Hola navegantes.
Después de la limpieza general que sigue a cualquier paso por Marina del Cantábrico (está al lado del aeropuerto y el barco sale de allí negro) he instalado las líneas de vida de a bordo.
"Línea de vida" es cualquier cabo que puede salvar una vida, como su nombre indica. Específicamente salvar la vida de alguien que se caiga por la borda, la situación más angustiosa en la vela de crucero, que helaría la sangre hasta en las venas de un matón. En los veleros hay dos tipos de líneas de vida, las de a bordo y las de arrastre. Hoy comentaré las de a bordo.
Son unas cintas que recorren el barco de proa a popa para poder circular por toda la cubierta siempre enganchado con la línea del arnés. Son cintas en vez de cabos para que no rueden al pisarlas, y yo las quito en invierno para que no ensucien el casco de moho y humedad debajo de ellas, porque en Santander están siempre mojadas. Curiosamente en España, que está todo tan reglamentado y la Guardia Civil te pone en un brete por cualquier detalle, para navegar en un velero se exigen los chalecos salvavidas con muchos detalles técnicos, pero no son obligatorios ni los arneses, ni sus cintas de unión a las líneas de vida, ni por supuesto estas últimas. Algo absurdo, porque si te caes al agua de nada te sirve flotar muy bien con un chaleco extraordinario si el velero se aleja de tí, y no digamos si navegas en solitario.
Al no estar reglamentado, cada uno instala las líneas de vida como mejor le parece y en los distintos libros y artículos se dan consejos contradictorios. ¿Por qué?. Desde mi punto de vista, porque cada barco es distinto y no se suele tener en cuenta.
El anclaje de los tripulantes al barco mediante los arneses tiene dos funciones:
1) Evitar que el tripulante caiga al mar, y
2) Si cae, evitar que se aleje del barco.
La primera es la principal, pero no siempre se logra. Es la función que se pretende cuando uno está en la bañera y se amarra a un punto fijo. Debe ser un amarre lo más corto posible, para que si das un traspiés, o recibes un golpe de la botavara, o pierdes el equilibrio al cargar un cubo de agua, recoger algo con el esquilero, o al orinar o vomitar por la borda, el anclaje te retenga antes de que caigas. Debe calcularse la longitud del anclaje para que no permita llegar más allá de la borda, y cualquier percance se salde con una caida dentro del barco. El anclaje en la cubierta no exije tanta robustez como los que comentaré a continuación, porque sólo va a aguantar el pequeño tirón de un traspiés o de un amago de caída. En el Corto Maltés es el herraje del carro de la botavara o la unión final de las cintas de vida de babor y estribor:
El problema viene cuando debes desplazarte a realizar maniobras en la proa (fundamentalmente con el espí o con el tangón del génova) en uno de esos días en que hasta el viento parece gris y la cubierta no para quieta, y aquí intervienen las líneas de vida. Suele leerse que deben ir por dentro de los obenques y lo más cerca posible de la línea de crujía, que es la línea imaginaria que divide el barco en dos mitades de proa a popa. Desde mi punto de vista, esto es correcto para los barcos grandes cuya manga (en general superior a 3,5 ó 4 metros) permite que desde la línea de crujía a la borda haya menos del metro y medio que miden aproximadamente los cabos y cintas de anclaje de los arneses. Si es así y te tropiezas, o te tira una ola mientras te desplazas hacia la proa, el anclaje evita que caigas fuera del barco y el tropezón termina con tu cuerpo sobre la cubierta. Pero en los barcos más pequeños, y en realidad en cualquier barco si el traspiés lo das en el triángulo de proa, te caes por la borda amarrado a la línea de vida, y entonces lo importante es dónde acaba ese viaje por el agua.
En el Corto Maltés si pusiera la línea de vida por dentro de los obenques y me cayera al mar desde la proa, el agua me llevaría hacia atrás hasta que la cinta de anclaje del arnés se frenara en los obenques:
De allí es imposible que pase y me encontraría en el mar a la altura de la mitad del casco, normalmente a barlovento que es por donde se circula, es decir, al lado de una pared lisa y mojada, de unos 2 metros sobre el agua, por donde no sería capaz de subir, y menos con el peso de la ropa mojada.
Por el contrario, pasando la línea de vida por fuera de los obenques, el anclaje escurriría hasta llegar a la popa, es decir a la estela del barco, donde está la escalerilla y por donde saldría con facilidad.
Por lo tanto, en mi opinión en los veleros pequeños la línea de vida tiene que ir por fuera de toda la jarcia y de los candeleros, y permitir que quien se caiga al agua se vea arrastrado hasta el espejo de popa, por donde es más facil embarcar:
Allí, por supuesto, la escalerilla no tiene que estar amarrada arriba, donde no se alcanza desde el agua, sino derivar el amarre a un punto que se alcance desde el mar y fácil de soltar.
La tracción que produce un cuerpo arrastrado por el agua es tan grande que, aparte de producir lesiones a la víctima, puede arrancar los anclajes donde esté sujeta la línea de vida. Por eso en este caso, contando con que el accidentado caiga al agua, la línea de vida tiene que hacerse firme en los puntos más resistentes del velero. En el Corto Maltés la paso por las cornamusas de las amarras:
Todo esto son mis conclusiones personales y puedo estar equivocado o no servir para otro barco, por eso está lejos de mi intención dar consejos. Otro día os hablaré de las líneas de vida de arrastre (clic aquí).
(largas travesías en un modesto velero de 6 metros, y otras menudencias).
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viernes, 27 de abril de 2018
Presentación en el Club Marítimo de Santander.
Hola navegantes.
El próximo jueves 10 de mayo a las 19 horas presentaré, en el Club Marítimo de Santander, el libro "Un tripulante llamado Murphy" donde cuento nuestra navegación a la isla de Elba en el Corto Maltés.
La imagen (donde se ve al Corto Maltés en Portoferraio, la capital de Elba, y por cierto uno de los pocos puertos del mundo donde hay que entrar por la izquierda en vez de por la derecha) se puede reenviar por wasap, por si me hacéis el favor de difundir la convocatoria entre vuestros conocidos.
Aparte de escuchar las anécdotas de aquella navegación tan llena de incidentes, es una ocasión para conocer por dentro ese edificio emblemático de Santander, construido sobre pilotes dentro del mar, que habitualmente está reservado a los socios, y las vistas de la bahía desde su interior.
Un saludo.
El próximo jueves 10 de mayo a las 19 horas presentaré, en el Club Marítimo de Santander, el libro "Un tripulante llamado Murphy" donde cuento nuestra navegación a la isla de Elba en el Corto Maltés.
La imagen (donde se ve al Corto Maltés en Portoferraio, la capital de Elba, y por cierto uno de los pocos puertos del mundo donde hay que entrar por la izquierda en vez de por la derecha) se puede reenviar por wasap, por si me hacéis el favor de difundir la convocatoria entre vuestros conocidos.
Aparte de escuchar las anécdotas de aquella navegación tan llena de incidentes, es una ocasión para conocer por dentro ese edificio emblemático de Santander, construido sobre pilotes dentro del mar, que habitualmente está reservado a los socios, y las vistas de la bahía desde su interior.
Un saludo.
jueves, 26 de abril de 2018
Se pasó el susto, y listos para navegar.
Hola navegantes.
Después del susto en la varada del barco con el travelift, ayer volvió al agua con el cutis limpio, tirando a limpísimo:
También podéis comprobar el paso correcto de la eslinga de proa, que al vararlo se había quedado por detrás de la orza en lugar de por delante. Por cierto, esas eslingas tan nuevecitas las estrenamos nosotros.
Estuve dudando si decapar las capas de patente (pintura antiincrustante) acumuladas y al final decidí dejarlo para el año que viene. En efecto, este verano vamos a varar muchas veces en el barro del fondo de los puertos, y me supongo que las capas de patente acumuladas protegerán algo el casco de las rozaduras con conchas y similares.
También hemos hecho una revisión a fondo del motor fueraborda, incluso desarmando la cola para limpiar los caracolillos y mejillones que se crían dentro, ya que en el Tonic 23 la cola está siempre en el agua y dentro de ella no se da patente:
Nos encontramos con la sorpresa de que el termostato estaba otra vez obstruido con sal, que es lo que causó la avería por calentamiento en la navegación a Elba:
Ha sido frustrante porque desde entonces endulzamos muy a menudo el motor, pero se ve que no es suficiente. Aparte de ponerlo nuevo, voy a llevar uno de recambio para sustituirlo a la menor sospecha, y de forma programada al entrar a los canales por Dunkerque, porque a partir de ahí nos esperan 1.000 kilómetros a motor hasta el Mediterráneo y no hay que andarse con tonterías. Aunque en los canales el agua es dulce, y la probabilidad de que se obstruya es mínima. Además aprovecharé cualquier disculpa para quitar el termostato y aclararlo directamente en agua dulce. Y si se me estropean los dos, dejaré el motor sin termostato, porque es menos arriesgado que trabaje un poco en frío a que sufra un calentón y un culatazo.
Con estos mantenimientos el Corto Maltés queda listo para intentar la vuelta a Francia, estando previsto que salgamos el 24 de mayo hacia Hondarribia. ¿Existirá de verdad "la ley de Murphy inversa": si algo puede salir bien, saldrá bien"?.
