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martes, 31 de mayo de 2016

Intercambio de tripulación en Pisa.

Hola navegantes.

Hoy no hay mucho que contar desde el punto de vista de la navegación. Hemos ido a Pisa en tren a despedir a Nacho que se volvía a Santander, y a recibir a Ana, que se incorpora para las próximas 3 semanas, para recorrer conmigo el archipiélago toscano.

Hemos aprovechado para conocer Pisa y por supuesto hemos ido a la famosa torre. Yo la conocí de joven y os aseguro que no me impresionó tanto. ¿se habrá inclinado más?. Los alrededores estaban ya llenos de turistas haciéndose la famosa foto sujetando la torre para que no se caiga.

Os enseño la gracia que han inventado para el WiFi de los comercios en Pisa. Lo llaman WIPI y la última i es una réplica de la torre. Y también tiene gracia el cartelito de la cuarta foto, visto en una iglesia. Dice exactamente:

"El Señor se comunica con nosotros de tantos modos... pero seguro que no te llamará al móvil".

Original el párroco, lo que se le ha ocurrido para que apaguen los móviles en misa.

También he recorrido con Ana lo más bonito de Livorno, entre otras cosas el barrio llamado La Pequeña Venecia, unos brazos de mar que penetran en la ciudad y están llenos de barcas amarradas.

Mañana iniciaremos Ana y yo la navegación a Elba, sin prisas y conociendo los máximos rincones posibles. Como tenemos que respetar el límite legal de las 12 millas, iremos costeando hasta la Punta Falcone  y desde allí daremos el salto a Elba. Y como no me han contestado a la carta que dirigí al director de la prisión de Gorgona pidiendo autorización para desembarcar, de momento prescindimos de conocerla. Si a la vuelta nos sobra tiempo a lo mejor vamos con una de las visitas organizadas que salen de Livorno.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 30 de mayo de 2016

Despedidas y recibimientos.

Hola navegantes.

Hoy hemos empezado el día buscando una ubicación para el Corto Maltés en este puerto. A las 8 habíamos quedado con Stefano, el amarrador que nos atendió por la noche, y se puso manos a la obra. Dijo que iba a hacer una "operación magistral" y se puso a mover de su sitio la balsa donde amarran ellos sus zodiac. Está en una esquina del puerto y debe hacer años que no se mueve de allí, a juzgar por el estado de la amarras que la sujetaban. Pero lo hicieron, en el sitio la balsa metieron uno de los barcos de trabajos del puerto y a nosotros nos situaron el atraque de ese barco entre otras gabarras del mantenimiento portuario. Tal vez un sitio poco noble pero para nosotros ha sido un honor. Porque en vez de echarnos por no tener sitio debido a la regata, se han esforzado por hacernos un hueco. Además la noche de ayer no nos la cobraron.

La  marina tiene una salita al lado de sus oficinas reservada a las tripulaciones los barcos de paso donde se coge bien Internet y te encuentras casi como en casa. Está decorada con trabajos manuales que hace Stefano, por ejemplo el pececito de la segunda foto hecho con una brocha usada.

Hemos dedicado el día a temas de intendencia, como buscar una lavandería y encontrar combinación de tren y autobús para ir mañana a Pisa. En efecto, Nacho se despide después de dos semanas de navegación, y se incorpora Ana. Ambos a través del aeropuerto de Pisa. Para mi empieza lo mejor de las vacaciones, unas semanas para conocer Elba y alguna de las islas, con la mejor compañía del mundo. ¿Qué más pedir?. 

Como curiosidad, en la salita que os he comentado nos hemos encontrado algunas guías Imray de Turquía y Chipre. Nos dijeron que las podíamos coger. Ha debido dejarlas alguno de los megayates al comprar la edición última.¿y por qué necesitan más de una?. La solución en la última foto. Estaba dentro de una de las guías y es una oferta de los posibles sitios a los que ir que hace el megayate Milenium a sus invitados. Explica posibles destinos y cita la página de la guía Imray donde encontrar el sitio.  Suponemos que lleva una guía en cada camarote. Y fijaos que propone sitios hasta a 80 millas!. Para nosotros en el Corto Maltés serían 3 o 4 días de navegación, pero ellos, que navegan a más de 20 nudos, pueden planteárselo como una excursión del día. Impresionante.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 29 de mayo de 2016

Llegamos a Livorno (Pisa).

Hola navegantes.

