Hola navegantes.
Ya comenté en anteriores entradas que en la Vendée Globe estaban participando veleros con foils, que al volar sobre el agua en vez navegar dentro de ella, consiguen velocidades de vértigo y quieren pulverizar el récord de la vuelta al mundo. Pero también que por esos mares extremos del hemisferio Sur, donde toda incomodidad tiene su asiento, los foils añadían los choques con el mar cada vez que se posan, y un riesgo más a los muchos que de por sí acechan a los navegantes. Un barco de varias toneladas apoyado en un ala... Sí, los aviones también van así, pero en el aire no van golpeando constantemente con las olas, ni se pueden hacer vías de agua, ni hay objetos sumergidos o mamíferos marinos o tortugas contra los que puedas chocar, ni están dirigidos por un único tripulante solitario, que obviamente necesita dormir de vez en cuando y deja el barco navegando sin vigilancia.
Pues a los 4 días de la salida ya ha ocurrido el primer accidente. El barco de Kevin Escoffier ha tenido una vía de agua por el fallo de una de las válvulas de la caja que soporta el foil de estribor, y se ha inundado hasta la mitad:
Al parecer podrá hacerse cargo de la situación, pero fijaos lo que hace ir esponsorizado que hasta en esa situación extrema, antes de ponerse a achicar se pone a grabar un vídeo para subir a las redes. Alucinante.
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