Después del susto en la varada del barco con el travelift, ayer volvió al agua con el cutis limpio, tirando a limpísimo:
También podéis comprobar el paso correcto de la eslinga de proa, que al vararlo se había quedado por detrás de la orza en lugar de por delante. Por cierto, esas eslingas tan nuevecitas las estrenamos nosotros.
Estuve dudando si decapar las capas de patente (pintura antiincrustante) acumuladas y al final decidí dejarlo para el año que viene. En efecto, este verano vamos a varar muchas veces en el barro del fondo de los puertos, y me supongo que las capas de patente acumuladas protegerán algo el casco de las rozaduras con conchas y similares.
También hemos hecho una revisión a fondo del motor fueraborda, incluso desarmando la cola para limpiar los caracolillos y mejillones que se crían dentro, ya que en el Tonic 23 la cola está siempre en el agua y dentro de ella no se da patente:
Nos encontramos con la sorpresa de que el termostato estaba otra vez obstruido con sal, que es lo que causó la avería por calentamiento en la navegación a Elba:
Ha sido frustrante porque desde entonces endulzamos muy a menudo el motor, pero se ve que no es suficiente. Aparte de ponerlo nuevo, voy a llevar uno de recambio para sustituirlo a la menor sospecha, y de forma programada al entrar a los canales por Dunkerque, porque a partir de ahí nos esperan 1.000 kilómetros a motor hasta el Mediterráneo y no hay que andarse con tonterías. Aunque en los canales el agua es dulce, y la probabilidad de que se obstruya es mínima. Además aprovecharé cualquier disculpa para quitar el termostato y aclararlo directamente en agua dulce. Y si se me estropean los dos, dejaré el motor sin termostato, porque es menos arriesgado que trabaje un poco en frío a que sufra un calentón y un culatazo.
Con estos mantenimientos el Corto Maltés queda listo para intentar la vuelta a Francia, estando previsto que salgamos el 24 de mayo hacia Hondarribia. ¿Existirá de verdad "la ley de Murphy inversa": si algo puede salir bien, saldrá bien"?.
miércoles, 25 de abril de 2018
Vela solidaria en Huelva.
Hola navegantes.
Un grupo de navegantes y sanitarios de Huelva van a reproducir nuestra experiencia de vela solidaria con niños de oncología. El grupo se va a llamar "Navega con Alvaro", aunque ya adelanto que no tiene que ver con mi nombre sino con la situación personal del organizador que, entre otras cosas, explica en esta entrevista:
http://www.huelvainformacion.es/huelva/Navega-Alvaro-ofrece-enfermos-opcion_0_1239476431.html
Además se puede oir esta otra entrevista en COPE HUELVA sobre la misma actividad:
http://www.cope.es/directos/huelva
En resumen, van a enseñar a navegar y disfrutar del mar y de la vela a niños con enfermedades crónicas, especialmente de oncología. Por supuesto de forma altruista y sin coste para las familias, y en colaboración con la sanidad pública de Andalucía y otras instituciones. Después de Santander, Getxo y Laredo, Huelva será la cuarta ciudad en que se ponga en marcha la iniciativa.
Mañana jueves 26 de abril habrá una reunión en el Colegio de Médicos de Huelva, a las 18 horas, a la que pueden acudir todos los interesados. Están necesitando especialmente veleros con sus patrones, y cualquier interesado en colaborar puede ponerse en contacto con su organizador, Fernando Jiménez-Castellanos, cuyos datos de contacto figuran en la imagen siguiente.
Animaos a participar.
Un grupo de navegantes y sanitarios de Huelva van a reproducir nuestra experiencia de vela solidaria con niños de oncología. El grupo se va a llamar "Navega con Alvaro", aunque ya adelanto que no tiene que ver con mi nombre sino con la situación personal del organizador que, entre otras cosas, explica en esta entrevista:
http://www.huelvainformacion.es/huelva/Navega-Alvaro-ofrece-enfermos-opcion_0_1239476431.html
Además se puede oir esta otra entrevista en COPE HUELVA sobre la misma actividad:
http://www.cope.es/directos/huelva
En resumen, van a enseñar a navegar y disfrutar del mar y de la vela a niños con enfermedades crónicas, especialmente de oncología. Por supuesto de forma altruista y sin coste para las familias, y en colaboración con la sanidad pública de Andalucía y otras instituciones. Después de Santander, Getxo y Laredo, Huelva será la cuarta ciudad en que se ponga en marcha la iniciativa.
Mañana jueves 26 de abril habrá una reunión en el Colegio de Médicos de Huelva, a las 18 horas, a la que pueden acudir todos los interesados. Están necesitando especialmente veleros con sus patrones, y cualquier interesado en colaborar puede ponerse en contacto con su organizador, Fernando Jiménez-Castellanos, cuyos datos de contacto figuran en la imagen siguiente.
Animaos a participar.
Nada nuevo bajo el sol.
Hola navegantes.
¿Os acordáis de Mat, el chico que quería cruzar el Atlántico en una especie de tonel blindado de 1 metro de eslora, y que tras dos intentos tuvo que abandonar?. Os lo conté en las entradas del blog de 16 de febrero de 2018, y 10, 15 y 20 de abril de 2017. Pues ahora me he enterado de que en 1936 otro pirado, el americano Ernest Biegajski, intentó cruzar el Atlántico en un bidón de pepinillos. Si, aquí le veis haciendo las "pruebas de estabilidad" (en aquella época hasta los aventureros iban con chaqueta, corbata y sombrero):
Tiene gracia la similitud de la foto con las pruebas de estabilidad de Mat en el Undaunted:

Ernest era del estado de Buffalo, y así bautizó a su "barco". El bidón de pepinillos estaba estabilizado lateralmente con 4 volúmenes de corcho que se ven en la primera foto, y tenía una vela cuadrada en un mástil de 3 metros de alto. Invirtió en el "barco" su paga de licenciamiento del ejército y no sabía navegar. Por suerte hizo las pruebas del engendro en uno de los Grandes Lagos, el lago Erie, entre Canadá y EEUU, con un resultado tan catastrófico que abandonó la idea de cruzar el Atlántico. Menos mal. En eso fué más intelgente que Mat, cuyo primer intento se frustró por un problema técnico que no había detectado ya que no había hecho pruebas de mar antes de lanzarse a la travesía del Océano, y el segundo por un problema administrativo que tal vez le salvó la vida.
martes, 24 de abril de 2018
Explicación del cáncer a los niños.
Hola navegantes.
Lucía Peralta, una compañera, médico de familia, que seguramente colaborará con nuestro grupo de vela, ha escrito un libro infantil explicando el cáncer a los niños. Se titula "El bosque Sanador" y lo presentará una cuentacuentos en la feria del libro en Santander, el domingo 29 a las 17:15 h. Intentad ir todos, grumetillos incluidos, para arroparla en esta lucha que compartimos. Aquí va la información:
Lucía Peralta, una compañera, médico de familia, que seguramente colaborará con nuestro grupo de vela, ha escrito un libro infantil explicando el cáncer a los niños. Se titula "El bosque Sanador" y lo presentará una cuentacuentos en la feria del libro en Santander, el domingo 29 a las 17:15 h. Intentad ir todos, grumetillos incluidos, para arroparla en esta lucha que compartimos. Aquí va la información:
lunes, 23 de abril de 2018
¡Qué sustazo!
Hoy saqué el barco a carenar. Aunque las referencias de la eslinga por la regala estaban bien, resulta que la de proa había pasado por detrás de la orza y luego con el peso del barco se había desplazado hacia delante a la altura de la regala, pareciendo que estaba bien. En realidad estaba pasada casi por la mitad de la eslora. Un movimiento brusco y el pobre Corto Maltés se habría ido al suelo por el morro. No nos dimos cuenta hasta estar fuera del agua, porque yo, desde dentro del barco, no veía la eslinga y el marinero no se dió cuenta. Lo llevamos a paso de hormiguita hasta la cuna, y por suerte mantuvo el equilibrio y no se cayó.
15 minutos de infarto hasta verle en la cuna, y temiendo que Murphy estaba intentando embarcarse también este verano con nosotros.
15 minutos de infarto hasta verle en la cuna, y temiendo que Murphy estaba intentando embarcarse también este verano con nosotros.
sábado, 21 de abril de 2018
Las banderas de cortesía, y la bandera Q.
Hola navegantes.
Para una embarcación deportiva es obligatorio llevar en popa la bandera nacional. Se lleva de día y de noche, aunque en algunos barcos se acostumbra a retirarla por la noche. La visita a otro país, y como reconocimiento de su territorialidad, aconseja izar en el obenque de estribor la bandera del país visitado. Esta “bandera de cortesía” es opcional, pero en algunos países la consideran obligatoria y si no se lleva molesta a las autoridades y puede provocar una sanción. Los navegantes que dan la vuelta al mundo visitan cientos de países, y para ahorrar suelen fabricarse por sí mismos las banderas, utilizando retales de ropa o trapos. Hacértela en casa también le da un aire tierno y de complicidad con la persona que te la hace, que en cierto modo te acompaña durante la travesía aunque no esté presente.