Hoy amaneció un día gris y lluvioso como si no hubiéramos salido de Cantabria. Por eso pasamos la primera mitad de la mañana encerrados en el barco. Al ir a por el pan vimos que donde nos habían recomendado quedarnos el día anterior estaba lleno, cada 10 o 20 metros, de un cartelito de "prohibido amarrar". Estábamos en el Canale Burlamaca, y toda la orilla estaba llena de barcos. Y no solo eso, algunos, como los de la foto, ¿sabéis para qué han usado el del cartel de prohibido amarrar?. Pues eso, para amarrarse. Fijaos en la penúltima foto.

Aprovechamos una escampada para salir, renunciando a visitar a fondo la ciudad. La navegación ha sido ambivalente, porque nos han caído 3 o 4 chubascos de los duros, los que sueltan agua con furia, pero el resto del tiempo ha hecho un viento maravilloso del Sureste que nos ha permitido venir a vela, ciñendo pero a rumbo directo, hasta Livorno. En total 24 millas en seis horas.

Al salir de uno de los chubascos nos dimos cuenta de que nos habíamos metido un campo de tiro militar. Con los nervios y la precipitación del control las velas y de protegernos de la lluvia, no habíamos estudiado el plóter con detalle y, como os digo, nos metimos en el campo de tiro. Enseguida dimos media vuelta. Más tarde vimos otro velero atravesándolo en diagonal o sea que probablemente no iban a disparar, pero el susto ¡vaya si nos le llevamos!.

Al llegar a Livorno no nos contestaban los de la marina por el canal 9 ni por el 16. Un marinero que nos vio nos hizo señas para que le siguiéramos a uno de los pantalanes. Cuando casi estábamos dentro nos preguntó que si eramos de "la regata". Al decir que no nos dijo que entonces nos teníamos que ir, que no tenían sitio para nosotros en todo el puerto. Al parecer están esperando a unos 200 barcos para una regata a Córcega y todas las plazas libres están reservadas para ellos. De momento hoy nos hemos quedado en el pantalán de la gasolinera y mañana intentaremos resolverlo.

En el puerto hay amarrados 3 barcos clásicos, entre ellos el Palinuro, el buque escuela italiano, como el Juan Sebastián Elcano español. En la última foto podéis verle al fondo del muelle. Mañana iremos a conocer Livorno y a cuestiones de intendencia, y pasado mañana se despide Nacho y se incorpora Ana, con la que iré a la isla de Elba. 

Hasta mañana navegantes.


sábado, 28 de mayo de 2016

Porto Venere y hasta Viareggio.

Hola navegantes.

Hoy salimos con dirección a Porto Venere, uno de los destinos más bonitos de esta costa. Está detrás de una península y se accede a él por un estrecho paso entre el continente y la isla Palmaria. Es un parque natural y las actividades náuticas están muy reglamentadas.

Salimos de Vernazza con muy poco viento y aunque izamos el espí, la verdad es que sólo a vela navegamos poco. A media mañana hicimos una parada técnica para un baño higiénico. En otras palabras, para bañarnos enjabonándonos en el mar y con la ducha solar en la bañera. Nos quedamos como nuevos. Lo malo es ver desaparecer con el jabón lo que ya considerábamos un bronceado. Cosas de la vela.

Después de ver los primeros delfines de esta navegación, entramos en Porto Venere a las 12 y pico. Nos dejaron amarrar en el muelle para visitar el pueblo, es temporada baja y estaba casi vacío. Subimos al Castillo que domina pueblo, con unas vistas preciosas a la bahía y a la isla Palmaria, y la iglesia que está en la punta de la península. Hoy había dos bodas.

Vimos también la gruta Byron, que se supone inspiró al poeta algunas de sus poesías. Lord Byron era un gran nadador, y al parecer en varias ocasiones nadó desde Porto Venere hasta Lerici, en la orilla de enfrente de la bahía, unas 3 millas. Se comenta que en Lerici tenía amistad con dos mujeres, y que iba a verlas nadando para que no le reconocieran si iba andando por la orilla.

Como hacía muy bueno y empezó a levantarse viento del W, decidimos adelantar poco más y llegar a Viareggio. Salimos a primera hora de la tarde y, en efecto, al principio aprovechamos un viento maravilloso que nos permitió ir con la mayor y el espí a 4 ó 5 nudos. Pasamos frente a las montañas de Carrara, que tienen un color blanco que parece nieve, si no fuera porque con esta temperatura y tan cerca del mar es imposible que la nieve dure. Es el color natural de la roca.

