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sábado, 23 de junio de 2012

En la ratonera.

¿Quién nos iba a decir que el lugar aparentemente tan idílico en el Guadiana que os enseñamos en la foto de ayer, se covertiría en una ratonera?. Y tal vez en el peor momento del viaje. A media noche se juntó un viento del Norte de fuerza 6 con la marea vaciante y la propia fuerza del río, y que generó unas olas como las del viento Sur en Santander. Imaginaos intentar dormir dentro de un barco pequeño con el meneo del viento Sur y amarrados a un muro a sotavento, que en este caso era el pesquero. No nos atrevimos a intentar salir de allí porque claramente veíamos que la potencia del motor era insuficiente, y si fallábamos la maniobra nos íbamos contra el muro del muelle de los transbordadores que se ven detrás de nosotros en la foto de ayer. Así que nos quedamos atrapados como en una ratonera. Los pescadores de los barcos de al lado se portaron muy bien dejándonos alguna de sus defensas (bolas de 1 metro de diámetro) con las que por lo menos evitamos los golpes entre los cascos, no así los tirones de las amarras sobre las cornamusas. Echamos 5 amarras en vez de las 2 habituales, y a pesar de ello temimos por el barco.

Por si fuera poco, uno de los pescadores nos comentó que hacía un año a una motora le pasó lo mismo y se fué a pique. Además la autoridad portuaria no quería pecios en ese muelle, y tuvieron que sacar sus restos con buzos y con una grúa. ¡Menudos ánimos!.

Luis consiguió dormir algo a bordo.  Alvaro, a pesar de su aversión al olor a pescado, se fué con los bártulos a pasar la peor parte de la noche a la cubierta del pesquero, que por su mayor tamaño casi no se movía. Hacía mucho que no dormía en el suelo.

Finalmente la larga noche terminó y a eso de las 13 h nos trasladamos a la marina de Ayamonte a hacer la revista de daños del barco (por suerte ninguno, pero si no llegamos a estar allí, ¿quién sabe?) y arranchar las consecuencias de tal coctelera. Ya os imagináis que en esas circunstancias no estábamos para fotos, y por eso no podemos poner ninguna.

Por la tarde vinieron las chicas, con las que a partir de mañana vamos a remontar el Guadiana hasta donde sea navegable sin riesgos. Muchas gracias a mi familia de Sevilla (Amanda, Antonio y Virginia) por recogerlas del aeropuerto y pasar una bonita tarde con nosotros en Ayamonte.

Por poner alguna foto, os enseñamos la plantilla que usamos para tomar los partes meteorológicos. Como es una obligación diaria o de varias veces al día, simplifica mucho el trabajo tener la plantilla prediseñada:

Y otro nombre de barco para la colección:






5 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya movida!
Qué paradoja que donde peor os lo haya hecho pasar la mar fuera amarrados y en puerto, y encima no fue la mar, sino un río.
Muy buena decisión la de aguantar en vez de intentar cambiar de amarre y arriesgarse a algo peor-
En fin, ya pasó
Buena proa
Juan Carlos

Anónimo dijo...

Hola muy buenas desde Cantabria, somos Soraya y Jordi. Ya vemos que todo va saliendo más o menos bien.
Seguimos leyendo vuestras bitacoras. La verdad que esta última noche que habéis pasado no os la envidiamos, jejeje, ya sabéis, somos más de secano. Mucha suerte y hasta pronto.
Soraya y Jordi

Anónimo dijo...

Hola de nuevo, acabamos de utilizar la aplicación del Localizador, que buenoooo!! Ya os preguntaré cuando volváis cómo funciona eso, me parece interesante.
Gracias y saludos de Soraya y Jordi

Anónimo dijo...

Hola marineros.
Que pasada y envidia sana me daís,
nunca pensé que el tonic 23 fuera tan navegante, tengo uno igual, fañta de pericia mia, supongo que el barco es luchador en el mar?
Cambié el motor de 8cv para el espejo, pero con oleaje la cola, trabaja a veces fuera, que tal en el pozo de la bañera?
Os seguiré, buenos vientos y belleza.
antonio

corto_maltes dijo...

Hola Antonio. Efectivamente el fueraborda en el espejo es peor. Mi barco anterior (un Condor 20) lo tenía en el espejo y le pasaba lo mismo que a tí. El mecánico no para de repetirme que lo tengo que sacar a la popa, porque allí carbura mejor. En el pozo recircula los gases del escape al carburador y con algunos vientos tiene a calarse. Pero ya comenté en este blog que para el viaje lo hemos cambiado por un Selva de 8 CV, cuyo escape es a través del eje de la hélice. Con este motor ese problema no se ha vuelto a repetir. Yo me resistiré todo lo que pueda a sacarle al espejo de popa. Cuando hay olas trabaja mucho mejor en el pozo.

Alvaro.