kiss FM y a sus locutores. Entre otras cosas la llevaron a cenar a un restaurante de lujo, pero ella quería de cena salchi-papas, y como era su deseo tuvieron que conseguírselas.

Finalmente otra niña nos pasó una composición fotográfica y musical con sus recuerdos del verano, y uno de los padres igualmente nos agradeció, en nombre de todos, la dedicación a sus hijos con otra otro montaje de fotografías y sonido. Esta es la foto del grupo (faltan médicos y tripulantes por sus compromisos, ya sabéis, guardias y demás):



Este es el modelo del diploma de este año para los niños que vienen por primera vez. El texto varía según el año en que participan, y éste es el del primer año:


Finalmente, esta es la dibucarta de un verano inolvidable:


En los próximos días analizaremos las respuestas de los padres a la encuesta de evaluación y os daremos una información más objetiva de los resultados de esta actividad de vela.

viernes, 17 de octubre de 2014

Reseña en portal de psicooncología.

Hola chicos. Un portal web de psicooncología ha publicado una reseña de nuestra actividad de vela con niños de oncología y del libro "La sonrisa de Mikel". Podéis verlo en:

http://www.psicooncologia.org/psicomundo.php

Un saludo

domingo, 5 de octubre de 2014

Carpe diem: balance de un verano... y de 12 años.

Hola navegantes. En efecto, estamos acabando la actividad de vela con los grumetillos de Valdecilla y es hora de hacer balance. Este verano hemos empezado un mes mas tarde por nuestra navegación a Arcachon en junio. Habitualmente las navegaciones son desde finales de mayo hasta finales de septiembre o primeros de octubre. Como íbamos a perder un  mes, les hemos llevado a navegar todas las semanas (son los sábados) en lugar de cada 15 días, y hemos podido hacer 15 navegaciones. Han participado 25 niños (la más pequeña con 4 años), 31 tripulantes (de los cuales, 15 médicos y una enfermera) y 15 barcos.

Todas se han desarrollado sin incidentes importantes. Nos hemos perdido el desembarco en la Isla de Mouro para estudiar el anidamiento de las gaviotas, porque los polluelos nacen en junio, y el desembarco en los arenales para estudiar su fauna y aprender a mariscar, porque las bajamares de mareas vivas este año han caido todas entre semana, donde es más difícil organizar el grupo. Quedan pendientes para otros años. A cambio hemos repetido 3 veces con la Cruz Roja y dos veces al Río Cubas, a los fuegos artificiales durmiendo a bordo, a aprender a pescar y a hacer arrastre en paipo, en donuts o en el churrito. Y hemos hecho una travesía de dos días, que en este caso fue a Suances incluyendo una navegación fluvial por el río Saja hasta Requejada.

Esta actividad la empezamos en 2003. En estos doce años han participado 92 niños, 81 tripulantes y 40 barcos. Hemos realizado 209 navegaciones. Todos los incidentes médicos que ha habido han sido discretos, siendo el más detacable una punzada de pez escorpión y alguna urticaria por medusas. Lo demás han sido mareos, heriditas, etc. En cuanto a incidentes de navegación, ha habido 2 varadas, 1 vuelco de Zodiac, algún abordaje leve, algún remolque por avería de motor, 1 rotura de timón y 1 de guardamancebos, pertrechos que se han caido al agua y se han perdido y 1 suspensión por galerna. Aunque así resumidos los 12 años parecen muchos incidentes, tened en cuenta que en cada navegación salimos 4-6 barcos, por lo que el número de navegaciones (209) multiplicado por el de barcos hacen que el número de navegaciones-barco se acerca a mil en los 12 años. En mil navegaciones estos incidentes son los esperables.

En estos 12 años nos han abandonado 8 grumetillos y uno de los capitanes, y estas palabras son también un homenaje a esas vidas arrancadas prematuramente. En mi opinión, deben hacernos seguir adelante con las nuestras, que les hemos conocido, de una forma positiva y solidaria que dé sentido a las suyas, la única manera que conozco de que no se hayan perdido en balde. Ellos no tuvieron oportunidad de contribuir directamente a construir un mundo mejor, por lo menos que lo hagan a través de lo que nos inspiran a nosotros.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Dibucarta de la vela ácrata.

Las dos últimas navegaciones del verano con los grumetillos fueron una para aprender a pescar y otra para compartir actividad con la Cruz Roja del Mar. Ambas se desarrollaron con normalidad, y ahora estamos preparando la entrega de diplomas para mediados de octubre.

Reproduzco la última dibucarta que viene a ser como un resumen de la flosofía que nos inspira: lo prioritario es que se diviertan y disfruten del mar,  no tanto que aprendan un montón de contenidos teóricos. Si se les despierta el gusanillo de la navegación ya tendrán ocasión de hacer cursos oficiales cuando estén buenos. Ojalá todos lo entiendan así.


lunes, 22 de septiembre de 2014

El día del donuts.

Pues sí, hasta eso hay en nuestras navegaciones con los grumetillos. El día 13 de septiembre íbamos a hacer arrastre en donuts. Y fue una tarde llena de incidentes. Al salir el Corto Maltés rompió una amarra de las que van a un muerto en el fondo y hubo que bucear hasta el fondo para recuperar los extremos.

Como en Santander está toda la parafernalia del Mundial de Vela nos acercamos a ver a la fragata Cantabria. Cualquier barco nuevo u original que aparece en la bahía vamos a verlo de cerca, para que se den cuenta de los tamaños relativos y las peculiaridades de su estructura.


Antes de fondear donde habíamos quedado con la motora (bien lejos de los campos de regatas) les enseñamos a tomar rizos en la mayor y en el génova. Aunque no hacía viento para ir rizados, casi es mejor que lo aprendan en un día tranquilo para tener los reflejos hechos cuando sople bien la rasca:


A media tarde pasamos por grupos a la motora para arrastrarles en el donuts. Todo se desarrolló bien:


y los inevitables chapuzones sólo les hacían reir más:


Mientras esperaba, uno de los veleros garreó y quedó fondeado en mitad de la canal.  Al subir el ancla se lió con el cabo del orinque y hubo que bucear para desliarlo.

La Guardia Civil nos hizo un control y después de cumplir con su obligación les enseñó su lancha y les ha invitado a visitar la patrullera grande y a navegar en ella un día con los padres.

En uno de los viajes de la motora se lió el cabo de remolque con la hélice (algo sorprendente pues es un cabo flotante) y en la maniobra para resolverlo una de las compañeras de la lancha se fué al agua con toda la ropa. Vestida y todo consiguió desliarlo.

Ya nos ha pasado más veces pero tiene su gracia: con tantos baches con las olas a una de las niñas se le cayó un diente. Por suerte lo recuperó para el ratoncito:


Y esta es la dibucarta del papá saharaui con las anécdotas del día. Está buscando a su hijito Mustafá que apareció por este blog hace unas semanas buscando a los camellos.