Pero a las 16.30 aquella brisa convaleció y tuvimos que acabar la etapa a motor. Entramos a Viareggio a las 19 h., después de navegar desde las 8.30 y habiendo recorrido 32 millas. El espigón tiene las esculturas de unos niños en las rocas, algunos ellos, ¡como no!, haciendo pis. Mañana recorreremos Viareggio, que tiene una laguna interior donde se visita la casa del compositor Giacomo Pucini. Por la tarde intentaremos llegar a Pisa.

Y para terminar un homenaje a Lituca. Ojalá sea verdad que desde algún sitio puede seguirnos en este viaje.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 27 de mayo de 2016

Vernazza, otro sitio maravilloso.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Sestri Levante con la intención de llegar a Porto Venere, pero el viento estaba tan asmático que no hacía navegar al Corto Maltés, íbamos apoyados por el motor y estábamos tan aburridos del run run que decidimos acortar la etapa y quedarnos en Vernazza. Y la decisión fue muy afortunada.

Es uno de los dos únicos puertos de Le Cincue Terre, una región italiana famosa por sus cultivos en terrazas sobre el mar y sus pueblos pintorescos. Hasta hace pocos años sólo se podía acceder a los pueblos a pie por la montaña o en barco. Actualmente la erosión está acabando con las tierras cultivables y se ceden terrenos gratuitamente a quien se comprometa a rehacer las terrazas y cultivar según los métodos tradicionales.

No tiene marina y nos habían dicho que si tenías suerte podías encontrar sitio en el muro entre los barcos locales. Y allí fuimos y, por ser temporada baja, tuvimos suerte.  Nos hemos quedado punta del espigón de una cala recoleta al lado de una iglesia construida a la orilla del mar y al lado mismo del centro del pueblo. Lo único malo es que a estribor tenemos roca a 20 o 30 cm bajo el agua y como el  viento nos nueva o el ancla de popa garree, nos vamos contra ella.

Hemos subido al Castillo Doria que domina el pueblo desde donde se tienen unas vistas espectaculares pueblo y su bahía. Y hemos recorrido sus callejas esta vez a pie, porque son tan pequeñas y empinadas que en la bici habría sido imposible. En una tienda de comestibles hemos conocido a una chica catalana que se ha venido a Vernazza "por amor" (son sus palabras) y nos ha guardado los frigolines a congelar, porque ya llevamos 3 días sin ir a una marina y por la noche no podemos enchufar la nevera a los 220 V.

Mañana intentaremos llegar a Porto Venere. Hasta mañana navegantes.

jueves, 26 de mayo de 2016

Las cosas se van arreglando.

Hola navegantes.

Hoy conseguí grabar el Navionics en el móvil, y probablemente un amigo me acompañe en la etapa que no podrá Alicia, o sea que los dos problemas que ayer me quitaban el sueño parece que se encaminan bien.

Hoy hemos salido de Génova con la intención de dormir en Portofino. No ha hecho viento y casi todo el día hemos ido a motor. A media mañana entramos en la cala de San Fructuoso, con una ermita a la orilla del agua en un sitio espectacular. Estaba abarrotado de gente joven, posiblemente una excursión escolar.

A continuación preparamos el ancla pesada en popa porque en Portofino, como en muchos puertos del Mediterráneo, se amarra al muelle dejando caer el ancla a una cierta distancia en el mar, que es la que sujeta el barco perpendicular al muro. Por comodidad es mejor llevarla preparada.

Llegamos a Portofino poco después de comer. Está justo tras una península con casas señoriales y una roca con forma de cabeza de perro. Y el puerto de Portofino más bonito todavía, con casas de color rojo, rosa y manila en tonos pastel reflejadas en el agua. Pero cuando llamamos a capitanía para pedir plaza nos mosqueamos cuando nos dijeron que llamáramos a un teléfono para darnos las tarifas. Cuesta 86 euros pasar la noche y 28 euros tocar tierra para desembarcar a hacer las compras (hace poco en Mónaco nos costó 11 euros la noche). Salimos pitando de ese rincón para millonarios snob, por muy bonito que fuera. Si por un barco de 6 metros se paga eso, los megayates que se veían por allí deben pagar 1.000 euros por noche, y aún estamos en temporada baja.

