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jueves, 26 de febrero de 2026

La eficacia de la manga del fueraborda.

Hola navegantes. 

 Hace un año os conté el invento que estaba haciendo para proteger la cola del fueraborda de las algas y los caracolillos, que al estar la cola siempre en el agua suponen un problema y un trabajo extra de mantenimiento. Habitualmente teníamos que sacar el  motor 3 ó 4 veces al año para darle la patente y cambiar el ánodo si no queríamos que acabara pareciendo un  museo de ciencias naturales:

 

 En resumen se trataba de tapar la cola, dentro del agua, con una bolsa estanca y negra que impidiera la entrada de la luz del sol y permitiera mantenerla en agua dulce:

 Clic aquí.

 Como este invierno está siendo tan nefasto hemos estado unos 3 meses sin navegar y hoy hemos ido a comprobar el resultado del invento. Y ha sido maravilloso. La funda estaba con una melena de algas, sobre todo en el lado de babor, que es donde más le da el sol en mi atraque:

 


 Por supuesto la cara interior de la bolsa, que está a oscuras, estaba impoluta:

 


 Y la cola del fueraborda igual, como una patena:

 

Ahora mismo lleva 10 meses en el agua sin renovar la patente, y está como si se la hubiéramos dado ayer. En condiciones normales, después de 10 meses en el agua estaría como en la primera foto. O sea, un chollo, que nos ha ahorrado el coste de tres manos de patente y tres ánodos, y sobre todo el esfuerzo físico de sacar y meter tres veces en su pozo esa mole. Además cada vez que hemos ido este invierno al barco lo hemos arrancado dentro de la bolsa (en punto muerto, claro) y ha servido para endulzar el circuito de refrigeración, con lo que el beneficio ha sido doble.

Con cuidado, navegantes.

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