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domingo, 5 de junio de 2016

Empezó mal y terminó bien.

Hola navegantes.

Se pasó el chubasco de la mañana y al final hizo un día de auténtico verano. A las 11 vino el marinero a preguntar si nos quedábamos o nos íbamos, porque estaba organizando los sitios para los que llegasen el sábado. Llamé a las dos marinas de Cavo, nuestro siguiente puerto de destino, y la primera estaba llena pero por suerte la segunda, el Círculo Náutico de Cavo, si tenía sitio. Es una marina enana, con calado de 2 metros en la punta de los pantalanes (son sólo 3 pantalanes) y de menos de 1 metro en la base de las mismos, pero que a nosotros nos ha servido.

Salimos de Portoferraio esta vez por la izquierda, como debe ser, y nos quedamos en la cala de Nisporto. Al llegar estaba vacía y nos amarramos a una boya de las decenas que había, todas vacías. Luego llegaron otros dos veleros. Allí hemos pasado el día y yo me he dado el primer chapuzón de este viaje y el agua estaba calentita, algo sorprendente para nosotros los del Norte. Aproveché para bucear el barco y donde tuvo la reparación no se nota nada, ha quedado flaman.

A media tarde fuimos a doblar la Punta Nordeste de Elba, que se llama Cabo de la Vida, entre la Isla de Topi (de los Topos) y Elba. Y enseguida apareció el puerto de Cavo, que se distingue porque fuera tiene un muelle enorme para los transbordadores que vienen del continente, donde está absolutamente prohibido amarrar.

Después de colocarnos y hacer los trámites hicimos una excursión a la cima de la colina donde está el mausoleo Tonietti. Es una edificación con forma de torre, preciosa, que se ve desde el mar, construida a principios de 1900 como mausoleo funerario para la familia Tonietti, que explotaba la minería en Elba. Finalmente no se les autorizó el uso funerario y tal vez por eso está en estado de abandono. Es una pena, porque la torre de granito con vetas de colores es preciosa, con esculturas muy simpáticas, entre otras un barco como saliendo de la pared. Sería un lujo estar enterrado allí, en la isla donde vivieron y con vistas a los islotes que la rodean, que seguramente fueron parte de su infancia y de su vida. Porque la verja de hierro que protegía la entrada está rota y se puede subir, por una escalera estrechísima, a lo alto de la torre desde donde se ven a través de un óvalo en el granito. La escalera tiene un trozo roto y es un peligro que se pueda usar, pero así está.

Después recorrimos el pueblo en bici, y es enternecedor que tiene hasta Cinema, pero ¡qué cutre!. El sitio nos ha encantado, no como Portoferraio, y la chica de la marina me ha asegurado que en junio ellos tienen sitio siempre. Claro, con ese calado no serán muchos los veleros que les pidan entrar.

Hasta mañana navegantes.

sábado, 4 de junio de 2016

Más chubascos.

Hola navegantes.

Nos las prometíamos tan felices para Elba, de cala en cala tomando el sol y descansando de las largas travesías, y estamos de nuevo recluidos por la lluvia. Ha caído un chubasco de los que sueltan cuerdas de agua. Hoy celebran en Elba las fiestas napoleónicas, y empezamos a ver por la calle decenas de Napoleones con sus fusiles de avancarga y todo. Luego desfilaron, y cuando iba a empezar el espectáculo descargó el chubasco. Daba pena verlos volver a sus coches impasibles bajo la lluvia, porque aire marcial no lo perdieron. Esperamos que escampe pronto para seguir circunnavegando isla en el sentido de las agujas del reloj.

viernes, 3 de junio de 2016

¡Lo conseguimos!

Hola navegantes. Ya estamos en la isla de Elba. Esta mañana salimos de San Vincenzo con pronóstico de vientos flojos, pero hizo un día tranquilo de verano y pudimos venir navegando a vela hasta Portoferraio, la capital de Elba. 22 millas en seis horas y media.

En las primeras fotos podéis ver nuestras caras de satisfacción por haberlo conseguido, a pesar de los escollos del camino, fundamentalmente el accidente con el remolque y luego nuestros escarceos con el mistral. También van algunas fotos de la entrada a Portoferraio, que es espectacular. Primero se deja a estribor un islote llamado Lo Scoglietto, algo así como El Escollito, que nos recordó a nuestra isla de Mouro, y luego se pasa bajo un castillo y una ciudadela.