Para la vuelta a Francia necesitaremos la de Francia y la del Reino Unido. La de Francia la tengo de navegaciones anteriores, y aún conservo la que me hizo Ana para la vuelta a España en 2012:
Ya es veterana (ahora está más viejita) y la hemos utilizado varios años. En la navegación por el mar se lleva, como dije, en el obenque de estribor. En el obenque suele quedarse al tumbar el palo para navegar por los canales, pero claro, allí ni ondea ni se la ve, pero no se me ha ocurrido otra forma de exhibirla. Ni siquiera sé si es lo reglamentario.
Respecto a la del Reino Unido, o Union Jak, que en náutica es la bandera inglesa en la esquina superior de una tela roja, es muy difícil de confeccionar por su complejidad:
Al ir a comprarla me he llevado la sorpresa de no encontrarla en las tiendas habituales de Santander, lo que da idea de lo que navegamos los españoles fuera de nuestras costas. Espero encontrarla en los puertos franceses del Canal de la Mancha antes de llegar a las islas anglonormandas, que es donde deberemos izarla.
Finalmente, para las islas anglonormandas deberemos llevar también la Bandera Q. Corresponde a la letra Q del código marítimo de señales, e izada de forma aislada significa "mi barco está sano y pido libre plática". Indica que pides la visita de las autoridades aduaneras y sanitarias antes de tocar tierra, y debes permanecer en el barco sin abandonarlo hasta haber recibido esas visitas y arreglado todos los papeles. También hay que recibir la visita aduanera antes de abandonar las islas. En los paises de la UE se ha prescindido de este trámite, pero las islas anglonormandas no forman parte del la UE, pese a ser del Reino Unido, y por eso hay que exhibir la bandera Q desde antes de entrar en sus aguas territoriales (12 millas) hasta haber recibido las citadas visitas. Y en este caso la bandera es obligatoria, y debe izarse en el obenque de babor. Esta bandera es de las fáciles de fabricar (sólo una tela amarilla) y también me la ha hecho Ana, con una donación de mi amiga Maribel que aportó la tela:
Como podéis ver, estas travesías no dejan lugar a la improvisación.
Para una embarcación deportiva es obligatorio llevar en popa la bandera nacional. Se lleva de día y de noche, aunque en algunos barcos se acostumbra a retirarla por la noche. La visita a otro país, y como reconocimiento de su territorialidad, aconseja izar en el obenque de estribor la bandera del país visitado. Esta “bandera de cortesía” es opcional, pero en algunos países la consideran obligatoria y si no se lleva molesta a las autoridades y puede provocar una sanción. Los navegantes que dan la vuelta al mundo visitan cientos de países, y para ahorrar suelen fabricarse por sí mismos las banderas, utilizando retales de ropa o trapos. Hacértela en casa también le da un aire tierno y de complicidad con la persona que te la hace, que en cierto modo te acompaña durante la travesía aunque no esté presente.
Para la vuelta a Francia necesitaremos la de Francia y la del Reino Unido. La de Francia la tengo de navegaciones anteriores, y aún conservo la que me hizo Ana para la vuelta a España en 2012:
Ya es veterana (ahora está más viejita) y la hemos utilizado varios años. En la navegación por el mar se lleva, como dije, en el obenque de estribor. En el obenque suele quedarse al tumbar el palo para navegar por los canales, pero claro, allí ni ondea ni se la ve, pero no se me ha ocurrido otra forma de exhibirla. Ni siquiera sé si es lo reglamentario.
Respecto a la del Reino Unido, o Union Jak, que en náutica es la bandera inglesa en la esquina superior de una tela roja, es muy difícil de confeccionar por su complejidad:
Al ir a comprarla me he llevado la sorpresa de no encontrarla en las tiendas habituales de Santander, lo que da idea de lo que navegamos los españoles fuera de nuestras costas. Espero encontrarla en los puertos franceses del Canal de la Mancha antes de llegar a las islas anglonormandas, que es donde deberemos izarla.
Finalmente, para las islas anglonormandas deberemos llevar también la Bandera Q. Corresponde a la letra Q del código marítimo de señales, e izada de forma aislada significa "mi barco está sano y pido libre plática". Indica que pides la visita de las autoridades aduaneras y sanitarias antes de tocar tierra, y debes permanecer en el barco sin abandonarlo hasta haber recibido esas visitas y arreglado todos los papeles. También hay que recibir la visita aduanera antes de abandonar las islas. En los paises de la UE se ha prescindido de este trámite, pero las islas anglonormandas no forman parte del la UE, pese a ser del Reino Unido, y por eso hay que exhibir la bandera Q desde antes de entrar en sus aguas territoriales (12 millas) hasta haber recibido las citadas visitas. Y en este caso la bandera es obligatoria, y debe izarse en el obenque de babor. Esta bandera es de las fáciles de fabricar (sólo una tela amarilla) y también me la ha hecho Ana, con una donación de mi amiga Maribel que aportó la tela:
Como podéis ver, estas travesías no dejan lugar a la improvisación.
viernes, 20 de abril de 2018
jueves, 19 de abril de 2018
Dibufirma de Manuel.
Eso, para Manuel, que ayer dió un paso importantísimo para su futuro profesional. Te mando un abrazo.
martes, 17 de abril de 2018
Dibufirma del Tonic 23 AKUMAL.
Su capitán va a acompañarme en algunas etapas de la vuelta a Francia, concretamene la segunda mitad del Canal de La Mancha, para ir cogiendo el pulso a este barquito y conociendo sus capacidades para grandes travesías. Gracias David.
domingo, 15 de abril de 2018
viernes, 13 de abril de 2018
La vuelta a Francia: el rollito del seguro.
Hola navegantes.
Si alguien creía que en estas travesías sólo había que preparar el barco y el estado de ánimo, que vaya aterrizando a la realidad. Al revisar mi seguro con AXA me encuentro que cubre "el Mediterráneo, y fuera de éste hasta 200 millas del litoral español y portugués". En la vuelta a Francia no vamos a alejarnos más de 12 millas de la costa, pero claro, al llegar a Dunkerque estaremos a casi 600 millas del "litoral español":
Es algo incomprensible porque "el Mediterráneo", que sí está cubierto, te permite alejarte 1.800 millas del "litoral español":
Si alguien lo entiende que me lo explique. ¡Por el Mediterráneo puedes ir hasta la península arábiga y por el Atlántico no puedes pasar de La Rochelle!. El caso es que se lo he planteado a AXA, pidiendo que me ampliaran a toda la costa atlántica de Francia, y no ha habido forma de hacerlo.
La conclusión práctica es que he tenido que cambiar de compañía, y con la suerte de haber dado con una, que asegura a la Federación Española de Vela, que cubre "los mares territoriales (12 millas) y las aguas interiores de España y los demás miembros de la Unión Europea, y fuera de estos en una franja de 200 millas náuticas desde el litoral español y/o portugués, así como en el Mar Mediterráneo, incluyendo la travesía entre la Península Ibérica y las Islas Canarias". Y encima es más barata y con mejores coberturas.
Otra conclusión práctica es que hay que revisar los papelajos antes de mover el barco. Y eso sirve también para las coberturas en el transporte por carretera.
Si alguien creía que en estas travesías sólo había que preparar el barco y el estado de ánimo, que vaya aterrizando a la realidad. Al revisar mi seguro con AXA me encuentro que cubre "el Mediterráneo, y fuera de éste hasta 200 millas del litoral español y portugués". En la vuelta a Francia no vamos a alejarnos más de 12 millas de la costa, pero claro, al llegar a Dunkerque estaremos a casi 600 millas del "litoral español":
Es algo incomprensible porque "el Mediterráneo", que sí está cubierto, te permite alejarte 1.800 millas del "litoral español":
Si alguien lo entiende que me lo explique. ¡Por el Mediterráneo puedes ir hasta la península arábiga y por el Atlántico no puedes pasar de La Rochelle!. El caso es que se lo he planteado a AXA, pidiendo que me ampliaran a toda la costa atlántica de Francia, y no ha habido forma de hacerlo.
La conclusión práctica es que he tenido que cambiar de compañía, y con la suerte de haber dado con una, que asegura a la Federación Española de Vela, que cubre "los mares territoriales (12 millas) y las aguas interiores de España y los demás miembros de la Unión Europea, y fuera de estos en una franja de 200 millas náuticas desde el litoral español y/o portugués, así como en el Mar Mediterráneo, incluyendo la travesía entre la Península Ibérica y las Islas Canarias". Y encima es más barata y con mejores coberturas.
Otra conclusión práctica es que hay que revisar los papelajos antes de mover el barco. Y eso sirve también para las coberturas en el transporte por carretera.
jueves, 12 de abril de 2018
martes, 10 de abril de 2018
Dibufirma de Sofía.
Dibufirma de Sofía:
Esta me gusta mucho, sobre todo haber podido aprovechar la tilde de la "i" para el mango del fueraborda.
Esta me gusta mucho, sobre todo haber podido aprovechar la tilde de la "i" para el mango del fueraborda.
lunes, 9 de abril de 2018
Entrevista sobre la vuelta a Francia y la navegación a Elba.
Hola navegantes.
