Hola navegantes.
Se pasó el chubasco de la mañana y al final hizo un día de auténtico verano. A las 11 vino el marinero a preguntar si nos quedábamos o nos íbamos, porque estaba organizando los sitios para los que llegasen el sábado. Llamé a las dos marinas de Cavo, nuestro siguiente puerto de destino, y la primera estaba llena pero por suerte la segunda, el Círculo Náutico de Cavo, si tenía sitio. Es una marina enana, con calado de 2 metros en la punta de los pantalanes (son sólo 3 pantalanes) y de menos de 1 metro en la base de las mismos, pero que a nosotros nos ha servido.
Salimos de Portoferraio esta vez por la izquierda, como debe ser, y nos quedamos en la cala de Nisporto. Al llegar estaba vacía y nos amarramos a una boya de las decenas que había, todas vacías. Luego llegaron otros dos veleros. Allí hemos pasado el día y yo me he dado el primer chapuzón de este viaje y el agua estaba calentita, algo sorprendente para nosotros los del Norte. Aproveché para bucear el barco y donde tuvo la reparación no se nota nada, ha quedado flaman.
A media tarde fuimos a doblar la Punta Nordeste de Elba, que se llama Cabo de la Vida, entre la Isla de Topi (de los Topos) y Elba. Y enseguida apareció el puerto de Cavo, que se distingue porque fuera tiene un muelle enorme para los transbordadores que vienen del continente, donde está absolutamente prohibido amarrar.
Después de colocarnos y hacer los trámites hicimos una excursión a la cima de la colina donde está el mausoleo Tonietti. Es una edificación con forma de torre, preciosa, que se ve desde el mar, construida a principios de 1900 como mausoleo funerario para la familia Tonietti, que explotaba la minería en Elba. Finalmente no se les autorizó el uso funerario y tal vez por eso está en estado de abandono. Es una pena, porque la torre de granito con vetas de colores es preciosa, con esculturas muy simpáticas, entre otras un barco como saliendo de la pared. Sería un lujo estar enterrado allí, en la isla donde vivieron y con vistas a los islotes que la rodean, que seguramente fueron parte de su infancia y de su vida. Porque la verja de hierro que protegía la entrada está rota y se puede subir, por una escalera estrechísima, a lo alto de la torre desde donde se ven a través de un óvalo en el granito. La escalera tiene un trozo roto y es un peligro que se pueda usar, pero así está.
Después recorrimos el pueblo en bici, y es enternecedor que tiene hasta Cinema, pero ¡qué cutre!. El sitio nos ha encantado, no como Portoferraio, y la chica de la marina me ha asegurado que en junio ellos tienen sitio siempre. Claro, con ese calado no serán muchos los veleros que les pidan entrar.
Hasta mañana navegantes.