En la cartografía ponía un aviso de que al puerto de Portoferraio hay que entrar por la parte izquierda del canal en vez de por la derecha como es lo habitual. Pues lo hice mal por aquello de "¿dónde va Vicente?. Donde va la gente". En efecto, me fijé en lo que hacían los demás barcos, que era entrar por la derecha, y yo fui detrás. Pensé que tal vez el aviso fuera solo para lo ferries. Pero luego lo pregunté en la capitanía y me confirmaron que es una norma para todos los barcos. Sólo hay dos puertos en Italia en que se entra por la izquierda, Portoferraio y Brindisi. Pero la gente no lee las notas de la cartografía y todos entran mal, hasta que un día haya un accidente.

Cuando llegamos el puerto estaba vacío, eran las 16 h. Nos situaron al lado de los barquitos de pesca. Pero a lo largo de la tarde fueron llegando barcos de chárter hasta llenar toda la dársena. Al lado nuestro han amarrado los "macho-man", un velero de chárter con 8 machos a bordo de los que tienen que demostrarlo, y que llevan hasta una muñeca inflable en la botavara. De un gusto patético. Me parece que nos van a dar la noche y van a estropear nuestra perspectiva de la isla.

Esta semana es especial en Italia por su fiesta conmemorativa de la República, y nos han dicho que el puerto está lleno todo el fin de semana. Mañana tenemos que ver si nos encuentran un hueco, y si no empezaremos a contornear la isla recalando en otros puertos, y volveremos a Portoferraio al final del giro.

La tarde la hemos dedicado a una primera vista general de la ciudad. Se visita la casa donde estuvo exiliado Napoleón (es la de la fachada amarilla) y explotando la imagen del ilustre prisionero, han hecho hasta una cerveza que se llama "Birra Napoleón". También nos ha llamado la atención que en la iglesia los bancos están reservados por familias, con un cartelito diciendo a quién pertenece.

Bueno, y no os cuento más porque ya han vuelto los macho-man de cenar y ha empezado el sarao. ¡Qué vida ésta!. Tres semanas navegando para llegar a Elba y acabar a un metro de los descerebrados.

Hasta mañana navegantes.

jueves, 2 de junio de 2016

Nos salió bien la jugada.

Hola navegantes.

Al final nos decidimos y la jugada de dados  nos salió bien. Como daban lluvia hasta el viernes y, con todos los respetos a Solvay por los puestos de trabajo que mantiene, no nos apetecía pasar 3 días a su sombra, en una escampada salimos de Cala de Medici. Y a pesar que había anunciadas tormentas para la tarde, no nos mojamos en todo el camino, viniendo hasta San Vincenzo en un solo bordo de un través. Veinte millas en 4 horas, con puntas de más de 7 nudos al coger las olas.

La entrada a San Vincenzo tiene también su dificultad con olas del SW, las que había hoy, porque hay que atravesarse a las olas y a veces son rompientes, ya que dentro de los espigones hay una playa. Entramos con la mayor izada para mantener la maniobrabilidad si fallase el motor (siempre me pongo en lo peor para que no ocurra) y bajamos las velas dentro del puerto. Por cierto, está mañana al salir de Cala de Medici, que también lo hice con la mayor izada, me dijo un marinero que en Italia está prohibido.

Por si las olas fueran poca dificultad, hay otra incomprensible. En el espigón de babor, el de la baliza roja, han colocado la escultura de cobre de un marinero, que con el tiempo ha adquirido color verdoso y desde el mar parece la baliza verde, la del espigón de estribor. Podéis verla en la primera foto con la isla de Elba, nuestro objetivo, detrás, ya al alcance de la mano. Le comenté esta dificultad al que nos recibió las oficinas de la marina y se sonrió y dijo que ya se lo habían comentado otros navegantes. ¿Estarán esperando a que haya un naufragio para moverla al espigón de estribor?

Todo el espigón, hasta la baliza roja y la escultura del marinero, está coronado por un paseo marítimo que con mal tiempo debe ser peligroso y está prohibido utilizar, pues olas lo salpican. Y desde él se ven las playas, que también están inundadas de restos de posidonia, que están retirando con maquinaria pesada.

Al llegar a San Vincenzo nos hemos enterado de que hoy es fiesta nacional en Italia, el día de la República, y fijaos que en lugar de hacerlo un día festivo, los comercios trabajan más. En vez de cerrar a las 20 horas, como siempre, hoy cierran a media noche.

