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lunes, 25 de mayo de 2026

La enorme bahía de Arcachon.

Hola navegantes. 

 Nuestro destino este verano, la bahía de Arcachón, es un plano de agua enorme con forma triangular, de unos 200 km2 (como comparación, la de Santander tiene aproximadamente 20) que se comunica con el mar por un paso de poco más de dos kilómetros de ancho y casi veinte de largo, con muy poco fondo y márgenes de arena, enmarcado a la derecha por la famosa Duna de Pilatos. Antiguamente se la conocía como “el pequeño mar de Buch”, y es la evolución de un estuario, el del río Eyre, que se fue transformando en un delta y posteriormente en una bahía a medida que crecía en longitud la península arenosa del Cap Ferret, debido a los aportes de sedimentos del río. 

En esta bahía se mezclan las aguas dulces del Eyre con las saladas del mar, creando un hábitat de gran riqueza ecológica cuyos componentes han debido adaptarse a la influencia de la marea, que hace pasar la superficie de agua de los casi 200 km2 citados (en pleamar) a unos 40 km2 en bajamar. Eso supone que cuatro quintas partes se secan dos veces al día, por lo que es imprescindible que el barco esté preparado para varar. Se dedica casi exclusivamente a la ostricultura. Además decenas de miles de aves migratorias reposan o se reproducen en su interior. 

Tiene dos islas. Una preciosa en mitad de la bahía, la Isla de los Pájaros, con edificaciones construidas sobre pilotes en el mar, y aquí podéis ver al Corto Maltés varado en ella en una visita anterior:

 Y otra entre los brazos del delta del río Eyre, la isla de Malprat, pero tan cerca de la orilla que no se distingue que sea una isla. Además tiene sitios paradisíacos con embarcaderos fluviales entre paisajes campestres, a los que se llega tras remontar unos kilómetros alguno de los ríos. Tiene también 21 pequeños puertos de mar, pero 19 de ellos se secan completamente en bajamar, algunos con fondo de arena y otros de basa blanda donde el barco se hunde hasta la flotación. Hay incluso puertos que tienen pantalanes, pero todo el conjunto se apoya en el fondo en la bajamar y el barco tiene que estar preparado para posarse sin problemas, incluso amarrado a un pantalán. 

En resumen, un plano de navegación curioso donde conviven los barcos y los tractores (éstos van a los barcos en bajamar a recoger la pesca del día). A los que le gusten las ostras en la bahía de Arcachon hay tantas para hartarse, y sus conchas se usan para pavimentar el suelo y como elementos de construcción:

 

 Respecto a la navegación, la principal dificultad es esquivar los campos de cultivo de ostras, balizados de forma heterodoxa (con palos clavados en el fondo y marcados con números y letras) hacer los cálculos de marea para no varar, y la existencia de algas verdes y agujas de los pinos de las orillas, que pueden atascar los filtros del motor. Pero yo he estado en Arcachon varias veces y nunca ha sido tan preocupante como la sopa verde de los canales.

 En resumen, un sitio muy interesante para conocer y navegar. Pero primero hay que conseguir entrar en la bahía, y eso es lo más difícil. Pero de eso os hablaré en otra entrada.

Con cuidado, navegantes.

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