Anoche me entrevistó Edu Araujo, en su programa de Onda Vasca "Itsas Tantak" acerca de nuestra navegación en el Corto Maltés a la Isla de Elba, y los preparativos y expectativas del intento de dar la vuelta a Francia este verano. Podéis escucharla aquí:
https://www.dropbox.com/sh/xpnjcx8gb7aar2p/AACqXw4sQjDNJq-VyDg10f5ta?dl=0
Espero que os guste. Aquí la ruta prevista para este verano:
Anoche me entrevistó Edu Araujo, en su programa de Onda Vasca "Itsas Tantak" acerca de nuestra navegación en el Corto Maltés a la Isla de Elba, y los preparativos y expectativas del intento de dar la vuelta a Francia este verano. Podéis escucharla aquí:
https://www.dropbox.com/sh/xpnjcx8gb7aar2p/AACqXw4sQjDNJq-VyDg10f5ta?dl=0
Espero que os guste. Aquí la ruta prevista para este verano:
domingo, 8 de abril de 2018
Transporte de un velero por el aire.
Pues sí, aunque os parezca mentira a veces es más práctico, rápido y económico transportar un velero desde el astillero hasta su lugar de navegación, o de un lugar de navegación a otro, por el aire en vez de por la carretera. Por carretera se necesita un camión especial, si es un multicasco con mucha manga puede resultar casi imposible acoplarlo en un camión, y necesita un convoy que vaya cerrando la carretera a su paso para no cruzarse con ningún otro vehículo, ya que no cabrían los dos en la carretera. Por el aire lo cuelga un helicóptero por el palo y lo deposita en el agua suavemente, después de hacer un viaje aéreo por encima de los valles y las montañas. Además se evita el trabajo de desarbolarlo y luego arbolarlo. En un barco pequeño como el Corto Maltés no es nada, pero en un barco grande, con mucha electrónica (y muy valiosa) en el palo, ese trabajito se las trae y puede terminar como el rosario de la aurora. Total, que por el aire es un chollo. En la imagen, un helicóptero depositando un trimarán en el lago Léman.
sábado, 7 de abril de 2018
Los semáforos meteorológicos.
Hola navegantes.
Parece algo ancestral en los tiempos de los pronósticos por Internet, pero en algunos puertos aún se utilizan señales y semáforos para informar de un vistazo rápido de la meteorología. A pesar de su aparente simpleza, tienen la ventaja de su inmediatez (se ponen en cuanto se tiene conocimiento del aviso) su cercanía (se refieren a ese puerto y a ese lugar concreto, que puede estar modificado por factores locales, como la forma de la costa, que no se tienen en cuenta en los pronósticos globales) y que tienen detrás las mejores informaciones que se han recibido en la Capitanía que los maneja.
Igual que los semáforos de mareas, consisten en marcas de día (en este caso, esferas, conos, o una cruz para el huracán, parece que ya están escribiendo tu esquela si te atreves a salir) o luces superpuestas de noche, con los códigos que indica la imagen:
Aunque su interpretación es fácil teniendo la chuleta, lo difícil es diferenciar un semáforo de otro de los que os conté en entradas anteriores. Por ejemplo al comparar este código con los del semáforo de mareas veo las siguientes coincidencias:
Parece algo ancestral en los tiempos de los pronósticos por Internet, pero en algunos puertos aún se utilizan señales y semáforos para informar de un vistazo rápido de la meteorología. A pesar de su aparente simpleza, tienen la ventaja de su inmediatez (se ponen en cuanto se tiene conocimiento del aviso) su cercanía (se refieren a ese puerto y a ese lugar concreto, que puede estar modificado por factores locales, como la forma de la costa, que no se tienen en cuenta en los pronósticos globales) y que tienen detrás las mejores informaciones que se han recibido en la Capitanía que los maneja.
Igual que los semáforos de mareas, consisten en marcas de día (en este caso, esferas, conos, o una cruz para el huracán, parece que ya están escribiendo tu esquela si te atreves a salir) o luces superpuestas de noche, con los códigos que indica la imagen:
Aunque su interpretación es fácil teniendo la chuleta, lo difícil es diferenciar un semáforo de otro de los que os conté en entradas anteriores. Por ejemplo al comparar este código con los del semáforo de mareas veo las siguientes coincidencias:
- La señal de una esfera negra indica tanto viento fuerte superior a 6-7 Beaufort de cualquier dirección como altura de agua de 5 metros.
- La señal luminosa blanco sobre verde indica viento fuerte de cualquier dirección superior a 6-7 Beaufort, pero también marea vaciante.
- La señal de un cono con la punta hacia arriba indica temporal del noroeste, pero también marea creciente y también altura de agua de 0,20 metros.
- La señal de un cono con la punta hacia abajo indica temporal del sudoeste, pero también marea vaciante.
- La señal de dos conos negros con la punta hacia arriba indica temporal del nordeste, pero también altura de agua de 0,40 metros.
- Y seguramente alguna más.
miércoles, 4 de abril de 2018
Los semáforos de mareas.
Hola navegantes.
A los semáforos de tráfico portuario que os conté el otro día se añaden a veces, en algunos puertos, y para complicar más las cosas, los semáforos de mareas. Consisten en unas marcas (de día) y unas luces (de noche) situadas a la entrada de los puertos de marea, para decirte si la marea está subiendo o bajando e indicando la altura de agua y saber si puedes pasar con el calado de tu barco o no.
1) Indicación de marea creciente o vaciante (parte izquierda de la figura): consiste en una bandera verde de día, o dos luces verdes en horizontal de noche, para la estoa de bajamar (el momento en que la marea baja no ha empezado a subir). Un cono negro con el vértice arriba de día, y una luz verde sobre blanca de noche, para la marea creciente. Una bandera con la letra M con el color invertido para la estoa de pleamar (la M es una cruz blanca sobre fondo azul y la de pleamar una cruz azul sobre fondo blanco) durante el día, dos luces blancas en horizontal durante la noche. Y finalmente un cono negro con el vértice abajo de día, y una luz blanca sobre verde de noche, para la marea vaciante.
2) Indicación de la altura de agua sobre el fondo (parte derecha de la figura): es un código de símbolos parecido a los números romanos, con una marca (cono negro) para los 20 cm, un rectángulo negro para 1 metro, y una esfera negra para 5 metros. Si se repiten hay que sumar sus valores. En la figura veis algún ejemplo. Las marcas se usan de día. De noche se sustituyen el cono por una luz verde, el rectángulo por una roja, y la esfera por una blanca. Ya os dije que en algunos puertos lo han modernizado y en su entrada hay un marcador electrónico con la altura exacta en cada momento.
Y ya van dos tipos de semáforos. Otro día os contaré los semáforos meteorológicos.
A los semáforos de tráfico portuario que os conté el otro día se añaden a veces, en algunos puertos, y para complicar más las cosas, los semáforos de mareas. Consisten en unas marcas (de día) y unas luces (de noche) situadas a la entrada de los puertos de marea, para decirte si la marea está subiendo o bajando e indicando la altura de agua y saber si puedes pasar con el calado de tu barco o no.
1) Indicación de marea creciente o vaciante (parte izquierda de la figura): consiste en una bandera verde de día, o dos luces verdes en horizontal de noche, para la estoa de bajamar (el momento en que la marea baja no ha empezado a subir). Un cono negro con el vértice arriba de día, y una luz verde sobre blanca de noche, para la marea creciente. Una bandera con la letra M con el color invertido para la estoa de pleamar (la M es una cruz blanca sobre fondo azul y la de pleamar una cruz azul sobre fondo blanco) durante el día, dos luces blancas en horizontal durante la noche. Y finalmente un cono negro con el vértice abajo de día, y una luz blanca sobre verde de noche, para la marea vaciante.
2) Indicación de la altura de agua sobre el fondo (parte derecha de la figura): es un código de símbolos parecido a los números romanos, con una marca (cono negro) para los 20 cm, un rectángulo negro para 1 metro, y una esfera negra para 5 metros. Si se repiten hay que sumar sus valores. En la figura veis algún ejemplo. Las marcas se usan de día. De noche se sustituyen el cono por una luz verde, el rectángulo por una roja, y la esfera por una blanca. Ya os dije que en algunos puertos lo han modernizado y en su entrada hay un marcador electrónico con la altura exacta en cada momento.
Y ya van dos tipos de semáforos. Otro día os contaré los semáforos meteorológicos.
martes, 3 de abril de 2018
lunes, 2 de abril de 2018
Puertos con semáforo.
Hola navegantes.
En España no es muy habitual, pero en Francia hay muchísimos puertos cuya entrada está regulada por un semáforo. Son puertos con dificultades en la entrada, y el semáforo suele ser un conjunto de luces situadas en el edificio de un faro o similar, en un lugar bien visible desde el mar. El código es más complejo que los semáforos de carreteras y podéis verlo aquí:
Aunque os parezca mentira, estas señales semafóricas no son internacionales. Por ejemplo, cuando en la vuelta a España bajábamos por la costa de Portugal, allí la entrada prohibida no se marcaba con 3 luces rojas verticales sino con verde-rojo-verde en vertical, y la entrada peligrosa con verde-destellos rojos-verde.