Mañana, según la meteorología, seguiremos descendiendo por el continente hasta la Punta Falcone o daremos el salto definitivo a la isla de Elba.

Hasta mañana navegantes.

Enclaustrados en Cala de Medici.

Bueno, aquí seguimos enclaustrados por la lluvia. Para que veais la realidad de las vacaciones a vela en el Mediterráneo. Para aderezar la situación os adjunto el vídeo de cómo estaba el mar el día que nos quedamos enclaustrados en Portbou, al principio del viaje. Se prevé una mejoría para por la tarde, ya veremos.


miércoles, 1 de junio de 2016

Otra de mal tiempo.

Hola navegantes.

Hoy queríamos llegar Ana y yo a Cecina, un puerto a mitad de camino de la Punta Falcone desde donde saltaremos a Elba. Pero amaneció lloviendo y así ha pasado todo el día. A las 12.30, hartos de esperar a que escampase nos decidimos a salir.  Pero fuera nos encontramos un viento del SW y olas de 1,5 metros del mismo sector que, junto a la lluvia, hacían la navegación incomodísima. Íbamos sólo con el génova a 4 o 5 nudos pero bien zarandeados. Como hemos venido de vacaciones y no a sufrir decidimos acortar la etapa y meternos a refugio en Cala de Medici. Es una pena porque el paisaje era precioso, lleno de pueblecitos de esos en que las casitas parecen participar en un concurso de humildad, todas preciosas pero sin destacar ninguna. Pero como había que mirar a cada ola que atacaba por el través no podíamos disfrutar de su visión.

Cala de Medici es un puerto moderno, de hace 20 años, al lado de una petroquímica que afea el paisaje desde muy lejos. La entrada es un poco peliaguda con olas del SW como las que había hoy, porque hay que atravesarse a ellas para entrar. De hecho eran tan grandes que un poco más cerca de la playa había surfistas cogiéndolas. Pero dentro el refugio es excelente.

La chica de recepción no supo decirme por qué se llama Cala de Medici. En otras guías la llaman Rosignano Solvay, en honor a la industria química que la rodea. En la guía Imray alaba sus playas de arena blanca, abarrotadas en verano, aunque estas playas blancas al lado de una Industria química a veces se deben al blanqueamiento por las lejías que vierten al mar.

La marina es moderna y tiene hasta acceso para sillas de ruedas a los pantalanes, algo que yo no había visto todavía. Por lo demás, ahora en temporada baja, está desierta y como muerta. Hemos ido a ver el pueblo, Castiglioncello, con toda la ropa de aguas. Como su nombre indica, tiene un castillo pero no antiguo, es del siglo XIX. 

También un paseo paralelo al mar para recorrer sus númerosas playas, todas rodeadas de rocas y haciendo pequeños puertos para barcas pequeñas. Cada playa tiene un bote de salvamento como el de la quinta foto, de remos. Curiosa forma de ir a rescatar a un ahogado, remando. En las playas estaban retirando la posidonia muerta haciendo auténticas montañas que olían mal, como la de la foto.

Para despedirnos hoy, una foto del Corto Maltés en Cala de Medici, pero tened en cuenta que la ducha solar de la cubierta hasta ahora, que llevamos ya un mes navegando, sólo ha estado de adorno. Para mañana se anuncia que seguirá la lluvia y no hemos decido qué hacer. Sobre la marcha.

Hasta mañana navegantes.


martes, 31 de mayo de 2016

Intercambio de tripulación en Pisa.

Hola navegantes.

Hoy no hay mucho que contar desde el punto de vista de la navegación. Hemos ido a Pisa en tren a despedir a Nacho que se volvía a Santander, y a recibir a Ana, que se incorpora para las próximas 3 semanas, para recorrer conmigo el archipiélago toscano.

Hemos aprovechado para conocer Pisa y por supuesto hemos ido a la famosa torre. Yo la conocí de joven y os aseguro que no me impresionó tanto. ¿se habrá inclinado más?. Los alrededores estaban ya llenos de turistas haciéndose la famosa foto sujetando la torre para que no se caiga.

