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viernes, 1 de junio de 2012

Isla de Sálvora, el primer paraiso de este viaje.

Salimos de Fisterra temprano, y antes de seguir queremos enseñaros lo que algunos llegan a utilizar como "defensas":





Después de un día entero a motor por falta de viento, decidimos pasar la tarde y la noche en la Isla de Sálvora. Es una isla deshabitada salvo por la presencia del torrero del faro y un guarda. En su historia fué isla privada, militar, y actualmente de la Xunta de Galicia formando parte de la Reserva Natural de las Islas Atlánticas, junto con Ons, Cíes y Cortegada. De todas, es la más inaccesible y la que menos visitas recibe. Aunque os parezca mentira, tiene rebaños de caballos y ciervos en libertad (introducidos por la familia que poseyó la isla), infinidad de conejos (que no nos tienen miedo, y se nos quedan mirando desde el camino), aves rapaces, etc. Aquí os enseñamos unas huellas de ciervo (a los ciervos no los vimos) y lo que quedó de un conejo después de servir de primer plato a alguna rapaz:




Al llegar tuvimos la suerte de que nos dejaron usar el pantalán del muelle, y nos hicimos amigos de Roberto, el guarda, que nos enseñó toda la isla y nos acompañó a conocer a Pepe, el farero, y pasamos la tarde con ellos.








La escultura de piedra de la sirena que preside este puertecito la erigió la familia Mariño, que poseyó la isla, por una tradición familiar. Un antepasado suyo que naufragó en la isla tuvo amores con una sirena, de ahí nació un niño al que llamaron Mariño, y a partir de entonces fué su apellido.

En la isla sólo hay un coche, un "sincarnet" todo terreno que podeis ver en esta foto, y aprovechamos para presentaros a Roberto, el guarda:

Con él fuimos al faro, donde vive junto con Pepe el farero. Nos enseñaron el mecanismo del giro de la luz, tanto el antiguo como el nuevo. El antiguo era accionado por una pesa que había que subir a manivela hasta arriba de la torre, e iba bajando a lo largo de 6 horas, de manera que el farero no podía dormir más de 6 horas. ¡Qué cosas!. Ahora es un motor eléctrico de 12 V.

Curiosamente, la isla tiene varias fuentes, la principal de ellas construida con piedras del antiguo faro. Esto permitió que durante años existiera un asentamiento humano y ahora se conservan los restos de ese poblado en buen estado:

 Cuando se construyó el nuevo faro tardaron años en darse cuenta de que una rocas entorpecían la visión de la luz desde algunos sectores, y ¿os imagináis la solución?. Recortaron la roca que quedó como una meseta. Aquí os enseñamos cómo es la luz del faro por dentro:

 Después de invitar a Roberto a cenar a bordo (Pepe no pudo venir "por sus muchos compromisos", ya que acababa su turno y tenía que dejar todo ordenado), nos prometíamos una noche tranquila. Pero a las 2:30 oimos un ruido atronador y una luz barriendo la cubierta, así como unos comentarios: "parece que son de Santander". Era la lancha de Aduanas, que nos sacó de la cama para aclarar nuestra situación. Se comportaron profesionalmente y con amabiliad, aunque nos temimos que nos quisieran registrar el barco a esas horas, lo que por suerte no hicieron.

Esta mañana hemos desembarcado en la Isla de Ons. 



3 comentarios:

moderador dijo...

No me importaría ser guarda en un sitio así.

A los de aduanas ya les vale, no tendrán nada mejor que hacer.

Jesus E

Anónimo dijo...

En Sevilla hemos alcanzado hoy un grado más de calor: LA JARTÁ DE CALÓ.

Anónimo dijo...

¡Joder! con los de aduanas que susto.
Ademas tal como esta el tema de los permisos y multas en el parque natural de las Islas Atlanticas, os podian haber puesto la multita de los 6000 euracos.
Saludos, Loquillo.