Y por si fuera poco, a veces prevalecen las marcas poco ortodoxas consagradas por la tradición, que pueden ponerte en un serio aprieto por su chapucería. Por ejemplo la barra del río Etel es una de las más peligrosas que abordaremos en la vuelta a Francia. Se trata de la desembocadura de un río con 0,7 metros de calado en el estrecho canal de entrada, rodeado de arenales con 0,4 metros de calado. Cuando la marea y el viento se enfrentan a la corriente del río se forman estas rompientes:
Naturalmente así no entraríamos ni bajo los efectos del alcohol, y sólo nos meteremos si las condiciones son clementes. Pues a pesar de su peligrosidad, el "semáforo" de la entrada parece hecho por Hommer Simpson, aunque su mantenimiento tantos años hace suponer que es efectivo. Pero lo que no cabe duda es que hay que conocerlo. Consiste en una flecha roja sobre una casita. Cuando está vertical se puede pasar, y cuando está horizontal no está permitido el acceso a ningún tipo de barco:
Además hay una señal intermedia, que consiste en una bola negra izada en el mismo poste, que significa que está prohibido el paso a los barcos sin cubierta cerrada de menos de 8 metros de eslora. Los demás sí pueden pasar. A veces la misma flecha roja es usada para indicarte hacia qué lado de la entrada tienes que dirigirte: inclinada hacia la izquierda significa arrumbar a babor, y hacia la derecha arrumbar hacia estribor. Finalmente puedes encontrarte izada una bandera roja, que significa que el piloto o práctico responsable del semáforo no está de servicio, y por lo tanto no puedes hacer caso de lo que indiquen las anteriores. ¿Curioso, no?.
Yo por prudencia, ante cualquier señal que no sea la de paso libre contacto por radio con el faro o con Salvamento Marítimo para recibir instrucciones, y a veces aunque indique paso libre. Al personal le encanta ayudar, aunque sea sólo para decirte que entres como quieras.
En España no es muy habitual, pero en Francia hay muchísimos puertos cuya entrada está regulada por un semáforo. Son puertos con dificultades en la entrada, y el semáforo suele ser un conjunto de luces situadas en el edificio de un faro o similar, en un lugar bien visible desde el mar. El código es más complejo que los semáforos de carreteras y podéis verlo aquí:
Y por si fuera poco, a veces prevalecen las marcas poco ortodoxas consagradas por la tradición, que pueden ponerte en un serio aprieto por su chapucería. Por ejemplo la barra del río Etel es una de las más peligrosas que abordaremos en la vuelta a Francia. Se trata de la desembocadura de un río con 0,7 metros de calado en el estrecho canal de entrada, rodeado de arenales con 0,4 metros de calado. Cuando la marea y el viento se enfrentan a la corriente del río se forman estas rompientes:
Naturalmente así no entraríamos ni bajo los efectos del alcohol, y sólo nos meteremos si las condiciones son clementes. Pues a pesar de su peligrosidad, el "semáforo" de la entrada parece hecho por Hommer Simpson, aunque su mantenimiento tantos años hace suponer que es efectivo. Pero lo que no cabe duda es que hay que conocerlo. Consiste en una flecha roja sobre una casita. Cuando está vertical se puede pasar, y cuando está horizontal no está permitido el acceso a ningún tipo de barco:
Además hay una señal intermedia, que consiste en una bola negra izada en el mismo poste, que significa que está prohibido el paso a los barcos sin cubierta cerrada de menos de 8 metros de eslora. Los demás sí pueden pasar. A veces la misma flecha roja es usada para indicarte hacia qué lado de la entrada tienes que dirigirte: inclinada hacia la izquierda significa arrumbar a babor, y hacia la derecha arrumbar hacia estribor. Finalmente puedes encontrarte izada una bandera roja, que significa que el piloto o práctico responsable del semáforo no está de servicio, y por lo tanto no puedes hacer caso de lo que indiquen las anteriores. ¿Curioso, no?.
Yo por prudencia, ante cualquier señal que no sea la de paso libre contacto por radio con el faro o con Salvamento Marítimo para recibir instrucciones, y a veces aunque indique paso libre. Al personal le encanta ayudar, aunque sea sólo para decirte que entres como quieras.
domingo, 1 de abril de 2018
Los marinos, como los toreros.
Hola navegantes.
Una marino del velero Sun Hung Kai-Scallywag, participando en la Volvo Ocean Race, cayó al agua el pasado 26 de marzo y se le ha dado por desaparecido. John Fisher, descanse en paz.
Su muerte vuelve a poner en duda las normas idiotas de estas regatas, en que parece que se busca el riesgo de muerte como un atractivo más, y quizás el principal, del espectáculo, igual que en las corridas de toros. De hecho su lema, que a partir de ahora se va a volver contra ellos ("La vida al límite") parece un guiño a ese riesgo de muerte, igual que hace unos años en los circos se anunciaban los trapecistas "sin red" para atraer más público. Navegan en unos barcos que se han comparado a los primeros modelos de la aviación, en que los pilotos volaban en avionetas con cabinas abiertas, ateridos de frío y sin la más mínima comodidad (que se traduce en seguridad) lo que a estas alturas del siglo XXI es una aberración. Los encaminan a navegar por las peores aguas del planeta y lejos de las rutas comerciales que ya no se utilizan, lo que hace que cualquier posible ayuda tarde días en llegar (el mercante más cercano estaba a 400 millas). El Sun Hung Kai-Scallywag navegaba entre Auckland (Nueva Zelanda) y Itajai (Brasil), o sea, en mitad del Pacífico, en empopada con un viento de 35-40 nudos, olas de 4-5 metros que barrían la cubierta, y el agua a 9ºC. Aunque John llevaba puesto el traje estanco de supervivencia y el chaleco, y aunque sus compañeros hicieron lo correcto (lanzar el aro salvavidas y la boya de señalización, macar la posición GPS y avisar a salvamento) no consiguieron encontrarlo. Es más, ni siquiera localizaron la boya de señalización que habían lanzado. A esas velocidades y con esas olas que tapan la visibilidad del náufrago, encontrarlo en mitad del océano después de los minutos que se tardan en la maniobra de velas para retroceder es como encontrar una aguja en un pajar.
Al parecer una ola barrió la cubierta, provocó una trasluchada y John, que estaba volviendo a la bañera de una maniobra en la cubierta, aún no habia enganchado su arnés a un punto seguro. Llama la atención que no usara la línea de vida para desplazarse siempre amarrado hasta la proa, y que no llevase una baliza personal de hombre al agua que en esos barcos de presupuestos millonarios parece obligatoria.
John es el séptimo marino fallecido en la historia de esta regata alrededor del mundo en equipaje, y los expertos preven que si no se modifican las características de los veleros que participan no será el último.
Una marino del velero Sun Hung Kai-Scallywag, participando en la Volvo Ocean Race, cayó al agua el pasado 26 de marzo y se le ha dado por desaparecido. John Fisher, descanse en paz.
Su muerte vuelve a poner en duda las normas idiotas de estas regatas, en que parece que se busca el riesgo de muerte como un atractivo más, y quizás el principal, del espectáculo, igual que en las corridas de toros. De hecho su lema, que a partir de ahora se va a volver contra ellos ("La vida al límite") parece un guiño a ese riesgo de muerte, igual que hace unos años en los circos se anunciaban los trapecistas "sin red" para atraer más público. Navegan en unos barcos que se han comparado a los primeros modelos de la aviación, en que los pilotos volaban en avionetas con cabinas abiertas, ateridos de frío y sin la más mínima comodidad (que se traduce en seguridad) lo que a estas alturas del siglo XXI es una aberración. Los encaminan a navegar por las peores aguas del planeta y lejos de las rutas comerciales que ya no se utilizan, lo que hace que cualquier posible ayuda tarde días en llegar (el mercante más cercano estaba a 400 millas). El Sun Hung Kai-Scallywag navegaba entre Auckland (Nueva Zelanda) y Itajai (Brasil), o sea, en mitad del Pacífico, en empopada con un viento de 35-40 nudos, olas de 4-5 metros que barrían la cubierta, y el agua a 9ºC. Aunque John llevaba puesto el traje estanco de supervivencia y el chaleco, y aunque sus compañeros hicieron lo correcto (lanzar el aro salvavidas y la boya de señalización, macar la posición GPS y avisar a salvamento) no consiguieron encontrarlo. Es más, ni siquiera localizaron la boya de señalización que habían lanzado. A esas velocidades y con esas olas que tapan la visibilidad del náufrago, encontrarlo en mitad del océano después de los minutos que se tardan en la maniobra de velas para retroceder es como encontrar una aguja en un pajar.
Al parecer una ola barrió la cubierta, provocó una trasluchada y John, que estaba volviendo a la bañera de una maniobra en la cubierta, aún no habia enganchado su arnés a un punto seguro. Llama la atención que no usara la línea de vida para desplazarse siempre amarrado hasta la proa, y que no llevase una baliza personal de hombre al agua que en esos barcos de presupuestos millonarios parece obligatoria.
John es el séptimo marino fallecido en la historia de esta regata alrededor del mundo en equipaje, y los expertos preven que si no se modifican las características de los veleros que participan no será el último.
viernes, 30 de marzo de 2018
jueves, 29 de marzo de 2018
Canales: la más larga puede ser la más corta.
Hola navegantes.