Os enseño la gracia que han inventado para el WiFi de los comercios en Pisa. Lo llaman WIPI y la última i es una réplica de la torre. Y también tiene gracia el cartelito de la cuarta foto, visto en una iglesia. Dice exactamente:

"El Señor se comunica con nosotros de tantos modos... pero seguro que no te llamará al móvil".

Original el párroco, lo que se le ha ocurrido para que apaguen los móviles en misa.

También he recorrido con Ana lo más bonito de Livorno, entre otras cosas el barrio llamado La Pequeña Venecia, unos brazos de mar que penetran en la ciudad y están llenos de barcas amarradas.

Mañana iniciaremos Ana y yo la navegación a Elba, sin prisas y conociendo los máximos rincones posibles. Como tenemos que respetar el límite legal de las 12 millas, iremos costeando hasta la Punta Falcone  y desde allí daremos el salto a Elba. Y como no me han contestado a la carta que dirigí al director de la prisión de Gorgona pidiendo autorización para desembarcar, de momento prescindimos de conocerla. Si a la vuelta nos sobra tiempo a lo mejor vamos con una de las visitas organizadas que salen de Livorno.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 30 de mayo de 2016

Despedidas y recibimientos.

Hola navegantes.

Hoy hemos empezado el día buscando una ubicación para el Corto Maltés en este puerto. A las 8 habíamos quedado con Stefano, el amarrador que nos atendió por la noche, y se puso manos a la obra. Dijo que iba a hacer una "operación magistral" y se puso a mover de su sitio la balsa donde amarran ellos sus zodiac. Está en una esquina del puerto y debe hacer años que no se mueve de allí, a juzgar por el estado de la amarras que la sujetaban. Pero lo hicieron, en el sitio la balsa metieron uno de los barcos de trabajos del puerto y a nosotros nos situaron el atraque de ese barco entre otras gabarras del mantenimiento portuario. Tal vez un sitio poco noble pero para nosotros ha sido un honor. Porque en vez de echarnos por no tener sitio debido a la regata, se han esforzado por hacernos un hueco. Además la noche de ayer no nos la cobraron.

La  marina tiene una salita al lado de sus oficinas reservada a las tripulaciones los barcos de paso donde se coge bien Internet y te encuentras casi como en casa. Está decorada con trabajos manuales que hace Stefano, por ejemplo el pececito de la segunda foto hecho con una brocha usada.

Hemos dedicado el día a temas de intendencia, como buscar una lavandería y encontrar combinación de tren y autobús para ir mañana a Pisa. En efecto, Nacho se despide después de dos semanas de navegación, y se incorpora Ana. Ambos a través del aeropuerto de Pisa. Para mi empieza lo mejor de las vacaciones, unas semanas para conocer Elba y alguna de las islas, con la mejor compañía del mundo. ¿Qué más pedir?. 

Como curiosidad, en la salita que os he comentado nos hemos encontrado algunas guías Imray de Turquía y Chipre. Nos dijeron que las podíamos coger. Ha debido dejarlas alguno de los megayates al comprar la edición última.¿y por qué necesitan más de una?. La solución en la última foto. Estaba dentro de una de las guías y es una oferta de los posibles sitios a los que ir que hace el megayate Milenium a sus invitados. Explica posibles destinos y cita la página de la guía Imray donde encontrar el sitio.  Suponemos que lleva una guía en cada camarote. Y fijaos que propone sitios hasta a 80 millas!. Para nosotros en el Corto Maltés serían 3 o 4 días de navegación, pero ellos, que navegan a más de 20 nudos, pueden planteárselo como una excursión del día. Impresionante.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 29 de mayo de 2016

Llegamos a Livorno (Pisa).

Hola navegantes.

Hoy amaneció un día gris y lluvioso como si no hubiéramos salido de Cantabria. Por eso pasamos la primera mitad de la mañana encerrados en el barco. Al ir a por el pan vimos que donde nos habían recomendado quedarnos el día anterior estaba lleno, cada 10 o 20 metros, de un cartelito de "prohibido amarrar". Estábamos en el Canale Burlamaca, y toda la orilla estaba llena de barcos. Y no solo eso, algunos, como los de la foto, ¿sabéis para qué han usado el del cartel de prohibido amarrar?. Pues eso, para amarrarse. Fijaos en la penúltima foto.

Aprovechamos una escampada para salir, renunciando a visitar a fondo la ciudad. La navegación ha sido ambivalente, porque nos han caído 3 o 4 chubascos de los duros, los que sueltan agua con furia, pero el resto del tiempo ha hecho un viento maravilloso del Sureste que nos ha permitido venir a vela, ciñendo pero a rumbo directo, hasta Livorno. En total 24 millas en seis horas.