Tras reanudar la ruta tuvimos que entrar al puerto de Chiavari para sacar el fueraborda y quitar un hilo de pescar que se había trabado en la hélice. Y con eso resuelto nos vinimos a Sestri Levante, una preciosa sorpresa inesperada. No tiene puerto y se amarra de proa al espigón, pero es uno de los sitios más bonitos hasta ahora.

Sus casas se reflejan en el mar, tiene una bahía llamada "del silencio" con la escultura de un pescador sobre una roca. En la explicación del monumento dice que el autor se lo donó a la ciudad "y a todos los amantes de lo bello". Realmente viviendo aquí no se puede ser indiferente a la belleza.

Posteriormente escalamos, más que subimos, con las bicis a la colina para ver la Torre Marconi,  donde hizo sus experimentos de la telegrafía sin hilos y de la radio. Pero después de subir resultó que pertenece a un hotel y no dejan visitarla. Por el camino están los restos del oratorio e Santa Catalina, lo que quedó tras los bombardeos 1944. 

Mañana seguiremos hacia el sur. Ya estamos cerquísima de Pissa, donde se despedirá Nacho y se incorporará Ana a la tripulación. Hasta mañana navegantes.

Una pesada ceñida hasta Génova.

Hola navegantes.

Hay días en que la ley de Murphy hace su aparición y no te deja vivir. Hoy ha sido uno de esos.

En primer lugar comprobé con sorpresa que la cartografñía electrónica que tengo a bordo, que suponía que incluía toda Italia, se acaba en el mar de Liguria, donde estamos. De repente estaba sin posición. Menos mal que Nacho lleva el Navionics en su tablet, gracias a eso hemos salido del apuro. Con la dificultad de estar fuera de casa y en un pais extranjero, hemos localizado en Savona dos tiendas de electrónica marina, y resulta que el aparato es viejo y ya no hacen los cartuchos que necesito. Tengo que seguir buscándolo y consegirlo antes de que Nacho se vaya.

Me planteé la alternativa de descargarme la aplicación de Navionics en el móvil. Cuando ya estaba decidido no sólo no me aparecía la citada aplicación en Play Store sino que el móvil se me quedó bloqueado  con la pantalla en blanco y así estuvo toda la tarde hasta que me lo resolvió Pablo desde Australia. Lo que me quedó claro es que el móvil no es un instrumento seguro para los programas de navegación. Imaginaos este fallo entrando a un puerto con niebla.

Y por si fuera poco mi sobrina Alicia, que me iba a acompañar en la bajada de Las Landas hasta Santander,  ha tenido un problema imprevisto y no podrá venir a navegar conmigo este verano. Imaginarme solo descendiendo por Las Landas con este barquito no es un pensamiento tranquilizador, la verdad. Si no puedes entrar en Arcachon son unas 180 millas a hacer de una sola tirada, y además con mal tiemnpo, que suele ser precisamente la causa de no poder entrar en Arcachon.

Volviendo a nuestro periplo, hoy hemos salido de Savona a media mañana para intentar atajar el Golfo de Génova en horizontal, hacie el Este. En las primeras fotos nos veis debajo de la famosa torre dedicada a Leon Pancaldo, el marinero del que os hablé ayer, momentos antes de salir. Finalmente los de Capitanía no hicieron acto de presencia y hemos dormido perfectamente.



Pero en el golfo hacía hoy un viento del Este que nos obligó a dar bordos, y finalmente roló al Sureste. El role al Sureste nos permitió dejar de dar bordos pero no dejar de ceñir, y toda la navegación de hoy ha sido una larga ceñida hasta Génova, donde decidimos meternos para acortar la etapa.

Génova es el primer puerto de Italia y es enorme. A su entrada pudimos ver el famoso Costa Concordia (el que encalló en la Isla de Giglio, que posiblemente visitemos en este viaje) en proceso de desguace:


 Tiene 3 ó 4 marinas para barcos deportivos y nos quedamos en la del Puerto Viejo, en pleno centro. También aquí hemos tenido unos curiosos vecinos de pantalán:


Hemos dedicado la tarde a recorrer Génova en bici y mañana seguiremos hacia el Este, después de intentar localizar aquí el cartucho que necesito. Y por cierto, no veáis cómo les gustan a los iatalianos las motos. Génova está plagada de aparcamientos como éste:


Hasta mañana navegantes.