La navegación por los canales tiene muchas peculiaridades respecto al mar: vamos desarbolados, no hay olas ni mareas, en vez de un horizonte vacío lo tienes completamente amueblado, te espera una sorpresa tras cada recodo del río o del canal, te quedas de forma gratuita a dormir en cualquier sitio y cerquísima de los centros urbanos, navegas por agua dulce con lo que te evitas problemas y mantenimiento con el motor, no dependes de la meteorología, etc. Ni mejor ni peor, pero muy distinto que por el mar. Yo digo que un navegante que no conozca las aguas interiores no está completo. Pero a efectos prácticos la principal diferencia es el modo de calcular la duración de las etapas, que no debe hacerse por millas sino por esclusas.
En efecto, el paso de una esclusa lleva unos 15-20 minutos si está vacía y todo se desarrolla bien, hasta más de una hora si te toca esperar. Si en una etapa tienes que pasar 8 ó 10 esclusas puede ocurrir que dediques todo el tiempo de navegación a las esclusas y no avances más que unas pocas millas hacia tu destino. Así pues, lo más importante es el número de esclusas y no el número de millas.
En la vuelta a Francia volveremos al Mediterráneo por las aguas interiores de Francia. Hasta llegar a Paris hay una red de canales que parece una telaraña, donde es fácil confundirse y acabar en Alemania, porque como ya dije en otra entrada, no suele haber carteles indicadores como en las carreteras:
De París hacia el Sur hay cuatro rutas posibles:
La navegación por los canales tiene muchas peculiaridades respecto al mar: vamos desarbolados, no hay olas ni mareas, en vez de un horizonte vacío lo tienes completamente amueblado, te espera una sorpresa tras cada recodo del río o del canal, te quedas de forma gratuita a dormir en cualquier sitio y cerquísima de los centros urbanos, navegas por agua dulce con lo que te evitas problemas y mantenimiento con el motor, no dependes de la meteorología, etc. Ni mejor ni peor, pero muy distinto que por el mar. Yo digo que un navegante que no conozca las aguas interiores no está completo. Pero a efectos prácticos la principal diferencia es el modo de calcular la duración de las etapas, que no debe hacerse por millas sino por esclusas.
En efecto, el paso de una esclusa lleva unos 15-20 minutos si está vacía y todo se desarrolla bien, hasta más de una hora si te toca esperar. Si en una etapa tienes que pasar 8 ó 10 esclusas puede ocurrir que dediques todo el tiempo de navegación a las esclusas y no avances más que unas pocas millas hacia tu destino. Así pues, lo más importante es el número de esclusas y no el número de millas.
En la vuelta a Francia volveremos al Mediterráneo por las aguas interiores de Francia. Hasta llegar a Paris hay una red de canales que parece una telaraña, donde es fácil confundirse y acabar en Alemania, porque como ya dije en otra entrada, no suele haber carteles indicadores como en las carreteras:
De París hacia el Sur hay cuatro rutas posibles:
- Vía Bourgogne (nº 1 en el mapa): es la más corta (629 km) pero tiene el segundo mayor número de esclusas (219) lo que la convierte en la vía más lenta. A cambio es la que soporta el menor tráfico comercial, por lo que el paso de cada esclusa es más rápido al no haber que esperar. Atraviesa los sitios más campestres y una gran variedad de lugares culturales.
- Vía Canal lateral del Loira (nº 2 en el mapa): es la segunda más corta (643 km) y son sólo 157 esclusas. Atraviesa zonas industriales y tiene abundante tráfico de barcazas.
- Vía Canal Nivernais (nº 3 en el mapa): 706 km y 225 esclusas. Es la segunda más larga y sin embargo la primera más lenta. Es la más recomendable para navegantes sin prisa porque atraviesa los sitios más bonitos y remotos del interior de Francia, pero está limitada por su escaso calado (1,20 m en el eje de los canales, menos en las orillas).
- Vía Río Marne (nº 4 en el mapa): es la más larga (713 km) pero la que tiene menos esclusas (sólo 155) lo que la convierte en la vía más rápida. Sus escenarios son también de los más atractivos.
lunes, 26 de marzo de 2018
Descuento de ExLibric.
Con motivo de la presentación del libro "Un tripulante llamado Murphy", el día 8 de abril en el Club Náutico de Laredo, la editorial ExLibric me informa de que va a hacer un descuento del 10% en los pedidos por Internet de todos mis libros.
Hay que pinchar en el libro elegido en la columna derecha del blog o en https://www.exlibric.com/autores/alvaro-gonzalez/ y cuando se llega a la caja introducir en la casilla "cupones" el siguiente código:
#velaconalvaro
Comprobar que ha aplicado el descuento y continuar. Un saludo
domingo, 25 de marzo de 2018
Presentación de "Un tripulante llamado Murphy" en Laredo.
Hola navegantes.
El próximo domingo 8 de abril voy a presentar en Laredo el libro de nuestra navegación a la Isla de Elba, en Italia, en el Corto Maltés. Será en el Club Náutico de Laredo a las 12 horas. La siguiente imagen se puede mandar por wasap, por si me hacéis el favor de reenviarla a vuestros conocidos que puedan estar interesados.
Si alguien quiere que le lleve el libro dedicado con una dibucarta o con la dibufirma de su barco, que me mande un correo a alvarogaledo@gmail.com.
Gracias y un saludo.
El próximo domingo 8 de abril voy a presentar en Laredo el libro de nuestra navegación a la Isla de Elba, en Italia, en el Corto Maltés. Será en el Club Náutico de Laredo a las 12 horas. La siguiente imagen se puede mandar por wasap, por si me hacéis el favor de reenviarla a vuestros conocidos que puedan estar interesados.
Si alguien quiere que le lleve el libro dedicado con una dibucarta o con la dibufirma de su barco, que me mande un correo a alvarogaledo@gmail.com.
Gracias y un saludo.
sábado, 24 de marzo de 2018
¿El fin de los cementerios de barcos?.
Hola navegantes.
¿Cuánto dura un barco deportivo?. Aún no se sabe seguro, pero si se cuida bien puede durar varias décadas, y desde luego más que un coche. Nuestro Corto Maltés tiene más de 30 años y esperamos que nos dure otros 30. Lo malo es que aún no se sabe qué hacer con un viejo barco desguazado. Así como en la automoción está bien establecida la forma de dar un coche de baja, desguazarlo y reciclarlo, en la náutica deportiva hay una carencia.
Antiguamente los barcos se hundían, solicitando permiso, en zonas determinadas, normalmente grandes fosas abisales o valles submarinos, donde se remolcaba el barco y se le abrían los grifos de fondo para que se hundiera. Por supuesto, después de haberlo desprovisto de cualquier contaminante. Pero lo más habitual era que el barco acabase abandonado en una marina hasta que se hundiera, momento en que los responsables de la marina lo sacaban a un hangar o patio donde permenecía para el descanso eterno. Otras veces el barco quedaba abandonado en un estuario o en la orilla de un río donde las mareas acababan pudiendo con él y dejándolo medio enterrado en la basa del fondo para siempre. Ello iba creando una masa de residuos cotaminantes y feos a la que no se daba solución.
Recientemente en Francia has surgido empresas de "deconstrucción" de barcos, que reciclan todo lo posible del barco deportivo, y acaban haciendo del casco picadillo como si fuera un sacapuntas. De momento están en sus inicios (se deconstruyen unos 600 barcos al año, una minucia) y lo paga el propietario, pero las empresas de construcción náutica se están organizando para crear un fondo que se haga cargo de los barcos inservibles. Por ley tendrán que hacerlo a partir del 1 de enero de 2019, y se financiará a partir de ahora con una parte del precio de compra de los barcos destinados al mercado francés (excluirá los barcos destinados a la exportación, que son 3/4 partes de los construidos en Francia). Para el stock histórico de barcos abandonados (se calculan en 20 a 25.000 los que habrá que deconstruir de aquí al año 2023) se creará un fondo con un pequeño porcentaje de los gastos de matriculación de los barcos.
Os aconsejo ver este vídeo. Aunque esté en francés, las imágenes hablan por sí solas:
http://www.voilesetvoiliers.com/chantiers/creation-dun-eco-organisme/#xtor=EPR-2-[news-11-02-2017]-20170211-[lien]
¿Cuánto dura un barco deportivo?. Aún no se sabe seguro, pero si se cuida bien puede durar varias décadas, y desde luego más que un coche. Nuestro Corto Maltés tiene más de 30 años y esperamos que nos dure otros 30. Lo malo es que aún no se sabe qué hacer con un viejo barco desguazado. Así como en la automoción está bien establecida la forma de dar un coche de baja, desguazarlo y reciclarlo, en la náutica deportiva hay una carencia.
Antiguamente los barcos se hundían, solicitando permiso, en zonas determinadas, normalmente grandes fosas abisales o valles submarinos, donde se remolcaba el barco y se le abrían los grifos de fondo para que se hundiera. Por supuesto, después de haberlo desprovisto de cualquier contaminante. Pero lo más habitual era que el barco acabase abandonado en una marina hasta que se hundiera, momento en que los responsables de la marina lo sacaban a un hangar o patio donde permenecía para el descanso eterno. Otras veces el barco quedaba abandonado en un estuario o en la orilla de un río donde las mareas acababan pudiendo con él y dejándolo medio enterrado en la basa del fondo para siempre. Ello iba creando una masa de residuos cotaminantes y feos a la que no se daba solución.