Al salir de uno de los chubascos nos dimos cuenta de que nos habíamos metido un campo de tiro militar. Con los nervios y la precipitación del control las velas y de protegernos de la lluvia, no habíamos estudiado el plóter con detalle y, como os digo, nos metimos en el campo de tiro. Enseguida dimos media vuelta. Más tarde vimos otro velero atravesándolo en diagonal o sea que probablemente no iban a disparar, pero el susto ¡vaya si nos le llevamos!.

Al llegar a Livorno no nos contestaban los de la marina por el canal 9 ni por el 16. Un marinero que nos vio nos hizo señas para que le siguiéramos a uno de los pantalanes. Cuando casi estábamos dentro nos preguntó que si eramos de "la regata". Al decir que no nos dijo que entonces nos teníamos que ir, que no tenían sitio para nosotros en todo el puerto. Al parecer están esperando a unos 200 barcos para una regata a Córcega y todas las plazas libres están reservadas para ellos. De momento hoy nos hemos quedado en el pantalán de la gasolinera y mañana intentaremos resolverlo.

En el puerto hay amarrados 3 barcos clásicos, entre ellos el Palinuro, el buque escuela italiano, como el Juan Sebastián Elcano español. En la última foto podéis verle al fondo del muelle. Mañana iremos a conocer Livorno y a cuestiones de intendencia, y pasado mañana se despide Nacho y se incorpora Ana, con la que iré a la isla de Elba. 

Hasta mañana navegantes.


sábado, 28 de mayo de 2016

Porto Venere y hasta Viareggio.

Hola navegantes.

Hoy salimos con dirección a Porto Venere, uno de los destinos más bonitos de esta costa. Está detrás de una península y se accede a él por un estrecho paso entre el continente y la isla Palmaria. Es un parque natural y las actividades náuticas están muy reglamentadas.

Salimos de Vernazza con muy poco viento y aunque izamos el espí, la verdad es que sólo a vela navegamos poco. A media mañana hicimos una parada técnica para un baño higiénico. En otras palabras, para bañarnos enjabonándonos en el mar y con la ducha solar en la bañera. Nos quedamos como nuevos. Lo malo es ver desaparecer con el jabón lo que ya considerábamos un bronceado. Cosas de la vela.

Después de ver los primeros delfines de esta navegación, entramos en Porto Venere a las 12 y pico. Nos dejaron amarrar en el muelle para visitar el pueblo, es temporada baja y estaba casi vacío. Subimos al Castillo que domina pueblo, con unas vistas preciosas a la bahía y a la isla Palmaria, y la iglesia que está en la punta de la península. Hoy había dos bodas.

Vimos también la gruta Byron, que se supone inspiró al poeta algunas de sus poesías. Lord Byron era un gran nadador, y al parecer en varias ocasiones nadó desde Porto Venere hasta Lerici, en la orilla de enfrente de la bahía, unas 3 millas. Se comenta que en Lerici tenía amistad con dos mujeres, y que iba a verlas nadando para que no le reconocieran si iba andando por la orilla.

Como hacía muy bueno y empezó a levantarse viento del W, decidimos adelantar poco más y llegar a Viareggio. Salimos a primera hora de la tarde y, en efecto, al principio aprovechamos un viento maravilloso que nos permitió ir con la mayor y el espí a 4 ó 5 nudos. Pasamos frente a las montañas de Carrara, que tienen un color blanco que parece nieve, si no fuera porque con esta temperatura y tan cerca del mar es imposible que la nieve dure. Es el color natural de la roca.

Pero a las 16.30 aquella brisa convaleció y tuvimos que acabar la etapa a motor. Entramos a Viareggio a las 19 h., después de navegar desde las 8.30 y habiendo recorrido 32 millas. El espigón tiene las esculturas de unos niños en las rocas, algunos ellos, ¡como no!, haciendo pis. Mañana recorreremos Viareggio, que tiene una laguna interior donde se visita la casa del compositor Giacomo Pucini. Por la tarde intentaremos llegar a Pisa.

Y para terminar un homenaje a Lituca. Ojalá sea verdad que desde algún sitio puede seguirnos en este viaje.

Hasta mañana navegantes.