Recientemente en Francia has surgido empresas de "deconstrucción" de barcos, que reciclan todo lo posible del barco deportivo, y acaban haciendo del casco picadillo como si fuera un sacapuntas. De momento están en sus inicios (se deconstruyen unos 600 barcos al año, una minucia) y lo paga el propietario, pero las empresas de construcción náutica se están organizando para crear un fondo que se haga cargo de los barcos inservibles. Por ley tendrán que hacerlo a partir del 1 de enero de 2019, y se financiará a partir de ahora con una parte del precio de compra de los barcos destinados al mercado francés (excluirá los barcos destinados a la exportación, que son 3/4 partes de los construidos en Francia). Para el stock histórico de barcos abandonados (se calculan en 20 a 25.000 los que habrá que deconstruir de aquí al año 2023) se creará un fondo con un pequeño porcentaje de los gastos de matriculación de los barcos.
Os aconsejo ver este vídeo. Aunque esté en francés, las imágenes hablan por sí solas:
http://www.voilesetvoiliers.com/chantiers/creation-dun-eco-organisme/#xtor=EPR-2-[news-11-02-2017]-20170211-[lien]
jueves, 22 de marzo de 2018
"Mascaret", la pororoca francesa.
Hola navegantes.
Otro fenómeno relacionado con las grandes mareas es la pororoca. Consiste en una ola (a veces una sola) que recorre los grandes ríos a partir de su desembocadura, durante decenas de kilómetros hacia río arriba. Es un fenómeno mucho más poderoso cuanto mayor es el río, siendo especialmente devastador en el Amazonas.Se produce por la acción de la marea al penetrar las aguas marinas sobre las fluviales durante la pleamar. Esa ola, a veces de 3 ó 4 metros de altura, se acentúa al estrecharse el río, por lo que puede pasar desapercibida en la zona de los deltas y aparecer algunos kilómetros tierra adentro, donde el cauce es más estrecho. A veces el sonido de la ola es tan fuerte que precede a su aparición.
Como el seno de la ola está frenado por la corriente del río, de dirección contraria, la ola suele ser rompiente, con lo que aumenta su peligrosidad. Incluso a veces la ola se queda quieta en el sitio, pero sigue rompiendo, porque está avanzando sobre las aguas del río que la empujan hacia el mar. Lógicamente el fenómeno es más fuerte en las mareas vivas y cuando el río tiene más caudal, debido a las crecidas.
En los años más recientes la pororoca está siendo utilizada por surfistas porque pueden penetrar sobre una de ellas y subir aguas arriba de la desembocadura durante casi una hora (¡en la misma ola!). Pero lo que para un surfista es un lujo, para un velero, y más si es cogido de lado, puede ser un drama. En efecto, se ha calculado que una ola rompiente cuya altura sea el tercio de la eslora (para el Corto Maltés, una rompiente de 2 metros) vuelca el barco seguro.
En la desembocadura del Sena en el Canal de la Mancha, a la altura de Le Havre, se producía hasta los años 60 una pororoca que los franceses llamaban "Mascaret". Remontaba el río unas decenas de millas y la ola alcanzaba los 2 metros de altura. Era una atracción turística y acudía gente de toda la región a contemplarla. El "Mascaret" provocó el ahogamiento de Leopoldine, la hija de Victor Hugo, y su marido, y luego inspiró al poeta un poema titulado "Demain dès l'aube..." recordando a su hija y a esa región francesa asolada por el río. Afortunadamente hoy el "Mascaret" ha desaparecido, debido a los grandes trabajos de infraestructuras desarrollados en los años 50 y 60 en la desembocadura del Sena (muros portuarios, dragados que han aumentado la profundidad del río, etc). Pero en las grandes mareas los navegantes locales hacen sonar todas las alarmas, porque aunque la ola ya no es rompiente sí se deja sentir, haciendo sufrir a las amarras de los barcos fondeados o amarrados en las orillas.
Para nosotros no es un tema baladí, porque si en la vuelta a Francia vamos mal de tiempo sobre lo planificado nuestro atajo o "plan B" es llegar a Paris por el Sena en lugar de por los canales desde Dunkerque. Eso nos obligaría a remontar el Sena decenas de millas hasta la primera esclusa, y estamos hablando de finales de julio o primeros de agosto, y podría coincidir nuestra entrada con las mareas vivas (14 de julio y 12 de agosto) lo que no sería precisamente bueno para nuestra navegación fluvial.
Otro fenómeno relacionado con las grandes mareas es la pororoca. Consiste en una ola (a veces una sola) que recorre los grandes ríos a partir de su desembocadura, durante decenas de kilómetros hacia río arriba. Es un fenómeno mucho más poderoso cuanto mayor es el río, siendo especialmente devastador en el Amazonas.Se produce por la acción de la marea al penetrar las aguas marinas sobre las fluviales durante la pleamar. Esa ola, a veces de 3 ó 4 metros de altura, se acentúa al estrecharse el río, por lo que puede pasar desapercibida en la zona de los deltas y aparecer algunos kilómetros tierra adentro, donde el cauce es más estrecho. A veces el sonido de la ola es tan fuerte que precede a su aparición.
Como el seno de la ola está frenado por la corriente del río, de dirección contraria, la ola suele ser rompiente, con lo que aumenta su peligrosidad. Incluso a veces la ola se queda quieta en el sitio, pero sigue rompiendo, porque está avanzando sobre las aguas del río que la empujan hacia el mar. Lógicamente el fenómeno es más fuerte en las mareas vivas y cuando el río tiene más caudal, debido a las crecidas.
En los años más recientes la pororoca está siendo utilizada por surfistas porque pueden penetrar sobre una de ellas y subir aguas arriba de la desembocadura durante casi una hora (¡en la misma ola!). Pero lo que para un surfista es un lujo, para un velero, y más si es cogido de lado, puede ser un drama. En efecto, se ha calculado que una ola rompiente cuya altura sea el tercio de la eslora (para el Corto Maltés, una rompiente de 2 metros) vuelca el barco seguro.
En la desembocadura del Sena en el Canal de la Mancha, a la altura de Le Havre, se producía hasta los años 60 una pororoca que los franceses llamaban "Mascaret". Remontaba el río unas decenas de millas y la ola alcanzaba los 2 metros de altura. Era una atracción turística y acudía gente de toda la región a contemplarla. El "Mascaret" provocó el ahogamiento de Leopoldine, la hija de Victor Hugo, y su marido, y luego inspiró al poeta un poema titulado "Demain dès l'aube..." recordando a su hija y a esa región francesa asolada por el río. Afortunadamente hoy el "Mascaret" ha desaparecido, debido a los grandes trabajos de infraestructuras desarrollados en los años 50 y 60 en la desembocadura del Sena (muros portuarios, dragados que han aumentado la profundidad del río, etc). Pero en las grandes mareas los navegantes locales hacen sonar todas las alarmas, porque aunque la ola ya no es rompiente sí se deja sentir, haciendo sufrir a las amarras de los barcos fondeados o amarrados en las orillas.
Para nosotros no es un tema baladí, porque si en la vuelta a Francia vamos mal de tiempo sobre lo planificado nuestro atajo o "plan B" es llegar a Paris por el Sena en lugar de por los canales desde Dunkerque. Eso nos obligaría a remontar el Sena decenas de millas hasta la primera esclusa, y estamos hablando de finales de julio o primeros de agosto, y podría coincidir nuestra entrada con las mareas vivas (14 de julio y 12 de agosto) lo que no sería precisamente bueno para nuestra navegación fluvial.
miércoles, 21 de marzo de 2018
Día mundial de la poesía.
Dicen que la mejor manera de celebrar el día mundial de la poesía (21 de marzo) es escribir una. Comparto ésta, del libro "La sonrisa de Mikel" y dedicada a una de nuestras grumetillas de Carpe Diem que falleció a los 6 años:
YA LO SÉ QUE TU INFANCIA NO IBA SIENDO...
Ya lo sé que tu infancia no iba siendo
ni feliz ni chiripitifláutica;
era tanta inyección, tanto fonendo,
tanta transfusión para este año horrendo
y tan poca la fuerza de la náutica!.
¿Cómo poder más que tanta medicina
(por un rincón pequeño de tu infancia)
con mi barco de vela de resina,
más que el miedo dentro de la ambulancia
con mi fueraborda de gasolina?.
Se te ha llevado La Cariacontecida
sin enternecerse ni por tus pelucas,
ni por la gasa que cubría tu herida
ni por la fragilidad de tus patucas,
robándonos tardes en la mar tendida,
años de juventud y anillos de pedida.
En un cielo profundo de mar de fondo
más allá de esa hermosa nube blanca,
sobre mi cabeza virando por redondo,
oteando el mar con tu mirada franca,
amollando la escota, tomando un rizo,
y lejos del hospital... te inmortalizo.
Y dentro de unos años minifaldera
te sentiré cuando por la albufera
vague con mis grumetes todavía
presintiendo tu larga cabellera,
tu dolor olvidado, tu cercanía,
y hasta oliendo tu ropa y tu polvera.
Porque aunque te venciera La Que Baja El Telón
estarás con nosotros en la navegación.
______________________________________________________________________
Y ahora el dibupoema, con las estrofas marcadas en cursiva:
YA LO SÉ QUE TU INFANCIA NO IBA SIENDO...
Ya lo sé que tu infancia no iba siendo
ni feliz ni chiripitifláutica;
era tanta inyección, tanto fonendo,
tanta transfusión para este año horrendo
y tan poca la fuerza de la náutica!.
¿Cómo poder más que tanta medicina
(por un rincón pequeño de tu infancia)
con mi barco de vela de resina,
más que el miedo dentro de la ambulancia
con mi fueraborda de gasolina?.
Se te ha llevado La Cariacontecida
sin enternecerse ni por tus pelucas,
ni por la gasa que cubría tu herida
ni por la fragilidad de tus patucas,
robándonos tardes en la mar tendida,
años de juventud y anillos de pedida.
En un cielo profundo de mar de fondo
más allá de esa hermosa nube blanca,
sobre mi cabeza virando por redondo,
oteando el mar con tu mirada franca,
amollando la escota, tomando un rizo,
y lejos del hospital... te inmortalizo.
Y dentro de unos años minifaldera
te sentiré cuando por la albufera
vague con mis grumetes todavía
presintiendo tu larga cabellera,
tu dolor olvidado, tu cercanía,
y hasta oliendo tu ropa y tu polvera.
Porque aunque te venciera La Que Baja El Telón
estarás con nosotros en la navegación.
______________________________________________________________________
Y ahora el dibupoema, con las estrofas marcadas en cursiva:
martes, 20 de marzo de 2018
¡Cuántos tipos de mareas!
Hola navegantes.
Recapitulando todo lo leido, en la vuelta a Francia vamos a tener que lidiar con 4 ó 5 tipos de mareas:
- Las estandar semidiurnas del Cantábrico español, a las que estamos acostumbrados.
- Las semidiurnas "exageradas en amplitud" (hasta 14 metros en vertical) de Bretaña Norte y Normandía, con sus corrientes de marea impresionantes (entrada del blog de 22-1-18).
- Las artificiales de La Rance, provocadas por la presa mareomotriz (entrada del blog de 2-3-18).
- Las "dobles pleamares" de algunos puertos y estuarios de Normandía (entrada del blog de 19-3-18).
- Si algún imprevisto nos llevase a la costa Sur de Inglaterra nos encontraríamos algunos puertos, como Southampton, con un fenómeno aún más raro: mareas con doble pleamar más una estoa inesperada a mitad de la marea creciente, que alarga este periodo y resulta bastante más largo que la vaciante, justo lo contrario que en la orilla francesa del Canal. ¡Ay mi madre!.
lunes, 19 de marzo de 2018
Descuentos en el día del padre.
La editorial ExLibric me comunica que en el día de hoy aplicará un descuento del 5% en todos los libros con motivo del día del padre. Al comprar en la web hay que introducir el código:
#ohmydad
Un saludo.
#ohmydad
Un saludo.
La "doble pleamar" en Normandía, y otras rarezas.
Hola navegantes.
Si os parecía poco complicado navegar en Bretaña y Normandía con las corrientes de marea de hasta 10 nudos y los puertos de varada o con "umbral", fijaos ahora otras peculiaridades locales de la marea que nos encontraremos en algunos puertos y estuarios:
La onda de marea estandar o "semidiurna" tiene una forma sinusoidal, con una subida igual de pendiente que la bajada y que se repite cada 12 horas más o menos:
Entre la creciente y la bajante o "vaciante" hay un periodo corto que se llama "estoa" en que el mar ni sube ni baja, sino que se queda estable, y que en el Cantábrico es de algunos minutos. La "amplitud" de la marea es la diferencia de altura, en metros, entre la pleamar y la bajamar.
Nosotros necesitamos calcular a menudo la altura de agua en un momento dado, para saber si podemos pasar con el calado de nuestro barco por encima de bajíos, barras de ríos y entradas a puertos. Para eso, en los sitios con mareas estándar, usamos la "regla de los doceavos”. Se basa en dividir el recorrido total de la "amplitud" de la marea en doce partes, y tener en cuenta que la marea "corre" más en la mitad de su pendiente que en los extremos, concretamente:
• En la primera hora de subida o bajada hace 1/12 de la amplitud.
• En la segunda hora 2/12 de la amplitud.
• En la tercera hora 3/12 de la amplitud.
• En la cuarta hora 3/12 de la amplitud.
• En la quinta hora 2/12 de la amplitud.
• En la sexta hora 1/12 de la amplitud.
El cálculo es sencillo: dividimos la amplitud de marea de ese día entre doce, y según el tiempo transcurrido de la pleamar o bajamar anterior, restamos o sumamos esos metros a la altura que tenía la marea en su extremos superior o inferior inmediatamente anteriores.
Pero en algunos puertos de Brataña y Normandía, especialmente los situados en las entradas o el interior de los estuarios, la marea no es sinusoidal sino que sigue este patrón:
La marea creciente va superacelerada y tarda 2 horas en vez de 6, la estoa de pleamar se alarga hasta 3 horas en vez de pocos minutos, y a continuación la vaciante ocupa sus 6 horas habituales de descenso. Por si fuera poco hay una "doble pleamar" que es esa muesca que se ve en la horizontalidad de la fase de estoa de la pleamar: parece que el agua empieza a bajar, pero al cabo de unos minutos viene otra oleada que la hace subir de nuevo y permanece alta durante una o dos horas más. La razón de este fenómeno no está clara, pero parece que tiene que ver con que la onda enorme de marea (hasta 14 metros en vertical) es frenada al llegar al platillo continental donde la cresta de la onda avanza más deprisa que su valle, que es frenado por los fondos someros.
Con independencia de la razón científica, lo que está claro es que en esas costas no sirve la regla de los doceavos, y para saber la altura de marea (como la velocidad de su corriente) hay que fiarse de la cartografía electrónica, que tienes que tener perfectamente actualizada, pues en ella se integran los horarios y alturas de marea dia a día. Una peculiaridad más que tendremos que incorporar a nuestros conocimientos marinos.
Otro día os hablaré del "mascaret", que es una especie de "pororoca" francesa.
Si os parecía poco complicado navegar en Bretaña y Normandía con las corrientes de marea de hasta 10 nudos y los puertos de varada o con "umbral", fijaos ahora otras peculiaridades locales de la marea que nos encontraremos en algunos puertos y estuarios:
La onda de marea estandar o "semidiurna" tiene una forma sinusoidal, con una subida igual de pendiente que la bajada y que se repite cada 12 horas más o menos:
Entre la creciente y la bajante o "vaciante" hay un periodo corto que se llama "estoa" en que el mar ni sube ni baja, sino que se queda estable, y que en el Cantábrico es de algunos minutos. La "amplitud" de la marea es la diferencia de altura, en metros, entre la pleamar y la bajamar.
Nosotros necesitamos calcular a menudo la altura de agua en un momento dado, para saber si podemos pasar con el calado de nuestro barco por encima de bajíos, barras de ríos y entradas a puertos. Para eso, en los sitios con mareas estándar, usamos la "regla de los doceavos”. Se basa en dividir el recorrido total de la "amplitud" de la marea en doce partes, y tener en cuenta que la marea "corre" más en la mitad de su pendiente que en los extremos, concretamente:
• En la primera hora de subida o bajada hace 1/12 de la amplitud.
• En la segunda hora 2/12 de la amplitud.
• En la tercera hora 3/12 de la amplitud.
• En la cuarta hora 3/12 de la amplitud.
• En la quinta hora 2/12 de la amplitud.
• En la sexta hora 1/12 de la amplitud.
El cálculo es sencillo: dividimos la amplitud de marea de ese día entre doce, y según el tiempo transcurrido de la pleamar o bajamar anterior, restamos o sumamos esos metros a la altura que tenía la marea en su extremos superior o inferior inmediatamente anteriores.
Pero en algunos puertos de Brataña y Normandía, especialmente los situados en las entradas o el interior de los estuarios, la marea no es sinusoidal sino que sigue este patrón:
La marea creciente va superacelerada y tarda 2 horas en vez de 6, la estoa de pleamar se alarga hasta 3 horas en vez de pocos minutos, y a continuación la vaciante ocupa sus 6 horas habituales de descenso. Por si fuera poco hay una "doble pleamar" que es esa muesca que se ve en la horizontalidad de la fase de estoa de la pleamar: parece que el agua empieza a bajar, pero al cabo de unos minutos viene otra oleada que la hace subir de nuevo y permanece alta durante una o dos horas más. La razón de este fenómeno no está clara, pero parece que tiene que ver con que la onda enorme de marea (hasta 14 metros en vertical) es frenada al llegar al platillo continental donde la cresta de la onda avanza más deprisa que su valle, que es frenado por los fondos someros.
Con independencia de la razón científica, lo que está claro es que en esas costas no sirve la regla de los doceavos, y para saber la altura de marea (como la velocidad de su corriente) hay que fiarse de la cartografía electrónica, que tienes que tener perfectamente actualizada, pues en ella se integran los horarios y alturas de marea dia a día. Una peculiaridad más que tendremos que incorporar a nuestros conocimientos marinos.
Otro día os hablaré del "mascaret", que es una especie de "pororoca" francesa.
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